El texto explora la enseñanza de un método de instrucción conocido como 'brujería', impartido por un maestro llamado don Juan, que busca ayudar al aprendiz a acceder a diferentes ámbitos de percepción a través de la conservación de la energía. La brujería se describe como el uso especializado de la energía que permite a los brujos percibir realidades más allá de la conciencia cotidiana, y el proceso de aprendizaje está dividido en dos categorías: la enseñanza convencional y aquella en estados de conciencia ampliados. A lo largo del proceso, se enfatiza la importancia de un maestro que guíe al aprendiz en la comprensión de su conexión con la fuerza universal llamada 'intento'.