Este documento cuenta la historia de David, un niño de 6 años con síndrome de Down que ingresó a una escuela en 2008. A pesar de sus logros académicos, su principal logro ha sido iniciar un proceso de sensibilización sobre la discapacidad. David agradece a sus compañeros, maestros y profesora por brindarle afecto y ayudarlo a sentirse bien a través de su apoyo y aceptación.