El documento compara las cualidades de los perros y los gatos como mascotas. Resalta que los perros son leales, alegres de ver a sus dueños, y siempre están dispuestos a complacer. Por otro lado, sugiere que los gatos son más independientes e indiferentes hacia sus dueños, viéndolos sólo como proveedores de comida y refugio. Concluye diciendo que casarse es similar a tener un gato como mascota.