Abraham siguió el llamado de Dios para dejar su tierra y familia y dirigirse a una nueva tierra. San Pablo dice que Dios nos salvó y llamó a una vida santa por medio de Jesucristo, no por nuestros propios méritos. El evangelio narra cómo Jesús se transfiguró delante de Pedro, Santiago y Juan en el monte, y aparecieron Moisés y Elías hablando con él, y una voz del cielo dijo "Este es mi Hijo, escuchadle".