El documento narra cómo Sandra fue víctima de un cibercrimen a través de un programa de registro de pulsaciones de teclado que se instaló en su equipo sin su conocimiento, lo que llevó al robo de su información bancaria. Además, menciona a Kevin Mitnick, un infame hacker estadounidense conocido por hackear sistemas protegidos y que tras su liberación se dedica a la consultoría de seguridad. Finalmente, el autor describe su experiencia tratando de eliminar un virus informático, los esfuerzos por desinfectar su computadora y el temor a perder información importante durante el proceso.