Jesús dejó a su iglesia la tarea de hacer discípulos a todas las naciones y bautizarlos. Esta es una tarea angustiosa porque la mies es abundante pero los obreros son pocos. Dios confía en los jóvenes y padres para completar su obra, ya que han conocido al Señor desde el principio. Jesús llamó a Pedro y Andrés a ser pescadores de hombres, y ellos le siguieron de inmediato. Cuando Dios llamó a Isaías, él respondió "Aquí estoy, envíame". Debemos