Eisriesenwelt
Eisriesenwelt (literalmente ‘Mundo de los gigantes de hielo’) es un sistema de cuevas
situado en los macizos de Tennen, cerca de Werfen (Salzburgo, Austria). Se descubrió en 1879
por el naturista Anton von Posselt-Czorich, quien está enterrado en la cueva.
La cueva tiene un total de 43 de kilómetros de largo, de los cuales, sólo son visitables
dos.
La temperatura de la cueva es de menos tres grados centígrados, por lo que el hielo se
conserva
genial. No se permiten hacer fotos, alumbrar con linternas o usar cualquier cosa que
pueda
desprender un mínimo de calor.
Al llegar allí, te recomiendan que te abrigues bien, y advierten que puede resultar peligroso
para gente con problemas del corazón, claustrofobia o asma; ya que muchos de los tramos del
recorrido son muy estrechos, rodeados de hielo a una altura de 200 metros con respecto a la
entrada de la cueva.
Al entrar, te dan una lamparita de gas para iluminar; porque, al contario de otras cuevas, no
se puede tener ningún tipo de iluminación o foco, ya que el hielo correría peligro.
En un momento dado de la guía, la persona encargada del grupo apaga todas las luces y pide
silencio; para poder apreciar el silencio y la oscuridad absolutas de esa inhóspita cueva.

Eisriesenwelt

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    Eisriesenwelt (literalmente ‘Mundode los gigantes de hielo’) es un sistema de cuevas situado en los macizos de Tennen, cerca de Werfen (Salzburgo, Austria). Se descubrió en 1879 por el naturista Anton von Posselt-Czorich, quien está enterrado en la cueva. La cueva tiene un total de 43 de kilómetros de largo, de los cuales, sólo son visitables dos. La temperatura de la cueva es de menos tres grados centígrados, por lo que el hielo se conserva genial. No se permiten hacer fotos, alumbrar con linternas o usar cualquier cosa que pueda desprender un mínimo de calor.
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    Al llegar allí,te recomiendan que te abrigues bien, y advierten que puede resultar peligroso para gente con problemas del corazón, claustrofobia o asma; ya que muchos de los tramos del recorrido son muy estrechos, rodeados de hielo a una altura de 200 metros con respecto a la entrada de la cueva. Al entrar, te dan una lamparita de gas para iluminar; porque, al contario de otras cuevas, no se puede tener ningún tipo de iluminación o foco, ya que el hielo correría peligro. En un momento dado de la guía, la persona encargada del grupo apaga todas las luces y pide silencio; para poder apreciar el silencio y la oscuridad absolutas de esa inhóspita cueva.