Himno  N° 177 Se pone el fulgurante sol
Se pone el fulgurante sol. Por la tranquilidad rural (I)
la queda suave oímos dar: ¡Hermano, esta hora es la final!
Es la hora del ocaso, en que la obra de siglos se ha de hacer,  (II)
llevando el nombre Salvador a los perdidos, por doquier.
Perdido has mucho cuando allí ocioso estabas sin llevar (III)
precioso trigo al alfolí; por eso debes hoy llorar.
Los pasos de él sentimos ya. ¡A trabajar! Pues su eternal (IV)
amor y fuerzas hoy nos da. ¡Hermano, esta hora es la final!
 

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