Lev Polugaievsky
El Laberinto Siciliano (2)
EDICIONES ESEUVE
SUMARIO
Introducción 7
PRIMERA PARTE: ESTRATEGIA DEL MEDIO JUEGO 9
l. LA DINÁMICA DE lA ESTRUCTURA DE PEONES ....................................... ...... 1 1
1.1. Las ventajas y los inconvenientes de los peones débiles 15
1.2. Mayorías de peones 26
1.3. El bloqueo 30
2. LA BATALLA POR lAS CASILlAS CENTRALES 35
2. 1. La casilla d5 41
2.2. La casilla eS 56
3. LíNEASABIERTAS 63
4. El VALOR DE LAS PIEZAS 77
5. SACRIFICIOS ESTRATÉGICOS 99
5.1. Sacrificio de peón 99
5.2. Sacrificio de una pieza menor 11 O
5.3. Sacrificio de la calidad 125
5.4. Sacrificio de dama 140
SEGUNDA PARTE: SILUETAS DEL FINAL 149
Introducción 151
6. LA COLUMNA VITAL 153
7. LA FUERZA DE LOS ALFILES 166
8. PIEZAS MENORES EN OPOSICIÓN 177
EPilOGO 20 1
lndice de partidas 203
5
INTRODUCCION
Jugar de forma poco sistemáti­
ca, sin un cierto orden o con poca
inteligencia; he aquí nuestro ene­
migo más peligroso. Por el contra­
rio, un plan bien sopesado y diri­
gido de forma clara es una base só­
lida para cualquier apertura.
Siempre y en cualquier momen­
to, estemos inmersos en operacio­
nes ofensivas (variante Najdorf),
conduciendo una guerra de trin­
cheras (variantes Paulseny Scheve­
ningen) o preparando un contra
ataque en el centro, hemos de te­
ner una concepción clara acerca
de los problemas globales que ten­
dremos que resolver, y en base a
ello construir un plan concreto.
La estrategia de la Defensa Si­
ciliana es dificil de dominar. Se le
pueden aplicar todas las leyes ge­
nerales, pero contiene también
muchas contradicciones y excep­
ciones a las reglas.
Así, las consecuencias de un re­
traso en el desarrollo son bien co­
nocidas, pero en la variante Naj­
dorf (Polugaievsky y peón envene­
nado) en una fase temprana y bajo
el fuego enemigo, las negras se
permiten la lujuria de pasearse con
su dama. En la Scheveningen, el
negro amontona sus piezas en las
tres últimas filas, pero ¡cuánta
fuerza explosiva contiene esa en
apariencia pasiva variante! Y
cómo se puede entender que en
una misma variante, la misma pie­
za pueda ser la figura principal o
la más absolutamente desesperada;
una casilla pueda ser el puesto más
fuerte o el más inútil, o los mismos
«deteriorados» peones (doblados
o aislados) puedan resultar positi­
vos o algo negativo en la posición.
Es con el estudio de estas. suti­
les dificultades y con la resolución
de un gran número de misterios es­
tratégicos, con lo que lucha toda
su vida un jugador siciliano. Al asi­
milar paso a paso la estrategia de
la Defensa Siciliana nos capacita­
mos mejor para penetrar también
en el «espíritu» de otras aperturas
y dominar más rápidamente las
ideas que subyacen en el medio
juego.
Analizar en detalle todas las su­
tilezas de la estrategia es algo que
obviamente sobrepasa a cualquier
autor, sobre todo en una simple
obra. Y, por supuesto, no es mi
propósito realizar semejante tarea,
especialmente porque las cosas
cambian de forma constante. Mi
deseo ha consistido simplemente
en contribuir a descubrir y diluci­
dar las cuestiones estratégicas más
problemáticas que constantemente
surgen en la práctica del ajedrez.
7
PRIMERA PARTE
Estrategia del
medio juego
1. LA DINAMICA DE LA ESTRUCTURA DE PEONES
Toda situación concreta en el ta­
blero posee una estructura de peo­
nes con sus características propias.
Su colocación más o menos armo­
niosa, sus interacciones y su movi­
lidad son factores de los que de­
pende en gran parte el éxito de
todo un plan estratégico preconce­
bido.
En la Defensa Siciliana los pe­
queños peones tienen asignado un
papel que me atrevería calificar de
fundamental. Los avances f2-f4, en
la gran mayoría de las variantes,
g2-g4 en el ataque Keres y otros
esquemas similares, y b5 en el
bando negro se han llegado a con­
vertir en algo completamente na­
tural para nosotros. Un jugador
que no los utilice se nos asemejará
a un cazador sin arma.
Cada movimiento de peón debe
ser enfocado con un alto sentido
de la responsabilidad, ya que los
callejones del laberinto siciliano
guardan demasiada astucia como
para permitir pasos incautos.
En ciertas ocasiones incluso las
maniobras de peón más estándar
pueden traer consigo consecuen­
cias muy indeseables si se realizan
apresuradamente, sin una sólida
base posicional.
Vamos a ver dos ejemplos ins­
tructivos.
O SMYSLOV
e KOTTNAUER
Groninga 1 946
l. e4 eS 2. lilf3 d6 3. d4 cxd4 4.
ltJxd4 lilf6 5. lt:lc3 a6 6. .ie2 e6
7. 0-0 b5
Esta temprana actividad de las
negras no presagia nada bueno.
Tienen prisa por efectuar una idea
típica, pero en detrimento de la
movilización de su ala de rey. Por
medio de un juego enérgico,
Smyslov refuta la dudosa táctica
de su rival, que se olvidó del desa­
rrollo.
8. i.f3 l1a7
9. 'it'e2! :a c7
Para poder instalar su alfil en
b7, las negras tienen que mover
antes su torre. Pierden material
1 1
después de 9. ... ll d7 10. eS dxeS
1 1 . lllc6 'f!/c7 12. llxb8 'f!/xb8 1 3.
.tc6.
10. 1I d1 lllbd7
11. a4
Comienza el justo castigo. Las
blancas explotan al 100 % la pre-
matura 7. bS.
11. ... bxa4
El negro se ve forzado a desar­
ticular sus peones del ala de dama,
ya que a 11. b4 habría seguido
12. llla2, entonces 12. ... aS es
malo en vista de 13. lllbS.
12. llx a4 i.b7
13. e5!
Las blancas obtienen una inicia­
tiva decisiva tras esta ruptura en el
centro.
13. .. . llxe5
Tampoco le irían mejor las co­
sas a las negras tras 1 3. ... dxeS 1 4.
i. x b7 exd4 l S. .txa6.
12
14. i.xb7 li:xb7
15. 'f!Jx a6 'f!/b8
16. lllc6 llxc6
17, 'f!lxc6+ lld7
Las negras aparentan tener
todo en orden pero
18. lllc5!!
Una «pequeña)) sorpresa. Las
blancas dan de buena gana su ca­
ballo con el fm de abrir líneas.
18. ... dx c5
19. .tf4!
Y ahora también su alfil, ya que
si 19. ... 'f!/ x f4 ganan con 20. 'i'c8+
�e7 2 1 . 'f!/ x b7 �f6 22. Jlxd7
�g6 23. g3 'f!/fS 24. ll a7.
19. ... i.d6
20. ,txd6 llb6
21. 'f!/xd7+! abandonan.
O BALASHOV
e POLUGAIEVSKY
Tallin 1 973
l. e4 c5 2. lllf3 d6 3. d4 cxd4 4.
lllxd4 lllf6 5. lllc3 a6 6. g3 e5 7.
lllde2 lllbd7 8. .tg2 .te7 9. 0-0
(DIAGRAMA 4)
Yo había llegado bastantes ve­
ces a esta posición y generalmente
las negras obtuvieron buen juego.
Actualmente suele prepararse
g3-g4 antes de enrocarse, jugando
directamente 9. h3.
9. .. . b5
10. h3 i.b7
11. g4?!
En esta situación esto es un
paso temerario, debilitando las ca­
sillas negras y los peones vecinos
de su propio rey.
11. .•. b4
No permitiendo al blanco reali­
zar su planeado reagrupamiento
con 1 2. a3 y 1 3. �g3.
12. �d5 �x d5
13. exd5 0-0
Está claro que las negras no tie­
nen dificultades. De hecho, son
ellas las que pueden obtener un
juego mejor ya que en un futuro la
posición del rey blanco se tornará
incómoda.
14. c4
Las blancas han de apresurarse
en realizar esta jugada, antes de
que las negras coloquen su torre en
cS.
14. ... bxc3
El negro tiene el propósito de
abrir el juego, pero 14. .ig5 era
objetivamente más fuerte, permi­
tiéndole obtener el control de las
casillas negras.
15. �xc3 aS
Ahora el cambio de los alfiles de
casillas negras no surte efecto.
Después de 1 5. ... .ig5 1 6. �e4
_ix c1 el negro ha de contar con la
interposición 17. �x d6. La juga­
da realizada asegura la casillii c5
para su caballo.
16. li el �eS
1 6. ... :!:!. c8 era interesante, con
la idea de si 17. .ie3 volver al vie-
jo plan de 17. .ig5.
17. .te3 ll c8
18. lba4
La única posibilidad. Si el negro
tuviera tiempo de jugar ... i.g5, las
debilidades blancas rápidamente
se harían sentir.
18. ... �xa4
19. 'ifx a4 :a aS!
El negro desvía su alfil a la dia­
gonal c8-h3, ya que tarde o tem­
prano tiene que levantar el blo­
queo en e4.
20. l:!.ac1
Era esencial 20. 1!i'b5 i.a6 2 1 .
�c6, para preparar el cambio de
damas. El blanco cree tener mo-
1 3
mentos más oportunos para reali­
zarlo, y como suele ocurrir en es­
tos casos, se pierde tiempo. Con su
próxima jugada, el negro «roe)) en
la cadena de peones blancos. La
causa de ello se encuentra en la
prematura jugada once.
5
•• • •••
..... -,�,d d - -
• • • •
� -�- .- . - .
tvB B B�B
B B g -�
�� . ��-U. d U. d
. � � �� U M �
20. ... f5!
21. 'ti'b5
Sólo ahora se da cuenta el blan­
co de la dificultad de su situación.
No le agradaba 2 1 . gx f5 i.c8 22.
�c6 .t x f5 23. i.b6 �b8, aunque
quizá fuese lo menos malo.
21. ... i.a6
22. �c6 fxg4
Ahora, a 23. i.b6 el negro pue-
de escoger entre 23. �c8, con-
servando su peón extra, o 23.
�b8 24. hx g4 i.g5.
23. bx g4 i.h4!
Tras· esto el ataque negro se de­
sarrolla rápidamente. Es difícil
para el blanco encontrar una de­
fensa satisfactoria para todas las
amenazas.
14
24. .te4
25. 1!Vc2
'ti'f6
O 25. :S: c2 :S: ac8 26. 1!fa4 llc4!
25. ... g6
26. 'i!tg2
Era mejor 26. 'ti'd2.
26. ... :S: ab8
27. :S: hl :S:b4
Todas las piezas negras están es­
p l é n di d amente coordi nadas,
abriéndose paso literalmente por
la posición blanca, a través de dia­
gonales (los alfiles) y de columnas
y filas (las torres y la dama). ¡Se
percibe el fantasma de la combina­
ción! Así, por ejemplo, a 28. f3 vie­
ne el golpe táctico 28.... :S: x e4! 29.
'fi'x e4 i.d3! 30. g5 ,ixg5 3 1.
_ix g5fi'x g5+ 32. fi'g4 'fi'x g4+ 33.
fx g4 i.e4+, y las negras obtienen
excelentes posibilidades de victoria
en el final de torres.
28. :S: b3
Intentando aclarar la situación
después de 28. ... :S: c4 con la ines­
perada réplica 29. :S: f3 !
28. ... i.g5
Ahora a 29. Itf3 sigue 29.
i.f4 y 30. �h4, con un ataque
decisivo.
29. b3 i,x e3
30. :S: x e3
(DIAGRAMA 6)
30. ••• á: X e4!
Cambiando el alfil que protegía
f3.
31. :S: x e4
3 1 . fi'x e4 habria perdido inme·
diatamente: 3 1 . ... fi'x f2+ 32. 'it>h l
6
(32. cSh3 lH4) 32. !fh4+ 33.
cSg l ll f4.
31. •.• i.d3!
Por supuesto, el negro también
ganaría con 31. ... Wf3+ 32. lt>gl
i.d3 33. ll e3 Wx g4+ 34. llg3
1txg3+ 35. fxg3 i, x c2 36. 1I x c2
Ilf3 37. 1Ic6 1Ixg3+ 38. cSf2 1Id3
39. litx d6t>g7 40. c;!?e2 :iid4, pero
la jugada hecha decide más rápida­
mente.
32. Wxd3 Wxfl+ 33. cShl 1If3
34. : c8+ cSg7 35. : e7+ 'it>f6 36.
gS+ c,!>x gS 37. 1Ie2 9g3 38. Wd2+
chfS 39. Wg2 cS x e4 40. ll e4+
eS x dS 41. abandonan.
En esta partida las negras pudie­
ron efectuar plenamente su plan
estratégico de explotar las debilida­
des originadas por el blanco en la
apertura, y como resultado fue ca­
paz de montar un rápido ataque en
el flanco.
·
1.1. LAS VENTAJAS Y LOS
INCONVENIENTES DE LOS
PEONES DEBILES
No obligatoriamente una defor­
mación o una debilidad en la es-
tructura de peones supone un «de­
sastre natural». Esto dependerá ló­
gicamente, de las características de
la posición. En la variante Rauzer,
por ejemplo, las negras a menudo
voluntariamente doblan peones en
la columna «f», deshaciendo el po­
sible refugio del rey en caso de en­
rocarse corto. Pero este arriesgado
compromiso no está exento de
ciertas ventajas: las negras obtie­
nen la pareja de alflles, abren la co­
lumna «g» y poseen un fuerte cen-·
tro de peones.
En caso de que las blancas ten­
gan éxito en roer este hueso me­
diante e4-e5 o f4-f5 y explotar la in­
segura posición del rey negro, en­
tonces habrán castigado al negro
por su osadía de desfigurar la ca­
dena de sus propios peones. Espe­
cialmente desagradable para el ne­
gro resulta el bloqueo con f4-f5, ya
que reduce considerablemente la
vitalidad de su alfil de casillas ne­
gras. Pero si las blancas demoran
su iniciativa en las columnas «e» y
«f» y permiten al negro reforzar su
posición, especialmente cambian­
do damas, entonces la masa de
peones centrales negros se convier­
te en un arma poderosa y junto
con la apertura de un segundo
frente -la columna «g», además
de la «c»-les proporciona muchas
posibilidades adicionales, especial­
mente en el final.
O SMYSLOV
e BOTVINNIK
Moscú 1948
l. e4 eS 2• .!Df3 .!De6 3. d4 ex d4
1 5
4. �x d4 �f6 5. �c3 d6 6. .tg5 e6
7. .te2 i.e7 8. 0-0 0-0
9. �db5
Smyslov elude un plan activo en
el centro a base de 9. �h1 y 10.
f4 y escoge otro más dudoso basa­
do en el debilitamiento del ala de
rey negro. Pero para ello ha de
conceder la ventaja de dos tiem­
pos.
9. ... a6
10. ,ixf6 gxf6
10. ... ,i x f6 11. � x d6 'fkc7 tam­
bién era posible, con buen juego
para el negro, ¡pero Botvinnik se
aferra a sus principios de una for­
ma tenaz!
11. �d4 ct>h8
12. ..tfh1 li g8
13. f4 i.d7
Las negras pueden sentirse muy
satisfechas del resultado de la aper­
tura. Han terminado su desarrollo
y ocupan la columna «g», mientras
que las blancas no han creado aún
ninguna amenaza concreta.
14. i.f3?
16
Pasivo. La única forma de obte­
ner un plan pasaba por 14. fS, y si
14.... �eS, entonces lS . .thS ame­
nazando 1 6. ,i x f7 y preparando
llevar el caballo al ala de rey me­
diante �c3-e2-f4.
14. ... ltc8
15. �x c6?
Un serio error posicional que va
a reforzar a los peones centrales
negros. Todavía era posible inten­
tar 1 S. f5 o aún l S. �ce2. Ahora
a las blancas tan sólo les queda ob­
servar cómo van a llevar a cabo las
negras su plan, eligiendo entre
d5 o eS.
15. ... bx c6
16. �e2 d5
La falange de peones comienza
a avanzar. Ahora las negras ame­
nazan 1 7. ... dx e4 18. ,i x e4 fS y
1 9. eS, destapando a sus alfiles.
17. f5?
Smyslov está sencillamente irre­
conocible en esta partida. Ahora
crea una debilidad en las casillas
negras realmente catastrófica. Evi­
dentemente, se sentía desmoraliza­
do por el curso de la partida. En
opinión de Keres, pudo haber ju­
gado 1 7. 'fkd3, y tratar de defen­
derse después de 1 7. ... dx e4 1 8.
.t x e4 fS 19. ll ad l lic7 20. i.f3
'fkc8.
17. ... 'fkc7
18. c4 dx c4
19. 'fkd4 c5
20. 'fkx c4 i.d6
Los alfiles negros comienzan a
mostrar su agresividad.
8
21. g3 i.b5
22. 'i!tc2
22. ... exf5!
¡Abriendo el juego, según el es­
píritu de la posición! Ahora las to­
rres ayudarán a los alfiles.
23. exf5 ll ce8
24. llf2 ne3
25. i..g2
A 25. lbc3 habría continuado
25. i..c6 26. i..g2 i, x g3!
25. ... 'i!te7
26. lbgl i.d3
27. 'i!td2 c4
28. ;¡¡[f3 ll e8
29. ;¡¡[dl
El cambio de damas mediante
29. l1 x e3 'ftx e3 30. 'ftx e3 l;l x e3
habría conducido a la pérdida del
peón de b2.
29. ... i..c5
30. b3
(DIAGRAMA 9)
30. ... l:i:el!
Todas las piezas negras están
óptimamente situadas.
31. b x c4 i, x c4
32• .tn g x dl
33. 'ftx d} ;¡¡[d8
Hay muchas formas de ganar,
por ejemplo 33. !te l .
34. 'i!tc2 .td5
35. 'i!tc3 i.d4
36. 'i!td3 'i!te3
37. 'ftx e3 i.x e3
38. i.g2 i_x f3
39. i, x f3 l:id2
40. lbe2 l1x a2
41. Abandonan
O SUETIN
e BOTVINNIK
Moscú 1952
l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 ex d4
4. liJxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. i..g5 e6
7. 1!td2 h6 8. i,x f6 gxf6 9. 0-0-0
a6 10. f4 i.d7
Una de las variantes patentadas
por Botvinnik por aquellos años.
Surge ahora una posición tensa,
conforme a su estilo luchador.
1 7
1 1. .tc4 h5
12. <!>b1 'it'b6
13. llhfl
Un error importante, la simpli­
ficación favorece al negro ya que
en el final le es más fácil explotar
la fuerza de sus alfiles y las colum­
nas semiabiertas «c» y «g». Debie­
ron haber jugado 13. �b3.
13. ... 'ifx d4
14. 'ifx d4 �x d4
15. :!l:x d4 :!l:c8
16. .tb3
Hubiera sido mejor la retirada a
e2, ya que ahora el alfil va a que­
dar fuera del juego.
16. ... :!l:g8
17. :!l:d2 h4
18. f5
Las blancas tratan de activar a
toda costa su alfil.
18. ... �e7
19. lldf2
10 r--�=�'7::"'1'}. -..-::::�=�--::·=-· ·--=·=�
.........
,. � , � .� - - �
• • -��
. -�- .
•�m • •
�w�m n�wu .. u. u
-�- .lit.
19. ... .th6!
Las negras toman la iniciativa
con este sacrificio posicional de
peón.
18
20. fx e6 fx e6
21. :Ei xf6 l:tcf8
22. :!ii x f8 ,ixf8
23. Iilf2 .th6
24. .tc4 .te3
25. :!l:e2 .tg1
El peón extra blanco no va a
ninguna parte, mientras que los al­
files negros han obtenido mucha li­
bertad, especialmente el de casillas
negras, que no tiene oponente, se
muestra especialmente fuerte. Las
negras tienen una ventaja obvia,
aunque posiblemente no sea sufi­
ciente para ganar ante un juego
exacto por parte de las blancas, ya
que tras 26. g3!, como jugó Sue­
tin, se devuelve el peón para ali­
viar la situación en el ala de rey, y
en vista del poco material existen­
te, las blancas tienen chances rea­
les de salvar la partida.
No vale la pena transcribir las
cuarentajugadas restantes. La par­
tida se jugó en la última ronda del
Cto. de la URSS, el título de cam­
peón estaba en juego y Botvinnik
luchaba en lo más alto de la tabla.
Al fmal, explotando una serie de
inexactitudes del blanco, obtuvo
una importante victoria.
Este ejemplo demuestra clara­
mente que las negras se encuen­
tran bastante cómodas en el final.
Pueden dejar tranquilamente su
rey en e7, desde donde defiende
los peones d6 y f6, y la disponibi­
lidad de la columna «g» en combi­
nación con el avance del peón «h»
supone una ayuda estimable para
un juego activo.
Las cosas no son tan sencillas
para las negras en caso de que el
blanco eluda las simplificaciones y
actue de una forma enérgica y re­
solutiva. En este caso, como se
muestra en la siguiente partida
(¡uno de Jos jugadores vuelve a ser
Botvinnik!), Jos peones doblados
en «f» le causan a las negras mu­
chos problemas.
O KERES
e BOTVINNIK
Moscú 1 956
L e4 c5 2. lüf3 lüc6 3. d4 ex d4
4. liJx d4 lüf6 5. lüc3 d6 6. .tg5 e6
7. 'ftd2 b6 8. i_xf6 gxf6
Las negras aceptan el desafio.
Pero muchas fueron las dudas ex­
presadas acerca de la conveniencia
de la variante, ya que la partida se
jugaba en la última ronda y al ne­
gro le bastaban unas tablas para
conseguir el primer puesto. Ade­
más, no deberían haber mostrado
indiferencia al hecho de que la teo­
ría por aquel entonces había acu­
mulado una experiencia considera­
ble, y se habían encontrado planes
enérgicos para las blancas que ha­
bían cuestionado seriamente la re­
putación de la variante.
9. 0-0-0
Larsen, en la Olimpiada de
Moscú 1956, eligió también contra
Botvinnik un plan a base del enro­
que corto, y obtuvo ventaja desde
la apertura: 9. li dl a6 10 . .te2 h5
JI. 0-0 .td7 12. r,!lh l 'i'b6 1 3.
lüb3 .te7 14. f4 h4 15. lüa4 'i'a7
1 6. lüac5 dx c5 17. 'fi'x d7+ r,!lf8, y
las negras consiguieron tablas des­
pués de realizar un gran esfuerzo.
9. ... a6
10. f4 b5
11. Wb1 .td7
12. .te2 'i'b6
13. lüb3!
Keres estaba muy bien prepara­
do para esta partida. Es muy im­
portante para las blancas preservar
las damas, ya que sólo así pueden
aspirar a obtener ventaja. Vimos
en el ejemplo previo que el cam­
bio de damas tras 1 3. li hfl 1W x d4
14. 1W x d4 liJ x d4 1 5. I!.xd4 i.c6
favorecía al negro.
13. . .. 0-0-0
14. Ii hfl lüa5
En la partida Byvshev-Livshits,
Leningrado 1 953, las negras repli­
caron 14. r,!lb8, y a 15. Ii f3 ju­
garon incautamente 1 5. ... ltJa5.
Tras 1 6. lüd5! e x d5 17. liJ x a5 las
blancas construyeron un ataque
irresistible. Y, sin embargo, en opi­
nión de Keres, las negras habrían
llevado a su rey a un Jugar más se­
guro.
1 9
15. ll f3
Las blancas podían elegir entre
1 5 . lD x a5 y la jugada de la parti­
da. Ha preferido 1 5. ll f3, aunque
tras 1 5. lLJ x a5 �xa5 1 6. ll f3 Wb8
17. �d4 i.e7 18. b4 �c7 1 9. lhd5!
ex d5 20. ll c3 ..i.c6 21. exd5 y no
se ve como pueden defenderse las
negras.
15. ... lLJ x b3
16. axb3 Wb8
17. lha4 �a7
El cambio en a4 sería desagra­
dable para el negro. La torre iria
a b3 con ganancia de tiempo,
mientras que 1 7. �c7 sólo trae­
ría dificultades tras 1 8. �d4 i.e7
19. ll c3 ..i.c6 20. lhb6, con la ame­
naza 21. lhd5. Pero ahora, con la
dama negra fuera de juego, Keres
está preparado para comenzar una
combinación.
12
18. f5! i.e7
El negro debería haber consen­
tido en el desmembramiento de su
cadena de peones con 18. exf5
19. exf5 ..i.c6, y utilizar sus alflles
para defender las debilidades.
20
19. fxe6 fx e6
20. :!i xf6!
Se siente ahora la desafortuna­
da posición de la dama negra, ya
que no vale 20. ... i, x f6? por 2 1 .
�x d6+ y 22. lhb6+ . Por tanto, las
negras deberán consentir esta pér­
dida de peón.
20. ... ll h7
Por supuesto, no 20. i, x a4?
en vista de 2 1 . l1 x e6, mientras que
el contraataque 20. ... b5 sigue con
21. IU7 ..i.e8 22. ll g7! bx a4 23.
�b4+ Wa8 24. e5! y el negro está
perdido.
21. ll g6! b5
El negro trata de escapar de la
presión.
22. lhc3 �c5
23. lha2!
Esta inteligente maniobra de ca-
ballo consolida la ventaja blanca.
23. ... wa7
24. lhb4 llf8
25. i.f3 h4
26. h3 .teS
27. lhd3 �c7
27. �d4 sería fuertemente re-
plicada con 28. �e l !
28. lhf4 :af6
29. ..i.g4! ll x g6
30. lLJx g6
Ahora se amenaza 3 1 . lD x e7 y
32. �x d6. Las negras no tienen
salvación. La partida concluyó:
30. ... ..i.b7
31. i,xe6 ..i.d8
32. .id5
33. 'fi'x d5
34.e5
O GELLER
e LARSEN
Copenhague 1966
,i x d5
:r:i:fi
abandonan
l. e4 c5 2. lbf3 lLlc6 3. d4 ex d4
4. llJ x d4 lLlf6 5. lLlc3 d6 6. .ig5 e6
7. 'fi'd2 a6 8. 040 .id7 9. f4 .ie7
10. lbf3 b5 11. ,i x f6 gxf6
De nuevo, la discusión en la
apertura ha tenido lugar entre las
siguientes cuestiones: ¿qué es más
importante ahora, la masa de peo­
nes creada por el negro en el cen­
tro aún a costa de romper la armo­
nía de su cadena de peones y que
sus alfiles, de momento, permanez­
can en la retaguardia, o la iniciati­
va blanca en vista de la situación
insegura del rey contrario? Las
blancas van a demostrar en esta
partida cuán peligroso es jugar con
la seguridad del rey.
1 2. i.d3
Otra forma diferente sería jugar
12. f5!? directamente, con idea de
13. g3 y 14. .ih3, presionando so­
bre e6.
12. ... "ffa5
13. wbt b4
Aunque las negras juegan al dic­
tado de la iniciativa blanca -aho­
ra trasladarán el caballo de c3 al
ala de rey, donde será más activo­
tienen que permanecer fieles a sus
principios y llevar a cabo su plan
de contraataque, que implica el de­
sarrollo de una iniciativa en el ala
de dama con el avance de los peo­
nes «a>> y «b».
14. lbe2 :ag8
Pero aquí hay que discrepar del
negro, que se desvía y pierde un
tiempo. Era correcto 14. ... "ffc5
1 5 . f5 aS 1 6. lLlf4 a4 17. :r:i:c1 :r:i:b8
con chances recíprocas, como en
el match Fischer-Spassky 1972.
15. lbg3 "tfic5
16. :r:i:hel :r:i:a7
Profilaxis contra e4-e5, pero
17. e5! dxe5
18. fx e5 llJxe5
19. llJ x e5 fx e5
20. "@h6
Desde la ruptura en el centro,
las piezas blancas actúan con todo
su poder, mientras que a las negras
les falta cohesión.
20. ... f5
21. "tfixb7 l::tf8
(DIAGRAMA 14)
22. b3!
Sólo con este movimiento con-
21
creto se justifica la estrategia blan­
ca. Ahora, el alfil blanco irá a c4
y no perderá de vista al peón e6.
Geller juzga correctamente que la
debilidad de sus casillas negras en
esta posición no es peligrosa y re­
fuerza su valoración con la varian­
te, 22. ... 'i'c3 23. 4Jh5 e4 24.
i, x e4! (tras 24. i.c4 i.f6 25.
lbx f6+ '1'x f6 las negras tienen
todo en orden) 24. ... fx e4 25.
4Jg7+ '.ttd8 26. ll:l x e6+ '.tte8 27.
'l'g6+ lif7 28. 'i'g8+.
22. ... e4
23. i.c4 'i'eS
24. 'i'hS+ '.t;>d8
2S. li x e4 'i'c3
26. 4Je2
El ataque blanco va a continuar
a pesar del siguiente cambio de da­
mas.
26. ... 't!t'h8
27. 't!t'x h8 li xb8
28. li x e6 li xb2
29. li g6
Era atractivo 29. li x a6 li x a6
30. i, x a6 '.ttc7 3 1 . 4Jf4, pero tras
3 1 . i.c6 las blancas habrían te­
nido dificultades técnicas.
22
29. ... ll h4
30. 4Jd4 <ttc7
31. li g7 i.f6
32. ll:le6+ <tlb6
33. :i:Ig6 i.c3
A 33. .th8 podría haber se-
guido 34. g3 lih2 35. ll:lc5+ y 36.
4J x a6.
34. lLJcS+! i.c6
El caballo es inmune a causa de
35. li d5 mate.
3S. 4Ja4+
36. 4Jx c3
37. :i:Ig3
38. li x c3
39. li d6+
40. li d2
Construyendo una red de mate.
40. ... ct>b4
41. Wb2 i.e4
42. a3+ <tia5
43. lid6 abandonan.
También ocurre frecuentemente
en la Defensa Siciliana el doblaje
de peones en la columna «e», por
parte del negro. Una vez más, pue­
den hacerse dos tipos de valoracio­
nes en estos casos.
O KUPREICHIK
e POLUGAIEVSKY
URSS 1976
l. e4 eS 2. 4Jf3 d6 3. .ibS+ 4Jd7
4. d4 4Jf6 S. 4Jc3 cx d4 6. 't!t'x d4
eS 7. 'i'd3 h6 8. i.e3 i.e7 9. i.c4
0-0 10. 0-0 4Jb6 1 1. i.b3 i.e6 12.
lbh4 'ft'd7 13. i,xe6 fx e6
(DIAGRAMA 1S)
El trío de peones negros surgi­
dos tras el cambio en e6 sólo es
amenazador en apariencia. De he­
cho tiene poca movilidad y tiene
un aspecto de estructura rígida.
Las blancas pudieron haber conti­
nuado 14. ,i x b6! axb6 1 5. lt:g6
lHd8 1 6. lHdl seguido del dobla­
je de torres en la columna «d»,
condenando a las negras a una de­
fensa pasiva, ya que dificilmente
habrían podido realizar el avance
liberador d5 y tarde o tempra­
no sus peones débiles se harían no­
tar. Pero aún después de la conti­
nuación de la partida, 14. lt:bS
liJeS 1S. ll:lg6 lld8 16. c4 a6 17.
lt:c3 fi'e8 18. ll:lx e7+ ll:lxe7 19.
llad1 lhc8 20. .ib6 :ii d7 21. a4,
las blancas «congelaron» a los peo­
nes negros en el centro y mantu­
vieron su ventaja.
Una situación diferente se dio
en la siguiente partida.
O BOUAZIZ
e SALOV
Szirak 1987
l. e4 eS 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cxd4
4. ltJxd4 lt:f6 S. lt:c3 d6 6. i.e2 eS
7. lt:b3 .ie7 8. 0-0 0-0 9. .ic4 a6
10. a4 .ie6 11. i, x e6 fx e6 12.
i.gS :11c8 13. aS
El negro tiene los mismos peo­
nes que en la partida anterior, pero
la situación es radicalmente· dife­
rente. Sus piezas están armoniosa­
mente situadas, y la columna abier­
ta «f>> le permite construir un plan
en el ala de rey, a donde se va a di­
rigir su dama. Su masa de peones
controlan importantes casillas cen­
trales y en el momento oportuno
va a poder avanzarlos. Por ello, las
blancas van a tener que vigilar cui­
dadosamente la casilla d5.
13. ... �e8!
14. �e2 �g6
1S. ,i xf6 Itxf6
16. :11 ad1 :11cf8
17. ll:la4
El blanco lleva a cabo una ma­
niobra de caballo de tres jugadas
con la esperanza de explotar la de­
bilidad del peón d6, pero hacién­
dola, desestima claramente la fuer­
za dinámica de las piezas negras.
Pudo haber jugado 1 7. :11 d3 con
juego complicado.
23
17. ...
18. f3
19. lüb6
20. lüc4
lH4
lüd8!
lüf7
El blanco ha realizado sus pro­
pósitos, pero sin percibir la calami­
dad que le aguarda.
17
20. ... lüg5
21. �hl
21. ... l!Jx e4!!
Un golpe combinativo dado en
el momento justo por el negro, y
posible gracias a su ocupación de
la columna «f». Después de 22.
fx e4 'i!fx e4 las blancas pierden in­
mediatamente a causa de la inde­
fensión de su primera fila.
22. lücl 1!fh5
23. �gl d5
El avance temático en el centro,
que señala el principio del fin para
el blanco. De nuevo no es posible
22. fx e4 por 22. i.c5+!
24
24. lüe3 i.c5
25. 11 d3 i.a7
26. l:l el nxf3!
En semejante posición el negro
no puede negarse al placer de sa­
crificar una torre.
27. gxf3 nxf3
Aquí las blancas decidieron no
sufrir más y abandonaron. A 28.
nf1 las negras ganan fácilmente
con 28 . . . . i, x e3+ 29. nx e3
1!fg5+, y si 28. 1!fg2 lo más simple
es 28 . .. . lH2 29. 1t'x f2 l!Jx f2 30.
� x f2 e4 3 1 . l:lb3 d4.
Pero el tándem de peones en
«e» sucede más a menudo en la va­
riante Scheveningen:
O IVANCHUK
e POLUGAIEVSKY
Biel 1 989
l. e4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cxd4 4.
l!Jx d4 lüf6 5. lüc3 a6 6. i.e2 e6
7. 0-0 i.e7 8. f4 0-0 9. i.e3 Wc7
10. a4 lüc6 11. '!t'el l!Jx d4 12.
i,x d4 e5 13. i.e3 exf4 14. i,xf4
i.e6 15. Wg3 li:fc8! 16. �hl (16.
e5 lüe8!) 16. ... lüd7 17. i.g4 l:le8
18. i.f5
En este momento ambos con­
tendientes decidieron no ir más
allá. Tras 1 8.... i.f8 1 9. l:tad1
lüe5 20. '4Wh3 g6 2 1 . i.x e6 fx e6
22. .t x e5 dx e5 (ver diagrama si­
guiente) se habría llegado a un tipo
de posición bastante frecuente en
la práctica dentro del sistema
Scheveningen. A primera vista los
peones en «e» son débiles. Pero
constituyen de hecho una pareja
armoniosa que dificilmente se pue­
den explotar. Se han cambiado la
mayoría de las piezas menores y
solamente la dama blanca puede
atacar el centro, pero su oponente
negra puede arreglárselas sola
para defenderlo, y la oposición ca­
ballo vs. alfil no le reporta al blan­
co ninguna ventaja real, ya que los
peones en «e» controlan casillas
importantes como d5 y d4 no per­
mitiendo al caballo blanco mover­
se libremente. La ventaja blanca
en las columnas abiertas «d» y «f»
es temporal, pudiendo las negras
neutralizarla fácilmente. Por ejem­
plo: 23. ll d3 ll ad8 24. l:i: df3 i.g7,
y si 25. llf7 entonces, además de
25. ... Wx f7, las negras tienen la
simple 25. ll d7, mientras que si
24. lHdl, entonces 24. n x d3
25. W x d3 ll c8! y su posesión de
la columna «C» no es menos im­
portante que la «d» en vista de la
debilidad del peón c2. Por estas ra­
zones mi joven oponent� no con­
templó sus chances con excesivo
optimismo y ofreció tablas.
Como perseguido por el desti­
no, lvanchuk tuvo que hacer fren­
te a una pareja de peones dobla­
dos en «e» en el mismo torneo,
pero en esta ocasión era él su pro­
pietario.
O DE FIRMIAN
e IVANCHUK
Biel 1 989
l. e4 c5 2. lüf3 lüc6 3. d4 cx d4
4. lt:Jxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. .tc4 e6
7. .te3 .te7 8.!t'e2 0-0 9. 0-0-0 a6
10. i.b3 lbd7 11. 'it'bl '4Wc7 12. f4
lüc5 13. f5! ll:Jxb3 14. ax b3 i.d7
15. llhfl lüe5 16. lüf3! .tc6 17.
ll:Jx e5 dx e5 18. fxe6 fxe6 19.!t'g4
l:l xfl 20. ;ax n!t'd7 21. la:dl!t'c8
Aquí el panorama es radical­
mente distinto. Los peones en «e»
le causan a las negras problemas
considerables. Comparado con el
diagrama anterior, en la posición
presente las blancas gozan de va­
rias virtudes: l . para empezar, tie­
nen una ventaja real en la colum­
na «d», que será dificil de contra­
rrestar; 2. un alfil de casillas ne­
gras activo que puede crear ame­
nazas en el flanco de rey; 3. en al­
gunos casos el cambio de alfiles de
casillas negras puede favorecer al
blanco, ya que el negro perdería el
control sobre la casilla d6 y sus
peones en «e» podían terminar en
una situación critica.
25
Ya ahora pudieron las blancas
forzar la ganancia de un peón me­
diante 22. i.h6 i.f8 (22. i.f6 es
malo por 23. :!i fl, mientras 22. ...
g6 debilitaría seriamente las casi­
llas negras) 23. i.g5 -amenazan­
do 24. :!i d8- 23 . ... �eS, y ahora
24. i.f6 ó 24. 't!fg3 fuerza al negro
a desprenderse de su peón e5.
Pero la continuación elegida en la
partida también es suficientemen­
te fuerte: 22. h4!? <tth8 y en este
momento, de repente, subestiman­
do claramente su posición, el gran
maestro americano, tras 23. i.g5
¡ofreció tablas! No está claro
qué fue lo que le asustó. Después
de 23. i_ x g5 24. hx g5! -la úni­
ca forma-las blancas tienen abier­
ta la columna «11» pudiendo seguir
24. ... i.e8 (de otra forma 25.
llhl) 25. :!i d6 i.fl 26. �g3 �c5
27. :!i d7, ganando material.
Resumiendo, respecto a la de­
formación de la estructura de peo­
nes en la Defensa Siciliana pode­
mos decir que es absurdo estable­
cer unas normas excesivamente rí­
gidas. Mucho va a depender de los
diferentes rasgos latentes en esta o
aquella posición. Y la maestría aje­
drecística consiste precisamente en
la habilidad de penetrar en los se­
cretos de estos matices.
1.2. MAYORIAS DE PEONES
En ambos flancos del tablero se
dan con frecuencia enfrentamien­
tos de peones, y no siempre en
cantidad igual por cada bando.
Por ejemplo, las blancas tienen
26
ventaja en el ala de dama y el ne­
gro en el de rey o viceversa. Gene­
ralmente, ambos opositores focali­
zan más su atención en aquella
parte del tablero en donde su ca­
dena de peones es más larga. Cla­
van sus esperanzas en su mayoría
de peones. «Transformar cantidad
en calidad», es una ley que tiende
a cumplirse en ajedrez; natural­
mente, un bando tiene más posibi­
lidades de éxito en la zona en don­
de tenga más peones.
O GELLER
e POLUGAIEVSKY
Cto. URSS 1 983
l. e4 c5 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 ex d4
4. ll:lx d4 e6 5. ltlc3 d6 6. i.e2 ll:lf6
7. i.e3 i.e7 8. 0-0 0-0 9. f4 a6 10.
a4 �c7 11. �h1 :!i e8 12. i.g1 e5
13. ltlb3 exf4 14. a5 ltle5 15.
:!i xf4 i.e6 16. ll:ld5 i.xd5 17.
ex d5 ltlfd7
La discusión sobre el tablero
viene determinada por la disposi­
ción de los peones. El blanco tie­
ne mayoría en el ala de dama (cua­
tro contra tres), y el negro asocia
sus esperanzas con su peón extra
en el ala de rey y la columna «e».
Los acontecimientos inmediatos le
van a dar la razón a las blancas.
18. c4
El blanco no oculta sus planes y
rápidamente lleva a cabo una ofen­
siva con su grupo de peones.
18. ... g6
19. lüd2 ..ig5
20. l:i d4 f5
21. b4 l:i e7
Las únicas chances del negro se
encuentran en el juego de piezas
por la columna «e».
22. c5! l:i ae8
La ventaja estratégica del blan-·
co es indiscutible; ha solventado
completamente el problema de ex­
plotar su mayoría de peones. Pero
en este momento culminante pier­
de el hilo. En lugar de 23. l:i el?!
(¡una autoclavada!) 23. ... lür7 24.
cx d6?! (era mejor 24. ..ifl) 24. ...
1txd6. Correcto era 23. ll bl y 23.
lüf7 24. ..ifl colocando al ne­
gro con problemas dificiles.
O ESTRIN
e BOLESLAVSKY
Moscú 1 964
1. e4 c5 2. lüf3 lüc6 3, d4 cxd4
4. ltJx d4 e6 5. lüb5 d6 6. i.f4 e5
7. .te3 lüf6 8. ..ig5 ..ie6 9. lü1c3
a6 10. lüa3 ..ie7 11. lüc4 lüd4 12.
lüe3 0-0 13. ,i x f6 ,ixf6 14. lücd5
.tg5 15. c3 lüc6 16. ..ie2 lüe7 17.
ltJ x e7+ 'fi'x e7 18. lüd5 �d8 19.
0-0 ...
Esta es un tipo de posición que·
se da con cierta frecuencia en la
Defensa Siciliana. Mientras el
blanco tiene un caballo centraliza­
do, el negro posee los dos alfiles.
Las chances son probablemente
iguales y ganará quien lleve a cabo
su plan de forma más resolutiva.
19. ... l:ic8
20. �b3?!
¿Para qué? Después de todo, las
negras no van a mover su peón
«b» a tontas y a locas, mientras
que la dama blanca queda mal si­
tuada e impide que se mueva su
peón «b» en un momento oportu­
no.
20. ... �d7
21. lifdl?!
Es más natural 2 1 . l:i ad1 , dejan­
do la otra torre en fl , ya que el ne­
gro planea f5.
21. ... l:i c5
22. a4 �h8
23. l:id3 f5!
El negro se hace con la iniciati­
va aprovechando el juego sin plan
del rival.
27
24. f3 'fi'f7
25. no
Consecuencia del infortunado
movimiento 21 blanco, que obliga
perder un tiempo en defensa.
25. .•. ,i x d5!
Un momento oportuno de clari­
ficar la situación. El blanco no
puede jugar 26. :!:1 x d5 en vista de
26. fx e4.
22
26. ex d5 'f!/e7
La configuración de peones ha
determinado la naturaleza de la lu­
cha. El blanco tiene una mayoría
en el ala de dama, pero práctica­
mente no se nota ya que no están
avanzados. Por otra parte, el ne­
gro tiene mayoría en el centro y ala
de rey -cuatro contra tres- y está
preparado para realizar el avance
e4.
27. 'fi'dl a5
Esta jugada no está hecha sin
sentido, ya que tiene unos fines
profilácticos. El negro sabe que el
28
avance e4 no tardará en hacerse
por lo que decide impedir al blan­
co el más leve resquicio de activi­
dad en el ala de dama, ya que si
b4 se abriría la columna «c» para
la torre negra. A pesar de ello, el
blanco no da crédito al negro y
avanza su peón «b», entre otras ra­
zones también porque no se sentía
capaz de mantenerse mucho tiem­
po en una posición tan estática.
28. b4?
29. cb4
30. 'fi'b3
31. ,ixfl
ab4
![el
![x fi+
e4!
Por fin, el esperado avance lle­
ga. El que los alfiles sean de dife­
rente color sólo hace incrementar
el potencial de ataque negro.
32. li c3
33. 1!Vc4
34. !ta3
35. 'f!/x d4
36. 'i!?hl
'fi'e5
.if6
'fi'd4+!
,ixd4+
!tc8
Las negras son superiores a su
oponente en todos los sentidos. La
torre en a3 causa una impresión la­
mentable. Por ello no es sorpren­
dente que la partida concluya en
pocas jugadas más.
37. fe4 fe4
38. g3 !tcl
39. rt>g2 !tc2+
40. rt>h3 h5
41. g4 e3
42. a5 e2
43. ,i x e2 ![xe2
44. gh5 !tb2
45. abandonan.
<> KUZMIN
e SVESHNIKOV
Minsk 1976
l. e4
2. lt:f3
3. d4
4. ltJ x d4
5. lt:c3
6. lt:dbS
7. lt:d5
8. ed5
9. c3
10. a4?!
c5
lt:c6
cd4
lt:f6
e5
d6
ltJx d5
lt:e7
li:Jg6
Las esperanzas del blanco van
ligadas a la jugada 1 0. a6, en­
tonces obtendrían un juego exce­
lente con 1 1 . lt:a3, 1 2. li:Jc4 y 1 3.
aS. Pero las negras no están obli­
gadas a seguir esta linea. La teoría
considera lo más fuerte 1 O. '9Wa4!
.id7 1 1 . �c4! i,xb5 1 2. �xb5+
1i'd7 13. a4! a6 1 4. �x d7+ �xd7,
y el complicado final resultante se
juzga favorable al blanco, pero
Sveshnikov tiene su propia opi­
nión de muchas posiciones de esta
variante.
10. ... i.e7
11. g3 0-0
12. .ig2 f5
El desarrollo lógico de los acon­
tecimientos. Las negras ponen sus
esperanzas en su mayoría de peo­
nes en el ala de rey, mientras las
blancas lo hacen en el de dama.
13. 0-0 f4
Sveshnikov considera que hu­
biera sido más efectivo jugar pri­
mero 1 3. ... a6 14. lt:a3 y entonces
1 4. f4.
14. c4 i.f5
Ahora ya no tiene sentido 1 4.
a6, ya que tras 1 5. li:Jc3 el blanco
incluiría su caballo en la defensa.
15. c5
Si 1 5. lt:c3 entonces 1 5. . .. �c8
1 6. b3 i.h3! con una iniciativa pe­
ligrosa.
15. ... e4!
16. g4?
Este juego temerario se va a
mostrar ineficaz. Era esencial 1 6.
.t x f4 lt:xf4 1 7. gf4 a6 1 8. ltJ x d6
.t x d6 1 9. cd6 't!t'xd6 y la lucha
continua.
16. ... f3
17. gf5 fg2
18. li el )lxf5
19. )lx e4
(DIAGRAMA 24)
19. ... .th4!
Provocando una debilidad nue­
va, ya que el blanco pierde tras 20.
i.e3 '9Wf6 2 1 . '9Wd2 lhf8 22. li e6
,ixf2+ 23. i, xf2 :ii xf2 24. l:i: x f6
)l x d2 25. J:i x f8+ 'i!fx f8. Queda
29
claro que los peones negros han
ganado el primer asalto.
20. f4 dc5
21. d6 "t!fd7
22. l::ta3 naf8
23. (jjx a7 .ig5!
¡El semimuerto peón de g2 en­
seña los dientes!
24. Wb3+ �h8
25. We6 "t!fx e6
26. l::tx e6 ..txf4
27. _txf4 (¡jxf4
El resultado de lo sucedido es
que el blanco no ha sido capaz de
desembarazarse del incómodo
peón.
28. l::te1 l::td5
29. (jjb5 Itd2
30. l::tae3 g5!
Con idea de 3 1 . g4 y 32.
(jjh3+.
31, (jjc3 j¡ X d6
Y el negro realizó fácilmente su
ventaja material y posicional.
30
1.3. EL BLOQUEO
Al hablar de bloqueo general­
mente entendemos como tal a la
labor de interposición que una pie·
za -caballo o alfil usualmente
ejerce en el camino de un peón pa­
sado. Sin embargo, también un
peón puede realizar de forma ex­
celente una labor de bloqueador.
En tales circunstancias trata de
mantener a raya a los peones ene­
migos, limitando o privándoles to­
talmente de movilidad. Dos bue­
nos logros de Geller nos sirven
como ejemplo de este tema.
O GELLER
e FISCHER
Cura�ao 1 962
l. e4
2. (¡jf3
3. d4
4. (jjx d4
5. (jjc3
6. ..te2
7. (jjb3
8.�
9. ..te3
10. a4
11. aS
c5
d6
cd4
(jjf6
a6
e5
..te7
�
Wc7
..te6
(jjbd7
12. iüdS!
Esta continuación va a determi­
nar la subsecuente estrategia blan­
ca. La posición alcanzada h�bía
sido minuciosamente estudiada
por Geller, que ya era famoso por
su habilidad en las aperturas. L�
blancas van a obtener de forma fa­
cil y natural una gran ventaja po­
sicional debido sobre todo al he­
cho de que su peón avanzado en
a5 le va a asegurar el bloqueo del
ala de dama, auténtico soporte de
todo su plan posterior a base de
c2-c4, b2-b4 y c4-c5 ya que el �e­
gro será incapaz de mover su.P��n
«b)) sin causar daño a su posiCion.
12. . .. llJ x dS
También las blancas obtendrían
ventaja después de 1 2. ... ,ix d5
1 3. ed5 b5 14. ab6 llJ x b6 15. c4!
a5! (15. ... lübd7 1 6. lüa5! lifc8
1 7. b4 y las blancas tienen una su­
perioridad decisiva en el ala de
dama, Kostro-Pokojowczyk, Polo­
nia 1 972) 1 6. li x a5 li x a5 1 7.
li.)xa5 liJbx d5 1 8. i.d2 lüf4 1 9.
b4, Bradvarevic-Nemet, Bled
Jl)6j_
13. edS i.fS
1 4. e4 i.g6?
Fischer persiste en su intento de
ohtcncr contrajuego en el al� de
rl·y mediante ... f5 pero no tiene
éxito en la realización de esta «ac­
tiva)) jugada ya que se ve ?blig�d?
a tratar de repeler la creciente Im­
riativa blanca en el flanco de
dama; por ello la maniobra
_
del �­
fil se muestra como una sena per-
dida de tiempo. Tendría que ha­
berse defendido con 14. :!:i:fc8 y
entonces 15 . ... "i!fd8, con la idea
de cambiar el alfll de casillas ne-
gras mediante .ig5.
1S. >Icl liJeS?!
Ahora ya era esencial agudizar
el juego con 1 5. f5, aunque se­
ría muy dificil conseguir el resulta­
do deseado tras 1 6. c5! f4 (1 6. ...
dc5 1 7. llJ x c5 llJ x c5 1 8. b4 f4 1 9.
i, x c5 i.d6 20. i.g4, ocupando el
puesto avanzado de e6, o 1 8. ...
lHc8 1 9. bc5 t!f x a5 20. d6 con la
desagradable amenaza de "i!fb3+
-Rabar) 1 7. cd6 t!f x d6 1 8. i.�5
liJx c5 1 9. liJ x c5 y las negras estan
en grandes dificultades.
Al bloquear la casilla �5 Fischer
desestimó la fuerza de la JUgada 1 7
blanca. Por tanto 1 5. ... li ac8, o
15. lHc8 parecen más tenaces,
esperando a ver que harían las
blancas.
16. llJxe5 deS
17. b4
La apertura del ala de �ama le
reporta al blanco una ventaJa apre-
3 1
ciable. Las piezas negras se ven
obligadas a una defensa pasiva.
17. ... :ii ac8
Por supuesto, no 1 7. . .. cb4 ya
que el blanco interpondría 18.
.ib6 y entonces 19. c5 y el negro
estaría axfisiado.
18. 1!t'b3 .id6
19. l:Hd1 1We7
La amenaza de ganar un peón
con 20. bc5 _ixc5 2 1 . _ix c5 'ffx c5
22. 'ffxb7 "fi'x a5 23 . lhl obliga al
negro a gastar un tiempo precioso.
20. beS i, x c5
21. .i x c5 :ii x c5
22. :ii al!
La torre blanca aspira a llegar a
b6 desde donde apoyará el avance
del peón «d».
22. ..• :ii d8
23. :ii a4 .if5
24. :ii b4 .ic8
25. :ii b6 :ii d6
Fischer trata de obstruir los
peones pasados blancos, pero es
bien sabido que las piezas pesadas
son malos bloqueadores y su plan
no tendrá éxito. Pero en caso de
25. :ii x a5 26. d6 'l'd7 27. .if3
la posición negra se habría colap­
sado al instante.
26. "ti'b4 '1'c7
27. :ii x d6 'ffxd6
28. :!i:b1 'l'c7
Mednis considera esta jugada
como el error decisivo y cree que
aún era posible resistir con 28. ...
32
g6, pero yo creo que aún así la po­
sición negra no sería viable.
27
29. 'l'a4!
Dejando el camino hacia b6 a la
segunda torre.
29. ...
30. 'l'a3
31. :ii x b7
32. 'ffx a5
.id7
:ii x a5
'ffx b7
El éxito para el blanco ya no
está lejos. Sus esfuerzos en la aper­
tura y medio juego no han resulta­
do vanos. La partida concluyó:
32. ... g6
33. h3 'l'b1+
34. �h2 .if5
35. Wc3 We4
36. .if3 'l'd4
37. 'ffx d4 ed4
38. g4 .ic8
39. c5 a5
40. c6 �f8
41. d6 abandonan.
O GELLER
e IVKOV
Hilversum 1973
l. e4 c5
2. lt:Jf3 d6
28
3. d4
4. ltJx d4
S. lüe3
6. .ie2
7. lüb3
8.0-0
9. f4
10. a4
11. wh1
ed4
lüf6
a6
eS
.ie7
.te6
'fie7
lübd7
:ae8
No puede decirse que la última
jugada del negro sea un error, pero
sí parece una inexactitud. En cual­
quier caso las blancas van a ser ca­
paces de obtener una considerable
ventaja posicional, como va a mos­
trar el curso de esta partida. Por
tanto, era mejor 1 1 . 0-0.
12. fS .ie4
13. aS!
El bloqueo del ala de dama en­
tra en los planes estratégicos del
blanco. Ahora le va a ser dificil al
negro conseguir contrajuego, ya
que sus peones del flanco de dama
están inmovilizados y a sus piezas
les va a resultar dificil coordinarse.
13. ... 0-0
14. ,ixe4 'fix e4
1S. :aa4 'fie6
16. .ie3 :afd8
17. 'i!if3
Geller refuerza la posición de
sus piezas y mantiene en reserva el
avance del peón «g». Mientras, le
dice a su adversario: «haz una ju­
gada>>.
17. ... h6
El gran maestro yugoslavo de­
tiene el asalto de peones blancos.
debilitando su flanco de rey (a 1 8.
g4 seguiría 1 8. lüh7).
18. :!Iaa1! liJeS
19. lüd5
¡Justo a tiempo! Se percib.e la
desafortunada posición de la dama
negra.
29
19. ... ltJ x dS
20. edS 'fibS
21. ltJ x c5 deS
22. 'fig4 'fixb2
23. ,ix h6?!
Aunque debe ser suficiente para
ganar, no es lo más rápido. Geller
recomienda 23. c4. Pero, ¿por qué
33
no jugar 23 . :ilabl! 1!fxc2 24.
_ixh6 .if6 25. :ilbc l 1!fd3 26.
lHdl y entonces 27. _ix g7! segui­
do de 28. f6, o 23. ... h5 24. 1!fxh5
1!fxc2 25. ;¡¡xb7 1!fd3 26. ;¡¡f3,
etc.? No tengo dudas de que esto
hubiera ganado inmediatamente.
23. ... e4
24. ;¡¡abl 1We5
25. c4 e3
El blanco ha de jugar con mu­
cha exactitud ya que el negro ha
obtenido contrajuego con su peón
«e».
26. ;¡¡bel
Falla 26. ;¡¡x b7? por 26. ... .id6
27. .if4 e2 y son las negras las que
ganan.
26. ... 1!1d4
27. ;¡¡f4 1!1f6
Si 27. ... 1Wc3 las blancas ganan
con 28. ;¡¡efl, y si 28. .if6 29.
_ix g7!
28. ;¡¡e4!
Todo calculado de una forma
precisa. La posición está ganada
para el blanco ya que su peón «d»
es más fuerte que el «e» negro.
34
28. ... 'fi'x h6
29. ;¡¡x e7 liteS
30. 'fi'e4 li xe7
31. 'fi'x e7 'fi'f4
32. h3
Las blancas no tienen prisa en
tomar el peón «e» y primero le
abren a su rey una vía de escape.
32. ... 'fi'xf5
33. d6 'l'e6
La última jugada negra le va a
permitir a Geller concluir la parti­
da de una forma elegante, pero la
posición también estaba perdida
tras 33 . ... 'l'f6 34. 'l'xf6 gf6 35.
;¡¡x e3 ;¡¡d8 36. ;¡¡d3.
30��������=
• •• •••
.,. -,�.� � fa ..
iR D.'it'R R
� ". . .� .. . .
-�- • •
R R • Rt5
R B -�­
R R U -�
34. d7!
Ganando una torre entera. Las
negraS abandonaron.
2. LA BATALLA POR W WILW CENTRALES
No debe sobreestimarse la im­
portancia de este tema. Creo que
es muy aconsejable realizar un es­
tudio concreto de los procedimien­
tos típicos que concierne a la lucha
por las casillas centrales y extraer
algunas conclusiones generales
que ayuden a los jugadores a ad­
quirir la necesaria habilidad prác­
tica.
Lo que analizaremos a conti­
nuación serán situaciones en las
que uno de los jugadores, guiado
por una estrategia determinada, o
a veces por necesidad, permite una
debilidad en el centro del tablero,
ofreciendo algunas ventajas visi­
bles al oponente (aunque a veces
son sólo un cebo). O cómo se con­
sigue el dominio de una casilla cen­
tral utilizando una serie de técni­
cas estándar.
Pero primero examinaremos
desde un contexto general el pro­
blema de las casillas débiles, blan­
cas o negras, y las serias conse­
cuencias que pueden acarrear.
Comprobaremos por nosotros
mismos cuán peligroso es no res­
petar las leyes de la estrategia y
cuando se plantean planes confu­
sos se debilitan pequeños o gran­
des sectores del tablero, permitien­
do que el oponente ejerza su do­
minación sobre ellos.
O GAPRINDASHVILI
e SERVAlY
Dortmund 1 974
l. e4 c5
2. liJf3 liJc6
3. d4 cd4
4. liJx d4 g6
5. c4 i.g7
6. i.e3 liJf6
7. liJc3 liJg4
8. �xg4 liJx d4
9. �dl e5
Consolidando el caballo pero
debilitando la casilla d5. Se consi-
dera mejor 9. liJe6.
10. liJb5!
El blanco planea cambiar el ca­
ballo. En caso de 1 0. i, x d4? ed4
1 1 . liJb5 0-0! 1 2. liJ x d4 �b6! y el
negro tiene la iniciativa.
35
10. ... 0-0
Primero y sobre todo el desarro­
llo, y así el negro ofrece un peón.
Es desfavorable para el blanco
aceptarlo: 1 1 . ltl x d4 ed4 12 .
.txd4? 'ti'a5+ 13. �e2 1i e8 1 4. f3
d5! 15. ,t x g7 ( 15. cd5 J:i x e4+ 16.
fe4 .tg4+) 15 . ... J;t x e4+ 16. �f2
'ti'c5+ 17. �g3 'ti'e3! con ataque.
1 1. .te2
También es posible 1 1. 'ti'd2.
1 1. ... 'ti'h4?
El negro se encamina hacia un
juego forzado pero mal calculado.
Tenía que haber continuado 1 1 . ...
ltl x b5 12. cb5 d6, y si 13. .tc4
.te6, con una posición defendible.
12. ltl x d4! ed4
13. .t x d4 'tifx e4
14. _t x g7! �xg2
El negro había puesto sus espe­
ranzas en esta jugada intermedia,
pero no había reparado en la irre­
versible debilidad de la gran diago­
nal negra.
1S. 1i'd4!
¡Al estilo del siglo pasado! El sa­
crificio de ambas torres lleva a un
mate inevitable.
1S. ...
16. �d2
�x hl+
�xa1
(DIAGRAMA 32)
17. �f6!!
Esta jugada, de una fuerza terri­
ble, concluye la partida. Las ne­
gras abandonan, ya que si 1 7. ...
36
�x a2 viene 18. .th6 y los jaques
pronto se terminan. Esto ha sido
lo recibido por el abandono de las
casillas negras.
O NEZHMETDINOV
e DUBININ
Cheboksary 1 950
l. e4 eS 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 cd4
4. lbx d4 ltlf6 S. ltlc3 d6 6. .tgS e6
7. �d2 a6 8. 0-0-0 h6 9. .tf4 .1d7
10. .tg3 �c7 1 1. f3 ltle5?
33 . . ..... . �d d 'B' � ¡-.
. A _. .t.• .t. �d � d -
,. � A ·· �� - . -
� � . �
� m � � �
. � - � �� � � �
� � � Wift - � �� � d �
� W :§: ��� Ja
Esta maniobra de caballo senci­
llamente empeora la posición ne-
gra. 1 1 . 0-0-0 era mejor.
12. f4 ltlg6
13. i.e2 .te7
14. �b1 eS?
Un error posicional. Al inicial
un juego prematuro en el centro el
negro debilita de forma catastrófi­
ca sus casillas blancas, lo que en­
seguida va a aprovechar Nezhmet­
dinov.
15. lt:lf5! .l x f5
16. ef5 lt)xf4
17. J.xf4 ef4
18. 'ifxf4 0-0-0
19• .tn wbs
20. .td5!
Se hace obvia la dominación del
alfil blanco. Al negro le falta espa­
cio y está condenado a esperar pa­
sivamente su trágico final. Las pie­
zas blancas aumentan su actividad
con cada movimiento provocando
al final una auténtica asfixia posi­
cional.
20. ... l:l hf8
21. li hel lii d7
22. 'ifg3 lt:le8
23. lt:le4 wa7
Es un placer conducir las blan-
cas en tales posiciones.
24. lii e3 'ifd8
25. 11 b3 .tf6
26. 1!fe3+ 'it>b8
27. lii b6 'ifc8
28. lii d3 lii e7
29. lii db3
(DIAGRAMA 34)
Una posición pintoresca. El ne­
gro, sencillamente, no tiene juga­
das.
29. ... 1!fxf5
30. J:ii X b7+ J:ii X b7
34
31. lii xb7+
32. ltJxd6+
wc8
abandonan.
O SMYSLOV
e BOTVINNIK
Moscú 1 954
l. e4 c5
2. lt:lc3 lt:lc6
3. g3 g6
4. .tg2 .tg7
5. d3 d6
6. lt:lge2
6. ... e5!
Sin ninguna buena razón, esta
jugada no se había dado en ningu­
na competición seria antes de este
encuentro. De momento se contro-
37
la el avance d4 del blanco y a la
vez se restringe el alfil de g2. La
debilidad de la casilla d5 no tiene
gran importancia ya que existen
suficientes medios de controlarla.
7. lt:ld5 lt:lge7
8. c3?!
El plan elegido por el blanco es
estratégicamente incorrecto, ya
que su esfuerzo por jugar a toda
costa d4 no va a tener los resulta­
dos apetecidos. Rehusa de forma
voluntaria, equivocadamente, a la
lucha por d5, cosa que podría ha­
her hecho con 8. lt:lec3. Ahora las
negras se desembarazan de uno de
los inconvenientes de su posición.
8. ... ltJxd5
9. ed5 lt:le7
10. 0-0
El juego blanco es incongruen­
te. Tendría que haber continuado
con los pasos iniciados con 1 O. d4
ed4 1 1 . cd4 1 2. ltJ x d4 0-0 1 3. 0-0,
con tan solo unas leves mejores
perspectivas para el negro.
10. ... 0-0
11. f4?!
Ya que aquí no es bueno 1 1. d4
ed4 12. cd4 c4 1 3. 'i'a4 'i'c7 1 4.
.tg5 .td7 1 5. 'i'a3 .tf5 con ven­
taja posicional negra, Smyslov tra­
ta de hacerse con la iniciativa por
otro camino, pero de esta forma
debilita seriamente sus casillas ne­
gras. La más tranquila 1 1 . .td2 se­
guido de 1 2. 'i!Vb3 y 1 3. l::tae l es­
taba más en el espíritu de la posi­
ción.
1 1. ... .td7
12. h3?!
38
El blanco teme 1 2. ... 'i!Vc8 y
construye una nueva debilidad. Te­
nía que haber intentando 12. fe5
de5 1 3. .tg5 ( 1 3. d6!? también es
interesante) 1 3. h6! ( 1 3. ... f6?
1 4. i.e3 'i'c7 1 5. .tf2 lt:lf5 1 6. d4
ed4 1 7. cd4 c4 1 8. lt:lf4 con buen
juego) 1 4. .t x e7 'i!V x e7 1 5. c4
l:l ae8 1 6. lt:lc3 f5 1 7. 'i'd2, y aun­
que las negras están mejor, aún
hay mucho que jugar.
12. . .. 'i'c7
13. .te3
Podría haberse conseguido la
mejor disposición de las piezas
blancas con 1 3. .td2, 1 4. 'i'b3 y
1 5. :!i ae l .
13. ... li ae8
Las negras son las primeras en
completar su movilización, sus pie­
zas tienen una posición armoniosa
y eso les permite mantener la ini­
ciativa.
14. 'i'd2?
Botvinnik considera esta jugada
como de rutina, creando dificulta­
des serias ya que la damaoestá mal
situada en la diagonal cl-h6. Acer­
tad�mente sugiere 14. .tf2 como
meJor.
14. ... lt:lf5
15. .tf2 h5
16. li ae1
Bueno o malo, el blanco debe­
ría haberse decidido por 1 6. g4
hg4 1 7. hg4 lt:lh6 1 8. g5, creando
contrajuego.
(DIAGRAMA 36)
17. th2
1 7. feS falla por 1 7. ... i.h6 1 8.
"ifc2 ll:le3 y la posición blanca se
colapsa.
17. ... i.h6!
Se hace clara la pobre situación
de la dama blanca en d2, y además
se hace muy desagradable la ame-
naza 1 8. ef4 19. lt:J x f4 h4!
18. h4
Es triste que las blancas tengan
que crear nuevas debilidades como
este «hole» en sus casillas blancas,
pero ¿qué hacer ante un futuro
h4?
18. ... �f6!
El conjunto de piezas blancas,
agrupadas todas en el «sótano»,
parecen bastante desamparadas,
por lo que no sorprende que las ex­
celentemente coordinadas fuerzas
negras asesten un duro golpe en el
flanco de rey, en donde se encon-
traban palpitando numerosas debi­
lidades.
19. .te4 ef4
20. l1Jxf4 l1Jxh4!
21. i.e3 lt:JfS
22. i.xfS
22. l1Jxh5 falla por 22. ... gh5
23. i_ x f5 (23. i_ xh6 'fkx h6) 23.
i_ x e3 24. ll x e3 'ikg5!! y las negras
ganan la calidad. La partida con­
cluyó: 22. ... 'fkxfS 23. 'ikg2 'ikg4
24. 'ike2 'fkx e2+ 2S. :S: x e2 :S: eS
26. ll ee1 llfeS 27. i.f2 h4 28.
l:i:x eS :a x eS 29. d4 hg3+ 30.
'i!f x g3 ll gS+ 31. Wh2 J:ifS 32.
i.e3 cd4 33. cd4 Wh7 34. llf2 gS
3S. ll:le2 JI xf2+ 36. _ixf2 fS 37.
abandonan.
O GELLER
e RESHEVSKY
Palma de Mallorca 1970
l. e4 eS 2. lt:Jf3 e6 3. d4 cd4 4.
ltJ xd4 ll:lc6 S. lt:Jc3 d6 6. i.e2 lt:Jf6
7. 0-0 i.e7 8. i.e3 0-0 9. f4 i.d7
10. li:lb3 aS 1 1. a4 eS 12. th1 lt:Jb4
13. i.f3 ll c8
37
En esta variante las negras tra­
tan de obtener contrajuego con el
39
avance del peón «a». Al hacerlo,
sin embargo, debilitan una serie de
casillas, pero ¿cómo pueden las
blancas explotar esta ventaja? Con
la sutil maniobra de torre que si­
gue, logran desvelar los inconve­
nientes de la formación negra. La
torre se traslada a la columna «d»
pero la parte más perspicaz del
plan blanco está bien camuflada.
14. :S: f2! :S:c4
15. fe5 de5
16. :S: d2 'flc7
17. 1Wg1!!
¡Esta es la clave! Las casillas ne­
gras del flanco de dama, especial­
mente b6, empiezan a derrumbar­
se.
17. ... i.d8
Las negras se encuentran obli­
gadas a realizar torpes jugadas de­
fensivas.
18. :S: ad1 i.c6
19. i.c5
Una interposición importante,
forzando al negro a dar la calidad
sin apenas compensación.
19. ... :S: e8
20. 'fi'fl :S: x c5
La debilidad de la casilla f7 no
permite al negrojugar 20. .. . :S: x e4
en vista de 2 1 . lLlx e4 lLlx e4 22.
i, x e4 ,t x e4 23. :S: d7, etc.
40
21. li) x c5 1We7
22. lLlb3 i.b6
23. 1We2 g6
24. lLlb5 :S: a8
Tales jugadas no se hacen de
buena gana.
25. lLlcl
Comienza la fase técnica. El ca­
ballo aspira llegar a d5 y una vez
ahí la partida habrá acabado.
25. ... lLla6
26. lLla2 lLlc5
27. lLlac3 h5
Parando provisionalmente 28.
lLld5 debido a 28. i, x d5 29. ed5
e4, con contrajuego.
28. l:i e1
29. :S: d6
30. :S: dd1
31. 'fld2
32. Wd6
33. 'fld2
'fi'f8
lLlcd7
'flh6
'flf8
'flh6
'fi'f8
Con los jugadores apurados de
tiempo, el blanco repite jugadas.
38
34. h3 :S: e8
35. lLld6 ;¡::¡: d8
36. lLlc4 i.c7
37. lLld5!
Esta jugada concluye práctica­
mente la partida.
37. ... llJ x d5
38. ed5 lbf6
39. '@'g5 lb><d5
40. llJxeS �g7
41. c4 f6
Y sin esperar la respuesta del ri­
val, el negro abandona.
Retornemos ahora directamen­
te al problema de las casillas cen­
trales. Haremos hincapié en anali­
zar detalladamente dos puntos im­
portantes, eS y dS, cuyos rasgos ca­
racterísticos aparecen casi cons­
tantemente en la mayoría de las va­
riantes sicilianas.
2. 1. LA CASILLA d5
Al autor le gustaría que el lec­
tor dedicara una atención especial
sobre esta casilla, provocadora de
duras luchas de intereses entre am­
bos bandos y en torno a la cual tie­
nen lugar arduos debates. La casi­
lla es generalmente una debilidad
negra y a partir de aquí se plantea
la cuestión básica: si las blancas
obtienen un control total sobre
este deseado punto o bien las ne­
gras consiguen una cobertura ade­
cuada en torno a él.
O SMYSLOV
e RUDAKOVSKY
Moscú 1 945
l. e4 c5 2. lbf3 e6 3. d4 cd4 4.
llJ x d4 ltlf6 5. lbc3 d6 6. i.e2 i.e7
7. 0-0 0-0 8. i.e3 lbc6 9. f4 1Wc7
10. '@'el llJxd4 11. i, x d4 eS 12.
.te3 .te6 13. f5 ..tc4? 14. .t >< c4
1j'x c4
Las negras cometieron un serio
error posicional en su jugada 1 3."
al cambiar los alfiles de casillas
blancas (pudo haber jugado 1 3. ...
i.d7 seguido de 14. i.c6) cir­
cunstancia que será aprovechada
por el blanco.
15. .tg5!
Un ejemplo típico de cómo ex­
plotar la casilla dS en este tipo de
posiciones. Las blancas eliminan el
último defensor de este importan­
te lugar estratégico tras lo cual su
caballo se colocará majestuosa­
mente en él.
15. ... :iife8
16. i, x f6 ,ixf6
17. lbd5 .id8
A 1 7. 1!fx c2 podría haber
continuado 1 8. :ii f2, y si 1 8. . . .
'ifcS entonces 19. :ii cl y 20. lbc7
ganando calidad.
18. c3
19. b3
20. 'it>h1
21. lH3
b5
'fi'c5+
:iic8
'it>h8
Por supuesto que las negras po-
dían atrincherarse con 2 1 . f6,
4 1
pero semejante defensa pasiva no
hubiera acarreado nada bueno, ya
que las blancas podrían llevar sus
piezas al flanco de rey y asaltar la
posición del rey negro sin ningún
obstáculo con el avance de sus
peones ((g» y «h».
22. f6! gf6
23. 'tfh4 ;¡¡g8
24. lbxf6 l:l g7
2S. l:l g3
Con la amenaza 26. 'ffx h7+!
2S. ... i,xf6
26. 'tfxf6 1I g8
27. l:l d1 d5
28. :S. xg7 abandonan.
O SMYSLOV
e DENKER
Moscú 1 946
l. e4 eS 2. lbc3 lbc6 3. g3 g6 4.
i.g2 i.g7 S. d3 e6 6. i.e3 lbd4 7.
lbce2! d6 8. c3 lbc6 9. d4 cd4 10.
lbX d4 lbX d4 11. i_X d4 eS 12. i_e3
lbe7 13. lbe2 0-0 14. 0-0 i.e6 1S.
�d2 'ffc7 16. l:lfcl! fS 17. c4 fe4
18. lbc3 lbfS 19. lbxe4 lbxe3 20.
�xe3 h6 21. l:l dl l:lfd8 22. l:l acl
:¡:¡ ac8 23. b3 b6
40
42
Las blancas, guiadas por prinn
pios estratégicos, aspiran a <.:am
biar los alfiles de casillas blan<.:a�
para de esa forma obtener un m­
bailo centralizado que luchará wn
tra un alfil negro obstaculizad(,
por sus propios peones. Así, la SI­
guiente jugada es una soludón
ideal.
24. lbc3!
Ahora las negras podrían eludir
el cambio con 24. ... 'i!?h7, pero
tras 25. i.e4! seguido de h2-h4-h5
se encontrarían en una situación
critica.
24. ... 1!/e7
2S. i.d5 .¡,h7
26. .t x e6 'ffxe6
27. l:l d3 'iJ. c7
28. ll cdl :¡:¡ti
29. lbe4 i.f8
30. :¡:¡ d5 'tfg4
31. l:l ld3
La preparación final antes de
ganar un peón. En caso de 3 1 . . . .
1!/e6 las blancas continúan con 32.
1!/d2 l:i: fd7 33. c5! bc5 34. lbx c5.
31. ... i.e7
32. lb x d6 i_ x d6
33. j1 X d6 :S, df8
34. 'i!fxeS
El blanco ha calculado de una
forma precisa las consecuencias de
renunciar a su peón de f2. Cons­
truye ahora un ataque decisivo con
sus piezas pesadas.
34. . .. ¡¡[ xf2
3S. l:i: d7+ 1I 2ti
41
36. :il xf7+ :il xfi
37. :il dS!
La ocupación de la octava fila
es la clave de la operación blanca.
Ahora, nubes de tormenta se cier­
nen sobre el rey negro.
37. ... :il g7
38. �eS g5
39. �hS+ <i!tg6
40. :il d6+ wn
41. �xh6
Con la pérdida de un segundo
peón se decide la partida. Smyslov
la concluye con su acostumbrada
elegancia.
41. ... 1!t'f5
42. :il d1! �c5+
43. 'Ot>g2 'f!le7
44. :il fl+ wgs
45. "Wf6 'ffieS
46. �f5 g4
47. :ilf2 1We7
4S. �d3 li g5
49. :il e2 'fflf8
50. 'ffie4 :il g7
51. �d5+ �n
52. :ile6! abandonan.
O KARPOV
e NUNN
Amsterdam 1 985
l. e4 c5 2. lt::lf3 d6 3. d4 cd4 4.
ltJ xd4 ltlf6 5. lt::lc3 a6 6. .te2 e5
7. lt::lb3 .te7 S. 0-0 0-0 9. .te3 .te6
10. "Wd2 lt::lbd7 1 1. a4 :il cS 12. a5
�c7 13. :ilfdl :ilfdS
Los dos jugadores han comple­
tado ya la movilización de sus fuer­
zas y se encuentran inmersos en el
medio juego. En posiciones de este
tipo la lucha se produce en torno
a la casilla d5. Karpov lleva a cabo
un plan global de estrategia con la
despiadada lógica que acostumbra.
14. �el �c6
15. .tf3 .tc4
16. lt::lcl!
Maniobrando con el caballo ha-
cia la casilla mágica.
16. ... h6
17. ltlla2 lt::lc5
1S. lt::lb4 'ffleS
19. g3 l:i: c7
20. .tg2 li deS
21. b3!
43
Esta es una interposición impor­
tante que va a permitir al blanco
preparar en un futuro próximo
c2-c4, impidiendo definitivamente
al negro algún contrajuego por la
columna «c».
21. ... i.e6
22. �cd5 �xd5
23. �xd5 _ixd5
24. J:i X d5
La torre no se siente menos fe­
liz que el caballo en la casilla cen­
tral.
24. ... :!i e6
2S. :!:1. adl �e6
26. c4 i.gS
27. i.a7 :!i a8
28. i.b6 i.d8
29. i.e3 i.e7
El pasivo plan defensivo elegido
por el gran maestro inglés precipi­
ta su derrota. Era más tenaz 29.
i.g5.
30. We2 b6
Este intento de escapar del ro­
dillo no va a ayudar mucho.
31. b4!
44
Esto lleva por fuerza a la pérdi-
da de material por parte del negro.
31. ... baS
32. bS abS
33. cbS :!:1. eS
A 33. ... :!:1. c3 las blancas ganan
con 34. b6 i.b8 35. b7 y se atrapa
a la torre negra.
34. i_xeS
3S. i.fl
36. 'ffc2
37. i.c4
38. :!:1. ld3
39. Wa2
40. :!:1. xaJ
�xcS
a4
a3
�e6
�d4
i.b6
abandonan.
Veamos ahora otro ejemplo mo­
derno en donde el blanco tiene éxi­
to en construirse «un nido» en d5.
O POPOVIC
e POLUGAIEVSKY
Sarajevo 1 987
l. e4 eS
2. �f3 d6
3. d4 cd4
4. � x d4 �f6
S. �c3 a6
6. g3 eS
7. �b3 i.e7
8. i.g2 �bd7
9. a4 b6
10. 0-0 i.b7
(DIAGRAMA 44)
11. :!i el !
En esta conocida posición esta
maniobra de torre tiene una apa­
riencia bastante inocua, pero de
hecho es parte esencial de un plan
profundo que tiene como objetivo
el control total de d5.
11. ... 0-0
12. lLld2!
Desvelando el secreto de la ope­
ración planeada. La torre dejó li­
bre f1 para poder realizar la ma­
niobra lLld2-fl-e3.
12. ... li c8
13. lLln liJeS
El vegetar pasivamente no es
del gusto negro, pero esta pseudo
actividad lo único que consigue es
sencillamente caer en las manos
del blanco. Era mejor 1 3. 'íl c7.
14. .tgS lLle6
15. ,txf6 ,txf6
16. lLle3
Aquí el negro descubre que la
planeada 1 6. ... lLld4 se refutaría
con 1 7. lLlcd5! .t x d5 1 8. ed5 1!fd7
1 9. c3 lLlf5 20. 1!fg4.
16. ... g6
17. lLlcdS .tg7
18. c3 'i!th8
19. 'i!t'b3 li b8
20. li ed1 .ta8
21. 1!fc2 1!fc8
22. 1!fe2 li d8
23. lLlc4
No procede ya seguir el curso
posterior de la partida (sobre todo
porque Popovic se equivocó y per­
dió debido a serios apuros de tiem­
po); lo importante es ver que el
blanco ha conseguido una ventaja
contundente.
Los ejemplos precedentes nos
muestran las principales armas
que usan las blancas en la batalla
por la casilla clave: reconociendo
la prioridad del caballo sobre el al­
fil en este tipo de posiciones, cam­
biará de buena gana su alfil dama
por un caballo, y entonces, si se
presenta la ocasión, intentará
atraer al rival al cambio de Jos al­
files de casillas blancas. Tras esto
las negras habrán disminuido su
control sobre d5. Y en general, al
blanco le agradaría siempre todo
el cambio de piezas enemigas que
tengan alguna labor de protección
de la casilla, para dejar a su arro­
gante caballo frente a un ineficaz
alfil.
Sin embargo, cabe preguntarse
si una debilidad en el centro es
siempre ruinoso para el negro. Es
prematuro e incorrecto sacar una
conclusión así en la Defensa Sici­
liana. En muchas ocasiones las ne­
gras son capaces de ejercer una es­
tricta vigilancia, y entonces la ca­
silla d5 no pasa de ser una mera
persuasión para el blanco, que cau­
tivados por controlar a toda costa
el puesto estratégico no son capa­
ces de transformar sus sueños en
45
realidad, ya que un eficaz desplie­
gue negro se lo va a impedir.
Una popular línea de la varian­
te Sozin nos va a servir como bue­
na ilustración de lo expuesto.
l. e4 c5 2. ll::lf3 d6 3. d4 cd4 4.
lLlxd4 ll::lf6 5. ll::lc3 a6 6. .tc4 e6
7. .ib3 b5 8. f4 .ib7 9. f5 e5 10.
ll::lde2 ll::lbd7 11. ll::lg3 .ie7 12. .ig5
La batalla por dominar el cen­
tro llega a su punto álgido. En la
siguiente partida las negras permi­
ten a las blancas llevar a cabo su
plan libremente.
O POLUGAIEVSKY
e DONNER
Beverwijk 1 966
Sí, querido lector, no se sor­
prenda de verme en el papel del
«caballero blanco)). Siendo un obs­
tinado siciliano sin esperanza con
negras, habría jugado l . e4 toda
mi vida si supiera que mi rival re­
plicaría l . ... c5. En esta partida no
dudé sobre la apertura que elegiría
mi rival, y así, no tuve reparos en
darme una satisfacción con la va­
riante Sozin.
46
12. ... ll::lc5?
Mis predicciones se mostraron
acertadas psicológicamente. El
gran maestro holandés no estaba
familiarizado con las sutilezas de
esta línea y comete un error estra­
tégico, separando su caballo de la
esfera de influencia de d5.
13. ,txf6 ,txf6
14. .td5
Ya estamos familiarizados con
esta forma de proceder, exponien­
do la «herida)) de la formación ne­
gra.
14. ... ,txd5
15. l[}x d5
El caballo ocupa confortable­
mente su casilla favorita.
15. ... .th4
16. 'ff3 0-0
17. 0-0-0 !i: c8
18. 'ot>b1 ll::ld7
Admitiendo que se había equi­
vocado. El caballo negro se apre­
sura hacia f6 o b6 para desemba­
razarse de su fastidioso oponente,
pero ya es demasiado tarde. Las
blancas confirman su hegemonía
en el centro del tablero con la si­
guiente maniobra.
19. l[}fl! .ig5
Poniendo bajo su fuego a la ca­
silla e3.
20. h4 i.h6
21. ll::lh2!
(DIAGRAMA 46)
46
El infortunio golpea por el otro
lado. ¡Que poco envidiable es la si­
tuación del alfil! El resultado está
prácticamente decidido y tan sólo
requiere cierta precisión por parte
del blanco.
21. ...
22. lt.Jg4
23. 11 x d5
24. 1Wd3
25. 11 dl
26. a3
lt.Jb6
lt.Jx d5
f6
li c6
1Wa8
El blanco no tiene porqué apre­
surarse, así que antes de empren­
der las acciones decisivas abre una
vía para su rey.
26. ... 11 d8
27. lb X h6+ gh6
28. 1Wd2 1Wb7
Hay que ceder un peón, ya que
si 28. ... rt;g7 las blancas ganan con
29. lil d3.
29. 1Wxh6 1Wg7
30. 'i!ie3!
Por supuesto, con damas así es
más fácil explotar la expuesta po­
sición del rey negro.
30. ... 1Wg4
31. g3 ll d7
3 1 . 11 c4 pierde por 32. 1Wb6.
32. ll ld3
Los preparativos finales. En
caso de 32. ... :ac4 al blanco le ha­
bría gustado 33. ll x d6 ll x d6 34.
:S x d6 1l x e4 35. Il d8+ r#;g7 36.
ll d7+ 'it>g8 37. 1Wc3! lii c4 38.
1Wa5.
32. ...
33. 't!Yh6
34. 1Wh5+
35. 'iWdl
36. b3
37. 'it>b2
38. 'it>bl
39. 'iWel
40. 't!Yb4
41. a4
wf7
1Wg7
we7
1Wh6
ll d8
11 d7
11 d8
:í! dc8
l:l: d8
abandonan.
Como vemos, todos los infortu­
nios del negro le vienen por su mal
alfil, ya que tras los cambios se
quedó sin piezas capaces de «dis­
cutir» con el caballo blanco en d5.
Durante mucho tiempo las blan­
cas salían triunfantes de esta va­
riante, pero entonces vinieron
tiempos mejores para los jugado­
res sicilianos, que gradualmente
fueron profundizando en las suti­
lezas de la posición convirtiendo el
peligroso plan blanco en inofensi­
vo. A este respecto, las dos parti­
das siguientes fueron de una signi­
ficación enorme, ya que levanta­
ron el espíritu de las negras y, al
contrario, causaron desaliento en
las filas blancas.
Volvamos a nuestra posición es­
tándar:
(DIAGRAMA 47)
47
O R. BYRNE
e FISCHER
Sousse 1 967
12. ... li c8
Un eslabón importante en el
plan del negro. La torre ocupa su
casilla habitual desde donde en
muchas ocasiones disfruta de mu­
cha actividad. Ahora, tras 1 3 .
.txf6 lLlx f6 14. ll:'lh5 existe una
agradable elección entre la más
moderada 14. ... 'fi'b6 1 5. lLJ x f6+
(15. lLJ x g7+? i'f8 1 6. ll:'lh5 1We3+
17. i'fl lLJ x e4) 1 5. i, x f6 1 6.
'fi'd3 .tg5! con una posición poco
clara (17. i.d5 Ji x c3! 1 8. 'fi'x c3
.txd5 1 9. ed5 0-0 20. i'e2 b4, con
la iniciativa por la calidad) y la más
dura 14. ... Ji x c3!? 1 5. bc3 .t x e4
1 6. lLJ x g7+ (16. 0-0 lLJ x h5 1 7.
'fi'xh5 d5 1 8. a4 0-0 19. ab5 1Wb6+
20. i'h1 ab5, con excelente juego
para el negro, Neikirch-Minic,
K.rakow 1 964) 16. ... ®f8 1 7. ll:'lh5
li g8 1 8. lLJ x f6 i, x f6 1 9. 'fi'h5 d5!,
con complicaciones no desfavora­
bles para el negro.
48
13. 0-0 h5!
Durante mucho tiempo a nadie
se le ocurrió este avance de peón
de torre, pero es precisamente
aquí en donde se encuentra la ver­
dad. Inesperadamente el caballo
de g3 comienza a notar la tierra
movediza debajo de sus pies. Si
ahora las blancas continuaran con
su plan estándar con 14. .t x f6
lLlx f6 1 5. lüd5 las negras ganarían
un peón: 1 5. ... h4 1 6. lLJ x f6+ gf6!
1 7 . ll:'le2 .t x e4. La idea del negro
cogió completamente despreveni­
�o al blanco y comete un error se­
no.
14. h4? b4
15. i,xf6 i,xf6
16. ll:'ld5 i,x b4
17. lLJ x hS "Wg5
18. f6 g6!
No cayendo en la provocación,
1 8. I[ x h5? 1 9. lU5.
19. ll:'lg7+ 'i!7d8
20. ll f3 .tg3
21. 'fi'd3 .ih2+
22. Wfl liJeS
23. :il h3 ll h4!
La siguiente simplificación re­
duce a nada las esperanzas blan­
cas.
24. 'fi'f3 lLJ X b3
25. ab3 li xh3
26. 'fi' x h3 i_ x d5
27. ed5 'fi'xf6+
28. we1 'fi'f4
29. abandonan.
Los acontecimientos se desarro­
llaron de forma algo distinta en la
siguiente partida.
( > BEDNARSKY
e lEHMANN
Palma de Mallorca 1 967
A 13. ... h5! las blancas reaccio­
naron con 14. .txf6 lt:l x f6 15. '9Wf3
pero se arrepintieron de esto en la
siguiente jugada.
15. ...
16. '9Wxc3
17. lt:le2
18. chh1
11 x c3!
h4
'9Wb6+
lt:l x e4
Una situación trágica para el
hlanco, por el que sólo puede sen­
tirse compasión. Las piezas ne­
gras, en especial los duos forma­
dos por dama y caballo, y alfil y
peón «h» trabajan por todo el ta­
hlcro.
19. 't!th3
20. 't!tg4
21. ll g1
22. li af1
23. li xfl
24. 'fkxg7
25. li x g2
lt:lg5!
h3
lt:le4
lbf2+
'ft'xfl
hg2+
'9Wx e2!
La clavada por la diagonal
h 1 -a8 es tan mortal que el negro
puede permitirse la «lujuria» de re­
nunciar a una torre.
26. i,xf7+ 'hd8!
27. '9Wx h8+ <$;c7
28. 1/lc8+ 'it¡ x c8
29. abandonan.
Lo menos malo para el blanco
es 1 5. i.d5, aunque tras 1 5.
lt:l x d5 1 6. lt:l x d5 h4 el negro tiene
un juego excelente. Así, 1 3. 0-0 es
una jugada dudosa por lo que la
teoría sugiere 1 3. .t x f6 lt:l x f6 14;
'9Wd3, aunque esto es suficiente
sólo para mantener la igualdad;
por ejemplo, 1 4. ... 'f!/c7 1 S. 0-0-0
0-0 1 6. '9We2 b4 1 7. lt:ld5 i, x d5 1 8.
.t x d5 aS 1 9. <$;bl a4 20. ll d3
'9WcS, con chances para ambos ban­
dos, Tringov-Bukic, Skopje 1 97 1 .
Pero quizá exista aún más ardor
en la lucha por la casilla d5 en la
variante Chelyabinsk de la sicilia­
na, más conocida como variante
Sveshnikov en honor a su creador.
Recuerdo cuando hace ya tiem­
po me encontré por vez primera
con el joven Zhenya Sveshnikov,
jugando en el tablero junior del
equipo de la federación rusa, sor­
prendiéndonos gratamente a los
miembros veteranos del equipo
con su temeraria (eso fue lo que
pensamos todos) secuencia de ju­
gadas: l . e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4
cd4 4. lt:lxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 eS 6.
lt:ldbS d6 7. i.gS a6 8. .t x f6 gf6
9. lt:la3 bS.
(DIAGRAMA 49)
Todos nuestros persistentes in­
tentos de persuadir a aquel mucha-
49
cho para que no jugara así resulta­
ron vanos. Su tozudez no tenía lí­
mites y siempre rechazaba las opi­
níones de los expertos cuando es­
tos intentaban invadir su precioso
ingenío.
Los años han pasado y Zhenya
ha crecido, pero continúa jugando
su variante -¡y además con éxi­
to!-, llegando a ser una costum­
bre, y trabajando más y más sobre
nuevos detalles de su estrategia. Y
de una forma bastante paradójica
la variante sigue viviendo con un
espíritu joven, ya que nadie ha
sido capaz de provocar un debili­
tamiento serio de sus fundamen­
tos. Realmente el destino debe ale­
grarse por la aparición de esta per­
sonalidad tan tenaz, que ha sopor­
tado tantas embestidas y que ha
forzado a la teoría de aperturas a
creerle y a inclinar la cabeza a su
paso.
¿Cómo se puede explicar el fe­
nómeno Sveshnikov? Las pérdidas
del negro en el diagrama 49 pare­
cen ser muchas: han arruinado su
estructura de peones y el caballo
blanco tiene libertad para colocar­
se en su casilla favorita. ¿Tienen
50
las negras alguna compensación
por esto?, se intuye que sí, y ade­
más son varias:
1 ) La falange de peones negros,
aunque deformada, tiene mucha
movilidad y pueden atacar con éxi­
to el centro del rival.
2) El caballo de a3 está desam­
parado e introducirlo en juego va
a requerir tiempo.
3) La presencia del alfil dama
negro permite concebir que la vida
del caballo blanco en el centro no
va a ser fácil.
4) La apertura de la columna
«g» es un triunfo importante, y
mientras las blancas se concentran
en la casilla d5, las negras tienen
buenas perspectivas de construir
un ataque en el ala de rey.
De todas formas, las cosas no
son tan simples. Todos los indicios
indican, y la experiencia lo confir­
ma, que los pros y los contras se
compensan y que el resultado de
la discusión «Cheliabinsk» lo deci­
de la maestría de los propios juga­
dores, tanto con blancas como con
negras. Más elocuentemente que
las palabras, los ejemplos permiten
demostrar esto.
O KLOVAN
e TIMOSHCHENKO
Odessa 1 974
l. e4 eS 2. llJf3 llJc6 3. d4 cd4
4. lbx d4 llJf6 5. llJc3 eS 6. llJdbS
d6 7. i.g5 a6 8. llJa3 b5 9. i,xf6
gf6 10. llJdS f5 11. i.d3 i.e6 12.
'ft'h5 i.g7 13. c3 � 14. �
(DIAGRAMA 50)
14. ... f4!
La idea de Timoshchenko, que
la empleó por primera vez frente
a Lunkin en Moscú 1 973. De esta
fórma las negras rechazan la ame­
naza 1 5. ef5 ,.i x d5 1 6. f6.
15. lilc2?!
La teoría recomienda ahora 1 5.
ll fd l o lit ad l como más exacto.
15. ... f5!
La continuación lógica del plan
elegido por el negro. Sólo acciones
enérgicas pueden reportarle algún
éxito. Los peones negros se están
volviendo peligrosos, ya que se
amenaza 1 6. ... ,.i x d5 1 7. ed5 lile7
seguido de 1 8. e4.
En esta variante se aprecia cla­
ramente cómo el alfil dama negro
no permite al caballo blanco ense­
ñorearse de d5.
16. lilcb4!?
Como réplica, las blancas tratan
de crear acciones en el centro y en
ala de dama. En la partida ante­
riormente mencionada Lukin-Ti­
moshchenko no tuvo éxito el inten-
to de romper en el flanco de dama
con 1 6. a4 i, x d5 1 7. ed5 lile7 1 8.
ab5 e4! 19. ..ic4 ab5 (también es
posible 1 9. ... Ii c8 20. �e2 f3 2 1 .
gf3 ef3 22. �e6+ c¡t¡h8, con una
iniciativa peligrosa para el negro,
Drukker-Kozyrev, Tyumen 1 978)
20. ,.ixb5 l:i b8 2 1 . c4 ltJ x d5 22.
l:l a7 (22. Ii fdl lilc7 23 . lilb4
liJ x b5!) 22. . . . lüc7 23. Ii fa1
ltJ x b5 24. cb5 �f6! 25. l:l c7 Ii bc8
26. l:i aa7 l:[ x c7 27. Ii x c7 �xb2
28. �e2 d6 y las negras logran
ventaja.
16. ... ltJ x b4
17. ltJxb4 aS!
La réplica más fuerte que esen­
cialmente refuta el plan blánco.
Otras continuaciones que han ocu­
rrido en la práctica, 1 7. ... d5 y 1 7.
... �d7 dejan a las blancas con me­
jores chances.
18. ef5
Aquí se muestra que no hay
otra jugada. Si 1 8. lild5, entonces
1 8. ... ..t x d5 19. ed5 e4, mientras
que si 1 8. lilc6 las negras ganan
con 1 8. ... �c7 19. ef5 ..ic4! 20.
,.i x c4 bc4 2 1 . �f3 Ii a6!
18. ... .tn
19. �h3 �d7!
20. lüc2 d5
21. Ii adl
(DIAGRAMA 51)
21. ... Jii: a6!
La batalla de planteamientos ha
sido ganada por las negras. Su fila
de peones centrales es un arma
formidable.
5 1
22. 1Wg4
23. 1We2
24. gf3
25. f4
26. i, xb5
27. f3
28. lile3
29. 1Wd3
30. �xf2
Iih6
f3!
1We7
e4
i.h5
1Wc5+
ef3
f2+
30. Ii x f2!? ,i x d l 3 I . lt:l x d l era
posiblemente mejor, aunque el ata­
que negro continuaría.
30. ... ,i x dl
31. Ii X dl �h8!
Preparando la entrada en la lu­
cha de su última reserva, la torre
por la columna «g».
32. <t>g2 Ii g8
33. lilfl .tx c3+
34. lt:lg3 ,ixb2
35. 1Wxd5
(DIAGRAMA 52)
En esta posición la forma más
simple para ganar es 35 . ... 1We3, y
36. ... Ii x h2+ es inevitable. Pero
aquí, debido con toda probabili­
dad a serios apuros de tiempo, el
52
5
2
negro comete un error terrible (lo
más engorroso es que hasta aquí el
gran maestro de Novosibirsk había
jugado espléndidamente).
35. ... Ii x h2??
36. <t> X h2 1Wf2+
37. �g2 �xf4
38. �x b2+ abandonan.
O GUTIERREZ
e SVESHNIKOV
Cienfuegos 1 979
l. e4 c5 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4
4. lt:lx d4 lt:lf6 5. lt:lc3 eS 6. li:ldb5
d6 7. i.g5 a6 8. lt:la3 b5 9. ,ixf6
gf6 10. lt:ld5 f5 11. i.d3 i.e6 12.
1Wh5 i.g7 13. 0-0
53 • • ••• .•- .. - ..
• • • . • ,
, .,...... .
R l RlD. i Rtv
. - � - .
� - � · .� .... . .
� w � - � � �u . u u
n • - :á �u • • �
13. ... f4!
l J na posición bien conocida de
la variante Chelyabinsk que pre­
senta numerosos escollos, lo que
rn¡uicre un juego enormemente
preciso por ambas partes.
14. c4!
La continuación crítica en la lu­
cha por la iniciativa, introducida
por el maestro checo Prandstetter.
Las blancas quieren «remover» su
alfil para darle mayor libertad.
14. ... bc4!
La réplica más fuerte. 1 4. b4
no promete mucho al negro por­
que bloquea la posición.
15. J. x c4 0-0
16. Ji acl Jib8
En la partida Matanovic-Sax,
Buenos Aires 1 978, el negro logró
desarrollar un ataque de forma
bastante original: 1 6. ... lüe7!? 1 7.
lHd l li[ c8 1 8. lLJ x e7!? 1Wx e7 19.
"W'c2 �h8! 20. J. x a6? (no es lo me­
jor) 20. ... Ji x c 1 2 1 . Ji x c ] f5! 22.
cf5 .t x f5 23. lüb5 e4 24. lüc3
"W'g5 25. f3 ef3 26. 'i!i x f3 .ig4 27.
"W'd5 .te5 28. lüe4 'i!ig7 29. .ifl
IJ! 30. li[ c2 fg2 3 1 . J. x g2 .if3 32.
li 1'2 .td4!
También es posible 16. ... l!th8!,
con un juego de doble filo.
17. b3 'ffd7
18. .id3?!
Una inexactitud casi impercep-
1ihle que permite al negro crear
contrajuego. La teoría considera lo
más fuerte 1 8. lHd1 wh8 1 9. 1Wh4
.t � d5 20. l:[ x d5 (o 20. .t x d5).
18. ... l!th8
Una jugada profiláctica impor­
tante, que provee al rey negro de
un lugar más seguro a la vez que
cede la columna «g» para la torre.
19. li c4?!
Un segundo error del blanco.
1 9. lüc4! parece mucho más fuer­
te, introduciendo al caballo en jue­
go.
19. ... f5
20. lHcl
De una forma superficial el do­
blaje de las torres en la columna
«C» parece bastante convincente,
pero la réplica negra hace añicos
las esperanzas blancas.
54
20. ... J. x d5!
La clave del plan negro. Sus
peones centrales comienzan a
avanzar arrastrando cualquier
cosa que encuentren a su paso.
21. ed5 lüb4
22. l:l: c7 1We8!
23. 't'Yh3
Con el cambio de damas las ne­
gras también quedarían mejor.
53
23. ... e4
24. .te2 lD x d5
2S. .thS 'ti'e6
26. l:i a7 f3
27, ¡t X g7 WX g7
28. gf3 'ti'b6
29. f4 <3';b8
30. :g d1 lijxf4
31. abandonan.
Y ahora una partida con victo­
ria blanca, aunque en honor a la
verdad la variante Chelyabinsk no
fue responsable de la derrota.
O KARPOV
e DOLMATOV
Amsterdam 1 980
l. e4 eS 2. lDf3 lDc6 3. d4 cd4
4. lDx d4 lDf6 S. lDc3 eS 6. lDdbS
d6 7. .tgS a6 8. lDa3 bS 9. lDd5
i.e7 10. i,xf6 i,xf6 11. c3 0-0 12.
lDc2 l:ib8 13. .te2 .tgS 14. 0-0
55
14. ... .ie6!?
También es posible el plan más
agresivo con 14. a5!?, y las ne­
gras obtienen adecuado contrajue­
go en el ala de dama, por ejemplo,
si 1 5. b4 i.e6 1 6. a4 ba4 1 7. JI x a4
54
ab4 1 8 . cb4 lDe7, etc. Mejor es 1 5 .
'ti'd3 ! (la réplica más fuerte) 1 5 .
.te6 1 6. l:Hd1 'ti'd7 17. '@g3 h6
1 8. b4 .td8 1 9. lDce3 c,!;>h8 20.
l:i d2 lDe7 2 1 . 1i ad1 y el blanco
mantiene la presión.
15. 'ti'd3!
Las jugadas lógicas son a menu­
do las mejores. La dama blanca se
desvía al ala de rey y el trabajo so­
bre la columna «d» lo cede a la to­
rre. La experiencia ha demostrado
que las negras tras 1 5. a4 ó 1 5. b4
tienen contra chances.
1S. ... 'ti'd7
Esta maniobra se muestra ine­
fectiva. El negro tenía dos respues-
tas razonables: 1 5. ... a5 ó 1 5.
g6 y entonces 1 6. ... f5. La inme-
diata 1 5. ... f5!? es interesante, con
complicaciones.
16. 'ti'g3 f6?
De nuevo discrepo con el negro.
¿Por qué deja al alfil de g5 fuera
de juego y debilita seriamente las
casillas blancas? La maniobra de
alftl 1 6. ... i.d8 para llevarlo más
tarde a b6 es lo que más lógica­
mente demanda la posición.
17. 1Ifd1 a5
18. lDa3 lDa7
19. b3!
Un procedimiento típico, se
prepara el cambio de alfiles de ca­
sillas blancas, tras lo cual los gran­
des holes centrales se harán muy
perceptibles.
19. ... whs
20. .tg4 1i feS
21. ,ixe6 �xe6
22. 'it'd3 li eS
23. ll:lc2 g6
24. b4!
Tras la apertura del juego en el
ala de dama las piezas negras se
van a encontrar atadas, mientras
lJUC las blancas van a jugar libre­
mente.
24. ... ab4
25. ll:lcx b4 li b7
26. a4! ba4
27. ];[ x a4
Aunque el material está iguala­
do, la posición negra es poco
al racliva debido a la pobre coloca­
ción de sus piezas, y sobre todo,
dt·hido a su mayor defecto, la pér­
dida de control sobre d5.
27. ... f5
28. lii: a6 ll:lc8
29. lii: a8 Wg7
30. 9e2 fe4
El cambio de caballos no mejo­
ra la posición negra. 30. ... l:fJe7
3 l . llJ x e7 i, x e7 32. ll:ld5 y el blan­
co tiene un caballo «eterno».
31. �xe4 �f5
32. �e2 :iif7
33. c4 .ih4
El intento negro de contraata-
que es fácilmente neutralizado.
57
34. :an ll:le7
35. l h6 'tlYd7
36. �e4 l:[Jx d5
37. l:fJxdS .ie7
La posición resultante se ha
convertido en una cuestión técni­
ca. La superioridad del caballo so­
bre el alfil es obvia, y en tales po­
siciones Karpov es infalible alcan­
zando su objetivo.
38. lifal .if8 39. �e2 li c6 40.
ll 6a3! :ii c5 41. llf3 l:l xf3 42.
�xf3 1Wf7 43. �g4 h5 44. 1We4
li c8 (44. ... wh7 45. li a3 i.g7 46.
llf3 1We6 era más tenaz) 45. ll a3
1Wf5 46. li a7+ 'it>h6 47. �e3+ g5
48. 1We2 lib8 49. g4! hg4 50. hg4
Wbl+ 51. 'it>g2 llb7 52. Ji xb7
'f!Vxb7 53. Wf3! Wc8 54. �f6+
'it>h7 55. 'f!Vf7+ abandonan.
55
2.2. LA CASILLA eS
Mientras que la casilla d5 cae
más a menudo en manos del blan­
co, su vecina de e5 lo hace más fre­
cuentemente bajo el dominio del
negro. Para pelear por ella las ne­
gras utilizan varios métodos, inclu­
yendo el confeccionado precepto
de cambiar alfiles, esta vez no el
de casillas blancas, sino el de casi­
llas negras.
O THOMAS
e BOLESLAVSKY
Londres 1 947
l. e4 eS 2. lt:lc3 lt:lc6 3. g3 g6 4.
.ig2 .ig7 5. d3 d6 6. lt:lge2 e6 7.
0-0 lt:lge7 8. i.d2 i.d7 9. 1Wcl lt:ld4
10. lt:lxd4 cd4 11. lt:le2 h5 12. c4?
El maestro inglés no sospecha
que esta jugada es estratégicamen­
te tan pobre que la iniciativa va a
pasar inmediatamente a manos del
negro. Tenía que haber jugado 12.
h3, y si 1 2. ... h4 1 3. g4.
56
12. ... h4
13. f4 hg3
14. lt:lxg3 lt:lc6
15. :i:!f3
15. ... gS!!
Ahora la casilla e5 se convierte
en el principal objetivo de las pie­
zas negras y la posición blanca se
convierte en poco prometedora.
16. lt:lfl
Algunas chances prácticas daba
el sacrificio de calidad 1 6. fg5 lt:le5
1 7. 1Wdl !?
16. •.•
17. i,xf4
18. :i:!g3
19. 1Wd2
20. 'fi'b4
21. :i:!cl
22. lt:ld2
23. nn
gf4
lLleS
i.f6
'fi'e7
i.c6
b6
0-0-0
:i:!hg8
Las negras pasan al ataque tras
movilizar sus fuerzas. Las blancas
se encuentran en una posición que
no les permite emprender nada.
24. 'fi'a3 lt:lg4
2S. :i:!gf3 i.eS!
El cambio de alftles por supues­
to que le da ventaja al negro. Aho-
ra las casillas negras caen en su po­
der.
26. ,i x eS ltJ x eS
27. IH6
En caso de 27. ll g3 ll x g3 28.
hg3 ,..g5 29. lüf3 1!fe3+ la decisi­
va debilidad de las casillas negras
hablaría por si sola.
27. ...
28. <t>h1
29. ll 6f2
30. ll e2
31. llff2
ll g7
li dg8
lüg4
lüe3
Esto pierde por fuerza, pero
realmente no había muchas más
chances.
31. ... ltJxg2
32. ll x g2 ll x g2
33. j¡ X g2 ]l X g2
34. <t>x g2 1!fg5+
35. abandonan.
O TARNOWSKY
e BOLESLAVSKY
Debrecen 1 961
l. e4
2. lüf3
3. d4
4. li:)xd4
5. lüc3
6. f4
7. .te2
8. .tf3?!
eS
lüc6
cd4
lüf6
d6
e6
i.e7
(DIAGRAMA 60)
El blanco diverge del plan usual
de desarrollo en la Scheveningen y
escoge un plan que no le causa nin­
gún problema al negro.
8. ... i.d7
9. lüde2 1!t'b6
10. b3 a6
ll.a3
Mientras el blanco pierde tiem­
po de una forma extravagante, el
negro ha completado el desarrollo
de sus piezas.
1 1. ... ll c8
12. W'd3 W'c7
13. g4?
Este juego especulativo se va a
encontrar con un recibimiento
hostil y la posición blanca se des­
vanecerá como un castillo de nai­
pes.
13. ... g5!!
