La señora puso a prueba el amor de sus tres yernos arrojándose al lago, y los dos primeros la salvaron de inmediato, recibiendo cada uno un auto 0km como recompensa. El tercer yerno se quedó mirando impasible cómo se ahogaba, pensando que era hora de que se fuera, y a la mañana siguiente encontró una nota de su suegro agradeciéndole.