El documento narra la historia de un hombre llamado Jim Miller que durante la Gran Depresión en Estados Unidos realizaba trueques con niños pobres de la comunidad a cambio de productos de granja. Aunque los niños no tenían con qué pagar, Jim aceptaba sus canicas a cambio y los enviaba a casa con comida. Años después, durante el funeral de Jim, tres de esos niños ahora adultos asistieron para agradecerle sus gestos de bondad. Debajo de las manos de Jim en su ataúd habían tres canicas rojas que los