BANKSY – EL PISTOLETAZO DE SALIDA PARA UN NUEVO MOVIMIENTO
Banksy es un grafitero anónimo famoso por sus polémicas obras, que más allá de una
pintada en la pared, son un mensaje de crítica al mundo. Desde la política a la industria
o la cultura, nada escapa de sus aerosoles. Su modus operandi: viajar a cualquier rincón
del mundo y plasmar su plantilla (en inglés, stencils) en la pared más inesperada, pero
que esté a la disposición de todo aquel que la desee ver.
Comenzó sus andanzas en Bristol, la que se cree su ciudad natal, entre 1992 y 1994. En
el 2000 organizó una exposición de sus obras en Londres, y a partir de ahí fue cuando
desplegó sus obras por el mundo. Sus pintadas han visitado las paredes de Cisjordania,
Nueva Orleáns y Gaza, e incluso se le atribuyen algunas pintadas en camiones de
nuestro país.
Ha sido criticado y alabado a partes iguales. Él se autodefine como vándalo
profesional, y efectivamente así lo consideran las autoridades policiales de su propio
país, a las que trae de cabeza desde hace tiempo.
Desden luego, sus métodos poco se pueden considerar como legales: más allá del
clásico graffiti en la pared, el joven se aficionó al arte del disfraz y se ha inmiscuido en
múltiples ocasiones en los museos más prestigiosos y colgado sus propias obras.
Durante unos pocos días (y hasta que se discutiese si se eliminaban o no), los turistas
del MOMA o el Tate Modern podían disfrutar de su toque burlón e irónico, capaz de
hacer sombra a las obras más presenciales.
¿Es escándalo o es justicia poética? Porque el mensaje que Banksy pretende marcar es
difícil de tragar –y precisamente por ello, rabiosamente real.
Su actitud anti-sistema,
anti-capitalista y anti-
guerra es duramente
reprochada por sus
detractores, que tachan al
joven de hipócrita, pues
en su actitud anti-todo se
olvida de la autocrítica.
En 2004, el colectivo de
arquitectos Space
Hijackers declaró la
contradicción del artista
por protestar contra el
capitalismo mientras
colabora para grandes
empresas, pues ha
vendido sus obras a
través de galerías de arte
por más de 25.000 $.
También es criticado por
sus métodos, ya no por su
mensaje. Según Peter Gibson (Keep Britain Tidy), ensuciar las calles del mundo no es
arte y le preocupa que haga fama de esta técnica.
Se protesta porque plasme sus mensajes en zonas precisamente de ideologías contrarias;
no obstante, si no fuera así, ¿qué sentido tendría su propósito?
Esta imagen es una crítica hacia la lenta actuación del gobierno
estadounidense tras los estragos del huracán Katrina en la zona de
Luisiana, a lo que las fuentes más críticas achacaban al sentimiento
general de que su región seguía siendo una extranjera, ajena a EEUU.
Precisamente el graffiti aparecía en el tercer aniversario del desastre.
En lo que coinciden muchos es que Banksy ha revolucionado el mundo del arte,
convirtiendo lo que era una técnica marginal en un medio de comunicación nuevo.
Digamos que el grafitero ha decidido levantar la alfombra del mundo y barrer toda la
porquería, para luego seleccionarla y mostrarla ante nuestras narices. Esta es nuestra
creación. Podéis admirarla o combatirla, pero nunca más ignorarla.
Beatriz Arroyo Alba, 2º Bachillerato A
Su última
manifestación,
una clara
mención a
las escuchas
estadounidenses
que tanto revuelo
causaron estos
últimos meses.
Apareció en
Chentelham,
ubicación del
Cuartel General
de Comunica-
ciones del
Gobierno
Británico.

Schoolproject: Banksy

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    BANKSY – ELPISTOLETAZO DE SALIDA PARA UN NUEVO MOVIMIENTO Banksy es un grafitero anónimo famoso por sus polémicas obras, que más allá de una pintada en la pared, son un mensaje de crítica al mundo. Desde la política a la industria o la cultura, nada escapa de sus aerosoles. Su modus operandi: viajar a cualquier rincón del mundo y plasmar su plantilla (en inglés, stencils) en la pared más inesperada, pero que esté a la disposición de todo aquel que la desee ver. Comenzó sus andanzas en Bristol, la que se cree su ciudad natal, entre 1992 y 1994. En el 2000 organizó una exposición de sus obras en Londres, y a partir de ahí fue cuando desplegó sus obras por el mundo. Sus pintadas han visitado las paredes de Cisjordania, Nueva Orleáns y Gaza, e incluso se le atribuyen algunas pintadas en camiones de nuestro país. Ha sido criticado y alabado a partes iguales. Él se autodefine como vándalo profesional, y efectivamente así lo consideran las autoridades policiales de su propio país, a las que trae de cabeza desde hace tiempo. Desden luego, sus métodos poco se pueden considerar como legales: más allá del clásico graffiti en la pared, el joven se aficionó al arte del disfraz y se ha inmiscuido en múltiples ocasiones en los museos más prestigiosos y colgado sus propias obras. Durante unos pocos días (y hasta que se discutiese si se eliminaban o no), los turistas del MOMA o el Tate Modern podían disfrutar de su toque burlón e irónico, capaz de hacer sombra a las obras más presenciales. ¿Es escándalo o es justicia poética? Porque el mensaje que Banksy pretende marcar es difícil de tragar –y precisamente por ello, rabiosamente real. Su actitud anti-sistema, anti-capitalista y anti- guerra es duramente reprochada por sus detractores, que tachan al joven de hipócrita, pues en su actitud anti-todo se olvida de la autocrítica. En 2004, el colectivo de arquitectos Space Hijackers declaró la contradicción del artista por protestar contra el capitalismo mientras colabora para grandes empresas, pues ha vendido sus obras a través de galerías de arte por más de 25.000 $. También es criticado por sus métodos, ya no por su mensaje. Según Peter Gibson (Keep Britain Tidy), ensuciar las calles del mundo no es arte y le preocupa que haga fama de esta técnica. Se protesta porque plasme sus mensajes en zonas precisamente de ideologías contrarias; no obstante, si no fuera así, ¿qué sentido tendría su propósito? Esta imagen es una crítica hacia la lenta actuación del gobierno estadounidense tras los estragos del huracán Katrina en la zona de Luisiana, a lo que las fuentes más críticas achacaban al sentimiento general de que su región seguía siendo una extranjera, ajena a EEUU. Precisamente el graffiti aparecía en el tercer aniversario del desastre.
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    En lo quecoinciden muchos es que Banksy ha revolucionado el mundo del arte, convirtiendo lo que era una técnica marginal en un medio de comunicación nuevo. Digamos que el grafitero ha decidido levantar la alfombra del mundo y barrer toda la porquería, para luego seleccionarla y mostrarla ante nuestras narices. Esta es nuestra creación. Podéis admirarla o combatirla, pero nunca más ignorarla. Beatriz Arroyo Alba, 2º Bachillerato A Su última manifestación, una clara mención a las escuchas estadounidenses que tanto revuelo causaron estos últimos meses. Apareció en Chentelham, ubicación del Cuartel General de Comunica- ciones del Gobierno Británico.