Este documento discute cómo la sociedad estadounidense se ha vuelto más aislada con las personas pasando más tiempo en línea y menos tiempo interactuando en persona. Sin embargo, también proporciona varios ejemplos de cómo las personas de diferentes orígenes a veces se reconocen y conectan entre sí, como una mujer china cediendo su asiento a una familia afroestadounidense en el metro de Nueva York. El documento argumenta que este reconocimiento del "otro" es esencial para la solidaridad y para mejorar el futuro del país.