El amoníaco es un gas incoloro utilizado comúnmente como desinfectante y quitamanchas debido a su capacidad desengrasante. Sin embargo, también es tóxico e inflamable, por lo que requiere precauciones como usar guantes, ventilar los espacios y mantenerlo lejos de fuentes de ignición y del alcance de los niños. La exposición al amoníaco puede causar irritación de ojos, nariz y garganta e incluso quemaduras graves de la piel y ojos si es por contacto directo con el líquido.