El documento aborda el impacto del poder ciudadano en la comunicación y la ética de los medios, destacando la indignación hacia la explotación de tragedias en la televisión. Pablo Herreros comparte su experiencia de activismo en la blogosfera y la importancia de la responsabilidad social en las marcas. A través de la movilización en redes sociales, se logró que varias empresas retiraran su publicidad de programas que promovían conductas delictivas, enfatizando el papel de la ciudadanía en la búsqueda de justicia y cambio social.