La Biblia enseña que el Sábado es el día que Dios descansó después de crear el mundo, y debe ser observado como un día de descanso y adoración. Se deben hacer los preparativos el viernes, abstenerse de trabajar desde el viernes al anochecer hasta el sábado al anochecer, y asistir a la sinagoga. Dios promete protección y bendiciones a quien fielmente guarda el Sábado.