57
Un típico procedimiento estra­
tégico para obtener el control de
e5. Ahora la iniciativa pasa com­
pletamente a manos de las blancas
que serán las que dicten el camino
a seguir del juego.
14. h4
Este intento de crear confusión
será fácilmente rechazado.
14. ... gf4
15. ,ixf4 h5
16. g5 ll:lg4
17. _ixg4 hg4
18. 'ct>f2?
Exactamente en el estilo de Stei­
nitz -los reyes son piezas fuertes
...¡pero no en el medio juego!- 18.
0-0-0 ll:le5 1 9. ,ixe5 deS 20. 'ct>b2
puede ofrecer chances de resisten­
cia, pero aún así las blancas ten­
drían una vida muy dificil.
18. ... ll:le5
19. ,i x e5 deS
20. 'ct>g3
Habiendo empezado, las blan­
cas �ienen que seguir por el mismo
camtno.
20. ... .ic5
21. 'ct>X g4 .id4!
22. li ad1
Después de 22. lih3 el ataque
negro se desarrollaría como sigue:
22. ,i x c3 23. ll:lxc3 f5+! mien­
tras que si 22. lLlx d4, entonces 22.
. .. ed4 23. ll:le2 e5+ 24. 'ct>f3 f5, etc.
58
22. ... ,txc3
23. ll:lx c3 f5+!
24. gf6 l'!.g8+
25. 'ct>h3
26. h5
27. 1!t'xc3
28. 'ct>h4
29. h6
30. abandonan.
O TAHL
e POLUGAIEVSKY
Alma Ata 1 980
1!fxc3
.ib5
l:i xc3+
l:icg3
l:i 3g6
l. e4 c5 2. ll:lf3 e6 3. d4 cd4 4.
ll:lxd4 ll:lc6 5. ll:lb5 d6 6. c4 ll:lf6
7. ll:l1c3 a6 8. ll:la3 .ie7 9. .ie2
0-0 10. 0-0 b6 11. .ie3 ll:le5 12. f3
.ib7 13. 'i!fe1 l:i eS 14. 'i!ff2 ll:led7
15. l:ifd1 'fi'c7 16. l:i acl l:i ac8 17.
'ct>h1 'i!Vb8
En esta popular línea de la Sche­
veningen ambos lados han comple­
tado la movilización de sus fuer­
zas, y ahora las blancas comienzan
un plan agresivo (la situación en el
match se lo exigía).
18. g4?! h6!
Parecería que esta jugada debe­
ría ser criticada, ya que hemos afir­
mado en varias ocasiones que
cuando un ataque está en marcha
es peligroso provocar la más leve
debilidad de la estructura de peo­
nes que cubre al rey. Pero no de­
bería olvidarse que el rey blanco
también se verá entre las líneas de
fuego cuando los peones se cru­
cen, y lógicamente, su posición
también será peligrosa.
19. h4 ll:lh7
20. i.f4 g5!
¡El negro no teme a fantasmas!
Por el precio de una casilla valio­
sa uno puede tomar ciertos ries­
gos. Las negras calcularon minu­
ciosamente las consecuencias de la
apertura de la columna «h». Aho­
ra el blanco pudo haber elegido 21 .
.tg3!?
21. hg5 hg5
22. i.g3 ll:lhf8
Justo a tiempo. Los caballos ne­
gros logran tener éxito en el con­
trol sobre e5, f4 y h4.
23. 1Wh2 ll:le5
24. 'ti'h6 ll:lfg6
25. Wg2 'i+'c7
La dama regresa urgentemente
a casa.
26. :S.hl i.f6
Haciendo camino para la dama.
Las piezas negras están muy bien
coordinadas por las casillas negras.
l J n meritorio triunfo de la estrate­
gta «negra».
27. ll:lc2
28. ll:le3
29. �f2
'i+'e7
ll:lh4+!
29. .txh4 gh4 30. f4ll:lg6 segui-
do por 3 1 . i.g7 no era más con­
fortable para el blanco.
63
29. ... ll:leg6
30. :S. cdl i.g7
31. 1Wh5 i.e5
Decisivo. El cambio de alfiles es
como un cuchillo clavado en el co­
razón del blanco.
32. i,xh4 gh4
33. ll:lg2 i.g3+
La posición negra está fácilmen­
te ganada, ya que a 34. Wfl sigue
34. ... wg7 35. g5 1lh8 36. 1Wg4
ll:le5. (Pero en este momento se
acordaron tablas, ya que le basta­
ban a Polugaievsky para ganar el
match -Nota del traductor-.)
En la Defensa Siciliana las ne­
gras obtienen el control sobre e5
más a menudo realizando el avan­
ce e5 cuando el peón blanco se en­
cuentra en f4. En la gran mayoría
de los casos, las variantes Najdorf
y Scheveningen son viables preci­
samente gracias a este avance libe­
rador, circunstancia que se ha con­
firmado en cientos de partidas.
59
'.t'�TANOVIC
(• dLUGAIEVSKY
f' ·:ú 1 977
c4 c5 2. tt:lf3 d6 3. d4 cd4 4.
C: < ttJf6 5. ltlc3 a6 6. i.e2 e5
"t. , ¡!¡J i.e7 8. 0-0 i.e6 9. f4 "fJ/c7
J · ::t·-�· lZJbd7 11. i.e3 0-0 12. �hl
12. ... ef4
. :Jnozco muy bien esta varian­
he jugado durante años con
··.·.s con gran placer, ya que las
: ��..,iones resultantes van en con­
. :mcia con mi estilo y mis gus­
(Ver también mi match con
:;,ov en el primer volumen.)
13. ]¡{ xf4 t2Je5
14. a5 liac8
15. ltld4 ttJfd7
16. �d2
.•.a experiencia ha demostrado
las negras obtienen buen jue­
en esta línea. El orgullo de su
·.:;ición es el caballo centralizado
e5, que permanece como centi­
, la, actuando tanto como defen­
.Jr y atacante.
Así, la partida Jansa-Balashov,
Cienfuegos 1 975 se desarrolló
como sigue: 1 6. li fl g6 1 7. .th6!?
li fe8 1 8. lDf5 i.f8 19. i, x f8 lt)xf8
20. lDe3 lDfd7 2 1 . �d2 �c5 22.
:ii:fdl li c6 y el negro igualó.
16. ... li fe8
17. lt)f5 .tf8
18. l:l:f2 �b8
19. h3
Previniendo la posibilidad que
hay en algunas variantes de que el
caballo vaya a g4.
19. ... g6
20. lDh6?
Una apariencia de actividad.
De hecho, el caballo se va a mos­
trar fuera de juego, factor que el
negro va a ser capaz de explotar.
El gran maestro yugoslavo debió
haber jugado 20. ltld4, y después
de 20. i.g7 2 1 . i.d3 lDc5 22.
iDce2 contentándose con un juego
igual.
20. ... i.g7
21. i.d4
Es más exacto 2 1 . i.d3, liberan­
do las manos del caballo de c3.
21. ... �d8
22. g3
Las blancas consienten esta de­
bilidad debido a la amenaza 22.
�h4.
(DIAGRAMA 65)
22. ... lLlf6!
No dándole al rival ningún res­
piro. Se amenaza 23 . ... l:l: x c3.
23. 1We3 lt:Jc6!
24. i.b6 'f!e7
2S. �h2 lt:Jd7
Debido a su mala coordinación,
las piezas blancas están enmaraña­
das.
26. 1Wd2 lt:Jxb6
27. ab6 lt:JeS
El caballo negro se estabiliza de
nuevo en su magnífico puesto de
c5.
28. litafl 'f/d8
Ahora cae el peón de b6 y con
ello se decide la partida. Esta con­
duyó: 29. i.g4 'f!xb6 30. J. x e6
fc6 3 J. lt:Jdl 1Wc6 32. 'f!f4 litf8 33.
'tWh4 l1 x f2+ 34. litxf2 1!fb6 3S.
<J/�2 'tWd4 36. lt:Jc3 bS 37. lt:Je2
'tWc3 38. lt:Jf4 'flx e4+ y el blanco
ubundona.
e) MESTEL
e POLUGAIEVSKY
Londres 1 986
l. c4 eS 2. lt:Jf3 d6 3. d4 cd4 4.
�� d4 lt:Jf6 S. lt:Jc3 a6 6. .ie3 e6
7. f4 b5 8. "W'f3 i.b7 9. i.d3 lt:Jbd7
10. R4 b4 1 1. lt:Jce2 lt:JcS 12. lt:Jg3
ltlfd7 13. 0-0-0 g6 14. h4 'f!c7 1S.
..t>bl .tg7!
El negro responde fríamente al
rápido avance de los peones blan­
cos. Su rey aún no ha enrocado y
se reserva la posibilidad de eva­
cuarlo por el ala de dama.
16. hS eS!
La respuesta más crítica y reso­
lutiva. De otra forma el negro po­
día «perder el tren». Al atacar el
caballo obtiene el control de e5.
17. lt:Jb3
17. h6 no es peligroso ya que
tras 1 7. . .. i.f6 el negro enroca cor­
to y el ataque blanco queda para­
lizado.
17. ... ef4
18. 'flxf4
Era a considerar 1 8. i,xf4.
18. ... i.eS
19. 'flf2 0-0-0
20. i.d4
Yo hubiera preferido 20. lith3!?
ya que el cambio de alfiles favore­
ce al negro.
20. ... lt:Je6?
Pasé por alto completamente la
respuesta blanca durante la parti­
da, pensando que el cambio de al-
61
files era inevitable. Tras la conti­
nuación correcta 20. .t x d4! 2 1 .
llJ x d4 liJeS el negro consigue una
posición espléndida: tiene dos bue­
nos caballos y continuando con 22.
... c;t>b8 y 23. ... lic8 tendría posi­
bilidades reales por la columna
abierta.
67
• B1 � -
··- .. -
....·-····
.• ·-···
• • • - �
� � � - � ­- M d d
•ttJ•.t• m
� � � - � .U d D d
·<t!t·E:· .E:
21. c3!
Se hace patente que las blancas
no tienen porqué tomar en e5. La
apertura de columnas requiere una
gran exactitud por parte del negro,
así 20. ... bc3 2 1 . .txc3 i_ x c3 22.
li el y la posición del rey negro se­
ría causa de alarma.
21. ... ll:ldc5!
La mejor chance, forzando al
blanco a calcular variantes con ya
no mucho tiempo para pensar.
22. cb4
A 22. llJ x cS deS 23. i, x e5
'i!fx eS 24. cb4 cb4 2S. 'i!Va7 el ne-
gro tenía preparado 2S. ll:lc7!
62
22. ... llJx b3
23. .txe5 de5
24. ab3 'it>b8
25. li cl
Jugado rutinariamente, permi­
tiendo a la dama negra que mejo­
re su posición. 25. .ic4!? se sugie­
re por sí misma.
25. ... t!fd6
26. .tc4 ll:ld4
27. li hel lid7
28. .td5?!
Cediendo la iniciativa al negro.
Era correcto 28. 'i!Vd2.
28. ... 'i!fxb4
29. t!ff6 li eS
30. i,xf7 llJx b3!
31. i,xb3 t!fxb3
32. li c3 li dl+
En apuros de tiempo el negro
no encuentra una buena continua­
ción. Tras 32. ... t!fe6!? habrá ob­
tenido un final levemente favora­
ble. La aguda 32. t!fb5!? era
también a considerar, y si 33.
ll ec l ghS! 34. gh5 li g8! Pero aho­
ra la partida va hacia unas tablas
forzadas.
33. :!i: x d}
34. 'it>a2
35. t!fd6+
36. lic7
36. li c6!
36. ...
37. B:x b7!
38. t!fd5+
39. 'i!t'd6+
40. t!fd5+
41. t!fc5+
42. t!fd5+
'i!fx dl+
t!fx g4
wa8
gh5
w x b7
'it>b8
Wb7
'it>c7
Wd7
Se firmaron las tablas. No es po-
sible 42. we7 en vista de 43.
ll:lf5+.
3. LINW ABIERTAS
La auténtica razón de ser de la
Defensa Siciliana radica en el jue­
go activo de piezas, y para este
asunto las líneas abiertas tienen
evidentemente mucho que ver
las diagonales para los alfiles y
las columnas para las torres-. Es
a través de estas «autopistas» por
donde se planean la dirección de
operaciones estratégicas y por
donde se definen las suertes de las
partidas.
Un detalle habría que enfatizar.
En contraste, por ejemplo, con la
Ruy López, en donde se produce
una confrontación de torres por
las columnas «a>> y «e», o la defen­
sa india de dama, en donde los al­
files entran en contacto en una
fase temprana de la apertura, en la
Defensa Siciliana esto es raro ob­
servarlo. Cada bando tiene su pro­
pia zona de influencia. Las jugadas
iniciales de apertura determinan
ya las esferas de interés para los
bandos: las negras obtienen la co­
lumna «c» y las blancas la «d».
Es muy necesario demostrar
cuán importante es para las negras
la columna «c». En el 99% de los
casos les sirve de una forma fiel,
bien para montar un ataque o un
contraataque a lo largo de ella, o
bien para utilizarla como base de
una maniobra posicional. Hemos
visto ya numerosos ejemplos. El
panorama negro sin las jugadas ...
ll c8 o ... 1Wc7 es simplemente ini­
maginable. Más tarde volveremos
a tocar el tema de la columna «c»
en la sección de los finales de par­
tida.
Naturalmente la columna veci­
na «d» es propiedad del blanco y
con independencia de donde ten­
ga enrocado el rey, el lugar favori­
to para una torre blanca es dl des­
de donde toma parte directamen­
te en la lucha por el centro, y a ve­
ces, para abrir totalmente la co­
lumna «d» se usa la ruptura e4-e5.
Algo similar ocurre con las dia­
gonales, en donde ambas, las blan­
cas y negras han preparado sus mi­
siones. Así, el alfil dama blanco ac­
túa sobre las diagonales cl-h6 y la
gl-a7, mientras que la diagonal
hl-a8 es más a menudo controla­
da por el alfil dama negro.
Sería ingenuo pensar que seme­
jante asignación de reglas es defi­
nitiva y no se pueden cambiar. Cla­
ro que a veces surgen casos que re­
quieren otro tipo de soluciones in­
dividualizadas, pero son excepcio­
nes. El autor enfatizará en los ca­
sos más generales, los que encon­
tramos en el estudio de aperturas
y en la práctica. Pero estos recur­
sos estratégicos no siempre operan
a pleno rendimiento. A menudo
los peones enemigos interfieren a
las piezas, interponiéndose en su
camino. Esto ocurre más a menu-
63
do con las negras, que gozan de
menos espacio -un fenómeno co­
mún-. Por ello considero apropia­
do atraer de nuevo la atención del
lector sobre el contragolpe en el
centro d5, que constantemente
tenemos en mente. Esto ya se men­
cionó en la sección dedicada a la
defensa (ver volumen 1). Allí se
analizaba el contragolpe central
negro como réplica a una agresión
de flanco blanca, y tenía el propó­
sito de abrir lineas para explotar la
expuesta situación del rey enemi­
go. Pero aquí le serán mostradas
al lector algunas partidas en don­
de con la ayuda de esta maniobra
liberadora, las negras son capaces
de dar un fuerte incremento a la
actividad de sus a menudo restrin­
gidas piezas.
O KLYAVIN
e BOLESLAVSKY
Minsk 1 957
l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4
4. lbxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. .ic4 e6
7. 0-0 .ie7 8. .ib3 0-0 9. �hl ...
El intento blanco de economi­
zar un tiempo a costa de 9. .ie3
64
va a ser refutado de una forma pre­
cisa por Boleslavsky. Esta fue una
de las primeras partidas en las que
se empleó un nuevo método de de­
fensa.
9. ...
10. 'f!Vxd4
ltJxd4!
b6!
Un profundo plan estratégico
en el que los rasgos tácticos van a
jugar un papel importante.
11. f4
Como muestra la partida N.
Zhuravlyev-Suetin, Riga 1962, en
caso de 1 1 . .ig5 las negras gozan
también de buenas perspectivas.
Después de 1 1 . ... h6 1 2. .ih4 .ib7
1 3. li!ad1 li c8! 1 4. li d2, un sacri­
ficio de calidad le dio la ventaja al
negro: 14. ... li x c3 ! 1 5. bc3 ltJ x e4
16. ,i x e7 f!Vx e7 17. Itd3 d5.
En la partida Jezek-Boleslavsky,
Viena 1 957, los hechos se desarro­
llaron de forma bastante diferente,
pero el negro ganó exhibiendo un
juego enérgico: 1 1 . ... .ib7 12. f4
Itc8 1 3 . f5 li c5! 14. .ih4 ef5 1 5.
ef5 'f!Vc8 16. Ji! ae1 li x f5 1 7. li x f5
'f!Vxf5 1 8. i.c4 .id8 1 9. .id3 Wd7
20. li f l Wh3! 2 1 . li g1 lbg4 22.
.ig3 .if6 23. lL!e4 ,i x e4 24.
,i x e4 (24. f!Vxe4 f!Vx h2+!) 24.
'f!Vx g3! y el blanco abandonó.
11. ... .ia6
12. li e1
En una partida contra Geller en
Curacao 1 962, Fischer intentó 12.
li f3, y tras 1 2. ... d5! 1 3 . ed5 .ic5
1 4. Wa4 .ib7 1 5. .ie3 ed5 16.
.id4 el gran maestro soviético no
. encontró la respuesta más fuerte
16. . .. a6!, tras la que hubiera ob­
tenido ventaja decisiva, y jugó 16.
Il: eS?
12. ... dS!!
Las complicaciones resultantes
van a confirmar la corrección de
la estrategia negra. Su iniciativa se
desarrolla tan rápidamente que no
le va a dar respiro al blanco. La
apertura del juego permite a los al­
files negros actuar a pleno rendi­
miento.
13. edS ll:lg4
14. ll:le4 i.c5!
15. "Wd2
15. llJ x c5? es mala en vista de
15. 'ti'h4, mientras que 1 5. 1!t'd1
t�s fuertemente respondida con 1 5.
Wh4 1 6. h3 ed5! 1 7. i_ x d5
llad8 1 8. c4 lUe8!, con numero­
sas amenazas.
15. ...
16. g3
17. llJxcS
18. "Wg2
1Wh4
1Wh5
beS
1 8. de6 falla por 1 8. .. . i.b7+
19. �g1 c4! y no hay defensa con­
tra el mortal jaque de dama en c5.
18. ... ..tb7!
El alfil juega el papel de un au­
téntico médico radiólogo.
19. h3
Las blancas pasan grandes difi­
cultades para encontrar una juga­
da. Por ejemplo, si 1 9. c4 enton­
ces 1 9. :a ac8! creando la desa­
gradable amenaza de 20. ... ed5 2 1 .
cd5 c4.
19. ...
20. i_xc4
21. ..tn
22. f5
c4
edS
'i!Yh6
1Wb6!
Repentinamente la dama negra
salta hacia el ala de dama creando
nuevas amenazas.
23. 'i!Yg1 d4+
24. .ig2 :1Ife8
El negro tiene una ventaja apre­
ciable y esto le permite sacrificar
una pieza. Aún así, el blanco pudo
haber rechazado el material y ju­
gar 25. i.f4, aunque tras 25.
ll:le3 el negro tiene la iniciativa.
25. hg4 i_xg2+
26. 'ift x g2 'i!Yc6+
27. 'ifth3 li xe1
28. 1Wxe1 1I e8
29. 1Wfl 1Wx c2
30. i.f4
(DIAGRAMA 70)
30. ... 1I e2!
¡Ya se escuchan las notas de la
victoria!
31. 'i!Yh1
65
70
Para 3 1 . g5 el negro disponía de
la variante forzada siguiente: 3 1 . ...
liih2+ 32. '.!ig4 g6! 33. fg6 (33.
i.e5 "t!Ve4+ 34. "t!Vf4 gf5 mate) 33.
... "t!Vc8+! (no 33. ... hg6? debido a
34. lite l ! "t!Vc8+ 35. Wf3 "t!Vc6+ 36.
lite4!) 34. '.!tf3 "t!Vc6+ 35. '.!tg4
"t!Ve6+ 36. '.!tf3 "t!Vd5+ 37. Wg4 h5+
38. gh6 Wh5 mate.
31. ... h5
32. l:ie1
La posición blanca tampoco
tendría esperanza después de otras
continuaciones. Tras la pérdida de
la dama bien pudieron haber aban­
donado.
32. ... l:ih2+
33. "t!Vxb2 hg4+
34. '.!fxg4 "t!Vxh2
Y el negro ganó en la jugada 49.
O SIGURJONSSON
e STEIN
Reykjavik 1 972
l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. lbc3 a6 4.
d4 cd4 5. ltJxd4 lbf6 6. f4 lbbd7
7. lbf3 e6 8. i.d3 lbc5! 9. 0-0 i.e7
10. a4 0-0 11. '.!th1 b6 12. b4?
66
ltJxd3 13. cd3 i.b7 14. "t!Vb3 l:ic8
15. i.e3
El jugador islandés ha maneja­
do la apertura sin pretensiones y
como resultado las negras han ob­
tenído chances muy prometedoras;
así sus dos alfiles pueden llegar a
ser un factor importante en el jue­
go en caso de que éste se abra. Por
ello, las próximas acciones del ne­
gro están plenamente justificadas.
15. ... d5!!
16. e5 d4!
Al haber sacrificado el peón
central se ha despejado la diagonal
h1 -a8 y el negro ha obtenído un
fino contrajuego. Repentinamente
la posición blanca se colapsa;
pronto las piezas negras van a ope­
rar resolutivamente y de forma
precisa, como corresponde a los
conocirníentos de su conductor.
17. ltJxd4
Otras continuaciones son aún
peores: 1 7. ef6 es fuertemente con­
testado con 1 7. ... i.x f6!, rníentras
que 17. i. x d4, entonces 1 7. ...
i.x f3 1 8. ef6 i. x f6! 19. i. x f6
Wx f6, etc.
17. ... lt:Jg4
18. .lg1
18. ... lt:J x h2!
Un bello e inesperado golpe
combinativo.
19. lHc1
1 9 . � x h2 falla por 1 9. ...
.txb4!, mientras que a 19. lt:Jx e6
sigue 19. 'fi'xd3 20. ll fc1 1Wh3!
La jugada realizada conduce a la
pérdida de un peón y a inferior po­
sición para el blanco. 1 9. lHd1
�g4 20. lt:Jf3 era más tenaz, te­
niendo el negro que realizar aún
un buen trabajo para ganar.
19. ... ll:lg4 20. ltle4 i,xb4! 21.
ll:lg5 ..d5 22. lt:Jgf3 'fi'xb3 23.
li� >< b3 .ld5 24. lt:Jfd2 i.c3 25.
ll ab1 b5 26. ab5 ab5 27. lt:Je4
,lxe4 28. de4 l:!c4 29. g3 h5 30.
�g2 ll d8 31. l:!c2 i,xe5!
Tras la pérdida de un segundo
peón las blancas tienen clara con­
ciencia de que tendrían que haber
abandonado, lo que finalmente hi­
cieron en la jugada 4 1 .
O R. BYRNE
e ANDERSSON
Amsterdam 1 979
l. e4 c5 2. lt:Jf3 e6 3. d4 cd4 4.
lt:J x d4 a6 5. i.d3 g6 6. b3 d6 7. 0-0
i.g7 8. i.b2 ltlf6 9. c4 0-0 10. lt:Jc3
ltlbd7·11. I:rel l:!e8 12. i.fl b6 13.
1Wd2 i.b7 14. l:tadl 'f/c7 15. f3
l:!ad8 16. 'f/f2 lt:Je5 17. I! c1? ...
Estamos ante una típica posi­
ción erizo, de la que el gran maes­
tro sueco es un consumado espe­
cialista. Logros notables de su es­
tructura son las dos torres en e8 y
d8 y también el fiancheto de am­
bos alfiles. La última jugada blan­
ca demuestra una falta absoluta de
vigilancia; no percibe el peligro
asociado con la situación colgante
de su caballo en d4. 1 7. �h1 era
correcto.
17. ... d5!
Este contragolpe es totalmente
lógico teniendo en cuenta el desa­
rrollo de las piezas negras, que
ahora tras los cambios en el centro
van a abarcar un campo de acción
enorme. Cierto que la idea parece
peligrosa debido a la oposición de
67
torre y dama en la columna «c»,
pero Andersson ha reparado en un
detalle significativo: la diagonal
h2-b8 se abre repentinamente y la
dama se introduce en el escenario
principal.
18. ed5
La posición sugiere 1 8 . cd5,
pero entonces lo que le espera al
blanco es una serie de duros gol­
pes: 1 8. ... llJfg4!! 1 9. "ti'g3 llJd3!!
20. 1t'x c7 (20. i_ x d3 i,xd4+ 2 1 .
c;!;>fl liJxh2+ ganando la dama) 20.
... i_ x d4+ 2 1 . 'i!;>hl llJh3+ 23. 'it>hl
llJgf2 mate. ¡Un triunfo de los ca­
ballos!
18. ... llJfg4!
19. "ti'g3
A 1 9. "ti'd2 (19. fg4 llJ x g4 pier­
de inmediatamente) podria haber
seguido 1 9. ... .ih6 20. f4 ..t x f4!
2 1 . fi'x f4 llJf3+! y las blancas pier­
den la dama.
74
19. ..• liJxf3+!!
El sacrificio de caballo produce
una sensación de gran belleza. Es
ahora donde el blanco nota la fal-
68
ta de la torre en d1 para defender
su caballo. La respuesta es forza­
da ya que 20. llJxf3 falla en vista
de 20. ... Wc5+ 21. 'it>hl llJf2+ 22.
'it>gl llJe4+ y de nuevo se pierde
la dama.
20. gf3
21. 'it>h1
22. hg3
J. x d4+
1t'x g3
llJe3
Las esperanzas blancas se han
hecho trizas. Pierden un peón, ya
que 23. de6 J. x f3+ es muy malo.
23. i.d3 ed5
24. cd5 liJx d5
25. l:i:xeS+ l:i:xe8
26. i.e4 i_xc3
27. i.xc3 llJ xc3
28. J.xb7 llJxa2
Tras el intercambio de golpes
las negras han ganado un segundo
peón. Los intentos del blanco de
recuperar uno de ellos simplemen­
te precipita su derrota.
29. :!Ic6 a5
30. l:i:xb6 l:i:b8!
Una clavada mortal, tras lo cual
lo que sigue es simple:
31. 'it>g2 'it>f8
32. ;¡:¡: b5 llJb4!
33. 'Í'f2 'it>e7
34. 'it>e3 'Í'd6
35. 'Í'd4 'Í'c7
36. l:i:xb4 ab4
37. .id5 'it>d6
38. J.xf7 l:i:f8
39. i.d5 l:i:f5
40. i.e4 l:i:g5
41. g4 h5
42. abandonan.
O KARPOV
e ANDERSSON
Milán 1 975
l. e4 c5 2. it:lf3 e6 3. d4 cd4 4.
� x d4 lüc6 5. lt:lb5 d6 6. c4 it:lf6
7. lü 1c3 a6 8. lt:la3 i.e7 9. i.e2
0-0 10. 0-0 b6 11. i.e3 i.b7 12.
l:[cl li e8 13. 1!t'b3 lüd7 14. lUd1
l:[c8 15. ll d2 'fic7 16. 'fid1 'fib8
17. f3 i.a8 18. 1!i'fl lt:lce5 19.
lüabl lt:lf6 20. 'itth1 h6 21. li dd1
.if8 22. lt:ld2 ll cd8 23. 1!t'f2 it:led7
El reagrupamiento de fuerzas
que ha tenido lugar por cada ban­
do es típico del sistema erizo. Las
negras finalmente han desarrolla­
do sus torres en e8 y d8 y sus ca­
ballos en f6 y d7, logrando una
coordinación y que sea posible
pensar en una ruptura central. Las
blancas, por su parte, han reforza­
do su centro y controlan más es­
pacio. Si ahora jugaran 24. lt:lfl
despejarían el camino a su torre
para controlar directamente d5 y
mantendrían una leve ventaja.
Pero, sin duda, un tanto adorme­
cidas por el curso tranquilo de los
acontecimientos, no pensaron que
nada extraordinario pudiera ocu­
rrir y jugaron
24. a3
(DIAGRAMA 75)
24. .. . d5!?
Iniciando una conmoción en el
centro. Por medio de este sacrifi­
cio de peón las negras abren un ca­
mino para su torre de e8 y también
descubren la diagonal h2-b8 para
su alfil. Es cierto que objetivamen"
te hablando ha de admitirse que el
sacrificio no es del todo correcto,
pero desde un punto de vista prác­
tico Andersson ha elegido la me­
jor alternativa, ya que de otra for­
ma serían las blancas quienes dic­
taran el curso de los acontecimien­
tos.
25. cd5
26. ed5
27. lt:lfl
ed5
i.d6
ll xe3?!
Con el fin de controlar las casi­
llas negras, éstas no dudan en sa­
crificar también la calidad, pero,
como veremos más adelante, esta
torre hubiera sido útil. Pudo haber
elegido 27. ... b5 preparando 28 . ...
lt:le5.
28. lt:lxe3
29. lt:lfl?
Un error serio. De haber juga­
do la enérgica 29. lt:lf5!, amenazan­
do 30. d6 que rompería el contac­
to entre el alfil y la dama negras,
a éstas les resultaría dificil encon­
trar contraargumentaciones. Así, a
29. ... i.f4 podría continuar 30.
69
li b1 ! We5 3 1 . i.d3 lüc5 32. i.c2,
con vistas a 33. li e l o 33. 'ird4.
29. ... i.f4
30. li c2 b5!
Andersson juega en un estilo
puramente posicional, restringien­
do al alfil de e2 y asegurando la ca­
silla b6 para su caballo.
31. i.d3 lüb6
32. .ie4
El blanco se aferra a la casilla
d5, pero deja al alfil en una situa­
ción «colgante». ¿No hubiera sido
mejor haber jugado 32. li e2!? y
desembarazarse inmediatamente
del peón «d» pero aliviar la posi­
ción con algunos cambios?
32. ... lüc4!
El negro no le presta ninguna
atención a ese peón, pero logra el
máximo rendimiento de sus piezas,
que a su vez van restringiendo las
posibilidades del rival.
33. a4 lie8
Una continuación en la misma
línea que las anteriores, mejoran­
do la situación de la torre, ya que
en cualquier caso el peón pasado
está bien bloqueado.
34. ab5 ab5
35. li e2 .ie5
Con la amenaza 36. ltJ xb2.
36. Wc5 lüd6!
37. lüa2?!
Con vistas a lüb4-c6, pero el
sueño blanco se va a mostrar irrea­
lizable y su caballo va a quedar fue-
70
ra del juego. Debería haber admi­
tido su error y retrasar el alfil con
37. i.b l . Quizá 37. li c8 no era
del agrado de Karpov, pero enton­
ces 38. Wf2 era posible y si 38 . ...
i, x c3 39. bc3 li xc3, entonces 40.
li c2 (40. ... ltJ x dS? 4 1 . li xd5!
l:l x c2 42. 'frx c2).
37. ...
38. fe4
39. "c2
ltJdx e4!
.id6
li e5!!
La forma de conducir el juego
por parte del gran maestro sueco
es impresionante. La torre utiliza
la casilla eS para trasladarse al ala
de rey y las blancas comienzan a
notar de una forma intensa su de­
bilidad de las casillas negras.
40. g3
No 40. lüg3? li g5 4 1 . lüf5
;¡¡h5+ 42. i>g l lüg4, en donde
aparte de 43. ... 'irb6+, el negro
amenaza el picante mate 43.
i.c5+ 44. 'frxc5 I!hl +! Se defien­
de h2, pero ahora se debilitan las
casillas blancas y su rey se verá en­
vuelto en un torbellino si el alfil de
a8 logra liberarse.
40. ... �e8
41. lldel i.b7
42. �gl lbh7!
De nuevo jugado brillantemen­
te. Las acciones de Andersson son
de un altísimo valor. Se transfiere
el caballo a g5, desde donde va a
crear muchas dificultades en el te­
rritorio debilitado blanco.
43. lbcl
El caballo se apresura en ir a
ayudar, pero ya es tarde.
43. ... lbg5
44. lüd2 i.b4!
45. �f2
Es peligroso ir a g2 en vista de
45. f5!
45. ... ,!xd2
Sólo aquí merece ser criticado
el juego negro, ya que omite la
fuerte jugada 45. �e7! que ha­
bría ganado rápidamente: 46. lüd3
Wf6+ 47. �g2 i, x d2 48. ltJ x e5
,!x e l 49. jlx e l � x e5. Sin embar­
go, la jugada utilizada también
deja al blanco con pocas esperan-
zas.
46. li x d2
47. li x e4
48. lüe2
49. lüc3
50. lüe2
ltJ x e4+
ll x e4
.teS
ll el
Ii al
Todas las esperanzas blancas se
centran en su peón pasado, pero
tarde o temprano las negras po­
drán coordinar su torre con su
dama y explotar la situación abier­
ta del rey blanco, mientras que blo­
quearán el peón rival con el alfil.
51. l:'!d4 �dS
52. �c6 i.d7
53. �d6 �eS
54. !í'f4 �eS
Las blancas se encuentran con
las serias amenazas de 55 . ... �c5
y 55. 000 i.h3, contra las cuales no
hay defensa satisfactoria.
55. b4 i.h3
56. �e4 i.f5?!
Por alguna razón el negro se
desvía y se complica las cosas. La
consistente 56. 000 li fl + 57. �e3
.U5 58. �g2 !Ye8+ 59. t>d2 li al
gana fácilmente.
57. �e3 �c2
58. g4 i.d7
59. �e4 �b3
60. �d3 �b2
61. �e4 l:IaS
62. �e3 li a2
63. d6 ll a8
64. ll e4 i.c6
65. �d4 �bl
66. 'B.e7 �hl
Las largas maniobras, en las que
el blanco ha buscado el cambio de
damas y las negras eludiéndolo, no
7 1
han cambiado de forma esencial la
evaluación de la posición. A pesar
de la desesperada resistencia de
Karpov, Andersson todavía man­
tiene chances reales de victoria.
Ahora no es posible 67. d7 por 67.
'i!Vh4+.
67. 'i!Vf4
68. �el
69. �d2
70. 'i!Vd4
71. �c3
'i'g2+
llal+
'i'd5+
lla2+
'fff3+
7 1 . ... ll a3+ 72. �d2 'i'a2+ 73.
�el 'i!Vb l + 74. �d2 ll a2+ 75.
�e3 'i!Vfl! es más convincente.
72. ll e3 lla3+
73. q;,d2 ll a2+
74. �el 'i!Vhl+
75. q;,f2 'i!Vg2+
76. �el !f'hl+
77. �f2 llal
78. ll c3 !fg2+
79. <t>e3 'i'f3+
80. abandonan.
A pesar de algunas inexactitu­
des, Ulf puede estar orgulloso de
esta creación, la cual apareció en
la prensa ajedrecística de todo el
mundo.
O GEORGADZE
e POLUGAIEVSKY
Tbilisi 1 978
l. e4 c5 2. ¿¡jf3 e6 3. d4 cd4 4.
¿¡jxd4 ¿¡jc6 5. ¿¡jb5 d6 6. c4 ¿¡jf6
7. ¿¡jlc3 a6 8. ¿¡ja3 i.e7 9. i.e2
� 10. 0-0 b6 11. i.e3 i.b7 12.
'i'b3 ¿¡jd7 13. llacl lle8 14. llfdl
72
78 •• •••••d � d -
.A • •�,l!!.,d.a.d - �
,�,.� ... . .- - d d
� � � �
� � - � � �
��� � .� � a �
� � U.i.��nu • u u
• �11- �
• u. • �
14. ... ¿¡jc5?!
En esta situación concreta ésta
es una pobre maniobra, ya que en
un futuro próximo el caballo será
atacado por el peón. «b». Era c<r
rrecta la inmediata 1 4. llc8!,
preparando 1 5. 'i'c7 y 1 6.
Wb8.
15. Wc2 i.f6?!
Otra decisión dudosa; no debe­
ría haber dejado indefenso el peón
«d». El negro debió determinar
primero la posición de su dama:
1 5. ... Wc7 16. ¿¡jab l ll ad8 1 7. a3
Wb8 18. b4 ¿¡jd7, aunque las blan­
cas podrían haber llevado un ópti­
mo reagrupamiento explotando la
pérdida de tiempo negra.
16. ¿¡jabl! Wc7
17. a3 ¿¡je5?
Las blancas tienen una ventaja
contundente, ya que los caballos
negros han fracasado. Ya es muy
tarde para 1 7 . ... ll ad8 en vista de
1 8. b4 ¿¡jd7 1 9. ¿¡jd5!, pero la ju­
gada textual también permite la
pérdida de material. Lo menos
malo era 1 7. ¿¡ja7 1 8. b4 ¿¡jd7
19. 'i!Vd2 ¿¡jc8.
18. f4 ll:lg6
19. b4 ll:ld7
20. 9d2 i..e7
20. lil ad8 tampoco salva al
negro por 21 . Wxd6 1!t'c8 22. 'i!t'd2.
21. e5!
El blanco asesta un golpe deci­
sivo a lo largo de la columna «d»
y las negras van a pagar por su ne­
gligencia. Con la pérdida de su
peón central su situación se toma
sin esperanza y tan sólo le queda
crear un poco de confusión espe­
rando un milagro.
21. ... ll:lh4
22. ed6 'i!t'c6
23. i..fl i..f8
24. b5
Esto cae como un frío chapa­
rrón sobre el negro, cuyas últimas
esperanzas desaparecen por la dia­
gonal de casillas blancas.
24. ... 'i!t'c8
25. ll:la4 ll:lf5
26. llJ X b6 llJ X b6
27. i,xb6 liJxd6
28. a4
28. 1!t'e3 ll:lf5 29. 1!ff2 era más
simple, no permitiendo el bloqueo
de eS y ahora el negro tendría que
haber abandonado.
28. ... ll:le4
29. 1!fe3 ll:lc5
Las negras han tenido un poco
de fortuna y por el momento el
peón «e» está bloqueado, pero las
cosas siguen siendo desesperadas
para ellas.
30. a5 ll:ld7
31. c5 ab5
32. c6?
Ha ocurrido el milagro. Las
blancas tratan de ganar inmediata­
mente y desestiman un sacrificio
posicional de dama. La sencilla 32.
J..xb5 i..c6 33. 'i!t'd3 ll:lf6 34. ll:lc3
habría despojado al negro de cual­
quier posibilidad.
32. ... J..x c6
33. J..x b5 J..xb5!
34. li: xc8 ]iexc8
35. I!I el i..c4!
Las piezas negras han empeza­
do a operar en toda su fuerza. Las
73
blancas, para eludir lo peor, tienen
que ceder su peón pasado, así, tras
36. <;!;>fl llJ x b6 37. ab6 .ic5 38.
'ti'f3 .id5 se arriesgan a perder.
36. .id4 :El x a5
37. lüd2 :,¡¡:a3
38. :!lc3 :!la1+
39. <t>f2 :!la2
40. <t>g1 :!la1+
41. <t>f2 :!la2
Se firmaron las tablas.
O KARPOV
e HORT
Moscú 1 97 1
l. e4 c5 2 . lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
llJx d4 llJf6 5. lüc3 e6 6. g4 lüc6
7. g5 lüd7 8. .ie3 a6 9. f4 .ie7 10.
:!lg1 llJ x d4 11. !Vxd4 e5 12. 'ti'd2
ef4 13. .ixf4 lüe5 14. .ie2 .ie6
15. lüd5! ...
Sólo este activo movimiento
asegura al blanco alguna ventaja
de apertura. Si 1 5 . 0-0-0 entonces
1 5. ... !VaS! y d negro tiene una
posición excelente con buenas
perspectivas de ataque.
74
15. ... _ixd5
16. ed5!
Al recapturar de esta forma,
Karpov no sólo restringe la activi­
dad de las piezas rivales, sino que
activa su propio alfil rey. Es cierto
que el blanco también mantiene
ventaja tras 1 6. !Vx d5, pero en
este caso su peón de e4 requeriría
defensa.
16. ...
17. .ie3
lüg6
h6!?
Debido a la ventaja de espacio
blanca, se entienden los deseos del
negro de crear contrajuego, aún a
costa de algún riesgo. Ahora se
agudiza la posición y las piezas,
tanto blancas como negras, ad­
quieren gran cantidad de movi­
mientos.
18. gh6 .ih4+
19. <;!;>d1 gh6
20. i_X h6 .if6
21. c3 .ie5
Las negras aparentan haber te­
nido éxito en el reagrupamiento y
en haber creado la amenaza 22.
'ti'h4, pero
22. ll g4!
Esta dificil jugada no solamente
detiene la amenaza, sino que tam­
bién activa la torre, cuyas milagro­
sas maniobras van a desbaratar los
futuros planes negros.
(DIAGRAMA 82)
22. ... 'ti'f6
Karpov considera que 22.
.t " h2 era más resistente, al menos
igualaba el material.
23. h4!
El achacoso peón se transforma
inesperadamente en una fuerza po­
derosa.
23. ... 'i!t'f5
24. l:lb4! .if6
25. h5
Por supuesto, no 25. n x b7?? en
vista de 25. I[x h6 26. 'i!t'xh6
'W><d5+.
25. ... !De7
25. !DeS? pierde inmediata-
mente una pieza con 26. I[f4.
26. lilf4 'i!t'e5
27. l:lf3
Un despliegue impresionante el
de la torre, y además sobre el filo
de la navaja. Realiza doble fun­
ción, de ataque y defensa.
27. ... ttJxdS
Después de 27. ... 'i!t'x h5? 28.
: "f6 1!Yh l + sigue 29. i.fl .
28. lld3 ;¡¡[ x h6
28. ... !De7 es respondido con
29. i.f4.
29. n xdS 1!t'e4
30. Iid3!
La energía desplegada por la to­
rre blanca es de un valor inestima­
ble; desde la jugada 22 es prácti�­
mente la única pieza que ha movi­
do Karpov ¡y esto con muchas pie­
zas en el tablero! En la presente
partida esta torre ha ejercido de to­
dos los «oficios», primero operó
en la columna «g», luego cambió
para trabajar en la cuarta rua, des­
pués vino un nuevo cambio de es­
cena, la columna «d»; y finalmen­
te, antes de que se caiga el t�lón,
la insaciable torre pone su mirada
en la columna «e». Si las negras ju­
gasen 30. Ii:h8, entonces conti­
nuaría la ganadora 3 1 . Iie3.
30. ... 'i!t'hl+
31. 'it>c2 'i!J'xal
32. 1!fx h6 .leS
33. 'i!J'gS
75
Ahora el rey negro no tiene si­
tio a donde ir. En esta posición de­
sesperada Hort no realizó su juga­
da y perdió por tiempo. Una gran
partida que mereció un premio es-
76
pecial en el torneo Memorial Alek­
hine y que fue nombrada por el In­
formator yugoslavo como una de
las mejores producciones del año
1 971 .
4. EL VALOR DE W PIEZAS
La fuerza real de una pieza a
menudo no se corresponde con lo
4ue se considera su valor nominal,
y no nos referimos tan sólo a ca­
sos excepcionales, en los que un
peón puede a veces valer más que
una pieza, un alfil o una torre.
Aquí vamos a tener en cuenta po­
siciones habituales del juego, en las
que no ocurre nada extraordina­
rio, pero aún en éstas a menudo
no es nada sencillo establecer cri­
terios para evaluar a las piezas
blancas y negras de igual denomi­
nación.
Una cosa es un caballo o un al­
fil operando con todo su potencial
en una posición que le es propicia
para ello, y otra bien diferente
cuando están situados de forma
pasiva y sus posibilidades están
restringidas. Imaginemos alguna
pieza que llega a un margen del ta­
blero, quedando aislado y separa­
do del centro de operaciones (esto
ocurre frecuentemente con los ca­
ballos), y como resultado, las fuer­
zas enemigas resultan de hecho ser
superiores en número. He aquí dos
ejemplos ilustrativos de esto.
< ) CHIKOVANI
e POLUGAIEVSKY
Mogilev 1 978
l. c4 eS 2. c3 lt:lf6 3. eS lt:ldS 4.
d4 cd4 S. lt:lf3 lt:lc6 6. cd4 d6 7.
i.c4 e6 8. 0-0 i.e7 9. 'i!fe2 0-0 10.
�a3 a6 11. i.d3 ...
11. . .. bS!
Las consecuencias de esta juga­
da hay que calcularlas de forma
muy precisa, ya que ahora es posi­
ble 1 2. 'i!fc2, con doble ataque a h7
y c6. Fue la pobre posición del ca­
ballo blanco lo que indicó al negro
llevar a cabo la operación.
12. 'i!fe4
Chikovani da crédito a mi plan,
y no sin justificación. A 12. 'i!fc2
el negro había preparado 1 2. ...
lt::Jdb4 13. J.xh7+ �h8 14. 'i!fb 1
( 1 4. 'i!fe4 .ib7!) 14. ... deS 1S. deS
g6 1 6. i, x g6 fg6 1 7. 'i!fxg6 'i!fd3,
entonces la dama acude en defen­
sa de su rey y en esta posición la
pieza es mucho más fuerte que los
tres peones. Con la jugada del tex­
to las blancas atacan por otra vía,
77
pero constantemente van a notar
que su caballo está bajo arresto.
12. ... g6
13. i.h6 Ii:e8
14. li ad1
Más tarde se verá que no hay
nada por la columna <«i» para la
torre, por lo que era preferible 14.
n ae l defendiendo la posición de
eS.
14. ... i.b7
15. �g4 deS
16. de5 �c7
17. li de1
Una admisión de su inexactitud,
ya que tras 17. n fe1 las negras ha­
brían renovado su presión sobre
eS con 1 7. ... n ad8, con la amena-
za 1 8 . ll:ldb4.
17. ... li ad8
18. h4
Las negras tendrían también un
buen juego tra� la más cauta 1 8.
.ibl .
18. .•. ll:ldb4
19. .ie4 lt:ld3
El peón de a2 no vale la pena la
molestia.
20. i,xd3 n x d3
21. h5
Sin el alfil de casillas blancas
este ataque no causa temor y el ne­
gro toma las últimas medidas para
lanzar su contraofensiva. Mucho
más cómoda hubiera sido la vida
del blanco de haber tenido su ca­
ballo en c3 en lugar de a3.
78
21. ... lied8
22. ll:lc2
Tratando de llevar el abandona­
do caballo al juego, pero el blanco
ya ha perdido el tren.
22. ..• n xf3!
23. gf3
Forzado: si 23. �xf3 ll:ld4.
23. ... ll:lxe5
24. i.f4 .id6
25. i_xe5 i,x e5
26. li dl
Jugado con la esperanza de ex­
plotar la debilidad de la 8." fila, ya
que después de 26. ll:le3 .ixb2 el
negro con material igualado, tiene
una posición completamente gana­
da. Las negras pudieron eludir el
cambio de torres pero han calcula­
do cuidadosamente todas las con­
secuencias.
26. •.. n xdl
27. li x dl �xc2
28. n d8+ rt;g7
29. 'itg5
29. hg6, con la idea de contes­
tar a 29. .. . hg6 con 30. �h4 no tie-
nc éxito, ya que las negras tienen
29. 'ii'x g6. Pero ahora se ame­
nazan tanto 30. h6 mate como 30.
'ifxc5+
29. ...
30. �g2
i.h2+!
Es claro que tras 30. c,t> xh2
"Wxf2+ 3 1 . 'i&h3 (no 3 1 . 'ifg2
'Wh4+) 31 . .. . 'fi'x f3+ las negras tie­
nen varios caminos agradables
para ganar.
30. ... h6
31. 'ife7 i.c7!
Esta fina maniobra de alfil rom­
pe la coordinación de las blancas
y mantiene a las casillas blancas en
una posición amenazadora. Si aho­
ra 32. 11d7, lo que había prepara­
do el blanco, sigue simplemente
32. 'i'f5, y 33. 11 x c7 permite
mate en dos.
32. 'iff8+ �f6
33. 'ifh8+ 'i&gS
34. 11d4
«¡Todo el mundo regresa!».
34. ... 'iffS
3S. 'i&O J.xf3
36. '.t>el 'fi'bl+
37. t>d2 'fi'xb2+
38. '.t>d3 i.e2+
39. we3 i.f4+
40. 11xf4 "xh8
41. abandonan.
O BOLESLAVSKY
e BONDAREVSKY
Gagra 1 952
l. e4 eS 2. lüf3 lüc6 3. d4 cd4
4. lüxd4 lüf6 S. lüc3 d6 6. g3 eS?!
7. lüde2 i.e7 8. i.g2 0-0 9. 0-0 a6
10. h3 bS 1 1. .te3 b4 12. lüdS
füx d5 13. ed5 liJaS 14. b3!
El lector no debe extrañarse que
a menudo utilicemos partidas de
Boleslavsky. Esto no es accidental.
Estoy convencido que todos los ju­
gadores, incluso los más fuertes,
pueden extraer de sus partidas mu­
chas enseñanzas (¡especialmente
los sicilianos!); en cuanto a su pro­
fundidad de penetración en los
misterios de la Defensa Siciliana
-además por Jos dos bandos, el
blanco y el negro- es dudoso que
alguien pueda compararse a Boles­
lavsky. Posee una intuición real­
mente virtuosa para la compren­
sión del dinamismo de la apertura,
y siempre dirigido hacia luchas
complicadas y de doble filo, aun­
que por su carácter él fue uno de
los grandes maestros más modes­
tos con quién tuve el placer de co­
dearme.
En la presente partida Boles­
lavsky ha jugado su variante favo­
rita, g3. El negro ha manejado la
apertura pobremente y su caballo
ha terminado en fuera de juego,
79
como ha enfatizado la última juga­
da blanca.
14. ... ll:lb7
15. "ti'd2 a5
16. a3 ba3
17. li x a3
Así, el negro no ha tenido éxito
en la recuperación de su caballo;
parece confortable en b7, pero ¿a
dónde puede ir? y además el peón
de a5 necesita protección.
17. ... i.d7
18. f4!
Jugando en ambos flancos. En
caso de 1 8. ef4 las blancas ob­
tienen d4 para su caballo desde
donde mirará a c6. Ahora las ne­
gras <Íeberían haber dejado tran­
quila a la torre y jugar 1 8. Wc7,
ya que no deberían de temer la va­
riante 1 9. fe5 de5 20. d6 ll:lx d6 21.
.tx a8 li xa8, con compensación
por la calidad.
18. ...
19. f5
20. b4!
21. g4
22. ll:lg3
23. i,x g5
24. 1!Vx g5
li c8
a4
llc4
h6
i.g5
"fi'xg5
hg5
Las negras han logrado desha­
cerse de su alfil malo, pero sus ma­
les no han desaparecido, ya que
tienen «en reserva» un caballo
también malo. ¡Cuán diferente se­
ría el panorama si el caballo negro
estuviera en f6!
80
25. c3 f6
26. ll:le4
Estratégicamente la partida está
decidida. El fuerte bloqueo de la
casilla e4 junto con su mayoría de
peones en el ala de dama llevan a
un rápido resultado.
26. ... g6
27. fg6 <tlg7
28. ll:ld2 li c7
29. i.e4 .teS
30. c4 ll:ld8
31. li cl i,x g6
32, .tX g6 <ti X g6
33. li x a4 ll:lr7
El caballo negro se apresura en
buscar un refugio, pero ya en
vano; las blancas tienen ventaja
material y posicional.
34. b5 li h8
35. <tlg2 (5
36. gf5+ <ti X f5
37. b6 lib7
38. li a7 ll:ld8
39. li O+ <tlg6
40. li xb7 lLJxb7
41. ll:le4 abandonan.
Ya que a 4 1 . ... l:I h4 el blanco
gana con 42. li f6+ <tlg7 43.
li x d6! li x e4 44. li d?+ <tlf6 45.
l;txb7 l:[xc4 46. 1Ic7 l:i:b4 47. b7
c4 48. d6 we6 49. d7.
Una intuición especial para las
piezas, destreza en la evaluación
correcta de sus perspectivas y la
habilidad para deshacerse a tiem­
po de los elementos perniciosos
tales como caballos o alflles poco
útiles-, todos estos son importan­
tes componentes del juego que un
jugador tiene que dominar.
Es bien conocido que cuando
existe una confrontación de pla­
nes, normalmente hay buenas y
malas piezas en ambos lados y un
esfuerzo por aumentar sus cualida­
des puede llevar a fuertes conflic­
tos. Aquí se puede aplicar un prin­
cipio general: debes de tratar de
neutralizar las piezas activas riva­
les cambiándolas, y conservar
aquellas que puedan aumentar su
eficiencia.
O R. BYRNE
e POLUGAIEVSKY
Montilla 1 975
1. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4.
ltJ x d4 lbf6 5. lbc3 a6 6. .i.e3 e6
7. .te2 .te7 8. g4!? b5 9. g5 lbfd7
10. f4 b4 11. lba4 i.b7 12. i.f3
lüc6!
(DIAGRAMA 88)
El juego blanco en la apertura
estuvo lejos de haber sido el mejor
posible. La combinación de 7.
.te2 con el ataque Keres ha su­
puesto una pérdida de un tiempo
Importante y se ha forzado al ca­
hallo a ocupar un mal lugar, ya que
la casilla e2 estaba ocupada. El ne�
gro elige el camino más juicioso.
Va a intentar cambiar el caballo
blanco de d4, tras lo cual podrá
atacar al otro «incómodo» caballo
de a4. No ha de temer por 13. e5
en vista de 13 . ... fl/c7, mientras
que a 1 3. 1td2 había preparado
1 3. ... lLJ x d4 1 4. i.xd4 e5 1 5.
1Jxb4 i.c6!
13. h4 0-0
14. 0-0
Después de una prolongada me­
ditación, el gran maestro america­
no realiza su elección con pesar; el
enroque largo no se puede ejecu­
tar debido al desastroso sino del
caballo en a4. Aún así, en las ac­
tuales circunstancias creo que 1 4.
lbe2 era la mejor jugada, aunque
tras 1 4. ... 1!'a5 1 5. b3 lbc5! 1 6.
lbb2 (1 6. lLJ x c5 dc5 y entonces 1 7.
l:[ad8 era dudoso para el blan­
co) 1 6. l:[fd8, preparando ... d5
y el negro tiene un juego excelente.
14. .. . lt)x d4
15. i_x d4 eS
16. fe5 de5
17. i.fl .i.c6
8 1
18. c3 �a5
19. b3 l:'!.fd8!
La iniciativa ha pasado comple­
tamente a manos del negro. Las
piezas blancas han bloqueado la
columna «f», lo que permite a la
torre moverse sin temor de f8, de­
jando además la casilla para el ca­
ballo.
20. cb4 �x b4
21. 't!t'e1 �b7
Por supuesto, las negras no es­
tán de acuerdo con el cambio. Con
las damas en el tablero le va a re­
sultar más fácil al negro explotar
la expuesta situación del rey blan­
co.
22. 't!t'e3 i,xa4
23. ba4 i.c5!
El negro lleva a cabo su senci­
llo plan con una tenacidad despia­
dada: va a retirar del tablero a la
pieza blanca más activa, su alfil
dama, y despeja el camino para
que su caballo controle d4 y f4.
Otro camino posible no era tan di­
vertido: 23 . ... lL!c5?! 24. l:i adl
ltJ x a4 25. l:i d5!
82
24. �e2
25. �xf2
26. l:i ab1?
i,xf2+
lL!f8!
El blanco deja escapar su última
chance con 26. �c5!, tratando de
atar a las piezas negras en la de­
fensa de e5.
26. ... �e7
27. .ih5
Las blancas tenían puestas mu­
chas esperanzas en esta jugada. A
27. ... g6 sigue 28. i.g4, impidien­
do al caballo que se desplace al
centro vía e6 y d4; mientras que
después de 27. ... l:i a7 tiene 28.
l:ib6!, y 28. lL!e6 de nuevo no
es posible en vista de 29. �x f7+.
27. ... lL!g6!
¡Una solución brillante! ya que
el alfil rival ha mostrado ser un
duro oponente, el negro continúa
su estrategia general: busca el cam­
bio, apartando la última pieza ac­
tiva blanca. Como resultado, una
ventaja -caballo contra alfil- se
transforma en otra: las torres y
dama negras son claramente supe­
riores a las piezas pesadas blancas,
ya que el rey blanco está desespe­
radamente expuesto.
28. i,x g6 bg6
29. l:ibd1 �e6
30. <t>h2 l:i ac8
La enorme diferencia en el em­
plazamiento de los reyes es obvia.
Las blancas no son capaces de neu­
tralizar las dos columnas abiertas
y por una de ellas las torres negras
irrumpirán triunfantes en su posi­
ción.
90
31. lit xd8+ l:l x d8
32. 'i'e2 iid4!
El golpe definitivo. La torre se
acerca al rey enemigo por medio
de lit a4-a3, contra Jo que el blan­
co no tiene una defensa satisfacto­
ria.
33. a5 iia4
34. iif2 1i x a5
35. ct>g3 :¡¡ a3+
36. 1if3 :¡¡ x a2
37. 't!fd3 't!fb6!
38. 't!ffl 't!fb2
39. wg4 'i'h2
40. :¡¡ g3 :¡¡f2
41. abandonan.
El dúo de piezas negro ha des­
garrado literalmente la posición
del rey blanco.
O SPASSKY
e PORTISCH
Toluca 1 982
l. e4 c5 2. lLlc3 d6 3. g3 lLlc6 4.
.1¡,:2 g6 5. d3 i.g7 6. f4 e6 7. lbf3
lLJge7 8. 0-0 0-0 9. i.e3 lLld4 10.
iib1 :iib8 11. lLJe2 lLJxf3+ 12.
i_xf3 b6 13. g4?!
Spassky ha jugado la apertura
sin pretensiones, por lo que el gran
maestro húngaro ha conseguido
igualar totalmente el juego. Con su
últimajugada el blanco asume nue­
vas responsabilidades equivocada­
mente. Después de todo, el choque
de peones en el centro es inevita­
ble y para ello está mejor prepara­
do el negro, ya que sus alfiles es­
tán excelentemente coordinados a
lo largo de las grandes diagonales,
mientras que los blancos no tienen
mucha envergadura y, como va­
mos a ver a continuación, tendrán
que ejercer un papel defensivo.
Así, la más tranquila 1 3. 't!fd2 se­
guido de 14. c3 era mejor.
13. ... f5
14. lLlg3 i.b7
'Ya no es una cuestión de si las
blancas conservan alguna ventaja,
sino más bien al revés; empiezan a
tener problemas con el centro.
Ahora era a considerar 1 5 . ef5 cla­
rificando la situación mediante
83
cambios, o aún 1 5. c3. Pero el
blanco quiere jugar agresivo. Uno
tiene la impresión que tanto ahora
como más adelante el blanco su­
bestima la fuerza de las piezas ri­
vales. Como resultado, de una po­
sición levemente inferior pasa a te­
ner verdaderos problemas.
15. gf5 ef5
16. c4
Esto es una equivocación: el
único beneficiado por la debilidad
de d4 sólo puede ser el negro. El
blanco debió haber escogido entre
1 6. c3, 1 6. i.g2, o aún 1 6. ef5.
16. ... "i'd7
17. "i'd2 li beS
18. :S be1 lüc6
Se siente el hole de d4. A 1 9.
ef5 sigue 1 9. ... lüd4 20. i,x d4
.tx d4+ 2 1 . <,!?g2 gf5 y las blancas
comienzan a estar incómodas por
la diagonal hl-a8.
19. i.g2 lüd4
20. <,!lh1?!
Por alguna razón el blanco no
desea deshacerse de las piezas ac­
tivas del oponente. Debería haber
eliminado el caballo centralizado
negro ahora, ya que más tarde,
cuando toma esta decisión se va a
encontrar en una situación mucho
más desfavorable. Después de 20.
_t x d4 i,x d4+ 2 1 . wh1 las negras
están mejor, pero las blancas pue­
den mantener la posición.
84
20. ... fe4!
21. de4
De nuevo una inexactitud. Bue­
no o malo era esencial 2 1 . .tx e4,
ya que el blanco no puede tolerar
por más tiempo la fuerza del alfil
dama negro.
21. ... h5!
Incrementando la insolvencia
del juego blanco. La amenaza
h3 se hace mortal. Ahora se ve que
es claramente tarde para el cambio
.t xd4, ya que el negro tomaría
con el peón, convirtiéndolo en pa­
sado.
22. "i'd3 h4
23. i,xd4
Forzado, ya que de otra forma
23 . h3 es decisivo.
23. .•. cd4!
Esta toma es mejor que 23.
i,x d4 24. lüe2 25. :S g1 y las blan­
cas obtienen contrajuego.
24. lüe2 h3
25. i.f3
El peón «h» es tabú. En caso de
25. i,xh3 el negro tiene ante sí la
agradable elección entre 25.
li >< c4 26. .i >< d7 ll e3+ 27. Wgl
11 " d3, y la simple, pero aún más
efectiva 25. ... .i" e4+ 26. "ifx e4
1f x h 3 2 7 . "ifd 5 + ( 2 7 . "tW >< g6
11 >< e2!) 27. wh7 28. lü >< d4
l1 )( f4!
25. ... "it'e7
26. Wd2
Ya que 26. lfJ x d4 :!l x f4 es
malo, Spassky encuentra el único
camino para no perder inmediata­
mente. Ahora a 26. ... _i x e4 el
blanco responde 27. llJ x d4, pero
el infortunio golpea por el otro
lado.
26. ... g5!
Con la terrible amenaza de 27.
g4.
27. �gl
Hasta aquí Portisch ha dirigido
la lucha de una forma brillante, tan
sólo le quedaba un pequeño deta­
lle, 27. ... d3! abriendo el camino
al alfil de g7 y la victoria no esta­
ba lejos. He aquí la variante prin­
cipal: 27. ... d3 28. "ifxd3 .i >< e4
29. j, x e4 Wx e4 30. "ifxe4 (30.
"ifxh3 pierde por la espectacular
30. li >< f4! y si 3 1 . lfJ x f4 .id4+)
30. ... :!l x e4 3 1 . fg5 :!l fe8 32. <t>f2
.i >< b2 seguido de 33. .ia3 y 34.
.ic5+.
Al omitir este golpe ganador, el
negro se complica las cosas.
27. . .. gf4?
28, lbX d4 "it'f6
Una nueva inexactitud. 28.
"it'e5! era más fuerte pero ya inter­
fería el apuro de tiempo. El negro
parece temer 29. lüf5 (aquí 29.
lüb5 no logra nada por la simple
29. ... a6 30. lü >< d6 :!ld8 3 1 . :!l d l
:!l f6) 29. ... li >< f5 30. ef5 "it'd4+
3 1 . :!l f2! (3 1 . "iff2 "ifx f2+!, Q 3 1 .
"ifxd4 _i x d4+ 32. 'it;hl _i x f3+)
3 1 . ... :!l x e l + 32. "ifx el _i x f3 33.
"it'e6+, pero en mi opinión no ha­
bía razón para temer esta varian­
te. Ofrezco un análisis en el que se
muestra que el jaque continuo se
puede eludir fácilmente: 33. ...
wf8! 34. "it'c8+ <t>e7 35. 'tWe6+
..td8 36. 1!fg8+ �c7 37. 'tWf7+
'it>c6! 38. 1!fe8+ <t>c5 39. Wc8+
'if;>b4 y el blanco se puede rendir,
o 35. Wc7+ �f6 36. 'tWd8+ (36.
'tWd7 'it>g5!) 36. w x f5 y gana.
Me gustaría mencionar que el
blanco tampoco salva el juego con
33. 'tWe8+ .if8 34. 'tWg6+ (34. f6
1!fx f6! 35. li x f3 1!fg5+ 36. Wf2
'tWg2+ 37. 'itle l 1!fx f3 38. 'tWg6+
..th8 39. 'i'f6+ .ig7 40. 'tWh4+
'it;>g8 4 1 . 'tWd8+ <t>h7 y todo ha ter­
minado) 34. 'it>h8 35. "it'e8 (35.
f6 .ie2!) 35. ... 'tWg7+ 36. 'tWg6 y
ahora viene la simple 3 6 . . . .
1!f xg6+ 37. fg6 .ig2! 38. ll >< f4
.ih6 39. :iilh4 <t>g7 con una victo-
85
ría fácil. Así, concluimos con que
28. 1We5! habría ganado.
29. �b5 :a: d8
¿Porqué tan pasivo? Es cierto
que 29. a6 no es claro en vista
de 30. � x d6 :S: d8 3 1 . e5, mientras
que 29. ... 1Wg6+ las blancas tienen
una réplica única, pero bastante
peligrosa: 30. �f2! (30. � h l
Ii: x e4! es bastante desagradable) y
entonces 3 1 . l1 g l . Pero la lógica
29. Ii: e6! estaba en el espíritu de
la posición, defendiendo el peón
d6 y manteniendo la ventaja. En
concreto se amenaza 30. ... a6 y si
30. � x a7 la sencilla 30. "fWxb2
es una réplica adecuada.
30. � x a7 l:l: a8
31. �b5 l:l: xa2
La situación ha llegado a ser
mucho más sencilla para las blan­
cas, que pueden tomarse un respi­
ro. Ahora la estabilizadora 32.
:S: f2 se sugiere por sí misma, pero
en apuros de tiempo se precipita y
comete un error avanzando un
peón central.
32. 'fi'xd6
33. 1!fxf6
34. e5?
35. �hl
36. l:l: xf3
37. n xh3
l:l: xb2
:S: xf6
l:l: g6+
i, xf3+
i,xe5!
f3!
(DIAGRAMA 94)
A pesar de lo escaso del mate­
rial, las negras tienen una amena­
zadora iniciativa, debido a la exce­
lente coordinación de sus piezas y
con el peón «f», y sobre todo, de-
86
bido a la clara superioridad de su
alfil frente al caballo.
38. Ii:fl?
Esto arruina definitivamente el
juego blanco. Su única chance es­
taba en 3 8. litg 1 ! a lo que Portisch
pretendía continuar 38. ... l:l: bg2
39. :S: x g2 fg2+ 40. �gl l:l: g4! 4 1 .
l:l: h5 i.b8 y entonces 42. rl;g7.
38. ... l:l:bg2!
39. :S:dl i.f4!
40. �d4 f2
41. �f3
O 4 1 . �e2 fl "tW+! 42. l:l: x fl
l:l: x e2.
41. ... i.e3
42. :a: d8+ �g7
43. l:l:d7+ �f6
El blanco abandonó. En esta
partida pagó un precio por su ac­
titud de desdeño hacia la actividad
de las piezas oponentes.
¿Qué es más fuerte, un caballo
o un alfil? Es esta una eterna cues­
tión, aunque en abstracto ambas
piezas tienen un valor equivalente.
La respuesta habría que buscarla
en el carácter concreto de cada po-
s1nún. En situaciones abiertas, en
donde la batalla se desenvuelve en
un frente amplio con un frente
pom restringido para la acción, el
alfil es usualmente superior al ca­
hallo. Pero en posiciones cerradas,
wn estructura de peones estable,
l' l l donde los alfiles no disfrutan de
capacidad de maniobra y en don­
de existe una lucha de maniobras
p11r el control de importantes casi­
llas centrales -especialmente si al­
guna es débil- el caballo juega un
papel más importante.
< ) DE FIRMIAN
e POLUGAIEVSKY
Biei 1 9B9.
l. e4 c5
2. l¿)f3 d6
3. d4 cd4
4. /t)X d4 /t)f6
5. /t)c3 a6
6. f4 e6
7. .id3 b5
8. e5?! de5
9. fe5 it)d5
Sólo se han realizado unas po­
cas jugadas y el blanco ya se en-
cuentra en una posición inferior,
aunque no se perciba que hayan
realizado ningún «crimen» y que
la ruptura en el centro parece ló­
gica debido a su ventaja en el de­
sarrollo, y, sin embargo, esta apre­
ciación es defectuosa y de hecho la
octava jugada blanca es precipita­
da, y la clave radica en que con sus
propios actos el blanco ha aumen­
tado la envergadura de los alfiles
negros. Mucho más serio es la va­
loración de los aspectos concretos
de la posición: el blanco confiaba
en 1 0. .ie4 y solamente en el últi­
mo momento se percató del «terri­
ble» jaque en h4 (previo cambio
1 0. /t) x c3) y también tuvo que
rechazar 10. /t)e4 en vista de la de­
sagradable respuesta 1 0. /t)b4!
en donde 1 1 . .te2 se refuta tácti­
camente con 1 1 . 'i!fxd4! Tam­
bién 1 O. 0-0 es insatísfactorio en
vista de 1 0. .teS.
Hemos comprobado por noso­
tros mismos cuán importante es el
valor de cadajugada en la defensa
siciliana y usted, querido lector, no
debería olvidarlo nunca. Tal es el
destino que nos depara nuestra
apertura al no admitir plantea­
mientos poco concretos y exigir
muchísima exactitud desde las pri­
meras jugadas.
10. /t) x d5
11. /t)f3
También parece bueno 1 1 .
i.c5, pero las negras aspiran a
más.
12. 0-0 .ib7
87
Evitando 1 2. lLl x e5 1 3. lLl x e5
'ffx e5 14. 'fif3.
13. 'fie2
Ahora el juego sólo puede coger
un camino, ya que el blanco renun­
cia a su alfil. 1 3 . 'fie l estaba en el
espíritu de la posición, entonces
las negras disponían de la elección
entre la aguda 1 3. ... .teS+ 14.
'.thl ..td4 15 . ..tf4 (malo es 1 5 .
'fig3 ,i x e5! 16. lLJxe5 lLJ x e5 1 7.
'fix g7 0-0-0 seguido de 1 8 .
li hg8) 1 5. ... g5!? y la más segura
1 3. ... ll:"lc5 14. i.e2 ..te7!, en don­
de a 1 5 . 'fig3 responderían con un
fuerte antídoto 1 5. ... ll:"le4! 1 6.
Wx g7 'fic5+! 1 7. '.thl 0-0-0 con
una clara ventaja, pero aún así, ha­
bría mucha lucha por delante.
13. ... ll:"lc5
14. '.th1 l[)xd3
15. cd3 ..te7
16. ..tg5
Para neutralizar la ventaja de la
pareja de alfiles negra. Pero el al­
fil que «logra sobrevivir» es mucho
más fuerte que el caballo blanco.
16. ... ,ix g5
17. lLJ x g5 0-0
18. a3
Por supuesto que el gran maes­
tro norteamericano no se sentía fe­
liz con el final de torres que surgía
tras 1 8 . 'fie4 'fixe4 1 9. lLJ x e4
,i x e4 20. de4 li fd8 2 1 . li ad l
n x dl 22. n x d l li c8 y entonces
23. h5.
88
18. ...
19. ll:"lf3
h6
liac8
El negro tiene un juego fácil.
Desea doblar torres en la columna
«c», la cual, como sabemos, se le
otorga «hasta la eternidad». Es
inútil para el blanco luchar por la
columna: 20. n acl nfd8 2 1 . d4
n x c l ! 22. :a x c l 'fie4 (22. Wb3
23. li c3 Wa2 también es bastante
atractivo) 23. 'fixe4 (23. Wf2 Wf4)
23 . ... ..t x e4 y el peón de d4 está
condenado a una vida dificil.
20. h3 lic7
21. li ad1 lifc8
22. lid2 li cl
El negro cambia un par de to­
rres, terrnínando con las posibili­
dades blancas en la columna «f».
Entre la indiscutible superioridad
de las piezas negras hay que re­
marcar el importante papel del al­
m dama. Las blancas están conde­
nadas a jugar pasivamente, limi­
tándose a detener amenazas con­
cretas.
23. n x c1
24. <th2
25. d4
n x cl+
Wc5
Wc4
Invitando al blanco a entrar en
un final desesperado con 26.
1i >< c4 bc4! seguido de 27. ... c3.
Aquí se hace patente la superiori­
dad del alfil sobre el caballo.
26. 'it"e3 ll bl
El nudo se aprieta cada vez
más. El blanco se enfrenta con un
ataque en la primera fila (27.
•n ). Si 27. :il e2 entonces 27. . ..
.t ,. f3 28. gf3 :ildl 29. :il d2 "it'cl .
27. �g3 "it'cl
28. 'i'f2
En este momento, mientras yo
disponía de tiempo más que sufi­
ciente, mi rival se enfrentaba con
un serio apuro de tiempo. Habien­
do obtenido una gran ventaja co­
mencé a buscar una victoria forza­
da. La primera jugada que se me
ocurrió fue 28. ... "it'h 1 , p�ro inme­
diatamente me apercibí de la gro­
sera trampa 29. :il e2! l:Hl 30.
ll e l ! :a ><f2 3 1 . <ot >< f2 y la dama no
tiene salida. Entonces me surgió la
idea de 28. .i >< f3?; rápidamen­
te evalué la variante 29. gf3 "it'hl
30. 'i!fh2 (la única jugada) 30 . ...
ll gl + 3 1 . :il g2 (3 1 . <otf4 g5+ 32.
<ote3 l:l e l + y gana) 3 1 . 1W>< h2+
32. <;t x h2 :il d l y el blanco pierde
material. También valoré la prepa­
ratoria 29. :il c2, que sería respon­
dida con la sencilla 29. lWd l y
si 30. gf3 1Wh l con las mismas con­
secuencias. Revisé rápidamente es­
tas variantes y no queriendo dejar
pensar al rival jugué rápidamente
28. ... _ixf3?
Observando la posición desde
un punto de vista imparcial, no
puedo explicarme cómo se me
pudo ocurrir la idea de despren­
derme de mi alfil bueno. Es bien
sabido que cuando un bando está
privado de contrajuego es esencial
no precipitarse y no forzar los
acontecimientos innecesariamen­
te, y mucho menos cuando además
el rival está apurado de tiempo.
¿Porqué entonces el negro violó
este principio? Para ser franco, he
de admitir que simplemente sufrí
una alucinación elemental, desesti­
mé completamente la posibilidad
de tomar el alfil con el rey pensan­
do ¡que el rey no podía pisar la co­
lumna «f»! ¿Cuál es la causa de se­
mejante descuido? Creo que es im­
portante conseguir una interpreta­
ción correcta de lo sucedido, ya
que tales incidentes son muy co­
munes en la práctica de todos los
jugadores y son por tanto muy ha­
bituales. En la situación dada, los
motivos de tal ofuscación creo que
han sido los siguientes: 1 .0 excesi­
va fatiga en la cuarta hora de jue­
go (el primer control era de cua­
renta jugadas en dos horas), o
89
2.0 relajación, asociada sin duda
con la inminencia de una victoria;
creo que ésta ha sido la causa prin­
cipal.
Este instructivo ejemplo nos
muestra la importancia de repri­
mir las emociones, sobre todo en
los momentos álgidos de la lucha,
cuando hay que mantener la men­
te muy despejada.
Volvamos al diagrama anterior.
La jugada más crítica parece ser
28. g5!?, impidiendo al blanco
mover su torre a causa de 29. ...
�f4 mate. La posición se asemeja
a un zugzwang, pero el blanco pue­
de buscar contrajuego con 29.
lLh2! con la amenaza 30. lLg4 (29.
... h5 30. �e3). Cierto, las negras
tienen la ingeniosa réplica 29.
f5! y para evitar lo peor las blan­
cas se ven obligadas a sacrificar el
caballo: 30. ef6 �c7+ 3 1 . 'i!i>g4
�xh2, pero las aventuras no ter­
minan aquí: 32. d5! dando lugar a
un auténtico conflicto de conse­
cuencias imprevisibles; así, a 32. ...
l:t c l !? las blancas no contestan 33.
de6? l:t c4+ 34. 'ith5 l:t h4+ 35.
'i!i>g6 i.e4+, pero con 33. wh5! la
suerte de la partida no está en ab­
soluto decidida (33. ..t x d5 34.
li x d5! ed5 35. �e3).
Por tanto, la clave para la solu­
ción se halla en, sin apresurarse,
incrementar la presión posicional,
y aquí, la lógica 28. i.e4! se su­
giere por sí misma, impidiendo 29.
l:t c2. La continuación más proba­
ble es 29. l:t e2 i.d3 30. l::[ d2 i.c4
3 1 . l::[ c2 �dl 32. l:l: d2 1!fb3 y pa­
rece muy dificil que el blanco con­
siga restar energía a las piezas ne-
90
gras. También parece convincente
30. i.f5.
29. w x f3
Lo peor para el blanco ha pasa­
do. Me sentí realmente abatido, ya
que la partida se disputaba en la úl­
tima ronda y necesitaba la victoria
para aspirar al primer puesto. De
nuevo requería del máximo esfuer­
zo para retomar las riendas y en­
contrar el plan correcto.
29. ... �hl!
Sólo coordinando la torre y la
dama se puede aspirar a crear un
ataque sobre el rey enemigo.
30. 'i!i>g3?
Escaso de tiempo, el blanco rea­
liza la jugada más natural, pero in­
correcta. Tenía que haber incluido
la torre a la defensa mediante 30.
�e3! nf1+ 3 1 . n f2, con chances
reales de tablas.
30. .. . l:t fl
31. �e2 l:l:f5!
32. I! c2 l:l: g5+
33. 'i!i>f3 �h2
Las negras han logrado plantear
amenazas sobre el rey blanco, pero
los recursos defensivos de éstas no
están agotados.
34. 'ite4! l:l: f5
35. l:l:d2?
Esto arruina el juego blanco.
Solamente 35. "i!fe3! le habría per­
mitido ofrecer una resistencia te­
naz.
(DIAGRAMA 98)
35. ... 1!fg3!
36. 'i'e3 'it'g6!
Se cierra el cerco. El rey blanco
no puede huir por la diagonal
b l -h7.
37. d5 ed5+
38. 11 xd5
38. lft x d5 pierde inmediata-
mente por 38. 't!fe6+ 39. 'Ot>d4
'it'c4 mate.
38. ... 11 g5+
39. lftd4 11 x g2
40. 11d8+ 'Ot>h7
41. 11 d6 'it'f5
42. b4 lU2!
43. 11 xa6
No ofrece esperanza 43. 'it'd3
... x d3+ 44. lft x d3 11 f3.
43. ... 1I f3
44. 'tie2 1If4+
45. ct>d5
Las blancas pierden la dama
después de 45. wc3 :!i c4+ 46.
�b3 •d i + 47. 1!fb2 't!fdl +, rr>ien­
tras, 45. ct>c5 falla por 45. la: e4.
45. . .. 11 c4!
El golpe concluyente. El rey
blanco está rodeado.
46. 11d6 'it'x h3
47. 1!fx c4
El blanco tiene poca elección,
ya que a 47. e6 viene el acopla­
miento final 47. 1!t'f5+ 48. 1We5
'it'd3+.
47. ...
48. c,f;¡xc4
49. b5
50. wc5
51. wd5
52. 'i&c5
53. wd5
bc4
1!fxa3
't!t'a4
'it'c2+
't!t'b3+
't!t'c3+
'it'b4
El blanco abandona.
O BOLESLAVSKY
e LISITSYN
leningrado 1 956
1. e4 c5
2. lilf3 d6
3. d4 cd4
4. l't.JX d4 l't.Jf6
5. lilc3 g6
6. i.e3 i.g7
7. f3 0-0
8. 'it'd2 lilc6
9, 0-0-0 l't.JX d4
10. i,xd4 'it'a5
(DIAGRAMA 99)
11. wbl!
En esta bien conocida posición,
el blanco no se apresura en llevar
a cabo la ofensiva de peones en el
flanco de rey y realiza primero una
jugada proftláctica, asociada con
91
una profunda idea estratégica. En
partidas anteriores Boleslavsky ha­
bía llevado a cabo otro interesante
plan: 1 1 . .ic4 .ie6 12. .ib3 .t x b3
1 3 . cb3!
11. ... e5
12• .ie3 .ie6
13. a3!
Ahora está atacado el peón d6.
No es posible la inmediata 1 3.
'fi'x d6?? debido a 13. ..t x a2+ !
14. liJ x a2 1i: fd8.
13. ... la:fd8
14. lt:lb5!
La clave del plan blanco. 14.
'1'x d2 15. l1 x d2 d5 es seguido por
1 6. lt:lc7, por lo que el negro es
obligado a mover su dama.
14. ... 'fi'a4
La réplica blanca va a ser bas­
tante inesperada.
15. c4!!
¡Una idea brillante! Cediendo
un peón, el blanco cambia alftles y
se hace con el control de la impor­
tante casilla d5.
92
15. ... .tx c4
Si el negro declina el sacrificio,
tras 1 5. a6 1 6. lt:lc3 y entonces
1 7. lt:ld5, no tienen compensación
por los defectos de su posición.
16. lt:lc3 'l'b3
17. .i x c4 't!fx c4
18. .ig5! 'l'e6
19. i,xf6 'fi'xf6
20. lt:ld5
¡El triunfo de la estrategia blan­
ca! Un caso típico de superioridad
del caballo sobre el alftl. La pérdi­
da de un peón no tiene significa­
ción, ya que la ausencia total de
contrajuego negro le concede una
ventaja abrumadora.
20. ... 'l'h4
21. 't!Ve2 i.f8
22. 'fi'fl l1 ac8
23. g3 'l'g5
24. h4 't!Vh6
25. g4 g5
Y en su desesperación, el negro
pierde inmediatamente.
26. hg5 'fi'xg5
27. l1 h5 'l'g6
28. g5! h6
29. ll xh6
30. llhS
'tfx gS
abandonan.
Vamos a examinar ahora otra
ejecución del mismo Boleslavsky,
en la que un caballo negro es su­
perior a un alfil blanco.
O YUDOVICH
e BOLESLAVSKY
Moscú 1 942
l. e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4
4. lt:lxd4 lt:lf6 S. lt:lc3 d6 6. i.e2 eS
7. lt:lf3 h6 8. 0-0 i.e7 9. h3 i.e6
10. ll el 0-0 11. .tn il c8 12. lt:ldS
lt:ld7 13. g4 ll e8 14. c4 lt:lf8 1S.
i.e3 lt:lg6 16. 'tfd2 lt:lh4 17. ltJxh4
i_ x h4 18. i.g2 .igS!
101
El dócil y sin plan juego blanco
ha permitido al negro llevar a cabo
un importante procedimiento es­
tratégico: el cambio de los alfiles
de casillas negras, tras lo que su ca­
ballo en d4 se hace invulnerable.
Por otra parte, el caballo blanco
puede ser atacado siempre por el
alfil negro.
19. b3 i_ x e3
20. lt:l x e3
21. f4
lt:ld4
bS
Abriendo la columna «c» y no
permitiendo al blanco jugar 22.
lt:lc2.
22. cbS 1!ib6!
23. rs i.d7
24. �h1
Se amenazaba 24. lt:lc2.
24. ... i_xbS
2S. ll acl 'tfb7
26. ll x c8 ll xc8
27. ll cl il x cl+
28. 1!fx c1 i.c6
Recordando al blanco su debili­
dad en e4. Ahora, 29. 1Wbl es de­
masiado pasiva, a la que el negro
tiene varias réplicas prometedoras:
29. ... "t!t'b4, 29. ... "t!t'e7 y 29. ... aS.
29. lt:ldS _i x d5
30. ed5 a5
Como resultado nos encontra­
mos ante un ejemplo del tema «ca­
ballo bueno frente alfil malo», es­
pecialmente cuando se empareja
con una dama.
31. 'tfc4 �b4
32. �c8+
Si el blanco se hubiera metido
en el final, su peón extra en el ala
de dama estaría devaluado.
32. ... 'Ct>h7
33. 'tfcl lt:le2
34. �e3 lt:lc3
3S. 'tfa7 lt:le2
36. �e3 lt:lf4
37. i.e4
93
Era más tenaz 37. �h2.
37. ... liJx h3 38. f6+ �g8 39.
.tg2 lüf4, y las negras realizaron
sin dificultad su ventaja.
En la siciliana los antagonismos
no sólo surgen entre alfiles y caba­
llos; agudas diferencias también
tienen lugar entre alfiles rivales.
En la práctica nos encontramos
constantemente con conceptos
como el alfil «bueno» y el «malo».
El contraste entre ellos se manifies­
ta sobre todo en el medio juego
con alfiles de distinto color, en
donde la superioridad de uno de
ellos es a veces de gran importan­
cia.
Este tema de los alfiles de dis­
tinto color se ha presentado en
partidas de Mijail Botvinnik más
que en ningún otro campeón del
mundo.
O NEIKIRCH
e BOTVINNIK
Leipzig 1 960
l. e4 eS
2. lüf3 lüc6
3. d4 cd4
4. lb X d4 lüf6
S. lüc3 d6
6• .tc4 e6
7. i.b3 .te7
8. 0-0 0-0
9. �h1
Esta maniobra de rey no está
dictada por ninguna consideración
concreta. La única forma de man­
tener la iniciativa en la lucha pasa
94
por 9. .te3 y 1 O. f4 (ver partida
Geller-Vatnikov en vol. 1).
9. ... lüa5
10. f4 b6
La pérdida de tiempo blanca en
la novena jugada ha permitido que
el negro se deshaga del alfil rival,
a la vez que aumenta el radio de
acción del suyo.
11. eS
Esto sencillamente ayuda al ne­
gro, ya que éstas dominan la dia­
gonal hl-a8 y las blancas no debe­
rían exponerla voluntariamente.
11. ... lüe8
Una idea típica. Las negras de­
clinan el «requerimiento» blanco
de abrir la columna «f».
12. :iif3
13. lüc6
14. liJxe7+
1S. ab3
liJxb3
'i'd7
'i'xe7
f6
Los acontecimientos forzados
han llevado a- una posición en la
que los alfiles distan mucho de va­
ler lo mismo. El alfil dama negro
puede escudriñar por todo el table­
ro a través de la gran diagonal
blanca; mientras, el alfil blanco ha
de depender del peón f4. Si se
cambiaran todas las piezas pesa­
das, la presencia de alfiles de dis­
tinto color otorgaría posibilidades
de tablas, pero, al coQtrario, la per­
manencia en el tablero de damas y
torres agrava las dificultades blan­
cas. La última jugada mina el cen-
1 ro, con la pretensión de incorpo­
rar el caballo a la lucha cuanto an­
les. Ahora, en opinión de Botvin­
nik, el mal menor para el blanco
sería ceder el peón e5, con el fin
de activar su alfil.
16. ed6 'lJ x d6
17. li d3 'LlfS
18. li a4
Nada bueno podrá venir de esta
aventura. Debió haber elegido 1 8 .
�e4.
18. ... tWe8!
Una sutil maniobra posicional.
El negro está operando por las ca­
sillas blancas y amenaza 1 9. ...
.tb7 y 20. ... tWg6 apuntando de
forma agresiva al punto g2.
Resulta curioso que situaciones
muy parecidas se hayan dado a
menudo en partidas de Botvinnik;
así, en el campeonato de la URSS
del año 1 939, en una partida deci­
siva de última ronda frente a Ko­
lov, el dúo alfil dama y dama hi­
cieron posible la victoria y con ella
el lílulo de campeón.
1 9. �e4 bS
20. li aS?
Esto pierde rápidamente. La to­
rre tendrá que regresar a casa para
defender la primera fila.
20. ... .ib7
21. ltld6 llJX d6
22. J:i X d6 J:i d8
Preparando la mortal 23.
tWc6, o también 23. �g6. A las
blancas no les ayudará el cambio
de damas: 23. li x d8 tWx d8 24.
tWxd8 (o 24. tWel tWd5 25. tWe2
li d8 26. .ie3 �di +) 24. ... l::[ x d8
25. .ie3 lidl+ 26. .igl l:! d2 y cae
el punto g2.
23. tWd2
24. tWxd6
2S. tWx e6+
26. tWe1
J:i x d6
tWdS!
l:! f7
l:i e7
Y las blancas abandonaron. Si
en esta partida hemos presenciado
el triunfo del alfil de casillas blan­
cas negro, en la próxima asistire­
mos a la hegemonía del blanco.
O KARPOV
e MECKING
Hastings 1 97 1 /72
l. e4 eS 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4.
'lJ x d4 ltlf6 S. 'Llc3 a6 6. .ie2 eS
7. ltlb3 i.e6 8. f4 tWc7 9. a4 lbc6
El lugar más acostumbrado
para el caballo en esta estructura
es d7. Ahora el blanco logra domi­
nar el centro.
10. fS ,ixb3
11. cb3 tWb6
12. .igS
95
Eliminando el último defensor
de d5. Este método ya lo conoce­
mos bien por partidas anteriores.
12. ... i.e7
13. i._xf6 i._xf6
14. ll:ld5 �a5+
15. 'i!fd2 'i!fx d2+
16. wxd2 i.g5+
17. wd3 0-0
18. h4 i.d8
19. :l¡[ acl
Aunque las damas han abando­
nado ya la arena, la naturaleza de
la posición pertenece aún al medio
juego, ya que las esperanzas del
blanco van asociadas a un ataque
de peones en el flanco de rey. Aho­
ra impide 19. . . . ll:le7, a la que se­
guiría 20. lL:J x e7+ i._ x e7 2 1 . :l¡[ c7.
19. ... a5
20. wd2 :¡¡[b8
21. g4 ll:lb4
En prevención de próximos
acontecimientos, el negro no quie­
re permitir la situación del caballo
blanco en el centro por más tiem­
po, y con el cambio trata de amor­
tiguar la fuerza del ataque rival.
22. i.c4 lL:Jxd5
23. i._xd5
(DIAGRAMA 103)
La posición del diagrama es la
mejor ilustración de como dos pie­
zas de valor teórico igual pueden
poseer fuerzas tan diferentes. El al­
fil negro carece de expresión, e in­
cluso por la diagonal gl-a7 su la­
bor sería improductiva. Por el con­
trario, el alfil blanco se dirige al
96
rey, y al no tener oponente se con­
vertirá prácticamente en una pieza
extra cuando a ese lado del table­
ro se abran columnas para sus to­
rres con vistas al ataque.
23. ... g5
El negro intenta su última opor­
tunidad, tratando de bloquear los
peones blancos, pero no logrará el
resultado deseado.
24. fg6 hg6
25. wd3 wg7
26. h5
Tras una adecuada preparación.
la apertura de la columna «11» es
inevitable.
26. ..• i.b6
27. llh3 i.c5
28. :¡¡[fl f6
29. hg6 wxg6
30. :¡¡[flt1 :¡¡[beS
31. :¡¡[ h7 �g5
32. we2 wf4
El negro se encuentra totalmen­
te desamparado y su rey se lanza
por un corredizo. Un detalle inte­
. resante: todas las piezas blancas
excepto el peón de b2 se encuen­
lran en casillas blancas.
33. ll 1h3 .id4
A 33. ... <t>xg4 Karpov había
preparado 34. lihl Ií: g8 35. i_ x g8
li " g8 36. li fl ganando fácilmen­
le.
34. 1l g7
El mate es inevitable. Mecking
no pudo encontrar nada mejor que
perder por tiempo.
¡La apoteosis de la estrategia de
las casillas blancas! Vamos a ver
también el mismo panorama en
otra partida jugada hace treinta
años.
O BOLESLAVSKY
e KOTOV
Moscú 1 942
l . e4 eS 2. lt:lf3 e6 3. d4 cd4 4.
li1 " d4 lf:lf6 S. lt:lc3 lt:lc6 6. lt:ldbS
d6 7. .tf4 eS 8. .ig5 a6 9. i_xf6
¡,:f6 1 O. lt:la3 bS 11. lt:ld5 .ie6 12.
d .tg7 13. lt:lc2 fS 14. ef5 i_xfS
1 �. lt:lce3 .ie6 16. 1!if3 0-0 17.
.td3 lt:le7 18. lb xe7+ 1!ixe7 19.
0-0 9gS 20. .ie4 :aad8 21. ..td5
9f4 22. lHdl li fe8 23. g3 1!ixf3
24. .t ><f3 .ih6 25. t¿)d5 i_X d5 26.
.t " d� lt b8 27. .ie4 .if8
La dominación de Bóleslavsky
suhrc las casillas blancas es obvia.
h1 un intento por arrebatar de al­
guna forma la iniciativa al rival, el
negro ha elegido el camino de los
t·;unhios, pero esto no le ha repor­
lado un desahogo significativo. La
difc:rcncia en la actividad de los
dos alfiles es demasiado notable.
El blanco lleva a cabo el plan ge­
neral de una ofensiva en el ala de
rey, y mediante la apertura de lí­
neas explotar la fuerza del alfil,
que es dueño absoluto de la posi­
ción. En este sentido esta partida
guarda mucho en común con la an­
terior.
28. IId3 1l ec8
29. .id5 Ii c7
30. 'Ctg2 'Ctg7
31. g4!
Comienza la ofensiva de peo­
nes. El negro no puede hacer nada
para impedir el plan blanco y debe
observar los acontecimientos pasi­
vamente.
31. .. . i..e7
32. 'Ctg3 h6
33. :¡¡f3 .if6
34. lid1 b4
3S. c4 Ii b6
36. b3
El blanco no tiene motivo para
apresurarse; completa su prepara­
ción, y cuando tiene todo a punto
se embarca en el ataque decisivo.
97
36. .• .
37. h4
38. �h3
39. :!it gl
40. ab3
41. g5
42. hg5
43. �g4
44. �f5!
45. g6!
a5
1I a6
a4
ab3
i.d8
hg5
:!it a2
:!itca7
e4
(DIAGRAMA 105)
Un golpe táctico que corona la
estrategia blanca, ya que 45. . .. eG
falla por 46. gf7+ �f8 47. ll g8+.
El negro tiene que someterse al po­
der del peón «g».
98
45• ..• f6 46. l:i h3! :il xf2+ 47.
�e6 n e7+ 48. � x d6 f5 49. :!it h7+
�f6 50. g7 i.c7+ 51. �c6 n xg7
52. :!it h6+ �e5 53. n x g7 i.d8 54.
:!it g8 e3 55. n x d8 f4 56. �c5 e2
57. litf8 abandonan.
5. SACRIFICIOS UTRATEGICOS
Un jugador que elige la defensa
siciliana ha de estar preparado
para todo tipo de sorpresas, y en
particular a los más violentos sacri­
ficios. En algunas variantes de una
naturaleza especialmente atacante
estos sacrificios están presentes
constantemente; sin ellos, la «ten­
sa vida siciliana» es simplemente
inconcebible.
Recuerdo los campeonatos de la
URSS de años pasados, ¡cuántos
espectadores, con el corazón en un
puño, seguían las partidas del jo­
ven Mijail Tahl!, especialmente en
aquellos días en que el de Riga,
con blancas, jugaba contra la sici­
liana, estaban seguros de disfrutar
con algún sacrificio en d5 o e6.
Al examinar las partidas en el
capítulo dedicado al ataque ya he­
mos comprobado cuantas tonnen­
tas combinatorias comienzan con
un sacrificio. Pero ahora, cuando
la discusión es acerca de estrate­
gia, estudiaremos un tipo diferen­
te de sacrificios que no van a tener
al rey enemigo como objetivo prin­
cipal, pero sí lograr mejoras posi­
cionales seguras. Estos sácrificios
pueden ser la implementación de
un plan concreto, o la obtención
de una ventaja espacial para sus
piezas, o un cambio en el balance
de las fuerzas (no material, pero sí
real) a su favor, cuando llegue la
parte más importante de la lucha.
Vamos a fijarnos sobre todo en
sacrificios posicionales típicos,
presentes en diferentes variantes
de la apertura y que en manos de
expertos jugadores sicilianos cons­
tituyen un arma bien afilada. Por
ejemplo, el sacrificio de una pieza·
menor (usualmente realizado por
el blanco) o de la calidad (más fre­
cuente por el negro); sólo el sacri­
ficio de dama es una excepción,
pero es comprensible que tan caro
«placer» no sea un procedimiento
habitual, pero aún así, tienen sus
típicos motivos sicilianos.
Debido a la enorme cantidad de
infonnación sobre este tema, he­
mos creído que para su estudio lo
mejor será establecer una clasifica­
ción dependiendo del valor de la
pieza sacrificada.
5.1. SACRIFICIO DE PEON
Se lleva a cabo generalmente
con el fin de abrir líneas. Recordar
el sacrificio de peón blanco en la
Najdorf (l . e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4
cd4 4. lbx d4 lt:lf6 5. lt:lc3 a6 6.
i.g5 e6 7. f4 �b6 8. �d2 �xb2)
y el del peón negro en el gambito
Kasparov ( 1 . e4 c5 2. lbf3 lt:lc6 3.
d4 cd4 4. lb x d4 e6 5. lbb5 d6 6.
c4 lt:lf6 7. lb l c3 a6 8. lba3 d5). El
propósito de estas operaciones es
el obtener ventajas seguras en
99
compensación: ventaja en el desa­
rrollo, explotación de casillas débi­
les, la ventaja de la pareja de alfi­
les, la restricción de las piezas ene­
migas, etc. Un sacrificio estratégi­
co de peón no logra generalmente
un efecto inmediato, aunque sí
pretende obtener, o mantener, una
prolongada iniciativa.
O SHIPOV
e POLUGAIEVSKY
Yalta 1 962
l. e4 c5
2. ltif3 e6
3. d4 cd4
4. ltJ x d4 a6
5. .td3 .1c5
6. ltib3 i.a7
7. 0-0 ltic6
8. �g4
8. ... ltif6!
La respuesta crítica. Este sacri­
ficio de peón está justificado, ya
que el negro gana tiempo para el
desarrollo y consigue la columna
«g» para un ataque. Si el blanco
hubiera sido menos obstinado no
1 00
hubiera entrado en los deseos del
rival y hubiera escogido 9. 'fi'h4.
9. �x g7 :!i g8
10. �h6 ltie5
11. <ofth1
En tales posiciones no hay que
demorarse. Por supuesto que 1 1 .
.1f4 parece más fuerte, pero aún
así las negras tienen la iniciativa
tras 1 1 . ... ltieg4 12. �h3 (12. 'fi'h4
ltJ x fl! 1 3 . Ii x fl :!i g4 1 4. 'fi'h6
ltig8! 1 5 . �xh7 i, x fl+ 1 6. <oft x fl
Jl x f4+ y 1 7. ... �g5) 12. ... e 5 1 3 .
..tg3 d 5 14. �h4 de4 ( 1 5. ..tc4
e3!).
En la partida Ljubojevic-Lo­
bron, Plovdiv 1 983, se jugó 1 1 .
..te2!?, pero tras 1 1 . ltieg4 (en
lugar de 1 1 . ... b5?! que fue lo que
se jugó) 1 2. i. x g4 (12. �h3 ltJ x fl!
1 3 . ll: x fl 'fi'b6, O 12. 1Wf4 i.b8)
12. .. . li g6! 1 3 . 1Wh3 ltixg4 el ne­
gro tiene un juego agradable.
11. ... l:l g6
12. 1Wh4 ltifg4!
13. "tWxh7
Al precio de un peón el negro
ha obtenido una gran ventaja en el
ala de rey, hasta el punto que ni el
cambio de damas le permitiría un
desahogo: 1 3. � x d8+ <oft x d8 1 4.
Wg1 (14. .te3 tampoco ayuda: 14.
... ..t x e3 1 5 . fe3 ltJ x e3 1 6. :!i fl
lti d l ) 1 4. . . . lti f3 + ! 1 5 . <ot>h1
ltJ xfl+ 1 6. :a x f2 .t xfl, y el caba­
llo en f3 es inmune por el mate en
g l .
13. ... 1Wf6
El negro comienza a circundar
a la dama blanca.
14. f4
1 5. 1Wg8+
1 6. h3
:!Ih6
<t/e7
It h8
La trampa se cierra de golpe.
Ahora lo menos malo era 1 7. 1Wg5
�1'2+ 1 8. �h2 :�I x h3+ 1 9. gh3
lüf.H 20. �g2 li:) x g5 2 1 . fg5 We5
22. ]I x f2 J. x f2 23. <tJ x f2 Wh2+
24. e;!;>e 1 , y la lucha aún no está de­
cidida. La continuación de la par-
1 ida permite una rápida decisión.
17. feS
1 8. J. x fl
19. .tf4
't!t'xfl+
:�I x g8
i.b8!
Esto desvanece las últimas espe­
l'ltni'.as blancas. Ahora el peón de
l�5 está perdido y el caballo negro
permanece vivo, ya que a 20. hg4
sigue 20. li h8+, etc.
20. g3 li:) x eS
El resto es cuestión de técnica:
2 1 . lüc3
22. lüaS
23. b4
24. .txeS
bS
i.c7
d6
deS
2S. <t/g2
26. ba5
27. a4
28. abandonan.
O WUBOJEVIC
e ANDERSSON
Wijk Aan Zee 1 976
.i, x aS
i.b7
:!I ac8
l. e4 c5 2. lüf3 e6 3. d4 cd4 4.
li:) x d4 lüc6 S. lüc3 'flc7 6. i.e2 a6
7. 0-0 lüf6 8. i.e3 i.e7 9. f4 d6
10. We1 0-0 11. Wg3 i.d7
Una posición estándar bien co­
nocida de la Scheveningen que am­
bos contendientes parecen haber
estudiado profundamente. Pero la
presente partida demostrará una
vez más que la mente activa y cu­
riosa de un jugador de ajedrez en­
cuentra siempre algo para utilizar,
y que para los desarrollos creativos
no existen puertas.
12. eS!?
La idea de romper en el centro
no es nueva en sí misma, pero sí
hacerla en este momento. Ya se
habían realizado algunas rupturas
parecidas, una o dos jugadas más
1 0 1
tarde; 12. l:! ad1 b5 13. e5 (Geller­
Timman, Hilversum 1973); 1 2.
�h1 b5 1 3 . e5 (Tahl-Harston, Has­
tings 1 973/74), o 1 2. �h1 b5 1 3 .
a3 :ilb8 1 4 . e 5 (Harston-Karpov,
Niza 1 974) y en todos los casos las
blancas obtuvieron una peligrosa
iniciativa. El experimento blanco
de ruptura en la jugada 12.' pare­
ce demasiado prematura y algunos
grandes maestros la denominaron
«treta de oficio». El juego de Lju­
bojevic implica realmente algún
riesgo, pero es un riesgo de ta­
blas, si el negro juega correctamen­
te. Pero, ¿cómo ganar hoy en día
a un oponente de igual fuerza una
partida? Mencionaría que para en­
contrar en el tablero una serie de
jugadas únicas es muy, muy dificil
y es una tarea muy dura aún para
un defensor tan brillante como An­
dersson. Y no hay que olvidar la
fatiga y el desgaste que produce el
intento de salvación de una parti­
da, responsables de los errores que
aparecen.
12. ... de5
13. fe5 lLlx e5
¡Se acepta el reto!
14. .tf4 .td6
15. li ad1
Las blancas han movilizado
completamente sus fuerzas, las cla­
vadas por la diagonal y la colum­
na son desagradables para el negro
y se amenaza la mortal 1 6. lLlb3.
15. ... 't!fb8!
El gran maestro sueco se pone
a la altura de la situación, encon-
1 02
trando una solución sutil, y quizá
la única correcta. El negro despe­
ja c7 para su alfll.
16. l:!d3!
Cada jugador está a la altura del
otro. Con esta brillante maniobra
de torre, Ljubojevic comienza a
operar activamente por la tercera
ftla, combinando varías amenazas.
16. ... liJeS
Defendiendo el «obispo» en d6,
para responder a 17. :il e3 con 1 7.
lLlg6.
17. lLle4 .tc7
18. :ilc3!
No dando tregua al negro. Aho­
ra hay que salvar el alfil.
18. ... lLlc6!
Y de nuevo intuitivamente Ulf
encuentra la mejor solución. La
posición está llena de variantes
complicadas. 1 8. i.c6 parece
más firme, pero análisis de Tim­
man demuestran que tras 19. lLlg5!
el punto e6 se coloca en el punto
de mira: 1 6. ... h6 (o 1 9. ... i.d6
20. 't!fh3 h6 2 1 . llJdx e6!) 20.
llJgx e6 fe6 2 1 . llJ x e6 ¡¡[ x f4 22.
¡¡[ x f4 lLlfl 23. llJ x c7 't!fx c7 24.
.tc4 1Wb6+ 25. l:! e3! lLld6 26.
i,x fl+ llJ x fl 27. ¡¡[ x fl! � x fl 28.
't!ff2+ y el blanco gana.
19. i_xc7 llJ x d4!
Las negras tenían prevista esta
réplica. Hubiera fallado 19. ...
't!f x c7 por 2 0 . lLlf6+ �h8 2 1 .
"f/x c7 llJ x c7 22. llJ x d7 llJ x d4 23.
Ji x c7.
20. .td3 �a7
21. liJeS
21. ... .tb5
Siendo objetivo, no puedo estar
de acuerdo con ambos contendien­
tes en considerar esta maniobra
(que posicionalmente es plena­
mente correcta) como una inexac­
titud. Otro asunto es si uno se guía
por consideraciones psicológicas.
En efecto, tras esta jugada comien­
l.a una tormenta en el tablero de
consecuencias completamente im­
previsibles. Esto puede compren­
derse como una victoria para el
temperamental gran maestro yu­
goslavo. Pero ¿quién sabe lo que
pasaba en ese momento por la ca­
hl'l.a del cauteloso Andersson?, po­
siblemente él también había pues­
t o sus esperanzas de encontrar po­
sibilidades en la «refriega» mutua
por supuesto, 21 . . .. ltJ x c7 22.
'i/ x c7 .tb5 23. IH4 i_ x d3 24.
Il x d4 era más sólido, aunque es
ril·rto que las blancas tendrían
oportunidad de lograr un especta­
cular jaque continuo mediante 22.
JL x h7+ � x h7 23. � x g7+! � x g7
24. ;¡¡ g3+, pero por algún motivo,
los dos jugadores decidieron man­
tener esta combinación como una
cuestión abierta.
22. i.e5 lt:lc6
Timman da la fina variante 22.
. . . ,t x d3 23. ,i x d4 i, x fl 24.
ltJ x e6 fe6 25. i_ x a7 :a x a7 26.
�b8!
23. .txh7+!
El blanco ha pensado en utilizar ·
el ala de dama como carnada, lo­
grando una numerosa concentra­
ción de piezas negras en él. Pero
de hecho, sus esperanzas estaban
puestas en el otro sector.
23. ... � x h7
24. llf4
Las blancas podían lograr unas
bonitas tablas con 24. i. x g7 ltJ x g7
25. �x g7+! � x g7 26. li g3+. Si
Ljubojevic vio esto, entonces su
maniobra de torre en la partida
testifica sus intenciones agresivas.
24. . .. f6
En esta posición alucinante exis­
ten otras posibilidades interesan­
tes. Los analistas realizaron un
profundo estudio de 24. ... f5 y lle­
garon a la conclusión de que no
daba igualdad al negro. Esta es la
línea principal aportada por Tim­
man: 25. lih4+ �g8 26. �g6
ltJ x e5 27. �x e6+ :la: f7 (27. .. . lt:lf7
28. Ii ch3!) 28. �x e5 :la: d8 29.
;¡¡ ch3 li dl + (29. ... :ta: f6 30. c4!)
30. �f2 ll f1+ 3 1 . �g3 f4+ 32.
�g4 lt:lf6+ 33. �g5, los jaques se
terminan y el rey negro está mate.
1 03
Creo que la continuación dada
por Velimirovic es la más próxima
a la verdad: 24. lü x e5!? 25.
l:i h4+ 'i!;>g8 26. �xe5 �b6! Con
esta buena jugada de dama las ne­
gras defienden e6 y preparan la li­
beradora 27. f6. Timman trata
de refutar esto sugiriendo 27. a4 f6
(a 27. _i x a4!? las blancas no re­
plican con 28. :il x a4 �xb2 con
mejores chances para el negro,
sino 28. �e4 f6 29. � x a4 �xb2
30. �d4! manteniendo la iniciati­
va) 28. �x e6+ �xe6 29. lü x e6.
Sin embargo, coincido con Mark
Dvoretsky, activo participante en
esta discusión, que considera razo­
nablemente que el final tras 29. ...
.tc6 30. lDx f8 <t> x f8 favorece más
al negro; en todo caso, son las
blancas las que tienen que buscar
el empate.
25. :a. h4+ <t>g8
26. �h3! lüd8
El gran Steinitz se hubiera senti­
do feliz con esta retirada, pero tras
la partida el propio Andersson no
trató de defenderla. Tras la correc­
ta 26. ... f5! no hay aparentemente
una línea victoriosa para el blanco,
sino solamente tablas con 27.
:il h8+ 'it>t7 28. �h5+ <t>e7 29.
�g5+ 'it>t7, en donde no logra
nada 30. _i x g7 lü x g7 3 1 . n h7
:Ei g8 32. 'it>hl l:i ad8 .
27. .id4
Es posible que cuando el negro
realizó su 24." jugada hubiera de­
sestimado esta aparentemente mo­
desta retirada de alfil.
1 04
27. ... b6
28. lü x e6 lü x e6
29. �x e6+ �f7
Parece que las negras han pues­
to todo en orden, pero las blancas
explotan la indefensa situación de
la torre en a8.
