Este relato cuenta la historia de un hombre que se vuelve alcohólico y maltrata a su gato negro Plutón. Una noche, en estado de embriaguez, le saca un ojo al gato. Más tarde, dominado por un "espíritu de perversidad", cuelga al gato de un árbol. Esa misma noche, su casa se incendia y queda destruida. Al día siguiente, encuentra la imagen del gato ahorcado grabada en la pared de su casa. Esto lo llena de terror y remordimiento.