Luis II se convirtió en rey de Baviera en 1865 a los 18 años. Construyó el Castillo de Neuschwanstein entre 1869 y 1886 como refugio de su mundo fantástico inspirado en los cuentos y la obra de Wagner. El castillo nunca fue terminado debido a la muerte de Luis II y las deudas que generó, pero se ha convertido en un ícono turístico de Alemania.