30. �e4
30. . . . g5?
El error decisivo. Las negras
omiten la única jugada 30.
� x a2! y su dama mantiene labo­
res defensivas y a la vez comienza
a crear amenazas. Así, 3 1 . �x a8?
es dudoso en vista de 3 1 . ... g5!, en
donde 32. :il h6 permite un final de
mate: 32. ... �b l + 33. 'it>f2 �fl +
34. 'it>e3 �f4 mate; mientras si 32.
:a.g4 entonces 32. ... lüd6. Por tan­
to, las blancas deben forzar tablas
con 3 1 . 't!Vh7+ <t>t7 32. �h5+ . Hay
que añadir, no obstante, que bue­
na parte de la culpa por los erro­
res negros la tiene Ljubojevic, que
con su rica imaginación colocó a
su oponente ante problemas real­
mente complicados.
31. It h6
Su licicnte para ganar, pero 3 1 .
11 g l con la amenaza 32. l:i x g5+
e ra más simple.
3 1. ... Ii a7
32. Iii: ch3 �g7
33. Il g6 :!l ff7
34. c4
Las negras abandonan. ¡Una
partida fantástica!
( ) FEDOROWICZ
e GHEORGHIU
Reykjavic 1 986
l. e4 eS 2. lt:lf3 e6 3. d4 cd4 4.
l/) x d4 a6 5. .td3 ltlf6 6. 0-0 d6 7.
c4 j.e7 8. ltlc3 0-0 9. �e2 b6 10.
b3 j.b7 1 1. .tb2 lt:lfd7 12. ll ad1
g6 13. j.b1 Ile8 14. ltlc2 lt:lc6 15.
l/)e3 ltlf6 16. f4 �c7 17. g4
1 .os jugadores han elegido una
de las variantes de moda en la
Paulscn, de la que Gheorghiu es
un gran especialista. Empleándola
c11nstantemente con negras, el
¡.r.ran maestro rumano está �amilia­
rit.ado con todos los matlces de
l"sla formación. Y aquí elige el mo-
mento justo para un sacrificio po­
sicional de peón en el ala de dama.
17. ... b5!
Esta ruptura típica, en combina­
ción con la siguiente operación en
el centro que sigue, permite al ne­
gro extenderse como. un reso�te
comprimido. A camb�o del peon,
las piezas negras com1enzan a tra­
bajar activamente, explotando las
diagonales gl-a7 y h1-a8.
18. g5 lt:lh5
19. cb5
El blanco no debería permitirse
divertimentos. Parece más lógico
construir su ataque en el ala de rey
con 1 9. ltlg4!?
19. ... ab5
20. llJxb5 �b6
21. a4
2 1 . ltJx d6 hubiera perdido la ca­
lidad después de 2 1 . .ix d6 22.
Ii x d6 .ta6.
21. .•. d5!
Incluyendo al alfil de casillas ne­
gras a la acción. Malo es ahora 22.
1 05
ed5 ed5 y la torre en e8 merece la
máxima seriedad.
22. �g2 .teS
23. �g4 �a7
Con la doble intención de acla­
rar la gran diagonal blanca y cam­
biar el caballo de b5.
24. �h6+ �f8
25. .ie5
Esto permite la devaluación de
los peones del ala de dama. Debe­
rían haber considerado 25. �d4.
25. ... � x b5
26. 1Wxb5
Las blancas buscan la salvación
en el final. Parece peligroso para
ellas que las damas permanezcan
en juego, pero de hecho tras 26.
ab5 de4 27. _i x e4 .t x e4+ 28.
�x e4 li a2+ 29. �hl podrian ha­
ber esperado encontrar contra­
chances.
26. ...
27. ab5
28. Ii: d7
1Wxb5
de4
Esta innecesaria actividad senci­
llamente empeora la posición blan­
ca. Tendrían que haber elegido 28.
li fe l ! e3+ 29. �fl .
28. ... lie7
29. ]i x e7
O 29. li xb7 li xb7 30. _i x e4
li a2+.
29. .•.
30. li cl
31. �n
32. gf6+
106
� x e7
.ib6
f5
Es poco recomendable para el
blanco prestar apoyo al caballo ne­
gro, pero de otra forma el suyo
propio quedará bloqueado.
32. ..• �xf6
33. �e2 li a5!
La torre negra, ahora sin restric­
ción, se embarca en una acción
concreta: el peón de b5 no se pue­
de salvar.
34. li c4 li xb5
35. _i x f6+ � x f6
36. _i x e4 _ixe4
37. li x e4 li xb3
38. li e5 .ic7!
39. �g4+ �e7
40. li e4 li h3
Y en pocas jugadas más el ne­
gro realizó su ventaja material.
O GEORGADZE
e TAHL
Cto. URSS 1 978
l. e4
2. �f3
3. .tb5+
c5
d6
Cuando las negras juegan a ga­
nar, este jaque tiene efectos depri­
mentes. Tahl elude la simplificado-
ra 3. i.d7.
3. ...
4. 0-0
5. ll el
6. c3
7. J. x c6
�c6
.id7
�f6
a6
Son más comunes 7. .ta4 ó 7.
.tfl . El blanco cede rápidamente
su alfil, ya que tiene in mente un
sacrificio de peón.
7. ... .txc6
8. d4!? .ixe4
9. .ig5
1 ,a idea de este sacrificio de
peón está clara: obtener ventaja de
desarrollo y utilizar la columna «e»
para su torre.
9. . .. d5?
U na dudosa, sino incorrecta de­
nsión. El negro pretende mante­
ner su peón extra pero olvida la
pérdida de tiempo que esto impli­
c a . Tampoco vale para igualar 9.
.t >< b l 1 0. li >< b1 e6 1 1 . .tx f6!
11.1"6 ( 1 1 . ... "@ >< f6 12. deS deS 1 3.
ita4+ bS 1 4. 'ti'e4) 1 2. dS; pero la
fria 'J . ... .idS 1 0. lbbd2 e6 1 1 . c4
.t )( n 1 2. 1Wx f3 cd4 hubiera man­
tenidO chances iguales.
1 0. lbbd2 i_xf3
1 1 . 9 x f3 e6
1 2. j_ x f6! "t!Vxf6
l'rúcticamente forzado, ya que
1 1 gf6 1 3. c4 .ih6 14. li ad l fa-
vt t� t·n· claramente al blanco.
B. Wx d5
( 'omo resultado, el blanco ha
¡•quilibrado el material, mientras
que el rey negro no encuentra un
refugio confortable.
13. . .• 1!Ve7
14. 'ti'e5 cd4
15. cd4 'ti'd6
16. l!Ve4 "t!fb4
17. lbf3 .te7
18. li e3!
La amenaza 1 9. li b3 impide el
enroque al negro, y su dama es for­
zada a embarcarse en una aventu-.
ra peligrosa.
18. .•. "t!Vxb2
19. li b1 "t!Vx a2
20. li xb7 li c8
El blanco domina completa­
mente el campo de batalla. Si aho­
ra hubieran jugado 2 1 . l!VeS! las
negras no se sostendrían por mu­
cho tiempo. Sin embargo, movie­
ron:
1 14
21. d5
Parece también bastante con­
vincente:
21. ...
22. li xf7
.if6
licl+
1 07
Tomar la torre lleva al mate: 22.
... <J;> x f7 23. 'i'x e6+ <Jig6 24.
liJeS+.
23. ll:lel e5
De nuevo la torre es tabú: 23 .
. . . <t; x f7 24. 'i'x e6+ cJ;;g6 25.
li g3+.
24. li xf6!
¡La torre infatigable!, abriendo
agujeros en la posición negra, que
explotará la dama blanca.
24. ... gf6
25. 'i'f5 0-0
26. 'i'e6+ cJ;;g7
27. 'i'd7+ �h8
Si 27. li: f7, 28. lie g3+.
28. 'i'e7
El blanco tiene una ventaja
abrumadora y sólo posteriores ine­
xactitudes permitieron al negro
salvar la partida.
O SAJAROV
e SIMAGIN
Tallin 1 965
l. e4 c5 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4
4. ll:J x d4 ll:lf6 5. ll:lc3 d6 6. i.g5 e6
7. 'i'd2 a6 8. 0-0-0 i.d7 9. f4 i.e7
10. ll:Jf3 b5 1 1. J.xf6
(DIAGRAMA 1 15)
11. ... J.xf6!?
Son varias las aperturas en las
que uno se encuentra con ideas y
profundos planes de Vladimir Si­
magin, pero con negras, su espíri-
1 08
tu innovador se manifiesta de una
forma particular en la defensa sici­
liana. Las características inheren­
tes a esta apertura constituyen un
buen terreno abonado para su rica
imaginación. En los años sesenta
Simagin escribió: «Soy un viejo
hincha de la Defensa Siciliana y
creo en su futuro. Quizá dentro de
30 ó 40 años en algún libro de teo­
ría de aperturas se lea: «no es po­
sible l . e4 en vista de l . c5!».
1 1 . ... gf6 se juega usualmente
aquí. A costa de un peón, el negro
obtiene la pareja de alfiles y no de­
bilita su posición. Espera además
que al existir enroques opuestos, el
peón de menos no tenga demasia­
da importancia. Sin embargo, hay
que decir que algún tiempo más
tarde las blancas fueron capaces de
hacer temblar la reputación del
plan de Simagin.
12. 'i'x d6 i.e7
13. 'i'd2 b4
14. ll:le2
Una retirada desafortunada. En
la partida Gufeld-Simagin, jugada
unas rondas más tarde, el blanco
encontró el camino correcto: 14.
lf)a4!, entonces se amenaza 1 5.
1t )( d7+. El juego siguió: 14. .. .
�)h8 ( 1 4. :a a7 es desagradable­
mente respondida por 1 5. 1!fe3!)
1 5 . 1td4 'tlfc7 1 6. lüb6 l:l a7, y aho­
ra la tranquila 1 7. 'itb1 le habría
uscgurado al blanco la ventaja.
14. ... l:l a7
15. �bl 0-0
16. lüed4 'i!t'b6
17. tD x c6 .i x c6
18. 'tlfel H eS
La iniciativa va pasando gra­
dualmente al negro, y es ahora el
blanco quien tiene que defenderse.
19. tDeS .ibS
20. .td3 :a ac7
21. l Hl f6
22. tDg4 .ixd3
23. Ji[ X d3
Por supuesto, no 23. cd3? en
vista de 23. l:l c2 24. l:i f2 b3!
23. ... H x c2
Se ha justificado la estrategia
negra. Han recuperado el peón y
han logrado una posición excelen­
te.
24. lüe3
2S. I:I d2
�bS
l:l 2c3?
Bonito, pero poco convincente.
Posiblemente pasó por alto la ré­
plica rival, que cancela todos sus
logros. Tenia que haber jugado 25.
li 2c7 seguido por 26. 'i!t'b7,
atacando el peón e4.
26. lüc2! !fb7
27. 'fi'e2 l Bc4
28. lüd4 eS
29. feS feS
30. lüfS .if8
31. l:l d8!
La amenaza 32. lüh6+ fuerza al
negro a cambiar un par de torres,
lo que debilita algo su posición; de
hecho, las chances blancas son ya
preferibles.
31. ...
32. 'fi'x c4+
33. lüe3
34. :an
H x d8
'ifth8
h6
Una apariencia de actividad.
34. :!I el ó 34. l:l dl eran más fir­
mes, pero el blanco sobreestima su
posición.
34. ... �b6
3S. lüd5 'fi'e6
36. wn 'lftgs
37. l:U3 l:i c8
De nuevo se iguala el juego,
pero las blancas tienen la impre­
sión que están mejor.
38. litf2 aS
39. l:i c2 li xc2
40. 'iftxc2 Wc6+
1 09
41. �d2
42. b3
!lc5
!ld4+
La jugada secreta. El final pare­
ce levemente favorable al negro,
pero con un juego correcto el jue­
go debería terminar en tablas. Si­
magin opina que su rival valoró in­
correctamente la posición o bien
que no la analizó lo suficiente. El
caballo blanco, orgullosamente co­
locado en el centro del tablero, evi­
dentemente produce un efecto en­
gañoso, pero la primera impresión
a menudo es defectuosa: el alfil ne­
gro no es en absoluto inferior al ca­
ballo enemigo.
43. �d3 !�al
44. �c4?
Un descuido. Tras 44. 1Wc2 45.
ltle3 el juego hubiera terminado en
tablas.
44. ...
45. �e3
46. �eS
47. �e2
48. �f3
't!f'xa2+
�h7
!lxb3+
!lb2+
Mover a la primera flla hubiera
fallado por 48. 'l'b l + y 49.
't!f'xe4.
1 1 0
48. ..•
49. �g4
!la3+!
b3
Todo ha acabado. Quizá fuera
esta jugada la que se le escapó a
Sajarov cuando realizó 44. �c4?
50. �b7 b2
51. �f5 !lb4!
52. �f7
Después de 52. lLlxb4 b 1 �. el
blanco pierde una pieza.
52. ... 'l'd6
53. �b7 h5
54. g4 �g6+
Más rápido era 54. bl11 55.
�x b1 g6+ con mate inevitable.
55. � xe5 i.b4
56. gh5 �d6+
57. abandonan.
5.2. SACRIFICIO DE UNA
PIEZA MENOR
Siempre resulta atractivo para
las blancas el sacrificio de un alfil
o un caballo en d5 en la Defensa
Siciliana. Obteniendo tres peones
por la pieza, y una ventaja de es­
pacio -firmemente apoyado por el
control de la columna «d»- nor­
malmente consigue primero la res­
tricción de las fuerzas enemigas y
entonces comenzar el avance de su
armada de peones. Naturalmente,
para llevar a cabo su idea global,
el blanco buscará de buena gana el
cambio de damas, ya que así sus
peones «a» «b» y «c» pueden
avanzar atrevidamente, sin preo­
cupación por exponer a su propio
n-y. Por supuesto que esta típica
opl:ración blanca en algunos casos
l'S discutible.
Todo depende de la efectividad
de las piezas negras. Si éstas lo­
�ran desarrollar un juego de «lar­
�� � alcance», los peones pasados
blancos pueden llegar a convertir­
se en meros «colosos con pies de
barro».
C ) RAUZER
e MAKOGONOV
leningrado 1 934
l. e4 eS 2. ll:f3 e6 3. d4 cd4 4.
{¡) � d4 ll:f6 5. ll:c3 d6 6. .ig5 a6
7. 1it'f3 ll:bd7 8. 0-0-0 Wic7 9. Wlg3
b5
1 0. .t � bS!
l l istóricamente, esta fue una de
la� primeras partidas en las que
. ,rurrió este tipo de sacrificio. El
hlatu.:o toma una decisión enérgi­
r a , sin demora, y los tres peones
snún un� compensación excelente
pt lt su pteza.
1 .os acontecimientos se desarro­
llaron de forma algo distinta en la
pmt ida Konstantinopolsky-Aksha-
nov, Vinnitsa 1 934 en donde se in­
cluyeron las jugadas 9. ... i..e7 1 0.
f4 bS. Aquí, la clave del sacrificio
1 1 . .t x bS! se situó en la «tranqui­
la» jugada 1 2. :¡¡[ he l , preparando
la temática eS. Gracias a los erro­
res del negro, las blancas pronto
lograron una posición ganadora:
1 1 . .t x bS abS 1 2. n he 1 b4 (tam­
bién es posible 12. 0-0 1 3 . eS
ll:hS 1 4. !t'f3 l2J x f4!, con chances
iguales) 13. ll:cbS !t'b8 ( 1 3. ... !t'cS
14. eS deS l S. feS 0-0! es mucho·
más fuerte, devolviendo la pieza
consiguen darle refugio a su rey)
14. eS deS l S . feS ¡¡[ x a2 1 6. wbl !
li aS 1 7. ef6 'f!xg3 1 8. fg7! ll g8
1 9. hg3 l:l x bS 20. ,i x e7 :ilb6 2 1 .
_ih4 :il X g 7 22. liJfS :il g4 23.
ll:d6+ ¡¡ xd6 24. :il x d6, y el blan­
co realizó su ventaja material.
1 2. ... b4 se jugó también en una
partida posterior, Mnatsakanian­
Ustinov, Moscú 1 960. Las negras
lograron parar el ataque, ya que el
juego del blanco no fue el mejor:
1 3. ll:cbS 'i'b8 1 4. eS :il x a2 1 S .
Wb1 )¡[ a6 1 6. ed6 (se podía haber
incluido 1 6. .t xf6 gf6 y entonces
1 7. ed6!) 1 6. ... .id8 1 7. ltJfS 0-0
1 8. l2J x g7 Wh8 1 9. .ih6 :il g8.
En 197S, en una partida con
Anetbayev, Vitolinsh introdujo
una forma nueva de conducir el
ataque: 1 2. ltJdxbS !t'b8 13. eS!
deS 1 4. feS liJ x eS 1 S. :il he1 ltJc4
16. !t'c7!, con ventaja decisiva
para el blanco. 1 5. ... ll:ed7 tam­
bién pierde por 1 6. .tf4 !t'b7 1 7.
i.d6 ll a6 1 8 . ltJc7+ Wf8 19.
.t x e7+ w x e7 20. ltJ x e6 j¡l x e6 2 1 .
li x e6+ rt> x e6 22. :il e 1 + 'i!tfS 23.
h4! h6 24. fid3+ 'i!tg4 2S. fih3+
1 1 1
®h5 26. 1Wf5+ g5 27. hg5 "tWxg2 28.
lt:le2 lt:ld5 29. lt:lg3+ ®h4 30. l:l:e4+
�x g3 3 1 . l:l: g4+ ®h2 32. l:l: xg2+
®xg2 33. Wxd5+ y el blanco ganó
pocas jugadas después. Gusev-Zhu­
ravlyev, URSS 1 976).
10. .•. abS
11. lt:ldx bS "tWaS
En una partida Konstantinopols­
ky-Gerstenfeld, Lvov 1 940, se pr�r
bó 1 1 . ... 1Wc5. Después de 12. i.e3
"tWc6 1 3. lt:lxd6 i.xd6 14. l:l: x d6
1Wb7 1 5. e5 lt:le4 1 6. 'l'x g7 l:l:f8 1 7.
l:l: x d7! i.xd7 1 8. lt:lxe4 1!Vxe4 1 9.
i.c5 ()..()..() 20. i.xf8 i.a4 2 1 . b3
Ii:d2, el rey blanco logra eludir el ja­
que continuo: 22. <t>xd2 1Wd4+ 23.
ct>cl 'i'al + 24. ®d2 'i'd4+ 25. <t>e2
1We4+ '26. ®fl i.b5+ 27. c4 i.x c4+
28. bc4 Wxc4+ 29. ®e l 1We4+ 30.
ct>d2 'i'd4+ 3 1 . ®c2 'i'c4+ 32. ®b2
'i'd4+ 33. ct>b3 'i'd3+ 34. ®b2
'i'd2+ 35. ct>b3 'i'd3+ 36. ®a4
1Wc2+ 37. ®b4 'i'e2+ 38. ®c4 1Wc2
39. ®d4 1Wd2+ 40. <t>e4 1We2+ 41.
®f4 1!fxf2+ 42. Wg4 1!fx g2+ 43.
Wh4 1!fxhl 44. 'l'g3 abandonan.
1 1 . ... 'i'b8, que ocurrió en una
partida Bronstein-Najdorf, la exa­
minaremos más tarde.
1 1 2
12. lt:l x d6+ i.xd6
13. l:l: x d6 lt:lbS
Es más exacto 1 3. . .. 0-0, en
donde 14. l:l: x d7 lt:l x d7 1 5. i.h6
no logra nada tras 1 5. We5 1 6.
f4 'i'f6.
14. 'i'b4 b6
En su línea particular, el negro
desea el cambio de damas, ya que
tras 1 5. 't!fxh5 'i'x g5+ 1 6. 't!fxg5
hg5 1 7. h3 g4 y los peones del ala
de rey blancos están significativa­
mente debilitados.
15. i.e3 lt:lbf6
16. f3?
Una inútil pérdida de tiempo.
Parece más fuerte 1 6. JIhd 1, y si
1 6. l1 b8 17. :¡¡: l d4.
16. ... l:l: b8
17. l1 d4
17. a3! y entonces 1 8. l::!. hdl era
algo mejor.
17. ... 'W'b6
18. lt:la4 "tWbS
19. b3 eS
20. l:l: c4 Wa5
21. 'i'e1 Wa8
22. 'l'g3
Impidiendo al negro que enr�r
que, por lo que no puede introdu­
cir en juego su torre.
22. . . • i.a6
23. Ii: c7 i.bS
24. lt:lc3 Wa5
25. lt: x bS 't!fxbS
26. Ii: d1 WaS
27. l:l: a7 1!t'c3
28. Ii: d3 1!t'al+
29. lt>d2 li[ c8
30. c4 g5?
Próximo a Jos apuros de tie�­
po, el negro pierde una oportum­
dad de conectar sus torres c?n 30.
.Wb2+ 3 1 . lt>dl c;fo¡e7! segu1do de
1 2 ];[ hd8. Ahora las blancas
l'u�rzan el cambio de damas, incre­
mentando su ventaja.
31. lt>c2!
32. 'Wf2
33. ,txf2
1 211
Wfl
Wxfl+
En el final, las negras no pue­
den hacer frente a los peones pa­
sados blancos. La partida conclu­
vc'l: :B. ... ltlb8 34. c;!lc3 0-0 35.
.ll cl6 'i.tg7 36. b4 ltle8 37. li b6
l;l'(, 38. l:l: d7 ltlb8 39. li db7 ltlc6
40. .tes l:l: g8 41. a4 ltld8 42. li b8
Ir w bK 43. l:l: xb8 ltle6 44. i.e7 f6
4:'1. l's �t>n 46. I:tb7 c;!lg6 47• ..td6
liHJ:7 48. c;!lc4 li a8 49. a5 ltld4
�0. ll b8 l:l:a7 51. li b6 ltlge6 52.
.., ac4 53. fg4 c;!lg5 54. b5 �f4 55.
ll b7 ll a8 56. lin c;!l x e4 57. I:t xf6
Mbandonan.
1 >urantc el último cuarto de este
si¡.r,lo el sacrificio estratégico en b5
ha ocurrido en cientos de partidas
de torneo. Y por tanto, les cabe un
honor y particular elogio a los no­
tables maestros soviéticos Rauzer
y Konstantinopolsk�, quiene� se
adelantaron varios anos a su tlem­
po. Mucho antes
.
d� esta abun�n­
cia, en pleno nac1m1ento de �� 1dea
del sacrificio, en una explos10n de
inspiración, ellos exhibieron no
sólo una gran destreza combin�to­
ria, sino también una exn:�ordma­
ria capacidad de penetrac10n en 1�·
esencia de problemas muy comph­
cados.
O BRONSTEIN
e NAJDORF
Buenos Aires 1 954
11. ... fi'b8
Comparado con
.
el ejemplo �­
terior, el negro elige un cam1no
más modesto.
Después de la partida, Brons­
tein escribió que ante el tablero le
había sido imposible evaluar la po­
sición tras el sacrificio de torre en
caso de 1 1 . ... Wa5 1 2. li x d6!?
j, x d6 1 3 . Wxd6.
1 1 3
Es interesante decir que tal sa­
crificio ocurrió en la partida Li­
lienthai-Kotov, Moscú 1 942. Cier­
to, el negro no está obligado a to­
mar la torre, y continuar 12. ...
lLl x e 4 ! 1 3 . li:l c 7 + �x c7 1 4 .
li[ x e6+ fe6 1 5 . �xc7 ll:l x g5 1 6. h4
i.e7 y obtiene un excelente juego.
En la partida, Kotov tomó la torre
y rechazó con éxito al ataque blan-
co: 1 3 . :E[b8 14. e5 (a 14.
:E[ b6? es posible la bonita variante
1 5. ef6! :E[ x d6 1 6. fg7! ll g8 1 7.
ltJ x d6 mate) 1 5. ef6 gf6 1 6. ltJ x b5
1W x b5 1 7. i.e3 i.b7 1 8. l:i d l
i_ x g2 1 9 . 1Wg3 i.d5 20. b3 <3;;e7
2 1 . �c7 l:l a8 22. c4 �c6 23.
�xc6 i_ x c6, y el negro realizó su
ventaja material.
12. ltJxd6+ i_ x d6
13. �xd6 �x d6
14. l:l x d6
Así, las negras poseen una pie­
za por tres peones (teóricamente
igualdad de material) pero de he­
cho, como es sabido, no es fácil
restringir el avance de los peones
blancos.
14. ... h6!
15. i.d2!
Es importante mantener este
fuerte alfil, aunque tenga que re­
traerse a una posición menos acti­
va (bloquea la columna «d»). 1 5 .
i.e3 habría sido respondida con
15. li:lg4, mientras si 1 5 . i.h4
g5.
1 14
15. ... .tb7
16. f3 0-0?
Con el enroque corto el negro
mantiene esperanzas de ejercer
presión con sus piezas sobre los
peones del flanco de dama. Pero
este plan es incorrecto. Resulta
mucho más fuerte 1 6. ... 0-0-0! ob­
teniendo la posibilidad de contra­
juego a base de g5-g4, y al mis­
mo tiempo el rey puede tomar par­
te en la batalla contra los peones
pasados.
17. b3!
Unajugada sutil, asegurando un
puesto excelente para el rey. El ne­
gro carece de contrajuego y está
condenado a esperar para ver lo
que hará el oponente.
17. ... :ares
18. �b2 li:lc5
19. i.e3 e5
20. l:l hd1
Ahora, cuando las piezas blan­
cas han logrado coordinarse, lan­
zarán la infantería hacia delante.
20. ... li:le6
21. l:lb6 i.c6
22, ltJd5 .t X d5
23. ed5 li:lc5
24. 11 b5 lt:lfd7
25. c4 e4
26. .txcS
B ronstein fuerza deliberada­
llll'llle las cosas, con un sacrificio
dr peón que le permitirá avanzar
los restantes irremisiblemente has­
la la octava fila.
26. ...
27. fe4
28. d6!
29. <t>xa2
30. i>a3
3 1 . eS
32. l h5
33. c6
34. lla6
35. b4
36. bS
ltJ x cS
ltJ x e4
:ll x a2+
lt:lc3+
ltJxdl
lt:lc3
lt:ld5
lt:lf6
<i!tf8
i>e8
lt:ld7
En apremiantes apuros de tiem­
po. Najdorf busca la última opor­
tunidad para salvar el juego.
37. ll a7
38. ll xd7
39. lla7
40. d7+
41. d81i'+
42. c7+
43. cb81i'+
44. ll xf7
O VASIUKOV
e AVERBAJ
Moscú 1 957
li b8
ll xbS
llb8
<#;;e7
<#;; x d8
<#;;c8
i> x b8
abandonan.
l . e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4
4. ltJxd4 lt:lf6 S. lt:lc3 d6 6. i.gS a6
7. W'd2 i.d7 8. 0-0-0 bS 9. i_xf6
gf6 10. i>b1 e6
11. i_xbS
El blanco sacrifica audazmente
una pieza por tres peones, pero
aquí esto no es tan efectivo, ya que
las negras están en disposición de
coordinar sus fuerzas.
11. ... abS
12. liJdxbS 'ti'b8
13. liJxd6+ i_ x d6
14. 1j'xd6 1j'xd6
1S. li x d6 <#;;e7
El negro conecta sus torres y co­
loca así una barrera en el camino
de los peones blancos.
16. llhd1 ll a7
17. lübS
Vasiukov adopta un plan activo,
de otra forma el negro iría refor­
zando paulatinamente su posición
con ... liJeS, ll c8, etc.
17. .•. li b7
18. li 6d2 :ii hb8
19. b3 liJaS!
Averbaj elige una continuación
basada en un cálculo preciso. En
la variante 20. lt:ld6 ll c7 2 1 . ltJxf7
1 1 5
lbc4 22. n d3 .tc6! 23. lbd6
lbx d6 24. 11 x d6 .tx e4 el negro
tiene una ventaja indudable.
20. lbd6 n c7
21. �al i.c6
22. f3?
Pero esto es un error que pier­
de un peón por fuerza. La clave ra­
dica en que el caballo blanco no
cuenta con una buena casilla de re­
tirada, por lo que había que haber­
lo mantenido con 22. f4, y si 22.
li d7 23. eS.
22. ... I! d7
23. c4
23. ... libd8!
Por supuesto, no 23. ... I! x b3?
en vista de 24. lbc8+! (24. ab3?
lb x b3+ 2S. �a2 lb x d2 26. fi x d2
li x d6) 24. ... �d8 2S. li x d?+
.t x d7 26. ab3 � x c8 27. �b2 con
ventaja del blanco.
24. eS
¿Qué hacer? 24. eS es replicado
adecuadamente con 24. lbb7,
con las dos amenazas ... lb x eS y .. .
lbx d6. Pero después de la pérdida
1 1 6
de un peón el blanco se encamina
hacia la pérdida de la partida. La
conclusión fue: 24. ... feS 2S. lbe4
i_xe4 26. Ji xd7 li xd7 27. li xd7+
� x d7 28. fe4 lbb7 29. �b2 lbd6
30. a4 lb x e4 31. b4 fS 32. a5 $>c6
33. �b3 hS 34. bS+ �eS 3S. �c2
lbd6 36. b6 lbb7 37. a6 �x b6 38.
ab7 W x b7 y el blanco abandona.
Conflictos en bS ocurren a me­
nudo también en la variante Svesh­
nikov, pero aquí la lucha posee un
carácter distinto. Las posiciones
resultantes son notables por su
gran dinamismo, y el juego de pie­
zas negro es tan fuerte que a me­
nudo el experimento blanco termi­
na en fracaso.
O BRONSTEIN
e VUKIC
Vrsac 1 979
l. e4 eS 2. lbf3 e6 3. d4 cd4 4.
lb x d4 lbf6 S. lbc3 lbc6 6. lbdbS
d6 7. .tf4 eS 8. .tgS a6 9. lba3 bS
10. i,xf6 gf6 11. lbd5 fS
125
.. . A .� .� �
.... r. - -
. . . ... . ...
... ... . .
. ... .lb. ... .
. - � - .� . . .
� . . .
� �� - � 8 �u • u. u.
u •ffmA• Ja:
12. lbxbS!?
Por supuesto que Bronstein, un
jugador de un talento enorme y
original, no podía resistirse a un
sm:rificio tan atractivo. El blanco
renuncia a su caballo «malo» de a3
a cambio de tres peones, pero su
otro caballo se encuentra excelen­
temente situado en d5, apoyando
el avance de los peones del ala de
dama. Lo cierto es que el GM
Svcshnikov, gran experto de esta
variante, considera que «las venta­
jas del blanco no le compensan su
déficit de material. El negro ha de
jugar enérgicamente, aprovechan­
do su pieza extra para atacar el rey
contrario antes que éste adelante
demasiado sus peones pasados».
12. ... abS
13. _i x bS .id7
Los argumentos de Sveshnikov
se basan en 1 3. ... .ib7!, que la
considera la más fuerte en esta po­
sición.
14. efS l:i b8
Lo más usual, aunque también
son posibles 14. .ig7! y 14. ...
'irg5!?, con juego de doble filo.
Pero 1 4. l:i a5! también merece
una seria consideración (análisis
de Sveshnikov), y si 1 5. a4 (15.
r.:4?! ll g8 1 6. 0-0 J:i xb5!? 1 7. cb5
li)d4 1 8. a4 .i x f5 con las amena­
:�.as de 1 9. 000 .ih3 y 1 9. 000 .ie4),
entonces 1 5. 000 lbd4! 1 6. .,tx d7+
<J;. x d7 1 7. lbe3 'it'a8! 1 8. c3 1We4
1 9. r.:d4 ed4 20. 'it'g4 l:i e5!, mien­
tras si 1 9. b4 l:i a8 20. cd4 ed4 2 1 .
'irg4 ll e8 ó 1 9. 0-0 ll) x f5 20.
ltJ x f5 'irx f5 2 1 . b4 l:i a8 22. 'it'd5
i.e7. En ninguna de las variantes
expuestas las blancas tienen com­
pensación por la pieza sacrificada.
15. a4 ffgS
1 5. lt:Jd4! 1 6. i_ x d7+ 'ift x d7
es más prometedor, con chances
para ambas partes; ahora el avan­
ce directo de los peones es dudo­
so: 1 7. b4 ffc8! 18. c3 'it'c4 1 9.
lbf6+ 'ifte7 20. lbe4 d5! 2 1 . cd4
de4 22. de5 'ifte8! 23. f4 e3! (Ka­
rasev-Andrianov, Severodonetsk
1 982), o 1 7. a5 l:ib5 1 8. lbb6+
J:i xb6 1 9. ab6 'ifxb6 20. 0-0 :iii: g8!,
con una lucha complicada.
16. g4
A 1 6. lt:Je3 es suficiente 1 6.
lbd4.
16. ... 'it'h4
La vieja jugada 1 6. 000 h5 deja al
blanco con ventaja tras 1 7. h4 hg4
1 8. hg5 J:i x hl+ 1 9. .ifl .
17. 'it'd3 .ih6
18. c3 0-0
19. 'it'g3 .igS
20. b4
Una interesante alternativa para
el blanco es 20. 'ifx h4 ,t x h4 2 1 .
g5.
20. ... 'ifth8
21. 'ifxh4 i,xh4
22. 0-0-0 l:ifc8?
22. l:i fe8 seguido de 23.
e4!? es más exacto.
23. 'iftb2 <#;g7
Después de 23. ... lt:Jxb4 24. cb4
.t x b5 25. ab5 l:i xb5 las blancas
tienen una ventaja indiscutible.
1 1 7
Quizá las negras deberían haber
complicado las cosas con 23.
e4!?
24. f3 i.e8?
24. h6 resistía más.
25. g5! i.)( g5
A 25 . ... h6 las blancas respon­
den con la decisiva 26. lDf6!
26. j¡thg1 '.t;>h6
27. h4
El blanco habría ganado inme­
diatamente con 27. f4! ef4 28. n d3
f6 29. lb x f6, etc.
27. .•. i.d8
Si 27. .t x h4, 28. n g4.
28. lDe3! '.t;>h5
28. i.e7 no hubiera salvado
al negro tras 29. li x d6+! f6 (29. ...
i. x d6 30. ll g5!) 30. n e6 nb7 3 1 .
lDg4+ '.t;>h5 32. j¡t x f6! i. x f6 33.
li) x f6+ '.t;> x h4 34. n g4+ '.t;>h3 35.
i.fl+ �h2 36. l:!. g2+ '.t;>h3 37.
lbe4 li) x b4 38. j¡tf2+ '.t;>h4 39.
II h2 mate.
1 1 8
29. f6 h6
Tras 29. ... i_ x f6 30. ¡¡t x d6
i. x h4 3 1 . lDf5 i.g5 32. f4 ef4 el
negro está mate con 33. i.e2+.
30. lDf5
30. i.e2 lDd4 3 1 . n )( d4 ed4 32.
f4+ '.t;> x h4 33. lDf5+ '.t;>h3 34. i.f3
dc3+ 35. '.t;>cl también era posible.
30. ... i.d7
31. lDg7+ '.t;>xh4
32. :ild2 abandonan.
O PERESYPKIN
e SVESHNIKOV
Kiev 1 973
l. e4 c5 2. lDf3 lDc6 3. d4 cd4
4. li)xd4 lDf6 5. lDc3 e5 6. lDdb5
d6 7. i.g5 a6 8. lDa3 b5 9. i.xf6
gf6 10. lDd5 f5
11. i_xb5!? ab5
12. li)xb5 n a7
En un principio este sacrificio
fue considerado más prometedor
que 1 1 . li) x b5, pero con los años,
la teoría y la práctica de esta va­
riante han hecho avances conside­
rables. No vamos a perdernos en
la maraña de las líneas teóricas,
simplemente remarcar que tras la
jugada más fuerte 1 2. ... li a4!,
t:omo muchas partidas de torneo
demuestran, el blanco difícilmente
puede pensar en ganar. 1 2. ...
1i'a5!?, una idea de jugadores in­
gleses, también es interesante.
13. l?J x a7 l?J x a7
En la partida Van der Wiel-Ti­
llcr, Groninga 1 977/78, el negro
intentó 1 3. ... 1Wa5+!?, pero des­
pués de 1 4. c3 1Wxa7 15. ef5 J. x fS
1 6. 'W'f3 .tg6 ( 1 6. ... .ie6!? puede
que sea mejor) 1 7. l?Jf6+ we7 1 8.
�g4 fS 1 9. l?Je3 1Wd7 20. 0-0 f4?
(20. .. . e4!? es más fuerte, y si 2 1 .
'1'1'4 .tg7 22. l?Jc4 l?Je5 23. l?J x eS
.t x eS con la iniciativa para el ne­
gro) 2 1 . lüd5+ <ttf7 22. a4 .ih6 23.
li)h6 'W'c7 24. aS e4 25. 1Wh3 .ig7
26. �d5 !Yd8 27. ltJ x f4 se dirigió
hada la derrota.
14. Wf3
En partidas posteriores se reali­
wron nuevos ensayos para las
hlancas: 1 4. ef5!? o 14. c3.
14. ... l?Jc6
La aguda 1 4. ... l?JbS!? ocurrió
l' ll T. Horvatb-Vasiukov, Zalae­
gcrsteg 1 977: 1 5. 0-0-0 (si 1 5. c3
h:7!) 1 5. ... l?Jc7 1 6. l?Jb6 .ib7 1 7.
1i'h1 fe4 1 8. t>bl .ie7 1 9. l?Jc4
.taH 20. l?J x eS 0-0 2 1 . li he l l?Je8
22. li'lg4 'W'd7 23. f3 �h8 24.
1td+ 1'6 25. l?Jf2 ef3 26. gf3 l?Jg7
mn �:hances para los dos bandos.
1�. ().{)..()?!
1 5. d es significativamente más
fuerte.
15. ... .ih6+
16. Wb1 fe4
17. Wxe4 0-0
18. g4 ctth8
19. l:t g1 f5
20. gf5 J. x f5
21. 1Wc4 1We8!
¡La única jugada! 2 1 . ... 1Wd7
pierde por 22. l?Jf6!, y si 22.
1Wd8 23. l:l x d6.
22. l?Je3 .ie6!
Sacrificando el peón d6, mantie­
ne los dos potentes alfiles.
23. 1Wh4
23. ... .if4!
24. li x d6
No hay elección. A 24. c3 segui-
ría 24. 1Wf7 25. a3 d5, etc.
24. ... l?Jd4
25. l?Jd5 l?Jf3
26. li x e6
¿Qué hacer? Si 26. 1We7, enton­
ces 26. ... 1Wx e7 27. l?J x e7 i, x a2+
28. ct; X a2 l:¡j X gJ .
26. ...
27. 1Wg4
1 1 9
28. n x g4 li: x h2
29. :a g1 li:f3
30. Ith1
El negro encuentra un bien de­
finido camino para realizar su ven­
taja material:
30. ... li:d2+
31. !la1 e4
32. :á:e1 i.g5
33. a4 n x f2
34. b4 e3
35. lL x e3 li:f3
36. la: d1 ,.tx e3
37. It d3 li:d4
38. c3 li:b3+
39. !lb1 .tcl!
40. abandonan.
O A. SOKOLOV
e JANSA
Dubai 1 986
l. e4 c5 2. li:f3 d6 3. d4 cd4 4.
l¿)xd4 li:f6 5. li:c3 a6 6. f4 1!t'c7 7.
.te2 e6 8. 0-0 i.e7 9. a4 li:c6 10.
!lh1 0-0 11. i.e3 Ite8 12. i.f3
Itb8
129
Los jugadores han elegido una
de las variantes más populares de
1 20
la Scheveningen en la actualidad.
Durante los matches Karpov-Kas­
parov de 1984/85 y 1 985, 1 3 . 1fd2
se sometió a un severo test, pero
Sokolov elige una continuación
más agresiva.
13. g4 i.f8
Era de considerar 13. lL x d4
14. i, x d4 e5.
14. g5 li:d7
15. i.g2 li:a5
El negro yerra en encontrar el
plan correcto y dentro de cuatro
jugadas admitirá su error. La ver­
dad había que buscarla en la con­
tinuación 15. g6 1 6. 'ffe2 b6 17.
It ad1 i.b7.
16. i.g1 b6
17. 1!t'h5 g6
18. 'i!t'h3 i.g7
19. It ad1 li:c6
El negro se da cuenta que el ca­
ballo no hace nada en la esquina
del tablero y se apresura a devol­
verlo al juego, pero ya es demasia­
do tarde. Sin embargo, a 19.
i.b7 habría seguido 20. f5 con
ventaja blanca.
20. il:ldbS!
1 ·:1 blanco elige un momento
oportuno para asestar un duro gol­
Jll' ; el p•ínico se adueña de las filas
m·�ras.
20. ... abS
2 1 . il:JxbS 'Wd8
22. il:Jxd6 llf8
2 2 . ll e7 pierde por 23. f5.
23. eS
Poniendo en fuera de juego al
alfil rey negro. El caballo blanco
ha bloqueado de forma efectiva a
las fuerzas enemigas restringiendo
sus movimientos.
23. ... il:le7
24. 'Wd3 lOeS
Forzado, se amenazaba 25.
l;)x cH.
2S. 'i'a3 .td7
Perdiendo la última posibilidad
de ofrecer resistencia con el con­
t rasacrificio 25. il:ld5! 26. lf:l x c8
1W �< c8 27. c4 lf:l x f4! (27. ... lt:le7
2 H . a5, con ventaja obvia) 28.
ll �< f4 .t x e5 y aunque 29. liffl
deja al blanco con ventaja, el ne­
�ro mantiene esperanzas de super-
V I V I r .
26. aS � a8
27. b4 lt:la4
28. bS
Los peones blancos arrasan
todo a su paso. 28. li x a5 falla
por 29. il:lb7.
28. ... lLlcS
29. .t x cS beS
30. lt:lb7
31. c4
32. lf:l x c5
33. a6
�c8
lLlfS
� a7
El comienzo del final.
33. ... Il d8
34. b6 .tf8
3S. ba7 .t x cS
36. aS� �xa8
37. 1WxcS 1Wxa6
38. 1Wc7 pierden
por tiempo.
Ahora vamos a analizar el sacri­
ficio posicional en una casilla cen­
tral.
En la siguiente partida el blan­
co realiza la audaz jugada lt:lc3-d5
para activar sus hasta entonces pe­
rezosas piezas, y también para
crear una línea de demarcación
por la columna «e» con el fin de di­
vidir a las piezas enemigas.
O TAHL
e LARSEN
Bled 1 965
l. e4 eS 2. lLlf3 lt:lc6 3. d4 cd4
4. lf:lxd4 e6 S. lbc3 d6 6. .te3 lLlf6
7. .te3 lbf6 7. f4 .te7 8. �f3 0-0
9. 0-0-0 �c7 10. lbdb5 �b8 1 1. g4
a6 12. lt:ld4 lbxd4 13. .t x d4 bS 14.
g5 lt:ld7 15. .td3 b4
(DIAGRAMA 131)
16. lbd5!? ed5
17. ed5
El sacrificio de caballo en d5,
cuando el rey negro ya se ha mo­
vido de la zona peligrosa, da una
121
primera impresión de ser abierta­
mente desdeñoso, pero causó una
conmoción enorme en el mundo
ajedrecístico. En el período de va­
rios años, analistas de varios paí­
ses llevaron a cabo análisis que se
publicaron en varias revistas. ¿Era
el sacrificio correcto? ¿tenía defen­
sa el negro? Las contestaciones
aparecían a intervalos de un mes,
un año, dos años ... estaba claro
que refutar la idea de Tahl ante el
tablero habría sido una tarea enor­
memente dificil. Y el GM de Riga
estaba totalmenle en lo cierto
cuando decía que «años de análi­
sis y minutos de juego no son en
absoluto lo mismo».
El ex campeón del mundo se
guió por criterios posicionales y
también por su intuición. En tér­
minos concretos las blancas aspi­
ran a explotar el alejamiento de las
piezas negras de su rey, mientras
que sus fuerzas ya están prepara­
das para asestar un golpe decisivo
contra el enroque. (Se amenaza el
doble sacrificio de alfiles en h7 y
g7.)
1 22
17. ... f5
El instinto no le traicionó a
Tahl. El GM danés no encuentra
el mejor plan de defensa. Más tar­
de se mostró que el camino para
salvar el juego pasaba por la muy
comprometida jugada 1 7. ... g6!
Larsen evidentemente consideró
esta posibilidad, pero le preocupó
la evidente debilidad de las casillas
negras. En sus notas, Tahl comen­
ta dos posibilidades para las blan­
cas de continuar el ataque. La pri­
mera consiste en el avance del
peón «h»: 1 8. h4 �cS 19. hS
� x d3+ 20. I:I x d3 i.fS 2 1 . hg6
fg6! 22. ÍI x h7 � x h7 23. Ii e3 f!lc7
24. f!le2 :!i a7!! 25. .t x a7 i.d8! 26.
i.d4 c;t>g8 27. f!Jh2 f!Jh7 y el ne­
gro se defiende.
Si el blanco continúa su ataque
de piezas con 1 8. li he l , entonces
las negras se defienden como si­
gue: 1 8. ... i.d8 19. 1!fh3 �eS (19.
... i.b6? 20. ,t x g6! fg6 2 1 . Il e7)
20. f!Jh6 i.b6 2 1 . feS (después de
2 1 . .t xb6 � x d3+ 22. cd3 f!Jxb6
23. h4 i.g4 las negras ganan) 2 1 .
. . . i_ x d4 2 2. ..t>e4! i.f2! 23. lHl
f!Ja7 24. e6 i.b7. Aunque la posi­
ción resultante es de doble filo, la
ventaja material del negro tendría
algo que decir al final.
18. lide1 :!if7
A 1 8. ... i.d8 viene la picante
1 9. f!Jh5 �cS 20. ,t x g7! � x d3+
2 1 . 'iftbl (2 1 . cd3? f!Jc7+) 2 1 . ...
� x e l (21 . ... � x f4 22. 'tWh6) 22.
g6 'ift x g7 23. fflx h7+ 'iftf6 24. g7
lif7 2S. g8� mate!
19. h4 i.b7
(DIAGRAMA 132)
20. i,xf5
Más en el estilo de Tahl era la
a¡.:uda 20. g6 hg6 2 1 . h5 g5 22.
.t x fS, y si 22. .. . :il xf5 entonces
2 1 ll >< c7 lüe5 24. h6! lLJ x f3 25.
h'l+ <bf8 26. :il xg7. Pero no se ve
la victoria tras 22. .if6 23 . .ie6
11rt'X!, y así, Tahl considera la con­
tinuación elegida como la más co­
rrcda.
20. ... :il xf5
20. lüf8 se puede responder
l' Oil 2 1 . i, x h7+.
2 1 . l:lxe7 lüe5
2 l . . . . l:l17 no salva por 22.
ll • 17 <JI x 17 23. g6+ hg6 24. hS y
rl 1 ey negro está completamente
nput'sto. El intento de Larsen de
l' l l' i l l l'onfusión se muestra infruc­
t uoso
22. 11re4 'Wf8
2.l fc5 :ilf4
24. 11re3 :il f3
Fn r a so d e 24. . .. .i x d5 el blan­
l l l hahía preparado 25. ed6 :il x d4
( .' '1 . . . ,l x h J 26. J:i x g7+) 26.
'fi'xd4! .t x h l 27. b3. Ahora la úni­
ca oportunidad práctica para el ne­
gro es devolver la pieza: 27. ... i.f3
28. 1!t'c4+ �h8 29. :ilf7 'Wxd6 30.
:il xf3.
25. 'I'We2 'fi'x e7
26. 'fi'xf3 de5
27. :il el :il d8
Tras 27. ... lH8 28. :il x eS 'ifxe5
29. 'Wxf8+ �xf8 30. .t x eS el fi­
nal resultante con alflles de distin­
to color está fácilmente ganado
por el blanco.
28. 11 x e5 'Wd6
29. 'it'f4!
Amenazando 30. :il e8+. La ven­
taja material blanca le asegura la
victoria. La partida concluyó: 29.
... :iif8 30. 'it'e4 b3 31. ab3 :ilfl+
32. �d2 'I'Wb4+ 33. c3 'Wd6 34.
.ic5! 'ifxc5 35. li e8+ li f8 36.
'We6+ �h8 37. 'it'fi abandonan.
Y ahora veamos como el propio
Tahl cae víctima del otro sacrificio
de caballo.
O STEIN
e TAHL
Moscú 1 961
l. e4 eS 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
lLJxd4 lüf6 5. lüc3 a6 6. .ig5
lübd7 7. .ic4 'it'a5 8. 'Wd2 e6 9.
0-()..0 b5 10. .ib3 .ib7 11. :il he1
lüc5 12. ,ixf6 gf6 13. 'it'f4 .ie7
14. 'it'g4! 0-()..0
(DIAGRAMA 133)
15. .id5!
1 23
El preludio de la siguiente com­
binación. El cambio de los alfiles
de casillas blancas es lo que va a
permitir a Stein llevar a cabo un tí­
pico golpe combinativo dos juga­
das más tarde. La inmediata 1 5.
li:Jd5 sería más débil a causa de 1 5.
lihe8.
15. ... b4
16. i,xb7+ c,!;lxb7
17. li:Jd5!
Estratégicamente está plena­
mente justificado. La debilidad de
las casillas blancas y en particular
el dominio blanco sobre la casilla
clave c6 le da una poderosa inicia­
tiva. Otro factor a resaltar es el
«pobre» alfil rey negro, incapaz de
tomar parte del juego.
17. ... ed5
El negro está obligado a aceptar
el sacrificio, ya que 17. llhg8 es
respondido con el bonito 1 8 .
li:Jc6!!, y otras continuaciones tam­
bién pierden, por ejemplo:
17. ... i.f8 1 8. "h5 ed5 19.
"xf7+ ll d7 20. " x d5+, etc.
1 7. ... h5 1 8. "g7 ed5 19. ed5
ll he8 20. "xf7 "c7 2 l . li:Jc6 i.f8
124
22. ll x e8! El intento de montar
contrajuego con 1 7. b3 tampo­
co funciona: después de 1 8. ab3
"al + 1 9. c,!;ld2 "xb2 20. li:Jc3 el
negro no puede jugar 20. ... d5 por
2 1 . ed5 f5 22. 'Wf3 li:Je4+ 23.
Jl x e4!
18. ed5
19. li:Jc6!
ll d7
"xa2!
Tahl adopta la decisión práctica
más correcta: devolviendo el mate­
rial sacrificado intenta complicar
el juego. Habría sido inútil confiar
en la pieza extra con 19. ... "c7,
ya que tras 20. "x b4+ �c8 2 1 .
"c4 el negro tiene un futuro deso­
lador.
20. "xb4+ c,!;lc7
21. li:J x e7 ll b8
22. "a3 "c4
23. li:Jc6 llb3
24. "a5+ llb6
A 24. c,!;lb7 viene la decisiva
25. ll e8!
25. c,!;lb1 li:Ja4
Da la impresión de que el negro
ha logrado crear algún contrajue­
go, pero Stein lo ha calculado todo
exactamente.
(DIAGRAMA 134)
26. ll d4! li:Jxb2
27. c,!;lcl!!
Una jugada sutil que refuta las
esperanzas del rival. Ahora las pie­
zas negras quedan enmarañadas.
27. ... "c5
28. ll e3 �b7
29. lit c3 l:ibS
Una pequeña trampa. A 30.
ll " eS sigue 30. deS!
30. 'Wa3 Wx a3
3 1 . liJ: M a3 :ii x dS
32. lüaS+ abandonan.
�..1 EL SACRIFICIO DE LA
( 'ALIDAD
Es ésta una de las operaciones
llktkas más populares, especial­
mente el sacrificio negro en c3,
que hoy ha llegado a ser ya una es­
lmlngema estándar. Por ella, el ne­
Nrll logra generalmente una sólida
nunpcnsación: un peón extra en el
l'l'ntro y libertad por la columna
ccrH en vista del completo rompi­
lllicnlo del ala de dama blanco.
t • RAVINSKY
e SIMAGIN
Moacú 1 947
l . r4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
lt 1 • d4 /t)f6 5. lüc3 g6 6. .te2 .tg7
7. Cl-0 ·�· 8. lüb3 lübd7 9. <t>h1 b6
1 11. f4 .tb7 1 1 . .tf3 l:i c8 12. .te3
12. ... 11 x cJ!
Aquí la compensación por la ca­
lidad consiste sobre todo en la ex­
celente ubicación de las piezas y
además «levanta» un importante
peón central.
13. bc3
14. .td4
1S. feS
16. l!fe1!
lflx e4
eS
deS
Naturalmente, la variante 1 6.
.t x e4 .t x e4 1 7. i.e3 .tc6 no sa­
tisface al blanco, y así, trata de bus­
car complicaciones, pero el inten­
to de crear confusión es frenado
por Simagin con un juego preciso.
16. ... ed4
17. .t x e4 l:i e8
18. ,ixb7 l:i x e1
19. Jaaxet dc3
20. :¡¡¡ e3 hS!
Sólo después de asegurar la po­
sición de su rey pueden las negras
demostrar la fuerza de su dama.
21. .ta6
22. l:i x cJ
23. li h3
24. .td3
lbeS!
ct>h7
'9Wd5
<t>g8!
1 25
Las piezas blancas están despa­
rramadas por el tablero y les va a
resultar dificil resistir contra la ex­
celente coordinación de la dama,
caballo y alftl negros.
25. lie3 i.h6
26. lig3 h4
27. lih3 i.g5
28. i.e2 aS
29. li.Jcl?
Un error que acelera una inevi­
table derrota.
29. ..• _i x cl
30. abandonan.
El GM Vladimir Simagin escri­
bió después acerca del sacrificio de
esta partida: «El sacrificio de cali­
dad por parte del negro ha ocurri­
do en muchas partidas posteriores
y consecuentemente ha llegado a
convertirse en una justa estratage­
ma convencional, con la que el ne­
gro destruye el centro del oponen­
te.»
Es interesante observar que
once años más tarde, Simagin vol­
vió a sacrificar de nuevo la calidad
en c3 contra el mismo Ravinsky.
1 26
O RAVINSKY
e SIMAGIN
Moscú 1 958
13. i.d4?
Esta jugada permite al negro
destrozar el centro y tomar firme­
mente la iniciativa. Se tenía que
haber jugado 1 3 . li.Jd2, como en la
partida Nei-Ragozin, Riga 1 952.
13. ... li xc3!
14. bc3 li.Jxe4
15. li.Jd2 li.J x d2
16. 'ffx d2 .ic6
Las negras no sólo han vencido
en el centro, sino también haiJ. to­
mado la diagonal hl-a8, forzando
al rival a limitarse a una sombría
defensa.
17. c4 'l'c7
18. li ad1 b6
19. :iif2 i.a8
Las amenazas negras a lo largo
de la gran diagonal se hacen cada
vez más reales, y cuando la dama
la alcance todo habrá acabado.
20. h3 gf5!
La apertura de la columna «g»
resulta fatal para el rey blanco.
21. gf5
A 2 1 . li x f5 sigue 2 1 . 'l'c6.
21. ... �h8
22. �h2 li g8
23. li g1 'l'c6
El arma está montada, ¡sólo fal­
ta disparar!
24. 'l'g5 'l'e4
25. .ie3
25. ... lbg4!!
El disparo sonó. Las blancas
ahandonan.
( > PADEVSKY
e BOlVINNIK
Moscú 1 956
l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4
4. � " d4 �f6 5. lbc3 d6 6. i.c4 e6
7. � 1.e7 8. .te3 0-0 9. .tb3 lba5
1 0. f4 b6 11. ,.f3 .ib7 12. g4 Ji c8
1 :l. g5 ...
1 3. ... JI x c3!
1 4. bc3
A cambio de la calidad, el blan­
co pierde su peón central y se abre
además la diagonal hl-a8, situán­
doles en una posición crítica. En
opinión de Botvinnik, una alterna­
tiva menos desagradable era 1 4.
gf6 JI x e3 15. 1Wx e3 (por supues­
to no 1 5. fe7 I;i x f3 1 6. ed8'it'
:S: x fl + 1 7. :S: x fl :S: x d8) 1 5.
.tx f6, aunque aún así la insegura
posición del rey blanco hace que el
negro tenga un juego preferible, ya
que los dos alfiles tienen un gran
futuro.
14. ...
15. 'it'g4
16. Jif3
�xe4
'it'c8!
El intento del jugador búlgaro
de montar un ataque lo neutraliza
Botvinnik con un juego preciso.
16. ... � x b3
17. ab3 f5
18. 'it'h4
Si 1 8. gf6 la mejor réplica es 1 8.
... l:l x f6 1 9. f5 ef5 20. � x f5 i.f8
21. lbh6+ (o 2 1 . llafl l:l g6 22.
lbh6+ gh6) 2 1 . ... n x h6 22. fi'x c8
Jl g6+ 23. �fl i, x c8 24. Ji x a7
i.g4 25. :S: ff7 .th3+ 26. �el Ji e6
y las negras ganan.
18. ... e5
19. Ji h3 h6
20. 1i'h5
El blanco busca posibilidades
prácticas; se amenaza 2 1 . gh6.
20. ... fi'x c3
21. ll d1 ed4
22. .td2
1 27
Tampoco ayuda 22. ..t x d4 en
vista de 22. 't'xc2 23. gh6 lt:Jf6.
22. ... 'ti'c6
23. gh6
23. ... lt:Jg5!
24. :¡;¡ g3 'ti'h1+
25. <t>f2 lt:Je4+
El blanco abandona. ¡Realmen­
te hay que admirar este logro de
espléndida creatividad!
O KHASHIN
e BOLESLAVSKY
Leningrado 1 956
l. e4 c5 2. lt:Jf3 lt:Jc6 3. d4 cd4
4. lLlx d4 lt:Jf6 5. lt:Jc3 d6 6• ..tc4 e6
7. 0-0 ..te7 8. ..te3 0-0 9. "l'e2 a6
10. I;I ad1 "l'c7 11. i.b3 b5 12. a3
liJaS 13. f4 i.b7 14. .i.f2 lt:Jxb3 15.
cb3 I;I ac8 16. I;ld3 'ti'd7 17. :S. h3
:¡;[ xc3!
Un procedimiento familiar que
se ha convertido en método uni­
versal para hacerse con la iniciati­
va.
(DIAGRAMA 140)
1 28
18. bc3?
Las blancas tienen ilusiones de
ataque, por eso conservan la torre
en h3, aunque lo correcto hubiera
sido 1 8. Ja: x c3 lt:J x e4 1 9. I;l c2 e5
20. ll: fc l ..td8 2 1 . lt:Jc6, con juego
de doble filo.
18. ... ltJx e4
19. ..te1 f5
La fuerza del caballo centraliza­
do en e4 es mucho mayor que la
despersonalizada torre de h3.
20. I;l d3 ..tf6
21. 'l'a2 ll: c8
22. cJlh1
Se amenazaba 22. ... lt:J x c3 23.
..t x c3 lJ: x c3 24. I;l x c3.
22. ... h6!
( 'on el fin de explotar ia fuerza
drl alfil dama, las negras preten­
den abrir la columna «g» para sus
pil"l.as pesadas y su ataque se ha­
' ia irresistible.
23. h3 'it.?h7
24. �h2 g5
25. fg5 i_ x g5
26. 1Ve2 i.f6
27. g3 i.a8
28. 'W'h5
1 �sta salida de la dama es inútil
y está condenada a fracasar.
28. ... ll g8
29. i.d2 llJ x d2
30. l:l x d2 i.e5!
I mpresiona ver la coordinación
de todas las piezas negras.
3 1 . l:l d3 :S g5
32. We2 "i!g7
33. 'ire1
Si :n ttJx e6, entonces 33.
li . �1!
.n. . . . 9g6 34. lbe2 f4! (decisi­
va ) 1  ll df3 fg3+ 36. ttJ x g3 i, x f3
.n. li x f3 l:l x g3 38. :a x g3 "i}'x g3+
.1). 1f • J:3 _t x g3+ 40. 'if.?xg3 'if.?g6,
v la� negras ganaron pocas jugadas
1 lrspui·s.
JANSA
e POLUGAIEVSKY
Sknrn 1 980
l . t•4 l'5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4.
t;  • cl4 �)f6 5. lbc3 a6 6. .ie2 e6
7. 0-0 .ie7 8. f4 0-0 9. 'it.?h1 lbc6
10. i.e3 .id7 1 1. a4 :a eS 12. "ii'e1
lbb4! 13. "ii'g3 ...
142
El propio instinto del blanco le
traiciona y juega de una forma
poco clara, desestimando la posi­
ble reacción negra. Debería haber
elegido entre 1 3. 'i'd2 ó 1 3. :!:! di !?
13. ... :a x c3!
14. bc3 llJ x e4
15. We1
1 5. 'W'f3 ttJ x c3 1 6. 'i'xb7 era se­
guramente mejor, pero aún en este
caso las negras tienen una elección
agradable: 1 6. ... d5, 1 6. a5 o
-posiblemente lo más fuerte- 1 6.
... lbbd5 1 7. i.g1 llJ x e2 1 8. llJ x e2
"ii'c8!, eí blanco espera aprovechar
la posición insegura de los caballos
negros, pero su conexión resiste el
prolongado test.
15. ... lbd5
16• .tf3
A 1 6. i.d2 habría seguido 16. ...
"ii'c7, ó 1 6. i.h4 1 7. g3 .tf6.
16. ... tiJdxc3
1 29
Sin miedo a fantasmas, los ca­
ballos negros continúan su baile
por el centro del tablero.
17. lLle2 ..tf6
1S. i.d4 i, xd4!
El negro permanece fiel a sus
principios, mantiene su par de cor­
celes y conserva una ventaja posi­
cional.
19. lLJxd4 f5
20. i_xe4
Al blanco le abandonan sus ner­
vios; aparta un caballo, pero el ne­
gro lo reemplaza por el otro, ex­
plotando el excelente punto en el
centro.
20. ... liJ x e4
21. �b4 �e7
22. l hb1 .teS
23. l:Ibd1
Ya que 23. �b6 es contestado
con 23. .. . li f7!, las blancas cam­
bian su enfoque y llevan el peso de
la lucha a las casillas centrales.
23. ... �e3!
Una de las jugadas más dificiles
de la partida. Es en el final en don-
1 30
de los peones negros adquieren la
movilidad necesaria.
24. �xe3 liJxc3
25. l:Ide1 <J;;f7
Las negras no tienen que preo­
cuparse más por la defensa de sus
peones y liberan las manos para
ocupar la columna «c».
26. a5 ..td7
27. l:Ie3 l:IeS
2S. l:Ife1 li::ld5
29. l:Ib3 l:Ie7
30. g3 .teS
Por tercera vez el alfil ocupa su
lugar de origen, permitiendo a la
torre que se active.
31. l:Id1 g6
Deteniendo 32. liJ x f5.
32. <J;;g1 l:Ie4
33. li a3 lLle3
Es agradable para el caballo vol­
ver a su casilla favorita e4.
34. li d3 li::le4
35. e3 ..td7
Y ahora al alfil, que durante mu­
cho tiempo ha tenido una existen­
cia modesta, le entra también «el
apetito». El resto no requiere co­
mentarios.
36. l:Ie3 ..ta4
37. li::lf3 ..te6
3S. l:Ib3 l:I a4
39. li::ld4 ..td5
40. l:Ib1 liJeS!
41. h3
El blanco selló esta jugada, pero
decidió no seguir el tormento.
< > PANOV
e SIMAGIN
Moscú 1943
l. e4 c5 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4.
ltl,. d4 �f6 5. ltlc3 g6 6. .ie3 i.g7
7. f3 ()..() 8. ltlb3 i.e6 9. 1Wd2 ltlbd7
10. ().O.() ltlb6 1 1. g4 ii c8 12. i.h6
12. ... i.h8!
El predecesor de los sacrificios
estratégicos de calidad fue Vladi­
mir Simagin, el cual posee la pa­
tente de su invención. Sin reparar
en material, el negro mantiene su
potente alfil, que en las complica­
ciones del medio juego a menudo
se muestra más fuerte que alguna
pasiva torre blanca. Desde la leja­
nía perfora literalmente el flanco
de dama adversario, en donde se
situa el rey.
13. ,lwf8
14. ltld4
15. g5
16. .th3
17. �b1
18. f4
'fi'xf8
i.c4
ltlfd7
e6
ltle5
El blanco subestima los recursos
tácticos del oponente. Sin preocu­
parse de las pérdidas de material,
el negro pretende montar un ata­
que a toda costa.
18. ... ltlf3!
19. l[jxf3
Aún con una torre de más la de­
fensa no es nada fácil. Posiblemen­
te el blanco debería haber jugado
19. 1We3 ltlxd4 20. I;Ixd4!, con
juego de doble filo.
19. ... i,xc3
20. bc3
Si 20. 'fi'xc3, entonces tras 20.
... i,xa2+ 21. 'if;>xa2 lixc3 22. bc3
'i'c8! el negro mantiene el ataque.
20. ... d5!
21. 'i'cl ltla4
22. ed5!
El blanco se ha defendido con
éxito y como mostró Simagin en
sus análisis, debió obtener tablas.
22....
23. �al
·i,xa2+!
23. 'if;>xa2? es malo en vista de
23. ... l[¡xc3+! 24. 'it>al 'i'b4! o 24.
'it>b3 1Wc5!
23. ... 1Wc5
24. de6 lbxc3
(DIAGRAMA 145)
25. 1Id4?
Esto pierde. Era correcto 25.
e7! (pero no 25. ef7+ i,xf7 26.
i,xc8 'i'a5+ 27. 'it>b2 ltle2! 28.
Itd8+ 'it>g7 29. 'fi'al 'i'b4 mate)
131
25. i.e6 26. Il:d 8+ <tlg7 27 .
e8lü + <tlh8 28. ¡;[xc8, o 25. ...
i.d5 26. i_xc8 1Wa5+ 27. �b2,
con tablas en ambas vari antes.
25. ... i_x e6
26. i.xe6 fe6
27. ¡;¡: a4 liJxa4
28. c4 Il:d8
29. <tla2 1!t'b4
30. :!:Iel ¡[d3
31. ¡;[xe6 lüc3+
El blanco abandona.
O BYVSHEV
e TOLUSH
Leningrado 1954
l. e4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
liJx d4 lüf6 S. lüc3 a6 6. i.gS
lübd7 7. i.c4 g6 8. h4 i.g7 9. 1!t'd2
0-0 10. 0-0 liJeS 11. i.b3 lüc6 12.
liJxc6 bc6 13. h5 liJxh5 14. g4 lüf6
1S. i.h6 ...
(DIAGRAMA 146)
1S. .•. i.h8!!
Alrealizar el sacrificio de cali­
d ad el negro se guía por las consi­
d eraciones siguientes: disponen de
132
la columna abierta «b» y retenien­
do el alfil rey consiguen la proba­
bilidad d e atacar en el alad edama.
Además cuentan con la pareja de
alfiles que en posiciones de este
tipo adquieren g ran fuerza.
16. g5 lüd7
17. i_xf8 1!fxf8
18. f4 lüc5
19. ¡[h4 h5!
El negro coloca a su rey detrás
de los peones rivales, deteniendo
así su ataque.
20. gh6 <tlh7
21. ¡[g1 i.f6
22. ¡[h2 a5
Ahora queda claro que la valo­
ración posicional de Tolush era co­
rrecta; las blancas comienzan a te­
ner dificu ltad es.
23. 1We3 a4
24. .ic4 ¡[b8
2S. eS .ih8
26. .id3
Era más preci so 26. a3, dificul­
tando la apertura de la diagonal
al-h8, en base a la cual el negro
basa su juego.
26. ... 1!fd8
27. 9g3
Ahora 27. a3 es ya demasiado
lurdio debido a 27....1!fb6 28.
Q)d 1 deS 29.feS tüxd3+ 30. cd3
W•cH 31. ltJxe3 .txeS 32.11c2
.td4 y la ventaja negra en el final
rs indiscutible.
27. ...
28. cd3
29. fe5
30. 9e3
ltJxd3+
de5
a3!
Era más tenaz 30. 11el, defen­
diendo el peón eS.
30. ... .if5!
31. d4
A 31. ];[ d1 podría haber segui­
do 31. ... ab2+ 32. IIxb2 11xb2
ll �xb2 9b8+, ganando el peón
c5.
31. ... c5
32. d5 ab2+
33. :Jixb2 11xb2
34, 'itt X b2 'i'b8+
3�. 'ifta 1 ,ixe5
36. 9xc5
Un error, pero la posición ya es­
taba perdida.
36. ... 1!Ya7!!
37. abandonan.
O KASHJN
e STEIN
Tallin 1965
l. e4 c5 2. lt:lf3 d6 3. d4 cd4 4.
ltJxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 a6 6. .ie2 e6
7. f4 .te7 8. .tf3 0-0 9. 0-0 1!fc7
10. �h1 lt:lc6 11. g4 ltJxd4 12.
1!fxd4 lt:ld7 13. g5 b5 14. f5 .ib7
15. .ie3 lüe5! 16. f6 gf6 17. gf6
,ixf6 18. .ih6 ...
148 • • • .•••- - � ­
•-*-• ., ••
,. �.,� �. " - .,.
., • • •
B B.8B B
. � -�-
8n8. • nu - - u
g B BnB�
18. ... �h8!!
Un sacrificio deliberado de cali­
dad, previsto de antemano y con
el cual Stein apunta lejos. Dos al­
files, un caballo centralizado y la
dominación de las casillas negras
componen la compensación que
guió al gran maestro de Lvov.
19. ,ixf8 11xf8
20. :ilad1 :ild8
21. .tg2 .ig7
Planteando la amenaza 22.
lt:lc4.
133
22. 'l'f2 :iig8
23. 'l'b4
El blanco hace gala de un gran
optimismo, imaginándose que
nada le amenaza. Era correcto 23.
:iid2, cediendo d1 para la otra to­
rre, o -en caso de b4- para su
caballo, y sin temor a 23. lt:Jc4
en vista de 24. 'l'xf7!
23. ... f5!
24. :iide1 lt:Jc4
25. :iif2
Se cernía la incidental amenaza
25. b4 26. lt:Jdl lt:Jd2!
25. ... lt:Jxb2
26.lt:Je2 lt:Jc4
27.lt:Jg3 .td4
28. :iife2 fe4
29.lt:Jxe4
Si 29. i_xe4, entonces 29. ...
.te5 ó 29. 'l'f7 son desagrada-
bles.
29. ... 1lig7
30.lt:Jg5?
Interfieren los apuros de tiem­
po. Después de 30. lt:Jg3! la defen­
sa blanca hubiera resistido.
134
30. ... .te3!
¡La única forma! La plausible
30. ... .tf6 le hubiera dado al blan­
co chances de tablas tras 31.
'l'xh7+! 'l'xh7 32. lt:Jxh7 :iixg2
33. :iixg2 �xh7 34. :iixe6 y lo es­
caso del material hace que la vic­
toria negra sea: técnicamente muy
dificil.
31. i,xb7 i_xg5
32. 1!ie4 d5
33. 1!f'xe6 'l'xb7
34. :iig1 d4+
35. :iigg2 :iif8
36. h4 :iif1+
37. <t>h2 i.f4+
38. abandonan.
O AKOPIAN
e BOLESLAVSKY
Moscú 1965
l. e4 c5 2. lt:Jf3 lt:Jc6 3. d4 cd4
4.lt:Jx d4 e6 5.lt:Jc3 d6 6. .te3lt:Jf6
7. .te2 .te7 8. 0-0 0-0 9. f4 i.d7
10. �h1lt:Jxd4 11. ,txd4 i.c6 12.
. i.d3 a6 13. :iif3lt:Jh5 14. .te3lt:Jf6
15. :iig3 'l'c7 16. e5 de5 17. fe5
'l'xe5 18. i.d4 'l'f4 19. i.e3 'l'c7
20. .th6 ...
20. ... g6!
Bulcslavsky elude justificada­
mente la repetición de jugadas, cal­
l'lllando que la pequeña concesión
tic material le va a servir para re­
forzar su posición. Sus dos alflles
y el poderoso centro de peones es­
IIÍn obligados a tener algo que de­
dr.
21. .t)( f8 fi'b6
22. J.e2 e5
23. wn .tg7
24. llel litd8
25. .tdl hS
26. llge3 e4
( 'on un juego enérgico las ne­
grus restringen a las piezas blan­
cas.
27. a4 't!t'b6
28. b3 1Vb4
29. l0a2 1fd2
30. h3 tOeS
31. ll3e2 1i"d6
32. c4 aS
El negro no tiene motivos para
apresurarse y con gran tranquili­
dad bloquea también el ala de
dama.
33. .tc2 fS!
Ahora ya se hace clara la venta­
ja negra. Su estrategia ha triunfa­
tlo. El blanco no posee medios
paru oponerse al avance del peón
<< fll. El nudo se aprieta más.
34. lldl 9c7
35. li x d8 'fi"xdS
J6. 111el 9d4
También se nota la debilidad de
casillas negras.
37. l::tdl 9eS
38. lOcl f4
39. litel l0d6
40. litd2 lt)fS
41. i.dl �h7
42. lld8 f3
43. abandonan.
O MATULOVIC
e KRNIC
Yugoslavia 1982
l. e4 c5 2. t0f3 e6 3. d4 cd4 4.
tOxd4 l0f6 S. l0c3 J.b4 6. eS tOdS
7. 9g4 0-0!?
La idea de este original sacrifi­
cio de calidad pertenece a uno de
los mejores ajedrecistas de años
pasados de Bielorrusia, Gavril Ve­
resov. El leve retraso de desarrollo
blanco y las buenas posibilidades
que se abren para el alfil rey negro
dan a éstas cierta compensación
por la calidad. Numerosos análisis,
tanto teóricos como prácticos, han
mostrado cómo pueden las blancas
mantener ventaja Así, en particu-
135
lar, no necesita tomar la torre in­
mediatamente, sino jugar primero
8. i.d2, y sólo tras 8. ... llJxc3 9.
bc3 i.e7, continuar 10. i.h6. La
partida Wedberg-Pokojowczyk,
Copenhague 1984 continuó 10.
g6 11. h4!? (también es bueno para
el blanco 11. i_xf8 i_xf8 12. i.d3
d6 13. f4 deS 14. feS llJd7 1S. 0-0
llJxeS 16.1Wf4, ó 13.1Wg31WaS 14.
0-0 deS 1S. llJf3, Ftacnik-Helmers,
Gjovik 1983) 11. ... 'ti'aS 12. 'ti'g3
l:id8 13. hS , y la iniciativa blanca
por la columna «h» es apreciable.
Pero esto no debe restar mérito a
la innovación de Veresov, cuyos
experimentos continúan siendo es­
tudiados.
8. i.h6
9. i_xf8
10. 1Wg3
g6
'tj'xf8
En la partida Chávez-Estévez,
Nicaragua 1981 las blancas eligie­
ron un plan diferente y cayeron
bajo un ataque: JO. llJe2 llJc6 11.
1Wg3 d6! 12. 0-0-0 deS 13. llJxdS
edS 14. a3 i.e7 IS . l:ixdS i.f5 16.
llJc3 .txa3! 17. ba3 'tj'xa3+ 18.
�d2 i_xc2!
10. ... llJc6
Ofrece más esperanzas al negro
1O. ... 'it'aS , con la secuencia 11. a3
1Wxd4 12. ab4 llJxb4 13. i.d3
llJ8c6 14. f4 llJxd3+ 1S . cd3 llJb4
16. <t>d2 b6. Ahora 17. l:ia4 es un
error en vista de 17.... b5, Gufeld­
Planchetka, Vinkovci 1982, pero el
blanco puede buscar alguna venta­
ja con 17. l:ihel!? i.b7 18. 'ti'e3.
136
1 1. llJx c6 bc6
12. a3
Este debilitamiento del ala de
dama favorece al negro. El blanco
podía haber conseguido ventaja
con 12. i.c4!? liJxc3 13. bc3 i.aS
(13. ... 'ti'cS 14. cb4 'tj'xc4 15. a3
aS 16. 1Wd3, ó 14. ... 1Wxb4+ 15.
<t>fl 'ifxc4+ 16. <t>g1 favorece al
blanco) 14. 'ti'e3! La audaz 12.
0-0-0!? también merece seria consi­
deración.
12. ... i.a5
13. b4 i.c7
14. llJxd5 cd5
15. 'ti'c3 i.b6
16. .id3 'ti'g7
Aprovechando la clavada por la
diagonal, el negro va a abrir la po­
sición para dar actividad a sus al­
files.
17. 0-0 i.b7
18. ll ael d6
19. 'ti'a1 deS
20. '!Wxe5?!
De forma bastante paradójica,
en el fmal la situación se vuelve fa­
vorable al negro a pesar de su ca­
lidad de menos. El blanco posible­
mente debió continuar con 20.
li xeS conservando las damas.
20. ... 1Wx e5
21. nxe5
(DIAGRAMA 152)
21. ... i.d4!
Comienzan a notarse la fuerza
del alfll rey negro y la debilidad de
los peones blancos.
22. lite2 lleS
23. litd1
Parece más lógica 23. llbl, con
el propósito de avanzar los peones
((a» y ((b».
23. ... e5
24. �n i.c3
25. f3 f5
26. .tb5 rl;f7
27. litd3 �f6
28. litee3 d4
29. lit x c3!
La masa de peones centrales ne­
�ros es demasiado amenazadora y
sólo devolviendo la calidad pueden
lns blancas mantener el balance.
29. ... dc3
30. Ild3 llc7
31. Ild7?
El cambio de torres conduce a
un final de alfiles perdido. Es evi­
tkntc que el blanco ha gastado mu­
rhn energía en su defensa y ade­
rmís los apuros de tiempo acecha­
han. por lo que aumenta la proba­
bilidad de error. Era correcto 31.
lldX!
JI.... ]lxd7
32. i_xd7 f4!
Fijando el peón f3 en una casi­
lla blanca.
33. b5
33. r/;e2 se responde duramen-
te con 33. e4!
33. ... i.d5
34. .ic6 i.c4+
35. r/;e1 r/;e7
La entrada en actividad del rey·
negro decide el asunto. La partida
concluyó: 36. a4 r/;d6 37. i.e8 g5
38. g3 �c5 39. gf4 ef4 40. i.d7
�b4 41. i.c6 h5 42. i.e8 i.d5 43.
�e2 g4 44. fg4 hg4 45. r/;f2 i.e4
46. i.d7 i_x c2 47. i_xg4 i_xa4
48. abandonan.
Vamos a considerar ahora dos
ejemplos en donde son las blancas
las que asumen el papel de «per­
turbar la paz». En contraste con
las situaciones en las que el sacri­
ficio conduce a un ataque directo
sobre el rey o sobre algún flanco,
el sacrificio posicional de calidad
es mucho más raro encontrarlo.
O STEIN
e PARMA
Lvov 1962
l. e4 c5 2. lLlf3 d6 3. d4 cd4 4.
ll:lxd4 lLlf6 5. lLlc3 a6 6. i.g5 e6
7. f4 1!t'b6 8. lLlb3 lLlbd7 9. 1!t'f3
1!t'c7 10. a4 b6 11. i.d3 i.b7 12.
0-0 i.e7 13. 1!t'h3! e5 14. llae1 0-0
15. r/;h1 llfe8 16. lLld2 lLlf8 17.
i.c4! ef4? 18. i.xf4 lLlg6 19. i.g5
i.c8 20. 1!t'g3 i.e6 21. i_xf6!
J.xf6 22. lLld5 i_xd5 23. i_x d5
137
litad8 24. c3 cct?h8 25. �f3 'l'e7 26.
litdl 'l'c7 27. �d4 litf8
La posición negra es aparente­
mente sólida, pero el siguiente sa­
crificio de calidad cambia esta eva­
luación.
28. I!xf6!
Un golpe elegante, típico del en­
tusiasta estilo de Stein. La clave no
radica en la proximidad del rey ne­
gro, más bien tiene una naturaleza
posicional. Eliminan la pieza prin­
cipal que sostiene la posición ne­
gra y rompen además la estructu­
ra de sus peones. Las torres negras
tienen una situación lastimosa, no
pudiendo ejercer ninguna acción,
mientras que el caballo y alfil blan­
cos controlan totalmente el centro.
En otras palabras, el juego está lis­
to para concluir.
28. ... gf6
29. 'l'f2 cct?g8
30. litfl!
Las blancas van aumentando de
forma metódica la presión, recor­
dando que «la amenaza es más
fuerte que su ejecución».
138
30. ... Iltde8
31. �f5 'l'd8
32. 'l'g3
Con la amenaza accesoria de
h4-h5; ahora los peones enemigos
caen uno tras otro.
32. ... cct?h8
33. �xd6 lite7
34. n xf6 :a xe4
35. �xf7+! litxf7
36. n xf7 I!e5
37. c4
Ylas blancas ganaron pocas ju­
gadas más tarde.
O KARPOV
e sAX
ünares 1983
l. e4 c5 2. �f3 e6 3. d4 cd4 4.
� x d4 �f6 5. �c3 d6 6. g4 h6 7.
� gl i..e7 8. i..e3 �c6 9. We2
i..d7 10. h4 �xd4 1 1. i.,xd4 e5 12.
i..e3 i..c6 13. 'l'd3 Wa5 14. 0-0-0
�xe4 15. �xe4 d5 16. 'l'b3! de4
17. .tc4 :iif8
Cuando comenzó su operación
en la jugada 14.', el negro subesti-
mú o qui zá no vio -la fue rte ré­
plica de Ka rpov 16. 1lt'b3! que for­
/.Ó ni rival a reali zar la pobre juga­
da 17. ... llf8, dejando al rey en el
rcntro (después de 1 7. 0 -0 1 8.
¡.t� hgS19. .txg S el ataque blanco
rs irresistible).
18. lld5!
¡La reacción blanca no ha tarda­
do enllegar! Ahora se gar anti za un
«perma nente acceso» a las casillas
hluncas.
18. ... ,ixd5
For zado, ya que 1 8. ... 1lt'c7 se
replic a fuer temen te con 19. i.b S!
19. ,lxd5 lld8
20. .tc4
A 20. .txb7 se dis pone de la de­
sagradable réplica 20. ... .t eS, y
tras el cambio de a lfiles de casillas
negras la inicia tiva blanca debe
C"vnporarse.
20. ...
21. c3
i.b4
b5!
El gran maes tro húngaro se de­
lknde tenazmente. Después de 21 .
.td6 22. Wxb7 fic7, el blanco
puede elegir entre 23. fixc7 i.x c7
24. .tx a7, y 23. fix e 4, en cua l­
quier caso c on ventaja obvia.
22. .te2 i:d6
23. Wd5
Si 23. .t xb S +, entonces 23.
oJir:7 y el negro coordina sus to­
nes.
23.... <l;e7
El deseo del negro por conec tar
sus torres son c omprensibles, pero
la respues ta de Karpov cae co mo
un jarro de agua fr ía:
24. i. c5! ,ixc5
24. .. . fic7 pierde por 2S.
fixe S+ Wd7 26. i,xd6 fix d6 27.
Ild l, y t ambién es malo 24. f6
en vis ta de 2S. i.c 4! con amena ­
zas irresistibles.
25,flx c5+ Wd7
26. 1lfx e5 fic7
27. fif5+ we7
En caso de 27. ... wc6 el blan­
co in ten taría con tinuar su a taque
con 28. fixb S+ wd6 29. fib 4+
flc S 30. flb7 we s 3 1. lle J.fixf2
3 2. fie7+ wd S 33. Iid l + <l;c6 3 4.
flxe 4+ wc7 3 S. fie7+ <3ic6 36.
ll f l, e tc.
28. fixe4 + wd7
29. fif5+ we7
30. Iiel l1d6
Por fin el rey negro se refu gia
en el ala de dama, pero allí e ncon­
trará su fin.
31. i.c4+ wd8
32. ,ixb5 a6
3 2. ll f6 no sirve en vista de
la espec tacular varian te :33. fid S+
<l;c8 3 4. lle7!! fixe7 3 S. 1!t'a8+
<#;c7 36. fix a7 + <#;d6 37 . fib6+
<#;e S 38. 1!t'd 4+ <l;e6 39. i.c 4ma te.
33. i.a4 g6
34. 1!1f3 wcs
(DIAGRAMA 155)
35. lle7!!
139
155
Una conclusión espléndida para
toda la estrategia precedente del
blanco. La torre es inmune debido
al mate forzado 35. ... 'f8xe7 36.
'f8a8+ <$;c7 37. 'fila?+ <tld8 38.
'fHb8 mate.
35. . .. :,¡:[ d1+
36. .<tlxd1 'fHxe7
36. ... l:[d8+ 37. l:[d7! lleva a un
final de damas con dos peones de
más para el blanco.
37. 'filaS+
38. 'f8a7+
39. 'fHb6+
<$;c7
�d6
abandonan.
En vista del inevitable 39. ...
<tleS 40. 'ti'd4+ �e6 41. i.b3
mate.
5.4. SACRIFICIO DE DAMA
En cualquier apertura un sacri­
ficio de dama es desde luego un
evento excepcional y, así, en la si­
ciliana puede provocar un pánico
genuino, como el destello de un
trueno, en la posición enemiga.
Hay que disponer de motivos muy
sólidos para prescindir de la dama.
140
El criterio habitual para dar un
paso así suele ser una activación
intensa de las piezas menores,
creando una gran fuerza gracias a
su coordinación, ante la cual la
dama negra, en su feliz aislamien­
to, es incapaz de oponerse.
O VAN DEN BERG
e LARSEN
Beverwijk 1959
l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4.
lbxd4 lbf6 5. lbc3 g6 6. i.e2 i.g7
7. 0.0 0.0 8. lbb3 lbc6 9. <ot>b1 a5
10. a4 i.e6 11. f4 'fHb6 12. f5
J.xb3 13. cb3 'ti'b4!!
La dama negra entra voluntaria­
mente al trapo. Se descubre que el
GM danés ha ideado un astuto sa­
crificio de dama tras una evalua­
ción correcta de la posición resul­
tante, poco estándar.
14. i.e3 lbd7
15. i.c4 lbb6
16. lba2
El blanco no tiene elección, ya
que tras 16. lbdS lbx dS 17. edS
ltcS supos ici ón es ma rcad ament e
peor.
16. ...
17. ltJxb4
18. W'e2
ltJxc4!
ltJxe3
Lars en consid era qu e era m e­
jor 18 .ltJx c6 ,a lo qu e estaba p en­
sando juga r 1 8. ... bc6 19. �e2
�)•fl 20. :¡¡ x f1 c5, con v enta ja
negra.
18. ... liJxfl
19. ltJxc6
El neg ro también s epod ía obt e­
ner un ju ego exc el ent et ras 1 9.
�d5, continuando 19. ... ltJxh2. Si
ahor a 2 0. �xh2, entonc es 2 0. . ..
.te5+ 21. �h l gf5 22. gf5 �h8 ,
con perspectivas d eataqu e; mi en­
tras 20. . .. ..tx f6 es ad ec uadam en­
te respondido con 2 0. ... J.xf6 2 1 .
lC•f6+ ef6 22. � x h2 lif e8.
19. ... ltJx g3+!
Devaluando a los p eon es d el ala
de rey blanco , lo qu eno hub iera
sidoposibl et r ansponi endo juga­
das en l a 18.' con 1 8. liJxc6.
20. hg3 bc6
La pos tc ton blanca p rom et e
poco a p esa r d esu v enta ja mat e­
rial -dama po r to r r e yalfil- sus
p eon es están d eb ilitados yalgunos
comp rom etidos yla p r esión po r la
col umna «b » es d esagradabl e. Al
mismo ti empo , el n eg ro no ti en e
puntos vuln erabl es y sus to r r es jun­
to con el al fll supon en una g ran
fu er za combinada.
21. b4!
El blanco encu ent ra una c hanc e
p r áctic a; da ndo un p eón logra pa­
sa r el «a>>.
21. ... ab4
22. aS eS
23. lia2
Con la id ea d ebloqu ea r la fa ­
l ang ed ep eon es n eg ros m ediant e
b2-b3, p ero esto no s elog ra sin un
p r ecio, el p eón d eg3.
23. ... .teS
24. �c4
A 2 4. g 4hab r ía s egu ido 2 4. ...
c 4! 25. 1!fx c4 lUc8 26. 'flt'fl lic2.
24. ... ,.txg3
2S. b3 lifb8
26. �g1 �g7
27. �fl lia7
28. �e2 .teS
También era pos ibl e el p lan al ­
t ernativo d eava nza rlos p eon es d el
ala d ereycon 28. ... h5, ys i29.
fg6 fg6 30. '!'e6, entonc es 3 0.
i. e5 con la am enaza d e3 1 .
liba S.
29. �f3 ..td4
30. g4 gS
31. a6 .tes
1 41
32. lia4 '.t;>f6
33. '.t;>g2 lih8!
34. �b5?
El blanco subestima la actividad
negra en el ala de dama, debió ha­
berse defendido con 34. �e2.
34. ... h5!
35. gh5 g4!
El trío de torre, alfil y peón rea­
lizan ahora la «danza fmal».
36. h6
Esto precipita la derrota blanca,
pero tampoco hubiera ayudado
36. �b6 en vista de 36. ... liaa8
37. �b7 c4! 38. l:I xb4 cb3 39.
nxb3 I:Iac8 40. I:Ib2 I:Icl 41. a7,
o aún 39. a7 Itac8 40. 1!fb8 lic2+
41. 'it>gl I:Ixh5 42. a8� I:Icl+ 43.
'it>f2 I:Ih2+ 44. 'it>e3 I:Ic3 mate.
36. ... Itxh6!
El gran maestro danés ha calcu­
lado de forma precisa el último
ataque hasta el final.
37. �b8 Ith2+
38. 'it>fl g3
39. �x a7 g2+
40. 'it>g1 J.d4+
41. <;t>x h2 g1�+
42. 'it>h3 .teS
(DIAGRAMA 158)
El blanco abandona. La posi­
ción final merece un diagrama.
O NEZMETDINOV
e CHERNIKOV
Rostov on Don 1962
l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4
4. li)xd4 g6 5. lbc3 J.g7 6. J.e3
142
lDf6 7. J.c4 0-0 8. J.b3 lbg4 9.
�x g4 li)xd4 10. �h4 �a5 11. 0-0
J.f6
12. �xf6!!
¡Estupendo! La posición se ha
convertido en una de esas en las
que el talento combinativo de R as­
hid Nezmetdinov se encuentra to­
talmente en su elemento. Se sacri­
fica la dama por sólo dos piezas,
pero el retraso de desarrollo negro
y las debilidades resultantes en las
casillas negras permiten a Nezmet­
dinov desplegar su talento en todo
su esplendor.
12. ... lbe2+!
E11ta interposi ción es la mejor
réplica. Se desvía al caballo blanco
del centro (12. ... ef6 se responde
con 13. J.xd4 y 14. ll:ld5). La va­
riante 12. ... ll:lxb3 favorece al
hlanco: 13. ab3! Vxal 14. Wxe7
WaS 15. .th6 'ti'd8 16. lbd5!
13. ll:lxe2 ef6
14. ltJc3 lie8
15. lt:ldS lie6
16. .td4 rtlg7
Por el momento, el negro ha lo­
grado «tapan> el agujero de f6,
pero la iniciativa blanca aún no ha
muerto.
17. litadl
La artiller ía pesada se une a la
batalla, dirigiendo también sus dis­
paros hacia f6.
17. •.. d6
18. litd3 .td7
19. litf3 .tb5
Este intento de cambiar el cur­
!lo de la lucha no triunfa. La ini­
ciativa blanca es tan grande que a
pesar de su gran desventaja de ma­
terial las negras no pueden salvar­
se de la catástrofe.
20. .tc3 fld8
20. ... Wa6 pierde al instante,
21. fl)c7 Wc6 22. llJxe6+ fe6 23.
J:lwf61
21. ltJxf6! J.e2
Después de 21. ... lixf6 22.
: �ef6 1f�ef6 23. J.xf6+ <l;xf6 y es
el negro quién tiene un pe�n me­
noN. 21. ... J.xfl falla tamb1en por
22. llJg4+ rtlg8 23. J.xe6 con ame­
nazas irresistibles.
22. ll:lxh7+ <l;g8
A 22. ... tixh7 podría haber se­
guido 23. li[xf7+ <t>h6 24. J.xe6
J.xfl 25. J.d2+ g5 (25. ... <t>h5 26.
Jlh7 mate) 26. .tf5 1Wh8 27. h4!
lig8 28. <l;xfl y el negro no tiene
jugadas.
23. lih3 lie5
•••
24. f4!
No dando ningún respiro al ri­
val, cada jugada plantea una ame­
naza nueva.
24. ••• J.xfl
25. <t>xfl l:Ic8
Una posición extraordinaria.
Las tres piezas menores blancas se
muestran superiores a la dama y
torre negras.
26• .td4! b5
27. llJg5 lic7
De todas formas la casilla f7 es
vulnerable. Ahora se produce una
combinación «de libro» con dos te­
mas, desplazamiento y doble ata­
que.
143
28. ,ixf7+!
29. lih8!!
30. �xf7+
31. �xd8
32. �c6
33. i>e2
lixf7
'i!;>xh8
<l;>h7
l!xe4
lixf4+
abandonan.
Es imposible sentirse indiferen­
te ante esta obra maestra.
O KOSTRO
e SIMAGIN
Varna 1966
l. e4 c5 2. �f3 �c6 3. d4 cd4
4. �X d4 �f6 5. �c3 d6 6. .ig5 e6
7. 1!Vd2 a6 8. 0-0-0 h6 9• .if4 .id7
10. �xc6 ,ixc6 11. f3 d5 12. We1
.ib4 13. a3 .ia5! 14. ed5 �x d5
15. b4
15. ... �xf4!!
Una idea muy sorprendente. A
cambio de la dama, el negro con­
sigue sólo una torre y un alfil, pero
la debilitada posición del rey blan­
co en el ala de dama es un triunfo
importante para él.
144
16. l!xd8+ ,ixd8
17. �e2
En opinión de Simagin, era me-
jor 17. �e4!, y si 17. 0-0 18. c4.
17. ... �x e2+
El cambio de caballos se mues­
tra favorable al negro, que comple­
ta la movilización de sus fuerzas.
18. ,ixe2 0-0
19. Wf2
El blanco se demora. Debería
apresurarse con 19. h4 y entonces
g4-g5.
19. ... .if6
20. lid1 b5
Tras 21. ... a5 el negro estaría
listo para el ataque, por lo que el
blanco inicia una maniobra para
salvar el honor de su rey, pero este
intento será fallido.
21. 'Gtd2 .id5
22. .id3 lHc8
23. 'i!te2 lic3
El plan negro para reforzar su
posición es simple: doblar las to­
rres en la columna «c» y después
cambiar los alftles de casillas blan­
cas, tras lo cual, los peones de ala
dl· dama blancos están condena­
dos a caer.
24. h4 liac8
2�. g4
1·:J blanco ha perdido el rumbo,
la actividad de las piezas negras se
incrementa inexorablemente.
25. . .. i.c4!
26. .txc4 J::txc2+
27. lild2 l:t2xc4
28. Wg3 g5!
29. h5 llc3
30. Wd6 J::txa3
La partida concluyó: 31. 'i'b6
ll c4 32. Wb8+ wg7 33. 'i'd6
ll cc3 34. f4 lil e3+ 35. Wfl gf4 36.
1rc7 l:lal+ 37. �g2 f3+ 38. aban­
donan.
() CHANDLER
e YUDASIN
Minsk 1982
l. e4 c5 2. iüf3 iüc6 3. d4 ed4
4. Q'l,. d4 �f6 5. iüc3 d6 6. i.c4 e6
7. .tc3 .te7 8. 'i'e2 a6 9. 0-0-0
Wc7 10. .tb3 0-0 1 1. g4 iüd7 12.
llh&l �c5 13. g5 b5
Los jugadores han elegido una
de las líneas más agudas de la va­
riante Sozin, el ataque Velimiro­
vic, en donde el valor de cada ju­
gada es muy alto -la batalla se de­
sarrolla con enroques opuestos- y
la más leve inexactitud puede con­
ducir al desastre. Además de 13.
g5, el blanco cuenta también con
la audaz 13. iüf5!?, como se jugó
en la partida Sokolov-Salov, Niko­
laiev 1983, que el lector ha visto
antes (volumen 1).
Esta posición es bien conocida
por la teoría, aunque su análisis de­
manda cientos de horas y emitir un
juicio categórico de ella es prema­
turo.
14. it)xc6
Para aquellos que gusten del
juego agudo hay también un am­
plio campo de estudio en 14.
'i'h5!?
14. ... it)xb3+
15. ab3 ¡fxc6
16. 1!t'h5
La idea del blanco es sencilla:
transferir su dama y torre a la co­
lumna «h». La suerte del negro
pende de un hilo que, sin embar­
go, no se rompe.
16. ... b4
17. i.d4
Preparando un astuto golpe. Si
el negro impulsivamente jugara
17. bc3? seria castigado inme­
diatamente: 18. 1!t'h6!! e5 19.
.txe5. Así, se amenaza un temible
sacrificio de dama, pero se encuen­
tra una defensa. Mencionar que a
145
17. nd4 se podía replicar 17. ...
bc3 18. e5 i.b7 19. llh4 h6 20.
gh6 g6 21. l:lxg6+.
17. ... i.b7!
18. llg4
Se transpira que al pretendido
18. "i!fh6 el negro ha ideado e1 no
menos temible contra sacrificio:
18. e5 19. ll:ld51!fxd5! castigán­
dose al blanco por su temeridad;
mientras si 18. ll:ld5 ed5 19. "i!fh6
1!fxc2+! 20. c;!?xc2 llfc8+ 21. 'Ctb1
gh6 22. gh6+ 'Ctf8 23. llg7 de4 24.
nxh7 'Cte8 25. llh8+ 'Ctd7 26.
nxc8 nxc8 27. h7 f6, o 25. llg1
e3! No puedo recordar otro ejem­
plo de dos sacrificios «audaces» de
dama en variantes distintas y en
tan corto espacio de tiempo.
18. ... bc3
19. llh4 cb2+
20. i_xb2
20. c;txb2 también se contesta
con 20. 1!fxe4!
20. ... 1!fxe4!
Así, el intercambio de cumpli­
dos termina favorable al negro. El
blanco sólo ha amenazado el sacri-
146
ficio, pero el negro lo ha llevado a
la práctica. A cambio de la dama
consigue una torre, un alfil, un
peón y tranquilidad en el ala de
rey.
21. lii:xe4 i_xe4
22. i.a3
El único objetivo blanco es el
peón d6, pero el negro no le pres­
ta atención, colocando su punto de
vista en el rey enemigo.
22. ... llfc8
23. lld2 ll ab8
24. cctb2 nb5!
Una maniobra brillante. Ahora
es malo 25. f4, en vista de 25. ...
i.f6+ 26. 'Ctcl i.c3! 27. lii:xd6
i_xc2! 28. c;txc2 i.e5+ 29. .¿;b1
(29. <iftd2 i_xd6 30. i_xd6 l:ld5+
ganando) 29. :a xb3+ 30. 'Cta2
nxa3+ 31. c;txa3 .txd6+ 32. 'Ctb3
.txf4, con una ventaja obvia.
25. h4 i.f6+
26. 'it>cl i.e5
27. "i!fg4 nxb3!
28. "i!fxe4 nxaJ
29. �d1
Es hora de evaluar la posición y
es desfavorable para el blanco. El
negro se ha adueñado completa­
mente de la posición. Tenía que
haber seguido 29. ... llac3! (impi­
diendo 30. f4 por 30. n3c4) 30.
h5 g6 31. h6 a5 (apuntado por Yu­
dasin), y es dificil creer que el blan­
co se escapara de lo peor.
29. ...
30. f4
31. Wb7!
g6?
i.c3
Aparecen aho ra las cons ecu en­
cias del error en la jugada 29... La
dama bl anca ha cons eguido una
envergadura amplia.
31. ... lic4
32. ]Ixd6 lixf4
33. �el �g7
El pano r ama ha cambiado b rus­
camente, y es aho ra el n egro quién
estiÍ obligado a jugar d eforma
muy precisa, p. ej., 33. ... .id4 ? 34.
l:[ X d4 :X d4 35. 1!t'b8+ �g7 36.
Wc5+.
34. Ji[ dJ J:1 X b4
35. Wc7 li e4+!
36. �o .tes
37. �xe4 ,ixc7
38. Ji[X aJ a5
Lo li mi tado d el mat erialhac e
que las tablas s ean in evitabl es. La
conclusión fu e: 39. lid3 f5+ 40.
Kf6 �xf6 41. lid7 .ib6 42. li xb7
a4 43. li b7 .tes 44. lib5 .id6 45.
lh� a3 46. c4 .ib4 47. lia4 .ic5
h1blas.
( > KRAL
e BARLOV
Budapest 1987
l. e4 c5 2. liJO lilc6 3. d4 cd4
4. lfl x d4 Wb6 5. lilb3 lilf6 6. lilc3
t•6 7. .le3 Wc7 8. a3 a6 9. f4 d6
10. .le2 b5 11. .if3 .ib7 12. 1We2
.lt•7 13. 0-0 llc8
(DIAGRAMA 165)
Sin motivo. El bl anco ha juga ­
do la apertura p asivam en tey el n e­
�ro pudo enroc ars e tranqui lam en-
t e: tras 13. ... 0-0 14. g4 l:Ue8 su'
posición es fl exibl e. La jugada d e
to r reno la dictó ning una n ec esi ­
dad y es simpl em ent euna pérdida
d eti empo.
14. g4
15. g5
16. 1Wf2
lild7
0-0
lila5?
Un error s erio. El n egro d ebió
usar la profil axis y jugar 1 6.
li f e8 y entonc es17. ... .if8, no ha ­
bi endo motivos d epr eocupación.
17. ltJxa5 1j'xa5
18. f5
Aprov echando qu ela dama n e­
gra s e encu entra l ejos d el campo
d eop eracion es, el blanco comi en­
za inm ediatam en te un ataqu e.
P ero par ec emás convinc ent ep ri ­
m ero 1 8. .ig2 y sólo entonc es19.
f5 para qu e el n eg ro al ocup ar con
el caballo el punto e5 no gan eun
ti empo atac ando al alfil.
18. ... lile5!
Est ecab allo r ep r es enta las úni­
cas esp er anzas d el n eg ro, así qu e
ha d ep r ev enir to das las comp lica­
cion es qu evi en en.
147
19. i.b6?
Ingenuamente, el blanco cree
que el negro va de farol y él solito
se dirige a un campo minado. De­
bió retener su valioso alfil rey: 19.
i.g2! ll:lg4 20. 'tWg3 lLlxe3 21.
'ffx e3 d5 22. 'ct>hl! 'tifd8 23. f6 gf6
24. ed5 con ventaja; o 22. ... d4 23.
'ifxd4 .i,xg5 24. fe6 fe6 25. 'ife5
y el negro pierde su peón e6.
19. ... llJxf3+
20. 'ct>h1
Los errores no suelen venir so­
los. El blanco está ofuscado tácti­
camente, de otra forma hubiera ju­
gado 20. 'ct>g2 y el negro no tiene
más que jaque perpetuo con 20.
ll:lh4+ 21. 'ct>gl ll:lf3+.
148
20. ... 1!Vxc3!!
En cualquier torneo estándar se­
mejante sacrificio de dama se ase­
gura un premio de belleza.
20. bc3 ef5
Una mirada simple es suficien­
te para ver quién manda: ¡el alfil
de b7 no tiene oponente! A 22.
lii ae1 el negro cuenta con la deci­
siva 22. ... llJxel 23. 1!xel i.xe4+
24. 'e!;>g1 lii xc3, mientras 22. 1!Vg2
se responde adecuadamente con
22. ... litxc3 23. i.a5 (23. ef5 i.c6)
23. i,xe4! 24. i,xc3 llJxg5.
22. 'ti'e2 Ii: xc3!
Eludiendo la pista falsa 22. ...
i,xe4?? 23. 1!xf3 Itxc3 24.
'ffxe4.
23. i.e3 .i,xe4
24. lii xf3 J.xg5
Dando el último toque. El blan­
co tiene una dama por sólo un al­
fil (!), pero la clavada por la diago­
nal hl -a8 es mortal.
25. �g1
26. Wxf3
27. �g2
28. Wd1
29. a4
30. ab5
31. abandonan.
i,xf3
,txe3+
i.d4
.tes
li: feS
llxc2+
SEGUNDA PARTE
Siluetas
en el final
INTRODUCCION
Lu pregun ta, desde luego, se su ­
giere por sí m isma : ¿qué relación
l"Xisteen tre la Defensa Sic iliana y
el final?
Se co mprende f ác ilmente que al
huhlar del medio juego , lo haga ­
mos ta mbién de la a per tura, ya que
su vinculación es directa , pero del
final, eso ya es otro asun to . Pero,
sin embargo, debemos des pejar
nuestras d udas, ya que se puede
afirmar que en la Defensa Sici lia ­
na, más que en nin guna otra aper ­
tura, la sil ue ta de los fmales que
surgen tiene en su mayoría un as ­
pecto que coincide muc ho con los
rusgos c arac terísticos de la pro pia
apertura. Así, ¿se puede imaginar
cualqu ier ti po de final sic iliano sin
la columna «e»? ¿es posible que en
un final con los peones doblados
en «f »tras el c ambio de damas en
la variante Ra uzer no se perciba el
in flujo directo de la ape rtura ? O
tomar, por ejem plo, el final con un
caballo negro en eS o eS con tra un
alfil de casillas blancas, y las es ­
truct uras de la Sc heveningen o la
dragón vienen a la mente .
De esa forma, y sin in tentar es ­
tablecer esquemas abso lu tos," pode ­
mos es tablecer una es trec ha re la­
ción en el laberin to sici liano entre
las tres fases del juego : a per tura,
medio juego y final.
lSl
6. LA COLUMNA VITAL
1�1 jugador siciliano no puede
mntcmplar su existencia sin la co­
lumna «e», es pecialmente al llegar
al finul. Puede llamársele sin exa­
�erución «la columna vital », ya
que por ella las negras se compor­
tan co mo auténticas soberanas.
l.ns blancas no entran en con flicto
por ella, ya que poseen su pro pia
columna vital, la «d ».
l.a experiencia demuestra que
en el final la columna semiabierta
«e>> reporta muc hos más dividen­
dos a las negras que la «d »a las
blancas. Y cuando por alguna ra­
zéln inusual se establece una barre­
ra de choqu e por esta columna, las
posibili dades del negro decl inan
rápida mente. Pueden ofrecerse nu­
merosos eje mplos de esto, pero me
detendré en un e pisodio de mi pro­
pia experiencia. Jugando el cam­
peonato de la URSS por equi pos
rn el año 1 96 1 con el «Burevest­
nik», me enfrenté con el GM Ko­
tov. Esta partida guarda un recuer­
do emotivo para los dos : el desti­
no quiso que Ale xander Ale xan ­
drovich yyo contrajéramos matri ­
monio ese mismo d ía,· y aquella
mniinna, antes del encuentro, re­
�istramos nuestros res pectivos en ­
laces matrimoniales.
Al llegar al tablero, cada uno de
nosotros deseaba ofrecer a nues­
tras esposas un recuerdo ajedrecís ­
tu.:o memorable . .. Ya desde la pri -
mera jugada decidí confundir a mi
adversario, venerable g ran maes­
tro, y jugué l. e4! ( por su puesto,
él no es peraba de mi semejante im­
prudencia).
En la variante Paulsen, Kotov
eligió una l inea que incluía el cam -·
bio de damas, pero él lo reali zó en
un momento ina pro pia do. Como
resultado, la colu mna «c »se ce r ró
bruscamente y las negras se encon­
traron sin contrajuego.
O POLUGAIEVSKY
e KOTOV
Moscú 1961
l. e4 c5 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4
4. llJxd4 'it'c7 5. ll:lc3 e6 6. J.e3
a6 7. a3 b5 8. llJxc6'fWxc6 9. J.e2
J.b7 10. 0.0 'it'c7!? (10. li c8 ó
10. ... ll:le 7! ? eran más fuertes) 11.
'i'd3 lid8 (1 1 . ... ll:lf6 es mejor) 12.
J.d4 ll:lf6 13. 1!t'e3 lic8 14. f4 J.c5
15. liad1 d6 16. J.f3 J.xd4 17.
'fi'xd4 Wc5 18. 'fi'xc5 dc5
(DIAGRAMA 167)
19. eS!
Las blanca s con trolan la colum ­
na «d »y a hora pon en sus miras en
d6.
19. ... j,xf3
20. liX f3 llJd7
1 53
21. li:le4 <J;;e7
22. li: g3!
Paralizando completamente al
rival. Las negras han de elegir en­
tre 22. g6, debilitando catastró­
ficamente la casilla f6, y la jugada
realizada, que condena a la torre a
una misión penosa.
22. ... llhg8
23. :!1 d6 li:lb8
24. li:b6!
