Jenny mintió a sus padres para ir a una fiesta y terminó en un accidente automovilístico. En el hospital, le pidió a una enfermera que le dijera a los padres del otro auto que sentía haberlos matado, pero la enfermera no pudo cumplir su última voluntad porque esos padres eran los suyos que habían salido a buscarla. El texto concluye aconsejando a los jóvenes que vivan sanamente, disfruten a sus padres y no los lastimen.