La devoción a la Virgen del Carmen se remonta a los ermitaños cristianos del Monte Carmelo en el siglo XII que formaron la Orden Carmelita. La tradición cuenta que la Virgen se apareció a San Simón Stock en 1251 y le entregó el escapulario. La devoción se extendió por Europa y América. En Chile, los frailes agustinos introdujeron la devoción en el siglo XVI y la Virgen del Carmen fue declarada patrona del Ejército de Los Andes.