No concediendo a las negras ni
un minuto de paz. Amenaza la
mortífera 25. � b7+. Las negras no
disponen de una continuación sa­
tisfactoria.
24. •.. lii:c7
2S. li:lf6 lld8
26. Ja:xg7 lidl+
27. <J;;f2 li:ld7
28. lid6!
Con esta sutileza, prevista de
antemano, las blancas reducen a
nada los deseos de las negras de
deshacerse del caballo blanco. Es
evidente que no es posible 26. ...
llxd6 27. ed6+ <3txd6, por 30.
liJeS+.
154
28. ... lii:cl
29. liJxb7 llx c2+
30. <J;;e3 llx b2
31. lLlgS lii:b3+
32. <J;;e2 llb2+
33. <J[;d1 <J;;d8
34. llx f7 <J;;c8
3S. liJ x e6 lia7
o 35. llb7 36. llf8+!
36. li:lf8 abandonan.
Comprendemos ahora por qué
las negras tienen tanto cuidado en
conservar la columna «C». Todas
sus casillas se encuentran bajo el
control de sus piezas, pero en el fi­
nal es la torre la que ejerce un pa­
pel principal por esta columna.
O BELIAVSKY
e MARIN
Szirak 1987
l. e4 eS 2. li:lf3 d6 3. d4 cd4 4.
lLl xd4 li:lf6 S. li:lc3 a6 6. f4 eS 7.
li:lf3 li:lbd7 8. a4 i.e7 9. i.c4 'i!faS
10. 't!fe2 0-0 1 1. i.a2 ef4 13. J..x f4
i.e6 14. i_xe6 liJ x f3+!
Esta novedad, encontrada por
Marin, es mucho más fuerte que lo
considerado hasta entonces por la
teoría: 14. .. . fe6 15. li:lg5! 'tlfc5+
16. <J;;hl 't!Vc8, que por lo visto no
libera a las negras de sus dificulta­
des.
1S. 'tlfx f3
El blanco no puede sentirse sa­
tisfecho con 15. llx f3 fe6 16.
lit afl li:lg4.
1S. ... fe6
16. 'Wh3 1Wc5+
17. �hl 1!fc4!
l Jn detalle importante. Con vis ­
tus al futuro, las negras provocan
In debilidad del flanco de dama.
18. b3 1Wc8
19. l:tadl eS!
Sin preocu parse por la debili ­
dad de d5. Muc ho m ás im portan ­
te, tras el ca mbio de damas ,resul ­
ta lu de c 3 en la columna «c », por
donde empiezan a o perar las to­
rres negras.
20• .tg5
Para eliminar al cab allo enemi ­
l'o, c.¡ue con trola las casillas centra ­
les. Es dudoso que 20. i.d2 fuera
nus fuerte: 20. ... 1!fx h32 1 . g h3
llad! 22. lH3 lic6 2 3. li d 3lifc8
24. .te! �17. y la presión sobre la
rolumna «c »es m ás i mportante
que lu iniciativa blanca por la «d »,
en donde la única deb ilidad -d6-
sc defiende firmemente con el alfil.
20. ... 1!fx b3
21. gh3 liac8
22. ,tx f6 i,x f6
23. lld3
Las blancas podían entrar en un
fmal de torres con 2 3. ll:ld 5JI x c2
24. lLJxf6+ ]Ixf6 2 5. ]Ixf6 gf6 26.
li x d6 , pero después de 26. .. .
'it>f7! 2 7. lid 7+ �g6 28. :tlxb7
li e2 29 . lib4 (29. lib6 ¡[xe4 30.
li x a6 lib4 no es bueno para él)
29. ... �g 5 30. 'it>g l h5,no consi ­
guen la plena igualdad , pero tienen
posibilidades pr ácticas para salvar ­
se.
23. ... lic6
24. �g2
24. .•. i.d8?!
Con el blanco a purado de tiem ­
po , Marin sim plifica equivocada ­
mente la posición , poniendo las co­
sas muc ho más f áciles a Beliavsky.
Tras la concentrac ión obvia de sus
fuer zas por la colu mna «c »,2 4.
lifc8 2 5. li ff3 'it>f7! (ev identemen ­
te esta maniobra de rey se pasó
por alto) ,le hab ría resultado muy
di ficil a las blancas encontrar el ca ­
mino correcto en esta com plicada
s ituación. La solución ,encontrada
más tarde por Ma rin , pasa por la
jugada paradój ica 26. h4! , aseg u­
r ándose un puesto para el caba llo
1 55
en h3. Su idea pr incipa ls ereve la
en la variante 2 6. h4 'itte 627. 'itth3
.td8 28. ll:g3 !g 629. :El gf3 .ta5
30. lt:ld5 :Ei xc2 3 1 . :El f 6+. Sin em ­
bargo, las negras pueden hacer un
mejor uso de sus chances con 29.
... .te7 30. 'ittg4 b5 3 1 . ab5 ab5 32.
'itth3 (32. h5 b4 33. lt:ld5 g h5 + 34.
c;!txh5 li xc2) 32. ... b4 33. lt:ld5
:El xc2 34. lt:lxb4 :Elb2, pre parando
35. :El c l.
25. :El xf8+! c;!txf8
26. 'ittfl! .t a5?!
Esta segu nda inexacti tud permi­
te a las b lancas liberarse de todas
sus dificu ltades, lo que n ohubiera
sido posib le de haber jugad o 2 6. ...
'itte8 -preparando 27. .. . 'ittd7 y
28. ... .ta5 -27. lt:le2 1Ixc2 28.
:El xd 6.tc7 29. ll:d3 :Elb2. En vis­
ta d e la situación ac tiva d esus pie ­
zas y la debilidad de los peones en
«h», las negras mantendr ían una
peque ña ventaja.
27. lt:le2 :El xe2
28. :Elxd6 :Elb2
29. ll:d5 .tb6
Des pués de 29. ... b 630. li xe5
:El xb3 3 1 . lt:ld4, e lnegro no pue ­
de jugar 3 1 . ... :El xh3, en vista de
32. lt:le 6+ 'ittg8 33. lt:lg5 .
30. 1Id7 :El xb3
31. Ji[xb7 :El f3+
32. 'ittg2 ll:f2+
33. 'ittg3 :Elxe2
34. IIxb6 :Ele3+
35. 'ittg2 :Ei xe4
Tablas.
1 5 6
O MOROVIC
e POLUGAIEVSKY
lucerna 1982
Co mo las b lancas no consiguen
crear a menazas concretas sobre e l
rey negro (30. :El g5 :El e3 !), prefie­
ren cambiar las da mas, co nfiando
en que obtendrán tab las en e lfina l.
30. 'l'ti+ 1J'xfi
31. li xf7
La sépti ma fi la parece ser una
ga rant ía para las b lancas contra to­
das sus dificu ltades. Si aho ra 3 1 . ...
:Ele l, entonces 32. :Ei xe l c;!txf7 33.
:Ele 61Id8 34. c4 y las negras no
tienen c hances de victoria. P ero en
este momento c ulminante la co­
lumna «c» cae en manos de las ne­
gras.
31. ... :El eS!
Es evidente que tras 32. :El xb7
:El xc2 las a menazas de lnegro p or
la segunda fila son mucho m ás se ­
rias.
32. e3 :Elel
33. :El xet c;!txf7
34. :El e6 :EleS!
3�. :ll )( d6 rtle7
36. J:le6+
Sólo uhora se revela la clave de
111 c11pléndida maniobra de la torre
llrttnt. No le es posible al blanco
p111111r ul final de peones: 36. llb6
n hn7. :ll Kb5 ab5 38. b3 rtld6 39.
l'4 �t�! 4 0. t>g2 h5 41. rtlf3 'Ot>e5
42. �e3 b4! seguido de 43. ... b5
y no puede estar en ambos lados a
In vez.
171
36....
37. J:le5
38. lle6+
39. :lle7
'Ot>d7
t>d6
rtJxd5
39. ... b5!
1�1 camino más rápido para ga-
11111 . El negro abandona sus peones
llrl nln de rey, pero a cambio de­
vnNIII al flanco de dama blanco.
40. :llxh7 'Ot>c4
41. :llh6 wb3
41. :llKg6 c;t>xb2
43. ll)( a6 llxc3
1.a 1ragedia del blanco consiste
1'11 �uc la torre negra corta al rey
del peón «h» por la tercera fila.
44. t>g2 b4
45. h4 b3
46. h5 'Ct>cl
47. h6 b2
48. h7 bllW
49. h8fi
En estas posiciones el resultado
depende de una jugada.
49. ... 'fi'c2+
50. abandonan.
O MARIOTII
e TAHL
Leningrado 1977
Las negras disponen de una
ventaja indudable. El juego blanco
en el ala de rey se encuentra en
punto muerto, mientras que el ne­
gro tiene una iniciativa poderosa y
la columna «c» le presta una ayu­
da decisiva. En las próximas juga­
das doblará torres amenazando a3
y asegurándose la casilla c3, que
actuará como trampolín de asalto.
El alfil va a jugar un papel impor­
tante en los próximos aconteci­
mientos.
26. ... lld7
157
27. 11ed 1 g6
28. h5 <l;>f8
29. hg6 hg6
30. b3 :S:dc7
31. 11h1 <i/e7
32. :iih7
Esto resulta inefectivo, ya que
las to rres blancas no tienen nada
que hacer por la columna «h».
Pero, ¿qué se p uede p roponer ? Tal
vez las blancas debie ran habe rse
decidido po r32. ba 4.
32. ... a3!
Mantiene al reyblanco en la p ri­
me ra fila ye lude la dive rsión: 32.
... i,xd 4?! 33. 11x d4 11 xc2 3 4.
ba 4.
33. 11h2 11c3
34. 11d1 11e3
El comienzo del fin. Se amena-
za 35. ..txd 4.
35. lüe2 :S:f3
Las blancas es tán completamen­
te ahogadas. Su p róxima j ugada es
un grito de desespe ración.
36. c3 bc3
37. �c2 i.e3
38. 11d3 i,xf4
39. liJxf4 11xf4
40. 11xcJ 11xc3+
41. 11g2 11xe5
Las blancas abandonan.
O WUBOJEVIC
e PORTISCH
Wijk aan Zee 1972
l. e4 c5 2. �f3 d6 3. d4 cd4 4.
�xd4 lüf6 5. �c3 a6 6. i.c4 e6
158
7. .i.b3 b5 8. � .te7 9. f4 � 10.
f5 e5 1 1. lüde2 lübd7 12. �g3
i.b7 13. .i.g5 11c8 14. .txf6 �xf6
15. a3 't!fb6+ 16. cl»h 1 't!fe3 17.
11f3 1!fg5 18. 't!fd3 't!fh4 19. 11e1
11c7 20. 11e2 11fc8 21. h3 1t'g5 22.
't!fe3 1!fxe3 23. 11fxe3 11c5 24.
11d3 ...
La p resión negra sob re la co­
lumna «c» es bastante desagrada­
ble pa ra el blanco, que en vista de
la debilidad de c2 no puede ocu­
pa rd5. El plan negro consiste en
avanza r los peones del ala de
dama, p ara gan arespa cio pa ra s us
alfiles.
24. .•. a5!
25. 11dd2 h5!
Ot ro fuerte golpe late ral. El
blanco no puede pe rmiti r... h4, ya
que seguiría el típico sac ri ficio de
calidad en c3 ycae ría el peón e4.
Po rtanto, están obligados a reali­
za runa jugada d ebilitadora.
26. h4 <i/f8?
Es di fíc il capta r el sentido de
esta jugada, muc ho más si se con­
side ra que la casi lla h 7 puede lle -
¡tlll' u ser útil para el rey. La lógica
2tl. .ta6 seguido de 27. ... a4 y
21<. b4 hubiera colocado al blan­
w en una situación desesperada.
27. �h2
Para defender el peón h4.
27. ... .ta6
28. lt:ld5 ltjxd5
29. ed5 ll5c7
Adelantándose a 30. lt:le4, pero
uhor� las blancas tienen tiempo de
ucud1r en ayuda de su peón.
30. �h3 a4!
31. .ta2 b4
Lus amenazas negras son toda­
vht muy serias, ya que a 32. llf2?
�•gue 32. ba3 33. baJ llc3 con
posición ganada.
32. lile4
1 .a mejor chance.
32. ... ba3
33. :xa4 .tc4!
l.u jugada más fuerte. 33. ...
.lb� 34. llxa3 lixc2 no vale de­
hido u 35. lilxc2 lixc2 36. lia8+
(Mr nota la desafortunada situación
drl rry negro) 36. .te8 37. .ib3
ll • h2 3H. .ta4. Las negras apro­
vrdum la circunstancia que tras
14 .t•c4 Jlxc4 35. :E[xc4l:lxc4
-r nmcnuza mate en h4.
34. bJ .tb5
(UIAGRAMA 174)
.1�. l:l x aJ?
1 lt·vu u una posición desespera­
dn l.u única continuación era 35.
174 r-w.·;;;;-�=.�.;;;;; �,....--;·=!'<!:::-�
---,·::=1
�
• •" .� &-.� .•• r. •• !'<!
.
.� . .
�
�
-
" �
.
¡e:¡
..
··.i.·�-�- ..
_Jam m M D
-�- • � Ah
" - - �'El
Am�D -�--
• • • •• •
�a5!. y si 35. ...l:lxc2, 36. )¡txc2
l:lxc2 37. :E[xb5 g6 38. lib8+ <$;g7
39. lib7 y tablas.
35. ... llc3!
.
Inflingiendo un golpe mortal al
nval. A 36. lia5 sigue 36. ... .t �7!
36. i:bl e4!
37. <$;h2 e3
38. lld4
O 38. lldl ,ixh4.
38. ... .tf6
39. llb4 .teS!
40. :E[xb5 e2
41. abandonan•
La influencia de la columna «c»
se incrementa si el negro dispone
además de otra columna abierta.
Esto ocurre a menudoen la v arian ­
te Rauzer, cuando después del
camb�o en f6 lo,&ra la columna «g»,
cuya ImportanCia en el final no se
debe subestimar.
O SZABO
e STEIN
Tallin 1969
l. e4 c5 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4
4. llJxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 d6 6. .ig5
159
i.d7 7. 'ffd2 :El eS 8. 0.0.0 llJxd4 9.
1!fxd4 'ffa5 10. ,ixf6?! gf6 11. f4
i.g7 12. �bl !fc5 13. f5 'ffxd4
14. :El xd4 h5
Las blancas han j ugado la ape r­
tu ra de una fonna imp recisa; así,
hay q ue criticar el cambio p rema­
tu ro realizado en f6. En vez de 1O.
,ixf6, la teo ria recomienda 1 0. f4
como más f ue rte. El fina l res ultan­
te, con las col umnas abie rtas «g»
y «f», favo rece al neg ro.
15. i.b5 i. X b5
16. llJ x b5 a6
17. llJc3 i.h6
Esta es la diagonal po rdonde el
alftl p uede most ra rs uf ue rza, ya
que es obvio q ue las blancas no
pueden cont rola re5. Además, el
negro comienza a ope rar po rla co­
lumna «g», actuando el peón «h»
de un original a riete. A ho ra las
blancas están forzadas a j uga r18.
lLld5! cont rolando f4. Pe ro en l u­
ga rde e llo, optan por emp rende r
acciones en el ala de dama, q ue no
les repo rta rá nada b ueno.
16 0
18. :El b4?! b5
19. a4 i.d2!
El negro ap rovec ha la oportuni­
dad de des hacerse del alftl q ue, ha­
blando objetivamente, no es lo me­
jo rde su posición. El peón ext ra
blanco carece de valo r. M ucho
más impo rtante res ulta q ue en un
final con c uat ro to rres, las col um­
nas abiertas para realiza rel traba­
jo pe rtenecen a las negras.
20. ab5 ab5
21. :El xb5 ,ixc3
22. bc3 :Elg8
Mient ras los peones blancos se
p ueden atacar, la masa de peones
negros pennanece inmune, esto es
lo q ue les da ventaja.
23. g3 :Ei g4
24. :El el :El xc3
25. :Eib8+ <J;;d7
26. :Eih8?
Las blancas j uegan ag resiva­
mente, pe ro sólo consiguen agra­
var s usit uación. Hubie ra sido me­
jo rhabe rcambiado un pa rde to­
rres: 26. :Eib 7+ :Ei c 7 2 7. :El x c 7+
<J;;xc 7.
26. ... h4!
1·:1 triunfo dela estrat egia n egra.
1 ;,1 ullpecto de la disposición de los
peones blancos es lam entabl e.
27. : )( h4 I! )( h4
28. gh4 ll b3
29. ll e2 �c6
30. �el ll c5
3 1 . �d2 �d4
Lu diferencia en la disposición
de 11111 fuerzas deambos bandos es
tul que el resultado no admite du­
Jns. El resto fu esimpl e: 32. bS
Il •h� 33. c3+ �eS 34. �e3 ll b3+
·'�· wd2 ]113 36. �el ll f4 37.
oJ.odJ ll h4 38. llg2 ll )( e4 39. ll g7
oJi • f� 40. ll )( f7 dS 41. llb7 eS 42.
h4 l:t K4 el blanco abandona.
Y ahora vamos a examinar la
importancia qu eguarda pa ra el
hlnnco la columna «d». Llamamos
In atención del l ector en dos parti­
dus que, con un medio ju ego bre­
ve, presentan un paso rápido de la
apertura al final.
l ) IVKOV
e TAIMANOV
Belgrado 1956
l . e4 c5 2. lü13 lüc6 3. d4 cd4
4. Q) • d4 lüf6 S. lüc3 d6 6. .i.gS e6
7. Wd2 1.e7 8. ()..()..() 0-0 9. f4
Q) • d4 1 0. fl)(d4 b6 11. i.h4 1t'a5
1 2. t� dc5 13. 'i')( eS 'ir)( eS 14. feS
/J 1d� 1 �. 1. )( e7 lü)(e7
(DIAGRAMA 177)
bta posición causó una autén-
1 icu ��onmoción en los años cin­
rucnta. Uno delos qu emás f ruc-
tíferam ente trabajó en ella fu eBo­
l eslavsky, qu ela jugó tanto con
blancas como con n egras. La sup e­
rioridad d elas blancas por la co­
lumna «d» es indiscutibl e, y sólo
su d ebilidad d ee5 hac equ elas n e­
gras pu edan aspirar a la igualdad.
16. i.d3
Lo m ejor. A 16. i.b5 ó 16. i.c4
el negro respond econ 16. a6!
(véase más adelant e, Litvinov-Bo­
l eslavsky, URSS1959).
16. ... i.d7?
Más ta rde Boleslavsky d emos­
tró qu esólo 16. ... b6! conced ea
las negras posibilidades de total
igualdad.
17. i.h7+ �)(h7
18. ll )(d7
La columna abierta ha realiza ­
do una contribución important e.
El negro se ve obligado a sacrifi­
car su ala d edama y toma r a cam­
bio el peón «e».
18. . ..
19. Ii)( b7
20. Ii e1!
lüc6
llJxeS
161
Esta y la siguiente maniobra de
la torre permiten cuestionar la 1 6."
jugada negra. No conseguía nada
20. lüb5 llfb8!
20. ... f6
21. ll e3! llfb8
22. ll c7 ll c8
23. lüb5 ll ab8
La debi lidad de los peones ne­
gros «a>> y«e» le otorgan. a las
blancas una gran ventaja en la va­
riante 23. ... a6 24. lix c8 lix c8
25. lüd4 lie8 26. lia3.
24. lia3 a5
25. li x c8
Eludiendo la trampa 25. lixa5 ?
:E[ xb5!
25. ...
26. lbd4!
27. � c3
28. b3!
178
]l x c8
lüc4
e5
1vkov conduce esta fase de la
partida brillantemente, sin permi­
tir que e lriva lagudice la luc ha. Ha
calculado con exactitud las conse­
cuencias del final de peones tras
28. ... ed4 29. ¡¡[ x c4 ]l x c4 (el fi­
na l'de torres no ofrece a las negras
162
ninguna perspectiva) 30. bc4 'i!>g6
3 1 . 'i!>b2! 'i!>f5 32. 'i!>b3 �e6 33.
'i!>a4 rJi>d6 (33. f5 3 4. c;!>xa5 f4
35. rJi>b6 g5 36. c5 g4 34. c6) 34.
ll b5 f5 35. 'i!>b6 'i!>d7 36. 'i!>c5! ga­
nando. Las negras tienen que en­
trar en un fmal de caballos, que
también parece fatal para él.
28. ... iüd6
29. lix c8 lü x c8
30. iüc6 a4
31. ba4 'i!>g6
32. a5 'i!>f7
33. a6 'i!>e6
34. a7 lüb6
35. iüb4 �d6
36. c4!
Mientras las negras se ocupan
del peón «a>>, las blancas realizan
beneficios en el flanco de re y.
36. ... 'i!>c5 37. iüd5 iDaS 38.
lüe3 rJi>b6 39. iüf5 c;!> x a7 40.
lüxg7 lüb6 41. g4! lü x c4 42. iüf5
e4 43. lü x h6 lüe5 44. h4 'i!>b6 45.
h5 'i!>c5 46. 'i!>d2 'i!>d5 47. iüf5
iüf3+ 48. 'i!>e2 lüg5 49. h6 abando­
nan.
O TAHL
e SISNIEGA
Taxco 1985
l. e4 c5 2. iüf3 d6 3. d4 cd4 4.
lD x d4 iüf6 5. iüc3 iüc6 6. .!g5 e6
7. 't!fd2 .!e7 8. 0-0-0 0-0 9. lüb3 a5
10. a4 d5 1 1. .ib5! ...
La ú ltima palabra de la moda.
Esta invención pertenece al ajedre­
cista ' letón Vitolins h.
11. ... lü x.e4
Tuhl debe estar agrad ecido con
"" compañero del equipo l etón.
Poco más tarde, en el torn eo d e
candidatos en Montpelli er 1985,
obtuvo una victoria brillante con
rstu variante fr ent ea Korchnoi:
1 1 . .. . de4 1 2. Wx d8 ,ixd8 13.
l:t he l fi:Ja7 1 4. i.c4 h6 1 5. ,ix f6
gf�, 1 6. ltJxe4 f5 1 7. &i)d6 i.c7 1 8.
g3 b6? 1 9. &¿)xf5! ef5 2 0. i.d5 ga­
nundo.
1 2. &i)xe4 de4
13. Wxd8 i_ x d8
14. .i,xd8 &i) x d8
1 3. li:lc5 f5
Al precio d eun peón, las blan­
rus ejercen una presión durad era
Nobre la columna <«i» ydificultan
el desarrollo del flanco d edama
Posiblemente no era mejor para el
negro 1 5. ... b6 1 6. &¿)xe4 i.b7 17.
:a he 1 .i.d5 1 8 .f3.
16. ll d6
17. ll hd1
18• .i.d7
Permitiendo un golp etáctico.
Debió haber jugado 1 8. i.xd7
1 9. ll x d7+ �f6, aunqu e en opi-
nión de Ta hl, el blanco mantenía
la ventaja jugando 2 0. JI 1 d6.
19. &i)xe6! i_ x d7
20. f1Jc7 i.xa4
No ha yotra cosa, ya que tras
2 0. ... li c8 2 1 . ]i x d7+ 'i!?f6 22.
&i)e8+ terminaba rápidamente la
partida.
21. &i) x a8
22. &i)b6
23. li6d5
24. ]i x a5
25. &i)d5+
26. f1Je3
&i)e6
i.e8
i.c6
'i!?f6
'i!?g6
abandonan.
Y como conclusión, una partida
en la que surgió ·una aguda discu­
sión entre dos columnas vecinas, la
«c» y la «d».
O l. ZAITZEV
e TAIMANOV
Erevan 1962
l. e4 c5 2. f1Jf3 &i)c6 3. d4 cd4
4. &¿)xd4 e6 5. f1Jc3 a6 6. i.e2 1Wc7
7. a3 b5 8. &i)xc6 1!t'xc6 9. i.e3
i.b7 10. 'Wd4 lic8 11. ()..()..() f1Jf6
12. li d2 i.c5 13. 1!t'xc5 1!t'xc5 14.
i_xc5 lixc5 15. i.f3?! ...
163
15. ... g5!
Enfatiza el torpe paso preceden­
te del alfll blanco y persigue varios
objetivos: ante todo, amenaza ...
g4, y toma el control la casilla f4
(impidiendo un futuro f2-f4) y e5
(que servirá de apoyo a la torre).
En general, el plan de ahogar el
flanco de rey es posible debido a
la superioridad de fuerzas con que
cuenta en ese sector, ya que la to­
rre de c5 tiene un amplio horizon­
te por la quinta fila, que guarda
una perfecta armonía con la inicia­
tiva sobre la columna «c», donde
se continuará con a6-a5 y b5-b4.
16. ll hd1
Las blancas no pueden perma­
necer pasivas. Dirigen su juego a
la columna «d» y si, por ejemplo,
16. ... g4?, dispondrían de 17.
j,xg4!
16. ... h5
Pero esto es prematuro. Taima­
nov sobrevalora sus posibilidades
y no tiene en cuenta las del rival
sobre la columna semiabierta. La
expectante 16. ... .tc6 reforzaba el
punto d7 y preparaba 1 7. ... g4,
manteniendo las negras todas las
ventajas de la posición.
17. lld6 .tc6
18. h4?!
Esto es el camino equivocado.
Omite una posibilidad táctica inte­
resante: 18. �d5! ed5 19. ed5.
Después de 19. g4! 2 0. dc6 gf3
21. 11 xf6 fg2 se produce un final
de cuatro torres poco usual, en
164
donde, en mi opinión, Zaitzev ten­
dría todas las posibilidades de as­
pirar a tablas: 22. cd7+ <tie7 (22.
... 'i&d8 23. l:[ xfl h4 24. h3) 23.
llf3! (no se debe entregar la co­
lumna «f» a las torres negras) 23.
h4 24. h3 ll g5 25. llg1, y des­
pués de 26. :S: f4 y 27. <tid2.
18. ... gh4
19. ll h 1
De nuevo merecía atención 19.
�d5, aunque tras los cambios en
d5 las negras mantendrían un
peón de más y el juego por la co­
lumna «g».
19. ... a5!
Recordando que existe otro
flanco. El peón e4 requiere ayuda
debido a la amenaza 2 0. b4.
20. ll d4 e5
21. ll d2 b4
22. ab4 ab4
23. �d5 j,xd5
24. ed5 ll c4!
El duelo por las dos verticales
termina a favor de la «c», cuyas ca­
sillas, en esencia, están todas en
posesión d elas n eg ras. Su to rres e
t 1 uslada a la cua rta fila justo a
t 1rmpo, desde dond ed efi end e el
,Johludo, aunque valiosísimo p eón
h4 .
25. d6 0-0!
lJ n caso ra ro en la D efensa Si­
dliuna que s ehaga tan tard e el en-
roqu eco rto. La s egunda to rren e­
g ra ent ra en ju ego efici ent em ent e
y el resto no m erec ecom entarios.
26. :.a: b3 :,¡¡[ f4! 27. �bl :,¡¡[ b8 28.
�a2 n b6 29. �b3 �g7 30. :.a:h t
�g6 31. n at h3 32. n gt �h6 33.
i.a8 hg2 34, :,¡¡[ X g2 lile8 35, li d3
:,¡¡ x d6 36. n e3 &i:Jc7 37. i.f3 lile6
y las blancas s e excedi eron en el
ti empo.
165
7. LA FUERZA DE LOS AUILEf
. En ninguna otra fase de la par­
tida,. apertura o medio juego, se
manifiesta el poder de un alfil
como en el final, especialmente
cuando existe la ventaja técnica lla­
mada «pareja de alfiles». No es
esto una concepción abstracta
sino muy real, que descansa en u�
fundamento posicional sólido.
Es obvio que no hay que fijarse
en situaciones específicas, en don­
de ambos alfiles están privados to­
talmente de espacio, encerrados
por ejemplo, por sus propios peo�
nes y la ventaja de los dos alfiles
es ficticia. Pero estos casos son atí­
picos. En general, la lucha entre la
pareja de alfiles contra alfil y caba­
llo o contra la pareja de caballos
se da con peones en ambos flan­
cos, sin una restricción especial
para la maniobra .de piezas.
Sería absurdo afirmar que la pa­
reja de alfiles es omnipotente, pero
defenderse contra ellos suele ser
tarea dificil y poco grata, y es fre­
cuente que el bando débil no man­
tenga la paciencia suficiente para
defender situaciones de tablas.
Esta situación se encuentra a me­
nudo en partidas de torneos.
¿En qué reside la hegemonía de
la pareja de alfiles en el final?; pri­
mero y más importante, en su ha­
bilidad para controlar un buen nú­
mero de casillas en el tablero, y
restringir así las acciones de los ca­
ballos enemigos . Cuanto más
1 66
abierta es la posición, más se acen­
túa esta cualidad. Además, cuando
la mayoría de las piezas han aban­
donado ya la lucha, los dos alfiles
restringen a las piezas contrarias y
a�ren camino a su rey, que se con­
VIerte en un participante activo en
el tablero.
. Por último, queda otro rasgo
Importante: los alfiles no forman
una unidad inseparable y en un
momento dado puede cambiarse
uno de ellos, dejando al otro con
superioridad sobre el caballo o al­
fil contrario. En otras palabras, ob­
tenemos la transformación de una
ventaja por otra.
. Veamos dos ejemplos significa­
tivos como ilustración de lo dicho.
182
O SIDOROV
e POLUGAIEVSKY
Riga 1954
Las negras tienen peón de más
y varios caminos para ganar. Pero
r·l rnetndo elegido es el más rápi­
do y es también instructivo.
411. • • • i.d7!
11 ullil se retira, poniendo sus
111iru!l en la diagonal c8-h3.
47. � 1 g2 i.d8!
Y ahora el segundo alfil hace
t!lllll'tamcnte lo mismo. La disposi­
rlc'u r a la que aspira el negro es cla­
nr: 1111 alfil rey ocupará g5 y el alfil
tlnma c6, con el propósito de pa­
rulilllf a los caballos blancos.
Triunfa así el principio de restric­
l'lbn.
4t«. �f4 .igS
4'). �e2+ �eS
�11. lüc3 i.e6
� 1 . *c2
A S 1 . lüc2 decide 5 1 . i.c4
�2. Q)gJ * f4! 53. ltJgf5 (53. lbe2+
�l'l 54. li:lg l + �g3 55. lbe2+
�1'2, Ó 53. lügfl _t x fl 54. ltJ x fl
LIC+ 55. �e l .tf4) 53. .. . �f3 54.
�d-i+ tf2 55. ltJdf5 i.d3 y los al­
lilcli Ul:tthan por sofocar a los caba-
"""·
� 1 . ... �d4
�2. lllcd 1 i.c4+
/ ,,,,f M1111cas abandonan. Des­
pnt1N de 5l 'it>f2 (53. �d2 .id3) el
ur¡,tro t iene una elección agradable
t• n t rt� n ... .td3 54. ltJf5+ �c4, ó
� 1 . �dJ 54. lbb2+ �c3.
1 l AONASON
e KASPAROV
l)urtmund 1 980
l. c•4 r� 2. lilf3 d6 3. d4 cd4 4.
Q  • cM Q'ff) �- lbc3 a6 6. i.e2 eS
7. ltlb3 i.e7 8. i.gS i.e6 9. i_ x f6
10. 'ifd3 ltlc6 1 1. ltJdS i.gS 12. 0-0
lbe7 13. ltJ x e7 'ifxe7 14. :!l fd1
ll d8 15. lilaS 0-0 16. ltlc4 dS 17.
edS l::t x dS 18. 'iff3 l::tfd8 19. ll xdS
,t x dS 20. 'iffS bS 2 1 . ltle3 .tb7
22. ;gd1 n x dt+ 23. i_ x d1 g6 24.
'ifd3 'ifb4 2S. 'ifd7 'ife7 26. 'ifd3
e4 27. 'ifd2 'ifd8 28. Wx d8+ ,i x d8
29. c3 �g7 30. a4 ba4 31. _t x a4
rs 32. g3 �f6 33. h4 i.c8 34. .id1
h6 3S. .ie2 aS 36. i.bS �eS 37.
lbc4+ �dS 38. ltle3+ �eS 39;
.ibS �eS 40. hgS hgS 41. i.g6 f4
42. gf4 gf4 43. ltlg2 �c4 44. lil xf4
�b3 4S. A x e4 � x b2 46. .ic6
� x c3 47. �fl �d2
Con igualdad de material y la
posibilidad para el blanco de cam­
biar una pieza por el peón «a>>, su
tarea no es, sin embargo, nada fá­
cil.
48. i.bS?
Aunque en apariencia es una ju­
gada obvia -bloquea la diagonal
fl -h6- se trata de una inexactitud
seria. El blanco disponía de la po­
sibilidad 48. ltld5! que, en opinión
de Kasparov, podría conducir a ta-
167
bias tras 48. . .. .ta6+ 49. �g2 .tc4
50. f4!, ó 48. .tf5 49. lbe3.
48. ... .trs
49. lb d5?
Los errores nunca vienen solos.
Las blancas olvidan una de las ca­
racterísticas de la pareja de alfiles
ya mencionada antes, que en un
momento determinado uno de
ellos puede ser cambiado ventajo­
samente.
49. ...
50. J.xd3
.td3+!
�xd3
Estamos ante un ejemplo claro
de superioridad del alfil sobre el
caballo. El alfil tiene una situación
ideal en la última fila, ya que pri­
va al caballo de la casilla b6, des­
de donde impediría el avance del
peón de torre.
51 . ..t?el a4
52. '<ttdl a3
Las negras han progresado mu­
cho con el peón «a>>. Ahora las
blancas pierden tras 53. lbb4+
�c3 54. lba2+ �b2 55. lbb4 .te7
56. lbc2 a2, en donde como es fá­
cil de ver, caen pronto en zugz­
wang: 57. f4 .td6 58. f5 .te5 59 .
�d2 .tf6 y 60. .tg5 .
53. '<ttcl ..t?c4!
Kasparov juega el final admira­
blemente. Expulsa al caballo qui­
tándole la casilla b4.
168
54. lbe3+ t;b3
55. f4
A 55. lbc2, ganaba 55 . ... .tg5+ .
55. ... .tc7!
56. ..t?bl
De otra forma decidía 56.
.tf4.
56. ... a2+
57. �al .taS!
La última sutileza. Aún no era
tarde para equivocarse con 57.
.tx f4?, y 58. lbc4! conducía a ta­
blas.
58. lbd5 .td2
Y sin esperar a 59 . ... .tcl , Ar­
nason abandonó. El futuro cam­
peón del mundo desarrolló una
gran técnica en este final.
Los alfiles necesitan de espacio
para manifestar su fuerza. Esto
pueden conseguirlo en el final me­
diante una ofensiva de peones; al
avanzarlos dejan tras sí grandes
áreas de espacio abierto y cuando
entran en contacto con las defen­
sas de los peones contrarios crean
también zonas abiertas en el cam­
po enemigo. Puede suceder que un
flanco sea insuficiente para los al­
files porque estén comprimidos en
él, entonces pueden conducir la ba­
talla de forma simultánea al otro
flanco y aumentar así su campo de
acción.
O STEIN
e MIAGMARSUREN
Sousse 1967
l. e4 eS 2. lb f3 lb c6 3. d4 cd4
4. lb x d4 eS 5. lbb5 h6 6. lblc3
lbf6 7. lbd6+ J. x d6 8. 'f!rx d6 1!Ve7
'}, .." c7+ w xc7 10. i.e3 d6 1 1. f3
ic)() 1 2. U-0-0 lihd8
R1 blanco posee la ventaja de la
paaroja de alfiles, pero para «com­
pletar IU felicidad» necesitan más
oapaclo, por lo que comienzan a
llVIJWU' los peones del ala de re y
aprovechando la deb ilidad de h6.
1 3. �4! li ac8
14. 114 lbe8
1 5. : h2 a6
Ha desagradable ceder el punto
h6, poro ¡,qué hacer?, tienen que
ncl lvau· su juego en el ala de dama
tl13 ul¡una manera.
1 t.. 1:�
11. b¡:5
lii. .t b6
· �). ltldS+
111. cd5
1 lnil:;l. Si 20.
Mllllllrin calidad.
1 1 . ..te3
hg5
b5
11 d7
_i x d5
11b7
lüb8 2 1 . .ih3
lüb8
1 11 r11 retirada sería inaceptable.
l .nll negras están obligadas a de-
11-nder el punto eS.
22. f4
En cuanto el juego se abra será
imposible luchar contra los dos al­
files.
22. ...
23. .ih3
24. J:¡ e2
lüd7
lic4
libc7?
Esto pierde la partida, ya que la
torre se atrapa a sí misma. Sin em­
bargo, su posición serí� difi�il de
sostener tras otras contmuac10nes.
25. .id4 f6
26. gf6+ gf6
27. b3 11 x d4
No servía 27. .. . li b4 debido a
28. �b2 y 29. c3.
28. 11 x d4 lüb6
29. lid3 llc5
30. .ig2 lüc7
3 1. lih3!
Empieza el ataque decisivo con­
tra el rey.
31. ...
32. lih7+
33. feS
lübx d5
�f8
deS
O bien 33 . ... feS 34. ll d2 <t>e8
3S. .ie4.
34. 11 d2 f5
35. .ih3 lüf6
36. 11h8+ wg7
37. J:¡ c8 f4
38. lig2+ �f7
39. lig5!
Paralizando totalmente los peo­
nes negros.
39. ... lüfe8
169
40. 1I d8
41. b4
42. 11 x e5
43. lid6
ll:lf6
ll c4
Il: xb4
abandonan
O POLUGAIEVSKY
e IVKOV
Belgrado 1969
l. ll:lf3 ll:lf6 2. c4 c5 3. lLlc3 ll:lc6
4. d4 cd4 5. ll:lxd4 ll:lxd4 6. 'ti'xd4
g6 7. e4 d6 8. .ie3 .ig7 9. f3 0-0
10. 'l'd2 .ie6 1 1. Il:cl 'l'a5
Hemos presenciado uno de los fe­
nómenos del ajedrez moderno, una
apertura inglesa se ha transformado
en una siciliana, y más precisamen­
te, en una de sus variantes, el siste­
ma Maroczy.
12. ll:ld5
La continuación principal. Las
blancas se apresuran a realizar esta
maniobra, antes que las negras jue­
guen 1 2. ... l:i:fc8. Las blancas no lc.r
gran ventaja tras 1 2. .ie2 l:i: fc8 1 3.
b3 a6 14. ll:ld5' 'f'xd2+ 1 5. <;t>xd2
ll:lxd5! 1 6. cd5 .id7.
12. ·- 'f'xd2+
lvkov se siente contento simplifi­
cando la posición, pero el fmal re­
sultante parece bastante sombrío
para él. Más tarde se encontró como
lo más fuerte para el negro 1 2.
'f'xa2! 1 3. ll:lxe7+ t>h8, con un jue­
go agudo.
13. <;t> xd2 ,i x d5
Ahora fallaba 1 3. ... ll:lxd5 por
1 4. cd5 .ic8 1 5. b3 y la torre blan­
ca entra en c7.
1 70
14. cd5 Il: feS
Hemos presenciado un paso rápi­
do de la apertura al fmal. El blanco
posee la ventaja de la pareja de al­
files, que apuntan al ala de dama, y
también tienen ya su rey situado en
el centro, lo que es muy valorable,
teniendo en cuenta la probabilidad
de un cambio de todas las torres por
la columna «c». Pero estos factores,
por sí mismos son insuficientes para
ganar. No existen debilidades en la
posición negra y tienen la oportuni­
dad de estabilizar su caballo en c5
(... ll:ld7-c5). Las blancas deben in­
troducir en el juego a sus peones
para poder obtener más espacio
para sus alfiles y restringir los movi­
mientos del caballo enemigo.
15. i.e2
Unas rondas más tarde en este
mismo torneo, llegué exactamente a
esta misma posición contra Ostojic.
En ella me fue posible encontrar la
solución ideal para el blanco: 1 5.
Il: x c8+! J:i xc8 1 6. g3!, la transferen­
cia del alfil a la diagonal h3-c8 es el
eslabón principal de todo el plan
blanco. El alftl blanco no sólo cubre
lu l:asilla d7, sino que también está
preparado para atacar el ala de
1lunuc 1 6. ... 1J.c7 1 7. i.h3 ll:ld7 1 8.
Jll: l ! lt x cl 1 9. c,t>xcl, y tras el cam­
hi,, de la segunda pareja de torres
e• imposible parar a la pareja de al­
lil"". Ostojic continuó 1 9. ll:lb6
lnu es mejor 1 9. ... ll:le5 20. i_xa7
�.dh 2 1 . t>c2 llJxb2 22. i.c8 b5
23. i.a6, o 1 9. ... ll:lc5 20. i'c2 se­
r.:uido de 2 1 . b4) 20. i'c2 'ittffi 2 1 .
h3 �e8.
186
22. ll·1! El caballo negro no sólo
OIIUÍ ¡ll'ivado de cualquier posibilidad
nl.llivn, sino también se encuentra
hl"o ul al�tque del peón «ID>. Des­
puO!I tic 22. . . . lt>d8 23. a5 ll:lc8 24.
i•c.:li wxc8 25. i.xa7 el blanco
jlllfla l�hncnte.
1 �. ... a6
l (t. h4! c¡f;f8
1 7. a4 ll:ld7
I H. u5!
Socavando los peones negros por
htH CW�illas blancas. En un futuro
lluoden llegar a ser presa del alfil rey
llnn�'4:l. Nótese que los peones qui-
11111 ul caballo todas las casillas im­
portantes para él.
18. .•.
19. litc2
20. <;t;> x c2
21. lt>b3
22. i.d2!
i.b2
:a. x c2+
i.g7
l:I c8
Así el blanco ha llevado a cabo
totalmente su plan en el ala de
dama, pero todavía, por el momen­
to, las negras pueden aguantar la po­
sición, ya que disponen de fuerzas
suficientes en ese sector. Se hace cla­
ro que las blancas deben incremen-·
tar su campo de actividad, despla­
zando el centro de los acontecimien­
tos al lado contrario, haciendo im­
posible que las pasivas piezas negras
puedan defender dos frentes a la
vez. De esta forma, las blaricas se
embarcan en la segunda fase de su
plan, dando la señal de asalto al flan­
co de rey con sus peones.
Pero antes existe un pequeño
problema que deben resolver: ¿hay
que cambiar las torres?; con su últi­
ma jugada las blancas aclaran que
no temen a la torre negra, ya que
no puede disponer de ninguna de las
casillas clave de la columna «c», y
las operaciones en el centro y ala de
rey abrirán, más tarde o más tem­
prano, la posición, por lo que el
blanco decide conservar su propia
torre.
22. ... i.d4
Las negras adoptan una táctica
de espera, lo que deja
_
a
.
las bl�cas
las manos libres. Quizá debieron
agudizar la posición con 22. ... e6.
23. g4! rtig7
24. g5!
1 7 1
El mismo método de bloqueo que
en el ala de dama
24. .•• :a c7
25. :iitdl �f8
26. f4 i.g7
27. i.g4 �e8
28. llfl i.d4
29. h4 i.g7
30. hS .td4
31. :iit hl .tg7
32 Il h3 �f8
Es importante no apresurarse
cuando se dispone de una gran ven­
taja de espacio. Las últimas jugadas
muestran que las blancas se atienen
a este sabio proceder. Desde luego,
a las negras les resulta muy desagra­
dable conducir una defensa diflcil,
especialmente al no saber cuando
puede el blanco llevar a cabo la ac­
ción decisiva
33. h6!
El blanco descubre el punto más
vulnerable de las negras, que inespe­
radamente resulta ser ¡el peón h7! El
camino hacia él, sin embargo, es lar­
go, tanto para el alfil rey como para
la torre.
1 72
33. ... i.d4
34. lld3!
Invitando al negro a definirse.
¿Adónde mover el alfil?, el negro
descubre para su horror que 34. ...
.tal (o 34. i.h8) era malo debi­
do a la secuencia 3S. ,txd7! l1 xd7
36. .tc3! .txc3 37. l1 x c3 (amena­
zando mate en la última flla) 37. ...
�e8 38. bS! abS (39. ba6 ba6 40.
llc6 lla7 4 1 . ll c8+ 'ittd7 42. llh8
cae el peón «ll))) 39. �b4 �d8 40.
� xbS llc7 4 1 . :5t x c7 � x c7 42. eS!,
zugzwang, tienen que guardar el
peón b6, pero el blanco está prepa­
rado para e�6, seguido de f4-fS y
gS-g6, aclarando el camino para el
peón «h». Estas variantes demues­
tran claramente la fuerza de la juga­
da 33." blanca. Si el negro mantiene
las torres, entonces tras 40. ... e6 4 1 .
�b6 edS 42. edS lle7 43. llc4!
l1 d7 44. l1e4 se alcanza una posi­
ción zugzwang, muy rara en fmales
de torres. Por consiguiente, el alfil
debe reconocer amargamente que
debe despedirse de la gran diagonal.
34. ... i.a7
35. i.h3 i.gl
36. .ic3
Los alfiles se han cambiado los
papeles. Ahora las blancas dominan
por la diagonal a l-h8 y gracias a eso
le va a ser posible llevar a cabo la
tan esperada ruptura
36. ... �e8
37. e5 i.h2?
La misma táctica de espera, pero
en realidad esto constituye una for­
ma lenta de morir. Hubiera sido me­
jor decidirse por 37. ... deS 38. feS
ihJ. N. d6 Ilc8 40. de7 li c7, aun­
qm.· lu1l�era sido muy dificil soste­
lll�r ba 1�osición negra.
:m. l'tl6 ed6
3'J. l%e3+ Wd8
40. l'll-4
1 .11 ,·,uima jugada antes del con­
lrl ll 1ll� tiempo. Pos supuesto, 40.
1•,1'1 t¡Kd7 41. .if6 hubiera gana­
do.
40. ... i.g1
l�to pierde de inmediato. 40. ...
lZdi podla prolongar la resistencia,
yn I.JUC demanda cierta exactitud por
pnrlc del blanco. La victoria se lo­
Jlr�t como sigue: 4 1 . lle2! i,xf4 42.
11M! (seria un paso en falso 42.
i •d77 'i> " d7 43. ll f2 .ie5! 44.
.t • eS deS 45. n x f7+ <.t/d6 46.
SI • h7 c4 � el negro consigue peque­
n��� pollibllidades) 42. ... llJxf6 43.
1 •eH �11 c8 44. gf6 .ie5 45. b5!
nh� (el negro no puede permitir
h� y la torre penetra por c7) 46.
�b4 Wbl! (o 46. ... .txf6 47. lle8+
�ll7 48. 1 11 e5! de5 49. d6 cltb8 50.
�h6 tl/cll 5 1 . d7+ chxd7 52. rJtxb7
o4 H 116 e3 54. a7 e2 55. a8'it' el !V
�t1. Wc8+ �d6 57. 't!Vc6+ ltte5 58.
•rK+
4 1. i, K d7 abandonan.
A •1 1 . . . . �)( d7 sigue 42. i.f6 y
n u huy defensa contra :E[ e7-e8-h8.
( l SUr:TIN
e VUFF.ROV
Mo1l!Í1 1 972
l . '"' r� 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
Q' • 114 IJ'f(, 5. lüc3 a6 6. .ig5 e6
7. 'ef3 h6 8. i_x f6 "exf6 9. "exf6
gf6 10. i.e2 h5 11. h4 .td7 1 2.
a4?! ll:lc6 13. lbb3 li c8 1 4. a5
ll:lb4! 15. 0..()..() ...
No puede aprobarse cómo han
jugado las blancas esta línea de la
variante Najdorf; el avance del
peón «a>> no produce otra cosa
que preocupación y el debilita­
miento del f1anco de dama es evi­
dente. El caballo de b4 es invulne­
rable (¡el peón «a>> ya no puede.
volver atrás!), lo que permite al ne­
gro realizar sus siguientes pasos,
ya que tiene cubierta la casilla d5.
Va a abrir la posición en el centro
utilizando el peón «f» como ariete
tras lo cual sus alfiles empezarán a
campar por sus respetos.
1 5. ... e5!
16. chb 1 f5
17. i.f3 i.e7
18. ef5 i,xf5
19. n d2 iJ. c7
20. .ie4 i.e6
21. g3 f5
La infantería comienza a avan­
zar. 22. .1f3 sería respondida, por
supuesto, con 22. e4, abriendo
la gran diagonal para el alfil rey. A
lo único que puede aspirar el blan­
co es mantenerse en d5, aún ce­
diendo su alfil rey.
(DIAGRAMA 188)
22. .id5
23. llJ x d5
24. iJ.hd1
llJxd5
ll c4
Aquí el blanco pudo haber eli­
minado la ventaja de la pareja de
1 73
alfiles negros con el cambio en e7,
pero no habrían mejorado las co­
sas para él. El alfil superviviente
sería incomparablemente más
fuerte que el pobremente situado
caballo de b3, y el peón «d» avan­
zaría ljbremente. Así, las blancas
mantienen la ocupación de la casi­
lla d5 tanto como puedan.
24. ... .if8
2S. ll d3 ll h6
26. lbel ll eS
27. b4?
Este nuevo debilitamiento sólo
acelera la derrota. Era necesario
volver atrás con el caballo, 27.
lbb3.
27. ... ll c4
28. lb a2 f4
Preparando 29. ... .if5, p. ej.,
29. lbac3 i.f5 30. ll 3d2 fg3, man­
teniendo una presión fuerte.
29. gf4
Las blancas quieren ceder un
peón para librarse del alfil en e6,
pero esto no les salva de la derrota.
1 74
29. ... _i xdS
30. ll xdS li x f4
31. bS ll x h4
Las negras disponen de un peón
de más, listo para ser avanzado. Al
final, resultó decisivo para la deci­
sión del juego aunque aún transcu­
rrieron cuarenta jugadas antes del
desenlace.
Nuestro estudio acerca del «mo­
nopolio» de la pareja de alfiles
quedaría incompleto si no tratára­
mos otra variedad de final, cuya
relación de fuerzas es de dos alfi­
les y peón contra torre y caballo.
Estas posiciones son frecuentes en
la siciliana, tanto en el medio jue­
go como en el fmal, resultado de
los sacrificios estratégicos de cali­
dad.
O AM. RODRIGUEZ
e POLUGAIEVSKY
Biel 1985
l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4.
ll) x d4 lbf6 S. lbc3 a6 6. .igS e6
7. f4 bS 8. eS deS 9. feS 'f1lc7 10.
ef6 'fileS+ 11. .i e2 'fl/x gS 12. 'fl/d3
'fl/xf6 13. llfl 'fileS 14. lld1 ll a7
1S. lb f3 'fl/c7 16. lbgS fS 17. 'fl/d4
El GMcubano siempre está dis­
puesto para disputas teóricas y así
escoge la variante más típica del
sistema Polugaievsky.
17. ... 'fl/e7!?
La última palabra de la teoría.
Las negras siguen moviendo su
dama sin la más mínima preocupa­
ción. Esta excepción a la regla está
basada en cálculos concretos.
I M. lügc4
Muyorcs dificultades le creaba a
luM negras 1 8. i.h5+ g6 l 9. 'i!Vxh8
•· •.t� 20. .tf3, con una posición
dilkil de evaluar. Con la jugada
•Id lcxlo las blancas también ga­
uun lu cal idad, pero en la banda
opncsla. Por el momento, el negro
hu de defenderse de 1 9. .thS+.
1 8. . • .
19. lüd6+
20. 'f!txa7
h5
'i!Vx d6
Todo esto ya había ocurrido en
oi i'UN ocasiones. Una de las veces
luM m:gras eligieron 20. ... 'i!Vx h2 y
lnN hlancas fueron las primeras en
acm amenazas. En mis análisis ca­
Meros l.uve la fortuna de encontrar
111111 111cjora sustancial para el ne­
ltro.
lU. . . . 1!t'e5!
¡ 1 .a t�cntralización de la dama,
p 1 i111Cro y anLe todo! Esta jugada
•lt·pri111ió a mi temperamental opo­
llt'lllc. Se rercibe que también el
1 ry hlunco se siente inseguro, así,
Roddguc1. se apresura a cambiar
las damas pero el final resultante
no es agradable para el blanco.
21. 'i!Vd4 lüd7!
22. 1!fxe5 lfl x e5
El negro posee tres piezas me­
nores excelentes y un juego claro
en el centro y flanco de rey, en
donde tienen dos peones de más.
No existe para el blanco un méto­
do práctico para concretar su cali­
dad de más y su peón de más en
el ala de dama. Las negras sólo tie-·
nen que estar pendientes de cual­
quier golpe táctico.
23. ot>d2
El blanco realiza un enroque ar­
tificial y deja libre la casilla e 1 para
su torre.
23. . . . .td6!
Las negras encuentran la mejor
disposición para sus alfiles. Parece
más agresivo 23 . ... .teS, pero des­
pués de 24. h3 y entonces la fel
podría tener problemas en vista de
su caballo, que se encontraría inde­
fenso.
24. wcl we7
25. Ii fel
Con l a astuta tramp a 26 .
i, x bS!? ab5 27. Ii x d6 ot> x d6 28.
liJ x bS+ 't>d5 29. lüc3+ 't>d4 30.
li:lb5+.
25. ... .td7
26. .tfl
La táctica de espera no tiene
fundamento aquí, ya que las ne­
gras pueden incrementar su venta­
ja posicional sin dificultad con el
1 75
avance de sus peones. Era necesa­
rio probar a2-a4, para perturbar la
tranquilidad del negro en el flanco
de dama.
26. .•. ¡[ c8
27. �bl g5
28. h3 h4
Bloqueando el flanco y fijando
la debilidad de g2.
29. lbe2 J.c6
30. lbd4 .tb7
31. .td3 �f6!
Las negras han calculado con
exactitud las consecuencias del sa­
crificio de pieza: 32. li:Jx e6 �xe6
33. J.xf5+ �xf5 34. :iix d6 _txg2
y las blancas están mal, o 32. .tx f5
ef5 33. li:J x b5 i.b4! 34. li:Jd6 J.xel
35. li:J xc8 .tb4, ganando con faci­
lidad.
32• .ifl liJeS
33. c3
Algo mejor era 33. liJb3, aun­
que es dudoso que pudiera cam­
biar sustancialmente la marcha de
la lucha.
176
33. ... .td5
El triunfo de los alfiles. Para su
felicidad plena sólo le queda al ne­
gro esperar el momento oportuno
para realizar el avance g4.
34. a3 liJg6!
35. :iid2 lbf4
36. �a l :ii g8!
37. lbc2 g4
Las blancas están indefensas;
sus torres realizan un papel muy
pobre en la lucha frente a los alfi­
les negros.
38. b4
39. lbe3
40. It x e3
4 1. gh3
42. abandonan.
i.a7
.txe3
gh3
:iig3!
8. W PIEIAS MENORES EN OPOSICION
l .os alfiles no sólo muestran sus
vu tudes cuando están conjunta­
t loK. También como piezas solas,
I oN ¡llf,les en el final son a menudo
1 1 u
'
rs importantes que los caballos,
N I , �·· •mo hemos mencionado antes,
1 11 1 existen factores especiales en la
po�ldbn. El alfil goza de un mayor
nkunn� que el caballo, y por eso se
mortliua mejor con la torre y el
11'', los cuales toman parte activa
1' 1 1 1•l li11al de partida.
l .a confrontación entre alfil y
l nhnllo es un acontecimiento co­
mún c11 el final siciliano. Resulta
Mil prl"ndcnte que la mayoría de las
Vl'l' 'S t e
•·1 que permanece, sea blanco o ne­
�r o.
l( l"nli7.ando un estudio técnico
elr In� partidas de Karpov y Fis­
l hn se hace evidente su predileo­
ru'tu por esta pieza cuando juegan
re •11 hhmcas.
I •.N urricsgado dar una opinión
tl1• por qué, por ejemplo, Karpov
l ll'l ll" prl'fcrcncia por esta pieza.
1 '1'111, uunque parezca extraño, ¡yo
''"' nmsitlcro culpable de ello! Ya
r· 1 1 d cnpitulo «El triunfo del expe­
' rrllr'lllml comenté la cuarta parti­
' tr, tk mi match con él, en cuyo fi­
nn i yn poseía un caballo muy fuer-
11' h •·ntl' 11 un alfil blanco sin pers­
¡ u·d 1Vns. Pero paradójicamente,
yo me las ideé para perder esa par­
l idu qrrién sabe, ¿llegó Karpov
a creer en el poder mágico de esta
pieza? Espero que el lector me per­
done esta explicación un tanto frí­
vola, pero de cualquier forma, tras
este episodio he visto frecuente­
mente en las partidas de Karpov
esta correlación de fuerzas, por
ejemplo, contra Taimanov, Miles y
otros.
O KARPOV
e MILES
Londres 1 982
l. e4 eS 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4.
lLl xd4 lLlf6 5. ltlc3 g6 6. .te3 i.g7
7. f3 0-0 8. 't!Vd2 ltlc6 9. g4 i.e6
10. 0-0-0 lf.:l x d4 1 1. .,t x d4 'f!Vx a5
12. a3 1! ab8 13. h4 l! fc8 14. ltld5
'f!Vx d2+ 15. 11 x d2 .,txd5 16. ed5
a6 17. i.e2 ltl á/ 18. f4 liJeS 19.
l! h3 l! c7 20. Ii e3 b5 21. .t x g7
w xg7 22. l:i d4 aS?!
1 77
La posición neg ra no parece
mala en apariencia, y su caballo no
es más débil que el alfil blanco.
Pero esto no es así. El blanco ya
ha preparado su ataque al centro
y flanco de rey por la columna «e».
E 1 caballo neg ro no puede utilizar
el punto e5 y su si tuación en c5 es
insegura debido a b2-b4. Por todo
ello parece innecesario para el ne­
g ro debilitar sus peones del ala de
dama; hubiera sido mejor realizar
la maniobra lZJa4-b6.
23. b4! lZla4
Miles teme jugar ab4 por 24.
ll xb4! y la defensa de b5 sería di­
ficil.
24. ba5 lZlc3
25• .tfl �f8
A 25. B: a8 Karpov había pla-
neado la maniobra de rey 26. �b2
lZJa4+ 27. �b3 lZJc5+ 28. �b4.
1 78
26. 'itt b2 B: bc8
27. 'l!lb3 B: c5
28. a6! iZJ x d5
29. It x d5! l:l xd5
30. l:l c3!
¡Una serie de fantásticas juga­
das! Después de 30. ... l:l x c3+ 3 1 .
� x c3 l:l c5+ 32. �b4 l:l c7 33.
.tg2 la po sición neg ra es desespe­
rada ¡Aquí se revela plenamente
la fuerza del alfil!
30. ... l:l d8
31. l:l c7! ll dl
32. _t xb5
Ahora no se pu ede frenar al
peón «A».
32. ...
33. a7
34. :S. b4
35. �a4
36. l:l x b5
37. Il b8
38. It xd8+
e5
ef4
l:l bl+
l:l xb5
t:3
f2
abandonan.
Ahora otro esquema análogo
que surg e también de la variante
Dragón:
O PSAKHIS
e TABOROV
Bakú 1 979
También aquí el final favorece
al blanco. De nuevo, la casilla e5
no está di sponible para el caballo
lll'J.111 y la eS se puede controlar
l'ou h2-b4. Las blancas tienen un
i••q�o t:icil para su s torres por la
rolumna <<C», mientras que el peón
hC• llrnifa al rey negro y crea futu­
t nN motivos de mate en la última
lilu. Las negras tratan de mejorar
lu posición de sus piezas, especial­
IIICIItc de su caballo para centrali­
l.llrlo 111ás.
20. ... tDf6
21 . lt h3 ll c5
22. c4 1I ac8
2:. lt b3
1 mpidiendo el contrajuego con
hS.
2:1. . .. b6
24. i.e2 tDe4
2.�. IX d4 f5
2(1, g4!
Fl inten to de estabilizar al caba­
llo cn el centro no tiene éxito. Las
hlnncus destrozan el soporte fS, y
dt•Npués el alfil empieza a operar.
26. ... <bf7
27. lte3 1I 5c7
2M. �a2 a5
29. KfS gf5
311. i.d3 l:i g8
:l l . .tx e4 fe4
;2. ll d x e4 a4
.u. r�!
(UIAGRAMA 194)
A l'ONt u de un peón las negras
hu11 ohtcnido cierto contrajuego , y
por cNo lus blancas deciden correc­
t u n •cnte no aferrarse a una peque­
i)n ventaja material y fijan sus es­
peranzas en el ataque en este fmal
de cuatro torres, para lo que el
peón «f» sirve como ariete.
33. .. . ll g1
34. :!le6 :¡¡ n
35. ];! g3 :!:! x e4
36. 11 g7+ <bf8
37, f6! 1I X f6
38. II x h7 :!l n
39. ll g6 :¡¡ h4?
Un error en el Zeitnot. Es cier­
to que la directa 39. II ce! tam­
bién perdería después de 40.
:i:!.h 8+ <bf7 4 1 . l'I g7+ <t;f6 42.
l:i f8+ <beS 43. :i:!. gS+ 'bd4 44.
J:[ x fl J:[ x fl 4S. l:[ hS. Las negras
sólo podían buscar la salvación en
39. ... l'I h l !, y después de 40.
Ii: gg7 l'! x h6 4 1 . l1 f7+ <b e8 42.
l:[ x e7+ 'bd4 43. ll d7+ <bc8, man­
tendrían posibilidades prácticas de
tablas.
40. llh8+ <bfi
41. li g7+ abandonan.
¿Es normal que los finales que
surgen de la variante dragón con
caballo contra alfil de casillas blan­
cas favorezcan siempre a las blan­
cas? No se puede afirmar. La con­
clusión final depende de dos facto-
1 79
res: la habilidad saltatoria del ca­
ballo y la movilidad del alfil. El si­
guiente episodio es una ilustración
excelente de lo dicho.
O DOLMATOV
e WATSON
Sochi 1988
l. e4 c5 2. lLlf3 d6 3. d4 cd4 4.
ll:lxd4 lLlf6 5. lLlc3 g6 6. .te3 .tg7
7. f3 � 8. tfd2 lLlc6 9. g4 .te6 10.
0.0.0 ll:lxd4 1 1• .t xd4 Va5 12. a3
_txd5 13. h4 b5 14. lLl d5 'f!Vxd2+
15. li xd2 .txd5 16. ed5 a5 17. .te2
lLld7 18. li el lifc8 19. b3 b4 20.
_t xg7 � xg7 21. �b2 li c5 22. i.fl
�f8 23. lie4 ba3+ 24. � xa3 litc3
25. .te2 lLlcS 26. li[ c4 lit e3
Comparada con las partidas
prec eden tes, la situación es com­
pletamente diferente. El alfil blan­
co está restringido por sus propios
peones, mientras que el caballo ne­
gro en c5 es invulnerable y se coor­
dina perfectamente con sus torres.
Debido a la amenaza constante
a4, el rey blanco se siente insegu­
ro. Creo que nadie puede estar a
gusto en una posición así. Las ne-
1 80
gras sólo tienen que elegir el mo­
mento oportuno para realizar las
acciones decisivas.
27. c¿;,b2 a4?!
El joven inglés avanza impetuo­
samente. Desde luego, las negras
no tienen que apresurarse, y debie­
ron primero reforzar al máximo su
posición. El gran maestro Vasiu­
kov sugirió aquí una jugada muy
fuerte 27 . ... h6 !, para realizar des­
pués el bloqueo g6-g5. Si las blan­
cas juegan ahora 28. g5, entonces
tras 28. ... h5, el poon de h4 reque­
rirá defensa y las negras tienen po­
sibilidades de crear un peón pasa­
do en «h» (incluso después de 29.
... f6). Es dudoso qu e se pueda re­
comendar a las blancas 28. f4, ya
que entonces seguiría 28. ..: a4 29.
b4 a3+ 30. �a2 lLle4, aprovechan­
do la debilidad de la casilla e4.
28. b4 a3+
29. �a2 lLl d7
30. b5 lLlc5
No es mala, p ero merecía aten­
ción 30. ... lLlb6!?, atando a las
blancas a la defensa del peón «d».
3 1. li b4 c¿;,e8
32. g5 c¿;,d8
33• .td1 c¿;,c7
34. li[ e2 li x e2
35. i, x e2 li a8?
U n descuido i n adm i s ible .
¿Cómo pudo romper el principio
del bloqueo? Era correcto 35. .. .
wb6! 36. c¿;, xa3 li[ a8+ 3 7 . �b2 f5!
y las negras tien en esperanzas de
salvar el ju ego.
1 96
36. b6+ �b7
37. .t b5 Ii a5
38. .tc6+ �b8
Una metamorfosis asombrosa.
Sólo en unas pocas jugadas la si­
luución se ha hecho irreconocible
y el mediocre alfil blanco de repen­
ic hu pasado a dominar.
39. lH4 ll:la6
441. c3 abandonan.
El alfil de casillas blancas goza
e n los finales de otro buen «pa­
I I'Óm) de la mano de Bobby Fis­
l:hcr. El conflicto alfil-caballo ha
1111r¡ido bastantes veces en su prác-
1 icu, y en concreto dos piezas
m uestras -frente a Rossetto y
f'rcn l c a Taim anov- han obtenido
In udmiración mundial.
( J FISCHER
e ROSSETTO
Buenoa Aires 1960
l . e4 eS 2. li:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4
4. Q¡ x d4 10f6 S. ltlc3 e5 6. lbdb5
cl6 7. .tas a6 8. .t x f6 gf6 9. lba3
d� 10. Q) x dS .i >< a3 11. ba3 i.e6
1 2. .tc4 1ta5+ 13. 1td2 0-0-0 14.
li d1 't!t' xa3 15. 0-0 li hg8 1 6. 't!t'e3
't!t' xe3 17. fe3 �b8 18. i. b3 Ii g6
19 lbb6 �c7 20. n xd8 lt:J x d8 21.
ll:ldS+ i,xd5 22. i, xd5 ll:le6 23. h4
h5 24. n rs li h6 25. n f3 n g6 26·
�fl b6 27. li f5 .!:l: h6
197
• • • •
. . . , .
,.. •.. •�- � - V.
R RA. E: R i
• - � -- D.
• • o. ..
� • � • m � •
.. . .. ..
El duelo de torre-alfil contra to­
rre-caballo resulta ind�dablemente
favorable al blanco. Flscher explo­
ta brillantemente los defec tos de la
posición negra: no se pueden co­
rregir las posiciones de los peones
f6 y h5.
28• .tc4!!
Una maniobra de
.
l�go alcance,
resalzando las posibihdad
_
es del a�­
fil blanco. Atacando el poon a6, FI­
cher prepara además 29. i.e2, for­
zando al caballo negro a adol?tar
una labor meramente defensiva:
28 bS 29. .te2 lbg7 30. li f3
,¡¡ �-'31. c3, y entonces las ?!ancas
trasladan su alfil a la diagonal
a2-g8 vía di. La d�ficultad de la d�­
cisión blanca radica en � neces�­
dad de calcular la maniobra SI­
guiente.
28. ... ll:lc5
29. �f3 ll:lb7
1 8 1
Parece que el GM americano se
ha equivocado, pero ésta es una
impresión falsa. Fischer lo ha teni­
do todo en cuenta y ahora lleva a
cabo una de sus maniobras favori­
tas.
30. .i xf7 li:Jd6
31. :ii xh5 ll:J xf7
32. 'l!lg4!
La niebla se disipa. El rey blan­
co penetra en el bando contrario y
el caballo negro es incapaz de lu­
char contra el peón «h». Sacrifi­
cios de pieza como éste ocurren a
menudo en las partidas de Fischer.
32. ... :a g6+
33, 'l!lf5 :a X g2
34. :a h7 :a f2+
35. 'l!lg6
Rossetto busca la salvación en
el final de torres, pero con una se­
rie de jugadas precisas el blanco
utiliza su activo rey para realizar
el poder de su peón pasado.
35. ... :ii xc2
36. :ii xf7+ �c6
37. a3 I!. g2+
38. 'l!;> x f6 l h2
39. 'l!;> x e5 ¡¡[ xa3
40. :ilf6+ �c5
41. :ilfl!
La torre se sitúa detrás del
peón, asegurando su avance sin
obstáculos.
41. ... l::t x e3
42. :il cl+! 'l!lb4
43. :il h1 a5
44. h5 abandonan.
Ya que están indefensas contra
el avance de los peones «h» y «e».
1 82
O FISCHER
e TAIMANOV
Candidatos. Vancouver 197 1
l . e4 c5 2. lLlf3 lLlc6 3. d4 cd4
4. lLl xd4 1!fc7 5. lLlc3 e6 6. g3 a6
7. .ig2 ll:Jf6 8. ()..() ll:J xd4 9. 1!fx d4
.i c5 10. .if4 d6 1 1. 1!fd2 h6 12.
:a ad1 e5 13. .ie3 .ig4 14. .i xc5
dc5 15. f3 .ie6 16. f4 :il d8 17.
lLld5 .i x d5 18. ed5 e4 19. :ilfe1
l::t xd5 20. :ii x e4+ 'l!ld8 21. 1!fe2
:ii x d1+ 22. 'fi' x d1+ 1!fd7 23.
1!fxd7+ � x d7 24. :il e5 b6
Taimanov se dirige hacia el fi­
nal, asumiendo que las tablas serán
inminentes. Pero las blancas han
conseguido una ventaja, que, aun­
que a primera vista parece casi di­
minuta, es duradera, y esto en ma­
·nos de Fischer hay que valorarlo.
Vemos el mismo balance de fuer­
zas que en la partida anterior y de
nuevo se observa la superioridad
del alfil sobre el caballo. Al contro­
lar gran cantidad de espacio por la
gran diagonal, el alfil literalmente
«corta» al caballo, privándolo de
cualquier punto fuerte.
25. �.f1!
¡ l l u motivo conocido! B alfil se
I r u�lndu :1 c4, desde donde podrá
l t uhu¡ur t�n los dos frentes.
2�. .. . aS
16. .tc4 li f8
2 7. ..t.>at2 ct>d6
2H. <Jtf3 liJd7
2�. llc3 liJbS
.lO. : d3+ �c7
. 1 . d liJc6
U. ll c3 ct> d6
U. aa4 liJe7
4. h.' liJc6
.�. h41
S•• lutl'C claro el sentido de las
•11"' úlltmns jugadas del blanco.
1 llt't 111 •lrhilidnd de las casillas del
l ltlltt o •Ir duma, avanzaron hacia
"' '"""Hu l'Oil su rey y ahora co­
tult•ntn 11 inquietar al negro en el
•tlll tll' t r y
·�· . . . h5?
1 1 11hunnov le abandonan sus
llttnlu• y l'omcle un error posicio­
ll�tl lttJI tu ntltK�undo el peón en ca­
•11111 hhlltl'll . I �Ncncíalmente, las ne­
JII 111 h1111 l'tlll!llllln sobre sus hom­
l•ttt• 111 l"'•ndn turca de defender la
l�tiMIIIII tiC' JlC!oncs contra los aten­
lltlttl tl�tl 11llll hhtnco. De momen­
ltt tllhlft'llll tic udoptar una pru­
•l•ttlll IAt lh n de espera.
'' 1 d., 1 rilc7
'1 . ..�, f5·
ti l d1 :IH6
W I .Z rild7
..... · ··' g6
4 1 .b!' lt d6
., ,111 rildS
• ' 11 d.1 �c7
4. ll • d6 � x d6
Fischer escoge el camino más
claro, cambiando torres y entran­
do en un final típico de piezas me­
nores, en el que la debilidad d el
peón g6 (ya que el alfil pronto va
a llegar a e 8 o f7) le otorga al alfil
una gran superioridad sobre el ca­
ballo. En general, el plan para rea­
lizar la ventaja consta de tres par­
tes. Primero se aprovecha la indt>
fensión del caballo negro y apro­
vechando el método de zugzwang,
el rey blanco se infiltra en las pro-·
fundidades del ala de dama.
45. �d3
Con la am enaza 46. i_ x c6
� xc6 47. �c4 �d6 48. �b5 �c7
49. �a6 �c6 50. c4 �c7 5 l . · �a7
�c6 52. �b 8.
45. ... liJe7
46. .teS �d5
47. .tf7+ �d6
4S. <!lc4 �c6
49. .t eS+ �b7
50. <!lbS liJeS
51. .i c6+ �c7
52. .id5! liJe7
53. .tf7 �b7
54. .ib3!
El blanco maniobra maravillosa­
mente con el allil; ahora lo trasla­
dan a la gran diagonal y expulsan
al rey negro d e b7.
54. ... �a7
O 54. . .. liJc8 55. .id5+ �c7 56 .
<!la6.
55. .i dl �b7
56. .if3+ �c7
Las negras estarían en zugz-
1 8 3
wang en caso de 56. ... �a7 57.
.tg2, por lo que están forzadas a
permitir que el rey blanco se dirija
a c6.
57. �a6
199
Así, el blanco ha salvado el pri­
mer obstáculo. Ahora deben de lle­
var a cabo la segunda fase de su
plan, consistente en lograr la mis­
ma posición del diagrama pero
con el alfil en e8 y tocándole jugar
al negro, con lo que se obtendría
otra posición de zugzwang.
57. ... lüg8
58. .td5 lüe7
No es mejor 58 . ... lüf6 59. .tfl
lüe4 60. J. x g6 llJ x g3 6 1 . �b5! y
el rey blanco se dirige sobre el ca­
ballo.
59. .ic4 ltlc6
60. .if1 ltle7
61. .teS
Se ha logrado el objetivo y aho­
ra viene la tercera y última parte
de la «representación» en el table­
ro.
1 84
61. ... �d8
62. J.xg6!
Igual que en la partida anterior,
el blanco sacrifica pieza y crea
unos peones pasados contra los
que el caballo no puede luchar.
62. ... llJ xg6
63. �x b6 �d7
64. � x c5 ltle7
65. b4 ab4
66. cb4 ltlc8
67. a5 ltld6
68. b5 lLle4+
69. �b6 �c8
70. �c6 �b8
71. b6 abandonan.
La fina técnica de Fischer cau­
sa una impresión memorable.
Retomemos ahora algunos
ejemplos en los que el alfil de ca­
sillas blancas «sirven» a las negras.
O LITVINOV
e BOLESLAVSKY
Cto. Bielorrusia 1 959
l. e4 c5 2. ltlf3 lüc6 3. d4 cd4
4. ll:lx d4 lüf6 5. lüc3 d6 6. i.g5 e6
7. 1!t'd2 i.e7 8. � 0.0 9. f4
lü x d4 10. t!fxd4 h6 1 1. i.h4 t!fa5
1 2. &·� dc5 13. 'flxe5 't!fxe5 14. fe5
�)el� l !'i. .l x c7 ftJ x e7 16• .ib5 a6!
1 7. .lcl1 b!! IH. .ie4 Ilb8 19. lid6
hil lU. lhn4 l:i: b5! 21. l::l e1 ftJf5!
ll, ,l M f! cf! 23. :i:l b6 • • •
L:.R uegras han jugado con bri­
lhmte:t. la apertura y ha neutraliza­
tlu lu presión de las blancas por la
t'ohunna abierta. En el final, la
VCinlajll va pasando a sus manos de
f11nnn ¡radual debido sobre todo a
In enonnc actividad del alfil.
lll l
23. ...
:w. aJ
15. Z[ �e b5
16. /l)b6
17. Zldl
.ib7!
Ilc8
ab5
l::lc7
11.•pe nnu1o defender ambos
pCoriCII de c2 y «e».
17. . • . .ie4
1K. l:l dH+ c;t>h7
19. Jl eH ;¡¡ b7!
JO. ��aslJ
¡Vuy11 nllill Ha condenado al ca­
hnllo hlunro y le ha obligado a con­
l l uurNt' en lu esquina del tablero.
:U. . . . l::le7
; l . �lb6 ;¡¡ b7
32. lilaS l::l a7
33. lZlb6 l::l x a2
34. lZld7 Wg6!
El rey negro avanza, ante la im­
posibilidad de ser detenido por las
piezas blancas; también en esto el
alfil juega un papel importante.
35. lZlf8+ <t>g5
36. li c7 'i!fg4!
37. l::l xf7 b3!
Boleslavsky juega brillantemen­
te el final. El golpe de peón abre
la posición y la poderosa coordina­
ción de torre y alfil junto con el
avance del rey por el territorio ene­
migo crea una red de mate alrede­
dor del rey blanco y sus piezas, ale­
jadas, no están en condiciones de
impedirlo.
38. cb3 'i!ff3!
39. 'i&d2 b4!
Elimina la última casilla de es­
cape. Ahora el rey blanco no tiene
a donde ir.
40. l::l c7
41. c;t>d1
42. li x g7
1 85
43. 'i!tcl l:'! c2
44. 'Ot>d1 lii: c3
Con la mortal amenaza 45.
.tf3+ . Las blancas abandonan.
O DOLMATOV
e H. OLAFSSON
Akureyri 1988
l. e4 eS 2. li:lf3 d6 3. d4 cd4 4.
lLl xd4 li:lf6 S. li:lc3 a6 6. f4 li:lbd7
7. li:lf3 e6 8. a4 li:lcS 9. i.d3 h6 10.
0-0 11. 1!fe2 i:e7 12. .td2 0-0 13.
b4 ll:lxd3 14. cd3 lii:c8
La posició n del negro es muy di­
námica y tienen en perspectiva el
contragolpe central d5, abrien­
do el juego para sus alfiles.
1S. bS li:ld7
16. d4 aS
17. litacl li:lf6
18. 1!fd3 dS
19. eS li:le4
20. li:le2 ll c4!
Un sacrificio de peón puramen­
te posicional tras el que los alfiles
negros comienzan a dominar todo
el tablero. El peón de más blanco
1 86
no se nota, ya que el negro domi­
na la casilla de bloqueo d5.
21. lii: x c4 dc4
22. 1!fx c4 1!fdS!
¡E ntrando en el final tan pron­
to como sea posible! Allí los alfile s
estarán en su elemento.
23. 1!fxdS i.xdS
24. li cl
El blanco se ha hecho con la co­
lumna abierta. ¿Quizá � precipitó
el negro? Hay que dar a cada uno
lo que se merece, el GM islandés
lo había previsto todo.
El negro ofrece de forma ines­
perada el cambio de un alfil (¡ya
conocemos este método!) consi­
guiendo un peón pasado, la aper­
tura de la columna «a>> ... y una
clara ventaja de su alfil sobre el ca­
ballo. Mientras, para el blanco, la
columna «c» esencialmente está
vacía.
24. ... i.b4!
2S. .,txb4
Al blanco no le gusta 25 . i.e3
por 25. .tb3.
2S. ••• ab4
26. li:le1
Esta maniobra de caballo tie ne
el propósito de bloquear el peón
«b» y sostener a la vez al peón «a».
No se ve otra alternativa.
26. •.. b3
27. li:ld3 :!1 aS
28. li:lb2 h6!
Se ha estabilizado la si tuación
en el ala de dama y el negro co-
mlrmu u molestar por el otro lado.
hh• rN nn proceder característico:
r on rl .tuego en ambos flancos le
• •·-ultn 11111� dillcil al caballo opo­
u r • ••· ul nlfll.
2''· %I e7?!
1 ' 11 mi opinión era más exacta
)') h4, y si 29. ... g5, entonces 30.
""' h�5 J l . fg5, obteniendo el
lllllllo f4 para el caballo, y a 29. ...
1  lnM hlnncas disponen de 30.
D dl nlacando el peón «f». Yo es­
lnhn presente en la partida y me
¡uu ruó que Dolmatov tenía la fal­
•n ulra de que estaba mejor debi­
cln 11 HU peón de más.
2''· ...
:lO. fg5
:1 1 . �c3
.2. ll x c3
:n. �12
gS
hgS
llJ x c3
�g7
wg6
A lllenazando la desagradable
1"1 <J;>f5. Vemos, como en la
p1ntula anterior, la espléndida
wurcli nación entre alfil torre y
uy Fl caballo blanco está. atado al
p,•óu «h>1 y se encuentra en una
pc INil"iún restringida.
34. g4
A 34. 'it>e3 seguiría 34. ... li h8
35. h3 .i. xg2. El obje tivo de las
blan� es crear una fortaleza para
no deJar pasar al rey enemigo.
Pero como ��strarán los próxi­
mos acontecmuento s, no es fácil
de realizar.
34. •.• f6!
3S. ef6 wxf6
36. 'it>e2 eS
Rompiendo la última barrera
ante su rey. La ventaja del negro
es muy apreciable, a pesar de la es­
c��ez de material tras la simplif'X:a­
cton. Al blanco le resulta muy di­
ficil vigilar a la torre y rey oponen­
tes.
37. deS+ 'i!;>x eS
38. 'it>d2 li: f8
. Aquí ocurrió algo totalmente
mesperado: tras realizar su última
jugada, el negro ¡ofreció tablas!
en una posición en donde aparen­
temente 1,10 se ve como puede sal­
varse el blanco. Por ejemplo, 39.
:il e3+ 'it>d4 40. :il d3+ <;!;>eS 4 1 .
lt c3+ �b4. Bueno, ¡gracias por la
clemencia! Tablas.
O HJARTARSON
e POLUGAIEVSKY
Reykjavik 1987
l. e4 eS 2. 'bf3 d6 3. d4 cd4 4.
ltJxd4 lüf6 S. lüc3 a6 6. .i.e3 e6
7. 'i!fd2 bS 8. f3 lübd7 9. 0-0-0 i.b7
10. g4 h6 1 1• .i.d3 liJeS 12. 'it>b1
b4 13. lüce2 dS 14. ed5 ltJ xdS 1S.
.i.f2 .i.e7 16. h4 'i!fd7! 17. g5
1 8 7
llJ x d3 18. 'tf x d3 hg5 19. hg5
n x h1 20. n xh1 ()..().() 21. i.g3?
i_ xg5 22. 'tfc4+ llJc7 23. 'tfxb4
i.f6 24. 'tfa5 'ife7! 25. i.e5 i,xe5
26. 'tfxe5 'tff6! 27. 'tf xf6 gf6
El final resultante es claramen­
te favorable a las negras. Su alftl,
excelentemente situado, es el orgu­
llo de su posición, puesto que ade­
más, su importancia aumenta visi­
blemente cuando la igualdad de
peores oo es simétrica (aquí el ne­
gro posee mayoría en el centro y
el blanco en el ala de dama).
28. l'H1 llJd5
29. llf2 llJe3
30. b4 e5
31. llJb3 f5?!
El negro, apurado de tiempo,
oo encuentra la continuación más
fuerte: 3 1 . ... ll d l + 32. �b2 f5 33.
f4 (33. llJc5 ll d2 y el blanco está
perdido) 33 . llJg4, terminando
inmediatamente la lucha.
32. llJc3 f4
33. llJc5 ll d4!
A partir de ahora, las negras sí
1 88
van a encontrar las mejores juga­
das.
34. a3
Esto lleva a la pérdida de mate­
rial. Podrían haber ofrecido más
resistencia con 34. llJd3, rechazan­
do la idea de eliminar el alftl de b7,
aunque tras 34. ... llJc4 seguido de
35 . ... f5 la ventaja negra es indis­
cutible.
34. ... llJc4!
35. llJ xb7
A 35. �a2 el negro gana con la
elegante 35. ll d2!, y si 35. llJb3,
enton::es 35. ... llJ x a3+ 36. �a2
ll c4!, privando al blanco de cual­
quier chance.
35. ... lt; x b7
36. a4
36. � a2 falla por 36 . ll d2 !
37. n x d2 llJ x d2 y cae el peón de
f3 .
36. ... llJb6!
37. b5 llJ x a4
38. ba6+ � x a6
39. llJ x a4 n x a4
40. ltb2
O 40. ll h2 ll a3 4 1 . ll h5 f6.
40. ... ltb5
41. ll h2 ltc4
42. llh7 lla7
43. ltcl ll a3
El blanco abandona.
Así, ¿podría concluirse que en
los finales sicilianos sólo entran en
conflicto el alfil de casillas blancas
y un caballo? Evidentemente, ésta
sería una co nclusión absurda.
1 u mhién se dan finales en donde
IoN nllilt:N de casillas negras funcio-
111111 u pleno rendimiento. Recuer­
dn, por ejemplo, mi final con
Sd1olt, tln el que fui capaz de eva­
hUH de una forma precisa el poten­
' iul 1IC mi alfil.
t l SCHOU
e POLUGAIEVSKY
Ameterdam 1 970
l. 04 t:5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4.
lh • c14 /¡)f6 5. lüc3 lüc6 6. .ic4 e6
7. .te� 116 H. .ib3 liJaS 9. ()..() b5
111. f4 'ttc7 1 J . f5 e5 12. lüde2 .ib7
1 .. �)d� �xd5 14. i, x d5 lüc4 15.
Wd ,txd5 1 6. ed5 1I c8 17. b3
q) • eJ IK. 1fx e3 lrc5 19. 1Wx c5
D • cS
106
20. c4!
l .nN blancas esperaban mucho
1h· t'Hi u respuesta. Si las negras «pi­
�'"'.,, y toman el peón, entonces
,., ,llNillucu contrajuego tras el cam­
hio 1lc 1111 par de torres por la co­
""""11 (ICII.
20. ... bc4
2 1 . bc4 .ie7!
22. li fcl 'i&d7!
Las negras consiguen incluir a
tiempo a la segunda torre en el ata­
que al peón «C)). Imaginemos por
un momento que el caballo blanco
estuviera en g3; entonces, tras
lüe4 serían las negras quieres ten­
drían que pensar en como enta­
blar. Es precisamente su pobre si­
tuación en e2 lo que determina el
resultado de la partida.
23. Ji!. ab1 li hc8
24. li b7+ c;&e8
25. Ji!. a7 l:l x c4
26. Il: x c4 li x c4
27. .11 x a6 li c5
Con la caída del peón d5; el al-
fil adquiere un gran poder.
28. li a8+ .id8
29. lüg3 :!:r xd5
30. lüh5
O 34. lüe4 f6 3 1 . 'i&f2 'i&d7 32.
Il a7+ .ic7.
30. ... c;&d7
31. llJ x g7 e4!
Las blancas consiguen la igual­
dad de material, pero su situación
se ha vuelto desesperada, en vista
de la inmensa superioridad del al­
fil sobre el caballo, que asegura sin
estorbos el avance de la pareja de
peores centrales.
32. �fl
33. .11 x a5
34. lüh5
35. h4
36. g4
37. lüf4
38. lüe2
ll a5!
_ixa5
.ic3!
d5
c;&d6
'i&e5
.ia5
1 89
39. a4 d4
40. l'ilcl d3
41. l'ilb3
Sin esperar a 4 1 . .tc3, el
blanco abandonó.
Creo que sería una enorme fal­
ta de respeto si no le prestáramos
la debida atención al caballo sici­
liano. Por eso, ahora nos centrare­
mos en los casos en los que el ca­
ballo es el amo de la situación. Su
ventaja sobre el alfil a menudo sur­
ge en los casos en los que el caba­
llo tiene buenos puntos de apoyo
y el alfil se ve privado de actividad,
con «ayuda» de la propia disposi­
ción de peones. Ya lo hemos visto
de una forma clara en el final Dol­
matov-Watson. Continuaremos
con este tema.
O FUCH
e EVANS
La Habana 1967
La posición es de una total
igualdad, y la presencia de alfiles
de distinto color hace presagiar un
resultado de tablas. Ante todo, las
blancas deben continuar con 32.
190
b3, pero, en lugar de esto, inespe­
radamente deciden cambiar su ex­
celente caballo, quedándose con el
alfil. He aquí lo que sucedió
32. l'ilx b4? :S: x b4
33. b3 :S: b6
34. :a: el l'ile6
El caballo dispone de las casillas
c5 y d4. El alfil blanco, atado al
peón «b», es bastante ineficaz, y
en realidad es un siervo del peón.
35. :a: c6 :a: tb8
36, :a:X b6 :a: X b6
37. f3 �f6
38. �f2 l'ilc5
39. :a: dl �e6
40. �e3 :S: b4
La ventaja de las negras es evi­
dente. No se apresuran a ganar el
peón y antes refuerzan su ventaja
posicional.
41. :a: d2 f5
42. .tc6
El alfil blanco ya no puede
aguantar más tiempo quedarse
fuera de la lucha; y trata de ocu­
par una casilla mejor.
42. ... :S: x b3+
43. �e2 :S:b4
44. �e3 :S:bl
45. .td5+ 'ct>f6
46. i.a2 :S:b6
47. .td5 h5
Comenzando la ofensiva de
peones, con el propósito de provo­
car una debilidad en el flanco de
rey. Ahora el blanco pudo haber
replicado 48. g3, eludiendoque sus
peones quedaran en casillas blan-
ntM, pt:ro ahora comete un error
poMiciomal serio.
4K. h4?
Ahora el negro logra bloquear
In lialungc de peones en casillas del
11 1ismn color que el alfil, aseguran­
do la hegemonía de su caballo so­
hre d alfil, ya que éste se verá obli­
lollldo 11 la poca envidiable labor de
clr.lcmlt.,· sus debilidades.
..H. ••• !I b1
49. li a2 f4+
�o. �e2 gS!
!'reparando una ruta de infiltra­
raúu plll' las casillas negras, ya que
C"l hf,tnl·o no las controla.
� 1 . h¡5+ t> x g5
�l. J:t aS t>h4
�3. : as
l .tt únic.M forma es no dejar pa­
�'" ul rey, pero ya es muy difícil
l nlllrolur 11 todas las piezas negras.
�;. . . . ;¡¡b2+
�·· �n lt:ld3
t 'uml�uzando un ataque combi­
tuuln Mohrc el rey, pero posible-
mente 54. .. . lit c2! era más sutil,
quitándole la casilla c4 al alfil, y si
55 . .tn, entonces 55. ... lt:ld3! 56.
It h8 �g3! 57. I! g8+ t>h2 seguido
del inevitable 58. �f2 mate.
55. ;¡¡ g6?
Esto pierde inmediatamente. La
última chance del blanco consistía
en la persecución del caballo con
55. i.c4! El camino para la victo­
ria negra estaría asociado entonces
a la maniobra .. . lt:lb4-c2-e3. Eri
caso de 55. lt:lb4 56. l'Ib8 viene
un jaque muy fuerte, 56. ... �b 1 +,
y después d e 57. 'it¡e2 (no 57 . t>f2
lt:ld3+) el blanco está obligado a
permitir que el rey negro llegue a
g3.
55. ... li f2+
56. t>g1 I! e2
57. 'it>h2 I!e1
S e cierra l a trampa: n o hay de­
fensa satisfactoria contra la ame­
naza de mate 58. ... llJf2. La supe­
rioridad del caballo sobre el alfil se
puede ver claramente en la posi­
ción final.
O GELLER
e MUCHNIK
UR SS 1 970
l . e4 c5 2. llJf3 d6 3. d4 cd4 4.
llJxd4 lüf6 5. lüc3 a6 6. .te2 e5
7. lüb3 i.e6 8. 0-0 llJbd7 9. a4
.te7 10. a5 0-0 11. i.e3 li: c8 12.
f3 'fkc7 13. 'fkd2 li:fd8 14. li:fdl
'fkc6 15. �acl .tc4 16. Axc4
'fkxc4 17. ll:Jd5 ll:Jxd5 18. 'fkxd5
'fkxd5 19. I! xd5 li:c6?! (eran co­
rrectas 1 9 . ... g6 ó 1 9. li: c4) 20.
1 9 1
I! d2 li: de8 21. e3 f6? (2 1 . ... g6!
era mejor) 22. n al rt;f7 23. lLlcl
lLleS 24. i. X eS deS 2S. e4 nd8 26.
li: d5 n ee8? (26. ... n X d5 Ofrecía
más chances) 27. n a3 n xd5 28.
edS i.d6 29. I!b3 li: e7 30. I!b6! ..•
Esta maniobra de torre ata com­
pletamente a todas las piezas ene­
migas.
32. rt;f2 g6
33. rtJe3
El blanco no tiene razón para
apresurarse y lleva a su rey hacia
el centro. Las negras están total­
mente desamparadas, ya que a 33.
f5 seguiría 34. h3 y 35. g4 y se
terminan las jugadas de peones a
las negras, que se verían obligadas
a jugar rtJe 7, a lo que decidiría el
golpe lZ:J x e5. Por eso, las negras
tienen que esperar con pasividad
los próximos acontecimientos. El
blanco puede fijar fácilmente los
peones rivales en casillas negras,
1 92
restringiendo todavía más al alfil,
mientras que el caballo podrá pa­
searse por todo el tablero.
33. ..• rtJe7
34. g4 li: d7
A 34. ... e4 lo más simple es 35.
fe4 i. x h2 36. e5!
3S. $>e4 rtJd8
36. h4 $>e8
37. hS $>b8
38. h6
Fijando el peón h7, por si se die-
ra un caso favorable.
38. ... $>a7
39. b3 $>a8
40. lLlf2 $>b8
41. lLld3
Tras un breve paseo, el caballo
vuelve a su lugar. El Zeitnot ha pa­
sado y el blanco puede elegir con
calma un camino ganador. El ne­
gro decide no esperar su sino y
abandona, ya que tras 42. b4 su po­
sición se colapsa.
Y ahora vamos a ver otra parti­
da de Geller donde demuestra el
poder de su caballo.
1 1 UJTUMEN
e OEI.LER
l'nhma de Mallorca 1 970
l e ut·nros un panorama similar.
1 1 ,N pt·uucs restringen al alfil, es­
prnnllllcnle el de e4. La única po­
�rlllhtlnd para el blanco consiste en
pn�111 d peón «b», pero en este
t'IINn sr r rey se obliga a desplazarse
ul nlu de dama, no pudiendo com­
huln ul peón pasado del oponente
r n In wlurnna «h». Hay que subra­
vnr lu excelente colocación del ca­
hnllo, que ata a las blancas a la de­
lc· n sn del peón «e» y a la vez con­
Ir ula h5, por donde tendrá que pa­
�"' rl peón «b». ¡Cómo cambiaría
In t·vnhración de la posición si el al-
1d fueru de casillas negras!
4.l. c3 bc3
44. w x c3
1 11 n llcrnativa 44. b4 hubiera
ul l •·rido mayores esperanzas, pero
1 1 1 1 �r snlvaria tampoco la partida:
•H . . �qs, hgS+ � x gS 46. � x c3
11·1 •1 "1 . h� � x e4+ 48. l!tb4 h3 49.
hr, l.lhlf, �o. �eS h2 5 1 . .if3 e4 52.
i.h 1 r l y gana.
44. ...
4�. <l;>c4
4ta. .tf3
ll:l xe4+
ll:lg3!
1 · 1 rwp,ro larnhién gana en caso
tlt• .Jr, i. tl l con 46. . .. ll:lfS 47. b4
li 1 · h·l v 1 rus 4R. . . . ll:lfS el caballo
IJ,•�t" n lirrnpo.
•U1, ...
47. ;tg2
•tK. b4
•11t. b!'í
e4
<he5
ll:lf5
ll:ld6+
E 1 caballo rezuma vitalidad.
Tras realizar un largo viaje regre­
sa a su puesto favorito en d6.
50. <;t;c5 ll:l x b5!
Destruyendo el último obstácu­
lo. El alfil se mostrará impotente
en su lucha contra el peón «e».
51. 'h x b5 'hd4
52. .ifl ée3
53• .ig2 'hd3
54. abandona.
En la sección dedicada a estra­
tegia, el autor habló del tema de la
oposición, no solamente del caba­
llo y alfil, sino también entre los al­
files, especialmente cuando. discu­
rren por casillas de color distinto.
En el final, la aparición de una lu­
cha entre alfiles es frecuente, pero
en contraste con el medio juego, la
presencia de alfiles de distinto co­
lor es un factor importante de ta­
blas. Aún una ventaja de uno o dos
peones no garantiza la victoria. Y
a pesar de todo, aunque las bon­
dades tablíferas de estos finales es­
tán bastante extendidas, pueden
plantear problemas muy espino­
sos. Dos factores son aquí muy im­
portantes: la cualidad de los alfiles,
y la estructura de peones, en espe­
cial la presencia de peones pasa­
dos. Antes de pasar a estudiar al­
gunos finales complicados vamos a
examinar el ejemplo más común
que proporciona la victoria: la
creación de dos peones pasados en
flancos opuestos. La regla general
estipula que cuanto mayor es la
.distancia entre los peones (un mí­
nimo de dos columnas) más fácil
1 93
es la victoria. Una excepción lo
constituye los peones de torre «a>>
y «h», ya que el bando débil mue­
ve su rey a la esquina de color con­
trario al alfil enemigo y en el otro
flanco su alfil puede controlar al
otro peón.
211
O VASIUKOV
e BOLESLAVSKY
Jarkov 1 9 56
33. • • • h5!
El comienzo de un plan correc­
to. El negro ha de impedir 34. h5,
tras lo cual las chances de tablas
aumentarían. Pero ahora las blan­
cas no pueden evitar la creación de
otro peón pasado, «g» o «f».
34. g4
No hubiera ayudado 34. g3, ya
que el negro obtendría de forma
gr�dual su propósito de pasar un
peon: 34. ... g6 35. .ib5 <tlg7 36.
.ie8 f6 37. we4 <tlh6 38. wf3 g5.
Ahora todo va sobre ruedas: 39.
<tlg2 (39. hg5+ fg5 40. .ib5 g4+
4 1 . <tlg2 <tlg5 y 42. h4 creando
el deseado peón pasado en «g»)
1 94
39. ... g4 40. .ia4 f5 41 . .ib5 a5
42. .ia4 <tlg6 43. .ie8+ <tlf6, tras
lo cual e1 negro traslada el alfil a
e7, retira su rey y avanzan el peón
«f» con fácil victoria, ya que la
captura gf4 perdería el peón «h».
34. ... hg4
35. h5 a5
36. .ib3 <tlf8
37. '.flxg4 we7
Las blancas están impotentes
ante el dúo «a» y «f».
38. <tlf5 .id4
39. we4 .ic3
40. wrs f6
Sin temor a fantasmas. La caza
del peón «g» es inútil, porque en­
tonces no se podría para uno de
los peones: 41 . <tlg6 <tl d6 42.
w x g7 f5+ 43. <tlg6 f4 44. <tlf5 f3
45. we4 f2 46. .ic4 wc5!
41. <tle4 <J7d6
42. <tld3 .ie5
43. <tle4
Si se dirige al otro flanco, 43.
wc4, entonces despega el peón
«f».
43. ... <J7c5
44. wrs �b4
45. <J7g6 a4
46• .ie6 a3
47• .ia2 wc3
48. .ie6 .id4
49. .ib3 �b2
50. <Ji>fS .ic3
Las blancas abandonan.
1 1 I(ARPOV
e t<AVALEK
01. Nln 1 974
l . t:4 e� 2. tbf3 g6 3. d4 cd4 4.
Q l • d·l Qldi 5. c4 tbf6 6. tbc3 d6
7, .i.l'l ltKd4 8. 'tifKd4 i_g7 9,
it&� Ct-41 JO. Wd2 i.e6 1 1. l::tcl
••� 1 2. f] 11 fc8 13. b3 a6 14.
�1141 1tKd2+ I S. ..tf K d2 l::t c6 16.
'4 wJ ll11cH 17. tbdS ..t;f8 18. i.e3
q 1d1 1 9. h4 ,iKdS 20. edS ll: 6c7
1 1 . h� �gH 22. f4 tbcS 23. .ig4!
Q l,•41· 24. *d3 rs 2S. i.f3 bS 26.
11..1 lu·4+ 27. 11 )( c4 ii x c4 28. bc4
h·� t 2•J• .i.x eS! ii x eS
,,U, hh!
Tr011 fm.:lorcs determinan la ven­
lnlll di! lns blancas:
11 1 El hlnqueo de los peones del
l lnuro de rey permiten fijar el
lli'Útl de h7, que puede llegar a ser
p tt•ttn 1k�l allil blanco. Además, el
l'l'•'•rt lit• ejerce: un efecto !imitador
�1 1hrr c!l rey negro, creando condi-
1 11 •llrN pll ra una red de mate en la
1 11"111V 11 r1111,
} l 1 .u diferencia de valor entre
¡, ,h alfiles. M ientras el negro está
I' IIIJIIU ¡•dado, el blanco, tras el
cambio en g4, llegará a e6, acer­
cándose a h7 .
e ) La presencia d e las torres fa­
vorece al blanco, ya que la suya tie­
ne asegurada la columna abierta.
30. ... i.f8
En caso de 30 . ... fg4, las venta­
jas indicadas se multiplican por
cien: 31 . i_ x g4 i.f8 32. i.e6+
wh8 33. fS! ll: aS 34. iib 1 ii a3+
3S. we2 lJ: x a2+ 36. wfl i. x h6
37 . f6! y se baja el telón.
31. '<!tc3
Karpov no gusta de sacrificar
peones innecesariamente y para la
amenaza sobre el peón «a>> (3 1. ...
ll: aS). Sin embargo, es dificil rehu­
sar la atractiva 3 1 . gS, ahogando li­
teralmente a las negras. Más tarde,
el mismo ex campeón del mundo
realizó un análisis detallado de esta
jugada:
Después de 3 1 . ... ll: aS 32. ll: b l
li x a2 sigue l a decisiva 3 3. eS!
ll: a3+ 34. ..tfe2 deS (34. ... li a2+
3S. we l ll: a3 36. c6! :¡:( xf3 37.
lile 1! y no se puede frenar el peón)
3S. d6! ed6 3 6. i.dS+ wh8 37.
lib8 y las negras están indefensas.
O 32. ... l h3+ 33. li b3 Ji x b3+
(33. ... ll: x a2 34. eS deS 3S. d6 e6
36. d7 c4+ 37 . ..tf xc4 I"! d2 38. li b7
.ie7 39. li b8+ wf7 40. lih8
II x d7 4 1 . li x h7+ con ventaja
parael blanco) 34. ab3 aS 3S. wc3
wf7 36. wb2 eS 37. de6+ ..tf x e6
38 . .idS+ wd7 39. wa3 .ie7 40.
wa4 .id8 41 . .ig8 '<!te8 42. wbS
y las blancas se aproximan a su ob­
jetivo.
19S
Todo esto parece muy convin­
cente, sin embargo, en el análisis
de Karpov quedan algunas cues­
tiones sin resolver. El negro no
está obligado a jugar inmediata­
mente 36. eS; es mejor retirar
primero el rey y después intentar
reanimar el alfil: 36. ... <t>e8! 37.
ct>a3 eS! 38. ct>a4 (38. deS dS+ 39.
ct>a4 dc4 40. bc4 .id6, con tablas
evidentes) 38 . ... ef4 39. <t> x aS
.ie7 40. b4 .i x gS y no está claro
que puedan ganar las blancas. Y
quizá sea más exacta para las ne­
gras la inmediata 32. ... ct>f7!, y
sólo después 33. :a b2 :a a3+ 34.
:a b3, pasar al final de alfiles, 34.
... li x b3+ 3S. ab3 <t> e8 36. <t>c3
aS, ganado tiempo, y entonces a
37. ct>b2, seguiría 37 . ... eS! 38. deS
dS!, y a continuación 39. .id6.
Por lo tanto, ¡a Karpov no le en­
gañó la intuición sobre el tablero!
31. ... fg4
32. _i x g4 <!;;ti
Parece necesario escapar de la
zona de peligro. Pero en opinión
de Karpov era más tenaz 32. ...
ll c7 33. .ie6+ <!ith8 34. fS :S: b7,
seguido de 3S. :a b8.
33. .ie6+ ct>f6
34. .ig8 l:tc7
Tiene que dar el peón, ya que
perdería tras 34. ... .i x h6 3S.
l:t x h6 W g7 36. J'i x h7+ <!;; x g8 37.
l:t x e7.
1 96
35. _ixh7 e6
En caso de 3S . ... wf7, el blan­
co ganaría de una forma elegante
tras 36. fS gS 37. f6! ef6 38 . .ifS!
<!;;g8 39. h7+ ct>h8 40. ll b l .
36• .ig8 ed5
37. h7 .ig7
Esto acelera la derrota. Era me­
jor 37 . ... l:t x c4+ 38. <!itd3 .ig7 39.
.i x dS ll cS, aunque permanece­
rían las dificultades.
38. _iX d5 .ih8
39. <!itd3 ct>f5
40. <t>e3 li e7+
41. ct>f3 aS
42. a4 ll c7
43• .ie4+ ct>f6
44. ll h6 li g7
Puede compadecerse a las ne­
gras. No vale 44. ... <t>g7 por 4S.
:S: x g6+ <!:f x h7 46. l:t g l + Wh6 47.
ll h l + <!;;g7 48. l:t h7+.
45. <t>g4
E1 negro abandona. La posición
final muestra claramente a dos al­
files de calibres bien diferentes.
1 1 IMYSLOV
e t1011TISCH
''"rtoroz 1 97 1
11.1 �tlnl de casillas blancas es vi­
•lhl�lllcntc superior a su colega en
hr• J1.11tc ac extiende por una dia­
taunnl c<vacla», no se desarrolla nin­
t�ltn ,lueao por ella; mientras que el
hlnncn c1tá mucho mejor dis pues­
! o Ante todo, ataca n, y si las to-
1 t �• hhmcu logran montar un ata­
c¡lll' lll roy, el alfil será una pie za
muy Importante. Además, la torre
hlntln crea muchas di ficultades al
1 lvnl ¡mr ltt quinta flla. Todo esto
clrlrr·ndna ltt superioridad blanca.
l..e. :a hd1 lhd8
1!1. MI
I 'J h1&1nco desdobla sus peones y
c 1 ttll 111111 muyoría en el ala de
111111111,
1�. ... ab4
16. l b5 li b8
17. 1 11114 i.f4
1 ' 1 IH'¡&ru dispone de sólo un ob­
jrl t111, h2, pem no tiene excesiva
1111J I" flll lll'in.
28. li d3?!
Hasta a hora Smyslov ha actua­
do de forma consecuente, pero
aqu ícomete una seri� inexac.titud.
Dis ponía de la mamobra Sim ple
28. .ta6!, privando a la torre ne­
gra de c8. Des pués de 28; ... ..tx h2
29. li c4 las blancas habnan mum­
pido en la posición enemiga.
28. ... li beS!
Portisc ha provec ha su c hance.
Ahora las blancas debieron confor­
marse con una posición igualada
con 29. h3 .tcl ! 30. b3 .tb2, pero
tercamente continúa jugando a ga­
nar y no advierte una tram pa astu­
ta del adversario.
29• .td5 l1 c2+
30. <t>f3?
Y esto ya es un error decisivo.
Era correcto 30. ltfl .
30. .•• h3!
31. g3 ;¡:¡: x b2!
Es evidente que en caso de 32.
gf4 sigue 32. ... li g2 y entonces 33 .
197
:il: bg8 con amenazas de mate
que las blancas no pueden impe­
dir. Con la pérdida del peón «h»
su vecino ha caído en desgracia.
Ahora, su alfil de casillas negras ha
adquirido una fuerza extraordina­
ria, mientras que el alfil blanco,
por el contrario, está fuera de jue­
go. Como consecuencia de esta
metamorfosis, ambos bandos han
cambiado los papeles.
32. :il:c3
33. :il:c7+
34. :il: x f7
3S. �f2
36. :il: h7
:il: g2
�d8
:¡¡: xg3+
h2
:il: g1
Por el peón «h» van a pagar la
torre.
37. ll h8+ rtle7
38. ll h7+ �f8
39. aS
39. :il: h8+ cite? 40. :il: x b8 pier-
de por 40. .ig3+.
39. ...
40. lt x b1
41. a6
42. a7
h1�
:¡¡: x b1
cite7!
:il:bh8
El blanco abandona. En vista de
la variante forzada 4 3 . a8'ff
:¡¡: 8h2+ 44. �f3 li fl+ 45. ci;g4
:il: g l + 46. �f3 :il: g3 mate, o 43.
cite2 :il: 8h2+ 44. citd3 :il: c l ! y 45.
:il: d2 mate.
O GUFELD
e ERMENKOV
Yurmala 1 978
l. e4 e S 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 cd4
1 98
4. lLl x d4 ltlf6 S. ltlc3 d6 6. .igS e6
7. �d2 a6 8. 0-0-0 .id7 9. f4 bS
10. lLJ x c6 _ixc6 11. �e3 .ie7 12.
.ixf6 .ixf6 13. �dS ,ixd5 14.
edS eS 1S. �e4 �e7 16. fS �a7
17. �b1 �f2 18• .id3 � 19. c3
�f4 20. tWxf4 ef4 21. :il:he1 .teS
No se puede decir que la posi­
ción del diagrama sea de igualdad,
a pesar del equilibrio material y la
presencia de alfiles de distinto co­
lor. Para comparar las chances de
ambos bandos es necesario tener
en cuenta algunas bagatelas. El al­
m negro posee ventaja sobre su ho­
mónimo blanco -aunque de mo­
mento, pequeña-. El alfil de d3
choca contra sus peones de d5 y
f5, mientras que el negro goza de
mayor libertad de movimientos, te­
niendo en cuenta sobre todo las
perspectivas de abrir líneas con
a5 y b4.
