El efecto invernadero retiene el calor de la Tierra en la atmósfera debido a gases como el dióxido de carbono y el metano. La Revolución Industrial aumentó los niveles de estos gases en la atmósfera a través del uso de combustibles fósiles. Actualmente los niveles de dióxido de carbono son un 35% más altos que en la era pre-industrial y la dependencia continua de combustibles fósiles está conduciendo a cambios climáticos potencialmente catastróficos.