El alcalde Ramón Marí ha sido criticado por aumentar significativamente el coste del agua en Albal tras cambiar de empresa concesionaria, resultando en precios más altos que en localidades cercanas. Además, se menciona que ha hecho promesas incumplidas sobre la estación de tren, y que la administración local ha apoyado a una escoleta privada con subvenciones, compitiendo deslealmente con otras escuelas del pueblo. A pesar de las quejas sobre el servicio de salud pública, el gobierno local se abstuvo de elevar estas preocupaciones a las autoridades competentes.