La estructura de peones es tam­
bién levemente favorable al negro;
después de todo las blancas no
pueden hacer uso de su mayoría en
el ala de dama, ya que abriría la
posición con desventaja. Por otro
ludo, el negro puede avanzar sus
'•rones del flanco de rey, y psico­
•'•�tll'lliiiCi lle, su juego es más sen­
nllo tic realizar, ya que dispone de
uhwl lvos más daros. Bueno, todo
t'Nio limna parte de considerado­
lit'� generales y jugando con una
t'K:rla exactitud, las blancas pue­
t k n l1lgrar la igualdad. Como pri­
mer paso necesitan eliminar el
¡.eón de f4, preparando g2-g3, y
r n hmces las negras no lograrían
formar una falange de peones. La
jugada que sigue resulta un tanto
ll ftilicial, pero Gufeld aspiraba a
llll lllCiltar la actividad de su alfil
t'oll el avance a4.
22 lle4 l:Uc8
2:. a4 :S: c5
24. ..te2 g5!
Preparando un camino para su
rey por f6 y explotar a su vez la
mayoría de peones.
25. fg6 hg6
2l1. 'i!¡c2
Era mejor 26. ab5.
2(,, • • • ritg7
27. li b4?
l 'u m poder justificar la acción
•k· lu tu iTc por la cuarta fila era
t'Nt'IH'IIII rwnhiar primero los peo­
llt' N . 1 lespués de 27. ab5 ab5 28.
U h;( podriun atar al negro a la de­
lt'IINII dt· h5. Pero ahora las negras
l1 1v,1 " " dcslwccrse de sus debilida­
, ft-�
27• • . . ba4
28. JI )( a4 aS
29. l::! dal
Las blancas incorporan la otra
torre, pero en vano, ya que no van
a crear amenazas por la columna
«a». Era correcto 29. h3, y si 29.
... f5 30. li c4, forzando la simpli­
ficación.
29. ... rs
El jugador búlgaro continúa con
su plan. El alfi.I blanco se encuen­
tra muy restringido. Aún así, era
esencial 30. h3 en vez de la jugada
pasiva del texto.
30. li la2?!
31. h3
32. c4
g5
éf6
Las blancas ya no aguantan los
nervios y descubren las casillas ne­
gras sin advertir la réplica del ad­
versario. Era mejor 32. ..tf3.
32. ... Ii: e8!
33. b3
No es bueno para las blancas
33. :ii )( a5 :a x a5 34. n x a5 i,x b2.
1 99
33. • • • i.d4
34. c;!1d3 i.f2!
35. ¡t x a5?
Las blancas deterioran su posi­
ción. No podian tomar el peón ya
que conduce a la pérdida de una
pieza.
200
35. • • • i.el!
36. li: x c5 li: e3+
37. �c2 li: xe2+
38. c;!1bl li: xa2
39. li: c6 li: x g2
40. li: xd6+ c;!1f7
41. c5 f3
42. li: d7+ c;!1e8
43. c6 f2
44. d6 fl'iV+
45. li: e7+ c¡!lf8
46. abandonan.
EPILOGO
s� hu completado nuestro reco­
" itlu 11 través del intrincado labe­
l l u t o sicil iano. Ante nosotros,
, nttHl en un caleidoscopio, han
.lr•f11ntlo cientos de partidas, dia­
lll lllllllll, posiciones tanto típicas
l'l ltnu unda convencionales, multi­
l lul tlo Ju8adas con características
•liiHcnteN, fuertes algunas y debi­
l i t n tl urna otras... y todo ello nos ha
hlu d"avclando numero!Ds enig-
11 111• hnprcdccibles, ideas origina­
ll"l u Cüml>inaciones profundamen­
h• t'illculodas y a veces serios erro­
t l"ll.
l iemos estado buscando la solu­
rhn tt problemas complicados, al-
11111101 realmente difíciles. Pero he-
111111 Ido avanzando, paso a paso,
n voco1 de fonna tranquila y otras
•1tt11cr¡¡léndonos en violentas e in­
NtllltlnhlcH complicaciones.
1 kl•eu que de este largo trayec­
" ' IUitdltico por la Defensa Sicilia-
na haya surgido un jugador más
sólido, con una mayor confianza
en sí mismo, que no pierda la com­
postura en los momentos más crí­
ticos y que no dude de sus propias
posibilidades.
El principal reto que se impu oo·
el autor fue el siguiente: pertrechar
al lector con una guía fidedigna
que le ayude a no perder el rumbo
en el laberinto de una de las aper­
tums más populares de nuestro
tiempo, con sus complicadeis es­
quemas de medio juego y sus suti­
les finales. El haber logrado esto,
aunque fuera en un pequeño gra­
do, hará que no considere inútil un
trabajo que ha durado más de dos
años.
A todos los jugadores «sicilia­
nos» les transmito mis deseos sin­
ceros de que obtengan sus mejores
éxitos.
201

El laberinto siciliano 2

  • 2.
    Lev Polugaievsky El LaberintoSiciliano (2) EDICIONES ESEUVE
  • 3.
    SUMARIO Introducción 7 PRIMERA PARTE:ESTRATEGIA DEL MEDIO JUEGO 9 l. LA DINÁMICA DE lA ESTRUCTURA DE PEONES ....................................... ...... 1 1 1.1. Las ventajas y los inconvenientes de los peones débiles 15 1.2. Mayorías de peones 26 1.3. El bloqueo 30 2. LA BATALLA POR lAS CASILlAS CENTRALES 35 2. 1. La casilla d5 41 2.2. La casilla eS 56 3. LíNEASABIERTAS 63 4. El VALOR DE LAS PIEZAS 77 5. SACRIFICIOS ESTRATÉGICOS 99 5.1. Sacrificio de peón 99 5.2. Sacrificio de una pieza menor 11 O 5.3. Sacrificio de la calidad 125 5.4. Sacrificio de dama 140 SEGUNDA PARTE: SILUETAS DEL FINAL 149 Introducción 151 6. LA COLUMNA VITAL 153 7. LA FUERZA DE LOS ALFILES 166 8. PIEZAS MENORES EN OPOSICIÓN 177 EPilOGO 20 1 lndice de partidas 203 5
  • 4.
    INTRODUCCION Jugar de formapoco sistemáti­ ca, sin un cierto orden o con poca inteligencia; he aquí nuestro ene­ migo más peligroso. Por el contra­ rio, un plan bien sopesado y diri­ gido de forma clara es una base só­ lida para cualquier apertura. Siempre y en cualquier momen­ to, estemos inmersos en operacio­ nes ofensivas (variante Najdorf), conduciendo una guerra de trin­ cheras (variantes Paulseny Scheve­ ningen) o preparando un contra ataque en el centro, hemos de te­ ner una concepción clara acerca de los problemas globales que ten­ dremos que resolver, y en base a ello construir un plan concreto. La estrategia de la Defensa Si­ ciliana es dificil de dominar. Se le pueden aplicar todas las leyes ge­ nerales, pero contiene también muchas contradicciones y excep­ ciones a las reglas. Así, las consecuencias de un re­ traso en el desarrollo son bien co­ nocidas, pero en la variante Naj­ dorf (Polugaievsky y peón envene­ nado) en una fase temprana y bajo el fuego enemigo, las negras se permiten la lujuria de pasearse con su dama. En la Scheveningen, el negro amontona sus piezas en las tres últimas filas, pero ¡cuánta fuerza explosiva contiene esa en apariencia pasiva variante! Y cómo se puede entender que en una misma variante, la misma pie­ za pueda ser la figura principal o la más absolutamente desesperada; una casilla pueda ser el puesto más fuerte o el más inútil, o los mismos «deteriorados» peones (doblados o aislados) puedan resultar positi­ vos o algo negativo en la posición. Es con el estudio de estas. suti­ les dificultades y con la resolución de un gran número de misterios es­ tratégicos, con lo que lucha toda su vida un jugador siciliano. Al asi­ milar paso a paso la estrategia de la Defensa Siciliana nos capacita­ mos mejor para penetrar también en el «espíritu» de otras aperturas y dominar más rápidamente las ideas que subyacen en el medio juego. Analizar en detalle todas las su­ tilezas de la estrategia es algo que obviamente sobrepasa a cualquier autor, sobre todo en una simple obra. Y, por supuesto, no es mi propósito realizar semejante tarea, especialmente porque las cosas cambian de forma constante. Mi deseo ha consistido simplemente en contribuir a descubrir y diluci­ dar las cuestiones estratégicas más problemáticas que constantemente surgen en la práctica del ajedrez. 7
  • 5.
  • 6.
    1. LA DINAMICADE LA ESTRUCTURA DE PEONES Toda situación concreta en el ta­ blero posee una estructura de peo­ nes con sus características propias. Su colocación más o menos armo­ niosa, sus interacciones y su movi­ lidad son factores de los que de­ pende en gran parte el éxito de todo un plan estratégico preconce­ bido. En la Defensa Siciliana los pe­ queños peones tienen asignado un papel que me atrevería calificar de fundamental. Los avances f2-f4, en la gran mayoría de las variantes, g2-g4 en el ataque Keres y otros esquemas similares, y b5 en el bando negro se han llegado a con­ vertir en algo completamente na­ tural para nosotros. Un jugador que no los utilice se nos asemejará a un cazador sin arma. Cada movimiento de peón debe ser enfocado con un alto sentido de la responsabilidad, ya que los callejones del laberinto siciliano guardan demasiada astucia como para permitir pasos incautos. En ciertas ocasiones incluso las maniobras de peón más estándar pueden traer consigo consecuen­ cias muy indeseables si se realizan apresuradamente, sin una sólida base posicional. Vamos a ver dos ejemplos ins­ tructivos. O SMYSLOV e KOTTNAUER Groninga 1 946 l. e4 eS 2. lilf3 d6 3. d4 cxd4 4. ltJxd4 lilf6 5. lt:lc3 a6 6. .ie2 e6 7. 0-0 b5 Esta temprana actividad de las negras no presagia nada bueno. Tienen prisa por efectuar una idea típica, pero en detrimento de la movilización de su ala de rey. Por medio de un juego enérgico, Smyslov refuta la dudosa táctica de su rival, que se olvidó del desa­ rrollo. 8. i.f3 l1a7 9. 'it'e2! :a c7 Para poder instalar su alfil en b7, las negras tienen que mover antes su torre. Pierden material 1 1
  • 7.
    después de 9.... ll d7 10. eS dxeS 1 1 . lllc6 'f!/c7 12. llxb8 'f!/xb8 1 3. .tc6. 10. 1I d1 lllbd7 11. a4 Comienza el justo castigo. Las blancas explotan al 100 % la pre- matura 7. bS. 11. ... bxa4 El negro se ve forzado a desar­ ticular sus peones del ala de dama, ya que a 11. b4 habría seguido 12. llla2, entonces 12. ... aS es malo en vista de 13. lllbS. 12. llx a4 i.b7 13. e5! Las blancas obtienen una inicia­ tiva decisiva tras esta ruptura en el centro. 13. .. . llxe5 Tampoco le irían mejor las co­ sas a las negras tras 1 3. ... dxeS 1 4. i. x b7 exd4 l S. .txa6. 12 14. i.xb7 li:xb7 15. 'f!Jx a6 'f!/b8 16. lllc6 llxc6 17, 'f!lxc6+ lld7 Las negras aparentan tener todo en orden pero 18. lllc5!! Una «pequeña)) sorpresa. Las blancas dan de buena gana su ca­ ballo con el fm de abrir líneas. 18. ... dx c5 19. .tf4! Y ahora también su alfil, ya que si 19. ... 'f!/ x f4 ganan con 20. 'i'c8+ �e7 2 1 . 'f!/ x b7 �f6 22. Jlxd7 �g6 23. g3 'f!/fS 24. ll a7. 19. ... i.d6 20. ,txd6 llb6 21. 'f!/xd7+! abandonan. O BALASHOV e POLUGAIEVSKY Tallin 1 973 l. e4 c5 2. lllf3 d6 3. d4 cxd4 4. lllxd4 lllf6 5. lllc3 a6 6. g3 e5 7. lllde2 lllbd7 8. .tg2 .te7 9. 0-0 (DIAGRAMA 4)
  • 8.
    Yo había llegadobastantes ve­ ces a esta posición y generalmente las negras obtuvieron buen juego. Actualmente suele prepararse g3-g4 antes de enrocarse, jugando directamente 9. h3. 9. .. . b5 10. h3 i.b7 11. g4?! En esta situación esto es un paso temerario, debilitando las ca­ sillas negras y los peones vecinos de su propio rey. 11. .•. b4 No permitiendo al blanco reali­ zar su planeado reagrupamiento con 1 2. a3 y 1 3. �g3. 12. �d5 �x d5 13. exd5 0-0 Está claro que las negras no tie­ nen dificultades. De hecho, son ellas las que pueden obtener un juego mejor ya que en un futuro la posición del rey blanco se tornará incómoda. 14. c4 Las blancas han de apresurarse en realizar esta jugada, antes de que las negras coloquen su torre en cS. 14. ... bxc3 El negro tiene el propósito de abrir el juego, pero 14. .ig5 era objetivamente más fuerte, permi­ tiéndole obtener el control de las casillas negras. 15. �xc3 aS Ahora el cambio de los alfiles de casillas negras no surte efecto. Después de 1 5. ... .ig5 1 6. �e4 _ix c1 el negro ha de contar con la interposición 17. �x d6. La juga­ da realizada asegura la casillii c5 para su caballo. 16. li el �eS 1 6. ... :!:!. c8 era interesante, con la idea de si 17. .ie3 volver al vie- jo plan de 17. .ig5. 17. .te3 ll c8 18. lba4 La única posibilidad. Si el negro tuviera tiempo de jugar ... i.g5, las debilidades blancas rápidamente se harían sentir. 18. ... �xa4 19. 'ifx a4 :a aS! El negro desvía su alfil a la dia­ gonal c8-h3, ya que tarde o tem­ prano tiene que levantar el blo­ queo en e4. 20. l:!.ac1 Era esencial 20. 1!i'b5 i.a6 2 1 . �c6, para preparar el cambio de damas. El blanco cree tener mo- 1 3
  • 9.
    mentos más oportunospara reali­ zarlo, y como suele ocurrir en es­ tos casos, se pierde tiempo. Con su próxima jugada, el negro «roe)) en la cadena de peones blancos. La causa de ello se encuentra en la prematura jugada once. 5 •• • ••• ..... -,�,d d - - • • • • � -�- .- . - . tvB B B�B B B g -� �� . ��-U. d U. d . � � �� U M � 20. ... f5! 21. 'ti'b5 Sólo ahora se da cuenta el blan­ co de la dificultad de su situación. No le agradaba 2 1 . gx f5 i.c8 22. �c6 .t x f5 23. i.b6 �b8, aunque quizá fuese lo menos malo. 21. ... i.a6 22. �c6 fxg4 Ahora, a 23. i.b6 el negro pue- de escoger entre 23. �c8, con- servando su peón extra, o 23. �b8 24. hx g4 i.g5. 23. bx g4 i.h4! Tras· esto el ataque negro se de­ sarrolla rápidamente. Es difícil para el blanco encontrar una de­ fensa satisfactoria para todas las amenazas. 14 24. .te4 25. 1!Vc2 'ti'f6 O 25. :S: c2 :S: ac8 26. 1!fa4 llc4! 25. ... g6 26. 'i!tg2 Era mejor 26. 'ti'd2. 26. ... :S: ab8 27. :S: hl :S:b4 Todas las piezas negras están es­ p l é n di d amente coordi nadas, abriéndose paso literalmente por la posición blanca, a través de dia­ gonales (los alfiles) y de columnas y filas (las torres y la dama). ¡Se percibe el fantasma de la combina­ ción! Así, por ejemplo, a 28. f3 vie­ ne el golpe táctico 28.... :S: x e4! 29. 'fi'x e4 i.d3! 30. g5 ,ixg5 3 1. _ix g5fi'x g5+ 32. fi'g4 'fi'x g4+ 33. fx g4 i.e4+, y las negras obtienen excelentes posibilidades de victoria en el final de torres. 28. :S: b3 Intentando aclarar la situación después de 28. ... :S: c4 con la ines­ perada réplica 29. :S: f3 ! 28. ... i.g5 Ahora a 29. Itf3 sigue 29. i.f4 y 30. �h4, con un ataque decisivo. 29. b3 i,x e3 30. :S: x e3 (DIAGRAMA 6) 30. ••• á: X e4! Cambiando el alfil que protegía f3. 31. :S: x e4 3 1 . fi'x e4 habria perdido inme· diatamente: 3 1 . ... fi'x f2+ 32. 'it>h l
  • 10.
    6 (32. cSh3 lH4)32. !fh4+ 33. cSg l ll f4. 31. •.• i.d3! Por supuesto, el negro también ganaría con 31. ... Wf3+ 32. lt>gl i.d3 33. ll e3 Wx g4+ 34. llg3 1txg3+ 35. fxg3 i, x c2 36. 1I x c2 Ilf3 37. 1Ic6 1Ixg3+ 38. cSf2 1Id3 39. litx d6t>g7 40. c;!?e2 :iid4, pero la jugada hecha decide más rápida­ mente. 32. Wxd3 Wxfl+ 33. cShl 1If3 34. : c8+ cSg7 35. : e7+ 'it>f6 36. gS+ c,!>x gS 37. 1Ie2 9g3 38. Wd2+ chfS 39. Wg2 cS x e4 40. ll e4+ eS x dS 41. abandonan. En esta partida las negras pudie­ ron efectuar plenamente su plan estratégico de explotar las debilida­ des originadas por el blanco en la apertura, y como resultado fue ca­ paz de montar un rápido ataque en el flanco. · 1.1. LAS VENTAJAS Y LOS INCONVENIENTES DE LOS PEONES DEBILES No obligatoriamente una defor­ mación o una debilidad en la es- tructura de peones supone un «de­ sastre natural». Esto dependerá ló­ gicamente, de las características de la posición. En la variante Rauzer, por ejemplo, las negras a menudo voluntariamente doblan peones en la columna «f», deshaciendo el po­ sible refugio del rey en caso de en­ rocarse corto. Pero este arriesgado compromiso no está exento de ciertas ventajas: las negras obtie­ nen la pareja de alflles, abren la co­ lumna «g» y poseen un fuerte cen-· tro de peones. En caso de que las blancas ten­ gan éxito en roer este hueso me­ diante e4-e5 o f4-f5 y explotar la in­ segura posición del rey negro, en­ tonces habrán castigado al negro por su osadía de desfigurar la ca­ dena de sus propios peones. Espe­ cialmente desagradable para el ne­ gro resulta el bloqueo con f4-f5, ya que reduce considerablemente la vitalidad de su alfil de casillas ne­ gras. Pero si las blancas demoran su iniciativa en las columnas «e» y «f» y permiten al negro reforzar su posición, especialmente cambian­ do damas, entonces la masa de peones centrales negros se convier­ te en un arma poderosa y junto con la apertura de un segundo frente -la columna «g», además de la «c»-les proporciona muchas posibilidades adicionales, especial­ mente en el final. O SMYSLOV e BOTVINNIK Moscú 1948 l. e4 eS 2• .!Df3 .!De6 3. d4 ex d4 1 5
  • 11.
    4. �x d4�f6 5. �c3 d6 6. .tg5 e6 7. .te2 i.e7 8. 0-0 0-0 9. �db5 Smyslov elude un plan activo en el centro a base de 9. �h1 y 10. f4 y escoge otro más dudoso basa­ do en el debilitamiento del ala de rey negro. Pero para ello ha de conceder la ventaja de dos tiem­ pos. 9. ... a6 10. ,ixf6 gxf6 10. ... ,i x f6 11. � x d6 'fkc7 tam­ bién era posible, con buen juego para el negro, ¡pero Botvinnik se aferra a sus principios de una for­ ma tenaz! 11. �d4 ct>h8 12. ..tfh1 li g8 13. f4 i.d7 Las negras pueden sentirse muy satisfechas del resultado de la aper­ tura. Han terminado su desarrollo y ocupan la columna «g», mientras que las blancas no han creado aún ninguna amenaza concreta. 14. i.f3? 16 Pasivo. La única forma de obte­ ner un plan pasaba por 14. fS, y si 14.... �eS, entonces lS . .thS ame­ nazando 1 6. ,i x f7 y preparando llevar el caballo al ala de rey me­ diante �c3-e2-f4. 14. ... ltc8 15. �x c6? Un serio error posicional que va a reforzar a los peones centrales negros. Todavía era posible inten­ tar 1 S. f5 o aún l S. �ce2. Ahora a las blancas tan sólo les queda ob­ servar cómo van a llevar a cabo las negras su plan, eligiendo entre d5 o eS. 15. ... bx c6 16. �e2 d5 La falange de peones comienza a avanzar. Ahora las negras ame­ nazan 1 7. ... dx e4 18. ,i x e4 fS y 1 9. eS, destapando a sus alfiles. 17. f5? Smyslov está sencillamente irre­ conocible en esta partida. Ahora crea una debilidad en las casillas negras realmente catastrófica. Evi­ dentemente, se sentía desmoraliza­ do por el curso de la partida. En opinión de Keres, pudo haber ju­ gado 1 7. 'fkd3, y tratar de defen­ derse después de 1 7. ... dx e4 1 8. .t x e4 fS 19. ll ad l lic7 20. i.f3 'fkc8. 17. ... 'fkc7 18. c4 dx c4 19. 'fkd4 c5 20. 'fkx c4 i.d6
  • 12.
    Los alfiles negroscomienzan a mostrar su agresividad. 8 21. g3 i.b5 22. 'i!tc2 22. ... exf5! ¡Abriendo el juego, según el es­ píritu de la posición! Ahora las to­ rres ayudarán a los alfiles. 23. exf5 ll ce8 24. llf2 ne3 25. i..g2 A 25. lbc3 habría continuado 25. i..c6 26. i..g2 i, x g3! 25. ... 'i!te7 26. lbgl i.d3 27. 'i!td2 c4 28. ;¡¡[f3 ll e8 29. ;¡¡[dl El cambio de damas mediante 29. l1 x e3 'ftx e3 30. 'ftx e3 l;l x e3 habría conducido a la pérdida del peón de b2. 29. ... i..c5 30. b3 (DIAGRAMA 9) 30. ... l:i:el! Todas las piezas negras están óptimamente situadas. 31. b x c4 i, x c4 32• .tn g x dl 33. 'ftx d} ;¡¡[d8 Hay muchas formas de ganar, por ejemplo 33. !te l . 34. 'i!tc2 .td5 35. 'i!tc3 i.d4 36. 'i!td3 'i!te3 37. 'ftx e3 i.x e3 38. i.g2 i_x f3 39. i, x f3 l:id2 40. lbe2 l1x a2 41. Abandonan O SUETIN e BOTVINNIK Moscú 1952 l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 ex d4 4. liJxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. i..g5 e6 7. 1!td2 h6 8. i,x f6 gxf6 9. 0-0-0 a6 10. f4 i.d7 Una de las variantes patentadas por Botvinnik por aquellos años. Surge ahora una posición tensa, conforme a su estilo luchador. 1 7
  • 13.
    1 1. .tc4h5 12. <!>b1 'it'b6 13. llhfl Un error importante, la simpli­ ficación favorece al negro ya que en el final le es más fácil explotar la fuerza de sus alfiles y las colum­ nas semiabiertas «c» y «g». Debie­ ron haber jugado 13. �b3. 13. ... 'ifx d4 14. 'ifx d4 �x d4 15. :!l:x d4 :!l:c8 16. .tb3 Hubiera sido mejor la retirada a e2, ya que ahora el alfil va a que­ dar fuera del juego. 16. ... :!l:g8 17. :!l:d2 h4 18. f5 Las blancas tratan de activar a toda costa su alfil. 18. ... �e7 19. lldf2 10 r--�=�'7::"'1'}. -..-::::�=�--::·=-· ·--=·=� ......... ,. � , � .� - - � • • -�� . -�- . •�m • • �w�m n�wu .. u. u -�- .lit. 19. ... .th6! Las negras toman la iniciativa con este sacrificio posicional de peón. 18 20. fx e6 fx e6 21. :Ei xf6 l:tcf8 22. :!ii x f8 ,ixf8 23. Iilf2 .th6 24. .tc4 .te3 25. :!l:e2 .tg1 El peón extra blanco no va a ninguna parte, mientras que los al­ files negros han obtenido mucha li­ bertad, especialmente el de casillas negras, que no tiene oponente, se muestra especialmente fuerte. Las negras tienen una ventaja obvia, aunque posiblemente no sea sufi­ ciente para ganar ante un juego exacto por parte de las blancas, ya que tras 26. g3!, como jugó Sue­ tin, se devuelve el peón para ali­ viar la situación en el ala de rey, y en vista del poco material existen­ te, las blancas tienen chances rea­ les de salvar la partida. No vale la pena transcribir las cuarentajugadas restantes. La par­ tida se jugó en la última ronda del Cto. de la URSS, el título de cam­ peón estaba en juego y Botvinnik luchaba en lo más alto de la tabla. Al fmal, explotando una serie de inexactitudes del blanco, obtuvo una importante victoria. Este ejemplo demuestra clara­ mente que las negras se encuen­ tran bastante cómodas en el final. Pueden dejar tranquilamente su rey en e7, desde donde defiende los peones d6 y f6, y la disponibi­ lidad de la columna «g» en combi­ nación con el avance del peón «h» supone una ayuda estimable para un juego activo. Las cosas no son tan sencillas
  • 14.
    para las negrasen caso de que el blanco eluda las simplificaciones y actue de una forma enérgica y re­ solutiva. En este caso, como se muestra en la siguiente partida (¡uno de Jos jugadores vuelve a ser Botvinnik!), Jos peones doblados en «f» le causan a las negras mu­ chos problemas. O KERES e BOTVINNIK Moscú 1 956 L e4 c5 2. lüf3 lüc6 3. d4 ex d4 4. liJx d4 lüf6 5. lüc3 d6 6. .tg5 e6 7. 'ftd2 b6 8. i_xf6 gxf6 Las negras aceptan el desafio. Pero muchas fueron las dudas ex­ presadas acerca de la conveniencia de la variante, ya que la partida se jugaba en la última ronda y al ne­ gro le bastaban unas tablas para conseguir el primer puesto. Ade­ más, no deberían haber mostrado indiferencia al hecho de que la teo­ ría por aquel entonces había acu­ mulado una experiencia considera­ ble, y se habían encontrado planes enérgicos para las blancas que ha­ bían cuestionado seriamente la re­ putación de la variante. 9. 0-0-0 Larsen, en la Olimpiada de Moscú 1956, eligió también contra Botvinnik un plan a base del enro­ que corto, y obtuvo ventaja desde la apertura: 9. li dl a6 10 . .te2 h5 JI. 0-0 .td7 12. r,!lh l 'i'b6 1 3. lüb3 .te7 14. f4 h4 15. lüa4 'i'a7 1 6. lüac5 dx c5 17. 'fi'x d7+ r,!lf8, y las negras consiguieron tablas des­ pués de realizar un gran esfuerzo. 9. ... a6 10. f4 b5 11. Wb1 .td7 12. .te2 'i'b6 13. lüb3! Keres estaba muy bien prepara­ do para esta partida. Es muy im­ portante para las blancas preservar las damas, ya que sólo así pueden aspirar a obtener ventaja. Vimos en el ejemplo previo que el cam­ bio de damas tras 1 3. li hfl 1W x d4 14. 1W x d4 liJ x d4 1 5. I!.xd4 i.c6 favorecía al negro. 13. . .. 0-0-0 14. Ii hfl lüa5 En la partida Byvshev-Livshits, Leningrado 1 953, las negras repli­ caron 14. r,!lb8, y a 15. Ii f3 ju­ garon incautamente 1 5. ... ltJa5. Tras 1 6. lüd5! e x d5 17. liJ x a5 las blancas construyeron un ataque irresistible. Y, sin embargo, en opi­ nión de Keres, las negras habrían llevado a su rey a un Jugar más se­ guro. 1 9
  • 15.
    15. ll f3 Lasblancas podían elegir entre 1 5 . lD x a5 y la jugada de la parti­ da. Ha preferido 1 5. ll f3, aunque tras 1 5. lLJ x a5 �xa5 1 6. ll f3 Wb8 17. �d4 i.e7 18. b4 �c7 1 9. lhd5! ex d5 20. ll c3 ..i.c6 21. exd5 y no se ve como pueden defenderse las negras. 15. ... lLJ x b3 16. axb3 Wb8 17. lha4 �a7 El cambio en a4 sería desagra­ dable para el negro. La torre iria a b3 con ganancia de tiempo, mientras que 1 7. �c7 sólo trae­ ría dificultades tras 1 8. �d4 i.e7 19. ll c3 ..i.c6 20. lhb6, con la ame­ naza 21. lhd5. Pero ahora, con la dama negra fuera de juego, Keres está preparado para comenzar una combinación. 12 18. f5! i.e7 El negro debería haber consen­ tido en el desmembramiento de su cadena de peones con 18. exf5 19. exf5 ..i.c6, y utilizar sus alflles para defender las debilidades. 20 19. fxe6 fx e6 20. :!i xf6! Se siente ahora la desafortuna­ da posición de la dama negra, ya que no vale 20. ... i, x f6? por 2 1 . �x d6+ y 22. lhb6+ . Por tanto, las negras deberán consentir esta pér­ dida de peón. 20. ... ll h7 Por supuesto, no 20. i, x a4? en vista de 2 1 . l1 x e6, mientras que el contraataque 20. ... b5 sigue con 21. IU7 ..i.e8 22. ll g7! bx a4 23. �b4+ Wa8 24. e5! y el negro está perdido. 21. ll g6! b5 El negro trata de escapar de la presión. 22. lhc3 �c5 23. lha2! Esta inteligente maniobra de ca- ballo consolida la ventaja blanca. 23. ... wa7 24. lhb4 llf8 25. i.f3 h4 26. h3 .teS 27. lhd3 �c7 27. �d4 sería fuertemente re- plicada con 28. �e l ! 28. lhf4 :af6 29. ..i.g4! ll x g6 30. lLJx g6 Ahora se amenaza 3 1 . lD x e7 y 32. �x d6. Las negras no tienen salvación. La partida concluyó: 30. ... ..i.b7 31. i,xe6 ..i.d8
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    32. .id5 33. 'fi'xd5 34.e5 O GELLER e LARSEN Copenhague 1966 ,i x d5 :r:i:fi abandonan l. e4 c5 2. lbf3 lLlc6 3. d4 ex d4 4. llJ x d4 lLlf6 5. lLlc3 d6 6. .ig5 e6 7. 'fi'd2 a6 8. 040 .id7 9. f4 .ie7 10. lbf3 b5 11. ,i x f6 gxf6 De nuevo, la discusión en la apertura ha tenido lugar entre las siguientes cuestiones: ¿qué es más importante ahora, la masa de peo­ nes creada por el negro en el cen­ tro aún a costa de romper la armo­ nía de su cadena de peones y que sus alfiles, de momento, permanez­ can en la retaguardia, o la iniciati­ va blanca en vista de la situación insegura del rey contrario? Las blancas van a demostrar en esta partida cuán peligroso es jugar con la seguridad del rey. 1 2. i.d3 Otra forma diferente sería jugar 12. f5!? directamente, con idea de 13. g3 y 14. .ih3, presionando so­ bre e6. 12. ... "ffa5 13. wbt b4 Aunque las negras juegan al dic­ tado de la iniciativa blanca -aho­ ra trasladarán el caballo de c3 al ala de rey, donde será más activo­ tienen que permanecer fieles a sus principios y llevar a cabo su plan de contraataque, que implica el de­ sarrollo de una iniciativa en el ala de dama con el avance de los peo­ nes «a>> y «b». 14. lbe2 :ag8 Pero aquí hay que discrepar del negro, que se desvía y pierde un tiempo. Era correcto 14. ... "ffc5 1 5 . f5 aS 1 6. lLlf4 a4 17. :r:i:c1 :r:i:b8 con chances recíprocas, como en el match Fischer-Spassky 1972. 15. lbg3 "tfic5 16. :r:i:hel :r:i:a7 Profilaxis contra e4-e5, pero 17. e5! dxe5 18. fx e5 llJxe5 19. llJ x e5 fx e5 20. "@h6 Desde la ruptura en el centro, las piezas blancas actúan con todo su poder, mientras que a las negras les falta cohesión. 20. ... f5 21. "tfixb7 l::tf8 (DIAGRAMA 14) 22. b3! Sólo con este movimiento con- 21
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    creto se justificala estrategia blan­ ca. Ahora, el alfil blanco irá a c4 y no perderá de vista al peón e6. Geller juzga correctamente que la debilidad de sus casillas negras en esta posición no es peligrosa y re­ fuerza su valoración con la varian­ te, 22. ... 'i'c3 23. 4Jh5 e4 24. i, x e4! (tras 24. i.c4 i.f6 25. lbx f6+ '1'x f6 las negras tienen todo en orden) 24. ... fx e4 25. 4Jg7+ '.ttd8 26. ll:l x e6+ '.tte8 27. 'l'g6+ lif7 28. 'i'g8+. 22. ... e4 23. i.c4 'i'eS 24. 'i'hS+ '.t;>d8 2S. li x e4 'i'c3 26. 4Je2 El ataque blanco va a continuar a pesar del siguiente cambio de da­ mas. 26. ... 't!t'h8 27. 't!t'x h8 li xb8 28. li x e6 li xb2 29. li g6 Era atractivo 29. li x a6 li x a6 30. i, x a6 '.ttc7 3 1 . 4Jf4, pero tras 3 1 . i.c6 las blancas habrían te­ nido dificultades técnicas. 22 29. ... ll h4 30. 4Jd4 <ttc7 31. li g7 i.f6 32. ll:le6+ <tlb6 33. :i:Ig6 i.c3 A 33. .th8 podría haber se- guido 34. g3 lih2 35. ll:lc5+ y 36. 4J x a6. 34. lLJcS+! i.c6 El caballo es inmune a causa de 35. li d5 mate. 3S. 4Ja4+ 36. 4Jx c3 37. :i:Ig3 38. li x c3 39. li d6+ 40. li d2 Construyendo una red de mate. 40. ... ct>b4 41. Wb2 i.e4 42. a3+ <tia5 43. lid6 abandonan. También ocurre frecuentemente en la Defensa Siciliana el doblaje de peones en la columna «e», por parte del negro. Una vez más, pue­ den hacerse dos tipos de valoracio­ nes en estos casos. O KUPREICHIK e POLUGAIEVSKY URSS 1976 l. e4 eS 2. 4Jf3 d6 3. .ibS+ 4Jd7 4. d4 4Jf6 S. 4Jc3 cx d4 6. 't!t'x d4 eS 7. 'i'd3 h6 8. i.e3 i.e7 9. i.c4 0-0 10. 0-0 4Jb6 1 1. i.b3 i.e6 12. lbh4 'ft'd7 13. i,xe6 fx e6 (DIAGRAMA 1S)
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    El trío depeones negros surgi­ dos tras el cambio en e6 sólo es amenazador en apariencia. De he­ cho tiene poca movilidad y tiene un aspecto de estructura rígida. Las blancas pudieron haber conti­ nuado 14. ,i x b6! axb6 1 5. lt:g6 lHd8 1 6. lHdl seguido del dobla­ je de torres en la columna «d», condenando a las negras a una de­ fensa pasiva, ya que dificilmente habrían podido realizar el avance liberador d5 y tarde o tempra­ no sus peones débiles se harían no­ tar. Pero aún después de la conti­ nuación de la partida, 14. lt:bS liJeS 1S. ll:lg6 lld8 16. c4 a6 17. lt:c3 fi'e8 18. ll:lx e7+ ll:lxe7 19. llad1 lhc8 20. .ib6 :ii d7 21. a4, las blancas «congelaron» a los peo­ nes negros en el centro y mantu­ vieron su ventaja. Una situación diferente se dio en la siguiente partida. O BOUAZIZ e SALOV Szirak 1987 l. e4 eS 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cxd4 4. ltJxd4 lt:f6 S. lt:c3 d6 6. i.e2 eS 7. lt:b3 .ie7 8. 0-0 0-0 9. .ic4 a6 10. a4 .ie6 11. i, x e6 fx e6 12. i.gS :11c8 13. aS El negro tiene los mismos peo­ nes que en la partida anterior, pero la situación es radicalmente· dife­ rente. Sus piezas están armoniosa­ mente situadas, y la columna abier­ ta «f>> le permite construir un plan en el ala de rey, a donde se va a di­ rigir su dama. Su masa de peones controlan importantes casillas cen­ trales y en el momento oportuno va a poder avanzarlos. Por ello, las blancas van a tener que vigilar cui­ dadosamente la casilla d5. 13. ... �e8! 14. �e2 �g6 1S. ,i xf6 Itxf6 16. :11 ad1 :11cf8 17. ll:la4 El blanco lleva a cabo una ma­ niobra de caballo de tres jugadas con la esperanza de explotar la de­ bilidad del peón d6, pero hacién­ dola, desestima claramente la fuer­ za dinámica de las piezas negras. Pudo haber jugado 1 7. :11 d3 con juego complicado. 23
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    17. ... 18. f3 19.lüb6 20. lüc4 lH4 lüd8! lüf7 El blanco ha realizado sus pro­ pósitos, pero sin percibir la calami­ dad que le aguarda. 17 20. ... lüg5 21. �hl 21. ... l!Jx e4!! Un golpe combinativo dado en el momento justo por el negro, y posible gracias a su ocupación de la columna «f». Después de 22. fx e4 'i!fx e4 las blancas pierden in­ mediatamente a causa de la inde­ fensión de su primera fila. 22. lücl 1!fh5 23. �gl d5 El avance temático en el centro, que señala el principio del fin para el blanco. De nuevo no es posible 22. fx e4 por 22. i.c5+! 24 24. lüe3 i.c5 25. 11 d3 i.a7 26. l:l el nxf3! En semejante posición el negro no puede negarse al placer de sa­ crificar una torre. 27. gxf3 nxf3 Aquí las blancas decidieron no sufrir más y abandonaron. A 28. nf1 las negras ganan fácilmente con 28 . . . . i, x e3+ 29. nx e3 1!fg5+, y si 28. 1!fg2 lo más simple es 28 . .. . lH2 29. 1t'x f2 l!Jx f2 30. � x f2 e4 3 1 . l:lb3 d4. Pero el tándem de peones en «e» sucede más a menudo en la va­ riante Scheveningen: O IVANCHUK e POLUGAIEVSKY Biel 1 989 l. e4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cxd4 4. l!Jx d4 lüf6 5. lüc3 a6 6. i.e2 e6 7. 0-0 i.e7 8. f4 0-0 9. i.e3 Wc7 10. a4 lüc6 11. '!t'el l!Jx d4 12. i,x d4 e5 13. i.e3 exf4 14. i,xf4 i.e6 15. Wg3 li:fc8! 16. �hl (16. e5 lüe8!) 16. ... lüd7 17. i.g4 l:le8 18. i.f5 En este momento ambos con­ tendientes decidieron no ir más
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    allá. Tras 18.... i.f8 1 9. l:tad1 lüe5 20. '4Wh3 g6 2 1 . i.x e6 fx e6 22. .t x e5 dx e5 (ver diagrama si­ guiente) se habría llegado a un tipo de posición bastante frecuente en la práctica dentro del sistema Scheveningen. A primera vista los peones en «e» son débiles. Pero constituyen de hecho una pareja armoniosa que dificilmente se pue­ den explotar. Se han cambiado la mayoría de las piezas menores y solamente la dama blanca puede atacar el centro, pero su oponente negra puede arreglárselas sola para defenderlo, y la oposición ca­ ballo vs. alfil no le reporta al blan­ co ninguna ventaja real, ya que los peones en «e» controlan casillas importantes como d5 y d4 no per­ mitiendo al caballo blanco mover­ se libremente. La ventaja blanca en las columnas abiertas «d» y «f» es temporal, pudiendo las negras neutralizarla fácilmente. Por ejem­ plo: 23. ll d3 ll ad8 24. l:i: df3 i.g7, y si 25. llf7 entonces, además de 25. ... Wx f7, las negras tienen la simple 25. ll d7, mientras que si 24. lHdl, entonces 24. n x d3 25. W x d3 ll c8! y su posesión de la columna «C» no es menos im­ portante que la «d» en vista de la debilidad del peón c2. Por estas ra­ zones mi joven oponent� no con­ templó sus chances con excesivo optimismo y ofreció tablas. Como perseguido por el desti­ no, lvanchuk tuvo que hacer fren­ te a una pareja de peones dobla­ dos en «e» en el mismo torneo, pero en esta ocasión era él su pro­ pietario. O DE FIRMIAN e IVANCHUK Biel 1 989 l. e4 c5 2. lüf3 lüc6 3. d4 cx d4 4. lt:Jxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. .tc4 e6 7. .te3 .te7 8.!t'e2 0-0 9. 0-0-0 a6 10. i.b3 lbd7 11. 'it'bl '4Wc7 12. f4 lüc5 13. f5! ll:Jxb3 14. ax b3 i.d7 15. llhfl lüe5 16. lüf3! .tc6 17. ll:Jx e5 dx e5 18. fxe6 fxe6 19.!t'g4 l:l xfl 20. ;ax n!t'd7 21. la:dl!t'c8 Aquí el panorama es radical­ mente distinto. Los peones en «e» le causan a las negras problemas considerables. Comparado con el diagrama anterior, en la posición presente las blancas gozan de va­ rias virtudes: l . para empezar, tie­ nen una ventaja real en la colum­ na «d», que será dificil de contra­ rrestar; 2. un alfil de casillas ne­ gras activo que puede crear ame­ nazas en el flanco de rey; 3. en al­ gunos casos el cambio de alfiles de casillas negras puede favorecer al blanco, ya que el negro perdería el control sobre la casilla d6 y sus peones en «e» podían terminar en una situación critica. 25
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    Ya ahora pudieronlas blancas forzar la ganancia de un peón me­ diante 22. i.h6 i.f8 (22. i.f6 es malo por 23. :!i fl, mientras 22. ... g6 debilitaría seriamente las casi­ llas negras) 23. i.g5 -amenazan­ do 24. :!i d8- 23 . ... �eS, y ahora 24. i.f6 ó 24. 't!fg3 fuerza al negro a desprenderse de su peón e5. Pero la continuación elegida en la partida también es suficientemen­ te fuerte: 22. h4!? <tth8 y en este momento, de repente, subestiman­ do claramente su posición, el gran maestro americano, tras 23. i.g5 ¡ofreció tablas! No está claro qué fue lo que le asustó. Después de 23. i_ x g5 24. hx g5! -la úni­ ca forma-las blancas tienen abier­ ta la columna «11» pudiendo seguir 24. ... i.e8 (de otra forma 25. llhl) 25. :!i d6 i.fl 26. �g3 �c5 27. :!i d7, ganando material. Resumiendo, respecto a la de­ formación de la estructura de peo­ nes en la Defensa Siciliana pode­ mos decir que es absurdo estable­ cer unas normas excesivamente rí­ gidas. Mucho va a depender de los diferentes rasgos latentes en esta o aquella posición. Y la maestría aje­ drecística consiste precisamente en la habilidad de penetrar en los se­ cretos de estos matices. 1.2. MAYORIAS DE PEONES En ambos flancos del tablero se dan con frecuencia enfrentamien­ tos de peones, y no siempre en cantidad igual por cada bando. Por ejemplo, las blancas tienen 26 ventaja en el ala de dama y el ne­ gro en el de rey o viceversa. Gene­ ralmente, ambos opositores focali­ zan más su atención en aquella parte del tablero en donde su ca­ dena de peones es más larga. Cla­ van sus esperanzas en su mayoría de peones. «Transformar cantidad en calidad», es una ley que tiende a cumplirse en ajedrez; natural­ mente, un bando tiene más posibi­ lidades de éxito en la zona en don­ de tenga más peones. O GELLER e POLUGAIEVSKY Cto. URSS 1 983 l. e4 c5 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 ex d4 4. ll:lx d4 e6 5. ltlc3 d6 6. i.e2 ll:lf6 7. i.e3 i.e7 8. 0-0 0-0 9. f4 a6 10. a4 �c7 11. �h1 :!i e8 12. i.g1 e5 13. ltlb3 exf4 14. a5 ltle5 15. :!i xf4 i.e6 16. ll:ld5 i.xd5 17. ex d5 ltlfd7 La discusión sobre el tablero viene determinada por la disposi­ ción de los peones. El blanco tie­ ne mayoría en el ala de dama (cua­ tro contra tres), y el negro asocia
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    sus esperanzas consu peón extra en el ala de rey y la columna «e». Los acontecimientos inmediatos le van a dar la razón a las blancas. 18. c4 El blanco no oculta sus planes y rápidamente lleva a cabo una ofen­ siva con su grupo de peones. 18. ... g6 19. lüd2 ..ig5 20. l:i d4 f5 21. b4 l:i e7 Las únicas chances del negro se encuentran en el juego de piezas por la columna «e». 22. c5! l:i ae8 La ventaja estratégica del blan-· co es indiscutible; ha solventado completamente el problema de ex­ plotar su mayoría de peones. Pero en este momento culminante pier­ de el hilo. En lugar de 23. l:i el?! (¡una autoclavada!) 23. ... lür7 24. cx d6?! (era mejor 24. ..ifl) 24. ... 1txd6. Correcto era 23. ll bl y 23. lüf7 24. ..ifl colocando al ne­ gro con problemas dificiles. O ESTRIN e BOLESLAVSKY Moscú 1 964 1. e4 c5 2. lüf3 lüc6 3, d4 cxd4 4. ltJx d4 e6 5. lüb5 d6 6. i.f4 e5 7. .te3 lüf6 8. ..ig5 ..ie6 9. lü1c3 a6 10. lüa3 ..ie7 11. lüc4 lüd4 12. lüe3 0-0 13. ,i x f6 ,ixf6 14. lücd5 .tg5 15. c3 lüc6 16. ..ie2 lüe7 17. ltJ x e7+ 'fi'x e7 18. lüd5 �d8 19. 0-0 ... Esta es un tipo de posición que· se da con cierta frecuencia en la Defensa Siciliana. Mientras el blanco tiene un caballo centraliza­ do, el negro posee los dos alfiles. Las chances son probablemente iguales y ganará quien lleve a cabo su plan de forma más resolutiva. 19. ... l:ic8 20. �b3?! ¿Para qué? Después de todo, las negras no van a mover su peón «b» a tontas y a locas, mientras que la dama blanca queda mal si­ tuada e impide que se mueva su peón «b» en un momento oportu­ no. 20. ... �d7 21. lifdl?! Es más natural 2 1 . l:i ad1 , dejan­ do la otra torre en fl , ya que el ne­ gro planea f5. 21. ... l:i c5 22. a4 �h8 23. l:id3 f5! El negro se hace con la iniciati­ va aprovechando el juego sin plan del rival. 27
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    24. f3 'fi'f7 25.no Consecuencia del infortunado movimiento 21 blanco, que obliga perder un tiempo en defensa. 25. .•. ,i x d5! Un momento oportuno de clari­ ficar la situación. El blanco no puede jugar 26. :!:1 x d5 en vista de 26. fx e4. 22 26. ex d5 'f!/e7 La configuración de peones ha determinado la naturaleza de la lu­ cha. El blanco tiene una mayoría en el ala de dama, pero práctica­ mente no se nota ya que no están avanzados. Por otra parte, el ne­ gro tiene mayoría en el centro y ala de rey -cuatro contra tres- y está preparado para realizar el avance e4. 27. 'fi'dl a5 Esta jugada no está hecha sin sentido, ya que tiene unos fines profilácticos. El negro sabe que el 28 avance e4 no tardará en hacerse por lo que decide impedir al blan­ co el más leve resquicio de activi­ dad en el ala de dama, ya que si b4 se abriría la columna «c» para la torre negra. A pesar de ello, el blanco no da crédito al negro y avanza su peón «b», entre otras ra­ zones también porque no se sentía capaz de mantenerse mucho tiem­ po en una posición tan estática. 28. b4? 29. cb4 30. 'fi'b3 31. ,ixfl ab4 ![el ![x fi+ e4! Por fin, el esperado avance lle­ ga. El que los alfiles sean de dife­ rente color sólo hace incrementar el potencial de ataque negro. 32. li c3 33. 1!Vc4 34. !ta3 35. 'f!/x d4 36. 'i!?hl 'fi'e5 .if6 'fi'd4+! ,ixd4+ !tc8 Las negras son superiores a su oponente en todos los sentidos. La torre en a3 causa una impresión la­ mentable. Por ello no es sorpren­ dente que la partida concluya en pocas jugadas más. 37. fe4 fe4 38. g3 !tcl 39. rt>g2 !tc2+ 40. rt>h3 h5 41. g4 e3 42. a5 e2 43. ,i x e2 ![xe2 44. gh5 !tb2 45. abandonan.
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    <> KUZMIN e SVESHNIKOV Minsk1976 l. e4 2. lt:f3 3. d4 4. ltJ x d4 5. lt:c3 6. lt:dbS 7. lt:d5 8. ed5 9. c3 10. a4?! c5 lt:c6 cd4 lt:f6 e5 d6 ltJx d5 lt:e7 li:Jg6 Las esperanzas del blanco van ligadas a la jugada 1 0. a6, en­ tonces obtendrían un juego exce­ lente con 1 1 . lt:a3, 1 2. li:Jc4 y 1 3. aS. Pero las negras no están obli­ gadas a seguir esta linea. La teoría considera lo más fuerte 1 O. '9Wa4! .id7 1 1 . �c4! i,xb5 1 2. �xb5+ 1i'd7 13. a4! a6 1 4. �x d7+ �xd7, y el complicado final resultante se juzga favorable al blanco, pero Sveshnikov tiene su propia opi­ nión de muchas posiciones de esta variante. 10. ... i.e7 11. g3 0-0 12. .ig2 f5 El desarrollo lógico de los acon­ tecimientos. Las negras ponen sus esperanzas en su mayoría de peo­ nes en el ala de rey, mientras las blancas lo hacen en el de dama. 13. 0-0 f4 Sveshnikov considera que hu­ biera sido más efectivo jugar pri­ mero 1 3. ... a6 14. lt:a3 y entonces 1 4. f4. 14. c4 i.f5 Ahora ya no tiene sentido 1 4. a6, ya que tras 1 5. li:Jc3 el blanco incluiría su caballo en la defensa. 15. c5 Si 1 5. lt:c3 entonces 1 5. . .. �c8 1 6. b3 i.h3! con una iniciativa pe­ ligrosa. 15. ... e4! 16. g4? Este juego temerario se va a mostrar ineficaz. Era esencial 1 6. .t x f4 lt:xf4 1 7. gf4 a6 1 8. ltJ x d6 .t x d6 1 9. cd6 't!t'xd6 y la lucha continua. 16. ... f3 17. gf5 fg2 18. li el )lxf5 19. )lx e4 (DIAGRAMA 24) 19. ... .th4! Provocando una debilidad nue­ va, ya que el blanco pierde tras 20. i.e3 '9Wf6 2 1 . '9Wd2 lhf8 22. li e6 ,ixf2+ 23. i, xf2 :ii xf2 24. l:i: x f6 )l x d2 25. J:i x f8+ 'i!fx f8. Queda 29
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    claro que lospeones negros han ganado el primer asalto. 20. f4 dc5 21. d6 "t!fd7 22. l::ta3 naf8 23. (jjx a7 .ig5! ¡El semimuerto peón de g2 en­ seña los dientes! 24. Wb3+ �h8 25. We6 "t!fx e6 26. l::tx e6 ..txf4 27. _txf4 (¡jxf4 El resultado de lo sucedido es que el blanco no ha sido capaz de desembarazarse del incómodo peón. 28. l::te1 l::td5 29. (jjb5 Itd2 30. l::tae3 g5! Con idea de 3 1 . g4 y 32. (jjh3+. 31, (jjc3 j¡ X d6 Y el negro realizó fácilmente su ventaja material y posicional. 30 1.3. EL BLOQUEO Al hablar de bloqueo general­ mente entendemos como tal a la labor de interposición que una pie· za -caballo o alfil usualmente ejerce en el camino de un peón pa­ sado. Sin embargo, también un peón puede realizar de forma ex­ celente una labor de bloqueador. En tales circunstancias trata de mantener a raya a los peones ene­ migos, limitando o privándoles to­ talmente de movilidad. Dos bue­ nos logros de Geller nos sirven como ejemplo de este tema. O GELLER e FISCHER Cura�ao 1 962 l. e4 2. (¡jf3 3. d4 4. (jjx d4 5. (jjc3 6. ..te2 7. (jjb3 8.� 9. ..te3 10. a4 11. aS c5 d6 cd4 (jjf6 a6 e5 ..te7 � Wc7 ..te6 (jjbd7
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    12. iüdS! Esta continuaciónva a determi­ nar la subsecuente estrategia blan­ ca. La posición alcanzada h�bía sido minuciosamente estudiada por Geller, que ya era famoso por su habilidad en las aperturas. L� blancas van a obtener de forma fa­ cil y natural una gran ventaja po­ sicional debido sobre todo al he­ cho de que su peón avanzado en a5 le va a asegurar el bloqueo del ala de dama, auténtico soporte de todo su plan posterior a base de c2-c4, b2-b4 y c4-c5 ya que el �e­ gro será incapaz de mover su.P��n «b)) sin causar daño a su posiCion. 12. . .. llJ x dS También las blancas obtendrían ventaja después de 1 2. ... ,ix d5 1 3. ed5 b5 14. ab6 llJ x b6 15. c4! a5! (15. ... lübd7 1 6. lüa5! lifc8 1 7. b4 y las blancas tienen una su­ perioridad decisiva en el ala de dama, Kostro-Pokojowczyk, Polo­ nia 1 972) 1 6. li x a5 li x a5 1 7. li.)xa5 liJbx d5 1 8. i.d2 lüf4 1 9. b4, Bradvarevic-Nemet, Bled Jl)6j_ 13. edS i.fS 1 4. e4 i.g6? Fischer persiste en su intento de ohtcncr contrajuego en el al� de rl·y mediante ... f5 pero no tiene éxito en la realización de esta «ac­ tiva)) jugada ya que se ve ?blig�d? a tratar de repeler la creciente Im­ riativa blanca en el flanco de dama; por ello la maniobra _ del �­ fil se muestra como una sena per- dida de tiempo. Tendría que ha­ berse defendido con 14. :!:i:fc8 y entonces 15 . ... "i!fd8, con la idea de cambiar el alfll de casillas ne- gras mediante .ig5. 1S. >Icl liJeS?! Ahora ya era esencial agudizar el juego con 1 5. f5, aunque se­ ría muy dificil conseguir el resulta­ do deseado tras 1 6. c5! f4 (1 6. ... dc5 1 7. llJ x c5 llJ x c5 1 8. b4 f4 1 9. i, x c5 i.d6 20. i.g4, ocupando el puesto avanzado de e6, o 1 8. ... lHc8 1 9. bc5 t!f x a5 20. d6 con la desagradable amenaza de "i!fb3+ -Rabar) 1 7. cd6 t!f x d6 1 8. i.�5 liJx c5 1 9. liJ x c5 y las negras estan en grandes dificultades. Al bloquear la casilla �5 Fischer desestimó la fuerza de la JUgada 1 7 blanca. Por tanto 1 5. ... li ac8, o 15. lHc8 parecen más tenaces, esperando a ver que harían las blancas. 16. llJxe5 deS 17. b4 La apertura del ala de �ama le reporta al blanco una ventaJa apre- 3 1
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    ciable. Las piezasnegras se ven obligadas a una defensa pasiva. 17. ... :ii ac8 Por supuesto, no 1 7. . .. cb4 ya que el blanco interpondría 18. .ib6 y entonces 19. c5 y el negro estaría axfisiado. 18. 1!t'b3 .id6 19. l:Hd1 1We7 La amenaza de ganar un peón con 20. bc5 _ixc5 2 1 . _ix c5 'ffx c5 22. 'ffxb7 "fi'x a5 23 . lhl obliga al negro a gastar un tiempo precioso. 20. beS i, x c5 21. .i x c5 :ii x c5 22. :ii al! La torre blanca aspira a llegar a b6 desde donde apoyará el avance del peón «d». 22. ..• :ii d8 23. :ii a4 .if5 24. :ii b4 .ic8 25. :ii b6 :ii d6 Fischer trata de obstruir los peones pasados blancos, pero es bien sabido que las piezas pesadas son malos bloqueadores y su plan no tendrá éxito. Pero en caso de 25. :ii x a5 26. d6 'l'd7 27. .if3 la posición negra se habría colap­ sado al instante. 26. "ti'b4 '1'c7 27. :ii x d6 'ffxd6 28. :!i:b1 'l'c7 Mednis considera esta jugada como el error decisivo y cree que aún era posible resistir con 28. ... 32 g6, pero yo creo que aún así la po­ sición negra no sería viable. 27 29. 'l'a4! Dejando el camino hacia b6 a la segunda torre. 29. ... 30. 'l'a3 31. :ii x b7 32. 'ffx a5 .id7 :ii x a5 'ffx b7 El éxito para el blanco ya no está lejos. Sus esfuerzos en la aper­ tura y medio juego no han resulta­ do vanos. La partida concluyó: 32. ... g6 33. h3 'l'b1+ 34. �h2 .if5 35. Wc3 We4 36. .if3 'l'd4 37. 'ffx d4 ed4 38. g4 .ic8 39. c5 a5 40. c6 �f8 41. d6 abandonan. O GELLER e IVKOV Hilversum 1973 l. e4 c5 2. lt:Jf3 d6
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    28 3. d4 4. ltJxd4 S. lüe3 6. .ie2 7. lüb3 8.0-0 9. f4 10. a4 11. wh1 ed4 lüf6 a6 eS .ie7 .te6 'fie7 lübd7 :ae8 No puede decirse que la última jugada del negro sea un error, pero sí parece una inexactitud. En cual­ quier caso las blancas van a ser ca­ paces de obtener una considerable ventaja posicional, como va a mos­ trar el curso de esta partida. Por tanto, era mejor 1 1 . 0-0. 12. fS .ie4 13. aS! El bloqueo del ala de dama en­ tra en los planes estratégicos del blanco. Ahora le va a ser dificil al negro conseguir contrajuego, ya que sus peones del flanco de dama están inmovilizados y a sus piezas les va a resultar dificil coordinarse. 13. ... 0-0 14. ,ixe4 'fix e4 1S. :aa4 'fie6 16. .ie3 :afd8 17. 'i!if3 Geller refuerza la posición de sus piezas y mantiene en reserva el avance del peón «g». Mientras, le dice a su adversario: «haz una ju­ gada>>. 17. ... h6 El gran maestro yugoslavo de­ tiene el asalto de peones blancos. debilitando su flanco de rey (a 1 8. g4 seguiría 1 8. lüh7). 18. :!Iaa1! liJeS 19. lüd5 ¡Justo a tiempo! Se percib.e la desafortunada posición de la dama negra. 29 19. ... ltJ x dS 20. edS 'fibS 21. ltJ x c5 deS 22. 'fig4 'fixb2 23. ,ix h6?! Aunque debe ser suficiente para ganar, no es lo más rápido. Geller recomienda 23. c4. Pero, ¿por qué 33
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    no jugar 23. :ilabl! 1!fxc2 24. _ixh6 .if6 25. :ilbc l 1!fd3 26. lHdl y entonces 27. _ix g7! segui­ do de 28. f6, o 23. ... h5 24. 1!fxh5 1!fxc2 25. ;¡¡xb7 1!fd3 26. ;¡¡f3, etc.? No tengo dudas de que esto hubiera ganado inmediatamente. 23. ... e4 24. ;¡¡abl 1We5 25. c4 e3 El blanco ha de jugar con mu­ cha exactitud ya que el negro ha obtenido contrajuego con su peón «e». 26. ;¡¡bel Falla 26. ;¡¡x b7? por 26. ... .id6 27. .if4 e2 y son las negras las que ganan. 26. ... 1!1d4 27. ;¡¡f4 1!1f6 Si 27. ... 1Wc3 las blancas ganan con 28. ;¡¡efl, y si 28. .if6 29. _ix g7! 28. ;¡¡e4! Todo calculado de una forma precisa. La posición está ganada para el blanco ya que su peón «d» es más fuerte que el «e» negro. 34 28. ... 'fi'x h6 29. ;¡¡x e7 liteS 30. 'fi'e4 li xe7 31. 'fi'x e7 'fi'f4 32. h3 Las blancas no tienen prisa en tomar el peón «e» y primero le abren a su rey una vía de escape. 32. ... 'fi'xf5 33. d6 'l'e6 La última jugada negra le va a permitir a Geller concluir la parti­ da de una forma elegante, pero la posición también estaba perdida tras 33 . ... 'l'f6 34. 'l'xf6 gf6 35. ;¡¡x e3 ;¡¡d8 36. ;¡¡d3. 30��������= • •• ••• .,. -,�.� � fa .. iR D.'it'R R � ". . .� .. . . -�- • • R R • Rt5 R B -�­ R R U -� 34. d7! Ganando una torre entera. Las negraS abandonaron.
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    2. LA BATALLAPOR W WILW CENTRALES No debe sobreestimarse la im­ portancia de este tema. Creo que es muy aconsejable realizar un es­ tudio concreto de los procedimien­ tos típicos que concierne a la lucha por las casillas centrales y extraer algunas conclusiones generales que ayuden a los jugadores a ad­ quirir la necesaria habilidad prác­ tica. Lo que analizaremos a conti­ nuación serán situaciones en las que uno de los jugadores, guiado por una estrategia determinada, o a veces por necesidad, permite una debilidad en el centro del tablero, ofreciendo algunas ventajas visi­ bles al oponente (aunque a veces son sólo un cebo). O cómo se con­ sigue el dominio de una casilla cen­ tral utilizando una serie de técni­ cas estándar. Pero primero examinaremos desde un contexto general el pro­ blema de las casillas débiles, blan­ cas o negras, y las serias conse­ cuencias que pueden acarrear. Comprobaremos por nosotros mismos cuán peligroso es no res­ petar las leyes de la estrategia y cuando se plantean planes confu­ sos se debilitan pequeños o gran­ des sectores del tablero, permitien­ do que el oponente ejerza su do­ minación sobre ellos. O GAPRINDASHVILI e SERVAlY Dortmund 1 974 l. e4 c5 2. liJf3 liJc6 3. d4 cd4 4. liJx d4 g6 5. c4 i.g7 6. i.e3 liJf6 7. liJc3 liJg4 8. �xg4 liJx d4 9. �dl e5 Consolidando el caballo pero debilitando la casilla d5. Se consi- dera mejor 9. liJe6. 10. liJb5! El blanco planea cambiar el ca­ ballo. En caso de 1 0. i, x d4? ed4 1 1 . liJb5 0-0! 1 2. liJ x d4 �b6! y el negro tiene la iniciativa. 35
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    10. ... 0-0 Primeroy sobre todo el desarro­ llo, y así el negro ofrece un peón. Es desfavorable para el blanco aceptarlo: 1 1 . ltl x d4 ed4 12 . .txd4? 'ti'a5+ 13. �e2 1i e8 1 4. f3 d5! 15. ,t x g7 ( 15. cd5 J:i x e4+ 16. fe4 .tg4+) 15 . ... J;t x e4+ 16. �f2 'ti'c5+ 17. �g3 'ti'e3! con ataque. 1 1. .te2 También es posible 1 1. 'ti'd2. 1 1. ... 'ti'h4? El negro se encamina hacia un juego forzado pero mal calculado. Tenía que haber continuado 1 1 . ... ltl x b5 12. cb5 d6, y si 13. .tc4 .te6, con una posición defendible. 12. ltl x d4! ed4 13. .t x d4 'tifx e4 14. _t x g7! �xg2 El negro había puesto sus espe­ ranzas en esta jugada intermedia, pero no había reparado en la irre­ versible debilidad de la gran diago­ nal negra. 1S. 1i'd4! ¡Al estilo del siglo pasado! El sa­ crificio de ambas torres lleva a un mate inevitable. 1S. ... 16. �d2 �x hl+ �xa1 (DIAGRAMA 32) 17. �f6!! Esta jugada, de una fuerza terri­ ble, concluye la partida. Las ne­ gras abandonan, ya que si 1 7. ... 36 �x a2 viene 18. .th6 y los jaques pronto se terminan. Esto ha sido lo recibido por el abandono de las casillas negras. O NEZHMETDINOV e DUBININ Cheboksary 1 950 l. e4 eS 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 cd4 4. lbx d4 ltlf6 S. ltlc3 d6 6. .tgS e6 7. �d2 a6 8. 0-0-0 h6 9. .tf4 .1d7 10. .tg3 �c7 1 1. f3 ltle5? 33 . . ..... . �d d 'B' � ¡-. . A _. .t.• .t. �d � d - ,. � A ·· �� - . - � � . � � m � � � . � - � �� � � � � � � Wift - � �� � d � � W :§: ��� Ja Esta maniobra de caballo senci­ llamente empeora la posición ne- gra. 1 1 . 0-0-0 era mejor. 12. f4 ltlg6 13. i.e2 .te7 14. �b1 eS?
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    Un error posicional.Al inicial un juego prematuro en el centro el negro debilita de forma catastrófi­ ca sus casillas blancas, lo que en­ seguida va a aprovechar Nezhmet­ dinov. 15. lt:lf5! .l x f5 16. ef5 lt)xf4 17. J.xf4 ef4 18. 'ifxf4 0-0-0 19• .tn wbs 20. .td5! Se hace obvia la dominación del alfil blanco. Al negro le falta espa­ cio y está condenado a esperar pa­ sivamente su trágico final. Las pie­ zas blancas aumentan su actividad con cada movimiento provocando al final una auténtica asfixia posi­ cional. 20. ... l:l hf8 21. li hel lii d7 22. 'ifg3 lt:le8 23. lt:le4 wa7 Es un placer conducir las blan- cas en tales posiciones. 24. lii e3 'ifd8 25. 11 b3 .tf6 26. 1!fe3+ 'it>b8 27. lii b6 'ifc8 28. lii d3 lii e7 29. lii db3 (DIAGRAMA 34) Una posición pintoresca. El ne­ gro, sencillamente, no tiene juga­ das. 29. ... 1!fxf5 30. J:ii X b7+ J:ii X b7 34 31. lii xb7+ 32. ltJxd6+ wc8 abandonan. O SMYSLOV e BOTVINNIK Moscú 1 954 l. e4 c5 2. lt:lc3 lt:lc6 3. g3 g6 4. .tg2 .tg7 5. d3 d6 6. lt:lge2 6. ... e5! Sin ninguna buena razón, esta jugada no se había dado en ningu­ na competición seria antes de este encuentro. De momento se contro- 37
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    la el avanced4 del blanco y a la vez se restringe el alfil de g2. La debilidad de la casilla d5 no tiene gran importancia ya que existen suficientes medios de controlarla. 7. lt:ld5 lt:lge7 8. c3?! El plan elegido por el blanco es estratégicamente incorrecto, ya que su esfuerzo por jugar a toda costa d4 no va a tener los resulta­ dos apetecidos. Rehusa de forma voluntaria, equivocadamente, a la lucha por d5, cosa que podría ha­ her hecho con 8. lt:lec3. Ahora las negras se desembarazan de uno de los inconvenientes de su posición. 8. ... ltJxd5 9. ed5 lt:le7 10. 0-0 El juego blanco es incongruen­ te. Tendría que haber continuado con los pasos iniciados con 1 O. d4 ed4 1 1 . cd4 1 2. ltJ x d4 0-0 1 3. 0-0, con tan solo unas leves mejores perspectivas para el negro. 10. ... 0-0 11. f4?! Ya que aquí no es bueno 1 1. d4 ed4 12. cd4 c4 1 3. 'i'a4 'i'c7 1 4. .tg5 .td7 1 5. 'i'a3 .tf5 con ven­ taja posicional negra, Smyslov tra­ ta de hacerse con la iniciativa por otro camino, pero de esta forma debilita seriamente sus casillas ne­ gras. La más tranquila 1 1 . .td2 se­ guido de 1 2. 'i!Vb3 y 1 3. l::tae l es­ taba más en el espíritu de la posi­ ción. 1 1. ... .td7 12. h3?! 38 El blanco teme 1 2. ... 'i!Vc8 y construye una nueva debilidad. Te­ nía que haber intentando 12. fe5 de5 1 3. .tg5 ( 1 3. d6!? también es interesante) 1 3. h6! ( 1 3. ... f6? 1 4. i.e3 'i'c7 1 5. .tf2 lt:lf5 1 6. d4 ed4 1 7. cd4 c4 1 8. lt:lf4 con buen juego) 1 4. .t x e7 'i!V x e7 1 5. c4 l:l ae8 1 6. lt:lc3 f5 1 7. 'i'd2, y aun­ que las negras están mejor, aún hay mucho que jugar. 12. . .. 'i'c7 13. .te3 Podría haberse conseguido la mejor disposición de las piezas blancas con 1 3. .td2, 1 4. 'i'b3 y 1 5. :!i ae l . 13. ... li ae8 Las negras son las primeras en completar su movilización, sus pie­ zas tienen una posición armoniosa y eso les permite mantener la ini­ ciativa. 14. 'i'd2? Botvinnik considera esta jugada como de rutina, creando dificulta­ des serias ya que la damaoestá mal situada en la diagonal cl-h6. Acer­ tad�mente sugiere 14. .tf2 como meJor. 14. ... lt:lf5 15. .tf2 h5 16. li ae1 Bueno o malo, el blanco debe­ ría haberse decidido por 1 6. g4 hg4 1 7. hg4 lt:lh6 1 8. g5, creando contrajuego. (DIAGRAMA 36)
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    17. th2 1 7.feS falla por 1 7. ... i.h6 1 8. "ifc2 ll:le3 y la posición blanca se colapsa. 17. ... i.h6! Se hace clara la pobre situación de la dama blanca en d2, y además se hace muy desagradable la ame- naza 1 8. ef4 19. lt:J x f4 h4! 18. h4 Es triste que las blancas tengan que crear nuevas debilidades como este «hole» en sus casillas blancas, pero ¿qué hacer ante un futuro h4? 18. ... �f6! El conjunto de piezas blancas, agrupadas todas en el «sótano», parecen bastante desamparadas, por lo que no sorprende que las ex­ celentemente coordinadas fuerzas negras asesten un duro golpe en el flanco de rey, en donde se encon- traban palpitando numerosas debi­ lidades. 19. .te4 ef4 20. l1Jxf4 l1Jxh4! 21. i.e3 lt:JfS 22. i.xfS 22. l1Jxh5 falla por 22. ... gh5 23. i_ x f5 (23. i_ xh6 'fkx h6) 23. i_ x e3 24. ll x e3 'ikg5!! y las negras ganan la calidad. La partida con­ cluyó: 22. ... 'fkxfS 23. 'ikg2 'ikg4 24. 'ike2 'fkx e2+ 2S. :S: x e2 :S: eS 26. ll ee1 llfeS 27. i.f2 h4 28. l:i:x eS :a x eS 29. d4 hg3+ 30. 'i!f x g3 ll gS+ 31. Wh2 J:ifS 32. i.e3 cd4 33. cd4 Wh7 34. llf2 gS 3S. ll:le2 JI xf2+ 36. _ixf2 fS 37. abandonan. O GELLER e RESHEVSKY Palma de Mallorca 1970 l. e4 eS 2. lt:Jf3 e6 3. d4 cd4 4. ltJ xd4 ll:lc6 S. lt:Jc3 d6 6. i.e2 lt:Jf6 7. 0-0 i.e7 8. i.e3 0-0 9. f4 i.d7 10. li:lb3 aS 1 1. a4 eS 12. th1 lt:Jb4 13. i.f3 ll c8 37 En esta variante las negras tra­ tan de obtener contrajuego con el 39
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    avance del peón«a». Al hacerlo, sin embargo, debilitan una serie de casillas, pero ¿cómo pueden las blancas explotar esta ventaja? Con la sutil maniobra de torre que si­ gue, logran desvelar los inconve­ nientes de la formación negra. La torre se traslada a la columna «d» pero la parte más perspicaz del plan blanco está bien camuflada. 14. :S: f2! :S:c4 15. fe5 de5 16. :S: d2 'flc7 17. 1Wg1!! ¡Esta es la clave! Las casillas ne­ gras del flanco de dama, especial­ mente b6, empiezan a derrumbar­ se. 17. ... i.d8 Las negras se encuentran obli­ gadas a realizar torpes jugadas de­ fensivas. 18. :S: ad1 i.c6 19. i.c5 Una interposición importante, forzando al negro a dar la calidad sin apenas compensación. 19. ... :S: e8 20. 'fi'fl :S: x c5 La debilidad de la casilla f7 no permite al negrojugar 20. .. . :S: x e4 en vista de 2 1 . lLlx e4 lLlx e4 22. i, x e4 ,t x e4 23. :S: d7, etc. 40 21. li) x c5 1We7 22. lLlb3 i.b6 23. 1We2 g6 24. lLlb5 :S: a8 Tales jugadas no se hacen de buena gana. 25. lLlcl Comienza la fase técnica. El ca­ ballo aspira llegar a d5 y una vez ahí la partida habrá acabado. 25. ... lLla6 26. lLla2 lLlc5 27. lLlac3 h5 Parando provisionalmente 28. lLld5 debido a 28. i, x d5 29. ed5 e4, con contrajuego. 28. l:i e1 29. :S: d6 30. :S: dd1 31. 'fld2 32. Wd6 33. 'fld2 'fi'f8 lLlcd7 'flh6 'flf8 'flh6 'fi'f8 Con los jugadores apurados de tiempo, el blanco repite jugadas. 38 34. h3 :S: e8 35. lLld6 ;¡::¡: d8 36. lLlc4 i.c7 37. lLld5! Esta jugada concluye práctica­ mente la partida.
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    37. ... llJx d5 38. ed5 lbf6 39. '@'g5 lb><d5 40. llJxeS �g7 41. c4 f6 Y sin esperar la respuesta del ri­ val, el negro abandona. Retornemos ahora directamen­ te al problema de las casillas cen­ trales. Haremos hincapié en anali­ zar detalladamente dos puntos im­ portantes, eS y dS, cuyos rasgos ca­ racterísticos aparecen casi cons­ tantemente en la mayoría de las va­ riantes sicilianas. 2. 1. LA CASILLA d5 Al autor le gustaría que el lec­ tor dedicara una atención especial sobre esta casilla, provocadora de duras luchas de intereses entre am­ bos bandos y en torno a la cual tie­ nen lugar arduos debates. La casi­ lla es generalmente una debilidad negra y a partir de aquí se plantea la cuestión básica: si las blancas obtienen un control total sobre este deseado punto o bien las ne­ gras consiguen una cobertura ade­ cuada en torno a él. O SMYSLOV e RUDAKOVSKY Moscú 1 945 l. e4 c5 2. lbf3 e6 3. d4 cd4 4. llJ x d4 ltlf6 5. lbc3 d6 6. i.e2 i.e7 7. 0-0 0-0 8. i.e3 lbc6 9. f4 1Wc7 10. '@'el llJxd4 11. i, x d4 eS 12. .te3 .te6 13. f5 ..tc4? 14. .t >< c4 1j'x c4 Las negras cometieron un serio error posicional en su jugada 1 3." al cambiar los alfiles de casillas blancas (pudo haber jugado 1 3. ... i.d7 seguido de 14. i.c6) cir­ cunstancia que será aprovechada por el blanco. 15. .tg5! Un ejemplo típico de cómo ex­ plotar la casilla dS en este tipo de posiciones. Las blancas eliminan el último defensor de este importan­ te lugar estratégico tras lo cual su caballo se colocará majestuosa­ mente en él. 15. ... :iife8 16. i, x f6 ,ixf6 17. lbd5 .id8 A 1 7. 1!fx c2 podría haber continuado 1 8. :ii f2, y si 1 8. . . . 'ifcS entonces 19. :ii cl y 20. lbc7 ganando calidad. 18. c3 19. b3 20. 'it>h1 21. lH3 b5 'fi'c5+ :iic8 'it>h8 Por supuesto que las negras po- dían atrincherarse con 2 1 . f6, 4 1
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    pero semejante defensapasiva no hubiera acarreado nada bueno, ya que las blancas podrían llevar sus piezas al flanco de rey y asaltar la posición del rey negro sin ningún obstáculo con el avance de sus peones ((g» y «h». 22. f6! gf6 23. 'tfh4 ;¡¡g8 24. lbxf6 l:l g7 2S. l:l g3 Con la amenaza 26. 'ffx h7+! 2S. ... i,xf6 26. 'tfxf6 1I g8 27. l:l d1 d5 28. :S. xg7 abandonan. O SMYSLOV e DENKER Moscú 1 946 l. e4 eS 2. lbc3 lbc6 3. g3 g6 4. i.g2 i.g7 S. d3 e6 6. i.e3 lbd4 7. lbce2! d6 8. c3 lbc6 9. d4 cd4 10. lbX d4 lbX d4 11. i_X d4 eS 12. i_e3 lbe7 13. lbe2 0-0 14. 0-0 i.e6 1S. �d2 'ffc7 16. l:lfcl! fS 17. c4 fe4 18. lbc3 lbfS 19. lbxe4 lbxe3 20. �xe3 h6 21. l:l dl l:lfd8 22. l:l acl :¡:¡ ac8 23. b3 b6 40 42 Las blancas, guiadas por prinn pios estratégicos, aspiran a <.:am biar los alfiles de casillas blan<.:a� para de esa forma obtener un m­ bailo centralizado que luchará wn tra un alfil negro obstaculizad(, por sus propios peones. Así, la SI­ guiente jugada es una soludón ideal. 24. lbc3! Ahora las negras podrían eludir el cambio con 24. ... 'i!?h7, pero tras 25. i.e4! seguido de h2-h4-h5 se encontrarían en una situación critica. 24. ... 1!/e7 2S. i.d5 .¡,h7 26. .t x e6 'ffxe6 27. l:l d3 'iJ. c7 28. ll cdl :¡:¡ti 29. lbe4 i.f8 30. :¡:¡ d5 'tfg4 31. l:l ld3 La preparación final antes de ganar un peón. En caso de 3 1 . . . . 1!/e6 las blancas continúan con 32. 1!/d2 l:i: fd7 33. c5! bc5 34. lbx c5. 31. ... i.e7 32. lb x d6 i_ x d6 33. j1 X d6 :S, df8 34. 'i!fxeS El blanco ha calculado de una forma precisa las consecuencias de renunciar a su peón de f2. Cons­ truye ahora un ataque decisivo con sus piezas pesadas. 34. . .. ¡¡[ xf2 3S. l:i: d7+ 1I 2ti
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    41 36. :il xf7+:il xfi 37. :il dS! La ocupación de la octava fila es la clave de la operación blanca. Ahora, nubes de tormenta se cier­ nen sobre el rey negro. 37. ... :il g7 38. �eS g5 39. �hS+ <i!tg6 40. :il d6+ wn 41. �xh6 Con la pérdida de un segundo peón se decide la partida. Smyslov la concluye con su acostumbrada elegancia. 41. ... 1!t'f5 42. :il d1! �c5+ 43. 'Ot>g2 'f!le7 44. :il fl+ wgs 45. "Wf6 'ffieS 46. �f5 g4 47. :ilf2 1We7 4S. �d3 li g5 49. :il e2 'fflf8 50. 'ffie4 :il g7 51. �d5+ �n 52. :ile6! abandonan. O KARPOV e NUNN Amsterdam 1 985 l. e4 c5 2. lt::lf3 d6 3. d4 cd4 4. ltJ xd4 ltlf6 5. lt::lc3 a6 6. .te2 e5 7. lt::lb3 .te7 S. 0-0 0-0 9. .te3 .te6 10. "Wd2 lt::lbd7 1 1. a4 :il cS 12. a5 �c7 13. :ilfdl :ilfdS Los dos jugadores han comple­ tado ya la movilización de sus fuer­ zas y se encuentran inmersos en el medio juego. En posiciones de este tipo la lucha se produce en torno a la casilla d5. Karpov lleva a cabo un plan global de estrategia con la despiadada lógica que acostumbra. 14. �el �c6 15. .tf3 .tc4 16. lt::lcl! Maniobrando con el caballo ha- cia la casilla mágica. 16. ... h6 17. ltlla2 lt::lc5 1S. lt::lb4 'ffleS 19. g3 l:i: c7 20. .tg2 li deS 21. b3! 43
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    Esta es unainterposición impor­ tante que va a permitir al blanco preparar en un futuro próximo c2-c4, impidiendo definitivamente al negro algún contrajuego por la columna «c». 21. ... i.e6 22. �cd5 �xd5 23. �xd5 _ixd5 24. J:i X d5 La torre no se siente menos fe­ liz que el caballo en la casilla cen­ tral. 24. ... :!i e6 2S. :!:1. adl �e6 26. c4 i.gS 27. i.a7 :!i a8 28. i.b6 i.d8 29. i.e3 i.e7 El pasivo plan defensivo elegido por el gran maestro inglés precipi­ ta su derrota. Era más tenaz 29. i.g5. 30. We2 b6 Este intento de escapar del ro­ dillo no va a ayudar mucho. 31. b4! 44 Esto lleva por fuerza a la pérdi- da de material por parte del negro. 31. ... baS 32. bS abS 33. cbS :!:1. eS A 33. ... :!:1. c3 las blancas ganan con 34. b6 i.b8 35. b7 y se atrapa a la torre negra. 34. i_xeS 3S. i.fl 36. 'ffc2 37. i.c4 38. :!:1. ld3 39. Wa2 40. :!:1. xaJ �xcS a4 a3 �e6 �d4 i.b6 abandonan. Veamos ahora otro ejemplo mo­ derno en donde el blanco tiene éxi­ to en construirse «un nido» en d5. O POPOVIC e POLUGAIEVSKY Sarajevo 1 987 l. e4 eS 2. �f3 d6 3. d4 cd4 4. � x d4 �f6 S. �c3 a6 6. g3 eS 7. �b3 i.e7 8. i.g2 �bd7 9. a4 b6 10. 0-0 i.b7 (DIAGRAMA 44) 11. :!i el ! En esta conocida posición esta maniobra de torre tiene una apa­ riencia bastante inocua, pero de hecho es parte esencial de un plan
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    profundo que tienecomo objetivo el control total de d5. 11. ... 0-0 12. lLld2! Desvelando el secreto de la ope­ ración planeada. La torre dejó li­ bre f1 para poder realizar la ma­ niobra lLld2-fl-e3. 12. ... li c8 13. lLln liJeS El vegetar pasivamente no es del gusto negro, pero esta pseudo actividad lo único que consigue es sencillamente caer en las manos del blanco. Era mejor 1 3. 'íl c7. 14. .tgS lLle6 15. ,txf6 ,txf6 16. lLle3 Aquí el negro descubre que la planeada 1 6. ... lLld4 se refutaría con 1 7. lLlcd5! .t x d5 1 8. ed5 1!fd7 1 9. c3 lLlf5 20. 1!fg4. 16. ... g6 17. lLlcdS .tg7 18. c3 'i!th8 19. 'i!t'b3 li b8 20. li ed1 .ta8 21. 1!fc2 1!fc8 22. 1!fe2 li d8 23. lLlc4 No procede ya seguir el curso posterior de la partida (sobre todo porque Popovic se equivocó y per­ dió debido a serios apuros de tiem­ po); lo importante es ver que el blanco ha conseguido una ventaja contundente. Los ejemplos precedentes nos muestran las principales armas que usan las blancas en la batalla por la casilla clave: reconociendo la prioridad del caballo sobre el al­ fil en este tipo de posiciones, cam­ biará de buena gana su alfil dama por un caballo, y entonces, si se presenta la ocasión, intentará atraer al rival al cambio de Jos al­ files de casillas blancas. Tras esto las negras habrán disminuido su control sobre d5. Y en general, al blanco le agradaría siempre todo el cambio de piezas enemigas que tengan alguna labor de protección de la casilla, para dejar a su arro­ gante caballo frente a un ineficaz alfil. Sin embargo, cabe preguntarse si una debilidad en el centro es siempre ruinoso para el negro. Es prematuro e incorrecto sacar una conclusión así en la Defensa Sici­ liana. En muchas ocasiones las ne­ gras son capaces de ejercer una es­ tricta vigilancia, y entonces la ca­ silla d5 no pasa de ser una mera persuasión para el blanco, que cau­ tivados por controlar a toda costa el puesto estratégico no son capa­ ces de transformar sus sueños en 45
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    realidad, ya queun eficaz desplie­ gue negro se lo va a impedir. Una popular línea de la varian­ te Sozin nos va a servir como bue­ na ilustración de lo expuesto. l. e4 c5 2. ll::lf3 d6 3. d4 cd4 4. lLlxd4 ll::lf6 5. ll::lc3 a6 6. .tc4 e6 7. .ib3 b5 8. f4 .ib7 9. f5 e5 10. ll::lde2 ll::lbd7 11. ll::lg3 .ie7 12. .ig5 La batalla por dominar el cen­ tro llega a su punto álgido. En la siguiente partida las negras permi­ ten a las blancas llevar a cabo su plan libremente. O POLUGAIEVSKY e DONNER Beverwijk 1 966 Sí, querido lector, no se sor­ prenda de verme en el papel del «caballero blanco)). Siendo un obs­ tinado siciliano sin esperanza con negras, habría jugado l . e4 toda mi vida si supiera que mi rival re­ plicaría l . ... c5. En esta partida no dudé sobre la apertura que elegiría mi rival, y así, no tuve reparos en darme una satisfacción con la va­ riante Sozin. 46 12. ... ll::lc5? Mis predicciones se mostraron acertadas psicológicamente. El gran maestro holandés no estaba familiarizado con las sutilezas de esta línea y comete un error estra­ tégico, separando su caballo de la esfera de influencia de d5. 13. ,txf6 ,txf6 14. .td5 Ya estamos familiarizados con esta forma de proceder, exponien­ do la «herida)) de la formación ne­ gra. 14. ... ,txd5 15. l[}x d5 El caballo ocupa confortable­ mente su casilla favorita. 15. ... .th4 16. 'ff3 0-0 17. 0-0-0 !i: c8 18. 'ot>b1 ll::ld7 Admitiendo que se había equi­ vocado. El caballo negro se apre­ sura hacia f6 o b6 para desemba­ razarse de su fastidioso oponente, pero ya es demasiado tarde. Las blancas confirman su hegemonía en el centro del tablero con la si­ guiente maniobra. 19. l[}fl! .ig5 Poniendo bajo su fuego a la ca­ silla e3. 20. h4 i.h6 21. ll::lh2! (DIAGRAMA 46)
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    46 El infortunio golpeapor el otro lado. ¡Que poco envidiable es la si­ tuación del alfil! El resultado está prácticamente decidido y tan sólo requiere cierta precisión por parte del blanco. 21. ... 22. lt.Jg4 23. 11 x d5 24. 1Wd3 25. 11 dl 26. a3 lt.Jb6 lt.Jx d5 f6 li c6 1Wa8 El blanco no tiene porqué apre­ surarse, así que antes de empren­ der las acciones decisivas abre una vía para su rey. 26. ... 11 d8 27. lb X h6+ gh6 28. 1Wd2 1Wb7 Hay que ceder un peón, ya que si 28. ... rt;g7 las blancas ganan con 29. lil d3. 29. 1Wxh6 1Wg7 30. 'i!ie3! Por supuesto, con damas así es más fácil explotar la expuesta po­ sición del rey negro. 30. ... 1Wg4 31. g3 ll d7 3 1 . 11 c4 pierde por 32. 1Wb6. 32. ll ld3 Los preparativos finales. En caso de 32. ... :ac4 al blanco le ha­ bría gustado 33. ll x d6 ll x d6 34. :S x d6 1l x e4 35. Il d8+ r#;g7 36. ll d7+ 'it>g8 37. 1Wc3! lii c4 38. 1Wa5. 32. ... 33. 't!Yh6 34. 1Wh5+ 35. 'iWdl 36. b3 37. 'it>b2 38. 'it>bl 39. 'iWel 40. 't!Yb4 41. a4 wf7 1Wg7 we7 1Wh6 ll d8 11 d7 11 d8 :í! dc8 l:l: d8 abandonan. Como vemos, todos los infortu­ nios del negro le vienen por su mal alfil, ya que tras los cambios se quedó sin piezas capaces de «dis­ cutir» con el caballo blanco en d5. Durante mucho tiempo las blan­ cas salían triunfantes de esta va­ riante, pero entonces vinieron tiempos mejores para los jugado­ res sicilianos, que gradualmente fueron profundizando en las suti­ lezas de la posición convirtiendo el peligroso plan blanco en inofensi­ vo. A este respecto, las dos parti­ das siguientes fueron de una signi­ ficación enorme, ya que levanta­ ron el espíritu de las negras y, al contrario, causaron desaliento en las filas blancas. Volvamos a nuestra posición es­ tándar: (DIAGRAMA 47) 47
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    O R. BYRNE eFISCHER Sousse 1 967 12. ... li c8 Un eslabón importante en el plan del negro. La torre ocupa su casilla habitual desde donde en muchas ocasiones disfruta de mu­ cha actividad. Ahora, tras 1 3 . .txf6 lLlx f6 14. ll:'lh5 existe una agradable elección entre la más moderada 14. ... 'fi'b6 1 5. lLJ x f6+ (15. lLJ x g7+? i'f8 1 6. ll:'lh5 1We3+ 17. i'fl lLJ x e4) 1 5. i, x f6 1 6. 'fi'd3 .tg5! con una posición poco clara (17. i.d5 Ji x c3! 1 8. 'fi'x c3 .txd5 1 9. ed5 0-0 20. i'e2 b4, con la iniciativa por la calidad) y la más dura 14. ... Ji x c3!? 1 5. bc3 .t x e4 1 6. lLJ x g7+ (16. 0-0 lLJ x h5 1 7. 'fi'xh5 d5 1 8. a4 0-0 19. ab5 1Wb6+ 20. i'h1 ab5, con excelente juego para el negro, Neikirch-Minic, K.rakow 1 964) 16. ... ®f8 1 7. ll:'lh5 li g8 1 8. lLJ x f6 i, x f6 1 9. 'fi'h5 d5!, con complicaciones no desfavora­ bles para el negro. 48 13. 0-0 h5! Durante mucho tiempo a nadie se le ocurrió este avance de peón de torre, pero es precisamente aquí en donde se encuentra la ver­ dad. Inesperadamente el caballo de g3 comienza a notar la tierra movediza debajo de sus pies. Si ahora las blancas continuaran con su plan estándar con 14. .t x f6 lLlx f6 1 5. lüd5 las negras ganarían un peón: 1 5. ... h4 1 6. lLJ x f6+ gf6! 1 7 . ll:'le2 .t x e4. La idea del negro cogió completamente despreveni­ �o al blanco y comete un error se­ no. 14. h4? b4 15. i,xf6 i,xf6 16. ll:'ld5 i,x b4 17. lLJ x hS "Wg5 18. f6 g6! No cayendo en la provocación, 1 8. I[ x h5? 1 9. lU5. 19. ll:'lg7+ 'i!7d8 20. ll f3 .tg3 21. 'fi'd3 .ih2+ 22. Wfl liJeS 23. :il h3 ll h4! La siguiente simplificación re­ duce a nada las esperanzas blan­ cas. 24. 'fi'f3 lLJ X b3 25. ab3 li xh3 26. 'fi' x h3 i_ x d5 27. ed5 'fi'xf6+ 28. we1 'fi'f4 29. abandonan. Los acontecimientos se desarro­ llaron de forma algo distinta en la siguiente partida.
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    ( > BEDNARSKY elEHMANN Palma de Mallorca 1 967 A 13. ... h5! las blancas reaccio­ naron con 14. .txf6 lt:l x f6 15. '9Wf3 pero se arrepintieron de esto en la siguiente jugada. 15. ... 16. '9Wxc3 17. lt:le2 18. chh1 11 x c3! h4 '9Wb6+ lt:l x e4 Una situación trágica para el hlanco, por el que sólo puede sen­ tirse compasión. Las piezas ne­ gras, en especial los duos forma­ dos por dama y caballo, y alfil y peón «h» trabajan por todo el ta­ hlcro. 19. 't!th3 20. 't!tg4 21. ll g1 22. li af1 23. li xfl 24. 'fkxg7 25. li x g2 lt:lg5! h3 lt:le4 lbf2+ 'ft'xfl hg2+ '9Wx e2! La clavada por la diagonal h 1 -a8 es tan mortal que el negro puede permitirse la «lujuria» de re­ nunciar a una torre. 26. i,xf7+ 'hd8! 27. '9Wx h8+ <$;c7 28. 1/lc8+ 'it¡ x c8 29. abandonan. Lo menos malo para el blanco es 1 5. i.d5, aunque tras 1 5. lt:l x d5 1 6. lt:l x d5 h4 el negro tiene un juego excelente. Así, 1 3. 0-0 es una jugada dudosa por lo que la teoría sugiere 1 3. .t x f6 lt:l x f6 14; '9Wd3, aunque esto es suficiente sólo para mantener la igualdad; por ejemplo, 1 4. ... 'f!/c7 1 S. 0-0-0 0-0 1 6. '9We2 b4 1 7. lt:ld5 i, x d5 1 8. .t x d5 aS 1 9. <$;bl a4 20. ll d3 '9WcS, con chances para ambos ban­ dos, Tringov-Bukic, Skopje 1 97 1 . Pero quizá exista aún más ardor en la lucha por la casilla d5 en la variante Chelyabinsk de la sicilia­ na, más conocida como variante Sveshnikov en honor a su creador. Recuerdo cuando hace ya tiem­ po me encontré por vez primera con el joven Zhenya Sveshnikov, jugando en el tablero junior del equipo de la federación rusa, sor­ prendiéndonos gratamente a los miembros veteranos del equipo con su temeraria (eso fue lo que pensamos todos) secuencia de ju­ gadas: l . e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. lt:lxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 eS 6. lt:ldbS d6 7. i.gS a6 8. .t x f6 gf6 9. lt:la3 bS. (DIAGRAMA 49) Todos nuestros persistentes in­ tentos de persuadir a aquel mucha- 49
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    cho para queno jugara así resulta­ ron vanos. Su tozudez no tenía lí­ mites y siempre rechazaba las opi­ níones de los expertos cuando es­ tos intentaban invadir su precioso ingenío. Los años han pasado y Zhenya ha crecido, pero continúa jugando su variante -¡y además con éxi­ to!-, llegando a ser una costum­ bre, y trabajando más y más sobre nuevos detalles de su estrategia. Y de una forma bastante paradójica la variante sigue viviendo con un espíritu joven, ya que nadie ha sido capaz de provocar un debili­ tamiento serio de sus fundamen­ tos. Realmente el destino debe ale­ grarse por la aparición de esta per­ sonalidad tan tenaz, que ha sopor­ tado tantas embestidas y que ha forzado a la teoría de aperturas a creerle y a inclinar la cabeza a su paso. ¿Cómo se puede explicar el fe­ nómeno Sveshnikov? Las pérdidas del negro en el diagrama 49 pare­ cen ser muchas: han arruinado su estructura de peones y el caballo blanco tiene libertad para colocar­ se en su casilla favorita. ¿Tienen 50 las negras alguna compensación por esto?, se intuye que sí, y ade­ más son varias: 1 ) La falange de peones negros, aunque deformada, tiene mucha movilidad y pueden atacar con éxi­ to el centro del rival. 2) El caballo de a3 está desam­ parado e introducirlo en juego va a requerir tiempo. 3) La presencia del alfil dama negro permite concebir que la vida del caballo blanco en el centro no va a ser fácil. 4) La apertura de la columna «g» es un triunfo importante, y mientras las blancas se concentran en la casilla d5, las negras tienen buenas perspectivas de construir un ataque en el ala de rey. De todas formas, las cosas no son tan simples. Todos los indicios indican, y la experiencia lo confir­ ma, que los pros y los contras se compensan y que el resultado de la discusión «Cheliabinsk» lo deci­ de la maestría de los propios juga­ dores, tanto con blancas como con negras. Más elocuentemente que las palabras, los ejemplos permiten demostrar esto. O KLOVAN e TIMOSHCHENKO Odessa 1 974 l. e4 eS 2. llJf3 llJc6 3. d4 cd4 4. lbx d4 llJf6 5. llJc3 eS 6. llJdbS d6 7. i.g5 a6 8. llJa3 b5 9. i,xf6 gf6 10. llJdS f5 11. i.d3 i.e6 12. 'ft'h5 i.g7 13. c3 � 14. � (DIAGRAMA 50)
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    14. ... f4! Laidea de Timoshchenko, que la empleó por primera vez frente a Lunkin en Moscú 1 973. De esta fórma las negras rechazan la ame­ naza 1 5. ef5 ,.i x d5 1 6. f6. 15. lilc2?! La teoría recomienda ahora 1 5. ll fd l o lit ad l como más exacto. 15. ... f5! La continuación lógica del plan elegido por el negro. Sólo acciones enérgicas pueden reportarle algún éxito. Los peones negros se están volviendo peligrosos, ya que se amenaza 1 6. ... ,.i x d5 1 7. ed5 lile7 seguido de 1 8. e4. En esta variante se aprecia cla­ ramente cómo el alfil dama negro no permite al caballo blanco ense­ ñorearse de d5. 16. lilcb4!? Como réplica, las blancas tratan de crear acciones en el centro y en ala de dama. En la partida ante­ riormente mencionada Lukin-Ti­ moshchenko no tuvo éxito el inten- to de romper en el flanco de dama con 1 6. a4 i, x d5 1 7. ed5 lile7 1 8. ab5 e4! 19. ..ic4 ab5 (también es posible 1 9. ... Ii c8 20. �e2 f3 2 1 . gf3 ef3 22. �e6+ c¡t¡h8, con una iniciativa peligrosa para el negro, Drukker-Kozyrev, Tyumen 1 978) 20. ,.ixb5 l:i b8 2 1 . c4 ltJ x d5 22. l:l a7 (22. Ii fdl lilc7 23 . lilb4 liJ x b5!) 22. . . . lüc7 23. Ii fa1 ltJ x b5 24. cb5 �f6! 25. l:l c7 Ii bc8 26. l:i aa7 l:[ x c7 27. Ii x c7 �xb2 28. �e2 d6 y las negras logran ventaja. 16. ... ltJ x b4 17. ltJxb4 aS! La réplica más fuerte que esen­ cialmente refuta el plan blánco. Otras continuaciones que han ocu­ rrido en la práctica, 1 7. ... d5 y 1 7. ... �d7 dejan a las blancas con me­ jores chances. 18. ef5 Aquí se muestra que no hay otra jugada. Si 1 8. lild5, entonces 1 8. ... ..t x d5 19. ed5 e4, mientras que si 1 8. lilc6 las negras ganan con 1 8. ... �c7 19. ef5 ..ic4! 20. ,.i x c4 bc4 2 1 . �f3 Ii a6! 18. ... .tn 19. �h3 �d7! 20. lüc2 d5 21. Ii adl (DIAGRAMA 51) 21. ... Jii: a6! La batalla de planteamientos ha sido ganada por las negras. Su fila de peones centrales es un arma formidable. 5 1
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    22. 1Wg4 23. 1We2 24.gf3 25. f4 26. i, xb5 27. f3 28. lile3 29. 1Wd3 30. �xf2 Iih6 f3! 1We7 e4 i.h5 1Wc5+ ef3 f2+ 30. Ii x f2!? ,i x d l 3 I . lt:l x d l era posiblemente mejor, aunque el ata­ que negro continuaría. 30. ... ,i x dl 31. Ii X dl �h8! Preparando la entrada en la lu­ cha de su última reserva, la torre por la columna «g». 32. <t>g2 Ii g8 33. lilfl .tx c3+ 34. lt:lg3 ,ixb2 35. 1Wxd5 (DIAGRAMA 52) En esta posición la forma más simple para ganar es 35 . ... 1We3, y 36. ... Ii x h2+ es inevitable. Pero aquí, debido con toda probabili­ dad a serios apuros de tiempo, el 52 5 2 negro comete un error terrible (lo más engorroso es que hasta aquí el gran maestro de Novosibirsk había jugado espléndidamente). 35. ... Ii x h2?? 36. <t> X h2 1Wf2+ 37. �g2 �xf4 38. �x b2+ abandonan. O GUTIERREZ e SVESHNIKOV Cienfuegos 1 979 l. e4 c5 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. lt:lx d4 lt:lf6 5. lt:lc3 eS 6. li:ldb5 d6 7. i.g5 a6 8. lt:la3 b5 9. ,ixf6 gf6 10. lt:ld5 f5 11. i.d3 i.e6 12. 1Wh5 i.g7 13. 0-0 53 • • ••• .•- .. - .. • • • . • , , .,...... . R l RlD. i Rtv . - � - . � - � · .� .... . . � w � - � � �u . u u n • - :á �u • • � 13. ... f4!
