El café Pombo, el Gijón y el Comercial se convirtieron de esta manera en Ateneos improvisados, donde los famosos intelectuales daban sus lecciones y se discutían los temas de actualidad. El documento habla sobre la importancia histórica de las tertulias y los cafés como lugares de encuentro para intelectuales donde se mantenía el espíritu crítico y se transmitía conocimiento a través del diálogo y la conversación.