El alcalde de Lepe dio una charla en la que minimizó los riesgos del SIDA, inyectándose una jeringuilla con el virus e hiriéndose la cara con una maquinilla infectada para demostrar que "no pasa nada". Sin embargo, luego reveló que tenía puesto un condón, sugiriendo que su demostración imprudente podría haber tenido consecuencias graves de no ser por esa protección.