La narradora y su mejor amiga se vieron obligadas a separarse cuando su padre anunció que se mudarían a otra ciudad. Perdieron el contacto debido a los constantes cambios de residencia de su padre por trabajo. Años después, cuando su padre les dijo que volverían a su ciudad original de forma permanente, la narradora decidió buscar a su amiga. Al reencontrarse, se abrazaron fuertemente sin necesidad de palabras, ayudando a sanar el dolor que su amiga sentía por haber enviudado recientemente.