Tres presidiarios en la cárcel de Lurigancho comparten un momento de reflexión a través de brindis. Cada uno expresa su dolor y esperanza a través de poemas en forma de brindis, hablando de la injusticia, la soledad, la familia y los sueños perdidos. Los brindis concluyen con un llamado a la fortaleza del espíritu y la hermandad entre los presos.