Benjamín Franklin inventó el pararrayos en 1753 para atraer los rayos y conducir su descarga a tierra de forma segura, basándose en sus experimentos previos sobre la electricidad atmosférica que demostraban que las tormentas son fenómenos eléctricos. El documento describe el origen e historia del pararrayos, incluyendo que Franklin propuso el uso de varillas metálicas sobre los tejados para protegerse de los rayos y que realizó experimentos pioneros con cometas eléctricas.