Este documento argumenta que para adorar a Dios adecuadamente, debemos llegar a conocerlo y comprender su naturaleza y obras. Explica que Dios es el único ser digno de adoración por ser el Creador omnipotente, omnipresente, omnisciente y por poseer atributos como el amor, la santidad y la justicia. También destaca que debemos adorar a Dios no solo por lo que es, sino también por sus obras como la creación y el cuidado de su pueblo.