La meditación 'la gran madre' representa el tercer principio arquetípico que equilibra las características del sabio y la suma sacerdotisa para generar un resultado, el cual se materializa en el siguiente arcano, el emperador. Se enfatiza la unión dinámica de los dos hemisferios cerebrales en la creación del acto consciente, destacando la importancia de números sagrados como el 12 y el 7 en diferentes tradiciones. Además, el discurso explora la conexión entre la gran madre y diversas deidades a lo largo de la historia y su representación simbólica en la naturaleza.