Los bautistas surgieron en Inglaterra en 1609 y se caracterizan por tener una fe personal en Jesucristo como salvador y someterse voluntariamente al gobierno de las iglesias locales. Creyen en la autoridad de la Biblia, el bautismo de creyentes adultos por inmersión, y la salvación por gracia a través de la fe. Su estructura se basa en la autonomía de cada congregación y en doctrinas como la Deidad de Cristo y la seguridad de la salvación.