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    l J naposición bien conocida de la variante Chelyabinsk que pre­ senta numerosos escollos, lo que rn¡uicre un juego enormemente preciso por ambas partes. 14. c4! La continuación crítica en la lu­ cha por la iniciativa, introducida por el maestro checo Prandstetter. Las blancas quieren «remover» su alfil para darle mayor libertad. 14. ... bc4! La réplica más fuerte. 1 4. b4 no promete mucho al negro por­ que bloquea la posición. 15. J. x c4 0-0 16. Ji acl Jib8 En la partida Matanovic-Sax, Buenos Aires 1 978, el negro logró desarrollar un ataque de forma bastante original: 1 6. ... lüe7!? 1 7. lHd l li[ c8 1 8. lLJ x e7!? 1Wx e7 19. "W'c2 �h8! 20. J. x a6? (no es lo me­ jor) 20. ... Ji x c 1 2 1 . Ji x c ] f5! 22. cf5 .t x f5 23. lüb5 e4 24. lüc3 "W'g5 25. f3 ef3 26. 'i!i x f3 .ig4 27. "W'd5 .te5 28. lüe4 'i!ig7 29. .ifl IJ! 30. li[ c2 fg2 3 1 . J. x g2 .if3 32. li 1'2 .td4! También es posible 16. ... l!th8!, con un juego de doble filo. 17. b3 'ffd7 18. .id3?! Una inexactitud casi impercep- 1ihle que permite al negro crear contrajuego. La teoría considera lo más fuerte 1 8. lHd1 wh8 1 9. 1Wh4 .t � d5 20. l:[ x d5 (o 20. .t x d5). 18. ... l!th8 Una jugada profiláctica impor­ tante, que provee al rey negro de un lugar más seguro a la vez que cede la columna «g» para la torre. 19. li c4?! Un segundo error del blanco. 1 9. lüc4! parece mucho más fuer­ te, introduciendo al caballo en jue­ go. 19. ... f5 20. lHcl De una forma superficial el do­ blaje de las torres en la columna «C» parece bastante convincente, pero la réplica negra hace añicos las esperanzas blancas. 54 20. ... J. x d5! La clave del plan negro. Sus peones centrales comienzan a avanzar arrastrando cualquier cosa que encuentren a su paso. 21. ed5 lüb4 22. l:l: c7 1We8! 23. 't'Yh3 Con el cambio de damas las ne­ gras también quedarían mejor. 53
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    23. ... e4 24..te2 lD x d5 2S. .thS 'ti'e6 26. l:i a7 f3 27, ¡t X g7 WX g7 28. gf3 'ti'b6 29. f4 <3';b8 30. :g d1 lijxf4 31. abandonan. Y ahora una partida con victo­ ria blanca, aunque en honor a la verdad la variante Chelyabinsk no fue responsable de la derrota. O KARPOV e DOLMATOV Amsterdam 1 980 l. e4 eS 2. lDf3 lDc6 3. d4 cd4 4. lDx d4 lDf6 S. lDc3 eS 6. lDdbS d6 7. .tgS a6 8. lDa3 bS 9. lDd5 i.e7 10. i,xf6 i,xf6 11. c3 0-0 12. lDc2 l:ib8 13. .te2 .tgS 14. 0-0 55 14. ... .ie6!? También es posible el plan más agresivo con 14. a5!?, y las ne­ gras obtienen adecuado contrajue­ go en el ala de dama, por ejemplo, si 1 5. b4 i.e6 1 6. a4 ba4 1 7. JI x a4 54 ab4 1 8 . cb4 lDe7, etc. Mejor es 1 5 . 'ti'd3 ! (la réplica más fuerte) 1 5 . .te6 1 6. l:Hd1 'ti'd7 17. '@g3 h6 1 8. b4 .td8 1 9. lDce3 c,!;>h8 20. l:i d2 lDe7 2 1 . 1i ad1 y el blanco mantiene la presión. 15. 'ti'd3! Las jugadas lógicas son a menu­ do las mejores. La dama blanca se desvía al ala de rey y el trabajo so­ bre la columna «d» lo cede a la to­ rre. La experiencia ha demostrado que las negras tras 1 5. a4 ó 1 5. b4 tienen contra chances. 1S. ... 'ti'd7 Esta maniobra se muestra ine­ fectiva. El negro tenía dos respues- tas razonables: 1 5. ... a5 ó 1 5. g6 y entonces 1 6. ... f5. La inme- diata 1 5. ... f5!? es interesante, con complicaciones. 16. 'ti'g3 f6? De nuevo discrepo con el negro. ¿Por qué deja al alfil de g5 fuera de juego y debilita seriamente las casillas blancas? La maniobra de alftl 1 6. ... i.d8 para llevarlo más tarde a b6 es lo que más lógica­ mente demanda la posición. 17. 1Ifd1 a5 18. lDa3 lDa7 19. b3! Un procedimiento típico, se prepara el cambio de alfiles de ca­ sillas blancas, tras lo cual los gran­ des holes centrales se harán muy perceptibles. 19. ... whs 20. .tg4 1i feS
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    21. ,ixe6 �xe6 22.'it'd3 li eS 23. ll:lc2 g6 24. b4! Tras la apertura del juego en el ala de dama las piezas negras se van a encontrar atadas, mientras lJUC las blancas van a jugar libre­ mente. 24. ... ab4 25. ll:lcx b4 li b7 26. a4! ba4 27. ];[ x a4 Aunque el material está iguala­ do, la posición negra es poco al racliva debido a la pobre coloca­ ción de sus piezas, y sobre todo, dt·hido a su mayor defecto, la pér­ dida de control sobre d5. 27. ... f5 28. lii: a6 ll:lc8 29. lii: a8 Wg7 30. 9e2 fe4 El cambio de caballos no mejo­ ra la posición negra. 30. ... l:fJe7 3 l . llJ x e7 i, x e7 32. ll:ld5 y el blan­ co tiene un caballo «eterno». 31. �xe4 �f5 32. �e2 :iif7 33. c4 .ih4 El intento negro de contraata- que es fácilmente neutralizado. 57 34. :an ll:le7 35. l h6 'tlYd7 36. �e4 l:[Jx d5 37. l:fJxdS .ie7 La posición resultante se ha convertido en una cuestión técni­ ca. La superioridad del caballo so­ bre el alfil es obvia, y en tales po­ siciones Karpov es infalible alcan­ zando su objetivo. 38. lifal .if8 39. �e2 li c6 40. ll 6a3! :ii c5 41. llf3 l:l xf3 42. �xf3 1Wf7 43. �g4 h5 44. 1We4 li c8 (44. ... wh7 45. li a3 i.g7 46. llf3 1We6 era más tenaz) 45. ll a3 1Wf5 46. li a7+ 'it>h6 47. �e3+ g5 48. 1We2 lib8 49. g4! hg4 50. hg4 Wbl+ 51. 'it>g2 llb7 52. Ji xb7 'f!Vxb7 53. Wf3! Wc8 54. �f6+ 'it>h7 55. 'f!Vf7+ abandonan. 55
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    2.2. LA CASILLAeS Mientras que la casilla d5 cae más a menudo en manos del blan­ co, su vecina de e5 lo hace más fre­ cuentemente bajo el dominio del negro. Para pelear por ella las ne­ gras utilizan varios métodos, inclu­ yendo el confeccionado precepto de cambiar alfiles, esta vez no el de casillas blancas, sino el de casi­ llas negras. O THOMAS e BOLESLAVSKY Londres 1 947 l. e4 eS 2. lt:lc3 lt:lc6 3. g3 g6 4. .ig2 .ig7 5. d3 d6 6. lt:lge2 e6 7. 0-0 lt:lge7 8. i.d2 i.d7 9. 1Wcl lt:ld4 10. lt:lxd4 cd4 11. lt:le2 h5 12. c4? El maestro inglés no sospecha que esta jugada es estratégicamen­ te tan pobre que la iniciativa va a pasar inmediatamente a manos del negro. Tenía que haber jugado 12. h3, y si 1 2. ... h4 1 3. g4. 56 12. ... h4 13. f4 hg3 14. lt:lxg3 lt:lc6 15. :i:!f3 15. ... gS!! Ahora la casilla e5 se convierte en el principal objetivo de las pie­ zas negras y la posición blanca se convierte en poco prometedora. 16. lt:lfl Algunas chances prácticas daba el sacrificio de calidad 1 6. fg5 lt:le5 1 7. 1Wdl !? 16. •.• 17. i,xf4 18. :i:!g3 19. 1Wd2 20. 'fi'b4 21. :i:!cl 22. lt:ld2 23. nn gf4 lLleS i.f6 'fi'e7 i.c6 b6 0-0-0 :i:!hg8 Las negras pasan al ataque tras movilizar sus fuerzas. Las blancas se encuentran en una posición que no les permite emprender nada. 24. 'fi'a3 lt:lg4 2S. :i:!gf3 i.eS! El cambio de alftles por supues­ to que le da ventaja al negro. Aho-
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    ra las casillasnegras caen en su po­ der. 26. ,i x eS ltJ x eS 27. IH6 En caso de 27. ll g3 ll x g3 28. hg3 ,..g5 29. lüf3 1!fe3+ la decisi­ va debilidad de las casillas negras hablaría por si sola. 27. ... 28. <t>h1 29. ll 6f2 30. ll e2 31. llff2 ll g7 li dg8 lüg4 lüe3 Esto pierde por fuerza, pero realmente no había muchas más chances. 31. ... ltJxg2 32. ll x g2 ll x g2 33. j¡ X g2 ]l X g2 34. <t>x g2 1!fg5+ 35. abandonan. O TARNOWSKY e BOLESLAVSKY Debrecen 1 961 l. e4 2. lüf3 3. d4 4. li:)xd4 5. lüc3 6. f4 7. .te2 8. .tf3?! eS lüc6 cd4 lüf6 d6 e6 i.e7 (DIAGRAMA 60) El blanco diverge del plan usual de desarrollo en la Scheveningen y escoge un plan que no le causa nin­ gún problema al negro. 8. ... i.d7 9. lüde2 1!t'b6 10. b3 a6 ll.a3 Mientras el blanco pierde tiem­ po de una forma extravagante, el negro ha completado el desarrollo de sus piezas. 1 1. ... ll c8 12. W'd3 W'c7 13. g4? Este juego especulativo se va a encontrar con un recibimiento hostil y la posición blanca se des­ vanecerá como un castillo de nai­ pes. 13. ... g5!! 57
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    Un típico procedimientoestra­ tégico para obtener el control de e5. Ahora la iniciativa pasa com­ pletamente a manos de las blancas que serán las que dicten el camino a seguir del juego. 14. h4 Este intento de crear confusión será fácilmente rechazado. 14. ... gf4 15. ,ixf4 h5 16. g5 ll:lg4 17. _ixg4 hg4 18. 'ct>f2? Exactamente en el estilo de Stei­ nitz -los reyes son piezas fuertes ...¡pero no en el medio juego!- 18. 0-0-0 ll:le5 1 9. ,ixe5 deS 20. 'ct>b2 puede ofrecer chances de resisten­ cia, pero aún así las blancas ten­ drían una vida muy dificil. 18. ... ll:le5 19. ,i x e5 deS 20. 'ct>g3 Habiendo empezado, las blan­ cas �ienen que seguir por el mismo camtno. 20. ... .ic5 21. 'ct>X g4 .id4! 22. li ad1 Después de 22. lih3 el ataque negro se desarrollaría como sigue: 22. ,i x c3 23. ll:lxc3 f5+! mien­ tras que si 22. lLlx d4, entonces 22. . .. ed4 23. ll:le2 e5+ 24. 'ct>f3 f5, etc. 58 22. ... ,txc3 23. ll:lx c3 f5+! 24. gf6 l'!.g8+ 25. 'ct>h3 26. h5 27. 1!t'xc3 28. 'ct>h4 29. h6 30. abandonan. O TAHL e POLUGAIEVSKY Alma Ata 1 980 1!fxc3 .ib5 l:i xc3+ l:icg3 l:i 3g6 l. e4 c5 2. ll:lf3 e6 3. d4 cd4 4. ll:lxd4 ll:lc6 5. ll:lb5 d6 6. c4 ll:lf6 7. ll:l1c3 a6 8. ll:la3 .ie7 9. .ie2 0-0 10. 0-0 b6 11. .ie3 ll:le5 12. f3 .ib7 13. 'i!fe1 l:i eS 14. 'i!ff2 ll:led7 15. l:ifd1 'fi'c7 16. l:i acl l:i ac8 17. 'ct>h1 'i!Vb8 En esta popular línea de la Sche­ veningen ambos lados han comple­ tado la movilización de sus fuer­ zas, y ahora las blancas comienzan un plan agresivo (la situación en el match se lo exigía). 18. g4?! h6! Parecería que esta jugada debe­ ría ser criticada, ya que hemos afir­ mado en varias ocasiones que cuando un ataque está en marcha
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    es peligroso provocarla más leve debilidad de la estructura de peo­ nes que cubre al rey. Pero no de­ bería olvidarse que el rey blanco también se verá entre las líneas de fuego cuando los peones se cru­ cen, y lógicamente, su posición también será peligrosa. 19. h4 ll:lh7 20. i.f4 g5! ¡El negro no teme a fantasmas! Por el precio de una casilla valio­ sa uno puede tomar ciertos ries­ gos. Las negras calcularon minu­ ciosamente las consecuencias de la apertura de la columna «h». Aho­ ra el blanco pudo haber elegido 21 . .tg3!? 21. hg5 hg5 22. i.g3 ll:lhf8 Justo a tiempo. Los caballos ne­ gros logran tener éxito en el con­ trol sobre e5, f4 y h4. 23. 1Wh2 ll:le5 24. 'ti'h6 ll:lfg6 25. Wg2 'i+'c7 La dama regresa urgentemente a casa. 26. :S.hl i.f6 Haciendo camino para la dama. Las piezas negras están muy bien coordinadas por las casillas negras. l J n meritorio triunfo de la estrate­ gta «negra». 27. ll:lc2 28. ll:le3 29. �f2 'i+'e7 ll:lh4+! 29. .txh4 gh4 30. f4ll:lg6 segui- do por 3 1 . i.g7 no era más con­ fortable para el blanco. 63 29. ... ll:leg6 30. :S. cdl i.g7 31. 1Wh5 i.e5 Decisivo. El cambio de alfiles es como un cuchillo clavado en el co­ razón del blanco. 32. i,xh4 gh4 33. ll:lg2 i.g3+ La posición negra está fácilmen­ te ganada, ya que a 34. Wfl sigue 34. ... wg7 35. g5 1lh8 36. 1Wg4 ll:le5. (Pero en este momento se acordaron tablas, ya que le basta­ ban a Polugaievsky para ganar el match -Nota del traductor-.) En la Defensa Siciliana las ne­ gras obtienen el control sobre e5 más a menudo realizando el avan­ ce e5 cuando el peón blanco se en­ cuentra en f4. En la gran mayoría de los casos, las variantes Najdorf y Scheveningen son viables preci­ samente gracias a este avance libe­ rador, circunstancia que se ha con­ firmado en cientos de partidas. 59
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    '.t'�TANOVIC (• dLUGAIEVSKY f' ·:ú1 977 c4 c5 2. tt:lf3 d6 3. d4 cd4 4. C: < ttJf6 5. ltlc3 a6 6. i.e2 e5 "t. , ¡!¡J i.e7 8. 0-0 i.e6 9. f4 "fJ/c7 J · ::t·-�· lZJbd7 11. i.e3 0-0 12. �hl 12. ... ef4 . :Jnozco muy bien esta varian­ he jugado durante años con ··.·.s con gran placer, ya que las : ��..,iones resultantes van en con­ . :mcia con mi estilo y mis gus­ (Ver también mi match con :;,ov en el primer volumen.) 13. ]¡{ xf4 t2Je5 14. a5 liac8 15. ltld4 ttJfd7 16. �d2 .•.a experiencia ha demostrado las negras obtienen buen jue­ en esta línea. El orgullo de su ·.:;ición es el caballo centralizado e5, que permanece como centi­ , la, actuando tanto como defen­ .Jr y atacante. Así, la partida Jansa-Balashov, Cienfuegos 1 975 se desarrolló como sigue: 1 6. li fl g6 1 7. .th6!? li fe8 1 8. lDf5 i.f8 19. i, x f8 lt)xf8 20. lDe3 lDfd7 2 1 . �d2 �c5 22. :ii:fdl li c6 y el negro igualó. 16. ... li fe8 17. lt)f5 .tf8 18. l:l:f2 �b8 19. h3 Previniendo la posibilidad que hay en algunas variantes de que el caballo vaya a g4. 19. ... g6 20. lDh6? Una apariencia de actividad. De hecho, el caballo se va a mos­ trar fuera de juego, factor que el negro va a ser capaz de explotar. El gran maestro yugoslavo debió haber jugado 20. ltld4, y después de 20. i.g7 2 1 . i.d3 lDc5 22. iDce2 contentándose con un juego igual. 20. ... i.g7 21. i.d4 Es más exacto 2 1 . i.d3, liberan­ do las manos del caballo de c3. 21. ... �d8 22. g3 Las blancas consienten esta de­ bilidad debido a la amenaza 22. �h4. (DIAGRAMA 65) 22. ... lLlf6! No dándole al rival ningún res­ piro. Se amenaza 23 . ... l:l: x c3.
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    23. 1We3 lt:Jc6! 24.i.b6 'f!e7 2S. �h2 lt:Jd7 Debido a su mala coordinación, las piezas blancas están enmaraña­ das. 26. 1Wd2 lt:Jxb6 27. ab6 lt:JeS El caballo negro se estabiliza de nuevo en su magnífico puesto de c5. 28. litafl 'f/d8 Ahora cae el peón de b6 y con ello se decide la partida. Esta con­ duyó: 29. i.g4 'f!xb6 30. J. x e6 fc6 3 J. lt:Jdl 1Wc6 32. 'f!f4 litf8 33. 'tWh4 l1 x f2+ 34. litxf2 1!fb6 3S. <J/�2 'tWd4 36. lt:Jc3 bS 37. lt:Je2 'tWc3 38. lt:Jf4 'flx e4+ y el blanco ubundona. e) MESTEL e POLUGAIEVSKY Londres 1 986 l. c4 eS 2. lt:Jf3 d6 3. d4 cd4 4. �� d4 lt:Jf6 S. lt:Jc3 a6 6. .ie3 e6 7. f4 b5 8. "W'f3 i.b7 9. i.d3 lt:Jbd7 10. R4 b4 1 1. lt:Jce2 lt:JcS 12. lt:Jg3 ltlfd7 13. 0-0-0 g6 14. h4 'f!c7 1S. ..t>bl .tg7! El negro responde fríamente al rápido avance de los peones blan­ cos. Su rey aún no ha enrocado y se reserva la posibilidad de eva­ cuarlo por el ala de dama. 16. hS eS! La respuesta más crítica y reso­ lutiva. De otra forma el negro po­ día «perder el tren». Al atacar el caballo obtiene el control de e5. 17. lt:Jb3 17. h6 no es peligroso ya que tras 1 7. . .. i.f6 el negro enroca cor­ to y el ataque blanco queda para­ lizado. 17. ... ef4 18. 'flxf4 Era a considerar 1 8. i,xf4. 18. ... i.eS 19. 'flf2 0-0-0 20. i.d4 Yo hubiera preferido 20. lith3!? ya que el cambio de alfiles favore­ ce al negro. 20. ... lt:Je6? Pasé por alto completamente la respuesta blanca durante la parti­ da, pensando que el cambio de al- 61
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    files era inevitable.Tras la conti­ nuación correcta 20. .t x d4! 2 1 . llJ x d4 liJeS el negro consigue una posición espléndida: tiene dos bue­ nos caballos y continuando con 22. ... c;t>b8 y 23. ... lic8 tendría posi­ bilidades reales por la columna abierta. 67 • B1 � - ··- .. - ....·-···· .• ·-··· • • • - � � � � - � ­- M d d •ttJ•.t• m � � � - � .U d D d ·<t!t·E:· .E: 21. c3! Se hace patente que las blancas no tienen porqué tomar en e5. La apertura de columnas requiere una gran exactitud por parte del negro, así 20. ... bc3 2 1 . .txc3 i_ x c3 22. li el y la posición del rey negro se­ ría causa de alarma. 21. ... ll:ldc5! La mejor chance, forzando al blanco a calcular variantes con ya no mucho tiempo para pensar. 22. cb4 A 22. llJ x cS deS 23. i, x e5 'i!fx eS 24. cb4 cb4 2S. 'i!Va7 el ne- gro tenía preparado 2S. ll:lc7! 62 22. ... llJx b3 23. .txe5 de5 24. ab3 'it>b8 25. li cl Jugado rutinariamente, permi­ tiendo a la dama negra que mejo­ re su posición. 25. .ic4!? se sugie­ re por sí misma. 25. ... t!fd6 26. .tc4 ll:ld4 27. li hel lid7 28. .td5?! Cediendo la iniciativa al negro. Era correcto 28. 'i!Vd2. 28. ... 'i!fxb4 29. t!ff6 li eS 30. i,xf7 llJx b3! 31. i,xb3 t!fxb3 32. li c3 li dl+ En apuros de tiempo el negro no encuentra una buena continua­ ción. Tras 32. ... t!fe6!? habrá ob­ tenido un final levemente favora­ ble. La aguda 32. t!fb5!? era también a considerar, y si 33. ll ec l ghS! 34. gh5 li g8! Pero aho­ ra la partida va hacia unas tablas forzadas. 33. :!i: x d} 34. 'it>a2 35. t!fd6+ 36. lic7 36. li c6! 36. ... 37. B:x b7! 38. t!fd5+ 39. 'i!t'd6+ 40. t!fd5+ 41. t!fc5+ 42. t!fd5+ 'i!fx dl+ t!fx g4 wa8 gh5 w x b7 'it>b8 Wb7 'it>c7 Wd7 Se firmaron las tablas. No es po- sible 42. we7 en vista de 43. ll:lf5+.
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    3. LINW ABIERTAS Laauténtica razón de ser de la Defensa Siciliana radica en el jue­ go activo de piezas, y para este asunto las líneas abiertas tienen evidentemente mucho que ver las diagonales para los alfiles y las columnas para las torres-. Es a través de estas «autopistas» por donde se planean la dirección de operaciones estratégicas y por donde se definen las suertes de las partidas. Un detalle habría que enfatizar. En contraste, por ejemplo, con la Ruy López, en donde se produce una confrontación de torres por las columnas «a>> y «e», o la defen­ sa india de dama, en donde los al­ files entran en contacto en una fase temprana de la apertura, en la Defensa Siciliana esto es raro ob­ servarlo. Cada bando tiene su pro­ pia zona de influencia. Las jugadas iniciales de apertura determinan ya las esferas de interés para los bandos: las negras obtienen la co­ lumna «c» y las blancas la «d». Es muy necesario demostrar cuán importante es para las negras la columna «c». En el 99% de los casos les sirve de una forma fiel, bien para montar un ataque o un contraataque a lo largo de ella, o bien para utilizarla como base de una maniobra posicional. Hemos visto ya numerosos ejemplos. El panorama negro sin las jugadas ... ll c8 o ... 1Wc7 es simplemente ini­ maginable. Más tarde volveremos a tocar el tema de la columna «c» en la sección de los finales de par­ tida. Naturalmente la columna veci­ na «d» es propiedad del blanco y con independencia de donde ten­ ga enrocado el rey, el lugar favori­ to para una torre blanca es dl des­ de donde toma parte directamen­ te en la lucha por el centro, y a ve­ ces, para abrir totalmente la co­ lumna «d» se usa la ruptura e4-e5. Algo similar ocurre con las dia­ gonales, en donde ambas, las blan­ cas y negras han preparado sus mi­ siones. Así, el alfil dama blanco ac­ túa sobre las diagonales cl-h6 y la gl-a7, mientras que la diagonal hl-a8 es más a menudo controla­ da por el alfil dama negro. Sería ingenuo pensar que seme­ jante asignación de reglas es defi­ nitiva y no se pueden cambiar. Cla­ ro que a veces surgen casos que re­ quieren otro tipo de soluciones in­ dividualizadas, pero son excepcio­ nes. El autor enfatizará en los ca­ sos más generales, los que encon­ tramos en el estudio de aperturas y en la práctica. Pero estos recur­ sos estratégicos no siempre operan a pleno rendimiento. A menudo los peones enemigos interfieren a las piezas, interponiéndose en su camino. Esto ocurre más a menu- 63
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    do con lasnegras, que gozan de menos espacio -un fenómeno co­ mún-. Por ello considero apropia­ do atraer de nuevo la atención del lector sobre el contragolpe en el centro d5, que constantemente tenemos en mente. Esto ya se men­ cionó en la sección dedicada a la defensa (ver volumen 1). Allí se analizaba el contragolpe central negro como réplica a una agresión de flanco blanca, y tenía el propó­ sito de abrir lineas para explotar la expuesta situación del rey enemi­ go. Pero aquí le serán mostradas al lector algunas partidas en don­ de con la ayuda de esta maniobra liberadora, las negras son capaces de dar un fuerte incremento a la actividad de sus a menudo restrin­ gidas piezas. O KLYAVIN e BOLESLAVSKY Minsk 1 957 l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4 4. lbxd4 lbf6 5. lbc3 d6 6. .ic4 e6 7. 0-0 .ie7 8. .ib3 0-0 9. �hl ... El intento blanco de economi­ zar un tiempo a costa de 9. .ie3 64 va a ser refutado de una forma pre­ cisa por Boleslavsky. Esta fue una de las primeras partidas en las que se empleó un nuevo método de de­ fensa. 9. ... 10. 'f!Vxd4 ltJxd4! b6! Un profundo plan estratégico en el que los rasgos tácticos van a jugar un papel importante. 11. f4 Como muestra la partida N. Zhuravlyev-Suetin, Riga 1962, en caso de 1 1 . .ig5 las negras gozan también de buenas perspectivas. Después de 1 1 . ... h6 1 2. .ih4 .ib7 1 3. li!ad1 li c8! 1 4. li d2, un sacri­ ficio de calidad le dio la ventaja al negro: 14. ... li x c3 ! 1 5. bc3 ltJ x e4 16. ,i x e7 f!Vx e7 17. Itd3 d5. En la partida Jezek-Boleslavsky, Viena 1 957, los hechos se desarro­ llaron de forma bastante diferente, pero el negro ganó exhibiendo un juego enérgico: 1 1 . ... .ib7 12. f4 Itc8 1 3 . f5 li c5! 14. .ih4 ef5 1 5. ef5 'f!Vc8 16. Ji! ae1 li x f5 1 7. li x f5 'f!Vxf5 1 8. i.c4 .id8 1 9. .id3 Wd7 20. li f l Wh3! 2 1 . li g1 lbg4 22. .ig3 .if6 23. lL!e4 ,i x e4 24. ,i x e4 (24. f!Vxe4 f!Vx h2+!) 24. 'f!Vx g3! y el blanco abandonó. 11. ... .ia6 12. li e1 En una partida contra Geller en Curacao 1 962, Fischer intentó 12. li f3, y tras 1 2. ... d5! 1 3 . ed5 .ic5 1 4. Wa4 .ib7 1 5. .ie3 ed5 16. .id4 el gran maestro soviético no . encontró la respuesta más fuerte
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    16. . ..a6!, tras la que hubiera ob­ tenido ventaja decisiva, y jugó 16. Il: eS? 12. ... dS!! Las complicaciones resultantes van a confirmar la corrección de la estrategia negra. Su iniciativa se desarrolla tan rápidamente que no le va a dar respiro al blanco. La apertura del juego permite a los al­ files negros actuar a pleno rendi­ miento. 13. edS ll:lg4 14. ll:le4 i.c5! 15. "Wd2 15. llJ x c5? es mala en vista de 15. 'ti'h4, mientras que 1 5. 1!t'd1 t�s fuertemente respondida con 1 5. Wh4 1 6. h3 ed5! 1 7. i_ x d5 llad8 1 8. c4 lUe8!, con numero­ sas amenazas. 15. ... 16. g3 17. llJxcS 18. "Wg2 1Wh4 1Wh5 beS 1 8. de6 falla por 1 8. .. . i.b7+ 19. �g1 c4! y no hay defensa con­ tra el mortal jaque de dama en c5. 18. ... ..tb7! El alfil juega el papel de un au­ téntico médico radiólogo. 19. h3 Las blancas pasan grandes difi­ cultades para encontrar una juga­ da. Por ejemplo, si 1 9. c4 enton­ ces 1 9. :a ac8! creando la desa­ gradable amenaza de 20. ... ed5 2 1 . cd5 c4. 19. ... 20. i_xc4 21. ..tn 22. f5 c4 edS 'i!Yh6 1Wb6! Repentinamente la dama negra salta hacia el ala de dama creando nuevas amenazas. 23. 'i!Yg1 d4+ 24. .ig2 :1Ife8 El negro tiene una ventaja apre­ ciable y esto le permite sacrificar una pieza. Aún así, el blanco pudo haber rechazado el material y ju­ gar 25. i.f4, aunque tras 25. ll:le3 el negro tiene la iniciativa. 25. hg4 i_xg2+ 26. 'ift x g2 'i!Yc6+ 27. 'ifth3 li xe1 28. 1Wxe1 1I e8 29. 1Wfl 1Wx c2 30. i.f4 (DIAGRAMA 70) 30. ... 1I e2! ¡Ya se escuchan las notas de la victoria! 31. 'i!Yh1 65
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    70 Para 3 1. g5 el negro disponía de la variante forzada siguiente: 3 1 . ... liih2+ 32. '.!ig4 g6! 33. fg6 (33. i.e5 "t!Ve4+ 34. "t!Vf4 gf5 mate) 33. ... "t!Vc8+! (no 33. ... hg6? debido a 34. lite l ! "t!Vc8+ 35. Wf3 "t!Vc6+ 36. lite4!) 34. '.!tf3 "t!Vc6+ 35. '.!tg4 "t!Ve6+ 36. '.!tf3 "t!Vd5+ 37. Wg4 h5+ 38. gh6 Wh5 mate. 31. ... h5 32. l:ie1 La posición blanca tampoco tendría esperanza después de otras continuaciones. Tras la pérdida de la dama bien pudieron haber aban­ donado. 32. ... l:ih2+ 33. "t!Vxb2 hg4+ 34. '.!fxg4 "t!Vxh2 Y el negro ganó en la jugada 49. O SIGURJONSSON e STEIN Reykjavik 1 972 l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. lbc3 a6 4. d4 cd4 5. ltJxd4 lbf6 6. f4 lbbd7 7. lbf3 e6 8. i.d3 lbc5! 9. 0-0 i.e7 10. a4 0-0 11. '.!th1 b6 12. b4? 66 ltJxd3 13. cd3 i.b7 14. "t!Vb3 l:ic8 15. i.e3 El jugador islandés ha maneja­ do la apertura sin pretensiones y como resultado las negras han ob­ tenído chances muy prometedoras; así sus dos alfiles pueden llegar a ser un factor importante en el jue­ go en caso de que éste se abra. Por ello, las próximas acciones del ne­ gro están plenamente justificadas. 15. ... d5!! 16. e5 d4! Al haber sacrificado el peón central se ha despejado la diagonal h1 -a8 y el negro ha obtenído un fino contrajuego. Repentinamente la posición blanca se colapsa; pronto las piezas negras van a ope­ rar resolutivamente y de forma precisa, como corresponde a los conocirníentos de su conductor. 17. ltJxd4 Otras continuaciones son aún peores: 1 7. ef6 es fuertemente con­ testado con 1 7. ... i.x f6!, rníentras que 17. i. x d4, entonces 1 7. ... i.x f3 1 8. ef6 i. x f6! 19. i. x f6 Wx f6, etc.
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    17. ... lt:Jg4 18..lg1 18. ... lt:J x h2! Un bello e inesperado golpe combinativo. 19. lHc1 1 9 . � x h2 falla por 1 9. ... .txb4!, mientras que a 19. lt:Jx e6 sigue 19. 'fi'xd3 20. ll fc1 1Wh3! La jugada realizada conduce a la pérdida de un peón y a inferior po­ sición para el blanco. 1 9. lHd1 �g4 20. lt:Jf3 era más tenaz, te­ niendo el negro que realizar aún un buen trabajo para ganar. 19. ... ll:lg4 20. ltle4 i,xb4! 21. ll:lg5 ..d5 22. lt:Jgf3 'fi'xb3 23. li� >< b3 .ld5 24. lt:Jfd2 i.c3 25. ll ab1 b5 26. ab5 ab5 27. lt:Je4 ,lxe4 28. de4 l:!c4 29. g3 h5 30. �g2 ll d8 31. l:!c2 i,xe5! Tras la pérdida de un segundo peón las blancas tienen clara con­ ciencia de que tendrían que haber abandonado, lo que finalmente hi­ cieron en la jugada 4 1 . O R. BYRNE e ANDERSSON Amsterdam 1 979 l. e4 c5 2. lt:Jf3 e6 3. d4 cd4 4. lt:J x d4 a6 5. i.d3 g6 6. b3 d6 7. 0-0 i.g7 8. i.b2 ltlf6 9. c4 0-0 10. lt:Jc3 ltlbd7·11. I:rel l:!e8 12. i.fl b6 13. 1Wd2 i.b7 14. l:tadl 'f/c7 15. f3 l:!ad8 16. 'f/f2 lt:Je5 17. I! c1? ... Estamos ante una típica posi­ ción erizo, de la que el gran maes­ tro sueco es un consumado espe­ cialista. Logros notables de su es­ tructura son las dos torres en e8 y d8 y también el fiancheto de am­ bos alfiles. La última jugada blan­ ca demuestra una falta absoluta de vigilancia; no percibe el peligro asociado con la situación colgante de su caballo en d4. 1 7. �h1 era correcto. 17. ... d5! Este contragolpe es totalmente lógico teniendo en cuenta el desa­ rrollo de las piezas negras, que ahora tras los cambios en el centro van a abarcar un campo de acción enorme. Cierto que la idea parece peligrosa debido a la oposición de 67
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    torre y damaen la columna «c», pero Andersson ha reparado en un detalle significativo: la diagonal h2-b8 se abre repentinamente y la dama se introduce en el escenario principal. 18. ed5 La posición sugiere 1 8 . cd5, pero entonces lo que le espera al blanco es una serie de duros gol­ pes: 1 8. ... llJfg4!! 1 9. "ti'g3 llJd3!! 20. 1t'x c7 (20. i_ x d3 i,xd4+ 2 1 . c;!;>fl liJxh2+ ganando la dama) 20. ... i_ x d4+ 2 1 . 'i!;>hl llJh3+ 23. 'it>hl llJgf2 mate. ¡Un triunfo de los ca­ ballos! 18. ... llJfg4! 19. "ti'g3 A 1 9. "ti'd2 (19. fg4 llJ x g4 pier­ de inmediatamente) podria haber seguido 1 9. ... .ih6 20. f4 ..t x f4! 2 1 . fi'x f4 llJf3+! y las blancas pier­ den la dama. 74 19. ..• liJxf3+!! El sacrificio de caballo produce una sensación de gran belleza. Es ahora donde el blanco nota la fal- 68 ta de la torre en d1 para defender su caballo. La respuesta es forza­ da ya que 20. llJxf3 falla en vista de 20. ... Wc5+ 21. 'it>hl llJf2+ 22. 'it>gl llJe4+ y de nuevo se pierde la dama. 20. gf3 21. 'it>h1 22. hg3 J. x d4+ 1t'x g3 llJe3 Las esperanzas blancas se han hecho trizas. Pierden un peón, ya que 23. de6 J. x f3+ es muy malo. 23. i.d3 ed5 24. cd5 liJx d5 25. l:i:xeS+ l:i:xe8 26. i.e4 i_xc3 27. i.xc3 llJ xc3 28. J.xb7 llJxa2 Tras el intercambio de golpes las negras han ganado un segundo peón. Los intentos del blanco de recuperar uno de ellos simplemen­ te precipita su derrota. 29. :!Ic6 a5 30. l:i:xb6 l:i:b8! Una clavada mortal, tras lo cual lo que sigue es simple: 31. 'it>g2 'it>f8 32. ;¡:¡: b5 llJb4! 33. 'Í'f2 'it>e7 34. 'it>e3 'Í'd6 35. 'Í'd4 'Í'c7 36. l:i:xb4 ab4 37. .id5 'it>d6 38. J.xf7 l:i:f8 39. i.d5 l:i:f5 40. i.e4 l:i:g5 41. g4 h5 42. abandonan.
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    O KARPOV e ANDERSSON Milán1 975 l. e4 c5 2. it:lf3 e6 3. d4 cd4 4. � x d4 lüc6 5. lt:lb5 d6 6. c4 it:lf6 7. lü 1c3 a6 8. lt:la3 i.e7 9. i.e2 0-0 10. 0-0 b6 11. i.e3 i.b7 12. l:[cl li e8 13. 1!t'b3 lüd7 14. lUd1 l:[c8 15. ll d2 'fic7 16. 'fid1 'fib8 17. f3 i.a8 18. 1!i'fl lt:lce5 19. lüabl lt:lf6 20. 'itth1 h6 21. li dd1 .if8 22. lt:ld2 ll cd8 23. 1!t'f2 it:led7 El reagrupamiento de fuerzas que ha tenido lugar por cada ban­ do es típico del sistema erizo. Las negras finalmente han desarrolla­ do sus torres en e8 y d8 y sus ca­ ballos en f6 y d7, logrando una coordinación y que sea posible pensar en una ruptura central. Las blancas, por su parte, han reforza­ do su centro y controlan más es­ pacio. Si ahora jugaran 24. lt:lfl despejarían el camino a su torre para controlar directamente d5 y mantendrían una leve ventaja. Pero, sin duda, un tanto adorme­ cidas por el curso tranquilo de los acontecimientos, no pensaron que nada extraordinario pudiera ocu­ rrir y jugaron 24. a3 (DIAGRAMA 75) 24. .. . d5!? Iniciando una conmoción en el centro. Por medio de este sacrifi­ cio de peón las negras abren un ca­ mino para su torre de e8 y también descubren la diagonal h2-b8 para su alfil. Es cierto que objetivamen" te hablando ha de admitirse que el sacrificio no es del todo correcto, pero desde un punto de vista prác­ tico Andersson ha elegido la me­ jor alternativa, ya que de otra for­ ma serían las blancas quienes dic­ taran el curso de los acontecimien­ tos. 25. cd5 26. ed5 27. lt:lfl ed5 i.d6 ll xe3?! Con el fin de controlar las casi­ llas negras, éstas no dudan en sa­ crificar también la calidad, pero, como veremos más adelante, esta torre hubiera sido útil. Pudo haber elegido 27. ... b5 preparando 28 . ... lt:le5. 28. lt:lxe3 29. lt:lfl? Un error serio. De haber juga­ do la enérgica 29. lt:lf5!, amenazan­ do 30. d6 que rompería el contac­ to entre el alfil y la dama negras, a éstas les resultaría dificil encon­ trar contraargumentaciones. Así, a 29. ... i.f4 podría continuar 30. 69
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    li b1 !We5 3 1 . i.d3 lüc5 32. i.c2, con vistas a 33. li e l o 33. 'ird4. 29. ... i.f4 30. li c2 b5! Andersson juega en un estilo puramente posicional, restringien­ do al alfil de e2 y asegurando la ca­ silla b6 para su caballo. 31. i.d3 lüb6 32. .ie4 El blanco se aferra a la casilla d5, pero deja al alfil en una situa­ ción «colgante». ¿No hubiera sido mejor haber jugado 32. li e2!? y desembarazarse inmediatamente del peón «d» pero aliviar la posi­ ción con algunos cambios? 32. ... lüc4! El negro no le presta ninguna atención a ese peón, pero logra el máximo rendimiento de sus piezas, que a su vez van restringiendo las posibilidades del rival. 33. a4 lie8 Una continuación en la misma línea que las anteriores, mejoran­ do la situación de la torre, ya que en cualquier caso el peón pasado está bien bloqueado. 34. ab5 ab5 35. li e2 .ie5 Con la amenaza 36. ltJ xb2. 36. Wc5 lüd6! 37. lüa2?! Con vistas a lüb4-c6, pero el sueño blanco se va a mostrar irrea­ lizable y su caballo va a quedar fue- 70 ra del juego. Debería haber admi­ tido su error y retrasar el alfil con 37. i.b l . Quizá 37. li c8 no era del agrado de Karpov, pero enton­ ces 38. Wf2 era posible y si 38 . ... i, x c3 39. bc3 li xc3, entonces 40. li c2 (40. ... ltJ x dS? 4 1 . li xd5! l:l x c2 42. 'frx c2). 37. ... 38. fe4 39. "c2 ltJdx e4! .id6 li e5!! La forma de conducir el juego por parte del gran maestro sueco es impresionante. La torre utiliza la casilla eS para trasladarse al ala de rey y las blancas comienzan a notar de una forma intensa su de­ bilidad de las casillas negras. 40. g3 No 40. lüg3? li g5 4 1 . lüf5 ;¡¡h5+ 42. i>g l lüg4, en donde aparte de 43. ... 'irb6+, el negro amenaza el picante mate 43. i.c5+ 44. 'frxc5 I!hl +! Se defien­ de h2, pero ahora se debilitan las casillas blancas y su rey se verá en­ vuelto en un torbellino si el alfil de a8 logra liberarse.
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    40. ... �e8 41.lldel i.b7 42. �gl lbh7! De nuevo jugado brillantemen­ te. Las acciones de Andersson son de un altísimo valor. Se transfiere el caballo a g5, desde donde va a crear muchas dificultades en el te­ rritorio debilitado blanco. 43. lbcl El caballo se apresura en ir a ayudar, pero ya es tarde. 43. ... lbg5 44. lüd2 i.b4! 45. �f2 Es peligroso ir a g2 en vista de 45. f5! 45. ... ,!xd2 Sólo aquí merece ser criticado el juego negro, ya que omite la fuerte jugada 45. �e7! que ha­ bría ganado rápidamente: 46. lüd3 Wf6+ 47. �g2 i, x d2 48. ltJ x e5 ,!x e l 49. jlx e l � x e5. Sin embar­ go, la jugada utilizada también deja al blanco con pocas esperan- zas. 46. li x d2 47. li x e4 48. lüe2 49. lüc3 50. lüe2 ltJ x e4+ ll x e4 .teS ll el Ii al Todas las esperanzas blancas se centran en su peón pasado, pero tarde o temprano las negras po­ drán coordinar su torre con su dama y explotar la situación abier­ ta del rey blanco, mientras que blo­ quearán el peón rival con el alfil. 51. l:'!d4 �dS 52. �c6 i.d7 53. �d6 �eS 54. !í'f4 �eS Las blancas se encuentran con las serias amenazas de 55 . ... �c5 y 55. 000 i.h3, contra las cuales no hay defensa satisfactoria. 55. b4 i.h3 56. �e4 i.f5?! Por alguna razón el negro se desvía y se complica las cosas. La consistente 56. 000 li fl + 57. �e3 .U5 58. �g2 !Ye8+ 59. t>d2 li al gana fácilmente. 57. �e3 �c2 58. g4 i.d7 59. �e4 �b3 60. �d3 �b2 61. �e4 l:IaS 62. �e3 li a2 63. d6 ll a8 64. ll e4 i.c6 65. �d4 �bl 66. 'B.e7 �hl Las largas maniobras, en las que el blanco ha buscado el cambio de damas y las negras eludiéndolo, no 7 1
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    han cambiado deforma esencial la evaluación de la posición. A pesar de la desesperada resistencia de Karpov, Andersson todavía man­ tiene chances reales de victoria. Ahora no es posible 67. d7 por 67. 'i!Vh4+. 67. 'i!Vf4 68. �el 69. �d2 70. 'i!Vd4 71. �c3 'i'g2+ llal+ 'i'd5+ lla2+ 'fff3+ 7 1 . ... ll a3+ 72. �d2 'i'a2+ 73. �el 'i!Vb l + 74. �d2 ll a2+ 75. �e3 'i!Vfl! es más convincente. 72. ll e3 lla3+ 73. q;,d2 ll a2+ 74. �el 'i!Vhl+ 75. q;,f2 'i!Vg2+ 76. �el !f'hl+ 77. �f2 llal 78. ll c3 !fg2+ 79. <t>e3 'i'f3+ 80. abandonan. A pesar de algunas inexactitu­ des, Ulf puede estar orgulloso de esta creación, la cual apareció en la prensa ajedrecística de todo el mundo. O GEORGADZE e POLUGAIEVSKY Tbilisi 1 978 l. e4 c5 2. ¿¡jf3 e6 3. d4 cd4 4. ¿¡jxd4 ¿¡jc6 5. ¿¡jb5 d6 6. c4 ¿¡jf6 7. ¿¡jlc3 a6 8. ¿¡ja3 i.e7 9. i.e2 � 10. 0-0 b6 11. i.e3 i.b7 12. 'i'b3 ¿¡jd7 13. llacl lle8 14. llfdl 72 78 •• •••••d � d - .A • •�,l!!.,d.a.d - � ,�,.� ... . .- - d d � � � � � � - � � � ��� � .� � a � � � U.i.��nu • u u • �11- � • u. • � 14. ... ¿¡jc5?! En esta situación concreta ésta es una pobre maniobra, ya que en un futuro próximo el caballo será atacado por el peón. «b». Era c<r rrecta la inmediata 1 4. llc8!, preparando 1 5. 'i'c7 y 1 6. Wb8. 15. Wc2 i.f6?! Otra decisión dudosa; no debe­ ría haber dejado indefenso el peón «d». El negro debió determinar primero la posición de su dama: 1 5. ... Wc7 16. ¿¡jab l ll ad8 1 7. a3 Wb8 18. b4 ¿¡jd7, aunque las blan­ cas podrían haber llevado un ópti­ mo reagrupamiento explotando la pérdida de tiempo negra. 16. ¿¡jabl! Wc7 17. a3 ¿¡je5? Las blancas tienen una ventaja contundente, ya que los caballos negros han fracasado. Ya es muy tarde para 1 7 . ... ll ad8 en vista de 1 8. b4 ¿¡jd7 1 9. ¿¡jd5!, pero la ju­ gada textual también permite la pérdida de material. Lo menos malo era 1 7. ¿¡ja7 1 8. b4 ¿¡jd7 19. 'i!Vd2 ¿¡jc8.
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    18. f4 ll:lg6 19.b4 ll:ld7 20. 9d2 i..e7 20. lil ad8 tampoco salva al negro por 21 . Wxd6 1!t'c8 22. 'i!t'd2. 21. e5! El blanco asesta un golpe deci­ sivo a lo largo de la columna «d» y las negras van a pagar por su ne­ gligencia. Con la pérdida de su peón central su situación se toma sin esperanza y tan sólo le queda crear un poco de confusión espe­ rando un milagro. 21. ... ll:lh4 22. ed6 'i!t'c6 23. i..fl i..f8 24. b5 Esto cae como un frío chapa­ rrón sobre el negro, cuyas últimas esperanzas desaparecen por la dia­ gonal de casillas blancas. 24. ... 'i!t'c8 25. ll:la4 ll:lf5 26. llJ X b6 llJ X b6 27. i,xb6 liJxd6 28. a4 28. 1!t'e3 ll:lf5 29. 1!ff2 era más simple, no permitiendo el bloqueo de eS y ahora el negro tendría que haber abandonado. 28. ... ll:le4 29. 1!fe3 ll:lc5 Las negras han tenido un poco de fortuna y por el momento el peón «e» está bloqueado, pero las cosas siguen siendo desesperadas para ellas. 30. a5 ll:ld7 31. c5 ab5 32. c6? Ha ocurrido el milagro. Las blancas tratan de ganar inmediata­ mente y desestiman un sacrificio posicional de dama. La sencilla 32. J..xb5 i..c6 33. 'i!t'd3 ll:lf6 34. ll:lc3 habría despojado al negro de cual­ quier posibilidad. 32. ... J..x c6 33. J..x b5 J..xb5! 34. li: xc8 ]iexc8 35. I!I el i..c4! Las piezas negras han empeza­ do a operar en toda su fuerza. Las 73
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    blancas, para eludirlo peor, tienen que ceder su peón pasado, así, tras 36. <;!;>fl llJ x b6 37. ab6 .ic5 38. 'ti'f3 .id5 se arriesgan a perder. 36. .id4 :El x a5 37. lüd2 :,¡¡:a3 38. :!lc3 :!la1+ 39. <t>f2 :!la2 40. <t>g1 :!la1+ 41. <t>f2 :!la2 Se firmaron las tablas. O KARPOV e HORT Moscú 1 97 1 l. e4 c5 2 . lüf3 d6 3. d4 cd4 4. llJx d4 llJf6 5. lüc3 e6 6. g4 lüc6 7. g5 lüd7 8. .ie3 a6 9. f4 .ie7 10. :!lg1 llJ x d4 11. !Vxd4 e5 12. 'ti'd2 ef4 13. .ixf4 lüe5 14. .ie2 .ie6 15. lüd5! ... Sólo este activo movimiento asegura al blanco alguna ventaja de apertura. Si 1 5 . 0-0-0 entonces 1 5. ... !VaS! y d negro tiene una posición excelente con buenas perspectivas de ataque. 74 15. ... _ixd5 16. ed5! Al recapturar de esta forma, Karpov no sólo restringe la activi­ dad de las piezas rivales, sino que activa su propio alfil rey. Es cierto que el blanco también mantiene ventaja tras 1 6. !Vx d5, pero en este caso su peón de e4 requeriría defensa. 16. ... 17. .ie3 lüg6 h6!? Debido a la ventaja de espacio blanca, se entienden los deseos del negro de crear contrajuego, aún a costa de algún riesgo. Ahora se agudiza la posición y las piezas, tanto blancas como negras, ad­ quieren gran cantidad de movi­ mientos. 18. gh6 .ih4+ 19. <;!;>d1 gh6 20. i_X h6 .if6 21. c3 .ie5 Las negras aparentan haber te­ nido éxito en el reagrupamiento y en haber creado la amenaza 22. 'ti'h4, pero 22. ll g4! Esta dificil jugada no solamente detiene la amenaza, sino que tam­ bién activa la torre, cuyas milagro­ sas maniobras van a desbaratar los futuros planes negros. (DIAGRAMA 82) 22. ... 'ti'f6
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    Karpov considera que22. .t " h2 era más resistente, al menos igualaba el material. 23. h4! El achacoso peón se transforma inesperadamente en una fuerza po­ derosa. 23. ... 'i!t'f5 24. l:lb4! .if6 25. h5 Por supuesto, no 25. n x b7?? en vista de 25. I[x h6 26. 'i!t'xh6 'W><d5+. 25. ... !De7 25. !DeS? pierde inmediata- mente una pieza con 26. I[f4. 26. lilf4 'i!t'e5 27. l:lf3 Un despliegue impresionante el de la torre, y además sobre el filo de la navaja. Realiza doble fun­ ción, de ataque y defensa. 27. ... ttJxdS Después de 27. ... 'i!t'x h5? 28. : "f6 1!Yh l + sigue 29. i.fl . 28. lld3 ;¡¡[ x h6 28. ... !De7 es respondido con 29. i.f4. 29. n xdS 1!t'e4 30. Iid3! La energía desplegada por la to­ rre blanca es de un valor inestima­ ble; desde la jugada 22 es prácti�­ mente la única pieza que ha movi­ do Karpov ¡y esto con muchas pie­ zas en el tablero! En la presente partida esta torre ha ejercido de to­ dos los «oficios», primero operó en la columna «g», luego cambió para trabajar en la cuarta rua, des­ pués vino un nuevo cambio de es­ cena, la columna «d»; y finalmen­ te, antes de que se caiga el t�lón, la insaciable torre pone su mirada en la columna «e». Si las negras ju­ gasen 30. Ii:h8, entonces conti­ nuaría la ganadora 3 1 . Iie3. 30. ... 'i!t'hl+ 31. 'it>c2 'i!J'xal 32. 1!fx h6 .leS 33. 'i!J'gS 75
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    Ahora el reynegro no tiene si­ tio a donde ir. En esta posición de­ sesperada Hort no realizó su juga­ da y perdió por tiempo. Una gran partida que mereció un premio es- 76 pecial en el torneo Memorial Alek­ hine y que fue nombrada por el In­ formator yugoslavo como una de las mejores producciones del año 1 971 .
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    4. EL VALORDE W PIEZAS La fuerza real de una pieza a menudo no se corresponde con lo 4ue se considera su valor nominal, y no nos referimos tan sólo a ca­ sos excepcionales, en los que un peón puede a veces valer más que una pieza, un alfil o una torre. Aquí vamos a tener en cuenta po­ siciones habituales del juego, en las que no ocurre nada extraordina­ rio, pero aún en éstas a menudo no es nada sencillo establecer cri­ terios para evaluar a las piezas blancas y negras de igual denomi­ nación. Una cosa es un caballo o un al­ fil operando con todo su potencial en una posición que le es propicia para ello, y otra bien diferente cuando están situados de forma pasiva y sus posibilidades están restringidas. Imaginemos alguna pieza que llega a un margen del ta­ blero, quedando aislado y separa­ do del centro de operaciones (esto ocurre frecuentemente con los ca­ ballos), y como resultado, las fuer­ zas enemigas resultan de hecho ser superiores en número. He aquí dos ejemplos ilustrativos de esto. < ) CHIKOVANI e POLUGAIEVSKY Mogilev 1 978 l. c4 eS 2. c3 lt:lf6 3. eS lt:ldS 4. d4 cd4 S. lt:lf3 lt:lc6 6. cd4 d6 7. i.c4 e6 8. 0-0 i.e7 9. 'i!fe2 0-0 10. �a3 a6 11. i.d3 ... 11. . .. bS! Las consecuencias de esta juga­ da hay que calcularlas de forma muy precisa, ya que ahora es posi­ ble 1 2. 'i!fc2, con doble ataque a h7 y c6. Fue la pobre posición del ca­ ballo blanco lo que indicó al negro llevar a cabo la operación. 12. 'i!fe4 Chikovani da crédito a mi plan, y no sin justificación. A 12. 'i!fc2 el negro había preparado 1 2. ... lt::Jdb4 13. J.xh7+ �h8 14. 'i!fb 1 ( 1 4. 'i!fe4 .ib7!) 14. ... deS 1S. deS g6 1 6. i, x g6 fg6 1 7. 'i!fxg6 'i!fd3, entonces la dama acude en defen­ sa de su rey y en esta posición la pieza es mucho más fuerte que los tres peones. Con la jugada del tex­ to las blancas atacan por otra vía, 77
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    pero constantemente vana notar que su caballo está bajo arresto. 12. ... g6 13. i.h6 Ii:e8 14. li ad1 Más tarde se verá que no hay nada por la columna <«i» para la torre, por lo que era preferible 14. n ae l defendiendo la posición de eS. 14. ... i.b7 15. �g4 deS 16. de5 �c7 17. li de1 Una admisión de su inexactitud, ya que tras 17. n fe1 las negras ha­ brían renovado su presión sobre eS con 1 7. ... n ad8, con la amena- za 1 8 . ll:ldb4. 17. ... li ad8 18. h4 Las negras tendrían también un buen juego tra� la más cauta 1 8. .ibl . 18. .•. ll:ldb4 19. .ie4 lt:ld3 El peón de a2 no vale la pena la molestia. 20. i,xd3 n x d3 21. h5 Sin el alfil de casillas blancas este ataque no causa temor y el ne­ gro toma las últimas medidas para lanzar su contraofensiva. Mucho más cómoda hubiera sido la vida del blanco de haber tenido su ca­ ballo en c3 en lugar de a3. 78 21. ... lied8 22. ll:lc2 Tratando de llevar el abandona­ do caballo al juego, pero el blanco ya ha perdido el tren. 22. ..• n xf3! 23. gf3 Forzado: si 23. �xf3 ll:ld4. 23. ... ll:lxe5 24. i.f4 .id6 25. i_xe5 i,x e5 26. li dl Jugado con la esperanza de ex­ plotar la debilidad de la 8." fila, ya que después de 26. ll:le3 .ixb2 el negro con material igualado, tiene una posición completamente gana­ da. Las negras pudieron eludir el cambio de torres pero han calcula­ do cuidadosamente todas las con­ secuencias. 26. •.. n xdl 27. li x dl �xc2 28. n d8+ rt;g7 29. 'itg5 29. hg6, con la idea de contes­ tar a 29. .. . hg6 con 30. �h4 no tie-
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    nc éxito, yaque las negras tienen 29. 'ii'x g6. Pero ahora se ame­ nazan tanto 30. h6 mate como 30. 'ifxc5+ 29. ... 30. �g2 i.h2+! Es claro que tras 30. c,t> xh2 "Wxf2+ 3 1 . 'i&h3 (no 3 1 . 'ifg2 'Wh4+) 31 . .. . 'fi'x f3+ las negras tie­ nen varios caminos agradables para ganar. 30. ... h6 31. 'ife7 i.c7! Esta fina maniobra de alfil rom­ pe la coordinación de las blancas y mantiene a las casillas blancas en una posición amenazadora. Si aho­ ra 32. 11d7, lo que había prepara­ do el blanco, sigue simplemente 32. 'i'f5, y 33. 11 x c7 permite mate en dos. 32. 'iff8+ �f6 33. 'ifh8+ 'i&gS 34. 11d4 «¡Todo el mundo regresa!». 34. ... 'iffS 3S. 'i&O J.xf3 36. '.t>el 'fi'bl+ 37. t>d2 'fi'xb2+ 38. '.t>d3 i.e2+ 39. we3 i.f4+ 40. 11xf4 "xh8 41. abandonan. O BOLESLAVSKY e BONDAREVSKY Gagra 1 952 l. e4 eS 2. lüf3 lüc6 3. d4 cd4 4. lüxd4 lüf6 S. lüc3 d6 6. g3 eS?! 7. lüde2 i.e7 8. i.g2 0-0 9. 0-0 a6 10. h3 bS 1 1. .te3 b4 12. lüdS füx d5 13. ed5 liJaS 14. b3! El lector no debe extrañarse que a menudo utilicemos partidas de Boleslavsky. Esto no es accidental. Estoy convencido que todos los ju­ gadores, incluso los más fuertes, pueden extraer de sus partidas mu­ chas enseñanzas (¡especialmente los sicilianos!); en cuanto a su pro­ fundidad de penetración en los misterios de la Defensa Siciliana -además por Jos dos bandos, el blanco y el negro- es dudoso que alguien pueda compararse a Boles­ lavsky. Posee una intuición real­ mente virtuosa para la compren­ sión del dinamismo de la apertura, y siempre dirigido hacia luchas complicadas y de doble filo, aun­ que por su carácter él fue uno de los grandes maestros más modes­ tos con quién tuve el placer de co­ dearme. En la presente partida Boles­ lavsky ha jugado su variante favo­ rita, g3. El negro ha manejado la apertura pobremente y su caballo ha terminado en fuera de juego, 79
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    como ha enfatizadola última juga­ da blanca. 14. ... ll:lb7 15. "ti'd2 a5 16. a3 ba3 17. li x a3 Así, el negro no ha tenido éxito en la recuperación de su caballo; parece confortable en b7, pero ¿a dónde puede ir? y además el peón de a5 necesita protección. 17. ... i.d7 18. f4! Jugando en ambos flancos. En caso de 1 8. ef4 las blancas ob­ tienen d4 para su caballo desde donde mirará a c6. Ahora las ne­ gras <Íeberían haber dejado tran­ quila a la torre y jugar 1 8. Wc7, ya que no deberían de temer la va­ riante 1 9. fe5 de5 20. d6 ll:lx d6 21. .tx a8 li xa8, con compensación por la calidad. 18. ... 19. f5 20. b4! 21. g4 22. ll:lg3 23. i,x g5 24. 1!Vx g5 li c8 a4 llc4 h6 i.g5 "fi'xg5 hg5 Las negras han logrado desha­ cerse de su alfil malo, pero sus ma­ les no han desaparecido, ya que tienen «en reserva» un caballo también malo. ¡Cuán diferente se­ ría el panorama si el caballo negro estuviera en f6! 80 25. c3 f6 26. ll:le4 Estratégicamente la partida está decidida. El fuerte bloqueo de la casilla e4 junto con su mayoría de peones en el ala de dama llevan a un rápido resultado. 26. ... g6 27. fg6 <tlg7 28. ll:ld2 li c7 29. i.e4 .teS 30. c4 ll:ld8 31. li cl i,x g6 32, .tX g6 <ti X g6 33. li x a4 ll:lr7 El caballo negro se apresura en buscar un refugio, pero ya en vano; las blancas tienen ventaja material y posicional. 34. b5 li h8 35. <tlg2 (5 36. gf5+ <ti X f5 37. b6 lib7 38. li a7 ll:ld8 39. li O+ <tlg6 40. li xb7 lLJxb7 41. ll:le4 abandonan. Ya que a 4 1 . ... l:I h4 el blanco gana con 42. li f6+ <tlg7 43. li x d6! li x e4 44. li d?+ <tlf6 45.
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    l;txb7 l:[xc4 46.1Ic7 l:i:b4 47. b7 c4 48. d6 we6 49. d7. Una intuición especial para las piezas, destreza en la evaluación correcta de sus perspectivas y la habilidad para deshacerse a tiem­ po de los elementos perniciosos tales como caballos o alflles poco útiles-, todos estos son importan­ tes componentes del juego que un jugador tiene que dominar. Es bien conocido que cuando existe una confrontación de pla­ nes, normalmente hay buenas y malas piezas en ambos lados y un esfuerzo por aumentar sus cualida­ des puede llevar a fuertes conflic­ tos. Aquí se puede aplicar un prin­ cipio general: debes de tratar de neutralizar las piezas activas riva­ les cambiándolas, y conservar aquellas que puedan aumentar su eficiencia. O R. BYRNE e POLUGAIEVSKY Montilla 1 975 1. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4. ltJ x d4 lbf6 5. lbc3 a6 6. .i.e3 e6 7. .te2 .te7 8. g4!? b5 9. g5 lbfd7 10. f4 b4 11. lba4 i.b7 12. i.f3 lüc6! (DIAGRAMA 88) El juego blanco en la apertura estuvo lejos de haber sido el mejor posible. La combinación de 7. .te2 con el ataque Keres ha su­ puesto una pérdida de un tiempo Importante y se ha forzado al ca­ hallo a ocupar un mal lugar, ya que la casilla e2 estaba ocupada. El ne� gro elige el camino más juicioso. Va a intentar cambiar el caballo blanco de d4, tras lo cual podrá atacar al otro «incómodo» caballo de a4. No ha de temer por 13. e5 en vista de 13 . ... fl/c7, mientras que a 1 3. 1td2 había preparado 1 3. ... lLJ x d4 1 4. i.xd4 e5 1 5. 1Jxb4 i.c6! 13. h4 0-0 14. 0-0 Después de una prolongada me­ ditación, el gran maestro america­ no realiza su elección con pesar; el enroque largo no se puede ejecu­ tar debido al desastroso sino del caballo en a4. Aún así, en las ac­ tuales circunstancias creo que 1 4. lbe2 era la mejor jugada, aunque tras 1 4. ... 1!'a5 1 5. b3 lbc5! 1 6. lbb2 (1 6. lLJ x c5 dc5 y entonces 1 7. l:[ad8 era dudoso para el blan­ co) 1 6. l:[fd8, preparando ... d5 y el negro tiene un juego excelente. 14. .. . lt)x d4 15. i_x d4 eS 16. fe5 de5 17. i.fl .i.c6 8 1
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    18. c3 �a5 19.b3 l:'!.fd8! La iniciativa ha pasado comple­ tamente a manos del negro. Las piezas blancas han bloqueado la columna «f», lo que permite a la torre moverse sin temor de f8, de­ jando además la casilla para el ca­ ballo. 20. cb4 �x b4 21. 't!t'e1 �b7 Por supuesto, las negras no es­ tán de acuerdo con el cambio. Con las damas en el tablero le va a re­ sultar más fácil al negro explotar la expuesta situación del rey blan­ co. 22. 't!t'e3 i,xa4 23. ba4 i.c5! El negro lleva a cabo su senci­ llo plan con una tenacidad despia­ dada: va a retirar del tablero a la pieza blanca más activa, su alfil dama, y despeja el camino para que su caballo controle d4 y f4. Otro camino posible no era tan di­ vertido: 23 . ... lL!c5?! 24. l:i adl ltJ x a4 25. l:i d5! 82 24. �e2 25. �xf2 26. l:i ab1? i,xf2+ lL!f8! El blanco deja escapar su última chance con 26. �c5!, tratando de atar a las piezas negras en la de­ fensa de e5. 26. ... �e7 27. .ih5 Las blancas tenían puestas mu­ chas esperanzas en esta jugada. A 27. ... g6 sigue 28. i.g4, impidien­ do al caballo que se desplace al centro vía e6 y d4; mientras que después de 27. ... l:i a7 tiene 28. l:ib6!, y 28. lL!e6 de nuevo no es posible en vista de 29. �x f7+. 27. ... lL!g6! ¡Una solución brillante! ya que el alfil rival ha mostrado ser un duro oponente, el negro continúa su estrategia general: busca el cam­ bio, apartando la última pieza ac­ tiva blanca. Como resultado, una ventaja -caballo contra alfil- se transforma en otra: las torres y dama negras son claramente supe­ riores a las piezas pesadas blancas, ya que el rey blanco está desespe­ radamente expuesto. 28. i,x g6 bg6 29. l:ibd1 �e6 30. <t>h2 l:i ac8 La enorme diferencia en el em­ plazamiento de los reyes es obvia. Las blancas no son capaces de neu­ tralizar las dos columnas abiertas y por una de ellas las torres negras
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    irrumpirán triunfantes ensu posi­ ción. 90 31. lit xd8+ l:l x d8 32. 'i'e2 iid4! El golpe definitivo. La torre se acerca al rey enemigo por medio de lit a4-a3, contra Jo que el blan­ co no tiene una defensa satisfacto­ ria. 33. a5 iia4 34. iif2 1i x a5 35. ct>g3 :¡¡ a3+ 36. 1if3 :¡¡ x a2 37. 't!fd3 't!fb6! 38. 't!ffl 't!fb2 39. wg4 'i'h2 40. :¡¡ g3 :¡¡f2 41. abandonan. El dúo de piezas negro ha des­ garrado literalmente la posición del rey blanco. O SPASSKY e PORTISCH Toluca 1 982 l. e4 c5 2. lLlc3 d6 3. g3 lLlc6 4. .1¡,:2 g6 5. d3 i.g7 6. f4 e6 7. lbf3 lLJge7 8. 0-0 0-0 9. i.e3 lLld4 10. iib1 :iib8 11. lLJe2 lLJxf3+ 12. i_xf3 b6 13. g4?! Spassky ha jugado la apertura sin pretensiones, por lo que el gran maestro húngaro ha conseguido igualar totalmente el juego. Con su últimajugada el blanco asume nue­ vas responsabilidades equivocada­ mente. Después de todo, el choque de peones en el centro es inevita­ ble y para ello está mejor prepara­ do el negro, ya que sus alfiles es­ tán excelentemente coordinados a lo largo de las grandes diagonales, mientras que los blancos no tienen mucha envergadura y, como va­ mos a ver a continuación, tendrán que ejercer un papel defensivo. Así, la más tranquila 1 3. 't!fd2 se­ guido de 14. c3 era mejor. 13. ... f5 14. lLlg3 i.b7 'Ya no es una cuestión de si las blancas conservan alguna ventaja, sino más bien al revés; empiezan a tener problemas con el centro. Ahora era a considerar 1 5 . ef5 cla­ rificando la situación mediante 83
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    cambios, o aún1 5. c3. Pero el blanco quiere jugar agresivo. Uno tiene la impresión que tanto ahora como más adelante el blanco su­ bestima la fuerza de las piezas ri­ vales. Como resultado, de una po­ sición levemente inferior pasa a te­ ner verdaderos problemas. 15. gf5 ef5 16. c4 Esto es una equivocación: el único beneficiado por la debilidad de d4 sólo puede ser el negro. El blanco debió haber escogido entre 1 6. c3, 1 6. i.g2, o aún 1 6. ef5. 16. ... "i'd7 17. "i'd2 li beS 18. :S be1 lüc6 Se siente el hole de d4. A 1 9. ef5 sigue 1 9. ... lüd4 20. i,x d4 .tx d4+ 2 1 . <,!?g2 gf5 y las blancas comienzan a estar incómodas por la diagonal hl-a8. 19. i.g2 lüd4 20. <,!lh1?! Por alguna razón el blanco no desea deshacerse de las piezas ac­ tivas del oponente. Debería haber eliminado el caballo centralizado negro ahora, ya que más tarde, cuando toma esta decisión se va a encontrar en una situación mucho más desfavorable. Después de 20. _t x d4 i,x d4+ 2 1 . wh1 las negras están mejor, pero las blancas pue­ den mantener la posición. 84 20. ... fe4! 21. de4 De nuevo una inexactitud. Bue­ no o malo era esencial 2 1 . .tx e4, ya que el blanco no puede tolerar por más tiempo la fuerza del alfil dama negro. 21. ... h5! Incrementando la insolvencia del juego blanco. La amenaza h3 se hace mortal. Ahora se ve que es claramente tarde para el cambio .t xd4, ya que el negro tomaría con el peón, convirtiéndolo en pa­ sado. 22. "i'd3 h4 23. i,xd4 Forzado, ya que de otra forma 23 . h3 es decisivo. 23. .•. cd4! Esta toma es mejor que 23. i,x d4 24. lüe2 25. :S g1 y las blan­ cas obtienen contrajuego. 24. lüe2 h3 25. i.f3 El peón «h» es tabú. En caso de 25. i,xh3 el negro tiene ante sí la agradable elección entre 25.
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    li >< c426. .i >< d7 ll e3+ 27. Wgl 11 " d3, y la simple, pero aún más efectiva 25. ... .i" e4+ 26. "ifx e4 1f x h 3 2 7 . "ifd 5 + ( 2 7 . "tW >< g6 11 >< e2!) 27. wh7 28. lü >< d4 l1 )( f4! 25. ... "it'e7 26. Wd2 Ya que 26. lfJ x d4 :!l x f4 es malo, Spassky encuentra el único camino para no perder inmediata­ mente. Ahora a 26. ... _i x e4 el blanco responde 27. llJ x d4, pero el infortunio golpea por el otro lado. 26. ... g5! Con la terrible amenaza de 27. g4. 27. �gl Hasta aquí Portisch ha dirigido la lucha de una forma brillante, tan sólo le quedaba un pequeño deta­ lle, 27. ... d3! abriendo el camino al alfil de g7 y la victoria no esta­ ba lejos. He aquí la variante prin­ cipal: 27. ... d3 28. "ifxd3 .i >< e4 29. j, x e4 Wx e4 30. "ifxe4 (30. "ifxh3 pierde por la espectacular 30. li >< f4! y si 3 1 . lfJ x f4 .id4+) 30. ... :!l x e4 3 1 . fg5 :!l fe8 32. <t>f2 .i >< b2 seguido de 33. .ia3 y 34. .ic5+. Al omitir este golpe ganador, el negro se complica las cosas. 27. . .. gf4? 28, lbX d4 "it'f6 Una nueva inexactitud. 28. "it'e5! era más fuerte pero ya inter­ fería el apuro de tiempo. El negro parece temer 29. lüf5 (aquí 29. lüb5 no logra nada por la simple 29. ... a6 30. lü >< d6 :!ld8 3 1 . :!l d l :!l f6) 29. ... li >< f5 30. ef5 "it'd4+ 3 1 . :!l f2! (3 1 . "iff2 "ifx f2+!, Q 3 1 . "ifxd4 _i x d4+ 32. 'it;hl _i x f3+) 3 1 . ... :!l x e l + 32. "ifx el _i x f3 33. "it'e6+, pero en mi opinión no ha­ bía razón para temer esta varian­ te. Ofrezco un análisis en el que se muestra que el jaque continuo se puede eludir fácilmente: 33. ... wf8! 34. "it'c8+ <t>e7 35. 'tWe6+ ..td8 36. 1!fg8+ �c7 37. 'tWf7+ 'it>c6! 38. 1!fe8+ <t>c5 39. Wc8+ 'if;>b4 y el blanco se puede rendir, o 35. Wc7+ �f6 36. 'tWd8+ (36. 'tWd7 'it>g5!) 36. w x f5 y gana. Me gustaría mencionar que el blanco tampoco salva el juego con 33. 'tWe8+ .if8 34. 'tWg6+ (34. f6 1!fx f6! 35. li x f3 1!fg5+ 36. Wf2 'tWg2+ 37. 'itle l 1!fx f3 38. 'tWg6+ ..th8 39. 'i'f6+ .ig7 40. 'tWh4+ 'it;>g8 4 1 . 'tWd8+ <t>h7 y todo ha ter­ minado) 34. 'it>h8 35. "it'e8 (35. f6 .ie2!) 35. ... 'tWg7+ 36. 'tWg6 y ahora viene la simple 3 6 . . . . 1!f xg6+ 37. fg6 .ig2! 38. ll >< f4 .ih6 39. :iilh4 <t>g7 con una victo- 85
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    ría fácil. Así,concluimos con que 28. 1We5! habría ganado. 29. �b5 :a: d8 ¿Porqué tan pasivo? Es cierto que 29. a6 no es claro en vista de 30. � x d6 :S: d8 3 1 . e5, mientras que 29. ... 1Wg6+ las blancas tienen una réplica única, pero bastante peligrosa: 30. �f2! (30. � h l Ii: x e4! es bastante desagradable) y entonces 3 1 . l1 g l . Pero la lógica 29. Ii: e6! estaba en el espíritu de la posición, defendiendo el peón d6 y manteniendo la ventaja. En concreto se amenaza 30. ... a6 y si 30. � x a7 la sencilla 30. "fWxb2 es una réplica adecuada. 30. � x a7 l:l: a8 31. �b5 l:l: xa2 La situación ha llegado a ser mucho más sencilla para las blan­ cas, que pueden tomarse un respi­ ro. Ahora la estabilizadora 32. :S: f2 se sugiere por sí misma, pero en apuros de tiempo se precipita y comete un error avanzando un peón central. 32. 'fi'xd6 33. 1!fxf6 34. e5? 35. �hl 36. l:l: xf3 37. n xh3 l:l: xb2 :S: xf6 l:l: g6+ i, xf3+ i,xe5! f3! (DIAGRAMA 94) A pesar de lo escaso del mate­ rial, las negras tienen una amena­ zadora iniciativa, debido a la exce­ lente coordinación de sus piezas y con el peón «f», y sobre todo, de- 86 bido a la clara superioridad de su alfil frente al caballo. 38. Ii:fl? Esto arruina definitivamente el juego blanco. Su única chance es­ taba en 3 8. litg 1 ! a lo que Portisch pretendía continuar 38. ... l:l: bg2 39. :S: x g2 fg2+ 40. �gl l:l: g4! 4 1 . l:l: h5 i.b8 y entonces 42. rl;g7. 38. ... l:l:bg2! 39. :S:dl i.f4! 40. �d4 f2 41. �f3 O 4 1 . �e2 fl "tW+! 42. l:l: x fl l:l: x e2. 41. ... i.e3 42. :a: d8+ �g7 43. l:l:d7+ �f6 El blanco abandonó. En esta partida pagó un precio por su ac­ titud de desdeño hacia la actividad de las piezas oponentes. ¿Qué es más fuerte, un caballo o un alfil? Es esta una eterna cues­ tión, aunque en abstracto ambas piezas tienen un valor equivalente. La respuesta habría que buscarla en el carácter concreto de cada po-
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    s1nún. En situacionesabiertas, en donde la batalla se desenvuelve en un frente amplio con un frente pom restringido para la acción, el alfil es usualmente superior al ca­ hallo. Pero en posiciones cerradas, wn estructura de peones estable, l' l l donde los alfiles no disfrutan de capacidad de maniobra y en don­ de existe una lucha de maniobras p11r el control de importantes casi­ llas centrales -especialmente si al­ guna es débil- el caballo juega un papel más importante. < ) DE FIRMIAN e POLUGAIEVSKY Biei 1 9B9. l. e4 c5 2. l¿)f3 d6 3. d4 cd4 4. /t)X d4 /t)f6 5. /t)c3 a6 6. f4 e6 7. .id3 b5 8. e5?! de5 9. fe5 it)d5 Sólo se han realizado unas po­ cas jugadas y el blanco ya se en- cuentra en una posición inferior, aunque no se perciba que hayan realizado ningún «crimen» y que la ruptura en el centro parece ló­ gica debido a su ventaja en el de­ sarrollo, y, sin embargo, esta apre­ ciación es defectuosa y de hecho la octava jugada blanca es precipita­ da, y la clave radica en que con sus propios actos el blanco ha aumen­ tado la envergadura de los alfiles negros. Mucho más serio es la va­ loración de los aspectos concretos de la posición: el blanco confiaba en 1 0. .ie4 y solamente en el últi­ mo momento se percató del «terri­ ble» jaque en h4 (previo cambio 1 0. /t) x c3) y también tuvo que rechazar 10. /t)e4 en vista de la de­ sagradable respuesta 1 0. /t)b4! en donde 1 1 . .te2 se refuta tácti­ camente con 1 1 . 'i!fxd4! Tam­ bién 1 O. 0-0 es insatísfactorio en vista de 1 0. .teS. Hemos comprobado por noso­ tros mismos cuán importante es el valor de cadajugada en la defensa siciliana y usted, querido lector, no debería olvidarlo nunca. Tal es el destino que nos depara nuestra apertura al no admitir plantea­ mientos poco concretos y exigir muchísima exactitud desde las pri­ meras jugadas. 10. /t) x d5 11. /t)f3 También parece bueno 1 1 . i.c5, pero las negras aspiran a más. 12. 0-0 .ib7 87
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    Evitando 1 2.lLl x e5 1 3. lLl x e5 'ffx e5 14. 'fif3. 13. 'fie2 Ahora el juego sólo puede coger un camino, ya que el blanco renun­ cia a su alfil. 1 3 . 'fie l estaba en el espíritu de la posición, entonces las negras disponían de la elección entre la aguda 1 3. ... .teS+ 14. '.thl ..td4 15 . ..tf4 (malo es 1 5 . 'fig3 ,i x e5! 16. lLJxe5 lLJ x e5 1 7. 'fix g7 0-0-0 seguido de 1 8 . li hg8) 1 5. ... g5!? y la más segura 1 3. ... ll:"lc5 14. i.e2 ..te7!, en don­ de a 1 5 . 'fig3 responderían con un fuerte antídoto 1 5. ... ll:"le4! 1 6. Wx g7 'fic5+! 1 7. '.thl 0-0-0 con una clara ventaja, pero aún así, ha­ bría mucha lucha por delante. 13. ... ll:"lc5 14. '.th1 l[)xd3 15. cd3 ..te7 16. ..tg5 Para neutralizar la ventaja de la pareja de alfiles negra. Pero el al­ fil que «logra sobrevivir» es mucho más fuerte que el caballo blanco. 16. ... ,ix g5 17. lLJ x g5 0-0 18. a3 Por supuesto que el gran maes­ tro norteamericano no se sentía fe­ liz con el final de torres que surgía tras 1 8 . 'fie4 'fixe4 1 9. lLJ x e4 ,i x e4 20. de4 li fd8 2 1 . li ad l n x dl 22. n x d l li c8 y entonces 23. h5. 88 18. ... 19. ll:"lf3 h6 liac8 El negro tiene un juego fácil. Desea doblar torres en la columna «c», la cual, como sabemos, se le otorga «hasta la eternidad». Es inútil para el blanco luchar por la columna: 20. n acl nfd8 2 1 . d4 n x c l ! 22. :a x c l 'fie4 (22. Wb3 23. li c3 Wa2 también es bastante atractivo) 23. 'fixe4 (23. Wf2 Wf4) 23 . ... ..t x e4 y el peón de d4 está condenado a una vida dificil. 20. h3 lic7 21. li ad1 lifc8 22. lid2 li cl El negro cambia un par de to­ rres, terrnínando con las posibili­ dades blancas en la columna «f». Entre la indiscutible superioridad de las piezas negras hay que re­ marcar el importante papel del al­ m dama. Las blancas están conde­ nadas a jugar pasivamente, limi­ tándose a detener amenazas con­ cretas. 23. n x c1 24. <th2 25. d4 n x cl+ Wc5 Wc4 Invitando al blanco a entrar en un final desesperado con 26.
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    1i >< c4bc4! seguido de 27. ... c3. Aquí se hace patente la superiori­ dad del alfil sobre el caballo. 26. 'it"e3 ll bl El nudo se aprieta cada vez más. El blanco se enfrenta con un ataque en la primera fila (27. •n ). Si 27. :il e2 entonces 27. . .. .t ,. f3 28. gf3 :ildl 29. :il d2 "it'cl . 27. �g3 "it'cl 28. 'i'f2 En este momento, mientras yo disponía de tiempo más que sufi­ ciente, mi rival se enfrentaba con un serio apuro de tiempo. Habien­ do obtenido una gran ventaja co­ mencé a buscar una victoria forza­ da. La primera jugada que se me ocurrió fue 28. ... "it'h 1 , p�ro inme­ diatamente me apercibí de la gro­ sera trampa 29. :il e2! l:Hl 30. ll e l ! :a ><f2 3 1 . <ot >< f2 y la dama no tiene salida. Entonces me surgió la idea de 28. .i >< f3?; rápidamen­ te evalué la variante 29. gf3 "it'hl 30. 'i!fh2 (la única jugada) 30 . ... ll gl + 3 1 . :il g2 (3 1 . <otf4 g5+ 32. <ote3 l:l e l + y gana) 3 1 . 1W>< h2+ 32. <;t x h2 :il d l y el blanco pierde material. También valoré la prepa­ ratoria 29. :il c2, que sería respon­ dida con la sencilla 29. lWd l y si 30. gf3 1Wh l con las mismas con­ secuencias. Revisé rápidamente es­ tas variantes y no queriendo dejar pensar al rival jugué rápidamente 28. ... _ixf3? Observando la posición desde un punto de vista imparcial, no puedo explicarme cómo se me pudo ocurrir la idea de despren­ derme de mi alfil bueno. Es bien sabido que cuando un bando está privado de contrajuego es esencial no precipitarse y no forzar los acontecimientos innecesariamen­ te, y mucho menos cuando además el rival está apurado de tiempo. ¿Porqué entonces el negro violó este principio? Para ser franco, he de admitir que simplemente sufrí una alucinación elemental, desesti­ mé completamente la posibilidad de tomar el alfil con el rey pensan­ do ¡que el rey no podía pisar la co­ lumna «f»! ¿Cuál es la causa de se­ mejante descuido? Creo que es im­ portante conseguir una interpreta­ ción correcta de lo sucedido, ya que tales incidentes son muy co­ munes en la práctica de todos los jugadores y son por tanto muy ha­ bituales. En la situación dada, los motivos de tal ofuscación creo que han sido los siguientes: 1 .0 excesi­ va fatiga en la cuarta hora de jue­ go (el primer control era de cua­ renta jugadas en dos horas), o 89
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    2.0 relajación, asociadasin duda con la inminencia de una victoria; creo que ésta ha sido la causa prin­ cipal. Este instructivo ejemplo nos muestra la importancia de repri­ mir las emociones, sobre todo en los momentos álgidos de la lucha, cuando hay que mantener la men­ te muy despejada. Volvamos al diagrama anterior. La jugada más crítica parece ser 28. g5!?, impidiendo al blanco mover su torre a causa de 29. ... �f4 mate. La posición se asemeja a un zugzwang, pero el blanco pue­ de buscar contrajuego con 29. lLh2! con la amenaza 30. lLg4 (29. ... h5 30. �e3). Cierto, las negras tienen la ingeniosa réplica 29. f5! y para evitar lo peor las blan­ cas se ven obligadas a sacrificar el caballo: 30. ef6 �c7+ 3 1 . 'i!i>g4 �xh2, pero las aventuras no ter­ minan aquí: 32. d5! dando lugar a un auténtico conflicto de conse­ cuencias imprevisibles; así, a 32. ... l:t c l !? las blancas no contestan 33. de6? l:t c4+ 34. 'ith5 l:t h4+ 35. 'i!i>g6 i.e4+, pero con 33. wh5! la suerte de la partida no está en ab­ soluto decidida (33. ..t x d5 34. li x d5! ed5 35. �e3). Por tanto, la clave para la solu­ ción se halla en, sin apresurarse, incrementar la presión posicional, y aquí, la lógica 28. i.e4! se su­ giere por sí misma, impidiendo 29. l:t c2. La continuación más proba­ ble es 29. l:t e2 i.d3 30. l::[ d2 i.c4 3 1 . l::[ c2 �dl 32. l:l: d2 1!fb3 y pa­ rece muy dificil que el blanco con­ siga restar energía a las piezas ne- 90 gras. También parece convincente 30. i.f5. 29. w x f3 Lo peor para el blanco ha pasa­ do. Me sentí realmente abatido, ya que la partida se disputaba en la úl­ tima ronda y necesitaba la victoria para aspirar al primer puesto. De nuevo requería del máximo esfuer­ zo para retomar las riendas y en­ contrar el plan correcto. 29. ... �hl! Sólo coordinando la torre y la dama se puede aspirar a crear un ataque sobre el rey enemigo. 30. 'i!i>g3? Escaso de tiempo, el blanco rea­ liza la jugada más natural, pero in­ correcta. Tenía que haber incluido la torre a la defensa mediante 30. �e3! nf1+ 3 1 . n f2, con chances reales de tablas. 30. .. . l:t fl 31. �e2 l:l:f5! 32. I! c2 l:l: g5+ 33. 'i!i>f3 �h2 Las negras han logrado plantear amenazas sobre el rey blanco, pero los recursos defensivos de éstas no están agotados. 34. 'ite4! l:l: f5 35. l:l:d2? Esto arruina el juego blanco. Solamente 35. "i!fe3! le habría per­ mitido ofrecer una resistencia te­ naz. (DIAGRAMA 98)
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    35. ... 1!fg3! 36.'i'e3 'it'g6! Se cierra el cerco. El rey blanco no puede huir por la diagonal b l -h7. 37. d5 ed5+ 38. 11 xd5 38. lft x d5 pierde inmediata- mente por 38. 't!fe6+ 39. 'Ot>d4 'it'c4 mate. 38. ... 11 g5+ 39. lftd4 11 x g2 40. 11d8+ 'Ot>h7 41. 11 d6 'it'f5 42. b4 lU2! 43. 11 xa6 No ofrece esperanza 43. 'it'd3 ... x d3+ 44. lft x d3 11 f3. 43. ... 1I f3 44. 'tie2 1If4+ 45. ct>d5 Las blancas pierden la dama después de 45. wc3 :!i c4+ 46. �b3 •d i + 47. 1!fb2 't!fdl +, rr>ien­ tras, 45. ct>c5 falla por 45. la: e4. 45. . .. 11 c4! El golpe concluyente. El rey blanco está rodeado. 46. 11d6 'it'x h3 47. 1!fx c4 El blanco tiene poca elección, ya que a 47. e6 viene el acopla­ miento final 47. 1!t'f5+ 48. 1We5 'it'd3+. 47. ... 48. c,f;¡xc4 49. b5 50. wc5 51. wd5 52. 'i&c5 53. wd5 bc4 1!fxa3 't!t'a4 'it'c2+ 't!t'b3+ 't!t'c3+ 'it'b4 El blanco abandona. O BOLESLAVSKY e LISITSYN leningrado 1 956 1. e4 c5 2. lilf3 d6 3. d4 cd4 4. l't.JX d4 l't.Jf6 5. lilc3 g6 6. i.e3 i.g7 7. f3 0-0 8. 'it'd2 lilc6 9, 0-0-0 l't.JX d4 10. i,xd4 'it'a5 (DIAGRAMA 99) 11. wbl! En esta bien conocida posición, el blanco no se apresura en llevar a cabo la ofensiva de peones en el flanco de rey y realiza primero una jugada proftláctica, asociada con 91
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    una profunda ideaestratégica. En partidas anteriores Boleslavsky ha­ bía llevado a cabo otro interesante plan: 1 1 . .ic4 .ie6 12. .ib3 .t x b3 1 3 . cb3! 11. ... e5 12• .ie3 .ie6 13. a3! Ahora está atacado el peón d6. No es posible la inmediata 1 3. 'fi'x d6?? debido a 13. ..t x a2+ ! 14. liJ x a2 1i: fd8. 13. ... la:fd8 14. lt:lb5! La clave del plan blanco. 14. '1'x d2 15. l1 x d2 d5 es seguido por 1 6. lt:lc7, por lo que el negro es obligado a mover su dama. 14. ... 'fi'a4 La réplica blanca va a ser bas­ tante inesperada. 15. c4!! ¡Una idea brillante! Cediendo un peón, el blanco cambia alftles y se hace con el control de la impor­ tante casilla d5. 92 15. ... .tx c4 Si el negro declina el sacrificio, tras 1 5. a6 1 6. lt:lc3 y entonces 1 7. lt:ld5, no tienen compensación por los defectos de su posición. 16. lt:lc3 'l'b3 17. .i x c4 't!fx c4 18. .ig5! 'l'e6 19. i,xf6 'fi'xf6 20. lt:ld5 ¡El triunfo de la estrategia blan­ ca! Un caso típico de superioridad del caballo sobre el alftl. La pérdi­ da de un peón no tiene significa­ ción, ya que la ausencia total de contrajuego negro le concede una ventaja abrumadora. 20. ... 'l'h4 21. 't!Ve2 i.f8 22. 'fi'fl l1 ac8 23. g3 'l'g5 24. h4 't!Vh6 25. g4 g5 Y en su desesperación, el negro pierde inmediatamente. 26. hg5 'fi'xg5 27. l1 h5 'l'g6 28. g5! h6
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    29. ll xh6 30.llhS 'tfx gS abandonan. Vamos a examinar ahora otra ejecución del mismo Boleslavsky, en la que un caballo negro es su­ perior a un alfil blanco. O YUDOVICH e BOLESLAVSKY Moscú 1 942 l. e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. lt:lxd4 lt:lf6 S. lt:lc3 d6 6. i.e2 eS 7. lt:lf3 h6 8. 0-0 i.e7 9. h3 i.e6 10. ll el 0-0 11. .tn il c8 12. lt:ldS lt:ld7 13. g4 ll e8 14. c4 lt:lf8 1S. i.e3 lt:lg6 16. 'tfd2 lt:lh4 17. ltJxh4 i_ x h4 18. i.g2 .igS! 101 El dócil y sin plan juego blanco ha permitido al negro llevar a cabo un importante procedimiento es­ tratégico: el cambio de los alfiles de casillas negras, tras lo que su ca­ ballo en d4 se hace invulnerable. Por otra parte, el caballo blanco puede ser atacado siempre por el alfil negro. 19. b3 i_ x e3 20. lt:l x e3 21. f4 lt:ld4 bS Abriendo la columna «c» y no permitiendo al blanco jugar 22. lt:lc2. 22. cbS 1!ib6! 23. rs i.d7 24. �h1 Se amenazaba 24. lt:lc2. 24. ... i_xbS 2S. ll acl 'tfb7 26. ll x c8 ll xc8 27. ll cl il x cl+ 28. 1!fx c1 i.c6 Recordando al blanco su debili­ dad en e4. Ahora, 29. 1Wbl es de­ masiado pasiva, a la que el negro tiene varias réplicas prometedoras: 29. ... "t!t'b4, 29. ... "t!t'e7 y 29. ... aS. 29. lt:ldS _i x d5 30. ed5 a5 Como resultado nos encontra­ mos ante un ejemplo del tema «ca­ ballo bueno frente alfil malo», es­ pecialmente cuando se empareja con una dama. 31. 'tfc4 �b4 32. �c8+ Si el blanco se hubiera metido en el final, su peón extra en el ala de dama estaría devaluado. 32. ... 'Ct>h7 33. 'tfcl lt:le2 34. �e3 lt:lc3 3S. 'tfa7 lt:le2 36. �e3 lt:lf4 37. i.e4 93
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    Era más tenaz37. �h2. 37. ... liJx h3 38. f6+ �g8 39. .tg2 lüf4, y las negras realizaron sin dificultad su ventaja. En la siciliana los antagonismos no sólo surgen entre alfiles y caba­ llos; agudas diferencias también tienen lugar entre alfiles rivales. En la práctica nos encontramos constantemente con conceptos como el alfil «bueno» y el «malo». El contraste entre ellos se manifies­ ta sobre todo en el medio juego con alfiles de distinto color, en donde la superioridad de uno de ellos es a veces de gran importan­ cia. Este tema de los alfiles de dis­ tinto color se ha presentado en partidas de Mijail Botvinnik más que en ningún otro campeón del mundo. O NEIKIRCH e BOTVINNIK Leipzig 1 960 l. e4 eS 2. lüf3 lüc6 3. d4 cd4 4. lb X d4 lüf6 S. lüc3 d6 6• .tc4 e6 7. i.b3 .te7 8. 0-0 0-0 9. �h1 Esta maniobra de rey no está dictada por ninguna consideración concreta. La única forma de man­ tener la iniciativa en la lucha pasa 94 por 9. .te3 y 1 O. f4 (ver partida Geller-Vatnikov en vol. 1). 9. ... lüa5 10. f4 b6 La pérdida de tiempo blanca en la novena jugada ha permitido que el negro se deshaga del alfil rival, a la vez que aumenta el radio de acción del suyo. 11. eS Esto sencillamente ayuda al ne­ gro, ya que éstas dominan la dia­ gonal hl-a8 y las blancas no debe­ rían exponerla voluntariamente. 11. ... lüe8 Una idea típica. Las negras de­ clinan el «requerimiento» blanco de abrir la columna «f». 12. :iif3 13. lüc6 14. liJxe7+ 1S. ab3 liJxb3 'i'd7 'i'xe7 f6 Los acontecimientos forzados han llevado a- una posición en la que los alfiles distan mucho de va­ ler lo mismo. El alfil dama negro puede escudriñar por todo el table­ ro a través de la gran diagonal blanca; mientras, el alfil blanco ha de depender del peón f4. Si se cambiaran todas las piezas pesa­ das, la presencia de alfiles de dis­ tinto color otorgaría posibilidades de tablas, pero, al coQtrario, la per­ manencia en el tablero de damas y torres agrava las dificultades blan­ cas. La última jugada mina el cen-
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    1 ro, conla pretensión de incorpo­ rar el caballo a la lucha cuanto an­ les. Ahora, en opinión de Botvin­ nik, el mal menor para el blanco sería ceder el peón e5, con el fin de activar su alfil. 16. ed6 'lJ x d6 17. li d3 'LlfS 18. li a4 Nada bueno podrá venir de esta aventura. Debió haber elegido 1 8 . �e4. 18. ... tWe8! Una sutil maniobra posicional. El negro está operando por las ca­ sillas blancas y amenaza 1 9. ... .tb7 y 20. ... tWg6 apuntando de forma agresiva al punto g2. Resulta curioso que situaciones muy parecidas se hayan dado a menudo en partidas de Botvinnik; así, en el campeonato de la URSS del año 1 939, en una partida deci­ siva de última ronda frente a Ko­ lov, el dúo alfil dama y dama hi­ cieron posible la victoria y con ella el lílulo de campeón. 1 9. �e4 bS 20. li aS? Esto pierde rápidamente. La to­ rre tendrá que regresar a casa para defender la primera fila. 20. ... .ib7 21. ltld6 llJX d6 22. J:i X d6 J:i d8 Preparando la mortal 23. tWc6, o también 23. �g6. A las blancas no les ayudará el cambio de damas: 23. li x d8 tWx d8 24. tWxd8 (o 24. tWel tWd5 25. tWe2 li d8 26. .ie3 �di +) 24. ... l::[ x d8 25. .ie3 lidl+ 26. .igl l:! d2 y cae el punto g2. 23. tWd2 24. tWxd6 2S. tWx e6+ 26. tWe1 J:i x d6 tWdS! l:! f7 l:i e7 Y las blancas abandonaron. Si en esta partida hemos presenciado el triunfo del alfil de casillas blan­ cas negro, en la próxima asistire­ mos a la hegemonía del blanco. O KARPOV e MECKING Hastings 1 97 1 /72 l. e4 eS 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4. 'lJ x d4 ltlf6 S. 'Llc3 a6 6. .ie2 eS 7. ltlb3 i.e6 8. f4 tWc7 9. a4 lbc6 El lugar más acostumbrado para el caballo en esta estructura es d7. Ahora el blanco logra domi­ nar el centro. 10. fS ,ixb3 11. cb3 tWb6 12. .igS 95
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    Eliminando el últimodefensor de d5. Este método ya lo conoce­ mos bien por partidas anteriores. 12. ... i.e7 13. i._xf6 i._xf6 14. ll:ld5 �a5+ 15. 'i!fd2 'i!fx d2+ 16. wxd2 i.g5+ 17. wd3 0-0 18. h4 i.d8 19. :l¡[ acl Aunque las damas han abando­ nado ya la arena, la naturaleza de la posición pertenece aún al medio juego, ya que las esperanzas del blanco van asociadas a un ataque de peones en el flanco de rey. Aho­ ra impide 19. . . . ll:le7, a la que se­ guiría 20. lL:J x e7+ i._ x e7 2 1 . :l¡[ c7. 19. ... a5 20. wd2 :¡¡[b8 21. g4 ll:lb4 En prevención de próximos acontecimientos, el negro no quie­ re permitir la situación del caballo blanco en el centro por más tiem­ po, y con el cambio trata de amor­ tiguar la fuerza del ataque rival. 22. i.c4 lL:Jxd5 23. i._xd5 (DIAGRAMA 103) La posición del diagrama es la mejor ilustración de como dos pie­ zas de valor teórico igual pueden poseer fuerzas tan diferentes. El al­ fil negro carece de expresión, e in­ cluso por la diagonal gl-a7 su la­ bor sería improductiva. Por el con­ trario, el alfil blanco se dirige al 96 rey, y al no tener oponente se con­ vertirá prácticamente en una pieza extra cuando a ese lado del table­ ro se abran columnas para sus to­ rres con vistas al ataque. 23. ... g5 El negro intenta su última opor­ tunidad, tratando de bloquear los peones blancos, pero no logrará el resultado deseado. 24. fg6 hg6 25. wd3 wg7 26. h5 Tras una adecuada preparación. la apertura de la columna «11» es inevitable. 26. ..• i.b6 27. llh3 i.c5 28. :¡¡[fl f6 29. hg6 wxg6 30. :¡¡[flt1 :¡¡[beS 31. :¡¡[ h7 �g5 32. we2 wf4 El negro se encuentra totalmen­ te desamparado y su rey se lanza por un corredizo. Un detalle inte­ . resante: todas las piezas blancas
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    excepto el peónde b2 se encuen­ lran en casillas blancas. 33. ll 1h3 .id4 A 33. ... <t>xg4 Karpov había preparado 34. lihl Ií: g8 35. i_ x g8 li " g8 36. li fl ganando fácilmen­ le. 34. 1l g7 El mate es inevitable. Mecking no pudo encontrar nada mejor que perder por tiempo. ¡La apoteosis de la estrategia de las casillas blancas! Vamos a ver también el mismo panorama en otra partida jugada hace treinta años. O BOLESLAVSKY e KOTOV Moscú 1 942 l . e4 eS 2. lt:lf3 e6 3. d4 cd4 4. li1 " d4 lf:lf6 S. lt:lc3 lt:lc6 6. lt:ldbS d6 7. .tf4 eS 8. .ig5 a6 9. i_xf6 ¡,:f6 1 O. lt:la3 bS 11. lt:ld5 .ie6 12. d .tg7 13. lt:lc2 fS 14. ef5 i_xfS 1 �. lt:lce3 .ie6 16. 1!if3 0-0 17. .td3 lt:le7 18. lb xe7+ 1!ixe7 19. 0-0 9gS 20. .ie4 :aad8 21. ..td5 9f4 22. lHdl li fe8 23. g3 1!ixf3 24. .t ><f3 .ih6 25. t¿)d5 i_X d5 26. .t " d� lt b8 27. .ie4 .if8 La dominación de Bóleslavsky suhrc las casillas blancas es obvia. h1 un intento por arrebatar de al­ guna forma la iniciativa al rival, el negro ha elegido el camino de los t·;unhios, pero esto no le ha repor­ lado un desahogo significativo. La difc:rcncia en la actividad de los dos alfiles es demasiado notable. El blanco lleva a cabo el plan ge­ neral de una ofensiva en el ala de rey, y mediante la apertura de lí­ neas explotar la fuerza del alfil, que es dueño absoluto de la posi­ ción. En este sentido esta partida guarda mucho en común con la an­ terior. 28. IId3 1l ec8 29. .id5 Ii c7 30. 'Ctg2 'Ctg7 31. g4! Comienza la ofensiva de peo­ nes. El negro no puede hacer nada para impedir el plan blanco y debe observar los acontecimientos pasi­ vamente. 31. .. . i..e7 32. 'Ctg3 h6 33. :¡¡f3 .if6 34. lid1 b4 3S. c4 Ii b6 36. b3 El blanco no tiene motivo para apresurarse; completa su prepara­ ción, y cuando tiene todo a punto se embarca en el ataque decisivo. 97
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    36. .• . 37.h4 38. �h3 39. :!it gl 40. ab3 41. g5 42. hg5 43. �g4 44. �f5! 45. g6! a5 1I a6 a4 ab3 i.d8 hg5 :!it a2 :!itca7 e4 (DIAGRAMA 105) Un golpe táctico que corona la estrategia blanca, ya que 45. . .. eG falla por 46. gf7+ �f8 47. ll g8+. El negro tiene que someterse al po­ der del peón «g». 98 45• ..• f6 46. l:i h3! :il xf2+ 47. �e6 n e7+ 48. � x d6 f5 49. :!it h7+ �f6 50. g7 i.c7+ 51. �c6 n xg7 52. :!it h6+ �e5 53. n x g7 i.d8 54. :!it g8 e3 55. n x d8 f4 56. �c5 e2 57. litf8 abandonan.
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    5. SACRIFICIOS UTRATEGICOS Unjugador que elige la defensa siciliana ha de estar preparado para todo tipo de sorpresas, y en particular a los más violentos sacri­ ficios. En algunas variantes de una naturaleza especialmente atacante estos sacrificios están presentes constantemente; sin ellos, la «ten­ sa vida siciliana» es simplemente inconcebible. Recuerdo los campeonatos de la URSS de años pasados, ¡cuántos espectadores, con el corazón en un puño, seguían las partidas del jo­ ven Mijail Tahl!, especialmente en aquellos días en que el de Riga, con blancas, jugaba contra la sici­ liana, estaban seguros de disfrutar con algún sacrificio en d5 o e6. Al examinar las partidas en el capítulo dedicado al ataque ya he­ mos comprobado cuantas tonnen­ tas combinatorias comienzan con un sacrificio. Pero ahora, cuando la discusión es acerca de estrate­ gia, estudiaremos un tipo diferen­ te de sacrificios que no van a tener al rey enemigo como objetivo prin­ cipal, pero sí lograr mejoras posi­ cionales seguras. Estos sácrificios pueden ser la implementación de un plan concreto, o la obtención de una ventaja espacial para sus piezas, o un cambio en el balance de las fuerzas (no material, pero sí real) a su favor, cuando llegue la parte más importante de la lucha. Vamos a fijarnos sobre todo en sacrificios posicionales típicos, presentes en diferentes variantes de la apertura y que en manos de expertos jugadores sicilianos cons­ tituyen un arma bien afilada. Por ejemplo, el sacrificio de una pieza· menor (usualmente realizado por el blanco) o de la calidad (más fre­ cuente por el negro); sólo el sacri­ ficio de dama es una excepción, pero es comprensible que tan caro «placer» no sea un procedimiento habitual, pero aún así, tienen sus típicos motivos sicilianos. Debido a la enorme cantidad de infonnación sobre este tema, he­ mos creído que para su estudio lo mejor será establecer una clasifica­ ción dependiendo del valor de la pieza sacrificada. 5.1. SACRIFICIO DE PEON Se lleva a cabo generalmente con el fin de abrir líneas. Recordar el sacrificio de peón blanco en la Najdorf (l . e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4. lbx d4 lt:lf6 5. lt:lc3 a6 6. i.g5 e6 7. f4 �b6 8. �d2 �xb2) y el del peón negro en el gambito Kasparov ( 1 . e4 c5 2. lbf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. lb x d4 e6 5. lbb5 d6 6. c4 lt:lf6 7. lb l c3 a6 8. lba3 d5). El propósito de estas operaciones es el obtener ventajas seguras en 99
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    compensación: ventaja enel desa­ rrollo, explotación de casillas débi­ les, la ventaja de la pareja de alfi­ les, la restricción de las piezas ene­ migas, etc. Un sacrificio estratégi­ co de peón no logra generalmente un efecto inmediato, aunque sí pretende obtener, o mantener, una prolongada iniciativa. O SHIPOV e POLUGAIEVSKY Yalta 1 962 l. e4 c5 2. ltif3 e6 3. d4 cd4 4. ltJ x d4 a6 5. .td3 .1c5 6. ltib3 i.a7 7. 0-0 ltic6 8. �g4 8. ... ltif6! La respuesta crítica. Este sacri­ ficio de peón está justificado, ya que el negro gana tiempo para el desarrollo y consigue la columna «g» para un ataque. Si el blanco hubiera sido menos obstinado no 1 00 hubiera entrado en los deseos del rival y hubiera escogido 9. 'fi'h4. 9. �x g7 :!i g8 10. �h6 ltie5 11. <ofth1 En tales posiciones no hay que demorarse. Por supuesto que 1 1 . .1f4 parece más fuerte, pero aún así las negras tienen la iniciativa tras 1 1 . ... ltieg4 12. �h3 (12. 'fi'h4 ltJ x fl! 1 3 . Ii x fl :!i g4 1 4. 'fi'h6 ltig8! 1 5 . �xh7 i, x fl+ 1 6. <oft x fl Jl x f4+ y 1 7. ... �g5) 12. ... e 5 1 3 . ..tg3 d 5 14. �h4 de4 ( 1 5. ..tc4 e3!). En la partida Ljubojevic-Lo­ bron, Plovdiv 1 983, se jugó 1 1 . ..te2!?, pero tras 1 1 . ltieg4 (en lugar de 1 1 . ... b5?! que fue lo que se jugó) 1 2. i. x g4 (12. �h3 ltJ x fl! 1 3 . ll: x fl 'fi'b6, O 12. 1Wf4 i.b8) 12. .. . li g6! 1 3 . 1Wh3 ltixg4 el ne­ gro tiene un juego agradable. 11. ... l:l g6 12. 1Wh4 ltifg4! 13. "tWxh7 Al precio de un peón el negro ha obtenido una gran ventaja en el ala de rey, hasta el punto que ni el cambio de damas le permitiría un desahogo: 1 3. � x d8+ <oft x d8 1 4. Wg1 (14. .te3 tampoco ayuda: 14. ... ..t x e3 1 5 . fe3 ltJ x e3 1 6. :!i fl lti d l ) 1 4. . . . lti f3 + ! 1 5 . <ot>h1 ltJ xfl+ 1 6. :a x f2 .t xfl, y el caba­ llo en f3 es inmune por el mate en g l . 13. ... 1Wf6 El negro comienza a circundar a la dama blanca.
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    14. f4 1 5.1Wg8+ 1 6. h3 :!Ih6 <t/e7 It h8 La trampa se cierra de golpe. Ahora lo menos malo era 1 7. 1Wg5 �1'2+ 1 8. �h2 :�I x h3+ 1 9. gh3 lüf.H 20. �g2 li:) x g5 2 1 . fg5 We5 22. ]I x f2 J. x f2 23. <tJ x f2 Wh2+ 24. e;!;>e 1 , y la lucha aún no está de­ cidida. La continuación de la par- 1 ida permite una rápida decisión. 17. feS 1 8. J. x fl 19. .tf4 't!t'xfl+ :�I x g8 i.b8! Esto desvanece las últimas espe­ l'ltni'.as blancas. Ahora el peón de l�5 está perdido y el caballo negro permanece vivo, ya que a 20. hg4 sigue 20. li h8+, etc. 20. g3 li:) x eS El resto es cuestión de técnica: 2 1 . lüc3 22. lüaS 23. b4 24. .txeS bS i.c7 d6 deS 2S. <t/g2 26. ba5 27. a4 28. abandonan. O WUBOJEVIC e ANDERSSON Wijk Aan Zee 1 976 .i, x aS i.b7 :!I ac8 l. e4 c5 2. lüf3 e6 3. d4 cd4 4. li:) x d4 lüc6 S. lüc3 'flc7 6. i.e2 a6 7. 0-0 lüf6 8. i.e3 i.e7 9. f4 d6 10. We1 0-0 11. Wg3 i.d7 Una posición estándar bien co­ nocida de la Scheveningen que am­ bos contendientes parecen haber estudiado profundamente. Pero la presente partida demostrará una vez más que la mente activa y cu­ riosa de un jugador de ajedrez en­ cuentra siempre algo para utilizar, y que para los desarrollos creativos no existen puertas. 12. eS!? La idea de romper en el centro no es nueva en sí misma, pero sí hacerla en este momento. Ya se habían realizado algunas rupturas parecidas, una o dos jugadas más 1 0 1
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    tarde; 12. l:!ad1 b5 13. e5 (Geller­ Timman, Hilversum 1973); 1 2. �h1 b5 1 3 . e5 (Tahl-Harston, Has­ tings 1 973/74), o 1 2. �h1 b5 1 3 . a3 :ilb8 1 4 . e 5 (Harston-Karpov, Niza 1 974) y en todos los casos las blancas obtuvieron una peligrosa iniciativa. El experimento blanco de ruptura en la jugada 12.' pare­ ce demasiado prematura y algunos grandes maestros la denominaron «treta de oficio». El juego de Lju­ bojevic implica realmente algún riesgo, pero es un riesgo de ta­ blas, si el negro juega correctamen­ te. Pero, ¿cómo ganar hoy en día a un oponente de igual fuerza una partida? Mencionaría que para en­ contrar en el tablero una serie de jugadas únicas es muy, muy dificil y es una tarea muy dura aún para un defensor tan brillante como An­ dersson. Y no hay que olvidar la fatiga y el desgaste que produce el intento de salvación de una parti­ da, responsables de los errores que aparecen. 12. ... de5 13. fe5 lLlx e5 ¡Se acepta el reto! 14. .tf4 .td6 15. li ad1 Las blancas han movilizado completamente sus fuerzas, las cla­ vadas por la diagonal y la colum­ na son desagradables para el negro y se amenaza la mortal 1 6. lLlb3. 15. ... 't!fb8! El gran maestro sueco se pone a la altura de la situación, encon- 1 02 trando una solución sutil, y quizá la única correcta. El negro despe­ ja c7 para su alfll. 16. l:!d3! Cada jugador está a la altura del otro. Con esta brillante maniobra de torre, Ljubojevic comienza a operar activamente por la tercera ftla, combinando varías amenazas. 16. ... liJeS Defendiendo el «obispo» en d6, para responder a 17. :il e3 con 1 7. lLlg6. 17. lLle4 .tc7 18. :ilc3! No dando tregua al negro. Aho­ ra hay que salvar el alfil. 18. ... lLlc6! Y de nuevo intuitivamente Ulf encuentra la mejor solución. La posición está llena de variantes complicadas. 1 8. i.c6 parece más firme, pero análisis de Tim­ man demuestran que tras 19. lLlg5! el punto e6 se coloca en el punto de mira: 1 6. ... h6 (o 1 9. ... i.d6 20. 't!fh3 h6 2 1 . llJdx e6!) 20. llJgx e6 fe6 2 1 . llJ x e6 ¡¡[ x f4 22. ¡¡[ x f4 lLlfl 23. llJ x c7 't!fx c7 24. .tc4 1Wb6+ 25. l:! e3! lLld6 26. i,x fl+ llJ x fl 27. ¡¡[ x fl! � x fl 28. 't!ff2+ y el blanco gana. 19. i_xc7 llJ x d4! Las negras tenían prevista esta réplica. Hubiera fallado 19. ... 't!f x c7 por 2 0 . lLlf6+ �h8 2 1 . "f/x c7 llJ x c7 22. llJ x d7 llJ x d4 23. Ji x c7.
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    20. .td3 �a7 21.liJeS 21. ... .tb5 Siendo objetivo, no puedo estar de acuerdo con ambos contendien­ tes en considerar esta maniobra (que posicionalmente es plena­ mente correcta) como una inexac­ titud. Otro asunto es si uno se guía por consideraciones psicológicas. En efecto, tras esta jugada comien­ l.a una tormenta en el tablero de consecuencias completamente im­ previsibles. Esto puede compren­ derse como una victoria para el temperamental gran maestro yu­ goslavo. Pero ¿quién sabe lo que pasaba en ese momento por la ca­ hl'l.a del cauteloso Andersson?, po­ siblemente él también había pues­ t o sus esperanzas de encontrar po­ sibilidades en la «refriega» mutua por supuesto, 21 . . .. ltJ x c7 22. 'i/ x c7 .tb5 23. IH4 i_ x d3 24. Il x d4 era más sólido, aunque es ril·rto que las blancas tendrían oportunidad de lograr un especta­ cular jaque continuo mediante 22. JL x h7+ � x h7 23. � x g7+! � x g7 24. ;¡¡ g3+, pero por algún motivo, los dos jugadores decidieron man­ tener esta combinación como una cuestión abierta. 22. i.e5 lt:lc6 Timman da la fina variante 22. . . . ,t x d3 23. ,i x d4 i, x fl 24. ltJ x e6 fe6 25. i_ x a7 :a x a7 26. �b8! 23. .txh7+! El blanco ha pensado en utilizar · el ala de dama como carnada, lo­ grando una numerosa concentra­ ción de piezas negras en él. Pero de hecho, sus esperanzas estaban puestas en el otro sector. 23. ... � x h7 24. llf4 Las blancas podían lograr unas bonitas tablas con 24. i. x g7 ltJ x g7 25. �x g7+! � x g7 26. li g3+. Si Ljubojevic vio esto, entonces su maniobra de torre en la partida testifica sus intenciones agresivas. 24. . .. f6 En esta posición alucinante exis­ ten otras posibilidades interesan­ tes. Los analistas realizaron un profundo estudio de 24. ... f5 y lle­ garon a la conclusión de que no daba igualdad al negro. Esta es la línea principal aportada por Tim­ man: 25. lih4+ �g8 26. �g6 ltJ x e5 27. �x e6+ :la: f7 (27. .. . lt:lf7 28. Ii ch3!) 28. �x e5 :la: d8 29. ;¡¡ ch3 li dl + (29. ... :ta: f6 30. c4!) 30. �f2 ll f1+ 3 1 . �g3 f4+ 32. �g4 lt:lf6+ 33. �g5, los jaques se terminan y el rey negro está mate. 1 03
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    Creo que lacontinuación dada por Velimirovic es la más próxima a la verdad: 24. lü x e5!? 25. l:i h4+ 'i!;>g8 26. �xe5 �b6! Con esta buena jugada de dama las ne­ gras defienden e6 y preparan la li­ beradora 27. f6. Timman trata de refutar esto sugiriendo 27. a4 f6 (a 27. _i x a4!? las blancas no re­ plican con 28. :il x a4 �xb2 con mejores chances para el negro, sino 28. �e4 f6 29. � x a4 �xb2 30. �d4! manteniendo la iniciati­ va) 28. �x e6+ �xe6 29. lü x e6. Sin embargo, coincido con Mark Dvoretsky, activo participante en esta discusión, que considera razo­ nablemente que el final tras 29. ... .tc6 30. lDx f8 <t> x f8 favorece más al negro; en todo caso, son las blancas las que tienen que buscar el empate. 25. :a. h4+ <t>g8 26. �h3! lüd8 El gran Steinitz se hubiera senti­ do feliz con esta retirada, pero tras la partida el propio Andersson no trató de defenderla. Tras la correc­ ta 26. ... f5! no hay aparentemente una línea victoriosa para el blanco, sino solamente tablas con 27. :il h8+ 'it>t7 28. �h5+ <t>e7 29. �g5+ 'it>t7, en donde no logra nada 30. _i x g7 lü x g7 3 1 . n h7 :Ei g8 32. 'it>hl l:i ad8 . 27. .id4 Es posible que cuando el negro realizó su 24." jugada hubiera de­ sestimado esta aparentemente mo­ desta retirada de alfil. 1 04 27. ... b6 28. lü x e6 lü x e6 29. �x e6+ �f7 Parece que las negras han pues­ to todo en orden, pero las blancas explotan la indefensa situación de la torre en a8. 30. �e4 30. . . . g5? El error decisivo. Las negras omiten la única jugada 30. � x a2! y su dama mantiene labo­ res defensivas y a la vez comienza a crear amenazas. Así, 3 1 . �x a8? es dudoso en vista de 3 1 . ... g5!, en donde 32. :il h6 permite un final de mate: 32. ... �b l + 33. 'it>f2 �fl + 34. 'it>e3 �f4 mate; mientras si 32. :a.g4 entonces 32. ... lüd6. Por tan­ to, las blancas deben forzar tablas con 3 1 . 't!Vh7+ <t>t7 32. �h5+ . Hay que añadir, no obstante, que bue­ na parte de la culpa por los erro­ res negros la tiene Ljubojevic, que con su rica imaginación colocó a su oponente ante problemas real­ mente complicados. 31. It h6
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    Su licicnte paraganar, pero 3 1 . 11 g l con la amenaza 32. l:i x g5+ e ra más simple. 3 1. ... Ii a7 32. Iii: ch3 �g7 33. Il g6 :!l ff7 34. c4 Las negras abandonan. ¡Una partida fantástica! ( ) FEDOROWICZ e GHEORGHIU Reykjavic 1 986 l. e4 eS 2. lt:lf3 e6 3. d4 cd4 4. l/) x d4 a6 5. .td3 ltlf6 6. 0-0 d6 7. c4 j.e7 8. ltlc3 0-0 9. �e2 b6 10. b3 j.b7 1 1. .tb2 lt:lfd7 12. ll ad1 g6 13. j.b1 Ile8 14. ltlc2 lt:lc6 15. l/)e3 ltlf6 16. f4 �c7 17. g4 1 .os jugadores han elegido una de las variantes de moda en la Paulscn, de la que Gheorghiu es un gran especialista. Empleándola c11nstantemente con negras, el ¡.r.ran maestro rumano está �amilia­ rit.ado con todos los matlces de l"sla formación. Y aquí elige el mo- mento justo para un sacrificio po­ sicional de peón en el ala de dama. 17. ... b5! Esta ruptura típica, en combina­ ción con la siguiente operación en el centro que sigue, permite al ne­ gro extenderse como. un reso�te comprimido. A camb�o del peon, las piezas negras com1enzan a tra­ bajar activamente, explotando las diagonales gl-a7 y h1-a8. 18. g5 lt:lh5 19. cb5 El blanco no debería permitirse divertimentos. Parece más lógico construir su ataque en el ala de rey con 1 9. ltlg4!? 19. ... ab5 20. llJxb5 �b6 21. a4 2 1 . ltJx d6 hubiera perdido la ca­ lidad después de 2 1 . .ix d6 22. Ii x d6 .ta6. 21. .•. d5! Incluyendo al alfil de casillas ne­ gras a la acción. Malo es ahora 22. 1 05
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    ed5 ed5 yla torre en e8 merece la máxima seriedad. 22. �g2 .teS 23. �g4 �a7 Con la doble intención de acla­ rar la gran diagonal blanca y cam­ biar el caballo de b5. 24. �h6+ �f8 25. .ie5 Esto permite la devaluación de los peones del ala de dama. Debe­ rían haber considerado 25. �d4. 25. ... � x b5 26. 1Wxb5 Las blancas buscan la salvación en el final. Parece peligroso para ellas que las damas permanezcan en juego, pero de hecho tras 26. ab5 de4 27. _i x e4 .t x e4+ 28. �x e4 li a2+ 29. �hl podrian ha­ ber esperado encontrar contra­ chances. 26. ... 27. ab5 28. Ii: d7 1Wxb5 de4 Esta innecesaria actividad senci­ llamente empeora la posición blan­ ca. Tendrían que haber elegido 28. li fe l ! e3+ 29. �fl . 28. ... lie7 29. ]i x e7 O 29. li xb7 li xb7 30. _i x e4 li a2+. 29. .•. 30. li cl 31. �n 32. gf6+ 106 � x e7 .ib6 f5 Es poco recomendable para el blanco prestar apoyo al caballo ne­ gro, pero de otra forma el suyo propio quedará bloqueado. 32. ..• �xf6 33. �e2 li a5! La torre negra, ahora sin restric­ ción, se embarca en una acción concreta: el peón de b5 no se pue­ de salvar. 34. li c4 li xb5 35. _i x f6+ � x f6 36. _i x e4 _ixe4 37. li x e4 li xb3 38. li e5 .ic7! 39. �g4+ �e7 40. li e4 li h3 Y en pocas jugadas más el ne­ gro realizó su ventaja material. O GEORGADZE e TAHL Cto. URSS 1 978 l. e4 2. �f3 3. .tb5+ c5 d6 Cuando las negras juegan a ga­ nar, este jaque tiene efectos depri­ mentes. Tahl elude la simplificado- ra 3. i.d7. 3. ... 4. 0-0 5. ll el 6. c3 7. J. x c6 �c6 .id7 �f6 a6 Son más comunes 7. .ta4 ó 7. .tfl . El blanco cede rápidamente su alfil, ya que tiene in mente un sacrificio de peón.
