El documento narra la historia de un hombre que, al desear cosas materiales y arrojar piedras al mar, pierde de vista los tesoros valiosos que posee, simbolizados por un diamante que no supo apreciar. La reflexión se centra en la importancia de reconocer y valorar lo que tenemos, en lugar de anhelar lo que no tenemos. Se enfatiza que cada día es un diamante irremplazable que debemos aprovechar, junto con una oración de gratitud y disposición espiritual.