Cuando nació su hija Carmencito, el padre quería un varón y no sintió gran alegría. Sin embargo, con el tiempo se enamoró de la sonrisa y mirada de Carmencito. Años después, Carmencito fue diagnosticada con una enfermedad del corazón y solo le quedaban unos meses de vida a menos que recibiera un trasplante de corazón. El padre decidió donarle su propio corazón para salvar la vida de su hija, que era lo más importante en su vida.