El documento habla sobre cómo las pausas en la música de nuestras vidas, aunque parezcan interrupciones, en realidad ayudan a crear la melodía completa. A veces Dios pone pausas forzadas como pruebas o fracasos, pero Él sigue marcando el compás. Nuestra tarea es aprender la melodía y no desanimarnos durante las pausas, pues Dios compone nuestra vida con paciencia y las pausas solo sirven para continuar la música.