Los gases que componen la atmósfera no deben reaccionar entre sí para mantener el equilibrio del medio ambiente y hacer posible la vida en la Tierra. La atmósfera contiene oxígeno, nitrógeno, argón y dióxido de carbono que juntos permiten la respiración y el mantenimiento de la vida, pero si reaccionaran podrían generar cambios en el ambiente que harían difícil o imposible vivir en este planeta.