El autor visita el norte de la provincia del Chaco, Argentina, y observa las condiciones de extrema pobreza y desnutrición que enfrentan miles de indígenas en la región. Describe hospitales con techos que gotean, paredes sucias y rotas, y pacientes que parecen esqueletos acostados en el piso o camas desvencijadas. También ve niños empiojados que solo han comido harina con agua y familias que viven en ranchos de barro sin servicios básicos. El autor se siente indignado por la