Pepito Grillo fue a ver un partido del Real Madrid con su amigo Michel. En el camino, el coche ecológico de Pepito se averió, por lo que tuvieron que tomar prestado el coche de Michel, que contaminaba pero funcionaba. Al llegar al estadio no encontraron donde aparcar, pero Pinocho mintió para separar dos coches y dejar espacio, usando su nariz. Pepito y Michel luego comentaron el partido desde el palco de prensa, aburriendo a muchos espectadores como de costumbre.