El golpe a Luz y Fuerza del Centro (LyF) es un negocio privatizador que busca explotar su red de fibra óptica, permitiendo servicios de 'triple play' a un mercado cautivo de más de 25 millones de usuarios. A pesar de la propuesta del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) de crear una empresa pública para ofrecer estos servicios a bajo costo, las concesiones están siendo otorgadas a intereses privados. La operación detrás del golpe no se basa en la ineficiencia de los trabajadores, sino en el saqueo eficiente de la infraestructura del estado, pagada con impuestos de la población.