Este documento explica la doctrina de la unicidad de Dios. Explica que aunque Dios se manifestó en Jesucristo como hombre, Él siguió siendo uno y omnipresente. Jesucristo tenía una naturaleza divina y humana en una sola persona, lo que permitió que salvara a la humanidad de una manera única al morir y resucitar sin pecado. La doctrina de la unicidad enseña que Dios es uno a pesar de manifestarse de diferentes maneras, como en la Santísima Trinidad.