Botellita era una botella de plástico feliz de ser comprada por un niño y llevar alegría a su familia. Más tarde fue puesta en una bolsa amarilla junto a otras botellas confundidas, pero Botellita les explicó que serían llevadas a una planta de reciclaje para ser reutilizadas y evitar la contaminación, llevando aún más alegría. En la planta de reciclaje, las botellas se deslizaron emocionadas y fueron transformadas de nuevo en botellas útiles.