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    7. ... .txc6 8.d4!? .ixe4 9. .ig5 1 ,a idea de este sacrificio de peón está clara: obtener ventaja de desarrollo y utilizar la columna «e» para su torre. 9. . .. d5? U na dudosa, sino incorrecta de­ nsión. El negro pretende mante­ ner su peón extra pero olvida la pérdida de tiempo que esto impli­ c a . Tampoco vale para igualar 9. .t >< b l 1 0. li >< b1 e6 1 1 . .tx f6! 11.1"6 ( 1 1 . ... "@ >< f6 12. deS deS 1 3. ita4+ bS 1 4. 'ti'e4) 1 2. dS; pero la fria 'J . ... .idS 1 0. lbbd2 e6 1 1 . c4 .t )( n 1 2. 1Wx f3 cd4 hubiera man­ tenidO chances iguales. 1 0. lbbd2 i_xf3 1 1 . 9 x f3 e6 1 2. j_ x f6! "t!Vxf6 l'rúcticamente forzado, ya que 1 1 gf6 1 3. c4 .ih6 14. li ad l fa- vt t� t·n· claramente al blanco. B. Wx d5 ( 'omo resultado, el blanco ha ¡•quilibrado el material, mientras que el rey negro no encuentra un refugio confortable. 13. . .• 1!Ve7 14. 'ti'e5 cd4 15. cd4 'ti'd6 16. l!Ve4 "t!fb4 17. lbf3 .te7 18. li e3! La amenaza 1 9. li b3 impide el enroque al negro, y su dama es for­ zada a embarcarse en una aventu-. ra peligrosa. 18. .•. "t!Vxb2 19. li b1 "t!Vx a2 20. li xb7 li c8 El blanco domina completa­ mente el campo de batalla. Si aho­ ra hubieran jugado 2 1 . l!VeS! las negras no se sostendrían por mu­ cho tiempo. Sin embargo, movie­ ron: 1 14 21. d5 Parece también bastante con­ vincente: 21. ... 22. li xf7 .if6 licl+ 1 07
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    Tomar la torrelleva al mate: 22. ... <J;> x f7 23. 'i'x e6+ <Jig6 24. liJeS+. 23. ll:lel e5 De nuevo la torre es tabú: 23 . . . . <t; x f7 24. 'i'x e6+ cJ;;g6 25. li g3+. 24. li xf6! ¡La torre infatigable!, abriendo agujeros en la posición negra, que explotará la dama blanca. 24. ... gf6 25. 'i'f5 0-0 26. 'i'e6+ cJ;;g7 27. 'i'd7+ �h8 Si 27. li: f7, 28. lie g3+. 28. 'i'e7 El blanco tiene una ventaja abrumadora y sólo posteriores ine­ xactitudes permitieron al negro salvar la partida. O SAJAROV e SIMAGIN Tallin 1 965 l. e4 c5 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4 4. ll:J x d4 ll:lf6 5. ll:lc3 d6 6. i.g5 e6 7. 'i'd2 a6 8. 0-0-0 i.d7 9. f4 i.e7 10. ll:Jf3 b5 1 1. J.xf6 (DIAGRAMA 1 15) 11. ... J.xf6!? Son varias las aperturas en las que uno se encuentra con ideas y profundos planes de Vladimir Si­ magin, pero con negras, su espíri- 1 08 tu innovador se manifiesta de una forma particular en la defensa sici­ liana. Las características inheren­ tes a esta apertura constituyen un buen terreno abonado para su rica imaginación. En los años sesenta Simagin escribió: «Soy un viejo hincha de la Defensa Siciliana y creo en su futuro. Quizá dentro de 30 ó 40 años en algún libro de teo­ ría de aperturas se lea: «no es po­ sible l . e4 en vista de l . c5!». 1 1 . ... gf6 se juega usualmente aquí. A costa de un peón, el negro obtiene la pareja de alfiles y no de­ bilita su posición. Espera además que al existir enroques opuestos, el peón de menos no tenga demasia­ da importancia. Sin embargo, hay que decir que algún tiempo más tarde las blancas fueron capaces de hacer temblar la reputación del plan de Simagin. 12. 'i'x d6 i.e7 13. 'i'd2 b4 14. ll:le2 Una retirada desafortunada. En la partida Gufeld-Simagin, jugada unas rondas más tarde, el blanco encontró el camino correcto: 14.
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    lf)a4!, entonces seamenaza 1 5. 1t )( d7+. El juego siguió: 14. .. . �)h8 ( 1 4. :a a7 es desagradable­ mente respondida por 1 5. 1!fe3!) 1 5 . 1td4 'tlfc7 1 6. lüb6 l:l a7, y aho­ ra la tranquila 1 7. 'itb1 le habría uscgurado al blanco la ventaja. 14. ... l:l a7 15. �bl 0-0 16. lüed4 'i!t'b6 17. tD x c6 .i x c6 18. 'tlfel H eS La iniciativa va pasando gra­ dualmente al negro, y es ahora el blanco quien tiene que defenderse. 19. tDeS .ibS 20. .td3 :a ac7 21. l Hl f6 22. tDg4 .ixd3 23. Ji[ X d3 Por supuesto, no 23. cd3? en vista de 23. l:l c2 24. l:i f2 b3! 23. ... H x c2 Se ha justificado la estrategia negra. Han recuperado el peón y han logrado una posición excelen­ te. 24. lüe3 2S. I:I d2 �bS l:l 2c3? Bonito, pero poco convincente. Posiblemente pasó por alto la ré­ plica rival, que cancela todos sus logros. Tenia que haber jugado 25. li 2c7 seguido por 26. 'i!t'b7, atacando el peón e4. 26. lüc2! !fb7 27. 'fi'e2 l Bc4 28. lüd4 eS 29. feS feS 30. lüfS .if8 31. l:l d8! La amenaza 32. lüh6+ fuerza al negro a cambiar un par de torres, lo que debilita algo su posición; de hecho, las chances blancas son ya preferibles. 31. ... 32. 'fi'x c4+ 33. lüe3 34. :an H x d8 'ifth8 h6 Una apariencia de actividad. 34. :!I el ó 34. l:l dl eran más fir­ mes, pero el blanco sobreestima su posición. 34. ... �b6 3S. lüd5 'fi'e6 36. wn 'lftgs 37. l:U3 l:i c8 De nuevo se iguala el juego, pero las blancas tienen la impre­ sión que están mejor. 38. litf2 aS 39. l:i c2 li xc2 40. 'iftxc2 Wc6+ 1 09
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    41. �d2 42. b3 !lc5 !ld4+ Lajugada secreta. El final pare­ ce levemente favorable al negro, pero con un juego correcto el jue­ go debería terminar en tablas. Si­ magin opina que su rival valoró in­ correctamente la posición o bien que no la analizó lo suficiente. El caballo blanco, orgullosamente co­ locado en el centro del tablero, evi­ dentemente produce un efecto en­ gañoso, pero la primera impresión a menudo es defectuosa: el alfil ne­ gro no es en absoluto inferior al ca­ ballo enemigo. 43. �d3 !�al 44. �c4? Un descuido. Tras 44. 1Wc2 45. ltle3 el juego hubiera terminado en tablas. 44. ... 45. �e3 46. �eS 47. �e2 48. �f3 't!f'xa2+ �h7 !lxb3+ !lb2+ Mover a la primera flla hubiera fallado por 48. 'l'b l + y 49. 't!f'xe4. 1 1 0 48. ..• 49. �g4 !la3+! b3 Todo ha acabado. Quizá fuera esta jugada la que se le escapó a Sajarov cuando realizó 44. �c4? 50. �b7 b2 51. �f5 !lb4! 52. �f7 Después de 52. lLlxb4 b 1 �. el blanco pierde una pieza. 52. ... 'l'd6 53. �b7 h5 54. g4 �g6+ Más rápido era 54. bl11 55. �x b1 g6+ con mate inevitable. 55. � xe5 i.b4 56. gh5 �d6+ 57. abandonan. 5.2. SACRIFICIO DE UNA PIEZA MENOR Siempre resulta atractivo para las blancas el sacrificio de un alfil o un caballo en d5 en la Defensa Siciliana. Obteniendo tres peones por la pieza, y una ventaja de es­ pacio -firmemente apoyado por el control de la columna «d»- nor­ malmente consigue primero la res­ tricción de las fuerzas enemigas y entonces comenzar el avance de su armada de peones. Naturalmente, para llevar a cabo su idea global, el blanco buscará de buena gana el cambio de damas, ya que así sus peones «a» «b» y «c» pueden avanzar atrevidamente, sin preo­ cupación por exponer a su propio
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    n-y. Por supuestoque esta típica opl:ración blanca en algunos casos l'S discutible. Todo depende de la efectividad de las piezas negras. Si éstas lo­ �ran desarrollar un juego de «lar­ �� � alcance», los peones pasados blancos pueden llegar a convertir­ se en meros «colosos con pies de barro». C ) RAUZER e MAKOGONOV leningrado 1 934 l. e4 eS 2. ll:f3 e6 3. d4 cd4 4. {¡) � d4 ll:f6 5. ll:c3 d6 6. .ig5 a6 7. 1it'f3 ll:bd7 8. 0-0-0 Wic7 9. Wlg3 b5 1 0. .t � bS! l l istóricamente, esta fue una de la� primeras partidas en las que . ,rurrió este tipo de sacrificio. El hlatu.:o toma una decisión enérgi­ r a , sin demora, y los tres peones snún un� compensación excelente pt lt su pteza. 1 .os acontecimientos se desarro­ llaron de forma algo distinta en la pmt ida Konstantinopolsky-Aksha- nov, Vinnitsa 1 934 en donde se in­ cluyeron las jugadas 9. ... i..e7 1 0. f4 bS. Aquí, la clave del sacrificio 1 1 . .t x bS! se situó en la «tranqui­ la» jugada 1 2. :¡¡[ he l , preparando la temática eS. Gracias a los erro­ res del negro, las blancas pronto lograron una posición ganadora: 1 1 . .t x bS abS 1 2. n he 1 b4 (tam­ bién es posible 12. 0-0 1 3 . eS ll:hS 1 4. !t'f3 l2J x f4!, con chances iguales) 13. ll:cbS !t'b8 ( 1 3. ... !t'cS 14. eS deS l S. feS 0-0! es mucho· más fuerte, devolviendo la pieza consiguen darle refugio a su rey) 14. eS deS l S . feS ¡¡[ x a2 1 6. wbl ! li aS 1 7. ef6 'f!xg3 1 8. fg7! ll g8 1 9. hg3 l:l x bS 20. ,i x e7 :ilb6 2 1 . _ih4 :il X g 7 22. liJfS :il g4 23. ll:d6+ ¡¡ xd6 24. :il x d6, y el blan­ co realizó su ventaja material. 1 2. ... b4 se jugó también en una partida posterior, Mnatsakanian­ Ustinov, Moscú 1 960. Las negras lograron parar el ataque, ya que el juego del blanco no fue el mejor: 1 3. ll:cbS 'i'b8 1 4. eS :il x a2 1 S . Wb1 )¡[ a6 1 6. ed6 (se podía haber incluido 1 6. .t xf6 gf6 y entonces 1 7. ed6!) 1 6. ... .id8 1 7. ltJfS 0-0 1 8. l2J x g7 Wh8 1 9. .ih6 :il g8. En 197S, en una partida con Anetbayev, Vitolinsh introdujo una forma nueva de conducir el ataque: 1 2. ltJdxbS !t'b8 13. eS! deS 1 4. feS liJ x eS 1 S. :il he1 ltJc4 16. !t'c7!, con ventaja decisiva para el blanco. 1 5. ... ll:ed7 tam­ bién pierde por 1 6. .tf4 !t'b7 1 7. i.d6 ll a6 1 8 . ltJc7+ Wf8 19. .t x e7+ w x e7 20. ltJ x e6 j¡l x e6 2 1 . li x e6+ rt> x e6 22. :il e 1 + 'i!tfS 23. h4! h6 24. fid3+ 'i!tg4 2S. fih3+ 1 1 1
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    ®h5 26. 1Wf5+g5 27. hg5 "tWxg2 28. lt:le2 lt:ld5 29. lt:lg3+ ®h4 30. l:l:e4+ �x g3 3 1 . l:l: g4+ ®h2 32. l:l: xg2+ ®xg2 33. Wxd5+ y el blanco ganó pocas jugadas después. Gusev-Zhu­ ravlyev, URSS 1 976). 10. .•. abS 11. lt:ldx bS "tWaS En una partida Konstantinopols­ ky-Gerstenfeld, Lvov 1 940, se pr�r bó 1 1 . ... 1Wc5. Después de 12. i.e3 "tWc6 1 3. lt:lxd6 i.xd6 14. l:l: x d6 1Wb7 1 5. e5 lt:le4 1 6. 'l'x g7 l:l:f8 1 7. l:l: x d7! i.xd7 1 8. lt:lxe4 1!Vxe4 1 9. i.c5 ()..()..() 20. i.xf8 i.a4 2 1 . b3 Ii:d2, el rey blanco logra eludir el ja­ que continuo: 22. <t>xd2 1Wd4+ 23. ct>cl 'i'al + 24. ®d2 'i'd4+ 25. <t>e2 1We4+ '26. ®fl i.b5+ 27. c4 i.x c4+ 28. bc4 Wxc4+ 29. ®e l 1We4+ 30. ct>d2 'i'd4+ 3 1 . ®c2 'i'c4+ 32. ®b2 'i'd4+ 33. ct>b3 'i'd3+ 34. ®b2 'i'd2+ 35. ct>b3 'i'd3+ 36. ®a4 1Wc2+ 37. ®b4 'i'e2+ 38. ®c4 1Wc2 39. ®d4 1Wd2+ 40. <t>e4 1We2+ 41. ®f4 1!fxf2+ 42. Wg4 1!fx g2+ 43. Wh4 1!fxhl 44. 'l'g3 abandonan. 1 1 . ... 'i'b8, que ocurrió en una partida Bronstein-Najdorf, la exa­ minaremos más tarde. 1 1 2 12. lt:l x d6+ i.xd6 13. l:l: x d6 lt:lbS Es más exacto 1 3. . .. 0-0, en donde 14. l:l: x d7 lt:l x d7 1 5. i.h6 no logra nada tras 1 5. We5 1 6. f4 'i'f6. 14. 'i'b4 b6 En su línea particular, el negro desea el cambio de damas, ya que tras 1 5. 't!fxh5 'i'x g5+ 1 6. 't!fxg5 hg5 1 7. h3 g4 y los peones del ala de rey blancos están significativa­ mente debilitados. 15. i.e3 lt:lbf6 16. f3? Una inútil pérdida de tiempo. Parece más fuerte 1 6. JIhd 1, y si 1 6. l1 b8 17. :¡¡: l d4. 16. ... l:l: b8 17. l1 d4 17. a3! y entonces 1 8. l::!. hdl era algo mejor. 17. ... 'W'b6 18. lt:la4 "tWbS 19. b3 eS 20. l:l: c4 Wa5 21. 'i'e1 Wa8 22. 'l'g3 Impidiendo al negro que enr�r que, por lo que no puede introdu­ cir en juego su torre. 22. . . • i.a6 23. Ii: c7 i.bS 24. lt:lc3 Wa5 25. lt: x bS 't!fxbS 26. Ii: d1 WaS 27. l:l: a7 1!t'c3 28. Ii: d3 1!t'al+
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    29. lt>d2 li[c8 30. c4 g5? Próximo a Jos apuros de tie�­ po, el negro pierde una oportum­ dad de conectar sus torres c?n 30. .Wb2+ 3 1 . lt>dl c;fo¡e7! segu1do de 1 2 ];[ hd8. Ahora las blancas l'u�rzan el cambio de damas, incre­ mentando su ventaja. 31. lt>c2! 32. 'Wf2 33. ,txf2 1 211 Wfl Wxfl+ En el final, las negras no pue­ den hacer frente a los peones pa­ sados blancos. La partida conclu­ vc'l: :B. ... ltlb8 34. c;!lc3 0-0 35. .ll cl6 'i.tg7 36. b4 ltle8 37. li b6 l;l'(, 38. l:l: d7 ltlb8 39. li db7 ltlc6 40. .tes l:l: g8 41. a4 ltld8 42. li b8 Ir w bK 43. l:l: xb8 ltle6 44. i.e7 f6 4:'1. l's �t>n 46. I:tb7 c;!lg6 47• ..td6 liHJ:7 48. c;!lc4 li a8 49. a5 ltld4 �0. ll b8 l:l:a7 51. li b6 ltlge6 52. .., ac4 53. fg4 c;!lg5 54. b5 �f4 55. ll b7 ll a8 56. lin c;!l x e4 57. I:t xf6 Mbandonan. 1 >urantc el último cuarto de este si¡.r,lo el sacrificio estratégico en b5 ha ocurrido en cientos de partidas de torneo. Y por tanto, les cabe un honor y particular elogio a los no­ tables maestros soviéticos Rauzer y Konstantinopolsk�, quiene� se adelantaron varios anos a su tlem­ po. Mucho antes . d� esta abun�n­ cia, en pleno nac1m1ento de �� 1dea del sacrificio, en una explos10n de inspiración, ellos exhibieron no sólo una gran destreza combin�to­ ria, sino también una exn:�ordma­ ria capacidad de penetrac10n en 1�· esencia de problemas muy comph­ cados. O BRONSTEIN e NAJDORF Buenos Aires 1 954 11. ... fi'b8 Comparado con . el ejemplo �­ terior, el negro elige un cam1no más modesto. Después de la partida, Brons­ tein escribió que ante el tablero le había sido imposible evaluar la po­ sición tras el sacrificio de torre en caso de 1 1 . ... Wa5 1 2. li x d6!? j, x d6 1 3 . Wxd6. 1 1 3
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    Es interesante decirque tal sa­ crificio ocurrió en la partida Li­ lienthai-Kotov, Moscú 1 942. Cier­ to, el negro no está obligado a to­ mar la torre, y continuar 12. ... lLl x e 4 ! 1 3 . li:l c 7 + �x c7 1 4 . li[ x e6+ fe6 1 5 . �xc7 ll:l x g5 1 6. h4 i.e7 y obtiene un excelente juego. En la partida, Kotov tomó la torre y rechazó con éxito al ataque blan- co: 1 3 . :E[b8 14. e5 (a 14. :E[ b6? es posible la bonita variante 1 5. ef6! :E[ x d6 1 6. fg7! ll g8 1 7. ltJ x d6 mate) 1 5. ef6 gf6 1 6. ltJ x b5 1W x b5 1 7. i.e3 i.b7 1 8. l:i d l i_ x g2 1 9 . 1Wg3 i.d5 20. b3 <3;;e7 2 1 . �c7 l:l a8 22. c4 �c6 23. �xc6 i_ x c6, y el negro realizó su ventaja material. 12. ltJxd6+ i_ x d6 13. �xd6 �x d6 14. l:l x d6 Así, las negras poseen una pie­ za por tres peones (teóricamente igualdad de material) pero de he­ cho, como es sabido, no es fácil restringir el avance de los peones blancos. 14. ... h6! 15. i.d2! Es importante mantener este fuerte alfil, aunque tenga que re­ traerse a una posición menos acti­ va (bloquea la columna «d»). 1 5 . i.e3 habría sido respondida con 15. li:lg4, mientras si 1 5 . i.h4 g5. 1 14 15. ... .tb7 16. f3 0-0? Con el enroque corto el negro mantiene esperanzas de ejercer presión con sus piezas sobre los peones del flanco de dama. Pero este plan es incorrecto. Resulta mucho más fuerte 1 6. ... 0-0-0! ob­ teniendo la posibilidad de contra­ juego a base de g5-g4, y al mis­ mo tiempo el rey puede tomar par­ te en la batalla contra los peones pasados. 17. b3! Unajugada sutil, asegurando un puesto excelente para el rey. El ne­ gro carece de contrajuego y está condenado a esperar para ver lo que hará el oponente. 17. ... :ares 18. �b2 li:lc5 19. i.e3 e5 20. l:l hd1 Ahora, cuando las piezas blan­ cas han logrado coordinarse, lan­ zarán la infantería hacia delante. 20. ... li:le6 21. l:lb6 i.c6 22, ltJd5 .t X d5 23. ed5 li:lc5
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    24. 11 b5lt:lfd7 25. c4 e4 26. .txcS B ronstein fuerza deliberada­ llll'llle las cosas, con un sacrificio dr peón que le permitirá avanzar los restantes irremisiblemente has­ la la octava fila. 26. ... 27. fe4 28. d6! 29. <t>xa2 30. i>a3 3 1 . eS 32. l h5 33. c6 34. lla6 35. b4 36. bS ltJ x cS ltJ x e4 :ll x a2+ lt:lc3+ ltJxdl lt:lc3 lt:ld5 lt:lf6 <i!tf8 i>e8 lt:ld7 En apremiantes apuros de tiem­ po. Najdorf busca la última opor­ tunidad para salvar el juego. 37. ll a7 38. ll xd7 39. lla7 40. d7+ 41. d81i'+ 42. c7+ 43. cb81i'+ 44. ll xf7 O VASIUKOV e AVERBAJ Moscú 1 957 li b8 ll xbS llb8 <#;;e7 <#;; x d8 <#;;c8 i> x b8 abandonan. l . e4 eS 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. ltJxd4 lt:lf6 S. lt:lc3 d6 6. i.gS a6 7. W'd2 i.d7 8. 0-0-0 bS 9. i_xf6 gf6 10. i>b1 e6 11. i_xbS El blanco sacrifica audazmente una pieza por tres peones, pero aquí esto no es tan efectivo, ya que las negras están en disposición de coordinar sus fuerzas. 11. ... abS 12. liJdxbS 'ti'b8 13. liJxd6+ i_ x d6 14. 1j'xd6 1j'xd6 1S. li x d6 <#;;e7 El negro conecta sus torres y co­ loca así una barrera en el camino de los peones blancos. 16. llhd1 ll a7 17. lübS Vasiukov adopta un plan activo, de otra forma el negro iría refor­ zando paulatinamente su posición con ... liJeS, ll c8, etc. 17. .•. li b7 18. li 6d2 :ii hb8 19. b3 liJaS! Averbaj elige una continuación basada en un cálculo preciso. En la variante 20. lt:ld6 ll c7 2 1 . ltJxf7 1 1 5
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    lbc4 22. nd3 .tc6! 23. lbd6 lbx d6 24. 11 x d6 .tx e4 el negro tiene una ventaja indudable. 20. lbd6 n c7 21. �al i.c6 22. f3? Pero esto es un error que pier­ de un peón por fuerza. La clave ra­ dica en que el caballo blanco no cuenta con una buena casilla de re­ tirada, por lo que había que haber­ lo mantenido con 22. f4, y si 22. li d7 23. eS. 22. ... I! d7 23. c4 23. ... libd8! Por supuesto, no 23. ... I! x b3? en vista de 24. lbc8+! (24. ab3? lb x b3+ 2S. �a2 lb x d2 26. fi x d2 li x d6) 24. ... �d8 2S. li x d?+ .t x d7 26. ab3 � x c8 27. �b2 con ventaja del blanco. 24. eS ¿Qué hacer? 24. eS es replicado adecuadamente con 24. lbb7, con las dos amenazas ... lb x eS y .. . lbx d6. Pero después de la pérdida 1 1 6 de un peón el blanco se encamina hacia la pérdida de la partida. La conclusión fue: 24. ... feS 2S. lbe4 i_xe4 26. Ji xd7 li xd7 27. li xd7+ � x d7 28. fe4 lbb7 29. �b2 lbd6 30. a4 lb x e4 31. b4 fS 32. a5 $>c6 33. �b3 hS 34. bS+ �eS 3S. �c2 lbd6 36. b6 lbb7 37. a6 �x b6 38. ab7 W x b7 y el blanco abandona. Conflictos en bS ocurren a me­ nudo también en la variante Svesh­ nikov, pero aquí la lucha posee un carácter distinto. Las posiciones resultantes son notables por su gran dinamismo, y el juego de pie­ zas negro es tan fuerte que a me­ nudo el experimento blanco termi­ na en fracaso. O BRONSTEIN e VUKIC Vrsac 1 979 l. e4 eS 2. lbf3 e6 3. d4 cd4 4. lb x d4 lbf6 S. lbc3 lbc6 6. lbdbS d6 7. .tf4 eS 8. .tgS a6 9. lba3 bS 10. i,xf6 gf6 11. lbd5 fS 125 .. . A .� .� � .... r. - - . . . ... . ... ... ... . . . ... .lb. ... . . - � - .� . . . � . . . � �� - � 8 �u • u. u. u •ffmA• Ja: 12. lbxbS!? Por supuesto que Bronstein, un jugador de un talento enorme y
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    original, no podíaresistirse a un sm:rificio tan atractivo. El blanco renuncia a su caballo «malo» de a3 a cambio de tres peones, pero su otro caballo se encuentra excelen­ temente situado en d5, apoyando el avance de los peones del ala de dama. Lo cierto es que el GM Svcshnikov, gran experto de esta variante, considera que «las venta­ jas del blanco no le compensan su déficit de material. El negro ha de jugar enérgicamente, aprovechan­ do su pieza extra para atacar el rey contrario antes que éste adelante demasiado sus peones pasados». 12. ... abS 13. _i x bS .id7 Los argumentos de Sveshnikov se basan en 1 3. ... .ib7!, que la considera la más fuerte en esta po­ sición. 14. efS l:i b8 Lo más usual, aunque también son posibles 14. .ig7! y 14. ... 'irg5!?, con juego de doble filo. Pero 1 4. l:i a5! también merece una seria consideración (análisis de Sveshnikov), y si 1 5. a4 (15. r.:4?! ll g8 1 6. 0-0 J:i xb5!? 1 7. cb5 li)d4 1 8. a4 .i x f5 con las amena­ :�.as de 1 9. 000 .ih3 y 1 9. 000 .ie4), entonces 1 5. 000 lbd4! 1 6. .,tx d7+ <J;. x d7 1 7. lbe3 'it'a8! 1 8. c3 1We4 1 9. r.:d4 ed4 20. 'it'g4 l:i e5!, mien­ tras si 1 9. b4 l:i a8 20. cd4 ed4 2 1 . 'irg4 ll e8 ó 1 9. 0-0 ll) x f5 20. ltJ x f5 'irx f5 2 1 . b4 l:i a8 22. 'it'd5 i.e7. En ninguna de las variantes expuestas las blancas tienen com­ pensación por la pieza sacrificada. 15. a4 ffgS 1 5. lt:Jd4! 1 6. i_ x d7+ 'ift x d7 es más prometedor, con chances para ambas partes; ahora el avan­ ce directo de los peones es dudo­ so: 1 7. b4 ffc8! 18. c3 'it'c4 1 9. lbf6+ 'ifte7 20. lbe4 d5! 2 1 . cd4 de4 22. de5 'ifte8! 23. f4 e3! (Ka­ rasev-Andrianov, Severodonetsk 1 982), o 1 7. a5 l:ib5 1 8. lbb6+ J:i xb6 1 9. ab6 'ifxb6 20. 0-0 :iii: g8!, con una lucha complicada. 16. g4 A 1 6. lt:Je3 es suficiente 1 6. lbd4. 16. ... 'it'h4 La vieja jugada 1 6. 000 h5 deja al blanco con ventaja tras 1 7. h4 hg4 1 8. hg5 J:i x hl+ 1 9. .ifl . 17. 'it'd3 .ih6 18. c3 0-0 19. 'it'g3 .igS 20. b4 Una interesante alternativa para el blanco es 20. 'ifx h4 ,t x h4 2 1 . g5. 20. ... 'ifth8 21. 'ifxh4 i,xh4 22. 0-0-0 l:ifc8? 22. l:i fe8 seguido de 23. e4!? es más exacto. 23. 'iftb2 <#;g7 Después de 23. ... lt:Jxb4 24. cb4 .t x b5 25. ab5 l:i xb5 las blancas tienen una ventaja indiscutible. 1 1 7
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    Quizá las negrasdeberían haber complicado las cosas con 23. e4!? 24. f3 i.e8? 24. h6 resistía más. 25. g5! i.)( g5 A 25 . ... h6 las blancas respon­ den con la decisiva 26. lDf6! 26. j¡thg1 '.t;>h6 27. h4 El blanco habría ganado inme­ diatamente con 27. f4! ef4 28. n d3 f6 29. lb x f6, etc. 27. .•. i.d8 Si 27. .t x h4, 28. n g4. 28. lDe3! '.t;>h5 28. i.e7 no hubiera salvado al negro tras 29. li x d6+! f6 (29. ... i. x d6 30. ll g5!) 30. n e6 nb7 3 1 . lDg4+ '.t;>h5 32. j¡t x f6! i. x f6 33. li) x f6+ '.t;> x h4 34. n g4+ '.t;>h3 35. i.fl+ �h2 36. l:!. g2+ '.t;>h3 37. lbe4 li) x b4 38. j¡tf2+ '.t;>h4 39. II h2 mate. 1 1 8 29. f6 h6 Tras 29. ... i_ x f6 30. ¡¡t x d6 i. x h4 3 1 . lDf5 i.g5 32. f4 ef4 el negro está mate con 33. i.e2+. 30. lDf5 30. i.e2 lDd4 3 1 . n )( d4 ed4 32. f4+ '.t;> x h4 33. lDf5+ '.t;>h3 34. i.f3 dc3+ 35. '.t;>cl también era posible. 30. ... i.d7 31. lDg7+ '.t;>xh4 32. :ild2 abandonan. O PERESYPKIN e SVESHNIKOV Kiev 1 973 l. e4 c5 2. lDf3 lDc6 3. d4 cd4 4. li)xd4 lDf6 5. lDc3 e5 6. lDdb5 d6 7. i.g5 a6 8. lDa3 b5 9. i.xf6 gf6 10. lDd5 f5 11. i_xb5!? ab5 12. li)xb5 n a7 En un principio este sacrificio fue considerado más prometedor que 1 1 . li) x b5, pero con los años, la teoría y la práctica de esta va­ riante han hecho avances conside­ rables. No vamos a perdernos en la maraña de las líneas teóricas,
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    simplemente remarcar quetras la jugada más fuerte 1 2. ... li a4!, t:omo muchas partidas de torneo demuestran, el blanco difícilmente puede pensar en ganar. 1 2. ... 1i'a5!?, una idea de jugadores in­ gleses, también es interesante. 13. l?J x a7 l?J x a7 En la partida Van der Wiel-Ti­ llcr, Groninga 1 977/78, el negro intentó 1 3. ... 1Wa5+!?, pero des­ pués de 1 4. c3 1Wxa7 15. ef5 J. x fS 1 6. 'W'f3 .tg6 ( 1 6. ... .ie6!? puede que sea mejor) 1 7. l?Jf6+ we7 1 8. �g4 fS 1 9. l?Je3 1Wd7 20. 0-0 f4? (20. .. . e4!? es más fuerte, y si 2 1 . '1'1'4 .tg7 22. l?Jc4 l?Je5 23. l?J x eS .t x eS con la iniciativa para el ne­ gro) 2 1 . lüd5+ <ttf7 22. a4 .ih6 23. li)h6 'W'c7 24. aS e4 25. 1Wh3 .ig7 26. �d5 !Yd8 27. ltJ x f4 se dirigió hada la derrota. 14. Wf3 En partidas posteriores se reali­ wron nuevos ensayos para las hlancas: 1 4. ef5!? o 14. c3. 14. ... l?Jc6 La aguda 1 4. ... l?JbS!? ocurrió l' ll T. Horvatb-Vasiukov, Zalae­ gcrsteg 1 977: 1 5. 0-0-0 (si 1 5. c3 h:7!) 1 5. ... l?Jc7 1 6. l?Jb6 .ib7 1 7. 1i'h1 fe4 1 8. t>bl .ie7 1 9. l?Jc4 .taH 20. l?J x eS 0-0 2 1 . li he l l?Je8 22. li'lg4 'W'd7 23. f3 �h8 24. 1td+ 1'6 25. l?Jf2 ef3 26. gf3 l?Jg7 mn �:hances para los dos bandos. 1�. ().{)..()?! 1 5. d es significativamente más fuerte. 15. ... .ih6+ 16. Wb1 fe4 17. Wxe4 0-0 18. g4 ctth8 19. l:t g1 f5 20. gf5 J. x f5 21. 1Wc4 1We8! ¡La única jugada! 2 1 . ... 1Wd7 pierde por 22. l?Jf6!, y si 22. 1Wd8 23. l:l x d6. 22. l?Je3 .ie6! Sacrificando el peón d6, mantie­ ne los dos potentes alfiles. 23. 1Wh4 23. ... .if4! 24. li x d6 No hay elección. A 24. c3 segui- ría 24. 1Wf7 25. a3 d5, etc. 24. ... l?Jd4 25. l?Jd5 l?Jf3 26. li x e6 ¿Qué hacer? Si 26. 1We7, enton­ ces 26. ... 1Wx e7 27. l?J x e7 i, x a2+ 28. ct; X a2 l:¡j X gJ . 26. ... 27. 1Wg4 1 1 9
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    28. n xg4 li: x h2 29. :a g1 li:f3 30. Ith1 El negro encuentra un bien de­ finido camino para realizar su ven­ taja material: 30. ... li:d2+ 31. !la1 e4 32. :á:e1 i.g5 33. a4 n x f2 34. b4 e3 35. lL x e3 li:f3 36. la: d1 ,.tx e3 37. It d3 li:d4 38. c3 li:b3+ 39. !lb1 .tcl! 40. abandonan. O A. SOKOLOV e JANSA Dubai 1 986 l. e4 c5 2. li:f3 d6 3. d4 cd4 4. l¿)xd4 li:f6 5. li:c3 a6 6. f4 1!t'c7 7. .te2 e6 8. 0-0 i.e7 9. a4 li:c6 10. !lh1 0-0 11. i.e3 Ite8 12. i.f3 Itb8 129 Los jugadores han elegido una de las variantes más populares de 1 20 la Scheveningen en la actualidad. Durante los matches Karpov-Kas­ parov de 1984/85 y 1 985, 1 3 . 1fd2 se sometió a un severo test, pero Sokolov elige una continuación más agresiva. 13. g4 i.f8 Era de considerar 13. lL x d4 14. i, x d4 e5. 14. g5 li:d7 15. i.g2 li:a5 El negro yerra en encontrar el plan correcto y dentro de cuatro jugadas admitirá su error. La ver­ dad había que buscarla en la con­ tinuación 15. g6 1 6. 'ffe2 b6 17. It ad1 i.b7. 16. i.g1 b6 17. 1!t'h5 g6 18. 'i!t'h3 i.g7 19. It ad1 li:c6 El negro se da cuenta que el ca­ ballo no hace nada en la esquina del tablero y se apresura a devol­ verlo al juego, pero ya es demasia­ do tarde. Sin embargo, a 19. i.b7 habría seguido 20. f5 con ventaja blanca.
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    20. il:ldbS! 1 ·:1blanco elige un momento oportuno para asestar un duro gol­ Jll' ; el p•ínico se adueña de las filas m·�ras. 20. ... abS 2 1 . il:JxbS 'Wd8 22. il:Jxd6 llf8 2 2 . ll e7 pierde por 23. f5. 23. eS Poniendo en fuera de juego al alfil rey negro. El caballo blanco ha bloqueado de forma efectiva a las fuerzas enemigas restringiendo sus movimientos. 23. ... il:le7 24. 'Wd3 lOeS Forzado, se amenazaba 25. l;)x cH. 2S. 'i'a3 .td7 Perdiendo la última posibilidad de ofrecer resistencia con el con­ t rasacrificio 25. il:ld5! 26. lf:l x c8 1W �< c8 27. c4 lf:l x f4! (27. ... lt:le7 2 H . a5, con ventaja obvia) 28. ll �< f4 .t x e5 y aunque 29. liffl deja al blanco con ventaja, el ne­ �ro mantiene esperanzas de super- V I V I r . 26. aS � a8 27. b4 lt:la4 28. bS Los peones blancos arrasan todo a su paso. 28. li x a5 falla por 29. il:lb7. 28. ... lLlcS 29. .t x cS beS 30. lt:lb7 31. c4 32. lf:l x c5 33. a6 �c8 lLlfS � a7 El comienzo del final. 33. ... Il d8 34. b6 .tf8 3S. ba7 .t x cS 36. aS� �xa8 37. 1WxcS 1Wxa6 38. 1Wc7 pierden por tiempo. Ahora vamos a analizar el sacri­ ficio posicional en una casilla cen­ tral. En la siguiente partida el blan­ co realiza la audaz jugada lt:lc3-d5 para activar sus hasta entonces pe­ rezosas piezas, y también para crear una línea de demarcación por la columna «e» con el fin de di­ vidir a las piezas enemigas. O TAHL e LARSEN Bled 1 965 l. e4 eS 2. lLlf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. lf:lxd4 e6 S. lbc3 d6 6. .te3 lLlf6 7. .te3 lbf6 7. f4 .te7 8. �f3 0-0 9. 0-0-0 �c7 10. lbdb5 �b8 1 1. g4 a6 12. lt:ld4 lbxd4 13. .t x d4 bS 14. g5 lt:ld7 15. .td3 b4 (DIAGRAMA 131) 16. lbd5!? ed5 17. ed5 El sacrificio de caballo en d5, cuando el rey negro ya se ha mo­ vido de la zona peligrosa, da una 121
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    primera impresión deser abierta­ mente desdeñoso, pero causó una conmoción enorme en el mundo ajedrecístico. En el período de va­ rios años, analistas de varios paí­ ses llevaron a cabo análisis que se publicaron en varias revistas. ¿Era el sacrificio correcto? ¿tenía defen­ sa el negro? Las contestaciones aparecían a intervalos de un mes, un año, dos años ... estaba claro que refutar la idea de Tahl ante el tablero habría sido una tarea enor­ memente dificil. Y el GM de Riga estaba totalmenle en lo cierto cuando decía que «años de análi­ sis y minutos de juego no son en absoluto lo mismo». El ex campeón del mundo se guió por criterios posicionales y también por su intuición. En tér­ minos concretos las blancas aspi­ ran a explotar el alejamiento de las piezas negras de su rey, mientras que sus fuerzas ya están prepara­ das para asestar un golpe decisivo contra el enroque. (Se amenaza el doble sacrificio de alfiles en h7 y g7.) 1 22 17. ... f5 El instinto no le traicionó a Tahl. El GM danés no encuentra el mejor plan de defensa. Más tar­ de se mostró que el camino para salvar el juego pasaba por la muy comprometida jugada 1 7. ... g6! Larsen evidentemente consideró esta posibilidad, pero le preocupó la evidente debilidad de las casillas negras. En sus notas, Tahl comen­ ta dos posibilidades para las blan­ cas de continuar el ataque. La pri­ mera consiste en el avance del peón «h»: 1 8. h4 �cS 19. hS � x d3+ 20. I:I x d3 i.fS 2 1 . hg6 fg6! 22. ÍI x h7 � x h7 23. Ii e3 f!lc7 24. f!le2 :!i a7!! 25. .t x a7 i.d8! 26. i.d4 c;t>g8 27. f!Jh2 f!Jh7 y el ne­ gro se defiende. Si el blanco continúa su ataque de piezas con 1 8. li he l , entonces las negras se defienden como si­ gue: 1 8. ... i.d8 19. 1!fh3 �eS (19. ... i.b6? 20. ,t x g6! fg6 2 1 . Il e7) 20. f!Jh6 i.b6 2 1 . feS (después de 2 1 . .t xb6 � x d3+ 22. cd3 f!Jxb6 23. h4 i.g4 las negras ganan) 2 1 . . . . i_ x d4 2 2. ..t>e4! i.f2! 23. lHl f!Ja7 24. e6 i.b7. Aunque la posi­ ción resultante es de doble filo, la ventaja material del negro tendría algo que decir al final. 18. lide1 :!if7 A 1 8. ... i.d8 viene la picante 1 9. f!Jh5 �cS 20. ,t x g7! � x d3+ 2 1 . 'iftbl (2 1 . cd3? f!Jc7+) 2 1 . ... � x e l (21 . ... � x f4 22. 'tWh6) 22. g6 'ift x g7 23. fflx h7+ 'iftf6 24. g7 lif7 2S. g8� mate! 19. h4 i.b7 (DIAGRAMA 132)
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    20. i,xf5 Más enel estilo de Tahl era la a¡.:uda 20. g6 hg6 2 1 . h5 g5 22. .t x fS, y si 22. .. . :il xf5 entonces 2 1 ll >< c7 lüe5 24. h6! lLJ x f3 25. h'l+ <bf8 26. :il xg7. Pero no se ve la victoria tras 22. .if6 23 . .ie6 11rt'X!, y así, Tahl considera la con­ tinuación elegida como la más co­ rrcda. 20. ... :il xf5 20. lüf8 se puede responder l' Oil 2 1 . i, x h7+. 2 1 . l:lxe7 lüe5 2 l . . . . l:l17 no salva por 22. ll • 17 <JI x 17 23. g6+ hg6 24. hS y rl 1 ey negro está completamente nput'sto. El intento de Larsen de l' l l' i l l l'onfusión se muestra infruc­ t uoso 22. 11re4 'Wf8 2.l fc5 :ilf4 24. 11re3 :il f3 Fn r a so d e 24. . .. .i x d5 el blan­ l l l hahía preparado 25. ed6 :il x d4 ( .' '1 . . . ,l x h J 26. J:i x g7+) 26. 'fi'xd4! .t x h l 27. b3. Ahora la úni­ ca oportunidad práctica para el ne­ gro es devolver la pieza: 27. ... i.f3 28. 1!t'c4+ �h8 29. :ilf7 'Wxd6 30. :il xf3. 25. 'I'We2 'fi'x e7 26. 'fi'xf3 de5 27. :il el :il d8 Tras 27. ... lH8 28. :il x eS 'ifxe5 29. 'Wxf8+ �xf8 30. .t x eS el fi­ nal resultante con alflles de distin­ to color está fácilmente ganado por el blanco. 28. 11 x e5 'Wd6 29. 'it'f4! Amenazando 30. :il e8+. La ven­ taja material blanca le asegura la victoria. La partida concluyó: 29. ... :iif8 30. 'it'e4 b3 31. ab3 :ilfl+ 32. �d2 'I'Wb4+ 33. c3 'Wd6 34. .ic5! 'ifxc5 35. li e8+ li f8 36. 'We6+ �h8 37. 'it'fi abandonan. Y ahora veamos como el propio Tahl cae víctima del otro sacrificio de caballo. O STEIN e TAHL Moscú 1 961 l. e4 eS 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4. lLJxd4 lüf6 5. lüc3 a6 6. .ig5 lübd7 7. .ic4 'it'a5 8. 'Wd2 e6 9. 0-()..0 b5 10. .ib3 .ib7 11. :il he1 lüc5 12. ,ixf6 gf6 13. 'it'f4 .ie7 14. 'it'g4! 0-()..0 (DIAGRAMA 133) 15. .id5! 1 23
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    El preludio dela siguiente com­ binación. El cambio de los alfiles de casillas blancas es lo que va a permitir a Stein llevar a cabo un tí­ pico golpe combinativo dos juga­ das más tarde. La inmediata 1 5. li:Jd5 sería más débil a causa de 1 5. lihe8. 15. ... b4 16. i,xb7+ c,!;lxb7 17. li:Jd5! Estratégicamente está plena­ mente justificado. La debilidad de las casillas blancas y en particular el dominio blanco sobre la casilla clave c6 le da una poderosa inicia­ tiva. Otro factor a resaltar es el «pobre» alfil rey negro, incapaz de tomar parte del juego. 17. ... ed5 El negro está obligado a aceptar el sacrificio, ya que 17. llhg8 es respondido con el bonito 1 8 . li:Jc6!!, y otras continuaciones tam­ bién pierden, por ejemplo: 17. ... i.f8 1 8. "h5 ed5 19. "xf7+ ll d7 20. " x d5+, etc. 1 7. ... h5 1 8. "g7 ed5 19. ed5 ll he8 20. "xf7 "c7 2 l . li:Jc6 i.f8 124 22. ll x e8! El intento de montar contrajuego con 1 7. b3 tampo­ co funciona: después de 1 8. ab3 "al + 1 9. c,!;ld2 "xb2 20. li:Jc3 el negro no puede jugar 20. ... d5 por 2 1 . ed5 f5 22. 'Wf3 li:Je4+ 23. Jl x e4! 18. ed5 19. li:Jc6! ll d7 "xa2! Tahl adopta la decisión práctica más correcta: devolviendo el mate­ rial sacrificado intenta complicar el juego. Habría sido inútil confiar en la pieza extra con 19. ... "c7, ya que tras 20. "x b4+ �c8 2 1 . "c4 el negro tiene un futuro deso­ lador. 20. "xb4+ c,!;lc7 21. li:J x e7 ll b8 22. "a3 "c4 23. li:Jc6 llb3 24. "a5+ llb6 A 24. c,!;lb7 viene la decisiva 25. ll e8! 25. c,!;lb1 li:Ja4 Da la impresión de que el negro ha logrado crear algún contrajue­ go, pero Stein lo ha calculado todo exactamente. (DIAGRAMA 134) 26. ll d4! li:Jxb2 27. c,!;lcl!! Una jugada sutil que refuta las esperanzas del rival. Ahora las pie­ zas negras quedan enmarañadas. 27. ... "c5 28. ll e3 �b7
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    29. lit c3l:ibS Una pequeña trampa. A 30. ll " eS sigue 30. deS! 30. 'Wa3 Wx a3 3 1 . liJ: M a3 :ii x dS 32. lüaS+ abandonan. �..1 EL SACRIFICIO DE LA ( 'ALIDAD Es ésta una de las operaciones llktkas más populares, especial­ mente el sacrificio negro en c3, que hoy ha llegado a ser ya una es­ lmlngema estándar. Por ella, el ne­ Nrll logra generalmente una sólida nunpcnsación: un peón extra en el l'l'ntro y libertad por la columna ccrH en vista del completo rompi­ lllicnlo del ala de dama blanco. t • RAVINSKY e SIMAGIN Moacú 1 947 l . r4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4. lt 1 • d4 /t)f6 5. lüc3 g6 6. .te2 .tg7 7. Cl-0 ·�· 8. lüb3 lübd7 9. <t>h1 b6 1 11. f4 .tb7 1 1 . .tf3 l:i c8 12. .te3 12. ... 11 x cJ! Aquí la compensación por la ca­ lidad consiste sobre todo en la ex­ celente ubicación de las piezas y además «levanta» un importante peón central. 13. bc3 14. .td4 1S. feS 16. l!fe1! lflx e4 eS deS Naturalmente, la variante 1 6. .t x e4 .t x e4 1 7. i.e3 .tc6 no sa­ tisface al blanco, y así, trata de bus­ car complicaciones, pero el inten­ to de crear confusión es frenado por Simagin con un juego preciso. 16. ... ed4 17. .t x e4 l:i e8 18. ,ixb7 l:i x e1 19. Jaaxet dc3 20. :¡¡¡ e3 hS! Sólo después de asegurar la po­ sición de su rey pueden las negras demostrar la fuerza de su dama. 21. .ta6 22. l:i x cJ 23. li h3 24. .td3 lbeS! ct>h7 '9Wd5 <t>g8! 1 25
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    Las piezas blancasestán despa­ rramadas por el tablero y les va a resultar dificil resistir contra la ex­ celente coordinación de la dama, caballo y alftl negros. 25. lie3 i.h6 26. lig3 h4 27. lih3 i.g5 28. i.e2 aS 29. li.Jcl? Un error que acelera una inevi­ table derrota. 29. ..• _i x cl 30. abandonan. El GM Vladimir Simagin escri­ bió después acerca del sacrificio de esta partida: «El sacrificio de cali­ dad por parte del negro ha ocurri­ do en muchas partidas posteriores y consecuentemente ha llegado a convertirse en una justa estratage­ ma convencional, con la que el ne­ gro destruye el centro del oponen­ te.» Es interesante observar que once años más tarde, Simagin vol­ vió a sacrificar de nuevo la calidad en c3 contra el mismo Ravinsky. 1 26 O RAVINSKY e SIMAGIN Moscú 1 958 13. i.d4? Esta jugada permite al negro destrozar el centro y tomar firme­ mente la iniciativa. Se tenía que haber jugado 1 3 . li.Jd2, como en la partida Nei-Ragozin, Riga 1 952. 13. ... li xc3! 14. bc3 li.Jxe4 15. li.Jd2 li.J x d2 16. 'ffx d2 .ic6 Las negras no sólo han vencido en el centro, sino también haiJ. to­ mado la diagonal hl-a8, forzando al rival a limitarse a una sombría defensa. 17. c4 'l'c7 18. li ad1 b6 19. :iif2 i.a8 Las amenazas negras a lo largo de la gran diagonal se hacen cada vez más reales, y cuando la dama la alcance todo habrá acabado. 20. h3 gf5! La apertura de la columna «g» resulta fatal para el rey blanco. 21. gf5 A 2 1 . li x f5 sigue 2 1 . 'l'c6. 21. ... �h8 22. �h2 li g8 23. li g1 'l'c6 El arma está montada, ¡sólo fal­ ta disparar! 24. 'l'g5 'l'e4
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    25. .ie3 25. ...lbg4!! El disparo sonó. Las blancas ahandonan. ( > PADEVSKY e BOlVINNIK Moscú 1 956 l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4 4. � " d4 �f6 5. lbc3 d6 6. i.c4 e6 7. � 1.e7 8. .te3 0-0 9. .tb3 lba5 1 0. f4 b6 11. ,.f3 .ib7 12. g4 Ji c8 1 :l. g5 ... 1 3. ... JI x c3! 1 4. bc3 A cambio de la calidad, el blan­ co pierde su peón central y se abre además la diagonal hl-a8, situán­ doles en una posición crítica. En opinión de Botvinnik, una alterna­ tiva menos desagradable era 1 4. gf6 JI x e3 15. 1Wx e3 (por supues­ to no 1 5. fe7 I;i x f3 1 6. ed8'it' :S: x fl + 1 7. :S: x fl :S: x d8) 1 5. .tx f6, aunque aún así la insegura posición del rey blanco hace que el negro tenga un juego preferible, ya que los dos alfiles tienen un gran futuro. 14. ... 15. 'it'g4 16. Jif3 �xe4 'it'c8! El intento del jugador búlgaro de montar un ataque lo neutraliza Botvinnik con un juego preciso. 16. ... � x b3 17. ab3 f5 18. 'it'h4 Si 1 8. gf6 la mejor réplica es 1 8. ... l:l x f6 1 9. f5 ef5 20. � x f5 i.f8 21. lbh6+ (o 2 1 . llafl l:l g6 22. lbh6+ gh6) 2 1 . ... n x h6 22. fi'x c8 Jl g6+ 23. �fl i, x c8 24. Ji x a7 i.g4 25. :S: ff7 .th3+ 26. �el Ji e6 y las negras ganan. 18. ... e5 19. Ji h3 h6 20. 1i'h5 El blanco busca posibilidades prácticas; se amenaza 2 1 . gh6. 20. ... fi'x c3 21. ll d1 ed4 22. .td2 1 27
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    Tampoco ayuda 22...t x d4 en vista de 22. 't'xc2 23. gh6 lt:Jf6. 22. ... 'ti'c6 23. gh6 23. ... lt:Jg5! 24. :¡;¡ g3 'ti'h1+ 25. <t>f2 lt:Je4+ El blanco abandona. ¡Realmen­ te hay que admirar este logro de espléndida creatividad! O KHASHIN e BOLESLAVSKY Leningrado 1 956 l. e4 c5 2. lt:Jf3 lt:Jc6 3. d4 cd4 4. lLlx d4 lt:Jf6 5. lt:Jc3 d6 6• ..tc4 e6 7. 0-0 ..te7 8. ..te3 0-0 9. "l'e2 a6 10. I;I ad1 "l'c7 11. i.b3 b5 12. a3 liJaS 13. f4 i.b7 14. .i.f2 lt:Jxb3 15. cb3 I;I ac8 16. I;ld3 'ti'd7 17. :S. h3 :¡;[ xc3! Un procedimiento familiar que se ha convertido en método uni­ versal para hacerse con la iniciati­ va. (DIAGRAMA 140) 1 28 18. bc3? Las blancas tienen ilusiones de ataque, por eso conservan la torre en h3, aunque lo correcto hubiera sido 1 8. Ja: x c3 lt:J x e4 1 9. I;l c2 e5 20. ll: fc l ..td8 2 1 . lt:Jc6, con juego de doble filo. 18. ... ltJx e4 19. ..te1 f5 La fuerza del caballo centraliza­ do en e4 es mucho mayor que la despersonalizada torre de h3. 20. I;l d3 ..tf6 21. 'l'a2 ll: c8 22. cJlh1 Se amenazaba 22. ... lt:J x c3 23. ..t x c3 lJ: x c3 24. I;l x c3.
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    22. ... h6! ('on el fin de explotar ia fuerza drl alfil dama, las negras preten­ den abrir la columna «g» para sus pil"l.as pesadas y su ataque se ha­ ' ia irresistible. 23. h3 'it.?h7 24. �h2 g5 25. fg5 i_ x g5 26. 1Ve2 i.f6 27. g3 i.a8 28. 'W'h5 1 �sta salida de la dama es inútil y está condenada a fracasar. 28. ... ll g8 29. i.d2 llJ x d2 30. l:l x d2 i.e5! I mpresiona ver la coordinación de todas las piezas negras. 3 1 . l:l d3 :S g5 32. We2 "i!g7 33. 'ire1 Si :n ttJx e6, entonces 33. li . �1! .n. . . . 9g6 34. lbe2 f4! (decisi­ va ) 1 ll df3 fg3+ 36. ttJ x g3 i, x f3 .n. li x f3 l:l x g3 38. :a x g3 "i}'x g3+ .1). 1f • J:3 _t x g3+ 40. 'if.?xg3 'if.?g6, v la� negras ganaron pocas jugadas 1 lrspui·s. JANSA e POLUGAIEVSKY Sknrn 1 980 l . t•4 l'5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4. t; • cl4 �)f6 5. lbc3 a6 6. .ie2 e6 7. 0-0 .ie7 8. f4 0-0 9. 'it.?h1 lbc6 10. i.e3 .id7 1 1. a4 :a eS 12. "ii'e1 lbb4! 13. "ii'g3 ... 142 El propio instinto del blanco le traiciona y juega de una forma poco clara, desestimando la posi­ ble reacción negra. Debería haber elegido entre 1 3. 'i'd2 ó 1 3. :!:! di !? 13. ... :a x c3! 14. bc3 llJ x e4 15. We1 1 5. 'W'f3 ttJ x c3 1 6. 'i'xb7 era se­ guramente mejor, pero aún en este caso las negras tienen una elección agradable: 1 6. ... d5, 1 6. a5 o -posiblemente lo más fuerte- 1 6. ... lbbd5 1 7. i.g1 llJ x e2 1 8. llJ x e2 "ii'c8!, eí blanco espera aprovechar la posición insegura de los caballos negros, pero su conexión resiste el prolongado test. 15. ... lbd5 16• .tf3 A 1 6. i.d2 habría seguido 16. ... "ii'c7, ó 1 6. i.h4 1 7. g3 .tf6. 16. ... tiJdxc3 1 29
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    Sin miedo afantasmas, los ca­ ballos negros continúan su baile por el centro del tablero. 17. lLle2 ..tf6 1S. i.d4 i, xd4! El negro permanece fiel a sus principios, mantiene su par de cor­ celes y conserva una ventaja posi­ cional. 19. lLJxd4 f5 20. i_xe4 Al blanco le abandonan sus ner­ vios; aparta un caballo, pero el ne­ gro lo reemplaza por el otro, ex­ plotando el excelente punto en el centro. 20. ... liJ x e4 21. �b4 �e7 22. l hb1 .teS 23. l:Ibd1 Ya que 23. �b6 es contestado con 23. .. . li f7!, las blancas cam­ bian su enfoque y llevan el peso de la lucha a las casillas centrales. 23. ... �e3! Una de las jugadas más dificiles de la partida. Es en el final en don- 1 30 de los peones negros adquieren la movilidad necesaria. 24. �xe3 liJxc3 25. l:Ide1 <J;;f7 Las negras no tienen que preo­ cuparse más por la defensa de sus peones y liberan las manos para ocupar la columna «c». 26. a5 ..td7 27. l:Ie3 l:IeS 2S. l:Ife1 li::ld5 29. l:Ib3 l:Ie7 30. g3 .teS Por tercera vez el alfil ocupa su lugar de origen, permitiendo a la torre que se active. 31. l:Id1 g6 Deteniendo 32. liJ x f5. 32. <J;;g1 l:Ie4 33. li a3 lLle3 Es agradable para el caballo vol­ ver a su casilla favorita e4. 34. li d3 li::le4 35. e3 ..td7 Y ahora al alfil, que durante mu­ cho tiempo ha tenido una existen­ cia modesta, le entra también «el apetito». El resto no requiere co­ mentarios. 36. l:Ie3 ..ta4 37. li::lf3 ..te6 3S. l:Ib3 l:I a4 39. li::ld4 ..td5 40. l:Ib1 liJeS! 41. h3 El blanco selló esta jugada, pero decidió no seguir el tormento.
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    < > PANOV eSIMAGIN Moscú 1943 l. e4 c5 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4. ltl,. d4 �f6 5. ltlc3 g6 6. .ie3 i.g7 7. f3 ()..() 8. ltlb3 i.e6 9. 1Wd2 ltlbd7 10. ().O.() ltlb6 1 1. g4 ii c8 12. i.h6 12. ... i.h8! El predecesor de los sacrificios estratégicos de calidad fue Vladi­ mir Simagin, el cual posee la pa­ tente de su invención. Sin reparar en material, el negro mantiene su potente alfil, que en las complica­ ciones del medio juego a menudo se muestra más fuerte que alguna pasiva torre blanca. Desde la leja­ nía perfora literalmente el flanco de dama adversario, en donde se situa el rey. 13. ,lwf8 14. ltld4 15. g5 16. .th3 17. �b1 18. f4 'fi'xf8 i.c4 ltlfd7 e6 ltle5 El blanco subestima los recursos tácticos del oponente. Sin preocu­ parse de las pérdidas de material, el negro pretende montar un ata­ que a toda costa. 18. ... ltlf3! 19. l[jxf3 Aún con una torre de más la de­ fensa no es nada fácil. Posiblemen­ te el blanco debería haber jugado 19. 1We3 ltlxd4 20. I;Ixd4!, con juego de doble filo. 19. ... i,xc3 20. bc3 Si 20. 'fi'xc3, entonces tras 20. ... i,xa2+ 21. 'if;>xa2 lixc3 22. bc3 'i'c8! el negro mantiene el ataque. 20. ... d5! 21. 'i'cl ltla4 22. ed5! El blanco se ha defendido con éxito y como mostró Simagin en sus análisis, debió obtener tablas. 22.... 23. �al ·i,xa2+! 23. 'if;>xa2? es malo en vista de 23. ... l[¡xc3+! 24. 'it>al 'i'b4! o 24. 'it>b3 1Wc5! 23. ... 1Wc5 24. de6 lbxc3 (DIAGRAMA 145) 25. 1Id4? Esto pierde. Era correcto 25. e7! (pero no 25. ef7+ i,xf7 26. i,xc8 'i'a5+ 27. 'it>b2 ltle2! 28. Itd8+ 'it>g7 29. 'fi'al 'i'b4 mate) 131
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    25. i.e6 26.Il:d 8+ <tlg7 27 . e8lü + <tlh8 28. ¡;[xc8, o 25. ... i.d5 26. i_xc8 1Wa5+ 27. �b2, con tablas en ambas vari antes. 25. ... i_x e6 26. i.xe6 fe6 27. ¡;¡: a4 liJxa4 28. c4 Il:d8 29. <tla2 1!t'b4 30. :!:Iel ¡[d3 31. ¡;[xe6 lüc3+ El blanco abandona. O BYVSHEV e TOLUSH Leningrado 1954 l. e4 c5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4. liJx d4 lüf6 S. lüc3 a6 6. i.gS lübd7 7. i.c4 g6 8. h4 i.g7 9. 1!t'd2 0-0 10. 0-0 liJeS 11. i.b3 lüc6 12. liJxc6 bc6 13. h5 liJxh5 14. g4 lüf6 1S. i.h6 ... (DIAGRAMA 146) 1S. .•. i.h8!! Alrealizar el sacrificio de cali­ d ad el negro se guía por las consi­ d eraciones siguientes: disponen de 132 la columna abierta «b» y retenien­ do el alfil rey consiguen la proba­ bilidad d e atacar en el alad edama. Además cuentan con la pareja de alfiles que en posiciones de este tipo adquieren g ran fuerza. 16. g5 lüd7 17. i_xf8 1!fxf8 18. f4 lüc5 19. ¡[h4 h5! El negro coloca a su rey detrás de los peones rivales, deteniendo así su ataque. 20. gh6 <tlh7 21. ¡[g1 i.f6 22. ¡[h2 a5 Ahora queda claro que la valo­ ración posicional de Tolush era co­ rrecta; las blancas comienzan a te­ ner dificu ltad es. 23. 1We3 a4 24. .ic4 ¡[b8 2S. eS .ih8 26. .id3 Era más preci so 26. a3, dificul­ tando la apertura de la diagonal al-h8, en base a la cual el negro basa su juego.
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    26. ... 1!fd8 27.9g3 Ahora 27. a3 es ya demasiado lurdio debido a 27....1!fb6 28. Q)d 1 deS 29.feS tüxd3+ 30. cd3 W•cH 31. ltJxe3 .txeS 32.11c2 .td4 y la ventaja negra en el final rs indiscutible. 27. ... 28. cd3 29. fe5 30. 9e3 ltJxd3+ de5 a3! Era más tenaz 30. 11el, defen­ diendo el peón eS. 30. ... .if5! 31. d4 A 31. ];[ d1 podría haber segui­ do 31. ... ab2+ 32. IIxb2 11xb2 ll �xb2 9b8+, ganando el peón c5. 31. ... c5 32. d5 ab2+ 33. :Jixb2 11xb2 34, 'itt X b2 'i'b8+ 3�. 'ifta 1 ,ixe5 36. 9xc5 Un error, pero la posición ya es­ taba perdida. 36. ... 1!Ya7!! 37. abandonan. O KASHJN e STEIN Tallin 1965 l. e4 c5 2. lt:lf3 d6 3. d4 cd4 4. ltJxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 a6 6. .ie2 e6 7. f4 .te7 8. .tf3 0-0 9. 0-0 1!fc7 10. �h1 lt:lc6 11. g4 ltJxd4 12. 1!fxd4 lt:ld7 13. g5 b5 14. f5 .ib7 15. .ie3 lüe5! 16. f6 gf6 17. gf6 ,ixf6 18. .ih6 ... 148 • • • .•••- - � ­ •-*-• ., •• ,. �.,� �. " - .,. ., • • • B B.8B B . � -�- 8n8. • nu - - u g B BnB� 18. ... �h8!! Un sacrificio deliberado de cali­ dad, previsto de antemano y con el cual Stein apunta lejos. Dos al­ files, un caballo centralizado y la dominación de las casillas negras componen la compensación que guió al gran maestro de Lvov. 19. ,ixf8 11xf8 20. :ilad1 :ild8 21. .tg2 .ig7 Planteando la amenaza 22. lt:lc4. 133
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    22. 'l'f2 :iig8 23.'l'b4 El blanco hace gala de un gran optimismo, imaginándose que nada le amenaza. Era correcto 23. :iid2, cediendo d1 para la otra to­ rre, o -en caso de b4- para su caballo, y sin temor a 23. lt:Jc4 en vista de 24. 'l'xf7! 23. ... f5! 24. :iide1 lt:Jc4 25. :iif2 Se cernía la incidental amenaza 25. b4 26. lt:Jdl lt:Jd2! 25. ... lt:Jxb2 26.lt:Je2 lt:Jc4 27.lt:Jg3 .td4 28. :iife2 fe4 29.lt:Jxe4 Si 29. i_xe4, entonces 29. ... .te5 ó 29. 'l'f7 son desagrada- bles. 29. ... 1lig7 30.lt:Jg5? Interfieren los apuros de tiem­ po. Después de 30. lt:Jg3! la defen­ sa blanca hubiera resistido. 134 30. ... .te3! ¡La única forma! La plausible 30. ... .tf6 le hubiera dado al blan­ co chances de tablas tras 31. 'l'xh7+! 'l'xh7 32. lt:Jxh7 :iixg2 33. :iixg2 �xh7 34. :iixe6 y lo es­ caso del material hace que la vic­ toria negra sea: técnicamente muy dificil. 31. i,xb7 i_xg5 32. 1!ie4 d5 33. 1!f'xe6 'l'xb7 34. :iig1 d4+ 35. :iigg2 :iif8 36. h4 :iif1+ 37. <t>h2 i.f4+ 38. abandonan. O AKOPIAN e BOLESLAVSKY Moscú 1965 l. e4 c5 2. lt:Jf3 lt:Jc6 3. d4 cd4 4.lt:Jx d4 e6 5.lt:Jc3 d6 6. .te3lt:Jf6 7. .te2 .te7 8. 0-0 0-0 9. f4 i.d7 10. �h1lt:Jxd4 11. ,txd4 i.c6 12. . i.d3 a6 13. :iif3lt:Jh5 14. .te3lt:Jf6 15. :iig3 'l'c7 16. e5 de5 17. fe5 'l'xe5 18. i.d4 'l'f4 19. i.e3 'l'c7 20. .th6 ...
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    20. ... g6! Bulcslavskyelude justificada­ mente la repetición de jugadas, cal­ l'lllando que la pequeña concesión tic material le va a servir para re­ forzar su posición. Sus dos alflles y el poderoso centro de peones es­ IIÍn obligados a tener algo que de­ dr. 21. .t)( f8 fi'b6 22. J.e2 e5 23. wn .tg7 24. llel litd8 25. .tdl hS 26. llge3 e4 ( 'on un juego enérgico las ne­ grus restringen a las piezas blan­ cas. 27. a4 't!t'b6 28. b3 1Vb4 29. l0a2 1fd2 30. h3 tOeS 31. ll3e2 1i"d6 32. c4 aS El negro no tiene motivos para apresurarse y con gran tranquili­ dad bloquea también el ala de dama. 33. .tc2 fS! Ahora ya se hace clara la venta­ ja negra. Su estrategia ha triunfa­ tlo. El blanco no posee medios paru oponerse al avance del peón << fll. El nudo se aprieta más. 34. lldl 9c7 35. li x d8 'fi"xdS J6. 111el 9d4 También se nota la debilidad de casillas negras. 37. l::tdl 9eS 38. lOcl f4 39. litel l0d6 40. litd2 lt)fS 41. i.dl �h7 42. lld8 f3 43. abandonan. O MATULOVIC e KRNIC Yugoslavia 1982 l. e4 c5 2. t0f3 e6 3. d4 cd4 4. tOxd4 l0f6 S. l0c3 J.b4 6. eS tOdS 7. 9g4 0-0!? La idea de este original sacrifi­ cio de calidad pertenece a uno de los mejores ajedrecistas de años pasados de Bielorrusia, Gavril Ve­ resov. El leve retraso de desarrollo blanco y las buenas posibilidades que se abren para el alfil rey negro dan a éstas cierta compensación por la calidad. Numerosos análisis, tanto teóricos como prácticos, han mostrado cómo pueden las blancas mantener ventaja Así, en particu- 135
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    lar, no necesitatomar la torre in­ mediatamente, sino jugar primero 8. i.d2, y sólo tras 8. ... llJxc3 9. bc3 i.e7, continuar 10. i.h6. La partida Wedberg-Pokojowczyk, Copenhague 1984 continuó 10. g6 11. h4!? (también es bueno para el blanco 11. i_xf8 i_xf8 12. i.d3 d6 13. f4 deS 14. feS llJd7 1S. 0-0 llJxeS 16.1Wf4, ó 13.1Wg31WaS 14. 0-0 deS 1S. llJf3, Ftacnik-Helmers, Gjovik 1983) 11. ... 'ti'aS 12. 'ti'g3 l:id8 13. hS , y la iniciativa blanca por la columna «h» es apreciable. Pero esto no debe restar mérito a la innovación de Veresov, cuyos experimentos continúan siendo es­ tudiados. 8. i.h6 9. i_xf8 10. 1Wg3 g6 'tj'xf8 En la partida Chávez-Estévez, Nicaragua 1981 las blancas eligie­ ron un plan diferente y cayeron bajo un ataque: JO. llJe2 llJc6 11. 1Wg3 d6! 12. 0-0-0 deS 13. llJxdS edS 14. a3 i.e7 IS . l:ixdS i.f5 16. llJc3 .txa3! 17. ba3 'tj'xa3+ 18. �d2 i_xc2! 10. ... llJc6 Ofrece más esperanzas al negro 1O. ... 'it'aS , con la secuencia 11. a3 1Wxd4 12. ab4 llJxb4 13. i.d3 llJ8c6 14. f4 llJxd3+ 1S . cd3 llJb4 16. <t>d2 b6. Ahora 17. l:ia4 es un error en vista de 17.... b5, Gufeld­ Planchetka, Vinkovci 1982, pero el blanco puede buscar alguna venta­ ja con 17. l:ihel!? i.b7 18. 'ti'e3. 136 1 1. llJx c6 bc6 12. a3 Este debilitamiento del ala de dama favorece al negro. El blanco podía haber conseguido ventaja con 12. i.c4!? liJxc3 13. bc3 i.aS (13. ... 'ti'cS 14. cb4 'tj'xc4 15. a3 aS 16. 1Wd3, ó 14. ... 1Wxb4+ 15. <t>fl 'ifxc4+ 16. <t>g1 favorece al blanco) 14. 'ti'e3! La audaz 12. 0-0-0!? también merece seria consi­ deración. 12. ... i.a5 13. b4 i.c7 14. llJxd5 cd5 15. 'ti'c3 i.b6 16. .id3 'ti'g7 Aprovechando la clavada por la diagonal, el negro va a abrir la po­ sición para dar actividad a sus al­ files. 17. 0-0 i.b7 18. ll ael d6 19. 'ti'a1 deS 20. '!Wxe5?! De forma bastante paradójica, en el fmal la situación se vuelve fa­ vorable al negro a pesar de su ca­ lidad de menos. El blanco posible­ mente debió continuar con 20. li xeS conservando las damas. 20. ... 1Wx e5 21. nxe5 (DIAGRAMA 152) 21. ... i.d4! Comienzan a notarse la fuerza del alfll rey negro y la debilidad de los peones blancos.
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    22. lite2 lleS 23.litd1 Parece más lógica 23. llbl, con el propósito de avanzar los peones ((a» y ((b». 23. ... e5 24. �n i.c3 25. f3 f5 26. .tb5 rl;f7 27. litd3 �f6 28. litee3 d4 29. lit x c3! La masa de peones centrales ne­ �ros es demasiado amenazadora y sólo devolviendo la calidad pueden lns blancas mantener el balance. 29. ... dc3 30. Ild3 llc7 31. Ild7? El cambio de torres conduce a un final de alfiles perdido. Es evi­ tkntc que el blanco ha gastado mu­ rhn energía en su defensa y ade­ rmís los apuros de tiempo acecha­ han. por lo que aumenta la proba­ bilidad de error. Era correcto 31. lldX! JI.... ]lxd7 32. i_xd7 f4! Fijando el peón f3 en una casi­ lla blanca. 33. b5 33. r/;e2 se responde duramen- te con 33. e4! 33. ... i.d5 34. .ic6 i.c4+ 35. r/;e1 r/;e7 La entrada en actividad del rey· negro decide el asunto. La partida concluyó: 36. a4 r/;d6 37. i.e8 g5 38. g3 �c5 39. gf4 ef4 40. i.d7 �b4 41. i.c6 h5 42. i.e8 i.d5 43. �e2 g4 44. fg4 hg4 45. r/;f2 i.e4 46. i.d7 i_x c2 47. i_xg4 i_xa4 48. abandonan. Vamos a considerar ahora dos ejemplos en donde son las blancas las que asumen el papel de «per­ turbar la paz». En contraste con las situaciones en las que el sacri­ ficio conduce a un ataque directo sobre el rey o sobre algún flanco, el sacrificio posicional de calidad es mucho más raro encontrarlo. O STEIN e PARMA Lvov 1962 l. e4 c5 2. lLlf3 d6 3. d4 cd4 4. ll:lxd4 lLlf6 5. lLlc3 a6 6. i.g5 e6 7. f4 1!t'b6 8. lLlb3 lLlbd7 9. 1!t'f3 1!t'c7 10. a4 b6 11. i.d3 i.b7 12. 0-0 i.e7 13. 1!t'h3! e5 14. llae1 0-0 15. r/;h1 llfe8 16. lLld2 lLlf8 17. i.c4! ef4? 18. i.xf4 lLlg6 19. i.g5 i.c8 20. 1!t'g3 i.e6 21. i_xf6! J.xf6 22. lLld5 i_xd5 23. i_x d5 137
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    litad8 24. c3cct?h8 25. �f3 'l'e7 26. litdl 'l'c7 27. �d4 litf8 La posición negra es aparente­ mente sólida, pero el siguiente sa­ crificio de calidad cambia esta eva­ luación. 28. I!xf6! Un golpe elegante, típico del en­ tusiasta estilo de Stein. La clave no radica en la proximidad del rey ne­ gro, más bien tiene una naturaleza posicional. Eliminan la pieza prin­ cipal que sostiene la posición ne­ gra y rompen además la estructu­ ra de sus peones. Las torres negras tienen una situación lastimosa, no pudiendo ejercer ninguna acción, mientras que el caballo y alfil blan­ cos controlan totalmente el centro. En otras palabras, el juego está lis­ to para concluir. 28. ... gf6 29. 'l'f2 cct?g8 30. litfl! Las blancas van aumentando de forma metódica la presión, recor­ dando que «la amenaza es más fuerte que su ejecución». 138 30. ... Iltde8 31. �f5 'l'd8 32. 'l'g3 Con la amenaza accesoria de h4-h5; ahora los peones enemigos caen uno tras otro. 32. ... cct?h8 33. �xd6 lite7 34. n xf6 :a xe4 35. �xf7+! litxf7 36. n xf7 I!e5 37. c4 Ylas blancas ganaron pocas ju­ gadas más tarde. O KARPOV e sAX ünares 1983 l. e4 c5 2. �f3 e6 3. d4 cd4 4. � x d4 �f6 5. �c3 d6 6. g4 h6 7. � gl i..e7 8. i..e3 �c6 9. We2 i..d7 10. h4 �xd4 1 1. i.,xd4 e5 12. i..e3 i..c6 13. 'l'd3 Wa5 14. 0-0-0 �xe4 15. �xe4 d5 16. 'l'b3! de4 17. .tc4 :iif8 Cuando comenzó su operación en la jugada 14.', el negro subesti-
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    mú o quizá no vio -la fue rte ré­ plica de Ka rpov 16. 1lt'b3! que for­ /.Ó ni rival a reali zar la pobre juga­ da 17. ... llf8, dejando al rey en el rcntro (después de 1 7. 0 -0 1 8. ¡.t� hgS19. .txg S el ataque blanco rs irresistible). 18. lld5! ¡La reacción blanca no ha tarda­ do enllegar! Ahora se gar anti za un «perma nente acceso» a las casillas hluncas. 18. ... ,ixd5 For zado, ya que 1 8. ... 1lt'c7 se replic a fuer temen te con 19. i.b S! 19. ,lxd5 lld8 20. .tc4 A 20. .txb7 se dis pone de la de­ sagradable réplica 20. ... .t eS, y tras el cambio de a lfiles de casillas negras la inicia tiva blanca debe C"vnporarse. 20. ... 21. c3 i.b4 b5! El gran maes tro húngaro se de­ lknde tenazmente. Después de 21 . .td6 22. Wxb7 fic7, el blanco puede elegir entre 23. fixc7 i.x c7 24. .tx a7, y 23. fix e 4, en cua l­ quier caso c on ventaja obvia. 22. .te2 i:d6 23. Wd5 Si 23. .t xb S +, entonces 23. oJir:7 y el negro coordina sus to­ nes. 23.... <l;e7 El deseo del negro por conec tar sus torres son c omprensibles, pero la respues ta de Karpov cae co mo un jarro de agua fr ía: 24. i. c5! ,ixc5 24. .. . fic7 pierde por 2S. fixe S+ Wd7 26. i,xd6 fix d6 27. Ild l, y t ambién es malo 24. f6 en vis ta de 2S. i.c 4! con amena ­ zas irresistibles. 25,flx c5+ Wd7 26. 1lfx e5 fic7 27. fif5+ we7 En caso de 27. ... wc6 el blan­ co in ten taría con tinuar su a taque con 28. fixb S+ wd6 29. fib 4+ flc S 30. flb7 we s 3 1. lle J.fixf2 3 2. fie7+ wd S 33. Iid l + <l;c6 3 4. flxe 4+ wc7 3 S. fie7+ <3ic6 36. ll f l, e tc. 28. fixe4 + wd7 29. fif5+ we7 30. Iiel l1d6 Por fin el rey negro se refu gia en el ala de dama, pero allí e ncon­ trará su fin. 31. i.c4+ wd8 32. ,ixb5 a6 3 2. ll f6 no sirve en vista de la espec tacular varian te :33. fid S+ <l;c8 3 4. lle7!! fixe7 3 S. 1!t'a8+ <#;c7 36. fix a7 + <#;d6 37 . fib6+ <#;e S 38. 1!t'd 4+ <l;e6 39. i.c 4ma te. 33. i.a4 g6 34. 1!1f3 wcs (DIAGRAMA 155) 35. lle7!! 139
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    155 Una conclusión espléndidapara toda la estrategia precedente del blanco. La torre es inmune debido al mate forzado 35. ... 'f8xe7 36. 'f8a8+ <$;c7 37. 'fila?+ <tld8 38. 'fHb8 mate. 35. . .. :,¡:[ d1+ 36. .<tlxd1 'fHxe7 36. ... l:[d8+ 37. l:[d7! lleva a un final de damas con dos peones de más para el blanco. 37. 'filaS+ 38. 'f8a7+ 39. 'fHb6+ <$;c7 �d6 abandonan. En vista del inevitable 39. ... <tleS 40. 'ti'd4+ �e6 41. i.b3 mate. 5.4. SACRIFICIO DE DAMA En cualquier apertura un sacri­ ficio de dama es desde luego un evento excepcional y, así, en la si­ ciliana puede provocar un pánico genuino, como el destello de un trueno, en la posición enemiga. Hay que disponer de motivos muy sólidos para prescindir de la dama. 140 El criterio habitual para dar un paso así suele ser una activación intensa de las piezas menores, creando una gran fuerza gracias a su coordinación, ante la cual la dama negra, en su feliz aislamien­ to, es incapaz de oponerse. O VAN DEN BERG e LARSEN Beverwijk 1959 l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4. lbxd4 lbf6 5. lbc3 g6 6. i.e2 i.g7 7. 0.0 0.0 8. lbb3 lbc6 9. <ot>b1 a5 10. a4 i.e6 11. f4 'fHb6 12. f5 J.xb3 13. cb3 'ti'b4!! La dama negra entra voluntaria­ mente al trapo. Se descubre que el GM danés ha ideado un astuto sa­ crificio de dama tras una evalua­ ción correcta de la posición resul­ tante, poco estándar. 14. i.e3 lbd7 15. i.c4 lbb6 16. lba2 El blanco no tiene elección, ya que tras 16. lbdS lbx dS 17. edS
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    ltcS supos ición es ma rcad ament e peor. 16. ... 17. ltJxb4 18. W'e2 ltJxc4! ltJxe3 Lars en consid era qu e era m e­ jor 18 .ltJx c6 ,a lo qu e estaba p en­ sando juga r 1 8. ... bc6 19. �e2 �)•fl 20. :¡¡ x f1 c5, con v enta ja negra. 18. ... liJxfl 19. ltJxc6 El neg ro también s epod ía obt e­ ner un ju ego exc el ent et ras 1 9. �d5, continuando 19. ... ltJxh2. Si ahor a 2 0. �xh2, entonc es 2 0. . .. .te5+ 21. �h l gf5 22. gf5 �h8 , con perspectivas d eataqu e; mi en­ tras 20. . .. ..tx f6 es ad ec uadam en­ te respondido con 2 0. ... J.xf6 2 1 . lC•f6+ ef6 22. � x h2 lif e8. 19. ... ltJx g3+! Devaluando a los p eon es d el ala de rey blanco , lo qu eno hub iera sidoposibl et r ansponi endo juga­ das en l a 18.' con 1 8. liJxc6. 20. hg3 bc6 La pos tc ton blanca p rom et e poco a p esa r d esu v enta ja mat e­ rial -dama po r to r r e yalfil- sus p eon es están d eb ilitados yalgunos comp rom etidos yla p r esión po r la col umna «b » es d esagradabl e. Al mismo ti empo , el n eg ro no ti en e puntos vuln erabl es y sus to r r es jun­ to con el al fll supon en una g ran fu er za combinada. 21. b4! El blanco encu ent ra una c hanc e p r áctic a; da ndo un p eón logra pa­ sa r el «a>>. 21. ... ab4 22. aS eS 23. lia2 Con la id ea d ebloqu ea r la fa ­ l ang ed ep eon es n eg ros m ediant e b2-b3, p ero esto no s elog ra sin un p r ecio, el p eón d eg3. 23. ... .teS 24. �c4 A 2 4. g 4hab r ía s egu ido 2 4. ... c 4! 25. 1!fx c4 lUc8 26. 'flt'fl lic2. 24. ... ,.txg3 2S. b3 lifb8 26. �g1 �g7 27. �fl lia7 28. �e2 .teS También era pos ibl e el p lan al ­ t ernativo d eava nza rlos p eon es d el ala d ereycon 28. ... h5, ys i29. fg6 fg6 30. '!'e6, entonc es 3 0. i. e5 con la am enaza d e3 1 . liba S. 29. �f3 ..td4 30. g4 gS 31. a6 .tes 1 41
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    32. lia4 '.t;>f6 33.'.t;>g2 lih8! 34. �b5? El blanco subestima la actividad negra en el ala de dama, debió ha­ berse defendido con 34. �e2. 34. ... h5! 35. gh5 g4! El trío de torre, alfil y peón rea­ lizan ahora la «danza fmal». 36. h6 Esto precipita la derrota blanca, pero tampoco hubiera ayudado 36. �b6 en vista de 36. ... liaa8 37. �b7 c4! 38. l:I xb4 cb3 39. nxb3 I:Iac8 40. I:Ib2 I:Icl 41. a7, o aún 39. a7 Itac8 40. 1!fb8 lic2+ 41. 'it>gl I:Ixh5 42. a8� I:Icl+ 43. 'it>f2 I:Ih2+ 44. 'it>e3 I:Ic3 mate. 36. ... Itxh6! El gran maestro danés ha calcu­ lado de forma precisa el último ataque hasta el final. 37. �b8 Ith2+ 38. 'it>fl g3 39. �x a7 g2+ 40. 'it>g1 J.d4+ 41. <;t>x h2 g1�+ 42. 'it>h3 .teS (DIAGRAMA 158) El blanco abandona. La posi­ ción final merece un diagrama. O NEZMETDINOV e CHERNIKOV Rostov on Don 1962 l. e4 c5 2. lbf3 lbc6 3. d4 cd4 4. li)xd4 g6 5. lbc3 J.g7 6. J.e3 142 lDf6 7. J.c4 0-0 8. J.b3 lbg4 9. �x g4 li)xd4 10. �h4 �a5 11. 0-0 J.f6 12. �xf6!! ¡Estupendo! La posición se ha convertido en una de esas en las que el talento combinativo de R as­ hid Nezmetdinov se encuentra to­ talmente en su elemento. Se sacri­ fica la dama por sólo dos piezas, pero el retraso de desarrollo negro y las debilidades resultantes en las casillas negras permiten a Nezmet­ dinov desplegar su talento en todo su esplendor. 12. ... lbe2+!
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    E11ta interposi ciónes la mejor réplica. Se desvía al caballo blanco del centro (12. ... ef6 se responde con 13. J.xd4 y 14. ll:ld5). La va­ riante 12. ... ll:lxb3 favorece al hlanco: 13. ab3! Vxal 14. Wxe7 WaS 15. .th6 'ti'd8 16. lbd5! 13. ll:lxe2 ef6 14. ltJc3 lie8 15. lt:ldS lie6 16. .td4 rtlg7 Por el momento, el negro ha lo­ grado «tapan> el agujero de f6, pero la iniciativa blanca aún no ha muerto. 17. litadl La artiller ía pesada se une a la batalla, dirigiendo también sus dis­ paros hacia f6. 17. •.. d6 18. litd3 .td7 19. litf3 .tb5 Este intento de cambiar el cur­ !lo de la lucha no triunfa. La ini­ ciativa blanca es tan grande que a pesar de su gran desventaja de ma­ terial las negras no pueden salvar­ se de la catástrofe. 20. .tc3 fld8 20. ... Wa6 pierde al instante, 21. fl)c7 Wc6 22. llJxe6+ fe6 23. J:lwf61 21. ltJxf6! J.e2 Después de 21. ... lixf6 22. : �ef6 1f�ef6 23. J.xf6+ <l;xf6 y es el negro quién tiene un pe�n me­ noN. 21. ... J.xfl falla tamb1en por 22. llJg4+ rtlg8 23. J.xe6 con ame­ nazas irresistibles. 22. ll:lxh7+ <l;g8 A 22. ... tixh7 podría haber se­ guido 23. li[xf7+ <t>h6 24. J.xe6 J.xfl 25. J.d2+ g5 (25. ... <t>h5 26. Jlh7 mate) 26. .tf5 1Wh8 27. h4! lig8 28. <l;xfl y el negro no tiene jugadas. 23. lih3 lie5 ••• 24. f4! No dando ningún respiro al ri­ val, cada jugada plantea una ame­ naza nueva. 24. ••• J.xfl 25. <t>xfl l:Ic8 Una posición extraordinaria. Las tres piezas menores blancas se muestran superiores a la dama y torre negras. 26• .td4! b5 27. llJg5 lic7 De todas formas la casilla f7 es vulnerable. Ahora se produce una combinación «de libro» con dos te­ mas, desplazamiento y doble ata­ que. 143
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    28. ,ixf7+! 29. lih8!! 30.�xf7+ 31. �xd8 32. �c6 33. i>e2 lixf7 'i!;>xh8 <l;>h7 l!xe4 lixf4+ abandonan. Es imposible sentirse indiferen­ te ante esta obra maestra. O KOSTRO e SIMAGIN Varna 1966 l. e4 c5 2. �f3 �c6 3. d4 cd4 4. �X d4 �f6 5. �c3 d6 6. .ig5 e6 7. 1!Vd2 a6 8. 0-0-0 h6 9• .if4 .id7 10. �xc6 ,ixc6 11. f3 d5 12. We1 .ib4 13. a3 .ia5! 14. ed5 �x d5 15. b4 15. ... �xf4!! Una idea muy sorprendente. A cambio de la dama, el negro con­ sigue sólo una torre y un alfil, pero la debilitada posición del rey blan­ co en el ala de dama es un triunfo importante para él. 144 16. l!xd8+ ,ixd8 17. �e2 En opinión de Simagin, era me- jor 17. �e4!, y si 17. 0-0 18. c4. 17. ... �x e2+ El cambio de caballos se mues­ tra favorable al negro, que comple­ ta la movilización de sus fuerzas. 18. ,ixe2 0-0 19. Wf2 El blanco se demora. Debería apresurarse con 19. h4 y entonces g4-g5. 19. ... .if6 20. lid1 b5 Tras 21. ... a5 el negro estaría listo para el ataque, por lo que el blanco inicia una maniobra para salvar el honor de su rey, pero este intento será fallido. 21. 'Gtd2 .id5 22. .id3 lHc8 23. 'i!te2 lic3 El plan negro para reforzar su posición es simple: doblar las to­ rres en la columna «c» y después cambiar los alftles de casillas blan­ cas, tras lo cual, los peones de ala
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    dl· dama blancosestán condena­ dos a caer. 24. h4 liac8 2�. g4 1·:J blanco ha perdido el rumbo, la actividad de las piezas negras se incrementa inexorablemente. 25. . .. i.c4! 26. .txc4 J::txc2+ 27. lild2 l:t2xc4 28. Wg3 g5! 29. h5 llc3 30. Wd6 J::txa3 La partida concluyó: 31. 'i'b6 ll c4 32. Wb8+ wg7 33. 'i'd6 ll cc3 34. f4 lil e3+ 35. Wfl gf4 36. 1rc7 l:lal+ 37. �g2 f3+ 38. aban­ donan. () CHANDLER e YUDASIN Minsk 1982 l. e4 c5 2. iüf3 iüc6 3. d4 ed4 4. Q'l,. d4 �f6 5. iüc3 d6 6. i.c4 e6 7. .tc3 .te7 8. 'i'e2 a6 9. 0-0-0 Wc7 10. .tb3 0-0 1 1. g4 iüd7 12. llh&l �c5 13. g5 b5 Los jugadores han elegido una de las líneas más agudas de la va­ riante Sozin, el ataque Velimiro­ vic, en donde el valor de cada ju­ gada es muy alto -la batalla se de­ sarrolla con enroques opuestos- y la más leve inexactitud puede con­ ducir al desastre. Además de 13. g5, el blanco cuenta también con la audaz 13. iüf5!?, como se jugó en la partida Sokolov-Salov, Niko­ laiev 1983, que el lector ha visto antes (volumen 1). Esta posición es bien conocida por la teoría, aunque su análisis de­ manda cientos de horas y emitir un juicio categórico de ella es prema­ turo. 14. it)xc6 Para aquellos que gusten del juego agudo hay también un am­ plio campo de estudio en 14. 'i'h5!? 14. ... it)xb3+ 15. ab3 ¡fxc6 16. 1!t'h5 La idea del blanco es sencilla: transferir su dama y torre a la co­ lumna «h». La suerte del negro pende de un hilo que, sin embar­ go, no se rompe. 16. ... b4 17. i.d4 Preparando un astuto golpe. Si el negro impulsivamente jugara 17. bc3? seria castigado inme­ diatamente: 18. 1!t'h6!! e5 19. .txe5. Así, se amenaza un temible sacrificio de dama, pero se encuen­ tra una defensa. Mencionar que a 145
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    17. nd4 sepodía replicar 17. ... bc3 18. e5 i.b7 19. llh4 h6 20. gh6 g6 21. l:lxg6+. 17. ... i.b7! 18. llg4 Se transpira que al pretendido 18. "i!fh6 el negro ha ideado e1 no menos temible contra sacrificio: 18. e5 19. ll:ld51!fxd5! castigán­ dose al blanco por su temeridad; mientras si 18. ll:ld5 ed5 19. "i!fh6 1!fxc2+! 20. c;!?xc2 llfc8+ 21. 'Ctb1 gh6 22. gh6+ 'Ctf8 23. llg7 de4 24. nxh7 'Cte8 25. llh8+ 'Ctd7 26. nxc8 nxc8 27. h7 f6, o 25. llg1 e3! No puedo recordar otro ejem­ plo de dos sacrificios «audaces» de dama en variantes distintas y en tan corto espacio de tiempo. 18. ... bc3 19. llh4 cb2+ 20. i_xb2 20. c;txb2 también se contesta con 20. 1!fxe4! 20. ... 1!fxe4! Así, el intercambio de cumpli­ dos termina favorable al negro. El blanco sólo ha amenazado el sacri- 146 ficio, pero el negro lo ha llevado a la práctica. A cambio de la dama consigue una torre, un alfil, un peón y tranquilidad en el ala de rey. 21. lii:xe4 i_xe4 22. i.a3 El único objetivo blanco es el peón d6, pero el negro no le pres­ ta atención, colocando su punto de vista en el rey enemigo. 22. ... llfc8 23. lld2 ll ab8 24. cctb2 nb5! Una maniobra brillante. Ahora es malo 25. f4, en vista de 25. ... i.f6+ 26. 'Ctcl i.c3! 27. lii:xd6 i_xc2! 28. c;txc2 i.e5+ 29. .¿;b1 (29. <iftd2 i_xd6 30. i_xd6 l:ld5+ ganando) 29. :a xb3+ 30. 'Cta2 nxa3+ 31. c;txa3 .txd6+ 32. 'Ctb3 .txf4, con una ventaja obvia. 25. h4 i.f6+ 26. 'it>cl i.e5 27. "i!fg4 nxb3! 28. "i!fxe4 nxaJ 29. �d1 Es hora de evaluar la posición y es desfavorable para el blanco. El negro se ha adueñado completa­ mente de la posición. Tenía que haber seguido 29. ... llac3! (impi­ diendo 30. f4 por 30. n3c4) 30. h5 g6 31. h6 a5 (apuntado por Yu­ dasin), y es dificil creer que el blan­ co se escapara de lo peor. 29. ... 30. f4 31. Wb7! g6? i.c3
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    Aparecen aho ralas cons ecu en­ cias del error en la jugada 29... La dama bl anca ha cons eguido una envergadura amplia. 31. ... lic4 32. ]Ixd6 lixf4 33. �el �g7 El pano r ama ha cambiado b rus­ camente, y es aho ra el n egro quién estiÍ obligado a jugar d eforma muy precisa, p. ej., 33. ... .id4 ? 34. l:[ X d4 :X d4 35. 1!t'b8+ �g7 36. Wc5+. 34. Ji[ dJ J:1 X b4 35. Wc7 li e4+! 36. �o .tes 37. �xe4 ,ixc7 38. Ji[X aJ a5 Lo li mi tado d el mat erialhac e que las tablas s ean in evitabl es. La conclusión fu e: 39. lid3 f5+ 40. Kf6 �xf6 41. lid7 .ib6 42. li xb7 a4 43. li b7 .tes 44. lib5 .id6 45. lh� a3 46. c4 .ib4 47. lia4 .ic5 h1blas. ( > KRAL e BARLOV Budapest 1987 l. e4 c5 2. liJO lilc6 3. d4 cd4 4. lfl x d4 Wb6 5. lilb3 lilf6 6. lilc3 t•6 7. .le3 Wc7 8. a3 a6 9. f4 d6 10. .le2 b5 11. .if3 .ib7 12. 1We2 .lt•7 13. 0-0 llc8 (DIAGRAMA 165) Sin motivo. El bl anco ha juga ­ do la apertura p asivam en tey el n e­ �ro pudo enroc ars e tranqui lam en- t e: tras 13. ... 0-0 14. g4 l:Ue8 su' posición es fl exibl e. La jugada d e to r reno la dictó ning una n ec esi ­ dad y es simpl em ent euna pérdida d eti empo. 14. g4 15. g5 16. 1Wf2 lild7 0-0 lila5? Un error s erio. El n egro d ebió usar la profil axis y jugar 1 6. li f e8 y entonc es17. ... .if8, no ha ­ bi endo motivos d epr eocupación. 17. ltJxa5 1j'xa5 18. f5 Aprov echando qu ela dama n e­ gra s e encu entra l ejos d el campo d eop eracion es, el blanco comi en­ za inm ediatam en te un ataqu e. P ero par ec emás convinc ent ep ri ­ m ero 1 8. .ig2 y sólo entonc es19. f5 para qu e el n eg ro al ocup ar con el caballo el punto e5 no gan eun ti empo atac ando al alfil. 18. ... lile5! Est ecab allo r ep r es enta las úni­ cas esp er anzas d el n eg ro, así qu e ha d ep r ev enir to das las comp lica­ cion es qu evi en en. 147
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    19. i.b6? Ingenuamente, elblanco cree que el negro va de farol y él solito se dirige a un campo minado. De­ bió retener su valioso alfil rey: 19. i.g2! ll:lg4 20. 'tWg3 lLlxe3 21. 'ffx e3 d5 22. 'ct>hl! 'tifd8 23. f6 gf6 24. ed5 con ventaja; o 22. ... d4 23. 'ifxd4 .i,xg5 24. fe6 fe6 25. 'ife5 y el negro pierde su peón e6. 19. ... llJxf3+ 20. 'ct>h1 Los errores no suelen venir so­ los. El blanco está ofuscado tácti­ camente, de otra forma hubiera ju­ gado 20. 'ct>g2 y el negro no tiene más que jaque perpetuo con 20. ll:lh4+ 21. 'ct>gl ll:lf3+. 148 20. ... 1!Vxc3!! En cualquier torneo estándar se­ mejante sacrificio de dama se ase­ gura un premio de belleza. 20. bc3 ef5 Una mirada simple es suficien­ te para ver quién manda: ¡el alfil de b7 no tiene oponente! A 22. lii ae1 el negro cuenta con la deci­ siva 22. ... llJxel 23. 1!xel i.xe4+ 24. 'e!;>g1 lii xc3, mientras 22. 1!Vg2 se responde adecuadamente con 22. ... litxc3 23. i.a5 (23. ef5 i.c6) 23. i,xe4! 24. i,xc3 llJxg5. 22. 'ti'e2 Ii: xc3! Eludiendo la pista falsa 22. ... i,xe4?? 23. 1!xf3 Itxc3 24. 'ffxe4. 23. i.e3 .i,xe4 24. lii xf3 J.xg5 Dando el último toque. El blan­ co tiene una dama por sólo un al­ fil (!), pero la clavada por la diago­ nal hl -a8 es mortal. 25. �g1 26. Wxf3 27. �g2 28. Wd1 29. a4 30. ab5 31. abandonan. i,xf3 ,txe3+ i.d4 .tes li: feS llxc2+
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    INTRODUCCION Lu pregun ta,desde luego, se su ­ giere por sí m isma : ¿qué relación l"Xisteen tre la Defensa Sic iliana y el final? Se co mprende f ác ilmente que al huhlar del medio juego , lo haga ­ mos ta mbién de la a per tura, ya que su vinculación es directa , pero del final, eso ya es otro asun to . Pero, sin embargo, debemos des pejar nuestras d udas, ya que se puede afirmar que en la Defensa Sici lia ­ na, más que en nin guna otra aper ­ tura, la sil ue ta de los fmales que surgen tiene en su mayoría un as ­ pecto que coincide muc ho con los rusgos c arac terísticos de la pro pia apertura. Así, ¿se puede imaginar cualqu ier ti po de final sic iliano sin la columna «e»? ¿es posible que en un final con los peones doblados en «f »tras el c ambio de damas en la variante Ra uzer no se perciba el in flujo directo de la ape rtura ? O tomar, por ejem plo, el final con un caballo negro en eS o eS con tra un alfil de casillas blancas, y las es ­ truct uras de la Sc heveningen o la dragón vienen a la mente . De esa forma, y sin in tentar es ­ tablecer esquemas abso lu tos," pode ­ mos es tablecer una es trec ha re la­ ción en el laberin to sici liano entre las tres fases del juego : a per tura, medio juego y final. lSl
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    6. LA COLUMNAVITAL 1�1 jugador siciliano no puede mntcmplar su existencia sin la co­ lumna «e», es pecialmente al llegar al finul. Puede llamársele sin exa­ �erución «la columna vital », ya que por ella las negras se compor­ tan co mo auténticas soberanas. l.ns blancas no entran en con flicto por ella, ya que poseen su pro pia columna vital, la «d ». l.a experiencia demuestra que en el final la columna semiabierta «e>> reporta muc hos más dividen­ dos a las negras que la «d »a las blancas. Y cuando por alguna ra­ zéln inusual se establece una barre­ ra de choqu e por esta columna, las posibili dades del negro decl inan rápida mente. Pueden ofrecerse nu­ merosos eje mplos de esto, pero me detendré en un e pisodio de mi pro­ pia experiencia. Jugando el cam­ peonato de la URSS por equi pos rn el año 1 96 1 con el «Burevest­ nik», me enfrenté con el GM Ko­ tov. Esta partida guarda un recuer­ do emotivo para los dos : el desti­ no quiso que Ale xander Ale xan ­ drovich yyo contrajéramos matri ­ monio ese mismo d ía,· y aquella mniinna, antes del encuentro, re­ �istramos nuestros res pectivos en ­ laces matrimoniales. Al llegar al tablero, cada uno de nosotros deseaba ofrecer a nues­ tras esposas un recuerdo ajedrecís ­ tu.:o memorable . .. Ya desde la pri - mera jugada decidí confundir a mi adversario, venerable g ran maes­ tro, y jugué l. e4! ( por su puesto, él no es peraba de mi semejante im­ prudencia). En la variante Paulsen, Kotov eligió una l inea que incluía el cam -· bio de damas, pero él lo reali zó en un momento ina pro pia do. Como resultado, la colu mna «c »se ce r ró bruscamente y las negras se encon­ traron sin contrajuego. O POLUGAIEVSKY e KOTOV Moscú 1961 l. e4 c5 2. ll:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4 4. llJxd4 'it'c7 5. ll:lc3 e6 6. J.e3 a6 7. a3 b5 8. llJxc6'fWxc6 9. J.e2 J.b7 10. 0.0 'it'c7!? (10. li c8 ó 10. ... ll:le 7! ? eran más fuertes) 11. 'i'd3 lid8 (1 1 . ... ll:lf6 es mejor) 12. J.d4 ll:lf6 13. 1!t'e3 lic8 14. f4 J.c5 15. liad1 d6 16. J.f3 J.xd4 17. 'fi'xd4 Wc5 18. 'fi'xc5 dc5 (DIAGRAMA 167) 19. eS! Las blanca s con trolan la colum ­ na «d »y a hora pon en sus miras en d6. 19. ... j,xf3 20. liX f3 llJd7 1 53
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    21. li:le4 <J;;e7 22.li: g3! Paralizando completamente al rival. Las negras han de elegir en­ tre 22. g6, debilitando catastró­ ficamente la casilla f6, y la jugada realizada, que condena a la torre a una misión penosa. 22. ... llhg8 23. :!1 d6 li:lb8 24. li:b6! No concediendo a las negras ni un minuto de paz. Amenaza la mortífera 25. � b7+. Las negras no disponen de una continuación sa­ tisfactoria. 24. •.. lii:c7 2S. li:lf6 lld8 26. Ja:xg7 lidl+ 27. <J;;f2 li:ld7 28. lid6! Con esta sutileza, prevista de antemano, las blancas reducen a nada los deseos de las negras de deshacerse del caballo blanco. Es evidente que no es posible 26. ... llxd6 27. ed6+ <3txd6, por 30. liJeS+. 154 28. ... lii:cl 29. liJxb7 llx c2+ 30. <J;;e3 llx b2 31. lLlgS lii:b3+ 32. <J;;e2 llb2+ 33. <J[;d1 <J;;d8 34. llx f7 <J;;c8 3S. liJ x e6 lia7 o 35. llb7 36. llf8+! 36. li:lf8 abandonan. Comprendemos ahora por qué las negras tienen tanto cuidado en conservar la columna «C». Todas sus casillas se encuentran bajo el control de sus piezas, pero en el fi­ nal es la torre la que ejerce un pa­ pel principal por esta columna. O BELIAVSKY e MARIN Szirak 1987 l. e4 eS 2. li:lf3 d6 3. d4 cd4 4. lLl xd4 li:lf6 S. li:lc3 a6 6. f4 eS 7. li:lf3 li:lbd7 8. a4 i.e7 9. i.c4 'i!faS 10. 't!fe2 0-0 1 1. i.a2 ef4 13. J..x f4 i.e6 14. i_xe6 liJ x f3+! Esta novedad, encontrada por Marin, es mucho más fuerte que lo considerado hasta entonces por la teoría: 14. .. . fe6 15. li:lg5! 'tlfc5+ 16. <J;;hl 't!Vc8, que por lo visto no libera a las negras de sus dificulta­ des. 1S. 'tlfx f3 El blanco no puede sentirse sa­ tisfecho con 15. llx f3 fe6 16. lit afl li:lg4. 1S. ... fe6
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    16. 'Wh3 1Wc5+ 17.�hl 1!fc4! l Jn detalle importante. Con vis ­ tus al futuro, las negras provocan In debilidad del flanco de dama. 18. b3 1Wc8 19. l:tadl eS! Sin preocu parse por la debili ­ dad de d5. Muc ho m ás im portan ­ te, tras el ca mbio de damas ,resul ­ ta lu de c 3 en la columna «c », por donde empiezan a o perar las to­ rres negras. 20• .tg5 Para eliminar al cab allo enemi ­ l'o, c.¡ue con trola las casillas centra ­ les. Es dudoso que 20. i.d2 fuera nus fuerte: 20. ... 1!fx h32 1 . g h3 llad! 22. lH3 lic6 2 3. li d 3lifc8 24. .te! �17. y la presión sobre la rolumna «c »es m ás i mportante que lu iniciativa blanca por la «d », en donde la única deb ilidad -d6- sc defiende firmemente con el alfil. 20. ... 1!fx b3 21. gh3 liac8 22. ,tx f6 i,x f6 23. lld3 Las blancas podían entrar en un fmal de torres con 2 3. ll:ld 5JI x c2 24. lLJxf6+ ]Ixf6 2 5. ]Ixf6 gf6 26. li x d6 , pero después de 26. .. . 'it>f7! 2 7. lid 7+ �g6 28. :tlxb7 li e2 29 . lib4 (29. lib6 ¡[xe4 30. li x a6 lib4 no es bueno para él) 29. ... �g 5 30. 'it>g l h5,no consi ­ guen la plena igualdad , pero tienen posibilidades pr ácticas para salvar ­ se. 23. ... lic6 24. �g2 24. .•. i.d8?! Con el blanco a purado de tiem ­ po , Marin sim plifica equivocada ­ mente la posición , poniendo las co­ sas muc ho más f áciles a Beliavsky. Tras la concentrac ión obvia de sus fuer zas por la colu mna «c »,2 4. lifc8 2 5. li ff3 'it>f7! (ev identemen ­ te esta maniobra de rey se pasó por alto) ,le hab ría resultado muy di ficil a las blancas encontrar el ca ­ mino correcto en esta com plicada s ituación. La solución ,encontrada más tarde por Ma rin , pasa por la jugada paradój ica 26. h4! , aseg u­ r ándose un puesto para el caba llo 1 55
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    en h3. Suidea pr incipa ls ereve la en la variante 2 6. h4 'itte 627. 'itth3 .td8 28. ll:g3 !g 629. :El gf3 .ta5 30. lt:ld5 :Ei xc2 3 1 . :El f 6+. Sin em ­ bargo, las negras pueden hacer un mejor uso de sus chances con 29. ... .te7 30. 'ittg4 b5 3 1 . ab5 ab5 32. 'itth3 (32. h5 b4 33. lt:ld5 g h5 + 34. c;!txh5 li xc2) 32. ... b4 33. lt:ld5 :El xc2 34. lt:lxb4 :Elb2, pre parando 35. :El c l. 25. :El xf8+! c;!txf8 26. 'ittfl! .t a5?! Esta segu nda inexacti tud permi­ te a las b lancas liberarse de todas sus dificu ltades, lo que n ohubiera sido posib le de haber jugad o 2 6. ... 'itte8 -preparando 27. .. . 'ittd7 y 28. ... .ta5 -27. lt:le2 1Ixc2 28. :El xd 6.tc7 29. ll:d3 :Elb2. En vis­ ta d e la situación ac tiva d esus pie ­ zas y la debilidad de los peones en «h», las negras mantendr ían una peque ña ventaja. 27. lt:le2 :El xe2 28. :Elxd6 :Elb2 29. ll:d5 .tb6 Des pués de 29. ... b 630. li xe5 :El xb3 3 1 . lt:ld4, e lnegro no pue ­ de jugar 3 1 . ... :El xh3, en vista de 32. lt:le 6+ 'ittg8 33. lt:lg5 . 30. 1Id7 :El xb3 31. Ji[xb7 :El f3+ 32. 'ittg2 ll:f2+ 33. 'ittg3 :Elxe2 34. IIxb6 :Ele3+ 35. 'ittg2 :Ei xe4 Tablas. 1 5 6 O MOROVIC e POLUGAIEVSKY lucerna 1982 Co mo las b lancas no consiguen crear a menazas concretas sobre e l rey negro (30. :El g5 :El e3 !), prefie­ ren cambiar las da mas, co nfiando en que obtendrán tab las en e lfina l. 30. 'l'ti+ 1J'xfi 31. li xf7 La sépti ma fi la parece ser una ga rant ía para las b lancas contra to­ das sus dificu ltades. Si aho ra 3 1 . ... :Ele l, entonces 32. :Ei xe l c;!txf7 33. :Ele 61Id8 34. c4 y las negras no tienen c hances de victoria. P ero en este momento c ulminante la co­ lumna «c» cae en manos de las ne­ gras. 31. ... :El eS! Es evidente que tras 32. :El xb7 :El xc2 las a menazas de lnegro p or la segunda fila son mucho m ás se ­ rias. 32. e3 :Elel 33. :El xet c;!txf7 34. :El e6 :EleS!
