El grupo de sobrevivientes del vuelo 230 logró construir una casa y recolectar comida trabajando juntos en la isla donde habían quedado varados. Uno de ellos pudo reparar la radio del avión, lo que les permitió comunicarse y pedir ayuda. Llamaron a una aerolínea para informar su ubicación y que enviarían rescate, por lo que pronto serían rescatados de la isla.