La contaminación auditiva proviene de ruidos fuertes como cláxones, música alta y fuegos artificiales que pueden causar estrés, insomnio, daño irreversible a los oídos y pérdida total de la audición. La OMS indica que 130 millones de personas están expuestas a niveles de ruido excesivos y 300 millones viven en zonas ruidosas, siendo Japón el país más ruidoso seguido de España. Reducir el ruido ayuda a reducir la contaminación auditiva.