El documento presenta un contrato ficticio de 36 cláusulas en el que se acepta mantener el statu quo de un sistema que genera problemas sociales, económicos y ambientales. Se acepta priorizar el beneficio económico sobre la salud y el medio ambiente, confiar en grandes corporaciones a pesar de sus conflictos de interés, y no cuestionar ni oponerse a las acciones de los gobiernos y poderosos actores económicos. Al final, sugiere que cada persona tiene el poder de cambiar el sistema a través de sus decisiones