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    3�. :ll )(d6 rtle7 36. J:le6+ Sólo uhora se revela la clave de 111 c11pléndida maniobra de la torre llrttnt. No le es posible al blanco p111111r ul final de peones: 36. llb6 n hn7. :ll Kb5 ab5 38. b3 rtld6 39. l'4 �t�! 4 0. t>g2 h5 41. rtlf3 'Ot>e5 42. �e3 b4! seguido de 43. ... b5 y no puede estar en ambos lados a In vez. 171 36.... 37. J:le5 38. lle6+ 39. :lle7 'Ot>d7 t>d6 rtJxd5 39. ... b5! 1�1 camino más rápido para ga- 11111 . El negro abandona sus peones llrl nln de rey, pero a cambio de­ vnNIII al flanco de dama blanco. 40. :llxh7 'Ot>c4 41. :llh6 wb3 41. :llKg6 c;t>xb2 43. ll)( a6 llxc3 1.a 1ragedia del blanco consiste 1'11 �uc la torre negra corta al rey del peón «h» por la tercera fila. 44. t>g2 b4 45. h4 b3 46. h5 'Ct>cl 47. h6 b2 48. h7 bllW 49. h8fi En estas posiciones el resultado depende de una jugada. 49. ... 'fi'c2+ 50. abandonan. O MARIOTII e TAHL Leningrado 1977 Las negras disponen de una ventaja indudable. El juego blanco en el ala de rey se encuentra en punto muerto, mientras que el ne­ gro tiene una iniciativa poderosa y la columna «c» le presta una ayu­ da decisiva. En las próximas juga­ das doblará torres amenazando a3 y asegurándose la casilla c3, que actuará como trampolín de asalto. El alfil va a jugar un papel impor­ tante en los próximos aconteci­ mientos. 26. ... lld7 157
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    27. 11ed 1g6 28. h5 <l;>f8 29. hg6 hg6 30. b3 :S:dc7 31. 11h1 <i/e7 32. :iih7 Esto resulta inefectivo, ya que las to rres blancas no tienen nada que hacer por la columna «h». Pero, ¿qué se p uede p roponer ? Tal vez las blancas debie ran habe rse decidido po r32. ba 4. 32. ... a3! Mantiene al reyblanco en la p ri­ me ra fila ye lude la dive rsión: 32. ... i,xd 4?! 33. 11x d4 11 xc2 3 4. ba 4. 33. 11h2 11c3 34. 11d1 11e3 El comienzo del fin. Se amena- za 35. ..txd 4. 35. lüe2 :S:f3 Las blancas es tán completamen­ te ahogadas. Su p róxima j ugada es un grito de desespe ración. 36. c3 bc3 37. �c2 i.e3 38. 11d3 i,xf4 39. liJxf4 11xf4 40. 11xcJ 11xc3+ 41. 11g2 11xe5 Las blancas abandonan. O WUBOJEVIC e PORTISCH Wijk aan Zee 1972 l. e4 c5 2. �f3 d6 3. d4 cd4 4. �xd4 lüf6 5. �c3 a6 6. i.c4 e6 158 7. .i.b3 b5 8. � .te7 9. f4 � 10. f5 e5 1 1. lüde2 lübd7 12. �g3 i.b7 13. .i.g5 11c8 14. .txf6 �xf6 15. a3 't!fb6+ 16. cl»h 1 't!fe3 17. 11f3 1!fg5 18. 't!fd3 't!fh4 19. 11e1 11c7 20. 11e2 11fc8 21. h3 1t'g5 22. 't!fe3 1!fxe3 23. 11fxe3 11c5 24. 11d3 ... La p resión negra sob re la co­ lumna «c» es bastante desagrada­ ble pa ra el blanco, que en vista de la debilidad de c2 no puede ocu­ pa rd5. El plan negro consiste en avanza r los peones del ala de dama, p ara gan arespa cio pa ra s us alfiles. 24. .•. a5! 25. 11dd2 h5! Ot ro fuerte golpe late ral. El blanco no puede pe rmiti r... h4, ya que seguiría el típico sac ri ficio de calidad en c3 ycae ría el peón e4. Po rtanto, están obligados a reali­ za runa jugada d ebilitadora. 26. h4 <i/f8? Es di fíc il capta r el sentido de esta jugada, muc ho más si se con­ side ra que la casi lla h 7 puede lle -
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    ¡tlll' u serútil para el rey. La lógica 2tl. .ta6 seguido de 27. ... a4 y 21<. b4 hubiera colocado al blan­ w en una situación desesperada. 27. �h2 Para defender el peón h4. 27. ... .ta6 28. lt:ld5 ltjxd5 29. ed5 ll5c7 Adelantándose a 30. lt:le4, pero uhor� las blancas tienen tiempo de ucud1r en ayuda de su peón. 30. �h3 a4! 31. .ta2 b4 Lus amenazas negras son toda­ vht muy serias, ya que a 32. llf2? �•gue 32. ba3 33. baJ llc3 con posición ganada. 32. lile4 1 .a mejor chance. 32. ... ba3 33. :xa4 .tc4! l.u jugada más fuerte. 33. ... .lb� 34. llxa3 lixc2 no vale de­ hido u 35. lilxc2 lixc2 36. lia8+ (Mr nota la desafortunada situación drl rry negro) 36. .te8 37. .ib3 ll • h2 3H. .ta4. Las negras apro­ vrdum la circunstancia que tras 14 .t•c4 Jlxc4 35. :E[xc4l:lxc4 -r nmcnuza mate en h4. 34. bJ .tb5 (UIAGRAMA 174) .1�. l:l x aJ? 1 lt·vu u una posición desespera­ dn l.u única continuación era 35. 174 r-w.·;;;;-�=.�.;;;;; �,....--;·=!'<!:::-� ---,·::=1 � • •" .� &-.� .•• r. •• !'<! . .� . . � � - " � . ¡e:¡ .. ··.i.·�-�- .. _Jam m M D -�- • � Ah " - - �'El Am�D -�-- • • • •• • �a5!. y si 35. ...l:lxc2, 36. )¡txc2 l:lxc2 37. :E[xb5 g6 38. lib8+ <$;g7 39. lib7 y tablas. 35. ... llc3! . Inflingiendo un golpe mortal al nval. A 36. lia5 sigue 36. ... .t �7! 36. i:bl e4! 37. <$;h2 e3 38. lld4 O 38. lldl ,ixh4. 38. ... .tf6 39. llb4 .teS! 40. :E[xb5 e2 41. abandonan• La influencia de la columna «c» se incrementa si el negro dispone además de otra columna abierta. Esto ocurre a menudoen la v arian ­ te Rauzer, cuando después del camb�o en f6 lo,&ra la columna «g», cuya ImportanCia en el final no se debe subestimar. O SZABO e STEIN Tallin 1969 l. e4 c5 2. lt:lf3 lt:lc6 3. d4 cd4 4. llJxd4 lt:lf6 5. lt:lc3 d6 6. .ig5 159
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    i.d7 7. 'ffd2:El eS 8. 0.0.0 llJxd4 9. 1!fxd4 'ffa5 10. ,ixf6?! gf6 11. f4 i.g7 12. �bl !fc5 13. f5 'ffxd4 14. :El xd4 h5 Las blancas han j ugado la ape r­ tu ra de una fonna imp recisa; así, hay q ue criticar el cambio p rema­ tu ro realizado en f6. En vez de 1O. ,ixf6, la teo ria recomienda 1 0. f4 como más f ue rte. El fina l res ultan­ te, con las col umnas abie rtas «g» y «f», favo rece al neg ro. 15. i.b5 i. X b5 16. llJ x b5 a6 17. llJc3 i.h6 Esta es la diagonal po rdonde el alftl p uede most ra rs uf ue rza, ya que es obvio q ue las blancas no pueden cont rola re5. Además, el negro comienza a ope rar po rla co­ lumna «g», actuando el peón «h» de un original a riete. A ho ra las blancas están forzadas a j uga r18. lLld5! cont rolando f4. Pe ro en l u­ ga rde e llo, optan por emp rende r acciones en el ala de dama, q ue no les repo rta rá nada b ueno. 16 0 18. :El b4?! b5 19. a4 i.d2! El negro ap rovec ha la oportuni­ dad de des hacerse del alftl q ue, ha­ blando objetivamente, no es lo me­ jo rde su posición. El peón ext ra blanco carece de valo r. M ucho más impo rtante res ulta q ue en un final con c uat ro to rres, las col um­ nas abiertas para realiza rel traba­ jo pe rtenecen a las negras. 20. ab5 ab5 21. :El xb5 ,ixc3 22. bc3 :Elg8 Mient ras los peones blancos se p ueden atacar, la masa de peones negros pennanece inmune, esto es lo q ue les da ventaja. 23. g3 :Ei g4 24. :El el :El xc3 25. :Eib8+ <J;;d7 26. :Eih8? Las blancas j uegan ag resiva­ mente, pe ro sólo consiguen agra­ var s usit uación. Hubie ra sido me­ jo rhabe rcambiado un pa rde to­ rres: 26. :Eib 7+ :Ei c 7 2 7. :El x c 7+ <J;;xc 7. 26. ... h4!
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    1·:1 triunfo delaestrat egia n egra. 1 ;,1 ullpecto de la disposición de los peones blancos es lam entabl e. 27. : )( h4 I! )( h4 28. gh4 ll b3 29. ll e2 �c6 30. �el ll c5 3 1 . �d2 �d4 Lu diferencia en la disposición de 11111 fuerzas deambos bandos es tul que el resultado no admite du­ Jns. El resto fu esimpl e: 32. bS Il •h� 33. c3+ �eS 34. �e3 ll b3+ ·'�· wd2 ]113 36. �el ll f4 37. oJ.odJ ll h4 38. llg2 ll )( e4 39. ll g7 oJi • f� 40. ll )( f7 dS 41. llb7 eS 42. h4 l:t K4 el blanco abandona. Y ahora vamos a examinar la importancia qu eguarda pa ra el hlnnco la columna «d». Llamamos In atención del l ector en dos parti­ dus que, con un medio ju ego bre­ ve, presentan un paso rápido de la apertura al final. l ) IVKOV e TAIMANOV Belgrado 1956 l . e4 c5 2. lü13 lüc6 3. d4 cd4 4. Q) • d4 lüf6 S. lüc3 d6 6. .i.gS e6 7. Wd2 1.e7 8. ()..()..() 0-0 9. f4 Q) • d4 1 0. fl)(d4 b6 11. i.h4 1t'a5 1 2. t� dc5 13. 'i')( eS 'ir)( eS 14. feS /J 1d� 1 �. 1. )( e7 lü)(e7 (DIAGRAMA 177) bta posición causó una autén- 1 icu ��onmoción en los años cin­ rucnta. Uno delos qu emás f ruc- tíferam ente trabajó en ella fu eBo­ l eslavsky, qu ela jugó tanto con blancas como con n egras. La sup e­ rioridad d elas blancas por la co­ lumna «d» es indiscutibl e, y sólo su d ebilidad d ee5 hac equ elas n e­ gras pu edan aspirar a la igualdad. 16. i.d3 Lo m ejor. A 16. i.b5 ó 16. i.c4 el negro respond econ 16. a6! (véase más adelant e, Litvinov-Bo­ l eslavsky, URSS1959). 16. ... i.d7? Más ta rde Boleslavsky d emos­ tró qu esólo 16. ... b6! conced ea las negras posibilidades de total igualdad. 17. i.h7+ �)(h7 18. ll )(d7 La columna abierta ha realiza ­ do una contribución important e. El negro se ve obligado a sacrifi­ car su ala d edama y toma r a cam­ bio el peón «e». 18. . .. 19. Ii)( b7 20. Ii e1! lüc6 llJxeS 161
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    Esta y lasiguiente maniobra de la torre permiten cuestionar la 1 6." jugada negra. No conseguía nada 20. lüb5 llfb8! 20. ... f6 21. ll e3! llfb8 22. ll c7 ll c8 23. lüb5 ll ab8 La debi lidad de los peones ne­ gros «a>> y«e» le otorgan. a las blancas una gran ventaja en la va­ riante 23. ... a6 24. lix c8 lix c8 25. lüd4 lie8 26. lia3. 24. lia3 a5 25. li x c8 Eludiendo la trampa 25. lixa5 ? :E[ xb5! 25. ... 26. lbd4! 27. � c3 28. b3! 178 ]l x c8 lüc4 e5 1vkov conduce esta fase de la partida brillantemente, sin permi­ tir que e lriva lagudice la luc ha. Ha calculado con exactitud las conse­ cuencias del final de peones tras 28. ... ed4 29. ¡¡[ x c4 ]l x c4 (el fi­ na l'de torres no ofrece a las negras 162 ninguna perspectiva) 30. bc4 'i!>g6 3 1 . 'i!>b2! 'i!>f5 32. 'i!>b3 �e6 33. 'i!>a4 rJi>d6 (33. f5 3 4. c;!>xa5 f4 35. rJi>b6 g5 36. c5 g4 34. c6) 34. ll b5 f5 35. 'i!>b6 'i!>d7 36. 'i!>c5! ga­ nando. Las negras tienen que en­ trar en un fmal de caballos, que también parece fatal para él. 28. ... iüd6 29. lix c8 lü x c8 30. iüc6 a4 31. ba4 'i!>g6 32. a5 'i!>f7 33. a6 'i!>e6 34. a7 lüb6 35. iüb4 �d6 36. c4! Mientras las negras se ocupan del peón «a>>, las blancas realizan beneficios en el flanco de re y. 36. ... 'i!>c5 37. iüd5 iDaS 38. lüe3 rJi>b6 39. iüf5 c;!> x a7 40. lüxg7 lüb6 41. g4! lü x c4 42. iüf5 e4 43. lü x h6 lüe5 44. h4 'i!>b6 45. h5 'i!>c5 46. 'i!>d2 'i!>d5 47. iüf5 iüf3+ 48. 'i!>e2 lüg5 49. h6 abando­ nan. O TAHL e SISNIEGA Taxco 1985 l. e4 c5 2. iüf3 d6 3. d4 cd4 4. lD x d4 iüf6 5. iüc3 iüc6 6. .!g5 e6 7. 't!fd2 .!e7 8. 0-0-0 0-0 9. lüb3 a5 10. a4 d5 1 1. .ib5! ... La ú ltima palabra de la moda. Esta invención pertenece al ajedre­ cista ' letón Vitolins h. 11. ... lü x.e4
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    Tuhl debe estaragrad ecido con "" compañero del equipo l etón. Poco más tarde, en el torn eo d e candidatos en Montpelli er 1985, obtuvo una victoria brillante con rstu variante fr ent ea Korchnoi: 1 1 . .. . de4 1 2. Wx d8 ,ixd8 13. l:t he l fi:Ja7 1 4. i.c4 h6 1 5. ,ix f6 gf�, 1 6. ltJxe4 f5 1 7. &i)d6 i.c7 1 8. g3 b6? 1 9. &¿)xf5! ef5 2 0. i.d5 ga­ nundo. 1 2. &i)xe4 de4 13. Wxd8 i_ x d8 14. .i,xd8 &i) x d8 1 3. li:lc5 f5 Al precio d eun peón, las blan­ rus ejercen una presión durad era Nobre la columna <«i» ydificultan el desarrollo del flanco d edama Posiblemente no era mejor para el negro 1 5. ... b6 1 6. &¿)xe4 i.b7 17. :a he 1 .i.d5 1 8 .f3. 16. ll d6 17. ll hd1 18• .i.d7 Permitiendo un golp etáctico. Debió haber jugado 1 8. i.xd7 1 9. ll x d7+ �f6, aunqu e en opi- nión de Ta hl, el blanco mantenía la ventaja jugando 2 0. JI 1 d6. 19. &i)xe6! i_ x d7 20. f1Jc7 i.xa4 No ha yotra cosa, ya que tras 2 0. ... li c8 2 1 . ]i x d7+ 'i!?f6 22. &i)e8+ terminaba rápidamente la partida. 21. &i) x a8 22. &i)b6 23. li6d5 24. ]i x a5 25. &i)d5+ 26. f1Je3 &i)e6 i.e8 i.c6 'i!?f6 'i!?g6 abandonan. Y como conclusión, una partida en la que surgió ·una aguda discu­ sión entre dos columnas vecinas, la «c» y la «d». O l. ZAITZEV e TAIMANOV Erevan 1962 l. e4 c5 2. f1Jf3 &i)c6 3. d4 cd4 4. &¿)xd4 e6 5. f1Jc3 a6 6. i.e2 1Wc7 7. a3 b5 8. &i)xc6 1!t'xc6 9. i.e3 i.b7 10. 'Wd4 lic8 11. ()..()..() f1Jf6 12. li d2 i.c5 13. 1!t'xc5 1!t'xc5 14. i_xc5 lixc5 15. i.f3?! ... 163
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    15. ... g5! Enfatizael torpe paso preceden­ te del alfll blanco y persigue varios objetivos: ante todo, amenaza ... g4, y toma el control la casilla f4 (impidiendo un futuro f2-f4) y e5 (que servirá de apoyo a la torre). En general, el plan de ahogar el flanco de rey es posible debido a la superioridad de fuerzas con que cuenta en ese sector, ya que la to­ rre de c5 tiene un amplio horizon­ te por la quinta fila, que guarda una perfecta armonía con la inicia­ tiva sobre la columna «c», donde se continuará con a6-a5 y b5-b4. 16. ll hd1 Las blancas no pueden perma­ necer pasivas. Dirigen su juego a la columna «d» y si, por ejemplo, 16. ... g4?, dispondrían de 17. j,xg4! 16. ... h5 Pero esto es prematuro. Taima­ nov sobrevalora sus posibilidades y no tiene en cuenta las del rival sobre la columna semiabierta. La expectante 16. ... .tc6 reforzaba el punto d7 y preparaba 1 7. ... g4, manteniendo las negras todas las ventajas de la posición. 17. lld6 .tc6 18. h4?! Esto es el camino equivocado. Omite una posibilidad táctica inte­ resante: 18. �d5! ed5 19. ed5. Después de 19. g4! 2 0. dc6 gf3 21. 11 xf6 fg2 se produce un final de cuatro torres poco usual, en 164 donde, en mi opinión, Zaitzev ten­ dría todas las posibilidades de as­ pirar a tablas: 22. cd7+ <tie7 (22. ... 'i&d8 23. l:[ xfl h4 24. h3) 23. llf3! (no se debe entregar la co­ lumna «f» a las torres negras) 23. h4 24. h3 ll g5 25. llg1, y des­ pués de 26. :S: f4 y 27. <tid2. 18. ... gh4 19. ll h 1 De nuevo merecía atención 19. �d5, aunque tras los cambios en d5 las negras mantendrían un peón de más y el juego por la co­ lumna «g». 19. ... a5! Recordando que existe otro flanco. El peón e4 requiere ayuda debido a la amenaza 2 0. b4. 20. ll d4 e5 21. ll d2 b4 22. ab4 ab4 23. �d5 j,xd5 24. ed5 ll c4! El duelo por las dos verticales termina a favor de la «c», cuyas ca­ sillas, en esencia, están todas en
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    posesión d elasn eg ras. Su to rres e t 1 uslada a la cua rta fila justo a t 1rmpo, desde dond ed efi end e el ,Johludo, aunque valiosísimo p eón h4 . 25. d6 0-0! lJ n caso ra ro en la D efensa Si­ dliuna que s ehaga tan tard e el en- roqu eco rto. La s egunda to rren e­ g ra ent ra en ju ego efici ent em ent e y el resto no m erec ecom entarios. 26. :.a: b3 :,¡¡[ f4! 27. �bl :,¡¡[ b8 28. �a2 n b6 29. �b3 �g7 30. :.a:h t �g6 31. n at h3 32. n gt �h6 33. i.a8 hg2 34, :,¡¡[ X g2 lile8 35, li d3 :,¡¡ x d6 36. n e3 &i:Jc7 37. i.f3 lile6 y las blancas s e excedi eron en el ti empo. 165
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    7. LA FUERZADE LOS AUILEf . En ninguna otra fase de la par­ tida,. apertura o medio juego, se manifiesta el poder de un alfil como en el final, especialmente cuando existe la ventaja técnica lla­ mada «pareja de alfiles». No es esto una concepción abstracta sino muy real, que descansa en u� fundamento posicional sólido. Es obvio que no hay que fijarse en situaciones específicas, en don­ de ambos alfiles están privados to­ talmente de espacio, encerrados por ejemplo, por sus propios peo� nes y la ventaja de los dos alfiles es ficticia. Pero estos casos son atí­ picos. En general, la lucha entre la pareja de alfiles contra alfil y caba­ llo o contra la pareja de caballos se da con peones en ambos flan­ cos, sin una restricción especial para la maniobra .de piezas. Sería absurdo afirmar que la pa­ reja de alfiles es omnipotente, pero defenderse contra ellos suele ser tarea dificil y poco grata, y es fre­ cuente que el bando débil no man­ tenga la paciencia suficiente para defender situaciones de tablas. Esta situación se encuentra a me­ nudo en partidas de torneos. ¿En qué reside la hegemonía de la pareja de alfiles en el final?; pri­ mero y más importante, en su ha­ bilidad para controlar un buen nú­ mero de casillas en el tablero, y restringir así las acciones de los ca­ ballos enemigos . Cuanto más 1 66 abierta es la posición, más se acen­ túa esta cualidad. Además, cuando la mayoría de las piezas han aban­ donado ya la lucha, los dos alfiles restringen a las piezas contrarias y a�ren camino a su rey, que se con­ VIerte en un participante activo en el tablero. . Por último, queda otro rasgo Importante: los alfiles no forman una unidad inseparable y en un momento dado puede cambiarse uno de ellos, dejando al otro con superioridad sobre el caballo o al­ fil contrario. En otras palabras, ob­ tenemos la transformación de una ventaja por otra. . Veamos dos ejemplos significa­ tivos como ilustración de lo dicho. 182 O SIDOROV e POLUGAIEVSKY Riga 1954 Las negras tienen peón de más y varios caminos para ganar. Pero
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    r·l rnetndo elegidoes el más rápi­ do y es también instructivo. 411. • • • i.d7! 11 ullil se retira, poniendo sus 111iru!l en la diagonal c8-h3. 47. � 1 g2 i.d8! Y ahora el segundo alfil hace t!lllll'tamcnte lo mismo. La disposi­ rlc'u r a la que aspira el negro es cla­ nr: 1111 alfil rey ocupará g5 y el alfil tlnma c6, con el propósito de pa­ rulilllf a los caballos blancos. Triunfa así el principio de restric­ l'lbn. 4t«. �f4 .igS 4'). �e2+ �eS �11. lüc3 i.e6 � 1 . *c2 A S 1 . lüc2 decide 5 1 . i.c4 �2. Q)gJ * f4! 53. ltJgf5 (53. lbe2+ �l'l 54. li:lg l + �g3 55. lbe2+ �1'2, Ó 53. lügfl _t x fl 54. ltJ x fl LIC+ 55. �e l .tf4) 53. .. . �f3 54. �d-i+ tf2 55. ltJdf5 i.d3 y los al­ lilcli Ul:tthan por sofocar a los caba- """· � 1 . ... �d4 �2. lllcd 1 i.c4+ / ,,,,f M1111cas abandonan. Des­ pnt1N de 5l 'it>f2 (53. �d2 .id3) el ur¡,tro t iene una elección agradable t• n t rt� n ... .td3 54. ltJf5+ �c4, ó � 1 . �dJ 54. lbb2+ �c3. 1 l AONASON e KASPAROV l)urtmund 1 980 l. c•4 r� 2. lilf3 d6 3. d4 cd4 4. Q • cM Q'ff) �- lbc3 a6 6. i.e2 eS 7. ltlb3 i.e7 8. i.gS i.e6 9. i_ x f6 10. 'ifd3 ltlc6 1 1. ltJdS i.gS 12. 0-0 lbe7 13. ltJ x e7 'ifxe7 14. :!l fd1 ll d8 15. lilaS 0-0 16. ltlc4 dS 17. edS l::t x dS 18. 'iff3 l::tfd8 19. ll xdS ,t x dS 20. 'iffS bS 2 1 . ltle3 .tb7 22. ;gd1 n x dt+ 23. i_ x d1 g6 24. 'ifd3 'ifb4 2S. 'ifd7 'ife7 26. 'ifd3 e4 27. 'ifd2 'ifd8 28. Wx d8+ ,i x d8 29. c3 �g7 30. a4 ba4 31. _t x a4 rs 32. g3 �f6 33. h4 i.c8 34. .id1 h6 3S. .ie2 aS 36. i.bS �eS 37. lbc4+ �dS 38. ltle3+ �eS 39; .ibS �eS 40. hgS hgS 41. i.g6 f4 42. gf4 gf4 43. ltlg2 �c4 44. lil xf4 �b3 4S. A x e4 � x b2 46. .ic6 � x c3 47. �fl �d2 Con igualdad de material y la posibilidad para el blanco de cam­ biar una pieza por el peón «a>>, su tarea no es, sin embargo, nada fá­ cil. 48. i.bS? Aunque en apariencia es una ju­ gada obvia -bloquea la diagonal fl -h6- se trata de una inexactitud seria. El blanco disponía de la po­ sibilidad 48. ltld5! que, en opinión de Kasparov, podría conducir a ta- 167
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    bias tras 48.. .. .ta6+ 49. �g2 .tc4 50. f4!, ó 48. .tf5 49. lbe3. 48. ... .trs 49. lb d5? Los errores nunca vienen solos. Las blancas olvidan una de las ca­ racterísticas de la pareja de alfiles ya mencionada antes, que en un momento determinado uno de ellos puede ser cambiado ventajo­ samente. 49. ... 50. J.xd3 .td3+! �xd3 Estamos ante un ejemplo claro de superioridad del alfil sobre el caballo. El alfil tiene una situación ideal en la última fila, ya que pri­ va al caballo de la casilla b6, des­ de donde impediría el avance del peón de torre. 51 . ..t?el a4 52. '<ttdl a3 Las negras han progresado mu­ cho con el peón «a>>. Ahora las blancas pierden tras 53. lbb4+ �c3 54. lba2+ �b2 55. lbb4 .te7 56. lbc2 a2, en donde como es fá­ cil de ver, caen pronto en zugz­ wang: 57. f4 .td6 58. f5 .te5 59 . �d2 .tf6 y 60. .tg5 . 53. '<ttcl ..t?c4! Kasparov juega el final admira­ blemente. Expulsa al caballo qui­ tándole la casilla b4. 168 54. lbe3+ t;b3 55. f4 A 55. lbc2, ganaba 55 . ... .tg5+ . 55. ... .tc7! 56. ..t?bl De otra forma decidía 56. .tf4. 56. ... a2+ 57. �al .taS! La última sutileza. Aún no era tarde para equivocarse con 57. .tx f4?, y 58. lbc4! conducía a ta­ blas. 58. lbd5 .td2 Y sin esperar a 59 . ... .tcl , Ar­ nason abandonó. El futuro cam­ peón del mundo desarrolló una gran técnica en este final. Los alfiles necesitan de espacio para manifestar su fuerza. Esto pueden conseguirlo en el final me­ diante una ofensiva de peones; al avanzarlos dejan tras sí grandes áreas de espacio abierto y cuando entran en contacto con las defen­ sas de los peones contrarios crean también zonas abiertas en el cam­ po enemigo. Puede suceder que un flanco sea insuficiente para los al­ files porque estén comprimidos en él, entonces pueden conducir la ba­ talla de forma simultánea al otro flanco y aumentar así su campo de acción. O STEIN e MIAGMARSUREN Sousse 1967 l. e4 eS 2. lb f3 lb c6 3. d4 cd4 4. lb x d4 eS 5. lbb5 h6 6. lblc3 lbf6 7. lbd6+ J. x d6 8. 'f!rx d6 1!Ve7
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    '}, .." c7+w xc7 10. i.e3 d6 1 1. f3 ic)() 1 2. U-0-0 lihd8 R1 blanco posee la ventaja de la paaroja de alfiles, pero para «com­ pletar IU felicidad» necesitan más oapaclo, por lo que comienzan a llVIJWU' los peones del ala de re y aprovechando la deb ilidad de h6. 1 3. �4! li ac8 14. 114 lbe8 1 5. : h2 a6 Ha desagradable ceder el punto h6, poro ¡,qué hacer?, tienen que ncl lvau· su juego en el ala de dama tl13 ul¡una manera. 1 t.. 1:� 11. b¡:5 lii. .t b6 · �). ltldS+ 111. cd5 1 lnil:;l. Si 20. Mllllllrin calidad. 1 1 . ..te3 hg5 b5 11 d7 _i x d5 11b7 lüb8 2 1 . .ih3 lüb8 1 11 r11 retirada sería inaceptable. l .nll negras están obligadas a de- 11-nder el punto eS. 22. f4 En cuanto el juego se abra será imposible luchar contra los dos al­ files. 22. ... 23. .ih3 24. J:¡ e2 lüd7 lic4 libc7? Esto pierde la partida, ya que la torre se atrapa a sí misma. Sin em­ bargo, su posición serí� difi�il de sostener tras otras contmuac10nes. 25. .id4 f6 26. gf6+ gf6 27. b3 11 x d4 No servía 27. .. . li b4 debido a 28. �b2 y 29. c3. 28. 11 x d4 lüb6 29. lid3 llc5 30. .ig2 lüc7 3 1. lih3! Empieza el ataque decisivo con­ tra el rey. 31. ... 32. lih7+ 33. feS lübx d5 �f8 deS O bien 33 . ... feS 34. ll d2 <t>e8 3S. .ie4. 34. 11 d2 f5 35. .ih3 lüf6 36. 11h8+ wg7 37. J:¡ c8 f4 38. lig2+ �f7 39. lig5! Paralizando totalmente los peo­ nes negros. 39. ... lüfe8 169
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    40. 1I d8 41.b4 42. 11 x e5 43. lid6 ll:lf6 ll c4 Il: xb4 abandonan O POLUGAIEVSKY e IVKOV Belgrado 1969 l. ll:lf3 ll:lf6 2. c4 c5 3. lLlc3 ll:lc6 4. d4 cd4 5. ll:lxd4 ll:lxd4 6. 'ti'xd4 g6 7. e4 d6 8. .ie3 .ig7 9. f3 0-0 10. 'l'd2 .ie6 1 1. Il:cl 'l'a5 Hemos presenciado uno de los fe­ nómenos del ajedrez moderno, una apertura inglesa se ha transformado en una siciliana, y más precisamen­ te, en una de sus variantes, el siste­ ma Maroczy. 12. ll:ld5 La continuación principal. Las blancas se apresuran a realizar esta maniobra, antes que las negras jue­ guen 1 2. ... l:i:fc8. Las blancas no lc.r gran ventaja tras 1 2. .ie2 l:i: fc8 1 3. b3 a6 14. ll:ld5' 'f'xd2+ 1 5. <;t>xd2 ll:lxd5! 1 6. cd5 .id7. 12. ·- 'f'xd2+ lvkov se siente contento simplifi­ cando la posición, pero el fmal re­ sultante parece bastante sombrío para él. Más tarde se encontró como lo más fuerte para el negro 1 2. 'f'xa2! 1 3. ll:lxe7+ t>h8, con un jue­ go agudo. 13. <;t> xd2 ,i x d5 Ahora fallaba 1 3. ... ll:lxd5 por 1 4. cd5 .ic8 1 5. b3 y la torre blan­ ca entra en c7. 1 70 14. cd5 Il: feS Hemos presenciado un paso rápi­ do de la apertura al fmal. El blanco posee la ventaja de la pareja de al­ files, que apuntan al ala de dama, y también tienen ya su rey situado en el centro, lo que es muy valorable, teniendo en cuenta la probabilidad de un cambio de todas las torres por la columna «c». Pero estos factores, por sí mismos son insuficientes para ganar. No existen debilidades en la posición negra y tienen la oportuni­ dad de estabilizar su caballo en c5 (... ll:ld7-c5). Las blancas deben in­ troducir en el juego a sus peones para poder obtener más espacio para sus alfiles y restringir los movi­ mientos del caballo enemigo. 15. i.e2 Unas rondas más tarde en este mismo torneo, llegué exactamente a esta misma posición contra Ostojic. En ella me fue posible encontrar la solución ideal para el blanco: 1 5. Il: x c8+! J:i xc8 1 6. g3!, la transferen­ cia del alfil a la diagonal h3-c8 es el eslabón principal de todo el plan blanco. El alftl blanco no sólo cubre
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    lu l:asilla d7,sino que también está preparado para atacar el ala de 1lunuc 1 6. ... 1J.c7 1 7. i.h3 ll:ld7 1 8. Jll: l ! lt x cl 1 9. c,t>xcl, y tras el cam­ hi,, de la segunda pareja de torres e• imposible parar a la pareja de al­ lil"". Ostojic continuó 1 9. ll:lb6 lnu es mejor 1 9. ... ll:le5 20. i_xa7 �.dh 2 1 . t>c2 llJxb2 22. i.c8 b5 23. i.a6, o 1 9. ... ll:lc5 20. i'c2 se­ r.:uido de 2 1 . b4) 20. i'c2 'ittffi 2 1 . h3 �e8. 186 22. ll·1! El caballo negro no sólo OIIUÍ ¡ll'ivado de cualquier posibilidad nl.llivn, sino también se encuentra hl"o ul al�tque del peón «ID>. Des­ puO!I tic 22. . . . lt>d8 23. a5 ll:lc8 24. i•c.:li wxc8 25. i.xa7 el blanco jlllfla l�hncnte. 1 �. ... a6 l (t. h4! c¡f;f8 1 7. a4 ll:ld7 I H. u5! Socavando los peones negros por htH CW�illas blancas. En un futuro lluoden llegar a ser presa del alfil rey llnn�'4:l. Nótese que los peones qui- 11111 ul caballo todas las casillas im­ portantes para él. 18. .•. 19. litc2 20. <;t;> x c2 21. lt>b3 22. i.d2! i.b2 :a. x c2+ i.g7 l:I c8 Así el blanco ha llevado a cabo totalmente su plan en el ala de dama, pero todavía, por el momen­ to, las negras pueden aguantar la po­ sición, ya que disponen de fuerzas suficientes en ese sector. Se hace cla­ ro que las blancas deben incremen-· tar su campo de actividad, despla­ zando el centro de los acontecimien­ tos al lado contrario, haciendo im­ posible que las pasivas piezas negras puedan defender dos frentes a la vez. De esta forma, las blaricas se embarcan en la segunda fase de su plan, dando la señal de asalto al flan­ co de rey con sus peones. Pero antes existe un pequeño problema que deben resolver: ¿hay que cambiar las torres?; con su últi­ ma jugada las blancas aclaran que no temen a la torre negra, ya que no puede disponer de ninguna de las casillas clave de la columna «c», y las operaciones en el centro y ala de rey abrirán, más tarde o más tem­ prano, la posición, por lo que el blanco decide conservar su propia torre. 22. ... i.d4 Las negras adoptan una táctica de espera, lo que deja _ a . las bl�cas las manos libres. Quizá debieron agudizar la posición con 22. ... e6. 23. g4! rtig7 24. g5! 1 7 1
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    El mismo métodode bloqueo que en el ala de dama 24. .•• :a c7 25. :iitdl �f8 26. f4 i.g7 27. i.g4 �e8 28. llfl i.d4 29. h4 i.g7 30. hS .td4 31. :iit hl .tg7 32 Il h3 �f8 Es importante no apresurarse cuando se dispone de una gran ven­ taja de espacio. Las últimas jugadas muestran que las blancas se atienen a este sabio proceder. Desde luego, a las negras les resulta muy desagra­ dable conducir una defensa diflcil, especialmente al no saber cuando puede el blanco llevar a cabo la ac­ ción decisiva 33. h6! El blanco descubre el punto más vulnerable de las negras, que inespe­ radamente resulta ser ¡el peón h7! El camino hacia él, sin embargo, es lar­ go, tanto para el alfil rey como para la torre. 1 72 33. ... i.d4 34. lld3! Invitando al negro a definirse. ¿Adónde mover el alfil?, el negro descubre para su horror que 34. ... .tal (o 34. i.h8) era malo debi­ do a la secuencia 3S. ,txd7! l1 xd7 36. .tc3! .txc3 37. l1 x c3 (amena­ zando mate en la última flla) 37. ... �e8 38. bS! abS (39. ba6 ba6 40. llc6 lla7 4 1 . ll c8+ 'ittd7 42. llh8 cae el peón «ll))) 39. �b4 �d8 40. � xbS llc7 4 1 . :5t x c7 � x c7 42. eS!, zugzwang, tienen que guardar el peón b6, pero el blanco está prepa­ rado para e�6, seguido de f4-fS y gS-g6, aclarando el camino para el peón «h». Estas variantes demues­ tran claramente la fuerza de la juga­ da 33." blanca. Si el negro mantiene las torres, entonces tras 40. ... e6 4 1 . �b6 edS 42. edS lle7 43. llc4! l1 d7 44. l1e4 se alcanza una posi­ ción zugzwang, muy rara en fmales de torres. Por consiguiente, el alfil debe reconocer amargamente que debe despedirse de la gran diagonal. 34. ... i.a7 35. i.h3 i.gl 36. .ic3 Los alfiles se han cambiado los papeles. Ahora las blancas dominan por la diagonal a l-h8 y gracias a eso le va a ser posible llevar a cabo la tan esperada ruptura 36. ... �e8 37. e5 i.h2? La misma táctica de espera, pero en realidad esto constituye una for­ ma lenta de morir. Hubiera sido me­ jor decidirse por 37. ... deS 38. feS
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    ihJ. N. d6Ilc8 40. de7 li c7, aun­ qm.· lu1l�era sido muy dificil soste­ lll�r ba 1�osición negra. :m. l'tl6 ed6 3'J. l%e3+ Wd8 40. l'll-4 1 .11 ,·,uima jugada antes del con­ lrl ll 1ll� tiempo. Pos supuesto, 40. 1•,1'1 t¡Kd7 41. .if6 hubiera gana­ do. 40. ... i.g1 l�to pierde de inmediato. 40. ... lZdi podla prolongar la resistencia, yn I.JUC demanda cierta exactitud por pnrlc del blanco. La victoria se lo­ Jlr�t como sigue: 4 1 . lle2! i,xf4 42. 11M! (seria un paso en falso 42. i •d77 'i> " d7 43. ll f2 .ie5! 44. .t • eS deS 45. n x f7+ <.t/d6 46. SI • h7 c4 � el negro consigue peque­ n��� pollibllidades) 42. ... llJxf6 43. 1 •eH �11 c8 44. gf6 .ie5 45. b5! nh� (el negro no puede permitir h� y la torre penetra por c7) 46. �b4 Wbl! (o 46. ... .txf6 47. lle8+ �ll7 48. 1 11 e5! de5 49. d6 cltb8 50. �h6 tl/cll 5 1 . d7+ chxd7 52. rJtxb7 o4 H 116 e3 54. a7 e2 55. a8'it' el !V �t1. Wc8+ �d6 57. 't!Vc6+ ltte5 58. •rK+ 4 1. i, K d7 abandonan. A •1 1 . . . . �)( d7 sigue 42. i.f6 y n u huy defensa contra :E[ e7-e8-h8. ( l SUr:TIN e VUFF.ROV Mo1l!Í1 1 972 l . '"' r� 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4. Q' • 114 IJ'f(, 5. lüc3 a6 6. .ig5 e6 7. 'ef3 h6 8. i_x f6 "exf6 9. "exf6 gf6 10. i.e2 h5 11. h4 .td7 1 2. a4?! ll:lc6 13. lbb3 li c8 1 4. a5 ll:lb4! 15. 0..()..() ... No puede aprobarse cómo han jugado las blancas esta línea de la variante Najdorf; el avance del peón «a>> no produce otra cosa que preocupación y el debilita­ miento del f1anco de dama es evi­ dente. El caballo de b4 es invulne­ rable (¡el peón «a>> ya no puede. volver atrás!), lo que permite al ne­ gro realizar sus siguientes pasos, ya que tiene cubierta la casilla d5. Va a abrir la posición en el centro utilizando el peón «f» como ariete tras lo cual sus alfiles empezarán a campar por sus respetos. 1 5. ... e5! 16. chb 1 f5 17. i.f3 i.e7 18. ef5 i,xf5 19. n d2 iJ. c7 20. .ie4 i.e6 21. g3 f5 La infantería comienza a avan­ zar. 22. .1f3 sería respondida, por supuesto, con 22. e4, abriendo la gran diagonal para el alfil rey. A lo único que puede aspirar el blan­ co es mantenerse en d5, aún ce­ diendo su alfil rey. (DIAGRAMA 188) 22. .id5 23. llJ x d5 24. iJ.hd1 llJxd5 ll c4 Aquí el blanco pudo haber eli­ minado la ventaja de la pareja de 1 73
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    alfiles negros conel cambio en e7, pero no habrían mejorado las co­ sas para él. El alfil superviviente sería incomparablemente más fuerte que el pobremente situado caballo de b3, y el peón «d» avan­ zaría ljbremente. Así, las blancas mantienen la ocupación de la casi­ lla d5 tanto como puedan. 24. ... .if8 2S. ll d3 ll h6 26. lbel ll eS 27. b4? Este nuevo debilitamiento sólo acelera la derrota. Era necesario volver atrás con el caballo, 27. lbb3. 27. ... ll c4 28. lb a2 f4 Preparando 29. ... .if5, p. ej., 29. lbac3 i.f5 30. ll 3d2 fg3, man­ teniendo una presión fuerte. 29. gf4 Las blancas quieren ceder un peón para librarse del alfil en e6, pero esto no les salva de la derrota. 1 74 29. ... _i xdS 30. ll xdS li x f4 31. bS ll x h4 Las negras disponen de un peón de más, listo para ser avanzado. Al final, resultó decisivo para la deci­ sión del juego aunque aún transcu­ rrieron cuarenta jugadas antes del desenlace. Nuestro estudio acerca del «mo­ nopolio» de la pareja de alfiles quedaría incompleto si no tratára­ mos otra variedad de final, cuya relación de fuerzas es de dos alfi­ les y peón contra torre y caballo. Estas posiciones son frecuentes en la siciliana, tanto en el medio jue­ go como en el fmal, resultado de los sacrificios estratégicos de cali­ dad. O AM. RODRIGUEZ e POLUGAIEVSKY Biel 1985 l. e4 c5 2. lbf3 d6 3. d4 cd4 4. ll) x d4 lbf6 S. lbc3 a6 6. .igS e6 7. f4 bS 8. eS deS 9. feS 'f1lc7 10. ef6 'fileS+ 11. .i e2 'fl/x gS 12. 'fl/d3 'fl/xf6 13. llfl 'fileS 14. lld1 ll a7 1S. lb f3 'fl/c7 16. lbgS fS 17. 'fl/d4 El GMcubano siempre está dis­ puesto para disputas teóricas y así escoge la variante más típica del sistema Polugaievsky. 17. ... 'fl/e7!? La última palabra de la teoría. Las negras siguen moviendo su dama sin la más mínima preocupa­ ción. Esta excepción a la regla está basada en cálculos concretos.
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    I M. lügc4 Muyorcsdificultades le creaba a luM negras 1 8. i.h5+ g6 l 9. 'i!Vxh8 •· •.t� 20. .tf3, con una posición dilkil de evaluar. Con la jugada •Id lcxlo las blancas también ga­ uun lu cal idad, pero en la banda opncsla. Por el momento, el negro hu de defenderse de 1 9. .thS+. 1 8. . • . 19. lüd6+ 20. 'f!txa7 h5 'i!Vx d6 Todo esto ya había ocurrido en oi i'UN ocasiones. Una de las veces luM m:gras eligieron 20. ... 'i!Vx h2 y lnN hlancas fueron las primeras en acm amenazas. En mis análisis ca­ Meros l.uve la fortuna de encontrar 111111 111cjora sustancial para el ne­ ltro. lU. . . . 1!t'e5! ¡ 1 .a t�cntralización de la dama, p 1 i111Cro y anLe todo! Esta jugada •lt·pri111ió a mi temperamental opo­ llt'lllc. Se rercibe que también el 1 ry hlunco se siente inseguro, así, Roddguc1. se apresura a cambiar las damas pero el final resultante no es agradable para el blanco. 21. 'i!Vd4 lüd7! 22. 1!fxe5 lfl x e5 El negro posee tres piezas me­ nores excelentes y un juego claro en el centro y flanco de rey, en donde tienen dos peones de más. No existe para el blanco un méto­ do práctico para concretar su cali­ dad de más y su peón de más en el ala de dama. Las negras sólo tie-· nen que estar pendientes de cual­ quier golpe táctico. 23. ot>d2 El blanco realiza un enroque ar­ tificial y deja libre la casilla e 1 para su torre. 23. . . . .td6! Las negras encuentran la mejor disposición para sus alfiles. Parece más agresivo 23 . ... .teS, pero des­ pués de 24. h3 y entonces la fel podría tener problemas en vista de su caballo, que se encontraría inde­ fenso. 24. wcl we7 25. Ii fel Con l a astuta tramp a 26 . i, x bS!? ab5 27. Ii x d6 ot> x d6 28. liJ x bS+ 't>d5 29. lüc3+ 't>d4 30. li:lb5+. 25. ... .td7 26. .tfl La táctica de espera no tiene fundamento aquí, ya que las ne­ gras pueden incrementar su venta­ ja posicional sin dificultad con el 1 75
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    avance de suspeones. Era necesa­ rio probar a2-a4, para perturbar la tranquilidad del negro en el flanco de dama. 26. .•. ¡[ c8 27. �bl g5 28. h3 h4 Bloqueando el flanco y fijando la debilidad de g2. 29. lbe2 J.c6 30. lbd4 .tb7 31. .td3 �f6! Las negras han calculado con exactitud las consecuencias del sa­ crificio de pieza: 32. li:Jx e6 �xe6 33. J.xf5+ �xf5 34. :iix d6 _txg2 y las blancas están mal, o 32. .tx f5 ef5 33. li:J x b5 i.b4! 34. li:Jd6 J.xel 35. li:J xc8 .tb4, ganando con faci­ lidad. 32• .ifl liJeS 33. c3 Algo mejor era 33. liJb3, aun­ que es dudoso que pudiera cam­ biar sustancialmente la marcha de la lucha. 176 33. ... .td5 El triunfo de los alfiles. Para su felicidad plena sólo le queda al ne­ gro esperar el momento oportuno para realizar el avance g4. 34. a3 liJg6! 35. :iid2 lbf4 36. �a l :ii g8! 37. lbc2 g4 Las blancas están indefensas; sus torres realizan un papel muy pobre en la lucha frente a los alfi­ les negros. 38. b4 39. lbe3 40. It x e3 4 1. gh3 42. abandonan. i.a7 .txe3 gh3 :iig3!
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    8. W PIEIASMENORES EN OPOSICION l .os alfiles no sólo muestran sus vu tudes cuando están conjunta­ t loK. También como piezas solas, I oN ¡llf,les en el final son a menudo 1 1 u ' rs importantes que los caballos, N I , �·· •mo hemos mencionado antes, 1 11 1 existen factores especiales en la po�ldbn. El alfil goza de un mayor nkunn� que el caballo, y por eso se mortliua mejor con la torre y el 11'', los cuales toman parte activa 1' 1 1 1•l li11al de partida. l .a confrontación entre alfil y l nhnllo es un acontecimiento co­ mún c11 el final siciliano. Resulta Mil prl"ndcnte que la mayoría de las Vl'l' 'S t e •·1 que permanece, sea blanco o ne­ �r o. l( l"nli7.ando un estudio técnico elr In� partidas de Karpov y Fis­ l hn se hace evidente su predileo­ ru'tu por esta pieza cuando juegan re •11 hhmcas. I •.N urricsgado dar una opinión tl1• por qué, por ejemplo, Karpov l ll'l ll" prl'fcrcncia por esta pieza. 1 '1'111, uunque parezca extraño, ¡yo ''"' nmsitlcro culpable de ello! Ya r· 1 1 d cnpitulo «El triunfo del expe­ ' rrllr'lllml comenté la cuarta parti­ ' tr, tk mi match con él, en cuyo fi­ nn i yn poseía un caballo muy fuer- 11' h •·ntl' 11 un alfil blanco sin pers­ ¡ u·d 1Vns. Pero paradójicamente, yo me las ideé para perder esa par­ l idu qrrién sabe, ¿llegó Karpov a creer en el poder mágico de esta pieza? Espero que el lector me per­ done esta explicación un tanto frí­ vola, pero de cualquier forma, tras este episodio he visto frecuente­ mente en las partidas de Karpov esta correlación de fuerzas, por ejemplo, contra Taimanov, Miles y otros. O KARPOV e MILES Londres 1 982 l. e4 eS 2. ltlf3 d6 3. d4 cd4 4. lLl xd4 lLlf6 5. ltlc3 g6 6. .te3 i.g7 7. f3 0-0 8. 't!Vd2 ltlc6 9. g4 i.e6 10. 0-0-0 lf.:l x d4 1 1. .,t x d4 'f!Vx a5 12. a3 1! ab8 13. h4 l! fc8 14. ltld5 'f!Vx d2+ 15. 11 x d2 .,txd5 16. ed5 a6 17. i.e2 ltl á/ 18. f4 liJeS 19. l! h3 l! c7 20. Ii e3 b5 21. .t x g7 w xg7 22. l:i d4 aS?! 1 77
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    La posición negra no parece mala en apariencia, y su caballo no es más débil que el alfil blanco. Pero esto no es así. El blanco ya ha preparado su ataque al centro y flanco de rey por la columna «e». E 1 caballo neg ro no puede utilizar el punto e5 y su si tuación en c5 es insegura debido a b2-b4. Por todo ello parece innecesario para el ne­ g ro debilitar sus peones del ala de dama; hubiera sido mejor realizar la maniobra lZJa4-b6. 23. b4! lZla4 Miles teme jugar ab4 por 24. ll xb4! y la defensa de b5 sería di­ ficil. 24. ba5 lZlc3 25• .tfl �f8 A 25. B: a8 Karpov había pla- neado la maniobra de rey 26. �b2 lZJa4+ 27. �b3 lZJc5+ 28. �b4. 1 78 26. 'itt b2 B: bc8 27. 'l!lb3 B: c5 28. a6! iZJ x d5 29. It x d5! l:l xd5 30. l:l c3! ¡Una serie de fantásticas juga­ das! Después de 30. ... l:l x c3+ 3 1 . � x c3 l:l c5+ 32. �b4 l:l c7 33. .tg2 la po sición neg ra es desespe­ rada ¡Aquí se revela plenamente la fuerza del alfil! 30. ... l:l d8 31. l:l c7! ll dl 32. _t xb5 Ahora no se pu ede frenar al peón «A». 32. ... 33. a7 34. :S. b4 35. �a4 36. l:l x b5 37. Il b8 38. It xd8+ e5 ef4 l:l bl+ l:l xb5 t:3 f2 abandonan. Ahora otro esquema análogo que surg e también de la variante Dragón: O PSAKHIS e TABOROV Bakú 1 979 También aquí el final favorece al blanco. De nuevo, la casilla e5 no está di sponible para el caballo
  • 174.
    lll'J.111 y laeS se puede controlar l'ou h2-b4. Las blancas tienen un i••q�o t:icil para su s torres por la rolumna <<C», mientras que el peón hC• llrnifa al rey negro y crea futu­ t nN motivos de mate en la última lilu. Las negras tratan de mejorar lu posición de sus piezas, especial­ IIICIItc de su caballo para centrali­ l.llrlo 111ás. 20. ... tDf6 21 . lt h3 ll c5 22. c4 1I ac8 2:. lt b3 1 mpidiendo el contrajuego con hS. 2:1. . .. b6 24. i.e2 tDe4 2.�. IX d4 f5 2(1, g4! Fl inten to de estabilizar al caba­ llo cn el centro no tiene éxito. Las hlnncus destrozan el soporte fS, y dt•Npués el alfil empieza a operar. 26. ... <bf7 27. lte3 1I 5c7 2M. �a2 a5 29. KfS gf5 311. i.d3 l:i g8 :l l . .tx e4 fe4 ;2. ll d x e4 a4 .u. r�! (UIAGRAMA 194) A l'ONt u de un peón las negras hu11 ohtcnido cierto contrajuego , y por cNo lus blancas deciden correc­ t u n •cnte no aferrarse a una peque­ i)n ventaja material y fijan sus es­ peranzas en el ataque en este fmal de cuatro torres, para lo que el peón «f» sirve como ariete. 33. .. . ll g1 34. :!le6 :¡¡ n 35. ];! g3 :!:! x e4 36. 11 g7+ <bf8 37, f6! 1I X f6 38. II x h7 :!l n 39. ll g6 :¡¡ h4? Un error en el Zeitnot. Es cier­ to que la directa 39. II ce! tam­ bién perdería después de 40. :i:!.h 8+ <bf7 4 1 . l'I g7+ <t;f6 42. l:i f8+ <beS 43. :i:!. gS+ 'bd4 44. J:[ x fl J:[ x fl 4S. l:[ hS. Las negras sólo podían buscar la salvación en 39. ... l'I h l !, y después de 40. Ii: gg7 l'! x h6 4 1 . l1 f7+ <b e8 42. l:[ x e7+ 'bd4 43. ll d7+ <bc8, man­ tendrían posibilidades prácticas de tablas. 40. llh8+ <bfi 41. li g7+ abandonan. ¿Es normal que los finales que surgen de la variante dragón con caballo contra alfil de casillas blan­ cas favorezcan siempre a las blan­ cas? No se puede afirmar. La con­ clusión final depende de dos facto- 1 79
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    res: la habilidadsaltatoria del ca­ ballo y la movilidad del alfil. El si­ guiente episodio es una ilustración excelente de lo dicho. O DOLMATOV e WATSON Sochi 1988 l. e4 c5 2. lLlf3 d6 3. d4 cd4 4. ll:lxd4 lLlf6 5. lLlc3 g6 6. .te3 .tg7 7. f3 � 8. tfd2 lLlc6 9. g4 .te6 10. 0.0.0 ll:lxd4 1 1• .t xd4 Va5 12. a3 _txd5 13. h4 b5 14. lLl d5 'f!Vxd2+ 15. li xd2 .txd5 16. ed5 a5 17. .te2 lLld7 18. li el lifc8 19. b3 b4 20. _t xg7 � xg7 21. �b2 li c5 22. i.fl �f8 23. lie4 ba3+ 24. � xa3 litc3 25. .te2 lLlcS 26. li[ c4 lit e3 Comparada con las partidas prec eden tes, la situación es com­ pletamente diferente. El alfil blan­ co está restringido por sus propios peones, mientras que el caballo ne­ gro en c5 es invulnerable y se coor­ dina perfectamente con sus torres. Debido a la amenaza constante a4, el rey blanco se siente insegu­ ro. Creo que nadie puede estar a gusto en una posición así. Las ne- 1 80 gras sólo tienen que elegir el mo­ mento oportuno para realizar las acciones decisivas. 27. c¿;,b2 a4?! El joven inglés avanza impetuo­ samente. Desde luego, las negras no tienen que apresurarse, y debie­ ron primero reforzar al máximo su posición. El gran maestro Vasiu­ kov sugirió aquí una jugada muy fuerte 27 . ... h6 !, para realizar des­ pués el bloqueo g6-g5. Si las blan­ cas juegan ahora 28. g5, entonces tras 28. ... h5, el poon de h4 reque­ rirá defensa y las negras tienen po­ sibilidades de crear un peón pasa­ do en «h» (incluso después de 29. ... f6). Es dudoso qu e se pueda re­ comendar a las blancas 28. f4, ya que entonces seguiría 28. ..: a4 29. b4 a3+ 30. �a2 lLle4, aprovechan­ do la debilidad de la casilla e4. 28. b4 a3+ 29. �a2 lLl d7 30. b5 lLlc5 No es mala, p ero merecía aten­ ción 30. ... lLlb6!?, atando a las blancas a la defensa del peón «d». 3 1. li b4 c¿;,e8 32. g5 c¿;,d8 33• .td1 c¿;,c7 34. li[ e2 li x e2 35. i, x e2 li a8? U n descuido i n adm i s ible . ¿Cómo pudo romper el principio del bloqueo? Era correcto 35. .. . wb6! 36. c¿;, xa3 li[ a8+ 3 7 . �b2 f5! y las negras tien en esperanzas de salvar el ju ego.
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    1 96 36. b6+�b7 37. .t b5 Ii a5 38. .tc6+ �b8 Una metamorfosis asombrosa. Sólo en unas pocas jugadas la si­ luución se ha hecho irreconocible y el mediocre alfil blanco de repen­ ic hu pasado a dominar. 39. lH4 ll:la6 441. c3 abandonan. El alfil de casillas blancas goza e n los finales de otro buen «pa­ I I'Óm) de la mano de Bobby Fis­ l:hcr. El conflicto alfil-caballo ha 1111r¡ido bastantes veces en su prác- 1 icu, y en concreto dos piezas m uestras -frente a Rossetto y f'rcn l c a Taim anov- han obtenido In udmiración mundial. ( J FISCHER e ROSSETTO Buenoa Aires 1960 l . e4 eS 2. li:lf3 ll:lc6 3. d4 cd4 4. Q¡ x d4 10f6 S. ltlc3 e5 6. lbdb5 cl6 7. .tas a6 8. .t x f6 gf6 9. lba3 d� 10. Q) x dS .i >< a3 11. ba3 i.e6 1 2. .tc4 1ta5+ 13. 1td2 0-0-0 14. li d1 't!t' xa3 15. 0-0 li hg8 1 6. 't!t'e3 't!t' xe3 17. fe3 �b8 18. i. b3 Ii g6 19 lbb6 �c7 20. n xd8 lt:J x d8 21. ll:ldS+ i,xd5 22. i, xd5 ll:le6 23. h4 h5 24. n rs li h6 25. n f3 n g6 26· �fl b6 27. li f5 .!:l: h6 197 • • • • . . . , . ,.. •.. •�- � - V. R RA. E: R i • - � -- D. • • o. .. � • � • m � • .. . .. .. El duelo de torre-alfil contra to­ rre-caballo resulta ind�dablemente favorable al blanco. Flscher explo­ ta brillantemente los defec tos de la posición negra: no se pueden co­ rregir las posiciones de los peones f6 y h5. 28• .tc4!! Una maniobra de . l�go alcance, resalzando las posibihdad _ es del a�­ fil blanco. Atacando el poon a6, FI­ cher prepara además 29. i.e2, for­ zando al caballo negro a adol?tar una labor meramente defensiva: 28 bS 29. .te2 lbg7 30. li f3 ,¡¡ �-'31. c3, y entonces las ?!ancas trasladan su alfil a la diagonal a2-g8 vía di. La d�ficultad de la d�­ cisión blanca radica en � neces�­ dad de calcular la maniobra SI­ guiente. 28. ... ll:lc5 29. �f3 ll:lb7 1 8 1
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    Parece que elGM americano se ha equivocado, pero ésta es una impresión falsa. Fischer lo ha teni­ do todo en cuenta y ahora lleva a cabo una de sus maniobras favori­ tas. 30. .i xf7 li:Jd6 31. :ii xh5 ll:J xf7 32. 'l!lg4! La niebla se disipa. El rey blan­ co penetra en el bando contrario y el caballo negro es incapaz de lu­ char contra el peón «h». Sacrifi­ cios de pieza como éste ocurren a menudo en las partidas de Fischer. 32. ... :a g6+ 33, 'l!lf5 :a X g2 34. :a h7 :a f2+ 35. 'l!lg6 Rossetto busca la salvación en el final de torres, pero con una se­ rie de jugadas precisas el blanco utiliza su activo rey para realizar el poder de su peón pasado. 35. ... :ii xc2 36. :ii xf7+ �c6 37. a3 I!. g2+ 38. 'l!;> x f6 l h2 39. 'l!;> x e5 ¡¡[ xa3 40. :ilf6+ �c5 41. :ilfl! La torre se sitúa detrás del peón, asegurando su avance sin obstáculos. 41. ... l::t x e3 42. :il cl+! 'l!lb4 43. :il h1 a5 44. h5 abandonan. Ya que están indefensas contra el avance de los peones «h» y «e». 1 82 O FISCHER e TAIMANOV Candidatos. Vancouver 197 1 l . e4 c5 2. lLlf3 lLlc6 3. d4 cd4 4. lLl xd4 1!fc7 5. lLlc3 e6 6. g3 a6 7. .ig2 ll:Jf6 8. ()..() ll:J xd4 9. 1!fx d4 .i c5 10. .if4 d6 1 1. 1!fd2 h6 12. :a ad1 e5 13. .ie3 .ig4 14. .i xc5 dc5 15. f3 .ie6 16. f4 :il d8 17. lLld5 .i x d5 18. ed5 e4 19. :ilfe1 l::t xd5 20. :ii x e4+ 'l!ld8 21. 1!fe2 :ii x d1+ 22. 'fi' x d1+ 1!fd7 23. 1!fxd7+ � x d7 24. :il e5 b6 Taimanov se dirige hacia el fi­ nal, asumiendo que las tablas serán inminentes. Pero las blancas han conseguido una ventaja, que, aun­ que a primera vista parece casi di­ minuta, es duradera, y esto en ma­ ·nos de Fischer hay que valorarlo. Vemos el mismo balance de fuer­ zas que en la partida anterior y de nuevo se observa la superioridad del alfil sobre el caballo. Al contro­ lar gran cantidad de espacio por la gran diagonal, el alfil literalmente «corta» al caballo, privándolo de cualquier punto fuerte. 25. �.f1!
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    ¡ l lu motivo conocido! B alfil se I r u�lndu :1 c4, desde donde podrá l t uhu¡ur t�n los dos frentes. 2�. .. . aS 16. .tc4 li f8 2 7. ..t.>at2 ct>d6 2H. <Jtf3 liJd7 2�. llc3 liJbS .lO. : d3+ �c7 . 1 . d liJc6 U. ll c3 ct> d6 U. aa4 liJe7 4. h.' liJc6 .�. h41 S•• lutl'C claro el sentido de las •11"' úlltmns jugadas del blanco. 1 llt't 111 •lrhilidnd de las casillas del l ltlltt o •Ir duma, avanzaron hacia "' '"""Hu l'Oil su rey y ahora co­ tult•ntn 11 inquietar al negro en el •tlll tll' t r y ·�· . . . h5? 1 1 11hunnov le abandonan sus llttnlu• y l'omcle un error posicio­ ll�tl lttJI tu ntltK�undo el peón en ca­ •11111 hhlltl'll . I �Ncncíalmente, las ne­ JII 111 h1111 l'tlll!llllln sobre sus hom­ l•ttt• 111 l"'•ndn turca de defender la l�tiMIIIII tiC' JlC!oncs contra los aten­ lltlttl tl�tl 11llll hhtnco. De momen­ ltt tllhlft'llll tic udoptar una pru­ •l•ttlll IAt lh n de espera. '' 1 d., 1 rilc7 '1 . ..�, f5· ti l d1 :IH6 W I .Z rild7 ..... · ··' g6 4 1 .b!' lt d6 ., ,111 rildS • ' 11 d.1 �c7 4. ll • d6 � x d6 Fischer escoge el camino más claro, cambiando torres y entran­ do en un final típico de piezas me­ nores, en el que la debilidad d el peón g6 (ya que el alfil pronto va a llegar a e 8 o f7) le otorga al alfil una gran superioridad sobre el ca­ ballo. En general, el plan para rea­ lizar la ventaja consta de tres par­ tes. Primero se aprovecha la indt> fensión del caballo negro y apro­ vechando el método de zugzwang, el rey blanco se infiltra en las pro-· fundidades del ala de dama. 45. �d3 Con la am enaza 46. i_ x c6 � xc6 47. �c4 �d6 48. �b5 �c7 49. �a6 �c6 50. c4 �c7 5 l . · �a7 �c6 52. �b 8. 45. ... liJe7 46. .teS �d5 47. .tf7+ �d6 4S. <!lc4 �c6 49. .t eS+ �b7 50. <!lbS liJeS 51. .i c6+ �c7 52. .id5! liJe7 53. .tf7 �b7 54. .ib3! El blanco maniobra maravillosa­ mente con el allil; ahora lo trasla­ dan a la gran diagonal y expulsan al rey negro d e b7. 54. ... �a7 O 54. . .. liJc8 55. .id5+ �c7 56 . <!la6. 55. .i dl �b7 56. .if3+ �c7 Las negras estarían en zugz- 1 8 3
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    wang en casode 56. ... �a7 57. .tg2, por lo que están forzadas a permitir que el rey blanco se dirija a c6. 57. �a6 199 Así, el blanco ha salvado el pri­ mer obstáculo. Ahora deben de lle­ var a cabo la segunda fase de su plan, consistente en lograr la mis­ ma posición del diagrama pero con el alfil en e8 y tocándole jugar al negro, con lo que se obtendría otra posición de zugzwang. 57. ... lüg8 58. .td5 lüe7 No es mejor 58 . ... lüf6 59. .tfl lüe4 60. J. x g6 llJ x g3 6 1 . �b5! y el rey blanco se dirige sobre el ca­ ballo. 59. .ic4 ltlc6 60. .if1 ltle7 61. .teS Se ha logrado el objetivo y aho­ ra viene la tercera y última parte de la «representación» en el table­ ro. 1 84 61. ... �d8 62. J.xg6! Igual que en la partida anterior, el blanco sacrifica pieza y crea unos peones pasados contra los que el caballo no puede luchar. 62. ... llJ xg6 63. �x b6 �d7 64. � x c5 ltle7 65. b4 ab4 66. cb4 ltlc8 67. a5 ltld6 68. b5 lLle4+ 69. �b6 �c8 70. �c6 �b8 71. b6 abandonan. La fina técnica de Fischer cau­ sa una impresión memorable. Retomemos ahora algunos ejemplos en los que el alfil de ca­ sillas blancas «sirven» a las negras. O LITVINOV e BOLESLAVSKY Cto. Bielorrusia 1 959 l. e4 c5 2. ltlf3 lüc6 3. d4 cd4 4. ll:lx d4 lüf6 5. lüc3 d6 6. i.g5 e6 7. 1!t'd2 i.e7 8. � 0.0 9. f4 lü x d4 10. t!fxd4 h6 1 1. i.h4 t!fa5
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    1 2. &·�dc5 13. 'flxe5 't!fxe5 14. fe5 �)el� l !'i. .l x c7 ftJ x e7 16• .ib5 a6! 1 7. .lcl1 b!! IH. .ie4 Ilb8 19. lid6 hil lU. lhn4 l:i: b5! 21. l::l e1 ftJf5! ll, ,l M f! cf! 23. :i:l b6 • • • L:.R uegras han jugado con bri­ lhmte:t. la apertura y ha neutraliza­ tlu lu presión de las blancas por la t'ohunna abierta. En el final, la VCinlajll va pasando a sus manos de f11nnn ¡radual debido sobre todo a In enonnc actividad del alfil. lll l 23. ... :w. aJ 15. Z[ �e b5 16. /l)b6 17. Zldl .ib7! Ilc8 ab5 l::lc7 11.•pe nnu1o defender ambos pCoriCII de c2 y «e». 17. . • . .ie4 1K. l:l dH+ c;t>h7 19. Jl eH ;¡¡ b7! JO. ��aslJ ¡Vuy11 nllill Ha condenado al ca­ hnllo hlunro y le ha obligado a con­ l l uurNt' en lu esquina del tablero. :U. . . . l::le7 ; l . �lb6 ;¡¡ b7 32. lilaS l::l a7 33. lZlb6 l::l x a2 34. lZld7 Wg6! El rey negro avanza, ante la im­ posibilidad de ser detenido por las piezas blancas; también en esto el alfil juega un papel importante. 35. lZlf8+ <t>g5 36. li c7 'i!fg4! 37. l::l xf7 b3! Boleslavsky juega brillantemen­ te el final. El golpe de peón abre la posición y la poderosa coordina­ ción de torre y alfil junto con el avance del rey por el territorio ene­ migo crea una red de mate alrede­ dor del rey blanco y sus piezas, ale­ jadas, no están en condiciones de impedirlo. 38. cb3 'i!ff3! 39. 'i&d2 b4! Elimina la última casilla de es­ cape. Ahora el rey blanco no tiene a donde ir. 40. l::l c7 41. c;t>d1 42. li x g7 1 85
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    43. 'i!tcl l:'!c2 44. 'Ot>d1 lii: c3 Con la mortal amenaza 45. .tf3+ . Las blancas abandonan. O DOLMATOV e H. OLAFSSON Akureyri 1988 l. e4 eS 2. li:lf3 d6 3. d4 cd4 4. lLl xd4 li:lf6 S. li:lc3 a6 6. f4 li:lbd7 7. li:lf3 e6 8. a4 li:lcS 9. i.d3 h6 10. 0-0 11. 1!fe2 i:e7 12. .td2 0-0 13. b4 ll:lxd3 14. cd3 lii:c8 La posició n del negro es muy di­ námica y tienen en perspectiva el contragolpe central d5, abrien­ do el juego para sus alfiles. 1S. bS li:ld7 16. d4 aS 17. litacl li:lf6 18. 1!fd3 dS 19. eS li:le4 20. li:le2 ll c4! Un sacrificio de peón puramen­ te posicional tras el que los alfiles negros comienzan a dominar todo el tablero. El peón de más blanco 1 86 no se nota, ya que el negro domi­ na la casilla de bloqueo d5. 21. lii: x c4 dc4 22. 1!fx c4 1!fdS! ¡E ntrando en el final tan pron­ to como sea posible! Allí los alfile s estarán en su elemento. 23. 1!fxdS i.xdS 24. li cl El blanco se ha hecho con la co­ lumna abierta. ¿Quizá � precipitó el negro? Hay que dar a cada uno lo que se merece, el GM islandés lo había previsto todo. El negro ofrece de forma ines­ perada el cambio de un alfil (¡ya conocemos este método!) consi­ guiendo un peón pasado, la aper­ tura de la columna «a>> ... y una clara ventaja de su alfil sobre el ca­ ballo. Mientras, para el blanco, la columna «c» esencialmente está vacía. 24. ... i.b4! 2S. .,txb4 Al blanco no le gusta 25 . i.e3 por 25. .tb3. 2S. ••• ab4 26. li:le1 Esta maniobra de caballo tie ne el propósito de bloquear el peón «b» y sostener a la vez al peón «a». No se ve otra alternativa. 26. •.. b3 27. li:ld3 :!1 aS 28. li:lb2 h6! Se ha estabilizado la si tuación en el ala de dama y el negro co-
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    mlrmu u molestarpor el otro lado. hh• rN nn proceder característico: r on rl .tuego en ambos flancos le • •·-ultn 11111� dillcil al caballo opo­ u r • ••· ul nlfll. 2''· %I e7?! 1 ' 11 mi opinión era más exacta )') h4, y si 29. ... g5, entonces 30. ""' h�5 J l . fg5, obteniendo el lllllllo f4 para el caballo, y a 29. ... 1 lnM hlnncas disponen de 30. D dl nlacando el peón «f». Yo es­ lnhn presente en la partida y me ¡uu ruó que Dolmatov tenía la fal­ •n ulra de que estaba mejor debi­ cln 11 HU peón de más. 2''· ... :lO. fg5 :1 1 . �c3 .2. ll x c3 :n. �12 gS hgS llJ x c3 �g7 wg6 A lllenazando la desagradable 1"1 <J;>f5. Vemos, como en la p1ntula anterior, la espléndida wurcli nación entre alfil torre y uy Fl caballo blanco está. atado al p,•óu «h>1 y se encuentra en una pc INil"iún restringida. 34. g4 A 34. 'it>e3 seguiría 34. ... li h8 35. h3 .i. xg2. El obje tivo de las blan� es crear una fortaleza para no deJar pasar al rey enemigo. Pero como ��strarán los próxi­ mos acontecmuento s, no es fácil de realizar. 34. •.• f6! 3S. ef6 wxf6 36. 'it>e2 eS Rompiendo la última barrera ante su rey. La ventaja del negro es muy apreciable, a pesar de la es­ c��ez de material tras la simplif'X:a­ cton. Al blanco le resulta muy di­ ficil vigilar a la torre y rey oponen­ tes. 37. deS+ 'i!;>x eS 38. 'it>d2 li: f8 . Aquí ocurrió algo totalmente mesperado: tras realizar su última jugada, el negro ¡ofreció tablas! en una posición en donde aparen­ temente 1,10 se ve como puede sal­ varse el blanco. Por ejemplo, 39. :il e3+ 'it>d4 40. :il d3+ <;!;>eS 4 1 . lt c3+ �b4. Bueno, ¡gracias por la clemencia! Tablas. O HJARTARSON e POLUGAIEVSKY Reykjavik 1987 l. e4 eS 2. 'bf3 d6 3. d4 cd4 4. ltJxd4 lüf6 S. lüc3 a6 6. .i.e3 e6 7. 'i!fd2 bS 8. f3 lübd7 9. 0-0-0 i.b7 10. g4 h6 1 1• .i.d3 liJeS 12. 'it>b1 b4 13. lüce2 dS 14. ed5 ltJ xdS 1S. .i.f2 .i.e7 16. h4 'i!fd7! 17. g5 1 8 7
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    llJ x d318. 'tf x d3 hg5 19. hg5 n x h1 20. n xh1 ()..().() 21. i.g3? i_ xg5 22. 'tfc4+ llJc7 23. 'tfxb4 i.f6 24. 'tfa5 'ife7! 25. i.e5 i,xe5 26. 'tfxe5 'tff6! 27. 'tf xf6 gf6 El final resultante es claramen­ te favorable a las negras. Su alftl, excelentemente situado, es el orgu­ llo de su posición, puesto que ade­ más, su importancia aumenta visi­ blemente cuando la igualdad de peores oo es simétrica (aquí el ne­ gro posee mayoría en el centro y el blanco en el ala de dama). 28. l'H1 llJd5 29. llf2 llJe3 30. b4 e5 31. llJb3 f5?! El negro, apurado de tiempo, oo encuentra la continuación más fuerte: 3 1 . ... ll d l + 32. �b2 f5 33. f4 (33. llJc5 ll d2 y el blanco está perdido) 33 . llJg4, terminando inmediatamente la lucha. 32. llJc3 f4 33. llJc5 ll d4! A partir de ahora, las negras sí 1 88 van a encontrar las mejores juga­ das. 34. a3 Esto lleva a la pérdida de mate­ rial. Podrían haber ofrecido más resistencia con 34. llJd3, rechazan­ do la idea de eliminar el alftl de b7, aunque tras 34. ... llJc4 seguido de 35 . ... f5 la ventaja negra es indis­ cutible. 34. ... llJc4! 35. llJ xb7 A 35. �a2 el negro gana con la elegante 35. ll d2!, y si 35. llJb3, enton::es 35. ... llJ x a3+ 36. �a2 ll c4!, privando al blanco de cual­ quier chance. 35. ... lt; x b7 36. a4 36. � a2 falla por 36 . ll d2 ! 37. n x d2 llJ x d2 y cae el peón de f3 . 36. ... llJb6! 37. b5 llJ x a4 38. ba6+ � x a6 39. llJ x a4 n x a4 40. ltb2 O 40. ll h2 ll a3 4 1 . ll h5 f6. 40. ... ltb5 41. ll h2 ltc4 42. llh7 lla7 43. ltcl ll a3 El blanco abandona. Así, ¿podría concluirse que en los finales sicilianos sólo entran en conflicto el alfil de casillas blancas y un caballo? Evidentemente, ésta sería una co nclusión absurda.
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    1 u mhiénse dan finales en donde IoN nllilt:N de casillas negras funcio- 111111 u pleno rendimiento. Recuer­ dn, por ejemplo, mi final con Sd1olt, tln el que fui capaz de eva­ hUH de una forma precisa el poten­ ' iul 1IC mi alfil. t l SCHOU e POLUGAIEVSKY Ameterdam 1 970 l. 04 t:5 2. lüf3 d6 3. d4 cd4 4. lh • c14 /¡)f6 5. lüc3 lüc6 6. .ic4 e6 7. .te� 116 H. .ib3 liJaS 9. ()..() b5 111. f4 'ttc7 1 J . f5 e5 12. lüde2 .ib7 1 .. �)d� �xd5 14. i, x d5 lüc4 15. Wd ,txd5 1 6. ed5 1I c8 17. b3 q) • eJ IK. 1fx e3 lrc5 19. 1Wx c5 D • cS 106 20. c4! l .nN blancas esperaban mucho 1h· t'Hi u respuesta. Si las negras «pi­ �'"'.,, y toman el peón, entonces ,., ,llNillucu contrajuego tras el cam­ hio 1lc 1111 par de torres por la co­ """"11 (ICII. 20. ... bc4 2 1 . bc4 .ie7! 22. li fcl 'i&d7! Las negras consiguen incluir a tiempo a la segunda torre en el ata­ que al peón «C)). Imaginemos por un momento que el caballo blanco estuviera en g3; entonces, tras lüe4 serían las negras quieres ten­ drían que pensar en como enta­ blar. Es precisamente su pobre si­ tuación en e2 lo que determina el resultado de la partida. 23. Ji!. ab1 li hc8 24. li b7+ c;&e8 25. Ji!. a7 l:l x c4 26. Il: x c4 li x c4 27. .11 x a6 li c5 Con la caída del peón d5; el al- fil adquiere un gran poder. 28. li a8+ .id8 29. lüg3 :!:r xd5 30. lüh5 O 34. lüe4 f6 3 1 . 'i&f2 'i&d7 32. Il a7+ .ic7. 30. ... c;&d7 31. llJ x g7 e4! Las blancas consiguen la igual­ dad de material, pero su situación se ha vuelto desesperada, en vista de la inmensa superioridad del al­ fil sobre el caballo, que asegura sin estorbos el avance de la pareja de peores centrales. 32. �fl 33. .11 x a5 34. lüh5 35. h4 36. g4 37. lüf4 38. lüe2 ll a5! _ixa5 .ic3! d5 c;&d6 'i&e5 .ia5 1 89
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    39. a4 d4 40.l'ilcl d3 41. l'ilb3 Sin esperar a 4 1 . .tc3, el blanco abandonó. Creo que sería una enorme fal­ ta de respeto si no le prestáramos la debida atención al caballo sici­ liano. Por eso, ahora nos centrare­ mos en los casos en los que el ca­ ballo es el amo de la situación. Su ventaja sobre el alfil a menudo sur­ ge en los casos en los que el caba­ llo tiene buenos puntos de apoyo y el alfil se ve privado de actividad, con «ayuda» de la propia disposi­ ción de peones. Ya lo hemos visto de una forma clara en el final Dol­ matov-Watson. Continuaremos con este tema. O FUCH e EVANS La Habana 1967 La posición es de una total igualdad, y la presencia de alfiles de distinto color hace presagiar un resultado de tablas. Ante todo, las blancas deben continuar con 32. 190 b3, pero, en lugar de esto, inespe­ radamente deciden cambiar su ex­ celente caballo, quedándose con el alfil. He aquí lo que sucedió 32. l'ilx b4? :S: x b4 33. b3 :S: b6 34. :a: el l'ile6 El caballo dispone de las casillas c5 y d4. El alfil blanco, atado al peón «b», es bastante ineficaz, y en realidad es un siervo del peón. 35. :a: c6 :a: tb8 36, :a:X b6 :a: X b6 37. f3 �f6 38. �f2 l'ilc5 39. :a: dl �e6 40. �e3 :S: b4 La ventaja de las negras es evi­ dente. No se apresuran a ganar el peón y antes refuerzan su ventaja posicional. 41. :a: d2 f5 42. .tc6 El alfil blanco ya no puede aguantar más tiempo quedarse fuera de la lucha; y trata de ocu­ par una casilla mejor. 42. ... :S: x b3+ 43. �e2 :S:b4 44. �e3 :S:bl 45. .td5+ 'ct>f6 46. i.a2 :S:b6 47. .td5 h5 Comenzando la ofensiva de peones, con el propósito de provo­ car una debilidad en el flanco de rey. Ahora el blanco pudo haber replicado 48. g3, eludiendoque sus peones quedaran en casillas blan-
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    ntM, pt:ro ahoracomete un error poMiciomal serio. 4K. h4? Ahora el negro logra bloquear In lialungc de peones en casillas del 11 1ismn color que el alfil, aseguran­ do la hegemonía de su caballo so­ hre d alfil, ya que éste se verá obli­ lollldo 11 la poca envidiable labor de clr.lcmlt.,· sus debilidades. ..H. ••• !I b1 49. li a2 f4+ �o. �e2 gS! !'reparando una ruta de infiltra­ raúu plll' las casillas negras, ya que C"l hf,tnl·o no las controla. � 1 . h¡5+ t> x g5 �l. J:t aS t>h4 �3. : as l .tt únic.M forma es no dejar pa­ �'" ul rey, pero ya es muy difícil l nlllrolur 11 todas las piezas negras. �;. . . . ;¡¡b2+ �·· �n lt:ld3 t 'uml�uzando un ataque combi­ tuuln Mohrc el rey, pero posible- mente 54. .. . lit c2! era más sutil, quitándole la casilla c4 al alfil, y si 55 . .tn, entonces 55. ... lt:ld3! 56. It h8 �g3! 57. I! g8+ t>h2 seguido del inevitable 58. �f2 mate. 55. ;¡¡ g6? Esto pierde inmediatamente. La última chance del blanco consistía en la persecución del caballo con 55. i.c4! El camino para la victo­ ria negra estaría asociado entonces a la maniobra .. . lt:lb4-c2-e3. Eri caso de 55. lt:lb4 56. l'Ib8 viene un jaque muy fuerte, 56. ... �b 1 +, y después d e 57. 'it¡e2 (no 57 . t>f2 lt:ld3+) el blanco está obligado a permitir que el rey negro llegue a g3. 55. ... li f2+ 56. t>g1 I! e2 57. 'it>h2 I!e1 S e cierra l a trampa: n o hay de­ fensa satisfactoria contra la ame­ naza de mate 58. ... llJf2. La supe­ rioridad del caballo sobre el alfil se puede ver claramente en la posi­ ción final. O GELLER e MUCHNIK UR SS 1 970 l . e4 c5 2. llJf3 d6 3. d4 cd4 4. llJxd4 lüf6 5. lüc3 a6 6. .te2 e5 7. lüb3 i.e6 8. 0-0 llJbd7 9. a4 .te7 10. a5 0-0 11. i.e3 li: c8 12. f3 'fkc7 13. 'fkd2 li:fd8 14. li:fdl 'fkc6 15. �acl .tc4 16. Axc4 'fkxc4 17. ll:Jd5 ll:Jxd5 18. 'fkxd5 'fkxd5 19. I! xd5 li:c6?! (eran co­ rrectas 1 9 . ... g6 ó 1 9. li: c4) 20. 1 9 1
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    I! d2 li:de8 21. e3 f6? (2 1 . ... g6! era mejor) 22. n al rt;f7 23. lLlcl lLleS 24. i. X eS deS 2S. e4 nd8 26. li: d5 n ee8? (26. ... n X d5 Ofrecía más chances) 27. n a3 n xd5 28. edS i.d6 29. I!b3 li: e7 30. I!b6! ..• Esta maniobra de torre ata com­ pletamente a todas las piezas ene­ migas. 32. rt;f2 g6 33. rtJe3 El blanco no tiene razón para apresurarse y lleva a su rey hacia el centro. Las negras están total­ mente desamparadas, ya que a 33. f5 seguiría 34. h3 y 35. g4 y se terminan las jugadas de peones a las negras, que se verían obligadas a jugar rtJe 7, a lo que decidiría el golpe lZ:J x e5. Por eso, las negras tienen que esperar con pasividad los próximos acontecimientos. El blanco puede fijar fácilmente los peones rivales en casillas negras, 1 92 restringiendo todavía más al alfil, mientras que el caballo podrá pa­ searse por todo el tablero. 33. ..• rtJe7 34. g4 li: d7 A 34. ... e4 lo más simple es 35. fe4 i. x h2 36. e5! 3S. $>e4 rtJd8 36. h4 $>e8 37. hS $>b8 38. h6 Fijando el peón h7, por si se die- ra un caso favorable. 38. ... $>a7 39. b3 $>a8 40. lLlf2 $>b8 41. lLld3 Tras un breve paseo, el caballo vuelve a su lugar. El Zeitnot ha pa­ sado y el blanco puede elegir con calma un camino ganador. El ne­ gro decide no esperar su sino y abandona, ya que tras 42. b4 su po­ sición se colapsa. Y ahora vamos a ver otra parti­ da de Geller donde demuestra el poder de su caballo.
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    1 1 UJTUMEN eOEI.LER l'nhma de Mallorca 1 970 l e ut·nros un panorama similar. 1 1 ,N pt·uucs restringen al alfil, es­ prnnllllcnle el de e4. La única po­ �rlllhtlnd para el blanco consiste en pn�111 d peón «b», pero en este t'IINn sr r rey se obliga a desplazarse ul nlu de dama, no pudiendo com­ huln ul peón pasado del oponente r n In wlurnna «h». Hay que subra­ vnr lu excelente colocación del ca­ hnllo, que ata a las blancas a la de­ lc· n sn del peón «e» y a la vez con­ Ir ula h5, por donde tendrá que pa­ �"' rl peón «b». ¡Cómo cambiaría In t·vnhración de la posición si el al- 1d fueru de casillas negras! 4.l. c3 bc3 44. w x c3 1 11 n llcrnativa 44. b4 hubiera ul l •·rido mayores esperanzas, pero 1 1 1 1 �r snlvaria tampoco la partida: •H . . �qs, hgS+ � x gS 46. � x c3 11·1 •1 "1 . h� � x e4+ 48. l!tb4 h3 49. hr, l.lhlf, �o. �eS h2 5 1 . .if3 e4 52. i.h 1 r l y gana. 44. ... 4�. <l;>c4 4ta. .tf3 ll:l xe4+ ll:lg3! 1 · 1 rwp,ro larnhién gana en caso tlt• .Jr, i. tl l con 46. . .. ll:lfS 47. b4 li 1 · h·l v 1 rus 4R. . . . ll:lfS el caballo IJ,•�t" n lirrnpo. •U1, ... 47. ;tg2 •tK. b4 •11t. b!'í e4 <he5 ll:lf5 ll:ld6+ E 1 caballo rezuma vitalidad. Tras realizar un largo viaje regre­ sa a su puesto favorito en d6. 50. <;t;c5 ll:l x b5! Destruyendo el último obstácu­ lo. El alfil se mostrará impotente en su lucha contra el peón «e». 51. 'h x b5 'hd4 52. .ifl ée3 53• .ig2 'hd3 54. abandona. En la sección dedicada a estra­ tegia, el autor habló del tema de la oposición, no solamente del caba­ llo y alfil, sino también entre los al­ files, especialmente cuando. discu­ rren por casillas de color distinto. En el final, la aparición de una lu­ cha entre alfiles es frecuente, pero en contraste con el medio juego, la presencia de alfiles de distinto co­ lor es un factor importante de ta­ blas. Aún una ventaja de uno o dos peones no garantiza la victoria. Y a pesar de todo, aunque las bon­ dades tablíferas de estos finales es­ tán bastante extendidas, pueden plantear problemas muy espino­ sos. Dos factores son aquí muy im­ portantes: la cualidad de los alfiles, y la estructura de peones, en espe­ cial la presencia de peones pasa­ dos. Antes de pasar a estudiar al­ gunos finales complicados vamos a examinar el ejemplo más común que proporciona la victoria: la creación de dos peones pasados en flancos opuestos. La regla general estipula que cuanto mayor es la .distancia entre los peones (un mí­ nimo de dos columnas) más fácil 1 93
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    es la victoria.Una excepción lo constituye los peones de torre «a>> y «h», ya que el bando débil mue­ ve su rey a la esquina de color con­ trario al alfil enemigo y en el otro flanco su alfil puede controlar al otro peón. 211 O VASIUKOV e BOLESLAVSKY Jarkov 1 9 56 33. • • • h5! El comienzo de un plan correc­ to. El negro ha de impedir 34. h5, tras lo cual las chances de tablas aumentarían. Pero ahora las blan­ cas no pueden evitar la creación de otro peón pasado, «g» o «f». 34. g4 No hubiera ayudado 34. g3, ya que el negro obtendría de forma gr�dual su propósito de pasar un peon: 34. ... g6 35. .ib5 <tlg7 36. .ie8 f6 37. we4 <tlh6 38. wf3 g5. Ahora todo va sobre ruedas: 39. <tlg2 (39. hg5+ fg5 40. .ib5 g4+ 4 1 . <tlg2 <tlg5 y 42. h4 creando el deseado peón pasado en «g») 1 94 39. ... g4 40. .ia4 f5 41 . .ib5 a5 42. .ia4 <tlg6 43. .ie8+ <tlf6, tras lo cual e1 negro traslada el alfil a e7, retira su rey y avanzan el peón «f» con fácil victoria, ya que la captura gf4 perdería el peón «h». 34. ... hg4 35. h5 a5 36. .ib3 <tlf8 37. '.flxg4 we7 Las blancas están impotentes ante el dúo «a» y «f». 38. <tlf5 .id4 39. we4 .ic3 40. wrs f6 Sin temor a fantasmas. La caza del peón «g» es inútil, porque en­ tonces no se podría para uno de los peones: 41 . <tlg6 <tl d6 42. w x g7 f5+ 43. <tlg6 f4 44. <tlf5 f3 45. we4 f2 46. .ic4 wc5! 41. <tle4 <J7d6 42. <tld3 .ie5 43. <tle4 Si se dirige al otro flanco, 43. wc4, entonces despega el peón «f». 43. ... <J7c5 44. wrs �b4 45. <J7g6 a4 46• .ie6 a3 47• .ia2 wc3 48. .ie6 .id4 49. .ib3 �b2 50. <Ji>fS .ic3 Las blancas abandonan.
  • 190.
    1 1 I(ARPOV et<AVALEK 01. Nln 1 974 l . t:4 e� 2. tbf3 g6 3. d4 cd4 4. Q l • d·l Qldi 5. c4 tbf6 6. tbc3 d6 7, .i.l'l ltKd4 8. 'tifKd4 i_g7 9, it&� Ct-41 JO. Wd2 i.e6 1 1. l::tcl ••� 1 2. f] 11 fc8 13. b3 a6 14. �1141 1tKd2+ I S. ..tf K d2 l::t c6 16. '4 wJ ll11cH 17. tbdS ..t;f8 18. i.e3 q 1d1 1 9. h4 ,iKdS 20. edS ll: 6c7 1 1 . h� �gH 22. f4 tbcS 23. .ig4! Q l,•41· 24. *d3 rs 2S. i.f3 bS 26. 11..1 lu·4+ 27. 11 )( c4 ii x c4 28. bc4 h·� t 2•J• .i.x eS! ii x eS ,,U, hh! Tr011 fm.:lorcs determinan la ven­ lnlll di! lns blancas: 11 1 El hlnqueo de los peones del l lnuro de rey permiten fijar el lli'Útl de h7, que puede llegar a ser p tt•ttn 1k�l allil blanco. Además, el l'l'•'•rt lit• ejerce: un efecto !imitador �1 1hrr c!l rey negro, creando condi- 1 11 •llrN pll ra una red de mate en la 1 11"111V 11 r1111, } l 1 .u diferencia de valor entre ¡, ,h alfiles. M ientras el negro está I' IIIJIIU ¡•dado, el blanco, tras el cambio en g4, llegará a e6, acer­ cándose a h7 . e ) La presencia d e las torres fa­ vorece al blanco, ya que la suya tie­ ne asegurada la columna abierta. 30. ... i.f8 En caso de 30 . ... fg4, las venta­ jas indicadas se multiplican por cien: 31 . i_ x g4 i.f8 32. i.e6+ wh8 33. fS! ll: aS 34. iib 1 ii a3+ 3S. we2 lJ: x a2+ 36. wfl i. x h6 37 . f6! y se baja el telón. 31. '<!tc3 Karpov no gusta de sacrificar peones innecesariamente y para la amenaza sobre el peón «a>> (3 1. ... ll: aS). Sin embargo, es dificil rehu­ sar la atractiva 3 1 . gS, ahogando li­ teralmente a las negras. Más tarde, el mismo ex campeón del mundo realizó un análisis detallado de esta jugada: Después de 3 1 . ... ll: aS 32. ll: b l li x a2 sigue l a decisiva 3 3. eS! ll: a3+ 34. ..tfe2 deS (34. ... li a2+ 3S. we l ll: a3 36. c6! :¡:( xf3 37. lile 1! y no se puede frenar el peón) 3S. d6! ed6 3 6. i.dS+ wh8 37. lib8 y las negras están indefensas. O 32. ... l h3+ 33. li b3 Ji x b3+ (33. ... ll: x a2 34. eS deS 3S. d6 e6 36. d7 c4+ 37 . ..tf xc4 I"! d2 38. li b7 .ie7 39. li b8+ wf7 40. lih8 II x d7 4 1 . li x h7+ con ventaja parael blanco) 34. ab3 aS 3S. wc3 wf7 36. wb2 eS 37. de6+ ..tf x e6 38 . .idS+ wd7 39. wa3 .ie7 40. wa4 .id8 41 . .ig8 '<!te8 42. wbS y las blancas se aproximan a su ob­ jetivo. 19S
  • 191.
    Todo esto parecemuy convin­ cente, sin embargo, en el análisis de Karpov quedan algunas cues­ tiones sin resolver. El negro no está obligado a jugar inmediata­ mente 36. eS; es mejor retirar primero el rey y después intentar reanimar el alfil: 36. ... <t>e8! 37. ct>a3 eS! 38. ct>a4 (38. deS dS+ 39. ct>a4 dc4 40. bc4 .id6, con tablas evidentes) 38 . ... ef4 39. <t> x aS .ie7 40. b4 .i x gS y no está claro que puedan ganar las blancas. Y quizá sea más exacta para las ne­ gras la inmediata 32. ... ct>f7!, y sólo después 33. :a b2 :a a3+ 34. :a b3, pasar al final de alfiles, 34. ... li x b3+ 3S. ab3 <t> e8 36. <t>c3 aS, ganado tiempo, y entonces a 37. ct>b2, seguiría 37 . ... eS! 38. deS dS!, y a continuación 39. .id6. Por lo tanto, ¡a Karpov no le en­ gañó la intuición sobre el tablero! 31. ... fg4 32. _i x g4 <!;;ti Parece necesario escapar de la zona de peligro. Pero en opinión de Karpov era más tenaz 32. ... ll c7 33. .ie6+ <!ith8 34. fS :S: b7, seguido de 3S. :a b8. 33. .ie6+ ct>f6 34. .ig8 l:tc7 Tiene que dar el peón, ya que perdería tras 34. ... .i x h6 3S. l:t x h6 W g7 36. J'i x h7+ <!;; x g8 37. l:t x e7. 1 96 35. _ixh7 e6 En caso de 3S . ... wf7, el blan­ co ganaría de una forma elegante tras 36. fS gS 37. f6! ef6 38 . .ifS! <!;;g8 39. h7+ ct>h8 40. ll b l . 36• .ig8 ed5 37. h7 .ig7 Esto acelera la derrota. Era me­ jor 37 . ... l:t x c4+ 38. <!itd3 .ig7 39. .i x dS ll cS, aunque permanece­ rían las dificultades. 38. _iX d5 .ih8 39. <!itd3 ct>f5 40. <t>e3 li e7+ 41. ct>f3 aS 42. a4 ll c7 43• .ie4+ ct>f6 44. ll h6 li g7 Puede compadecerse a las ne­ gras. No vale 44. ... <t>g7 por 4S. :S: x g6+ <!:f x h7 46. l:t g l + Wh6 47. ll h l + <!;;g7 48. l:t h7+. 45. <t>g4 E1 negro abandona. La posición final muestra claramente a dos al­ files de calibres bien diferentes.
  • 192.
    1 1 IMYSLOV et1011TISCH ''"rtoroz 1 97 1 11.1 �tlnl de casillas blancas es vi­ •lhl�lllcntc superior a su colega en hr• J1.11tc ac extiende por una dia­ taunnl c<vacla», no se desarrolla nin­ t�ltn ,lueao por ella; mientras que el hlnncn c1tá mucho mejor dis pues­ ! o Ante todo, ataca n, y si las to- 1 t �• hhmcu logran montar un ata­ c¡lll' lll roy, el alfil será una pie za muy Importante. Además, la torre hlntln crea muchas di ficultades al 1 lvnl ¡mr ltt quinta flla. Todo esto clrlrr·ndna ltt superioridad blanca. l..e. :a hd1 lhd8 1!1. MI I 'J h1&1nco desdobla sus peones y c 1 ttll 111111 muyoría en el ala de 111111111, 1�. ... ab4 16. l b5 li b8 17. 1 11114 i.f4 1 ' 1 IH'¡&ru dispone de sólo un ob­ jrl t111, h2, pem no tiene excesiva 1111J I" flll lll'in. 28. li d3?! Hasta a hora Smyslov ha actua­ do de forma consecuente, pero aqu ícomete una seri� inexac.titud. Dis ponía de la mamobra Sim ple 28. .ta6!, privando a la torre ne­ gra de c8. Des pués de 28; ... ..tx h2 29. li c4 las blancas habnan mum­ pido en la posición enemiga. 28. ... li beS! Portisc ha provec ha su c hance. Ahora las blancas debieron confor­ marse con una posición igualada con 29. h3 .tcl ! 30. b3 .tb2, pero tercamente continúa jugando a ga­ nar y no advierte una tram pa astu­ ta del adversario. 29• .td5 l1 c2+ 30. <t>f3? Y esto ya es un error decisivo. Era correcto 30. ltfl . 30. .•• h3! 31. g3 ;¡:¡: x b2! Es evidente que en caso de 32. gf4 sigue 32. ... li g2 y entonces 33 . 197
  • 193.
    :il: bg8 conamenazas de mate que las blancas no pueden impe­ dir. Con la pérdida del peón «h» su vecino ha caído en desgracia. Ahora, su alfil de casillas negras ha adquirido una fuerza extraordina­ ria, mientras que el alfil blanco, por el contrario, está fuera de jue­ go. Como consecuencia de esta metamorfosis, ambos bandos han cambiado los papeles. 32. :il:c3 33. :il:c7+ 34. :il: x f7 3S. �f2 36. :il: h7 :il: g2 �d8 :¡¡: xg3+ h2 :il: g1 Por el peón «h» van a pagar la torre. 37. ll h8+ rtle7 38. ll h7+ �f8 39. aS 39. :il: h8+ cite? 40. :il: x b8 pier- de por 40. .ig3+. 39. ... 40. lt x b1 41. a6 42. a7 h1� :¡¡: x b1 cite7! :il:bh8 El blanco abandona. En vista de la variante forzada 4 3 . a8'ff :¡¡: 8h2+ 44. �f3 li fl+ 45. ci;g4 :il: g l + 46. �f3 :il: g3 mate, o 43. cite2 :il: 8h2+ 44. citd3 :il: c l ! y 45. :il: d2 mate. O GUFELD e ERMENKOV Yurmala 1 978 l. e4 e S 2. ltlf3 ltlc6 3. d4 cd4 1 98 4. lLl x d4 ltlf6 S. ltlc3 d6 6. .igS e6 7. �d2 a6 8. 0-0-0 .id7 9. f4 bS 10. lLJ x c6 _ixc6 11. �e3 .ie7 12. .ixf6 .ixf6 13. �dS ,ixd5 14. edS eS 1S. �e4 �e7 16. fS �a7 17. �b1 �f2 18• .id3 � 19. c3 �f4 20. tWxf4 ef4 21. :il:he1 .teS No se puede decir que la posi­ ción del diagrama sea de igualdad, a pesar del equilibrio material y la presencia de alfiles de distinto co­ lor. Para comparar las chances de ambos bandos es necesario tener en cuenta algunas bagatelas. El al­ m negro posee ventaja sobre su ho­ mónimo blanco -aunque de mo­ mento, pequeña-. El alfil de d3 choca contra sus peones de d5 y f5, mientras que el negro goza de mayor libertad de movimientos, te­ niendo en cuenta sobre todo las perspectivas de abrir líneas con a5 y b4. La estructura de peones es tam­ bién levemente favorable al negro; después de todo las blancas no pueden hacer uso de su mayoría en el ala de dama, ya que abriría la posición con desventaja. Por otro
  • 194.
    ludo, el negropuede avanzar sus '•rones del flanco de rey, y psico­ •'•�tll'lliiiCi lle, su juego es más sen­ nllo tic realizar, ya que dispone de uhwl lvos más daros. Bueno, todo t'Nio limna parte de considerado­ lit'� generales y jugando con una t'K:rla exactitud, las blancas pue­ t k n l1lgrar la igualdad. Como pri­ mer paso necesitan eliminar el ¡.eón de f4, preparando g2-g3, y r n hmces las negras no lograrían formar una falange de peones. La jugada que sigue resulta un tanto ll ftilicial, pero Gufeld aspiraba a llll lllCiltar la actividad de su alfil t'oll el avance a4. 22 lle4 l:Uc8 2:. a4 :S: c5 24. ..te2 g5! Preparando un camino para su rey por f6 y explotar a su vez la mayoría de peones. 25. fg6 hg6 2l1. 'i!¡c2 Era mejor 26. ab5. 2(,, • • • ritg7 27. li b4? l 'u m poder justificar la acción •k· lu tu iTc por la cuarta fila era t'Nt'IH'IIII rwnhiar primero los peo­ llt' N . 1 lespués de 27. ab5 ab5 28. U h;( podriun atar al negro a la de­ lt'IINII dt· h5. Pero ahora las negras l1 1v,1 " " dcslwccrse de sus debilida­ , ft-� 27• • . . ba4 28. JI )( a4 aS 29. l::! dal Las blancas incorporan la otra torre, pero en vano, ya que no van a crear amenazas por la columna «a». Era correcto 29. h3, y si 29. ... f5 30. li c4, forzando la simpli­ ficación. 29. ... rs El jugador búlgaro continúa con su plan. El alfi.I blanco se encuen­ tra muy restringido. Aún así, era esencial 30. h3 en vez de la jugada pasiva del texto. 30. li la2?! 31. h3 32. c4 g5 éf6 Las blancas ya no aguantan los nervios y descubren las casillas ne­ gras sin advertir la réplica del ad­ versario. Era mejor 32. ..tf3. 32. ... Ii: e8! 33. b3 No es bueno para las blancas 33. :ii )( a5 :a x a5 34. n x a5 i,x b2. 1 99
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    33. • •• i.d4 34. c;!1d3 i.f2! 35. ¡t x a5? Las blancas deterioran su posi­ ción. No podian tomar el peón ya que conduce a la pérdida de una pieza. 200 35. • • • i.el! 36. li: x c5 li: e3+ 37. �c2 li: xe2+ 38. c;!1bl li: xa2 39. li: c6 li: x g2 40. li: xd6+ c;!1f7 41. c5 f3 42. li: d7+ c;!1e8 43. c6 f2 44. d6 fl'iV+ 45. li: e7+ c¡!lf8 46. abandonan.
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    EPILOGO s� hu completadonuestro reco­ " itlu 11 través del intrincado labe­ l l u t o sicil iano. Ante nosotros, , nttHl en un caleidoscopio, han .lr•f11ntlo cientos de partidas, dia­ lll lllllllll, posiciones tanto típicas l'l ltnu unda convencionales, multi­ l lul tlo Ju8adas con características •liiHcnteN, fuertes algunas y debi­ l i t n tl urna otras... y todo ello nos ha hlu d"avclando numero!Ds enig- 11 111• hnprcdccibles, ideas origina­ ll"l u Cüml>inaciones profundamen­ h• t'illculodas y a veces serios erro­ t l"ll. l iemos estado buscando la solu­ rhn tt problemas complicados, al- 11111101 realmente difíciles. Pero he- 111111 Ido avanzando, paso a paso, n voco1 de fonna tranquila y otras •1tt11cr¡¡léndonos en violentas e in­ NtllltlnhlcH complicaciones. 1 kl•eu que de este largo trayec­ " ' IUitdltico por la Defensa Sicilia- na haya surgido un jugador más sólido, con una mayor confianza en sí mismo, que no pierda la com­ postura en los momentos más crí­ ticos y que no dude de sus propias posibilidades. El principal reto que se impu oo· el autor fue el siguiente: pertrechar al lector con una guía fidedigna que le ayude a no perder el rumbo en el laberinto de una de las aper­ tums más populares de nuestro tiempo, con sus complicadeis es­ quemas de medio juego y sus suti­ les finales. El haber logrado esto, aunque fuera en un pequeño gra­ do, hará que no considere inútil un trabajo que ha durado más de dos años. A todos los jugadores «sicilia­ nos» les transmito mis deseos sin­ ceros de que obtengan sus mejores éxitos. 201