La señora Greenwold le cuenta a su vecino John la historia de un asesinato que presenció en un tren en 1954. Luego añade detalles ficticios sobre un amante casado y su esposa asesinada. Al final, revela que las historias son reales y que ella cometió los crímenes, implicando que ahora debe matar a John para que no cuente lo que sabe. John escapa corriendo aterrorizado hasta su casa, pero se paraliza al darse cuenta de que está encerrado fuera y a merced de la señora