Durante el asedio romano de Siracusa, la ciudad se defendió utilizando máquinas de guerra inventadas por Arquímedes como la catapulta y un sistema de espejos. Arquímedes también inventó el tornillo de Arquímedes para elevar agua y regar tierras. Fue un gran científico, matemático e inventor griego conocido por descubrir principios como la palanca y la flotación, y por aplicar la ciencia a problemas prácticos.