Este documento habla sobre un hombre llamado Vicente que disfrutaba cantar y componer canciones. A pesar de su talento musical, nunca puso fechas concretas para terminar sus composiciones, diciendo siempre "Algún día". Después de la muerte de su esposa, cayó en el alcoholismo y murió de cirrosis hepática. La lección más importante que dejó fue la necesidad de fijar metas y fechas específicas para cumplir los sueños, en lugar de dejarlos para "Algún día".