El documento habla sobre un septenario al Espíritu Santo para pedir sus dones. En la meditación del quinto día se describe el don de fortaleza, el cual el Espíritu Santo sólo da a las almas valerosas que saben luchar contra sí mismas. Se explica que este don acompaña a quienes se sacrifican y perdonan, y sostiene a los cansados en la lucha. Finalmente, se pide al Espíritu Santo que nos dé este don de fortaleza para vencernos a nosotros mismos y luchar después de