Este documento habla sobre la necesidad de que los trabajadores sociales exploren las dimensiones no visibles de la realidad social más allá de los cinco sentidos y las estadísticas. Propone que cuando "cruje la madera del edificio social", los trabajadores sociales deben usar todos sus sentidos al servicio de su disciplina. También cita a Diderot para recordar que el ser humano es complejo, con fuerza y debilidad, luz y ceguera. Finalmente, enfatiza la importancia de desarrollar un buen espíritu crítico y