La carta expresa preocupación por el cambio aparente en la doctrina y estilo de vida de Miguel Ruiz, un antiguo maestro. Se menciona que Miguel Ruiz ya no sigue los principios cristianos que antes enseñaba sobre vestimenta modesta y distinción de géneros. El autor insta a Miguel Ruiz a volver a la senda que conocía y a no dejarse influir por doctrinas mundanas.