El documento enumera varias preguntas retóricas sobre cómo alguien podría saber lo que es amor, dolor, placer, cariño, humillación, pánico, morir un poco, gloria, odio, injusticia e impotencia si nunca ha jugado voleibol y experimentado las emociones asociadas con el deporte como lesiones, victorias, derrotas y arbitrajes injustos. Concluye que gracias al voleibol el autor conoció a su pareja y desea que continúe teniendo una vida llena del deporte.