Ferran Adrià discute el término "cocina molecular" y su asociación con su trabajo. Señala que (1) su cocina se basó en la observación y curiosidad culinarias, no en la ciencia; (2) su colaboración científica sistemática comenzó en 2003 con Pere Castells; y (3) prefiere el término "cocina" en lugar de "cocina molecular", que considera una operación de marketing que confunde al público sobre lo que realmente implica cocinar.